El escenario poscrisis impulsó cambios en la capacitación gerencial y definió características de liderazgo claramente diferenciadas respecto de los años ’90. La oferta de posgrados se multiplicó y cada vez más estudiantes extranjeros buscan capacitarse en el país.
La expansión del mercado de posgrados en las universidades locales es una realidad que se gestó casi en simultáneo con la reactivación económica. En los últimos cuatro años se crearon nuevas escuelas de negocios, la oferta se multiplicó en cuanto a planes de estudio y áreas de capacitación y hasta se comenzó a recibir alumnos extranjeros que llegan atraídos por el tipo de cambio y la trayectoria de excelencia académica que ofrece el país.
En la actualidad, un paseo por las sedes de las escuelas de posgrado y universidades donde se dictan MBA implica escuchar una multiplicidad de idiomas -y varias entonaciones del español- que resume el clima de renovación que atraviesa el sector.
Líderes para un nuevo contexto
Si la década del ‘90 permitió sentar las bases del sistema de posgrados y formación ejecutiva, los años posteriores a la crisis de 2001 se presentan como el momento de consolidación.
En los primeros años de la convertibilidad, las iniciativas en capacitación ejecutiva estuvieron guiadas por la necesidad de formar de manera distinta al management nacional y cubrir ciertas falencias provenientes de una generación que se guiaba por principios intuitivos y eminentemente prácticos en la mayoría de los casos.
José María Corrales, Director de Executive Education del IAE, identifica esa etapa como “la época de los procesos de reingeniería en muchas empresas”, que derivó luego en el surgimiento de los modelos de formación a medida y programas “in company”.
“Hasta ese momento, el paradigma de la formación estaba orientado a las funciones financiera, comercial y de recursos humanos, entre otras”, resume Corrales.
Con el correr de los años esos primeros ejes comenzaron a ceder terreno frente al desarrollo de competencias como la orientación a resultados, el liderazgo, la capacidad de trabajo en equipo y el desarrollo de colaboradores.
Nuevo perfil
Hoy, los cambios en la tendencia organizacional combinados con el viraje macroeconómico dan origen a un perfil de graduado muy diferente.
Para Jorge Basaldúa, director de desarrollo corporativo del IAE, “el ejecutivo de hoy tiene un desafío mucho más abierto, flexible, intercultural y requiere de habilidades de adaptación al cambio permanente, que en realidad es lo único estable. Las compañías buscan un ‘jóker’ que se adapte a todo”.
Cada vez menos ejecutivos estudian en el exterior
Entre los profesionales que buscan una formación de posgrado continúan predominando los ejecutivos de las grandes empresas, que, desalentados por los precios de las universidades europeas y norteamericanas, optan por la formación de calidad en el país.
“En la actualidad, el flujo de alta gerencia se invirtió: muy pocos ejecutivos argentinos van a hacer un MBA afuera y, a la vez, llegan profesionales de Europa y Estados Unidos para formarse acá”, explica María Alegre, directora de MBA de UCEMA.
A este segmento tradicional se sumaron, de la mano de la reactivación, los empresarios y gerentes de Pyme que buscan una mayor profesionalización.
Pero los nuevos grupos de ejecutivos que buscan mejorar sus habilidades gerenciales ya no se conforman con una oferta de capacitación genérica. Por el contrario, cada vez son más las empresas y directivos que reclaman programas especiales.
“A partir de la reactivación notamos un crecimiento de las capacitaciones in company y de los modelos a medida, que se adaptan a las necesidades de cada empresa”, confirma Alegre.
Los programas in house funcionan, además, como un beneficio otorgado por la empresa y que figura entre los más valorados por los empleados. En tiempos de alta rotación, apelar a la capacitación como una vía adicional para lograr mejores niveles de retención es una estrategia que brinda excelentes resultados a mediano plazo.
Según la directora de MBA de UCEMA, el objetivo que persiguen las empresas pasa por “estimular el compromiso y retener profesionales sin tener que recurrir al factor salarial”.
De esta manera, el vínculo entre las empresas y las escuelas de negocios se vuelve cada vez más firme y en el muchos casos ya se expresa en acuerdos y planes conjuntos. Las compañías que se sumaron a esta tendencia incluyen los planes de formación y las becas para carreras de grado y posgrado como rasgos claves a la hora de seducir a los nuevos talentos.
En este sentido, Gabriel Foglia, decano de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo asegura que “cada vez hay más acuerdos corporativos y empresas que buscan formar a su gente”.
De cara al futuro
A lo largo de las últimas tres décadas, las universidades y escuelas de administración acompañaron -y muchas veces lograron anticipar- los cambios que se produjeron en el mundo de los negocios.
En la actualidad, los responsables de los principales programas ejecutivos del país coinciden en que los grandes desafíos para los próximos años aparecen atravesados por el concepto de cambio continuo.
“Los contenidos propios de los programas tienden a desactualizarse cada vez más rápido, pero la clave pasa por las habilidades directivas, que permanecen”, aclara Juan María Segura, director de EDE, la escuela de negocios de la UADE.
Los gerentes enfrentarán deberán liderar grupos de trabajo heterogéneos, marcados por la diversidad. Al mismo tiempo, el éxito de la gestión dependerá de una síntesis eficaz entre lo global y lo local y de la interacción con gobiernos, opinión pública y accionistas.
“Al tratarse de entornos cambiantes, se necesita mucha innovación en las técnicas de dirección, flexibilidad en los procesos, y una mentalidad innovadora. Porque hoy remás para un lado, pero mañana, tal vez, haya que hacerlo para el otro lado o, directamente levantar el barco, y llevarlo por tierra caminando.”, concluye Basaldúa.
Expertos en gestión del riesgo
La Universidad de Buenos Aires también debió modificar sus programas de formación ejecutiva a la medida del nuevo modelo productivo. Sin embargo, los responsables del área de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas vieron en la crisis una oportunidad y redefinieron el perfil del graduado.
“Nuestros alumnos se convierten en expertos en gestión de riesgos y oportunidades y no sólo pueden desempeñarse en una empresa nacional o multinacional, sino también en organizaciones públicas y ONG”, explica Jorge Enrique Stern, director de la maestría en Administración de la UBA.
La clave para mantener el nivel académico, según el director, pasa por “formar emprendedores capaces de llevar adelante su proyecto”.
“En Europa y Estados Unidos nadie hace un MBA para tener su propia empresa, pero en Argentina sí, porque hacen falta líderes que contribuyan al desarrollo económico y social”, concluye Stern.
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