GRIPE PORCINA: un virus que se las trae
La temida pandemia anunciada cinco años atrás, y que ya nadie tomaba muy en serio, está entre nosotros. No se produjo, como se decía con escaso fundamento, por una mutacíon de la cepa H5N1 de los pollos parrilleros, sino por una triple combinación de virus de influenza humana tipo A, con versiones que atacan a las aves de corral y a los porcinos.
Una auténtica promiscuidad viral.
Además de poner en crisis el transporte aéreo y el turismo, la aparición de la gripe porcina tuvo algunas derivaciones.
Los laboratorios Glaxo-Wellcome y Roche han multiplicado la producción de Relenza y Tamiflu, abandonando otras líneas de medicamentos que ya no cuentan con el favor de los consumidores, como ansiolíticos, sildenafil y la pastilla del día después. Mientras los planetas caen uno a uno, también bajó la producción de preservativos.
En 2005, los gobiernos de todo el mundo –siguiendo las directivas de Mr Bush– habían acopiado grandes cantidades de retrovirales para hacer frente a una gripe aviar que al fin no llegó. Se teme, de todos modos, que esas partidas, a cuatro años de producidas, ya estén vencidas.
Argentina tiene 500 mil dosis de Tamiflu, que en las farmacias se vende a $ 135 el tratamiento completo. El oseltamivir, su principio activo, está fabricado con anís estrellado, un vegetal de origen chino.
Y fue descubierto por un laboratorio, Gilead Sciences, propiedad del ex-secretario de Defensa Ronald Rumsfeld, otrora dueño de GD Searle, fabricante del aspartame, ahora de propiedad de Monsanto.
La vuelta de la tranquilidad
Desde que se anunciaron los primeros casos de gripe porcina, no solo se redujeron visiblemente los índices de inseguridad: además de asaltos a viejitos indefensos, violaciones y robos, también desapareció el dengue, una enfermedad trasmitida por mosquitos, y que la oposición política atribuía a los errores acumulados por la administración de la atribulada ministra de Salud Graciela Ocaña.
Para perseguir al mosquito que transmite dengue, esa funcionaria cuenta con la ayuda invalorable de su par de la provincia del Chaco, quien ante las cámaras de televisión pasó todas las pruebas de alcoholemia.
Patriotismo
Los investigadores policiales constataron que la mayoría de los suicidio se habían producido dentro de los grupos religiosos ultraortodoxos y trabajadores de las colonias ubicadas en los Altos del Golán.
El judaísmo y el islam prohíben ingerir carne de cerdo por cuestiones rituales, considerándola un alimento impuro. Alguna razón deben tener, porque la cría intensiva de cerdos es una de las actividades más inmundas que se conocen.
El Lole puede dar fe.
Según declaró el rabino Ehud Yusef, líder del partido de ultraderecha Shas, si la carne de cerdo es impura, y si es impuro el ecosistema artificial en el que se los cría, también lo son las microgotas que lo expulsan por la nariz y el propio virus.
Una lógica implacable que puede incluir a todos los resfriados.
Como esta alteración genética terminó habilitando que la enfermedad se transmita entre seres humanos, los enfermos deberían ser considerados seres impuros y potenciales terroristas palestinos por contagio, razonó Yusef. “Es como si llevaran consigo una carga de explosivo plástico”, se quejó el rabino.
Esta afirmación tajante cayó cual balde de agua helada entre los miembros más piadosos de la comunidad judía, sujetos ahora a una violenta interrogación existencial por causa de un virus que puede ser neutralizado por los anticuerpos o el Tamiflu, pero, como el de la hepatitis, se conserva en el organismo, con lo cual la “impureza” deviene en condición permanente.
Sin embargo, los mandamientos de Moisés prohiben el suicidio.
Los detectives policiales concluyeron que los occisos habían interpretado literalmente
Eso, ante la alternativa de convertirse en blancos móviles del ejército israelí: el Shas propuso que todos los que hubieran padecido gripe llevaran un cartelito amarillo indicando que tal individuo era portador de virus porcinos. O de los propios palestinos, que tampoco comen cerdo.
Lo peor es que en las telenovelas mexicanas ya no hay besos. ¿Cómo se va a alimentar la libido de los seres humanos?
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Estaba leyendo y pensaba esas historias sobre los sarnosos en la Edad Media, cuando tenían que andar tocando la campanita y la gente asustada se iba a encerrar en sus casas. Se ve que no estamos tan lejos de eso…
Y también pensaba, en tono más jocoso, sobre una posible película porno con los actores con barbijo. Muy pronto en su videoclub amigo!
Te invito a pasar por mi blog y que dejes tus comentarios. Abrazo
Fernando