Libertad de prensa y connivencia con dictaduras

Sería bueno que periodistas como Marcelo Moreno (que trabajó en el diario de Massera), Miguel Wiñazky (que colaboró con el gobierno de Juan Carlos Onganía), Van der Kooy (que jugaba al tenis con Massera) y Morales Solá (que reportaba al general Bussi), dejaran de presentarse como los más pulcros defensores de la libertad de prensa y expresión.

Minería a cielo abierto

Un video que reprodujo el canal América propiedad de la sociedad De Narváez – Vila – Manzano, muestra cómo la canadiense Barrick Gold dirige el emprendimiento minero Veladero en San Juan.
No es un trabajo periodístico aunque tenga el formato de tal, sino un documental publicitario producido por la propia empresa. La ropa de los trabajadores con inscripciones en inglés, el ambiente muy fast-food de dormitorios, áreas de esparcimiento y comedores, parecen recordar un trozo de territorio canadiense o norteamericano.
En la página web de la empresa se renueva el mensaje del documental, que también recuerda la imagen del site del Banco Mundial: obreros sonrientes de indudable origen local (no se muestran mineros rubios, de aspecto anglosajón), empoderados.
¿Por qué sonríen esos mineros quienes, según la empresa, han hecho cursos sobre coraje y liderazgo?
Porque la empresa cuida a sus familias: inversiones benéficas en el área de pediatría del hospital local, detección temprana de cánceres de útero y mamas, fluoración contra las caries y regalo de cepillos de dientes para que los niños aprendan la importancia de la higiene bucal, techado de mercado minorista de alimentos locales.
Y con un ojo puesto en los ambientalistas, reciclado de aceites usados, pilas usadas, chatarra y restauración de vegas (término con que se conoce en Cuyo a las áreas verdes y húmedas que aparecen en el clima árido-montañoso) dañadas por el movimiento de tierras, etc.
Textual de la Barrick: “El proyecto, el primero en su tipo en Argentina, comprende transplantar vegas y otra vegetación altoandina nativa, lo que proporciona valiosos terrenos para el pastoreo de vida silvestre, en una región que, de lo contrario, sería árida. A la fecha, se han cultivado con éxito 8 hectáreas de vegetación”.
La Barrick dice cumplir voluntariamente (y no hay motivo para no creerle) la norma ISO 14001 y el Código Internacional de Manejo del Cianuro producido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, y nuevamente, se hace cargo de su propia “responsabilidad social” incondicional, no sujeta sino a sus propios parámetros.
Antes que salvar al mundo de una hecatombe ecológica, un problema moral individual, y dado que la minería no puede desarrollarse –en esta etapa de depredación capitalista de los recursos– con socavones, zarandas, garimpeiros u otros métodos artesanales, es preciso que el Estado aparezca poniendo límites al saqueo, estableciendo parámetros rigurosos de viabilidad ambiental, obligando a invertir en la biodegradación de contaminantes y creando trabajo local no solo directo sino indirecto. No es casual que la Barrick Gold presente el proyecto binacional Pascua-Lama como el de más baja relación de costo por onza de oro recuperada.
En ningún momento la Barrick cita el control ni el cumplimiento de normas del Estado nacional o provincial argentinos para la mina Veladero, y lo mismo se verifica en el proyecto binacional Pascua-Lama.
Algo muy diferente sucede con la mina Bald Mountain ubicada en Nevada, USA, y con el resto de los emprendimiento ubicados en ese país, en Australia y en Canadá.
En Bald Mountain que tomo como ejemplo, informa la misma Barrick Gold en su página web que debe cumplir con las regulaciones estaduales del Nevada Mercury Emissions Control Program y Nevada Division of Wildlife (NDOW), además de lo determinado por el US Bureau of Land Management (BLM).
¿Se nota la diferencia?

Actualmente, la actividad minera se rige por la Constitución Nacional de 1994, cuyo artículo 124 establece que las provincias tienen la propiedad originaria de los recursos naturales.
Bajo la constitución, rige el Código Minero (Ley 1.919) sancionado en 1887 y reformado en 1997 luego del acuerdo federal minero establecido por ley 24.228 de 1993.
En 1860, el Poder Ejecutivo había comisionado a Domingo de Oro “para proponer los medios más convenientes para proteger el desarrollo de la industria minera”. De Oro redactó un proyecto de Código que, después del examen por una comisión, fue remitido al Congreso en 1864 que lo rechazó porque atribuía la propiedad de las minas a la Nación.
Según el art.7° de la ley vigente, “las minas son bienes privados de la Nación o de las provincias, según el territorio en que se encuentran”. Y el art.9° dispone que “el estado no puede explotar ni disponer de las minas, sino en los casos expresados en la presente ley”.
Y el art.10 establece:”Sin perjuicio del dominio originario del Estado reconocido por el art.7°, la propiedad particular de las minas se establece por la concesión legal”.
El artículo 40 de la derogada Constitución de 1949 establecía:
Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias.

Hoy nos escribe el propio Francisco de Narváez

Sospecho que este post va a ser levantado por los medios más importantes del país. Por favor, citen la fuente.

No ha sido editado a pesar de su extensión. Observen las sutilezas del lenguaje y no se pierdan las notas a pie de página. Estamos frente un estadista, pero quizás no nos dimos cuenta.

Por qué soy peronista

Por Francisco De Narváez

Entre Chávez y Perón, me quedo con Perón porque no tiene cómo defenderse. De todas las presidencias de Perón, me quedo con la tercera pero me olvidé el por qué, el còmo y el cuàndo.

Entre Menem y Duahlde, me quedo con los dos.

Una mentira y algunas omisiones en la campaña publicitaria del producto Francisco de Narváez

En el relato falaz de su pasado, el colombiano repite que la cadena de tiendas se llamaba “Casa Tía” por el espíritu emprendedor de su abuelo desplegado en el ambiente familiar de Praga, con tíos y primos. Una tía suele ser un ser amable, entrañable.

En rigor, esa marca significaba:

Tiendas

Israelitas

Argentinas

En el listado de guita amasada con sudor y lágrimas no incluye su paso por el directorio de Lapa, porque ese nombre está asociado con sangre.

El lugar de la tragedia aérea, en la Costanera Norte, debería incorporarse a esa gansada llamada “mapa de la inseguridad” porque ya se sabe que la empresa abarataba costos poniendo en peligro la seguridad de vuelo.

Tampoco menciona la administración del predio de la Sociedad Rural en Palermo, porque está asociado con un desfalco al Estado, a lo público, a toda la sociedad, incluso a quienes lo van a votar porque “el futuro es hoy” o cualquiera de las gansadas que constituyen su relato.

“NOSOTROS HACEMOS”, pero ¿quién lo hizo?

Una parte de la sociedad argentina parece desencantada con el gobierno, como cuando se advierte que ese amor no fue lo que parecía.

Los éxitos económicos del período 2003-2008 promovieron la creación de unos 4 millones de puestos de trabajo.

Que no se haya reducido notablemente la brecha entre ricos y pobres prueba que los primeros aprovecharon mejor la etapa porque, a la hora de la largada, ya corrían con una ventaja de varios kilómetros.

Queda por ver cómo se expresará esa decepción en las urnas.

El gobierno sabe, aunque no lo comunica con la claridad necesaria, que ese aumento del empleo ya no es suficiente como para salir de la pobreza. Para colmo, la crisis mundial puso todo de cabeza, y ahora hay que salir a apagar algunos fuegos espontáneos mediante más de 70 mil subsidios de desempleo, intervenciones del Banco Nación y el Anses.

Ese sector desilusionado vota más por las expectativas a futuro (ve peligrar su predominio) que por el éxito del modelo económico. Sobre esa incertidumbre actúa la guerrilla simbólica de los medios: dengue, gripe porcina, inseguridad, etc.

La oposición se sirve de las mismas armas: parece que Aerolíneas pierde 4 millones diarios; parece que el Anses está repartiendo dinero irresponsablemente y en pocos meses no habrá plata para los jubilados; parece que habrá fraude en el recuento de votos.

“El gobierno fue” era la consigna de la semana pasada. Pero desde la tapa de Clarín del Domingo, que define la línea de los próximos días, ahora parece que los votos a Kirchner en el conurbano neutralizarán el rechazo en el interior de la provincia de Buenos Aires, que querría castigar la política agropecuaria.

Como la división en secciones electorales no otorga una representación homogénea, el poder ya está advirtiendo que en algunos barrios de los llamados segundo y tercer cordón habrá una avalancha de votos a favor del modelo.

Pero el famoso modelo no es una categoría ni una abstracción. Estamos hablando de votos por Kirchner.

En términos de atrincherarse en el predominio social, es notable: no hay apelaciones opositoras a esos empresarios que votarán a la oposición por la desconfianza que está generando un gobierno que ahora, quizás un poco tarde, vuelve sobre sus orígenes.

Esos empresarios siguen evadiendo la ley para sostener empleo en negro, que no tributa al sistema previsional. Si lo hicieran, aumentaría el nivel jubilatorio. Y tampoco se interrogan sobre su propio discurso, porque JAMÁS denunciaron la especulación financiera de las AFJP. También ocultan que, a diferencia del pasado, cuando las cajas previsionales fueron vaciadas para tapar agujeros financieros del Estado, ahora se invierte en actividades productivas.

No es una diferencia menor, porque aquellos vaciamientos requerían reponer el faltante con nuevos préstamos financieros a tasas cada vez más altas, o stand-by del FMI, y con esta intervención se sostienen puestos de trabajo que alimentan al sistema previsional en lugar de quebrarlo.

Ponen el grito en el cielo por el aumento de precios, pero si los índices más catastróficos marcan 1,3%, esto significa que NO HAY INFLACIÓN significativa. Con la misma desconfianza se perciben los reclamos salariales, como si la concertación social fuera viable sólo si se respetan las distancias.

También hay críticas por izquierda: las AFJP eran ruinosas, pero si repartiéramos entre los jubilados los fondos de la Anses, aumentarían los ingresos. Con el mismo criterio, si distribuyéramos las reservas, todos podríamos pagarnos una fiesta con champán y caviar.

La administración del miedo y la incertidumbre lleva a diluir la identificación de los autores de estos cambios, como si estos fueran producto de la casualidad, el viento de cola o el piloto automático.

Hay una gran paradoja en todo esto. El gobierno ya superó el punto de no retorno, pero los sectores desenamorados no pueden distinguir la diferencia entre dos consignas antagónicas: “Menem lo hizo”, “Kirchner lo hizo”. O sí.

Caracterización socioambiental de los votantes de Macri

En un programa de radio, el periodista Tato Contissa (AM 740 Cooperativa) definió a Mauricio Macri como “un salame”.

Pienso de que en las próximas elecciones, el 28 de junio, el pro sacará alrededor del 35% de los votos. Son votos cautivos: nada ni nadie será capaz de torcer esa decisión, si es que puede llamársela así, no tiene remedio, y sería saludable dar vuelta la página.

De todos modos, pienso de que estaría bueno Buenos Aires si volvemos sobre la naturaleza de esa cautividad electoral, que resuena de distinto modo en las distintas caras de los personajes que gobiernan hoy la ciudad.

No actúan un mismo personaje Gabriela Michetti, Rodríguez Larreta y Diego Santilli, no se si me explico.

En sus orígenes, cautivo (del lat. captīvus) era todo cristiano hecho prisionero por los “infieles”, los seguidores de Alá. Los infieles eran malos porque estaban fuera de la Verdadera Fe. Claro que para los seguidores de Alá, ellos eran la Verdadera Fe, pero esa es otra historia.

En italiano, cattivo –siguiendo el significado originario– significa malo. En castellano, cautivo es sinónimo de prisionero, perdiendo su significado original. Sin embargo, las palabras vuelven una y otra vez con todoas sus acepciones.

La maldad se ejerce generosamente, pero no todos tenemos el mismo grado de consciencia de ello. Puede existir incluso una maldad ingenua. Creer, por ejemplo, que el pro sería un adversario secundario solo porque ostenta una “pata” peronista, es un síntoma de inocencia política cuando no un error fatal que sumará más cautivos a la maldad.

La pobreza manifiesta de lo que se llama “gestión” es un síntoma de maldad porque se hace en nombre del bien común y sus efectos son lo más alejado que pueda concebirse de la justicia, la igualdad, la libertad y la equidad, los valores que sustentan toda convivencia, toda civilización viable.

Macri es bastante mas que “un salame”.

¿Laura Alonso se incorpora al FAST?

Los partidos políticos no gozan de prestigio hoy en día. Es más atractivo convertirse en famoso, bailar en el programa de Tinelli, postear un blog, tener un programa de cocina ecléctica en televisión o pasar por diferente.

Al declinar la actividad política, quienes median entre la sociedad y el poder son las fundaciones y los medios de comunicación. Por eso, saltar de una ong a la actividad partidaria es como una bocanada de aire fresco entre tantas malas prácticas de meloneo, entrismo, kiosquitos, colectoras, candidatos testimoniales y roscas.

Pero no todo lo que reluce es oro.

De los medios de comunicación, ni hablar.

Algunas fundaciones son empresas privadas con un packaging de buenas intenciones. Las dependientes de las multinacionales farmacéuticas, que reparten en África medicamentos vencidos o en período de prueba, son un buen ejemplo.

Para existir, las fundaciones deben ser mediáticamente visibles. Un caso típico es Felices Los Niños: están los que opinan que el juicio al cura Grassi no es mas que una campaña de publicidad en la que su titular cumple su rol de chivo expiatorio, una especie de neogólgota mediático-judicial. Otros, los eternos amargados, dicen que Felices Los Niños blanqueaba dinero mal habido de ricos y famosos, y por eso sigue siendo defendida por varios ricos y famosos.

¿Qué cómo se financian? Nadie lo sabe, eso a nadie preocupa y no importa cómo: lo realmente importante es que hagan buenas obras, porque hasta del mal puede surgir el bien. Si la fundación es invisible, ningún alma buena va a donarle sus ahorros, y menos si son fondos no declarados. Porque las fundaciones, como entidades de bien público, no preguntan por el origen de los fondos ni pagan impuestos.

Como los paraísos fiscales.

En la Argentina han hecho buenas obras las fundaciones Atlas, Heritage, Grupo Sophia (donde trabajan Marcos Peña y Gabriela Michetti) y Poder Ciudadano. Desde que existen, la gente es mejor y el país también está mejor. En tres palabras: demolieron lo público.

La Directora Ejecutiva de esta última confirmó su renuncia a esa ong multinacional dependiente de Transparency International.

En rueda de prensa, la licenciada Laura Alonso anunció que se estrenará en política en las próximas elecciones legislativas del 28 de junio como candidata a diputada por el FAST, “Frente Anarco-Socialista para la Liberación Nacional y, Por Qué No, de Latinoamérica Toda”.

“Ser candidata del Frente es la consecuencia lógica de mi militancia progre en el tercer sector”, explicó la aludida, quien añadió: “Esa experiencia será muy útil para poner en práctica todo aquello por lo que hemos bregado”.

Es cierto.

La prédica de Poder Ciudadano ha enriquecido nuestra vida, sobre todo desde que –gracias a una investigación periodística– su anterior director reconociera estar obsesionado por la transparencia del Estado mientras recibía una jubilación de privilegio. No es que lo hiciera con culpa: el personaje cobra hoy 51 mil pesos mensuales como auditor en SADAIC, nombrado por el Estado un poco antes de 2001. El señor Nun lo sigue avalando.

Por razones que desconocemos, los principales sponsors de Poder Ciudadano son las multinacionales que concesionan los servicios públicos privatizados o que se quedaron con el patrimonio público durante el menemato.

Poder Ciudadano insiste en poner la lupa sobre la transparencia pública cuando no hay nada mas opaco que una multinacional de las que la financian.

Para muestra valen dos botones.

Algunos creen que Repsol es propiedad de la Corona española, pero hay indicios de que el controlante es un hedge fund con oficinas en Wall Street. Que no figura en los papeles.

Nadie sabe quién es el dueño del grupo Sofina, alguna vez de capitales belgas y hace 100 años dueño de la ex-CADE, y que hoy conforma un conglomerado con Suez, Endesa, Iberdrola, TotalFina, Elf Aquitaine, Ondeo y quizás BP, todas ellas de origen impreciso. BP fue alguna vez British Petroleum de la Corona británica, pero quizás ahora es una sociedad entre la reina Isabel y la familia Rockefeller, asociada con la Banca Morgan o Morgan Stanley o JP Morgan a la que reporta el candidato Prat Gay. La Banca Morgan quizás es de la familia Morgan, pero también puede ser de los Rockefeller. O de Bin Laden.

O del propio Dios sentado en el Vaticano.

Sofina fue controlante de Aguas Argentinas (¿recuerdan?), pero todavía conserva El Chocón y las centrales Costanera y Dock Sur, y tiene algunas concesiones petroleras en el sur.

¿Quiénes son los pequeños inversores jubilados dueños de Sofina-Suez? ¿Serán los descendientes de Ramsés II, que hizo construir el primer canal entre el mar Rojo y el Nilo durante la Segunda Dinastía? ¿O los del señor De Lesseps, dueño de la empresa privada que excavó el actual canal de Suez a fines del siglo XIX, casi a pico y pala?

Quizás los dueños de Sofina-Suez sean los descendientes de las desconsoladas viudas de 9.000 obreros que perecieron en la construcción del estratégico canal por donde fluye petróleo a Occidente.

Nadie lo sabe. Tampoco Poder Ciudadano, encaprichado con esas transparencias.

La noticia de la nueva militancia de la señora Alonso tuvo, como la novela de Henry James, una nueva vuelta de tuerca.

En las últimas horas, y a raíz de las críticas recibidas desde distintos sectores, Laura Alonso dio marcha atrás en su incorporación al FAST.

“Lo estuve charlando con mi marido, y es más pro ser candidata del Pro. Hay que pensar en el futuro”, dijo.

Los anarco-socialistas siempre pierden las elecciones. Entre otras razones, porque tienen errados criterios de selección.

Otra cosa es el Pro. A despecho de sus “patas” ancladas en lo peor de lo que queda de los partidos, es una empresa privada que administra fondos públicos. ¿Acaso no fueron dividendos los que repartió Mauricio Macri entre sus más estrechos colaboradores?

Que el dinero haya salido de los impuestos, hoy no le importa a nadie porque la candidata Michetti goza de la compasión del electorado. La gente tiene corazón, pero no piensa.

¡Paren con las interferencias!


La empresa Intelsat confirmó que fue nuevamente interferida la señal satelital del grupo Clarín.

El debate sobre una nueva ley de radiodifusión, así como un reclamo de la AFIP por varios cientos de millones de pesos en impuestos que los grupos mediáticos no liquidaron al Estado, ponen en grave peligro la libertad de prensa en el país.

Bárbaros, las ideas no se matan. “El gobierno de las mayorías es naturalmente despótico”, afirmó Tocqueville. En “Política”, Aristóteles alertó sobre la interferencia del Estado en el libre consumo y circulación de noticias, aunque sean falsas.

La SIP y Adepa coincidieron en condenar una situación que retrotrae a las peores épocas de la Segunda Tiranía. En esos años, la SIP era dirigida por un coronel retirado de apellido Dubois que además de trabajar como periodista en un desconocido periódico centroamericano, estaba en la nómina de la CIA.

Los directivos de Adepa pasaron a la clandestinidad durante la última dictadura militar luego de denunciar persecución. Escribano, Morales Solá y Van der Kooy estuvieron por años en la mira de los grupos de tareas.

El primero integra hoy el Consejo Directivo de la SIP (ong democrática si las hay) representando al popular periódico “Actualidad Ganadera” que tira 100 ejemplares cada semana.

Volviendo a las actuales interferencias, la empresa que opera el satélite confirmó que el ataque electrónico provino de la península de Yucatán.

Estamos en condiciones de desmentirlo.

Nuestros corresponsales en el partido de Vicente López lograron fotografiar ayer, en horas de la tarde, a una figura inconfundible que, trepada a los tejados de la Residencia Presidencial de Olivos, apuntaba una flanera hacia el punto de azimut 46 grados 11 minutos 10 segundos en dirección ESE.

Hasta un chico sabe que allí está, como colgado del cielo, el satélite geoestacionario que opera Intelsat. Gracias a ese artilugio, el país entero tiene acceso democrático a los programas de Marcelo Tinelli. Claro que la televisión por cable es aquí mucho mas cara que en EEUU, pero la libre competencia es así.

Mientras duró la interferencia, dijeron las fuentes, se escuchaba una popular marcha futbolera cantada por la voz inconfundible de Hugo del Carril.

Para mí, habría que controlar los vuelos a México


Eduardo van der Kooy cuestionó duramente, en su nota editorial del último domingo en Clarín, que el gobierno K haya decidido no cerrar los aeropuertos a los vuelos comerciales provenientes de México a pesar de la ex-gripe porcina que, incontenible, se expande por el mundo.

Mientras todos los países levantan barreras sanitarias, escribió el prestigioso columnista, aquí seguimos a merced de plagas globalizadas como las pandemias, los excluidos y los destornilladores chinos, lo que prueba que nos gobierna la desidia, el totalitarismo o –de ser menos crédulos– la mafia kirchnerista.

Entre lo más moderno que se conoce de barreras sanitarias, EEUU continúa la construcción de un muro para separarlo de México, que es donde estalló la nueva gripe. En la ciudad de Buenos Aires, el gobierno de Macri fumiga a los excluidos con ese pequeño pero ya afamado UCEP inspirado en La Naranja Mecánica.

Entre quienes no militan en la candidez, la candidata en tercer término Lilita Carrió volvió a blandir el fuego eterno contra el gobierno y aventuró una hipótesis conspirativa: “La mafia kirchnerista está planeando contagiarme, pero a mí ya me vacunaron”, declaró en el instituto de género Hanna Arendt.

Los estudios científicos más serios han confirmado que los chanchos no son culpables de la mutación de un virus gripal. Por eso le han cambiado el nombre, convirtiéndola en el más eufemístico H1N1.

El senador Reutemann se había quejado porque los lechones sseguían siendo la variable de ajuste del modelo.

Según el gurú económico Miguel Ángel Broda, para que vuelvan las inversiones extranjeras, todos los argentinos tenemos derecho a engriparnos sin intromisión estatal.

Los periodistas más lúcidos creen que la dictadura kirchnerista nos quiere enfermar a todos para volvernos, no ya a Edad Media, sino a la Década Infame donde eramos tan felices:

Mariano Grondona escribió en su habitual columna de La Nación: “El totalitarismo peroncho es peor que los gobiernos de Onganía y Videla, y eso que los apoyé”.

Luego de exigir que se prohíban los espectáculos de mariachis, los tacos y el tequila, Hugo Biolcati vaticinó un próximo triunfo opositor: “¡Síganlos, no los van a defraudar!”, arengó.

Mauricio tiene razón: el que no trabaja, no cobra


“A los maestros no les gusta trabajar”. Así justificó el jefe de Gobierno Mauricio Macri los descuentos dispuestos sobre los sueldos de toda la planta docente de la ciudad.

Fue en ocasión de inaugurar un tobogán en Recoleta: es que las últimas encuestas marcan una disminución en la popularidad del Pro en ese barrio exclusivo de la ciudad.

Y tanto le rajan al laburo los docentes, que también fueron podados los sueldos de quienes, opuestos al paro, dictaron clase normalmente en los días de huelga.

Según la pedagogía que propicia Mariano Narodowski, de ahora en adelante dará lo mismo cumplir con el deber sarmientino, quedarse en casa, o pasar a la escuela privada.

Observadores imparciales coinciden en afirmar que, con esa decisión, el Pro va a recibir una avalancha de votos docentes en junio.

La que no está muy contenta es Gabriela Michetti, a quien también se le mochó el sueldo por sus reiteradas ausencias a la Legislatura.

Las malas lenguas confirmaron que la cifra descontada supera por en cuantos centavos los 300 pesos que este mes no recibieron los maestros. Y eso porque, con fondos públicos, el Pro paga sobresueldos a sus cuadros políticos; la Gaby se había acostumbrado al nivel de vida que le proporcionaban los honorarios de la OMC, la Cámara de Exportadores y sus cátedras sobre las bondades de la globalización en la UCES, una especie de academia de corte y confección del siglo XXI.

La renunciante vice-jefa trabaja en el Estado desde 1990, aunque nunca fue ñoqui, y no se le puede hacer una cosa así.

Para darle el ejemplo, el propio Mauricio –que luce como un estadista, pero en perspectiva– anunció que devolverá al Congreso los sueldos mal liquidados como diputado. No es que haya hecho huelga (eso no es Pro), pero se dormía en las sesiones porque no entendía nada