Autoestima
La autoestima va a funcionar en nuestra vida diaria como un filtro de lo que nos sucede, es como si la autoestima fueran unas gafas de sol que llevamos siempre puestas. Si nuestra autoestima es baja o negativa entonces nuestras gafas son negras y todo lo que nos sucede lo vemos de ese color. Veamos un ejemplo, supongamos una estudiante, María, que acaba de conocer que ha reprobado un examen importante. Si María tiene una autoestima alta es posible que piense: “Este profesor es un desastre, seguro que ni se ha leído el examen”, o también puede pensar, “Vaya, parece que no estudié lo suficiente en la próxima apruebo”. Sin embargo, si por el contrario María tiene una baja valoración de sí misma lo más probable es que piense: “Debo ser tonta, no lo voy a conseguir nunca, no sirvo para estudiar”. Es fácil ver la diferencia, cuando María se pone sus gafas negras (baja autoestima) va a interpretar todo lo que le ocurra como la prueba de que realmente no sirve, no tiene valía. Esto va a provocar sentimientos de tristeza, que en el peor de los casos puede llevarnos a una importante depresión. ¿Pero…qué es lo que lleva a una persona al sentimiento de minusvalía existencial? ¿Qué lleva a lo que llamamos “baja autoestima”?
Cuando hablamos de autoestima nos referimos a la valoración afectiva que hacemos de nosotros mismos. Podemos considerar que somos personas valiosas, inteligentes y con muchas cosas que aportar o por el contrario, puede que consideremos que no valemos para nada, que no nos merecemos nada e incluso podemos pensar que nadie nos querría si realmente nos conociera. En este último caso, tendremos una baja autoestima que va a condicionar de forma muy importante nuestro día a día.
Las respuestas pueden brindarse desde diferentes marcos referenciales. Consideraremos desde aquí el aporte de los psicólogos humanistas cuya visión nos acerca a la vivencia personal de los existenciarios básicos: temporalidad, espacialidad, corporalidad, causalidad. De modo tal podemos observar que quien experimenta baja autoestima suele ser un ser que no tiene plena confianza en las posibilidades propias, bien sea por experiencias que así se lo han hecho sentir, o por la respuesta especular de sus otros significativos, es decir, de las personas importantes en la vida del sujeto que mediante mensajes de confirmación o desconfirmación refuerzan el sí mismo o lo denigran.
Los mensajes que recibimos desde pequeños se hacen carne. Nuestro sí mismo se va conformando por lo que los demás piensan que soy (y que me lo transmiten mediante palabras y actitudes), lo que yo creo que los demás piensan que soy (que implica la elaboración subjetiva de tales mensajes) y lo que en realidad yo mismo creo que soy ( se instaura aquí una perspectiva personal que está en estrecha vinculación con las anteriores).
¿Y como puedo llegar a mejorar mi Autoestima?
Lo primero que tenemos que saber es que la autoestima no es algo con lo que se nace, sino que nosotros mismos la hemos ido construyendo. Por esto mismo, es importante que sepamos que la autoestima va a cambiar a lo largo de nuestras vidas y nosotros, con nuestro trabajo, también la podemos modificar.
El requisito para mejorar nuestra autoestima es DEJAR DE CRITICARNOS A NOSOTROS MISMOS.
Es importante que identifiquemos los pensamientos del tipo: “Soy inútil”, “soy feo”, “todo lo hago mal”, “me doy asco”, “si la gente me conociera de verdad, no me querría”, etc. Cada vez que pensamos así, estamos maltratando duramente a nuestra autoestima. Cuando “pillemos” un pensamiento de este tipo tenemos que tratar de valorar de una forma más positiva la situación y cambiar este pensamiento por uno más racional, menos radical. Un ejemplo:
Sofía acaba de entregar un proyecto a su jefe después de dos meses trabajando en él, y éste, lo hojea por encima y le dice que tiene que cambiar un par de cosas y que se lo entregue al día siguiente. Entonces Sofía piensa: “Todo lo hago mal. Dos meses y mi trabajo no sirve, no sé ni cómo me mantienen trabajando aquí…”
Aquí Sofía podría valorar otras posibilidades, como por ejemplo: “Genial, con lo exigente que es mi jefe solo me ha pedido dos cambios tontos, eso significa que le ha gustado”. U otra posibilidad: “Vaya, se me había olvidado ponerlo así, bueno, será un cambio rápido y mañana lo tengo listo.”
En fin, según la situación y la persona caben muchas posibilidades, pero estas no dejan de ser reales, sino que son más racionales. Si ponemos esto en práctica de forma intencional, con el tiempo será automático y nuestra alta autoestima nos ayudará a ser más positivos y, como no, más felices.
- 2 Comentarios
- Sin votos
- Reportar este Posteo



Ultimos Comentarios