27/05/2008
Llegan los Floggers, una “tribu” urbana hasta ahora desconocida
Son adolescentes, su prenda fetiche -y la que los identifica y diferencia del resto de los grupos- son los pantalones chupines de colores estridentes los cuales combinan con remeras anchas. Además, su flequillo tiene la estricta obligación de caer frente a la cara y tapar un ojo… Ellos son los floggers (personas que abren una cuenta de Fotolog), una tribu urbana que quedó al descubierto tras una pelea en el Abasto.
Son un grupo de 200 chicos que están dispuestos a todo por la fama y suben sus fotos a Internet para luego buscar un encuentro personal. Así, cada miércoles los floggers se reúnen en el shopping Abasto (Corrientes y Agüero) para conocerse y sacarse más fotos para subir a sus fotologs. Si embargo, su estilo despierta la ira de otros grupos.
El miércoles pasado, alrededor de las 18 la reunión terminó mal . Cerca de 50 jóvenes, que según informa el diario La Nación serían de Caballito y Recoleta, se enfrentaron entre ellos a golpes de puño y provocaron destrozos en el Shopping Abasto.
Algo de fama, un poco de frivolidad, mucho narcisismo. ¿Cómo se hace un flogger perfecto? Lo más esencial: la imagen. Si sólo en la Argentina hay 2.084.000 flogs, con sus consecuentes 2.084.000 floggers, ni los pantalones chupines de colores despavoridos, ni las remeras fetiche de la marca A. Y. Not Dead, ni los últimos anteojos Ray Ban tamaño parabrisas tienen permitido perderse en el placard. Cuando el look flogger queda terminado, resta secarse el gel del peinado Dragon Ball Z de los dedos de ellos, o limpiarse lo que haya quedado del fijador del flequillo en los dedos de ellas, y llevar las manos a un mouse y a cualquier cámara de fotos que enciendan los motores del flog. ¿Un flog? Una página personal que, desde servidores gratuitos como Fotolog.com –con 20 millones de visitas al mes en todo el mundo–, permite subir a la web una foto propia por día y sentarse a esperar las opiniones de otros floggers. Es furor entre adolescentes de clase media y alta –tan alta que Florencia Kirchner es la flogger más famosa–, hasta el punto que, desde hace dos meses, los dueños de cada “álbum digital” se reúnen en los shoppings Abasto y Unicenter para buscarle alguna profundidad a lo que sólo es imagen. Ya sea a los golpes, como ocurrió el miércoles 5, cuando una “interna” entre dos bandos de floggers autoconvocados terminó en estampida, vidriera rota y tres heridos de arma blanca, o “affeandose” en persona; es decir, añadiendo a una lista de contactos favoritos el flog de cada amigo, o el de anónimos fans digitales.
MOVIMIENTO EMO
Hoy en día el emo es un movimiento bastante popular, pero sus orígenes y características no son tan conocidas. Como muchos otros movimientos urbanos, surge de una estrecha relación con la música, pero no llega a considerarse tribu urbana como lo fueron otros movimientos urbanos (punk, hip-hop, mod, rocker) hasta la actualidad, .
El emo empieza a lograr adeptos en la década de lo 80, de la mano de grupos musicales en EEUU como Bad Religion o Minor Threat, de características bastante diferenciadas con el punk que se creaba en las calles londinenses.
EL PUNK
El punk es un estilo musical dentro del rock que emergió a mediados de los años 1970. Se caracteriza en la industria musical por su actitud independiente y amateur. En sus inicios, el punk era una música muy simple y cruda, a veces descuidada: un tipo de rock sencillo, con melodías simples de duraciones cortas, sonidos de guitarras amplificadas poco controlados o ruidosos, pocos arreglos e instrumentos, y, por lo general, de compases y tempos rápidos.
Las líneas de guitarra se caracterizan por su sencillez y la crudeza del sonido amplificado, generalmente creando un ambiente sonoro ruidoso o agresivo heredado del garage rock. El bajo, por lo general, sigue solo la línea del acorde y no busca adornar con octavas ni arreglos la melodía. La batería por su parte lleva un tempo acelerado, con ritmos sencillos de rock. Las voces varían desde expresiones fuertes e incluso violentas o desgarradas, expresivas caricaturas cantadas que alteran los parámetros convencionales de la acción del cantante, hasta formas más melódicas y elaboradas.













Ultimos Comentarios