Febrero: psicólogos y enamorados

Comentaba en un post anterior que en el reinado de Rómulo se dio forma a un calendario de 10 meses basados en el ciclo de la luna y constaba de solo 10 meses que corrían de Marzo a Diciembre seguidos de un periodo de 72 días sin denominación. Fue el segundo Rey de Roma, Numa Pompilio quien creó dos meses dentro de ese periodo sin nombre al final del año. Uno era Enero y el segundo fué el mes de Febrero.

Sí, en ese tiempo Febrero era el último mes del año. En el invierno de Roma tenía lugar a medidados de ese mes una celebración muy particular, cuyos vestigios sobrevivieron hasta nuestros dias. Ya en el siglo IV a C., los romanos practicaban un rito de iniciación en honor del Dios Lupercus quien los protegía de Februo, que era otro nombre para Plutón en su función de purificar las almas de los muertos. De estas llamadas “fiestas februas” nació el nombre de Febrero.

Una de las ceremonias consistía en meter dentro de una caja, nombres de muchachas adolescentes, y que los jóvenes los extrajeran al azar, de manera que a cada uno de ellos le correspondiese una compañera para su mutua “diversión”, durante todo el año.

En este contexto de libertinaje sexual y festividad los psicólogos de la antigua Roma no ejercían su profesión, tomándose un tiempo para descansar.

Después de casi 800 años, los primeros “Padres de la Iglesia” y consideraron necesario, acabar con estas prácticas, comenzando por buscar un nuevo santo patrón de los enamorados, que sustituyera al Dios Lupercus.

En el año 270 d.c el emperador Claudio II publicó un edicto que prohibía el matrimonio.  Se basaba en que el Imperio necesitaba soldados y opinaba que los hombres casados se mostraban renuentes a dejar a sus familias para ir a guerrear. Ante el matiz algo demencial de tal ley, Valentín obispo de Interamma, invitó a las parejas de novios a acudir a él en secreto para unirlos en el sacramento del matrimonio.

Según una leyenda que mientras se encontraba en la cárcel, esperando la ejecución, Valentín se enamoró de la hija ciega de su carcelero, a la que devolvió milagrosamente la vista, y dejó un mensaje de despedida que finalizaba con las palabras: De tu Valentín.

Realmente no parecía haber candidato con mejor curriculum, así que en el año 496 el Papa Gelasio proscribió los lupercales, y proclamó al obispo Valentín como patrono de la festividad, aunque mantuvo el juego de azar, pues conocía la afición de los romanos a las loterías.

Sólo que en vez de nombres de adolescentes dentro de la caja, ahora se introducían nombres de cristianos ejemplares. Tanto hombres como mujeres sacaban los papeles, y se esperaba de ellos que durante el año emularan la vida del santo cuyo nombre habían extraído. Hay que reconocer que el incentivo tenía otro matiz. Con el tiempo, los romanos olvidaron su fiesta pagana, y con el tiempo también, los cristianos olvidaron la santificadora lotería.

Ahora existe ell Día de San Valentín, y la costumbre de intercambiar tarjetas con manifestaciones de afecto, que finalizan mas o menos, como aquella ultima tarjeta del santo, para ansiedad de algunos y satisfacción de los “comerciantes del amor”.

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Enero, capricho de Emperadores

Para quienes viven dentro de la llamada “cultura occidental” el mes de Enero tiene un significado especial ya que marca el comienzo del año en el calendario contemporáneo. Un calendario es definido como una cuenta sistematizada del tiempo para la organización de las actividades humanas. En el caso de nuestro calendario podemos rastrear su creación junto con la fundación de Roma unos 750 años antes de nuestra era.

En el reinado de Rómulo se dio forma a un calendario de 10 meses basados en el ciclo de la luna y constaba de solo 10 meses que corrían de Marzo a Diciembre seguidos de un periodo de 72 días sin denominación .

  1. Mártium: mes de Marte, dios de la guerra
  2. April: mes de apertura de flores ( primavera, en el hemisferio norte)
  3. Máium: mes de Maia, diosa de la abundancia
  4. Júnium: mes de Juno, diosa del hogar y la familia
  5. Quintil: mes quinto
  6. Sextil: mes sexto
  7. Septémber: mes séptimo
  8. Octóber: mes octavo
  9. Novémber: mes noveno
  10. Decémber: mes décimo

Fue el segundo Rey de Roma, Numa Pompilio quien creó dos meses dentro de ese periodo sin nombre al final del año:

  • 11. Januárium: mes de Jano, dios de los portales
  • 12. Februárium: mes de las hogueras purificatorias (februa)

Así que Enero no fue el primer año del calendario durante varios siglos. Pero al tratarse de un calendario lunar requería de ajustes constantes para adecuarlos a las actividades agrícolas y bélicas. Fue por eso que en el año 45 a J.C. el Emperador Julio Cesar encargó al astrónomo Sosígenes la elaboración de un calendario que conocemos como “Juliano”.

Además de cambiar la denominación y duración de algunos meses, se fijó como comienzo del año el mes de Enero y cambió Quintil por Julio en su honor. Luego el Emperador Augusto puso su nombre al mes Sextil quedando así un calendario muy similar al Calendario Gregoriano que es el de uso común hoy día.

El primero de Enero se celebra la llegada del Año Nuevo en gran parte del mundo, pero no es una idea nueva ni tampoco exclusiva de una cultura. El libro “New Year, Its History, Customs and Superstitions” comenta: “La descripción más antigua conocida de una fiesta del Año Nuevo proviene de la antigua Mesopotamia”. Las tablillas de arcilla que describen la fiesta del Año Nuevo registran “un programa de ceremonias que se efectuaban en Babilonia desde los días remotos del segundo milenio a.E.C.”.

El año babilonio comenzaba alrededor del equinoccio invernal, en el mes de marzo. La celebración duraba 11 días y giraba en torno a la adoración de Marduc, el dios de la ciudad de Babilonia. Los vestigios de la fiesta del Año Nuevo en Babilonia, como celebraciones con disfraces y ritos de fertilidad, todavía se observan durante las celebraciones del Año Nuevo alrededor del mundo. El desfile de disfraces en la ciudad de Filadelfia (E.U.A.) el día de Año Nuevo y la fiesta de fertilidad que se celebra en la ciudad de Akita (Japón) el 17 de enero son tan solo dos ejemplos de tales reliquias.

El libro “Christmas Traditions”, por William M. Auld, dice: “Desde los días de Julio César [46 a.E.C.], el 1 de enero marcaba el principio del año civil y era una época de fiesta”. Además,  revela que “las fiestas y diversiones duraban por lo menos tres días”. Estás estaban totalmente ligadas a  la adoración a  Jano es el dios de la doble faz que presidía el comienzo de todas las cosas, los principios de empresas, la partida a la guerra, la iniciación de los jóvenes en la edad adulta y también todo lo que se cierra y los regresos.

Hoy, en Pasadena, California, se efectúa un grandioso desfile antes del juego de fútbol que se celebra en el Estadio de las Rosas el día de Año Nuevo. Al respecto, la Encyclopœdia Britannica dice lo siguiente: “Los juegos de fútbol en los Estados Unidos tienen todos los visos de las fiestas religiosas . . . un lado que representa lo malo y el otro que representa lo bueno, dependiendo del punto de vista de los concurrentes. Dirigiendo a la congregación están las sacerdotisas (las jóvenes que inician los vítores) . . . Operando sobre el principio de la magia simpática, las sacerdotisas procuran transferir el entusiasmo de la muchedumbre a los combatientes apropiados.” Macropædia, 1976, Tomo 7, pág. 202.

Tal vez para muchos es simplemente una buena excusa para juntarse con amigos y familia. Otros sienten que tienen licencia para cualquier tipo de conducta. Algunos ven la oportunidad de hacer un balance y fijarse metas en una suerte de conjuro mágico. Todas costumbres viejas  con renovación anual…

JANUARY

El tiempo no existe

“el tiempo sólo es tardanza / de lo que está por venir; / no tuvo nunca principio / ni jamás acabará, / porque el tiempo es una rueda, / y rueda es eternidá”.

De Martin Fierro (payada con el Negro)

Cuando en nuestra conversación cotidiana usamos la palabra “tiempo” en general nos referimos a esa magnitud física que permite ordenar la secuencia de sucesos pasados, presentes y futuros. Este proceso que consideramos natural, automático y subconsciente fue motivo de muchísimo debate y estudio a lo largo de la historia del hombre en siglos pasados.

Pero ahora, en el primer decenio del siglo XXI el debate más común relacionado con el tiempo tiene que ver con la factibilidad de poder “viajar” en el tiempo. Un argumento común en mucha literatura y cinematografía de ciencia ficción que a fuerza de repetición ya no resulta descabellado y hasta parece tener sustento en alguna aplicación teórica de la famosa fórmula E=MC2

Temprano en el relato de Génesis vemos la primera división natural del tiempo en “día”y “noche”, al que se suman los ciclos estacionarios de “verano, otoño, invierno y primavera” como componentes de una administración del tiempo necesarios para la programación de las actividades de la vida humana.

Con las herramientas técnicas que provee la astronomía se ha logrado conocer que la tierra tarda 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9,5 segundos,en completar una vuelta alrededor del sol, ciclo al que se denomina “año”.

Pese a la exactitud cronométrica con la que se nos informa de la duración de los movimientos astronómicos que regulan nuestras actividades, el paso del tiempo, en la práctica es percibido de diferentes formas por cada persona. Nuestra subjetividad nos hace sentir de que pasa más lento o más rápido.

Es curioso que para muchos la velocidad del tiempo sea directamente proporcional a los años vividos. Suele pasar que las personas mayores son las que frecuentemente dicen: “¡Que rápido pasa el tiempo!” Mientras que los niños suelen exclamar “¿Falta mucho?”, evidenciando la lentitud con que perciben el transcurrir de los minutos.

Algunos estudios hablan del “efecto reminiscencia” de la memoria, la que tiende a concentrar mayor cantidad de recuerdos de cuando la persona tenía 20 años de vida. Esta contracción y expansión de la memoria se refleja en la percepción subjetiva del tiempo.

Otros ( por ejemplo St. Augustine) opinan que el tiempo como magnitud dentro de la física no existe que sólo es un concepto humano, lo que nos acerca al campo de la filosofía y la religión. Pero esto no nos alejaría de la ciencia, ya que descubrimiento científico relacionado con la física cuántica, o la astronomía muestran patrones y ciclos que son factibles de medir o contar por medio de “relojes”. Y este conocimiento ampliado de las maravillas del cosmos reaviva en nuestro interior el deseo de obtener respuestas a interrogantes universales: “¿De dónde venimos?, ¿Hacia dónde vamos?, ¿Qué nos traerá el futuro?”

Decálogo del perfecto cuentista (Horacio Quiroga)

Este texto lo transcrito en una afiche que hicieron alumnos del Profesorado de Lengua y Literatura del Instituto de Perfeccionamiento Docente Julio Cortázar de Haedo y me pareció muy interesante para aquellos que gustan de contar y escribir como yo….

I

Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo.

II

Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.

III

Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia

IV

Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

V

No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

VI

Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “Desde el río soplaba el viento frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

VII

No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

VIII

Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

IX

No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino

X

No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

FIN

Amparo (Concurso Microcuento)

Esa tarde Amparo llegó temprano de trabajar y decidió pasar la aspiradora en la alfombra. Así fue que encontró la carta, caída bajo la cama y al ver también la foto descubrió la causa por la cual Gastón estaba tan huraño, distante, triste. Era la oportunidad que estaba esperando para mostrar que no era pusilánime como se figuraban los amigos de su esposo. Ninguno de ellos la aceptó, ninguno pudo ver que su alma calma, sosegada, tan opuesta al carácter de Gastón, era lo que el había buscado toda su vida.

No perdió un instante. Un par de llamadas y una reunión fueron suficientes. El entra al buffet y se sorprende ante su presencia, y queda maravillado por la actitud de camaradería que muestran sus amigos hacia su esposa.

Un segundo de estupor lo domina cuando ella habla: Sé de los abusos a los que esta sometido tu padre en el Asilo. No, no digas nada. Organicé con los muchachos una colecta. Ya están contando el dinero. Ahora podremos tener el dormitorio adicional y traer a tu papá a casa

Al abrazarla supo que iba a amarla eternamente sus amigos también.


Este microcuento particpa de un Concurso que ha sido organizado dentro de esta Comunidad. Pueden ver las bases y votar haciendo click aquí, y pueden dejar sus comentarios en este post

Héroes

Ese 25 de junio había amanecido igual de gris que el día anterior. El viento generaba una extraña cacofonía al intentar colarse entre las rendijas de las ventanas y puertas metálicas que conformaban la fachada del Colegio Nacional Perito Moreno. Para la populosa comunidad educativa de Comodoro Rivadavia era simplemente “el Perito”, símbolo de la movida juvenil en esa ciudad con un puerto a sus puertas y explotaciones petroleras a su espalda. Desde siempre el alumnado del Perito era el que promovía y organizaba las estudiantinas, los desfiles y la elección de la Reina de la Primavera. Los muchachos delLiceo” o de la “Técnica” se contaban entre los rivales naturales y las muchachas del “Maria Auxiliadoraentre las que sumaban aliados.

Fue así durante un par de décadas, desde su fundación hasta que, en marzo de 1976, un rector impuesto por la Junta Militar tomó el control del establecimiento y con férrea disciplina se dedicó a forjar el carácter de niños y adolescentes para que sean hombres de bien. Las normas eran simples pero había que cumplirlas bajo pena de suspensión o expulsión. Los varones debían vestir pantalón gris, camisa celeste o blanca, corbata azul o negra y saco azul o negro. El cabello corto sin superar el borde del cuello de las camisas. Las mujeres debían ponerse guardapolvo blanco largo hasta las rodillas, medias azules, zapatos negros o marrones, el cabello recogido, sin maquillaje ni aros colgantes. La ropa para actividades de Educación Física solo permitía el uso de color blanco en remeras y pantalones cortos, y el azul en buzos y pantalones largos.

La filosofía militar se hacía sentir también en las rutinas de saludos y trato entre alumnos y docentes. Todos los días, sin importar el rigor del invierno, se formaban los cursos en el patio principal para la ceremonia de izamiento de la bandera en absoluto silencio, y luego debían ingresar a las aulas en completo orden. Una vez ubicados en la aulas no se les permitía deambular por pasillos sin autorización expresa de la Jefa de Preceptores u otra autoridad. Al ingresar cada profesor a su clase era recibido con unbuenos días profesorpor ese conjunto armonioso de firmes soldados de la educación al lado de sus pupitres de rústica madera.

El Perito contaba con una planta en forma de “H” ocupada por tres pisos para las aulas cotidianas y un subsuelo con talleres, gimnasios, laboratorios, vestidores, duchas, cisternas y equipos de calefacción, que eran patrullados por el Conserje, quien, en una tarea autoimpuesta, era el delator de quienes se escapaban de clase y trataban de ocultarse en los innumerables escondites que ofrecía el subsuelo a quienes querían evitar ser aplazados en un examen o alimentar un romance adolescente.

La maquinaria disciplinaria era efectiva con la mayoría de los alumnos, quienes evitaban saltar cualquier regla. Pero siempre había un grupo de revoltosos, que generalmente eran de losrarosrepetidores, o provenientes de otras escuelas de donde habían sido expulsados. No por casualidad los padres de estos alumnos ingobernables tenían cargos dentro del ejército o de las autoridades que gobernaban la ciudad, lo que les daba cierto grado de inmunidad si eran descubiertos o de poder sobre los compañeros que preferían callar frente a sus tropelías.

Al caminar por los pasillos durante la hora de clase no se escuchaban ruidos ni se veía suciedad. Todo estaba brillante y ordenado. Hasta que esa tarde una marea incontenible fue saliendo de las aulas desde el tercer piso. Los alumnos de quinto año fueron impelidos a desafiar todas lar reglas, saltaba, tiraban papeles en su recorrido mientras al grito de“el que no salta es un holandésanimaban en su frenesí a los alumnos de cursos inferiores para que se sumaran a ellos camino al patio.

Sin embargo no había estupor en los rostros de los preceptores ni del Rector, solo una sonrisa de indulgencia, una laxitud en la disciplina que hubiera parecido inconcebible en otro momento. Pero en Argentina, en medio de la tiranía de un gobierno de facto habían nacido nuevos héroes que llegaron a la gloria al vencer en tres oportunidades a Jan Jongbloed, el arquero de los Países Bajos en la final de la Copa del Mundo. Y así por una tarde, al lado del adusto rostro de Sarmiento que nos miraba desde el frente del aula, la profesora de Matemáticas había colgado en un acto irreverente la figura del flaco Menotti con su eterno cigarrillo

Crisol

La campanilla de bronce tintineó por enésima vez esa fría mañana de junio. La cafetería estaba mucho más concurrida que cualquier domingo, a excepción de cuando transmitían algún partido importante. Después de haber emitido su voto, muchos habían decidido ir a recuperar energías y algo de calor tomando un café con leche y facturas o un chocolate caliente con churros, Los domingos siempre se almuerza tarde y además recién eran las 10:30.

Sobre el ventanal que daba al este el sol era un anfitrión magnífico que cuatro amigos disfrutaban charlando. Los comentarios sobre la gripe A, la suerte de Estudiantes o, en voz más baja, su preferencia política se interrumpieron mientras giraban sus rostros hacia la puerta. Acaba de llegar Ramiro, con su infaltable bolsito porta termo de cuero. Era el quinto integrante de ese círculo formado en una adolescencia dejada hace mucho en el pasado.

¡Buenas! ¡Que tal muchachos! saludó con sonrisa franca mientras tomaba una silla de la mesa de al lado y se acomodaba

¡Que hacé yoruba! –contestó Ernesto mientras le palmeaba el brazo

¡Eso! ¿Qué hacés por acá? -preguntó divertido y curioso Mauricio.

¿Te escapaste de la gorda? agregó en tomo bromista José en alusión a una solterona grandota que siempre buscaba charlar con Ramiro.

¡Pero, déjenlo tranquilo che! ¿Desde cuando tenemos que dar tanta explicación? -Dijo conciliador Fernando

Lo que pasa es que nosotros vinimos porque nos quedaba cerquita de la escuela donde votamos, pero Ramiro no vota, ¡si es uruguayo! afirmó Mauricio.

Si, es cierto respondió Ramiro con tono calmo pero ustedes son mis amigos y supuse que iban a estar por acá agregó cariñosamente.

¿Vieron? -dijo Fernando– el siempre tan educado y amable con todos. Tendríamos que seguir su ejemplo.

¡Uhhhh, ya saltó el ortiva! -respondió Ernesto riéndose

No, ortiva no, solo que por nuestra forma de ser nos buscamos que en el mundo no nos quieran y por más que digamos que Uruguay es como otra provincia nuestra no he escuchado que a los uruguayos le hagan mala fama como a nosotros retrucó Fernando.

Bueno muchachos, vine a pasar un rato ameno con ustedes, no me parece que tengamos que empezar a hablar de diferencias. -comentó amablemente Ramiro.

En eso tenés razón, tenemos más cosas en común que diferencias. Fijate Gardel, embajador de “la música de Buenos Aires” en todo el mundo hasta el día de hoy y resulta que era uruguayo -recordó Ernesto

¿Y la Natalia Oreiro papá?, ¡que buena que está,! hasta parece argentina- chuceó Mauricio

Y no se olviden de China Zorrilla -contestó Ramiro obviando adrede el comentario de Mauricio.

Lástima lo de las papeleras, tener que ensuciar el agua así -pensó en voz alta José

Si una lástima respondió Ramiro- pero no solo por el agua. A veces pienso en que algún día alguien medio chupado se hace al loco, se le escapa un tiro y se arma la guerra. Vieron que el dicho que dice: “para comer y rascar solo hay que empezar”…

Si, claro empieza una bola de nieve que no sabemos como puede acabar. Después de algunos años terminamos mirándonos de reojo con el vecino por una bronca heredada como pasó con Chile -reflexionó José.

¿Saben donde olvidamo todo eso? En la cancha loco. ¿Quién no recuerda los goles del chileno Salas o el uruguayo Francescoli? -dijo con entusiasmo millonario Ernesto.

Sonamos, empezaron a cacarear las gallinas retrucó burlonamente Fernando

¿Ahora quieren hablar de fútbol? ¡Nos vamos a poner a discutir a muerte!

¡Uh loco! ¡No hables de muerte! ¿Vieron todos los conocidos que se están yendo pa´l otro lado? El refrán decía algo de que Agosto se los lleva ¡pero Junio no nos ha dado respiro!

Se produjo un abrupto silencio y por unos instantes todos se pusieron reflexivos. Comulgaron en sus pensamientos y recordaron a los grandes hombres argentinos y uruguayos que figuraron en las noticias necrológicas del último mes.

José hizo una seña al paraguayo Benítez, ordenando café para 4. Ramiro con paso calmo se arrimó tímidamente al mostrador y se repitió la misma escena de todos los domingos. Ante su pedido el gallego Fernández mascullaba algo sobre que si le permitía tomar mate tenía que permitírselo a todos y fingía molestarse. Daba la espalda a Ramiro y le guiñaba un ojo a la linda peruana con la que se había conchabado hacía 5 años. Llenaba el termo con lentitud intencional mientras aprovechaba el espejo para ver al uruguayo chamuyar a una mulata que había entrado a ofrecer sus relojes.

Este cuento originalmente fué publicado en “El club de la Serpiente”, espacio compartido con otros bloggers que ya no está online

POTRERO

Verano de 1978. Por fin la seguidilla de días aciagos que se prolongaron desde mediados de semana hasta la siesta sábado, dejo pasó a un sol brillante, amarillo y vengativo que castigaba la tierra húmeda. Una brisa suave que venía del lado del río ayudaba a borrar rápidamente los vestigios del aguacero pasado.

El domingo amaneció bochornoso y húmedo. Para Pepper y su barra de amigos luego de tantos días sin jugar al fóbal no había mas excusas. Sin cita previa todos se encontraron a las 10 de la mañana en “Chacarita”. No se está hablando aquí del conocido barrio homónimo de la ciudad de Buenos Aires, tampoco del gran camposanto que alberga, y mucho menos del estadio construido por el club de ese barrio: “Chacarita Juniors”

Esta “Chacarita” era el terreno baldío mejorado por las manos sudorosas de los pibes de barrio que con tesón y entusiasmo arrancaron los yuyos, se deshicieron de gran cantidad de basura acumulada durante el año y alisaron el polvo. El reemplazado de la red eléctrica barrial con postes de cemento les dio la oportunidad de conseguir varios postes de madera, conocidos como “palmeras” para construir y plantar los rudimentarios arcos sin red en las puntas del baldío. A las palmeras que no usaron para los arcos las cortaron y dieron forma a dos juegos de bancos largos donde esperaban los suplentes, se acumulaban las remeras, zapatillas, remeras o bolsas o algún hermanito menor o hermana mayor oficiaba de hinchada durante los encuentros

Había sido bautizado “Chacarita” porque a Willy, conocido hincha de Boca desde siempre una mañana se levantó diciendo que era fana de Chacarita Junior y se le ocurrió escribir la palabra “Chacarita” en el paredón del fondo que daba a la fábrica de pastas. Para esto usó un poco de pintura verde que le había sobrado al padre luego de pintar el garaje haciendo gala de su pésimo mal gusto.

A partir de ahí “la canchita” pasó a tener nombre propio, insólitamente impuesto por los equipos adversarios, que venían de visitante. Ellos comenzaron a decir “hoy tenemos desafío en Chacarita” o “el domingo jugamos en Chacarita”. Pasaron varias semanas hasta que el equipo de Pepper se dio cuenta de que ese “estadio” era conocido con tal nombre .Sin embargo no tardaron en rendirse al uso y costumbre y para el fin del verano absolutamente todos se referirían al baldío mejorado como “Chacarita”

En ese predio la barra de Pepper era protagonista de los clásicos enfrentamientos “barrio contra barrio” en condición de local. De visitantes iban a la cancha del club “La Perlita” o al de la Sociedad de Fomento. Los torneos de verano, cuadrangulares, interbarriales y juegos en general, se sucedían uno tras otro. Nunca faltaban romances fugaces entre jugadores y visitantes femeninas y enemistades futboleras entre muchachos de distinto origen. De vez en cuando había alguna leve escaramuza en defensa del honor, por algunos de esos dos motivos, pero nunca pasaba a mayores.

Esta tarde era la final. Los dos equipos habían puesto sus mejores jugadores en la cancha y cada pelota era defendida como si fuera la última. Ataca el equipo de Pepper, donde su posición era siempre de 9. Le llega una pelota llovida al borde del área, de espaldas al arco. La mató con el pecho, giró y sacó un brutal derechazo con destino a la red. Pero se interpuso la pierna del jugador más veloz del equipo de La Perla, a quien contradictoriamente todos llamaban Tortuga, y el disparo se fue al corner.

Pepper fue a buscar la pelota entre los matorrales que supervivían detrás de ese arco, porque aunque el terreno de juego se mantenía limpio, nadie tenía ganas de mantener libre el área detrás del arco. El esférico estaba dos pasos delante aún, entre unas totoras .Dio un paso y contuvo un grito producido por un dolor extraño e intenso en la planta del pie Como pudo volví al borde de la chacha y miraba extrañado una madera debajo de la zapatilla.

La madera estaba adherida al calzado y su pie por una hilera de largos clavos oxidados. Se dejó caer paralizado por el dolor sin siquiera tratar de desclavar la trampa en la que había caído. Todos lo rodearon sin saber qué hacer. Incluso muchos contrarios se apiadaban de él, aunque, por lo bajo, algunos se regodeaban de su segura exclusión del partido puesto que les había hecho 2 goles.

Parecía una muerte segura hasta que, Miguelito, el arquero contrario, comenzó a desatar la zapatilla, la aflojó bien y con un certero tirón la liberó. Obviamente Pepper no continuó jugando el partido, pero haciendo acopio de valor animó al resto a que sigan. Después de todo era una final y el tan mal no estaba.

Se quedó el resto del encuentro sentado en uno de los bancos de palmera y vivió el triunfo de su equipo 8 a 5 que le daba el título de “Campeón interbarrial” y gozaba por anticipado el consiguiente premio de Coca Cola fría para todos pagadas por el equipo perdedor. Al finalizar, todos lo rodearon nuevamente e hicieron toda clase de conjeturas que iban desde amputación hasta mágica curación con jugo de cardo, pasando por la aplicación indefectible de la antitetánica.

Pepper agradeció con todo el corazón a Miguelito, a quien dejó de considerar un enemigo desde ese preciso día. Con los años Pepper abandonó su vocación futbolística y se recibió de Contador, mientras Miguelito se convirtió en enfermero…

El encargo – Capítulo Final

- Mira Virginia, tienes edad para ser mi madre pero no debiste juzgarme tan rápidamente y tratarme de ingenua. ¿Por qué creo que deberías aceptar mi precio? Tengo mis teorías

- Ah ¿si? Me gustaría escucharla.

- Lo veo así: Si en un primer momento me ofreciste apresuradamente el doble, casi sin pensarlo, es porque realmente te conviene, lo ves como una excelente inversión. Es decir que si puedo comprobar la infidelidad de Mariano te vas a beneficiar de manera extraordinaria. Y no creo que sea porque lo tendrás de esclavo hasta que la muerte los separe. Evidentemente no es la clase de persona que se deja someter. Así que la otra opción que se me ocurre es que hay algún tipo de acuerdo prenupcial que lo obliga a indemnizarte con una suma de muchos ceros si se produce un divorcio por motivos de adulterio.

- Que teoría interesante. Tienes mucha imaginación pero los bolsillos vacíos. Y si no aceptas el trabajo por el valor que dijiste la primera vez no lo tendrás y seguirás tu vida esperando que algún príncipe azul te lleve a la cima, porque con el periodismo nadie llega muy alto.

- Es un riesgo que puedo correr, me quedan varios años para probar suerte. Pero a vos me parece que se te acabó el tiempo. ¿Quieres saber que más he deducido?

- ¿A ver?, me muero por saberlo – dijo en tono sarcástico tratando de ocultar el temblor en su voz.

- No te conviene ese tono, pero no lo voy a tomar en cuenta. Mientras llegabas busqué información en Google y pude saber cual es tu apellido. Tu familia fue dueña de un imperio, una cadena de supermercados que parecía muy exitosa. Sin embargo por deudas de juego de tu padre y tus hermanos fue “vendido” a Francis Narwen quien tomo la drástica medida de despedir a todo el personal y reemplazarlo por gente de su confianza. Lo cual significa que tu familia está prácticamente en bancarrota, aunque no se ha dado mucha publicidad al asunto.

(Debajo de la mesa el movimiento nervioso del pié de Virginia se hacía visible)

Así que, supongo, si quisieras divorciarse de común acuerdo te tocaría solo con lo que dicte la sentencia de divorcio, la que seguramente será dictada por algún juez amigo de tu esposo. No habría mucha investigación para saber cual es su real patrimonio y sobre quienes son sus testaferros, con lo cual el precio de tu libertad sería volver a ser una mujer clase media sin recursos.

- Lo que dije, tienes mucha imaginación pero los bolsillos vacíos. –dijo esto con muchísima rabia.

- TaL vez no saque los 900 dólares que quiero por día pero algo puedo llegar a conseguir. Supongo que si escribo una historia convincentemente con la ayuda de algunos amigos de la prensa puedo conseguir una suma de cuatro ceros para que sea publicada Y seguramente la que pasaría a estar vigilada todo el tiempo serías vos sin posibilidades de intentar contratar a otra espía o tenderle una trampa. ¿De cuantos ceros será la cifra que te darían en un divorcio consensuado?

Virginia guardó dentro del bolso el sobre marrón y lo puso arriba de la laptop…

- Dentro del bolso hay 5.000. No me parecen el lugar y el momento para sacarlos. Te queda el fin de semana para estudiar la carpeta. El lunes a las 12:30 te llamo, hoy deberías ir a retirar el auto.

Se levantó, se estiró la falda, sacudió una migas imaginarias de su blusa y miró a Fernanda con expresión de derrota Luego dio media vuelta y salió del restaurante con paso altivo, sin mirar atrás. Mientras tanto Fernanda sonriendo triunfalmente y sin dejar de observarla tomó su celular y atendió con expresión alegre y pícara al reconocer el número en el display del ipod.

- ¡Hola!

- ¡Hola Fer! ¿todavía estás con ella?

- No, se acaba de ir

- ¡Joya! ¿y? ¿Qué tal?

- Salió perfecto…

- ¿y conseguiste mas o menos lo que hablamos?

- Sí, sí, ¡600 dólares por día y agarró viaje!

- ¡Menos mal! Ya sabes que vamos a media. ¿Es así no?

- ¡Por supuesto! ¡No voy a mentirte a vos!

-¡Que buena amiga que sos! Ahora tenemos que ponernos a trabajar con Micaela.

- Bueno, tenemos un mes y medio para conseguir todas las pruebas, porque si tardamos más va a sospechar. Tiene que guardar los tickets de los hoteles y lugares donde vayan a comer. El que él evite usar la tarjeta de crédito y hace que los demás hagan los pagos nos viene como anillo al dedo.

- En eso con Mica no hay problema. Es tan inocente pobre. Se creyó que necesito los comprobantes para jugar al “IVA y vuelta”. Me hace sentir un poquito mal que la usemos así…

- ¿En serio? No le hacemos ningún mal y ahora está disfrutando las atenciones nada baratas que le ofrece Mariano. ¿Ya arreglaste lo de las fotos?

- Si, ya sabes que mi noviecito nuevo trabajó para revista Paparazzi, por algo lo elegí. La ventaja que tengo es que se va a cobrar en especies… y yo tendré que sacrificarme.

- ¡Sos tremenda!. ¡Deben ser fotografías que lo más comprometedoras posibles!.

- No te preocupes, deja que lo manejo.

- ¡Hablando de manejar, también me alquiló un auto para hacer el trabajito!

- ¡No te puedo creer! ¡Nos podríamos ir el fin de semana a Gessel!

- ¡Me leíste el pensamiento! ¿vamos nosotras dos solas?

- Y… no, no estaría completo el aquelarre si no vamos las tres. Ya sabes que siempre somos el “trío dinamita”: Mica, vos y yo. Sin hombres. ¿para qué los queremos?

-¡Me parece perfecto!. ¡Te llamo más tarde y nos juntamos. ¡Chau Sole!

El encargo – Capítulo 4

 

- Antes de ver nada tengo una pregunta: ¿puede llegar a estar en riesgo mi vida?

- No, definitivamente no.

- Bueno, de todas maneras no te va a salir barato.

- ¿eso quiere decir que aceptas?

- Va a depender de que se cumplan ciertas condiciones.

- No creo que tengamos problema con eso

- Bien, dime de que se trata entonces. ¿Qué complot debo descubrir?

Por primera vez Virginia no miró a los ojos al contestar y su voz no sonó segura.

 - Creo que Mariano me es infiel

 La respuesta no pareció sorprender en lo más mínimo a Fernanda y con un tono entre divertido y sarcástico dijo:

- Ajá, y eso es algo que podría perjudicar la carrera de Su Señoría.

- Por favor, no lo llames así. Entre nosotras siempre lo llamaremos Mariano… No, en realidad no es algo que vaya a perjudicarlo. A pesar de la pacatería y el discurso moralista de algunos nadie se va a rasgar las vestiduras por una infidelidad. No creas que Argentina está tan lejos del Paraguay, solo nos separa un río.

- Si tienes razón. Después de todo no me debería importar. Es solo un trabajo.

Abrió la carpeta que había dejado apoyada en la mesa y observó pausadamente las fotos. Eran fotografías profesionales, donde se veía al Juez en eventos y presentaciones, siempre rodeado de gente poderosa.

- Si, ya lo tenía ubicado a Mariano. Supongo que deberé seguirlo por todos lados, tomar nota de sus actividades y si es posible conseguir algunas fotos.

- Exactamente. Las hojas que no miraste contiene un detalle de horarios y actividades programadas para las próximas 3 semanas. Es sumamente metódico y puntual. Odia cualquier variación en sus rutinas. Ya vas a tener tiempo de estudiarlo para hacer el seguimiento.

- ¿y como se supone que lo siga? ¿tienes a alguien para que me lleve o me ayude?

No. Ahí tienes una tarjeta de “Tango Rent a Car”. Habla con Ernesto de mi parte, y te entregará un auto. El está acostumbrado a que les alquile autos a empleadas y amigas. Tengo una prima de viaje por Europa que renta un espacio en el estacionamiento subterráneo de Plaza Lavalle, frente a Tribunales. Me dejó la tarjeta de acceso. Puedes dejar el auto allí. El estacionamiento de Mariano está en un sector contiguo. No te va a ser difícil seguirlo. Como te dije es metódico y toma siempre la misma ruta: básicamente por Avenida Córdoba, General Paz y luego Panamericana. Ya me informé que manejas bien, así que puedo estar tranquila.

- Suena bastante simple.¿y no se va a dar cuenta que lo sigo?

- No creo, tanto Mariano como su custodia tienen la idea hollywoodense de que si algún día  lo van a seguir serán cuatro hombres en una camioneta negra 4 x 4 de vidrios polarizados. No prestarían atención a ninguna chica bonita manejando detrás de ellos.

-¿y si tengo inconvenientes con el auto?, ¿si se descompone, o me chocan o lo roban?

- Ernesto siempre tiene disponible autos o los consigue con otros colegas. Simplemente lo llamas, sin necesidad de dar explicaciones y el se encarga de ir a buscarlo y dejarte otro.

- En realidad tienes todo muy bien pensado, hasta el último detalle. Así que supongo que vas a querer que te mantenga informada todo el tiempo. Hasta ahora no tengo tu número…

Virginia nuevamente buscó dentro del bolso sacando una delicada bolsita de pana con un lazo hecho en hilo dorado, que contenía un iphone idéntico al que usaba Fernanda.

- Te voy a llamar todos lo días a este equipo, al mediodía y las 10 de la noche. Es un número nuevo que solo yo tengo, y nadie más. Nunca tiene que estar ocupado o apagado así que cerciórate que tenga carga y no hagas llamadas desde él.

- La verdad que me estas sorprendiendo.¿algo más?

- Sí, No hablamos de cuanto pretendes por el encargo.

- 300 dólares por día, pagados por adelantado, 5 días por vez.

- Pensé que ibas a pedir más. Pero no está tan mal.

- Pero te parece que al final soy medio tonta…

- En realidad me sorprende que seas tan ingenua

Virginia escarbó un poco dentro de su bolso y sacó un sobre marrón. “Son cinco días” dijo mientras extendía su brazo hacia Fernanda. Pero en lugar de tomarlo ella le miró fijamente sin moverse

- No me estás diciendo todo, y no me siento cómoda con eso

- Te contesté todo lo que preguntaste.

- Si, pero ninguna mujer se toma tantas molestias y está tan dispuesta a gastar su dinero solo por una sospecha de infidelidad cuando han pasado tantos años de matrimonio y ya deben estar en la etapa en que solo se soportan. Primero le das excesiva importancia y luego dijiste “estamos como en Paraguay”, quitándole el dramatismo de tu primera llamada.

- Pero ya aceptaste el trabajo. Lo demás es secundario.

- Acepté, es cierto… pero ¿firmé algo? ¿Acepté algún pago?… No. Así que podemos decir que “las palabras se las lleva el viento”.

- ¿y que pretendes? ¿más dinero?¿que te parece si duplico tu pago y se calma ese viento?

 - No, pero si lo triplicamos seguro que la palabra empeñada se cumple.

- Veo que aprendes rápido. ¿y que te hace suponer que voy a aceptar?