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La Biblioteca del Sr. Linden – Capítulo 1

El la había prevenido sobre el libro. Ahora era demasiado tarde.

El la había prevenido sobre el libro. Ahora era demasiado tarde.

1

Apenas medio millar de personas daban vida al tranquilo pueblo de Linden, llamado así en honor a sus fundadores, ubicado al sur de Wisconsin. Los largos inviernos marcaron el carácter particularmente sedentario, orientado a actividades alejadas del aire libre, a no ser por los típicos cazadores de ciervos o pescadores de truchas que recorrían cada temporada las pocas tiendas del centro para aprovisionarse.

Muy lejos de ese pasajero bullicio de temporada, en el extremo de la calle principal que daba al norte, se alzaba una gran mansión de estilo victoriano donde vivió casi completamente recluido el matrimonio.

Las ancianas que se reunían algunas tardes en el Salón de Té de Rosemary siempre recordaban las épocas felices en que asistían a las fiestas de sábado en la mansión Linden. No hubo un solo fin de semana sin baile, comida y bebida en el amplio salón adornado con tapices e iluminado con una majestuosa araña de cristal.

Pero esas fiestas terminaron abruptamente cuando el joven Stephan Linden, último descendiente de la familia, decidió alistarse en el ejército a la edad de 19 años. Luego de su partida el gran salón fue remodelado para convertirse en Biblioteca. Los tapices se reemplazaron por decenas de estantes de caoba y la hermosa araña central por grandes lámparas de pie que difuminaban la luz.

El apenado matrimonio cerró más de la mitad de las habitaciones confiando el cuidado de la mansión a la fiel ama de llaves Emma y dos mucamas que se alternaban la responsabilidad de atender la cocina además de la limpieza diaria de los ambientes en uso.

Libros de todo tamaño y origen pronto fueron llenando las estanterías sin orden o clasificación aparente. La excepción a este caos era la sección de pared que iba desde el gran ventanal al hogar de piedra. Allí los espacios estaban bien delimitados por el tamaño de los volúmenes, el color de la tapa y el material de la encuadernación.

Cada semana un mensajero diferente traía una caja conteniendo libros y una nota del joven soldado que siempre contenía el mismo texto. “Estos ejemplares son extraordinarios y les encomiendo la guarda hasta mi regreso. Solo cuando esto ocurra podrán ser leídos sin peligro, ya que tengo en mi poder el secreto de su magia”.

Con el correr del tiempo la colección se fue acrecentando, ocupando otra pared de la Biblioteca, siempre custodiada fielmente por el Sr. y la Sra. Linden hasta el día que la muerte los llevó tomados de la mano en medio de la mayor tormenta de nieve del siglo en aquel Condado. En aquel tiempo la fiel Emma se constituyó en guardiana de la casa, sus recuerdos y los libros que habían llegando semana a semana.

El día del funeral todo el pueblo estuvo presente. A pesar de ser los vecinos más alejados sus constantes obras de bien los mantuvo cerca de todos. Solo faltaba en ese doloroso momento el hijo que había partido al extranjero quince años atrás sin que las muchas diligencias lograran dar con su paradero. Se comentaba por lo bajo la ingratitud de aquel joven cuya ausencia había instalado la nostalgia en el rostro de sus ancianos padres.

Si no desea esperar para seguir leyendo puede leer la historia completa haciendo click ACÁ

Navegantes de cometas

A mis tres hijos, navegantes de la vida

Desde tiempos muy, muy, muy lejanos los navegantes habían recorrido el mundo de los sueños buscando ese lugar tan, tan pero tan especial que uno quisiera quedarse para siempre. Recorrieron todas las estrellas y los planetas con príncipes, rosas, corderos y baobabs. Todos los soles de oro, y todas las lunas de plata que tantos enamorados prometían regalar

Para recorrer el universo habían construido naves de madera, con postes largos y velas gordas, sogas suaves y anclas negras. Nada de naves espaciales de metal y vidrio, con formas de agujas, peces o mariposas, frías, lisas, blancas. Ningún traje espacial con una pecera en la cabeza, mangueras en la espalda y ese extraño humos saliendo de los pies.

Cada nave llevaba escrito en su costado un sueño en letras doradas y luces de neón en los mástiles. Así todos los sueños juntos iluminarían el camino que llevaba a ese lugar tan, tan, pero tan especial que uno quisiera quedarse para siempre. Desde tiempos muy, muy, muy lejanos los navegantes habían descubierto que los sueños se construían con palabras y las palabras con letras. Por eso cada una de las 27 naves tiene pintada en su vela mayor una letra y cada uno de los tripulantes tiene un libro y un nombre que empieza con la letra de su nave.

Y como los sueños no tienen orden ni comandante la flota de navegantes va recorriendo el camino de los cometas sin ponerse una detrás de otras como si se recitara el alfabeto. A veces la “Z” con la punta de la lengua afuera los guía, otras veces la “M” de labios apretados o la “H” que no necesita hablar, porque es muda.

Pero fue de pura casualidad que el día que llegaron a un río grande como un mar, la nave de la “A” con la boca abierta arribó primero al puerto. Dormían en él otras naves, grandes, pequeñas, con velas dormidas y apagadas. No transportaban letras, ni sueños, ni conejos blancos, ni gatos sonrientes.

Por decisión de todos, los mejores navegantes; Any, Alex, y Alan, fueron nombrados exploradores visitantes y enviados a recoger sueños nuevos y regalar sueños viejos. A cada uno se le dio un morral tejido lleno de origami, molinetes de papel, canicas de colores, acuarelas y montones de palabras con libertad de uso sin restricciones ni condiciones. Cuando la luna en menguante llegó a su cénit descendieron de la nave

Pero su recorrido por esa nueva tierra estuvo lejos de ser una aventura. Sus habitantes vivían cada día sin buscar o inventar algo diferente, sin sonrisas o aplausos. Los tres exploradores, y las naves que esperaban en el puerto, eran invisibles a sus ojos cargados, acostumbrados a solo ver sus muchas ocupaciones, que apretaban su garganta con nudos de corbatas inglés, llenaba sus manos de papeles o herramientas y sus días de preocupación.

Hasta que el pequeño Alan distraído dejó caer algunas canicas. El tintineo de las bolitas de cristal contra el suelo llegó a oídos de algunos niños que solo conocían ruidos de batallas con rayos laser, golpes en peleas callejeras y motores rugiendo en las autopistas, de extraños juegos que los inmovilizaban durante horas frente a pantallas multicolores.

Ahora los tres exploradores dejaron de ser invisibles. Any usó hábilmente sus acuarelas y dibujó caminos, castillos y corceles en las esquinas de las calles. Alex plantó molinetes de papel en las ventanas y dejó volar las grullas de papel. Ahora los niños se arrimaban a los exploradores y empujados por esa nueva sensación, la curiosidad, querían saber todo de los navegantes y sus viajes.

Y cada uno descubrió su sueño. Y compartieron sus ilusiones de ser bomberos, bailarines, astronautas, médicos o pilotos, cantantes, dibujantes y navegantes. Encontraron en los morrales para cada anhelo una letra, empezando por la “A” hasta llegar a la “Z”.

Juntos recorrieron la ciudad buscando nuevos sueños que recoger y viejos sueños que regalar, mientras las estrellas los guiaban y la luna los miraba. Y al regresar cada uno a su hogar encendieron las luces y despertaron a los soñolientos adultos, que, lleno de asombro, veían ese nuevo brillo en los ojos de sus hijos, los molinetes que giraban sin viento y las grullas de papel que se movían inquietas en sus manos.

Y así fue que los navegantes que tanto habían recorrido el mundo de los sueños, desde tiempos muy, muy, muy lejanos buscando ese lugar tan, tan pero tan especial que uno quisiera quedarse para siempre, aprendieron que ese lugar no existe en un cuadrante determinado del universo, sino que está allí donde habitan quienes pueden compartir sueños, anhelos y juegos. Que todos pueden encontrar ese lugar si abren los ojos y ven los elefantes adentro de las boas, escuchan hablar a los juguetes, descubren la bondad de un ogro o ríen sin razón en medio de la calle.

Al amanecer aquellas naves de madera, con postes largos y velas gordas, sogas suaves y anclas negras, estaban listas para partir. Y por primera vez en tanto tiempo zarpaban adornadas con recuerdos de metal y vidrio, con dibujos de peces o mariposas, y de regalo un traje espacial con pecera en la cabeza, mangueras en la espalda y ese extraño humo saliendo de los pies.

Velero3

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Decálogo del perfecto cuentista (Horacio Quiroga)

Este texto lo transcrito en una afiche que hicieron alumnos del Profesorado de Lengua y Literatura del Instituto de Perfeccionamiento Docente Julio Cortázar de Haedo y me pareció muy interesante para aquellos que gustan de contar y escribir como yo….

I

Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo.

II

Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.

III

Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia

IV

Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.

V

No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.

VI

Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “Desde el río soplaba el viento frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.

VII

No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.

VIII

Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.

IX

No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino

X

No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

FIN

Amparo (Concurso Microcuento)

Esa tarde Amparo llegó temprano de trabajar y decidió pasar la aspiradora en la alfombra. Así fue que encontró la carta, caída bajo la cama y al ver también la foto descubrió la causa por la cual Gastón estaba tan huraño, distante, triste. Era la oportunidad que estaba esperando para mostrar que no era pusilánime como se figuraban los amigos de su esposo. Ninguno de ellos la aceptó, ninguno pudo ver que su alma calma, sosegada, tan opuesta al carácter de Gastón, era lo que el había buscado toda su vida.

No perdió un instante. Un par de llamadas y una reunión fueron suficientes. El entra al buffet y se sorprende ante su presencia, y queda maravillado por la actitud de camaradería que muestran sus amigos hacia su esposa.

Un segundo de estupor lo domina cuando ella habla: Sé de los abusos a los que esta sometido tu padre en el Asilo. No, no digas nada. Organicé con los muchachos una colecta. Ya están contando el dinero. Ahora podremos tener el dormitorio adicional y traer a tu papá a casa

Al abrazarla supo que iba a amarla eternamente sus amigos también.


Este microcuento particpa de un Concurso que ha sido organizado dentro de esta Comunidad. Pueden ver las bases y votar haciendo click aquí, y pueden dejar sus comentarios en este post

Héroes

Ese 25 de junio había amanecido igual de gris que el día anterior. El viento generaba una extraña cacofonía al intentar colarse entre las rendijas de las ventanas y puertas metálicas que conformaban la fachada del Colegio Nacional Perito Moreno. Para la populosa comunidad educativa de Comodoro Rivadavia era simplemente “el Perito”, símbolo de la movida juvenil en esa ciudad con un puerto a sus puertas y explotaciones petroleras a su espalda. Desde siempre el alumnado del Perito era el que promovía y organizaba las estudiantinas, los desfiles y la elección de la Reina de la Primavera. Los muchachos delLiceo” o de la “Técnica” se contaban entre los rivales naturales y las muchachas del “Maria Auxiliadoraentre las que sumaban aliados.

Fue así durante un par de décadas, desde su fundación hasta que, en marzo de 1976, un rector impuesto por la Junta Militar tomó el control del establecimiento y con férrea disciplina se dedicó a forjar el carácter de niños y adolescentes para que sean hombres de bien. Las normas eran simples pero había que cumplirlas bajo pena de suspensión o expulsión. Los varones debían vestir pantalón gris, camisa celeste o blanca, corbata azul o negra y saco azul o negro. El cabello corto sin superar el borde del cuello de las camisas. Las mujeres debían ponerse guardapolvo blanco largo hasta las rodillas, medias azules, zapatos negros o marrones, el cabello recogido, sin maquillaje ni aros colgantes. La ropa para actividades de Educación Física solo permitía el uso de color blanco en remeras y pantalones cortos, y el azul en buzos y pantalones largos.

La filosofía militar se hacía sentir también en las rutinas de saludos y trato entre alumnos y docentes. Todos los días, sin importar el rigor del invierno, se formaban los cursos en el patio principal para la ceremonia de izamiento de la bandera en absoluto silencio, y luego debían ingresar a las aulas en completo orden. Una vez ubicados en la aulas no se les permitía deambular por pasillos sin autorización expresa de la Jefa de Preceptores u otra autoridad. Al ingresar cada profesor a su clase era recibido con unbuenos días profesorpor ese conjunto armonioso de firmes soldados de la educación al lado de sus pupitres de rústica madera.

El Perito contaba con una planta en forma de “H” ocupada por tres pisos para las aulas cotidianas y un subsuelo con talleres, gimnasios, laboratorios, vestidores, duchas, cisternas y equipos de calefacción, que eran patrullados por el Conserje, quien, en una tarea autoimpuesta, era el delator de quienes se escapaban de clase y trataban de ocultarse en los innumerables escondites que ofrecía el subsuelo a quienes querían evitar ser aplazados en un examen o alimentar un romance adolescente.

La maquinaria disciplinaria era efectiva con la mayoría de los alumnos, quienes evitaban saltar cualquier regla. Pero siempre había un grupo de revoltosos, que generalmente eran de losrarosrepetidores, o provenientes de otras escuelas de donde habían sido expulsados. No por casualidad los padres de estos alumnos ingobernables tenían cargos dentro del ejército o de las autoridades que gobernaban la ciudad, lo que les daba cierto grado de inmunidad si eran descubiertos o de poder sobre los compañeros que preferían callar frente a sus tropelías.

Al caminar por los pasillos durante la hora de clase no se escuchaban ruidos ni se veía suciedad. Todo estaba brillante y ordenado. Hasta que esa tarde una marea incontenible fue saliendo de las aulas desde el tercer piso. Los alumnos de quinto año fueron impelidos a desafiar todas lar reglas, saltaba, tiraban papeles en su recorrido mientras al grito de“el que no salta es un holandésanimaban en su frenesí a los alumnos de cursos inferiores para que se sumaran a ellos camino al patio.

Sin embargo no había estupor en los rostros de los preceptores ni del Rector, solo una sonrisa de indulgencia, una laxitud en la disciplina que hubiera parecido inconcebible en otro momento. Pero en Argentina, en medio de la tiranía de un gobierno de facto habían nacido nuevos héroes que llegaron a la gloria al vencer en tres oportunidades a Jan Jongbloed, el arquero de los Países Bajos en la final de la Copa del Mundo. Y así por una tarde, al lado del adusto rostro de Sarmiento que nos miraba desde el frente del aula, la profesora de Matemáticas había colgado en un acto irreverente la figura del flaco Menotti con su eterno cigarrillo

Crisol

La campanilla de bronce tintineó por enésima vez esa fría mañana de junio. La cafetería estaba mucho más concurrida que cualquier domingo, a excepción de cuando transmitían algún partido importante. Después de haber emitido su voto, muchos habían decidido ir a recuperar energías y algo de calor tomando un café con leche y facturas o un chocolate caliente con churros, Los domingos siempre se almuerza tarde y además recién eran las 10:30.

Sobre el ventanal que daba al este el sol era un anfitrión magnífico que cuatro amigos disfrutaban charlando. Los comentarios sobre la gripe A, la suerte de Estudiantes o, en voz más baja, su preferencia política se interrumpieron mientras giraban sus rostros hacia la puerta. Acaba de llegar Ramiro, con su infaltable bolsito porta termo de cuero. Era el quinto integrante de ese círculo formado en una adolescencia dejada hace mucho en el pasado.

¡Buenas! ¡Que tal muchachos! saludó con sonrisa franca mientras tomaba una silla de la mesa de al lado y se acomodaba

¡Que hacé yoruba! –contestó Ernesto mientras le palmeaba el brazo

¡Eso! ¿Qué hacés por acá? -preguntó divertido y curioso Mauricio.

¿Te escapaste de la gorda? agregó en tomo bromista José en alusión a una solterona grandota que siempre buscaba charlar con Ramiro.

¡Pero, déjenlo tranquilo che! ¿Desde cuando tenemos que dar tanta explicación? -Dijo conciliador Fernando

Lo que pasa es que nosotros vinimos porque nos quedaba cerquita de la escuela donde votamos, pero Ramiro no vota, ¡si es uruguayo! afirmó Mauricio.

Si, es cierto respondió Ramiro con tono calmo pero ustedes son mis amigos y supuse que iban a estar por acá agregó cariñosamente.

¿Vieron? -dijo Fernando– el siempre tan educado y amable con todos. Tendríamos que seguir su ejemplo.

¡Uhhhh, ya saltó el ortiva! -respondió Ernesto riéndose

No, ortiva no, solo que por nuestra forma de ser nos buscamos que en el mundo no nos quieran y por más que digamos que Uruguay es como otra provincia nuestra no he escuchado que a los uruguayos le hagan mala fama como a nosotros retrucó Fernando.

Bueno muchachos, vine a pasar un rato ameno con ustedes, no me parece que tengamos que empezar a hablar de diferencias. -comentó amablemente Ramiro.

En eso tenés razón, tenemos más cosas en común que diferencias. Fijate Gardel, embajador de “la música de Buenos Aires” en todo el mundo hasta el día de hoy y resulta que era uruguayo -recordó Ernesto

¿Y la Natalia Oreiro papá?, ¡que buena que está,! hasta parece argentina- chuceó Mauricio

Y no se olviden de China Zorrilla -contestó Ramiro obviando adrede el comentario de Mauricio.

Lástima lo de las papeleras, tener que ensuciar el agua así -pensó en voz alta José

Si una lástima respondió Ramiro- pero no solo por el agua. A veces pienso en que algún día alguien medio chupado se hace al loco, se le escapa un tiro y se arma la guerra. Vieron que el dicho que dice: “para comer y rascar solo hay que empezar”…

Si, claro empieza una bola de nieve que no sabemos como puede acabar. Después de algunos años terminamos mirándonos de reojo con el vecino por una bronca heredada como pasó con Chile -reflexionó José.

¿Saben donde olvidamo todo eso? En la cancha loco. ¿Quién no recuerda los goles del chileno Salas o el uruguayo Francescoli? -dijo con entusiasmo millonario Ernesto.

Sonamos, empezaron a cacarear las gallinas retrucó burlonamente Fernando

¿Ahora quieren hablar de fútbol? ¡Nos vamos a poner a discutir a muerte!

¡Uh loco! ¡No hables de muerte! ¿Vieron todos los conocidos que se están yendo pa´l otro lado? El refrán decía algo de que Agosto se los lleva ¡pero Junio no nos ha dado respiro!

Se produjo un abrupto silencio y por unos instantes todos se pusieron reflexivos. Comulgaron en sus pensamientos y recordaron a los grandes hombres argentinos y uruguayos que figuraron en las noticias necrológicas del último mes.

José hizo una seña al paraguayo Benítez, ordenando café para 4. Ramiro con paso calmo se arrimó tímidamente al mostrador y se repitió la misma escena de todos los domingos. Ante su pedido el gallego Fernández mascullaba algo sobre que si le permitía tomar mate tenía que permitírselo a todos y fingía molestarse. Daba la espalda a Ramiro y le guiñaba un ojo a la linda peruana con la que se había conchabado hacía 5 años. Llenaba el termo con lentitud intencional mientras aprovechaba el espejo para ver al uruguayo chamuyar a una mulata que había entrado a ofrecer sus relojes.

Este cuento originalmente fué publicado en “El club de la Serpiente”, espacio compartido con otros bloggers que ya no está online

POTRERO

Verano de 1978. Por fin la seguidilla de días aciagos que se prolongaron desde mediados de semana hasta la siesta sábado, dejo pasó a un sol brillante, amarillo y vengativo que castigaba la tierra húmeda. Una brisa suave que venía del lado del río ayudaba a borrar rápidamente los vestigios del aguacero pasado.

El domingo amaneció bochornoso y húmedo. Para Pepper y su barra de amigos luego de tantos días sin jugar al fóbal no había mas excusas. Sin cita previa todos se encontraron a las 10 de la mañana en “Chacarita”. No se está hablando aquí del conocido barrio homónimo de la ciudad de Buenos Aires, tampoco del gran camposanto que alberga, y mucho menos del estadio construido por el club de ese barrio: “Chacarita Juniors”

Esta “Chacarita” era el terreno baldío mejorado por las manos sudorosas de los pibes de barrio que con tesón y entusiasmo arrancaron los yuyos, se deshicieron de gran cantidad de basura acumulada durante el año y alisaron el polvo. El reemplazado de la red eléctrica barrial con postes de cemento les dio la oportunidad de conseguir varios postes de madera, conocidos como “palmeras” para construir y plantar los rudimentarios arcos sin red en las puntas del baldío. A las palmeras que no usaron para los arcos las cortaron y dieron forma a dos juegos de bancos largos donde esperaban los suplentes, se acumulaban las remeras, zapatillas, remeras o bolsas o algún hermanito menor o hermana mayor oficiaba de hinchada durante los encuentros

Había sido bautizado “Chacarita” porque a Willy, conocido hincha de Boca desde siempre una mañana se levantó diciendo que era fana de Chacarita Junior y se le ocurrió escribir la palabra “Chacarita” en el paredón del fondo que daba a la fábrica de pastas. Para esto usó un poco de pintura verde que le había sobrado al padre luego de pintar el garaje haciendo gala de su pésimo mal gusto.

A partir de ahí “la canchita” pasó a tener nombre propio, insólitamente impuesto por los equipos adversarios, que venían de visitante. Ellos comenzaron a decir “hoy tenemos desafío en Chacarita” o “el domingo jugamos en Chacarita”. Pasaron varias semanas hasta que el equipo de Pepper se dio cuenta de que ese “estadio” era conocido con tal nombre .Sin embargo no tardaron en rendirse al uso y costumbre y para el fin del verano absolutamente todos se referirían al baldío mejorado como “Chacarita”

En ese predio la barra de Pepper era protagonista de los clásicos enfrentamientos “barrio contra barrio” en condición de local. De visitantes iban a la cancha del club “La Perlita” o al de la Sociedad de Fomento. Los torneos de verano, cuadrangulares, interbarriales y juegos en general, se sucedían uno tras otro. Nunca faltaban romances fugaces entre jugadores y visitantes femeninas y enemistades futboleras entre muchachos de distinto origen. De vez en cuando había alguna leve escaramuza en defensa del honor, por algunos de esos dos motivos, pero nunca pasaba a mayores.

Esta tarde era la final. Los dos equipos habían puesto sus mejores jugadores en la cancha y cada pelota era defendida como si fuera la última. Ataca el equipo de Pepper, donde su posición era siempre de 9. Le llega una pelota llovida al borde del área, de espaldas al arco. La mató con el pecho, giró y sacó un brutal derechazo con destino a la red. Pero se interpuso la pierna del jugador más veloz del equipo de La Perla, a quien contradictoriamente todos llamaban Tortuga, y el disparo se fue al corner.

Pepper fue a buscar la pelota entre los matorrales que supervivían detrás de ese arco, porque aunque el terreno de juego se mantenía limpio, nadie tenía ganas de mantener libre el área detrás del arco. El esférico estaba dos pasos delante aún, entre unas totoras .Dio un paso y contuvo un grito producido por un dolor extraño e intenso en la planta del pie Como pudo volví al borde de la chacha y miraba extrañado una madera debajo de la zapatilla.

La madera estaba adherida al calzado y su pie por una hilera de largos clavos oxidados. Se dejó caer paralizado por el dolor sin siquiera tratar de desclavar la trampa en la que había caído. Todos lo rodearon sin saber qué hacer. Incluso muchos contrarios se apiadaban de él, aunque, por lo bajo, algunos se regodeaban de su segura exclusión del partido puesto que les había hecho 2 goles.

Parecía una muerte segura hasta que, Miguelito, el arquero contrario, comenzó a desatar la zapatilla, la aflojó bien y con un certero tirón la liberó. Obviamente Pepper no continuó jugando el partido, pero haciendo acopio de valor animó al resto a que sigan. Después de todo era una final y el tan mal no estaba.

Se quedó el resto del encuentro sentado en uno de los bancos de palmera y vivió el triunfo de su equipo 8 a 5 que le daba el título de “Campeón interbarrial” y gozaba por anticipado el consiguiente premio de Coca Cola fría para todos pagadas por el equipo perdedor. Al finalizar, todos lo rodearon nuevamente e hicieron toda clase de conjeturas que iban desde amputación hasta mágica curación con jugo de cardo, pasando por la aplicación indefectible de la antitetánica.

Pepper agradeció con todo el corazón a Miguelito, a quien dejó de considerar un enemigo desde ese preciso día. Con los años Pepper abandonó su vocación futbolística y se recibió de Contador, mientras Miguelito se convirtió en enfermero…

El encargo – Capítulo Final

- Mira Virginia, tienes edad para ser mi madre pero no debiste juzgarme tan rápidamente y tratarme de ingenua. ¿Por qué creo que deberías aceptar mi precio? Tengo mis teorías

- Ah ¿si? Me gustaría escucharla.

- Lo veo así: Si en un primer momento me ofreciste apresuradamente el doble, casi sin pensarlo, es porque realmente te conviene, lo ves como una excelente inversión. Es decir que si puedo comprobar la infidelidad de Mariano te vas a beneficiar de manera extraordinaria. Y no creo que sea porque lo tendrás de esclavo hasta que la muerte los separe. Evidentemente no es la clase de persona que se deja someter. Así que la otra opción que se me ocurre es que hay algún tipo de acuerdo prenupcial que lo obliga a indemnizarte con una suma de muchos ceros si se produce un divorcio por motivos de adulterio.

- Que teoría interesante. Tienes mucha imaginación pero los bolsillos vacíos. Y si no aceptas el trabajo por el valor que dijiste la primera vez no lo tendrás y seguirás tu vida esperando que algún príncipe azul te lleve a la cima, porque con el periodismo nadie llega muy alto.

- Es un riesgo que puedo correr, me quedan varios años para probar suerte. Pero a vos me parece que se te acabó el tiempo. ¿Quieres saber que más he deducido?

- ¿A ver?, me muero por saberlo – dijo en tono sarcástico tratando de ocultar el temblor en su voz.

- No te conviene ese tono, pero no lo voy a tomar en cuenta. Mientras llegabas busqué información en Google y pude saber cual es tu apellido. Tu familia fue dueña de un imperio, una cadena de supermercados que parecía muy exitosa. Sin embargo por deudas de juego de tu padre y tus hermanos fue “vendido” a Francis Narwen quien tomo la drástica medida de despedir a todo el personal y reemplazarlo por gente de su confianza. Lo cual significa que tu familia está prácticamente en bancarrota, aunque no se ha dado mucha publicidad al asunto.

(Debajo de la mesa el movimiento nervioso del pié de Virginia se hacía visible)

Así que, supongo, si quisieras divorciarse de común acuerdo te tocaría solo con lo que dicte la sentencia de divorcio, la que seguramente será dictada por algún juez amigo de tu esposo. No habría mucha investigación para saber cual es su real patrimonio y sobre quienes son sus testaferros, con lo cual el precio de tu libertad sería volver a ser una mujer clase media sin recursos.

- Lo que dije, tienes mucha imaginación pero los bolsillos vacíos. –dijo esto con muchísima rabia.

- TaL vez no saque los 900 dólares que quiero por día pero algo puedo llegar a conseguir. Supongo que si escribo una historia convincentemente con la ayuda de algunos amigos de la prensa puedo conseguir una suma de cuatro ceros para que sea publicada Y seguramente la que pasaría a estar vigilada todo el tiempo serías vos sin posibilidades de intentar contratar a otra espía o tenderle una trampa. ¿De cuantos ceros será la cifra que te darían en un divorcio consensuado?

Virginia guardó dentro del bolso el sobre marrón y lo puso arriba de la laptop…

- Dentro del bolso hay 5.000. No me parecen el lugar y el momento para sacarlos. Te queda el fin de semana para estudiar la carpeta. El lunes a las 12:30 te llamo, hoy deberías ir a retirar el auto.

Se levantó, se estiró la falda, sacudió una migas imaginarias de su blusa y miró a Fernanda con expresión de derrota Luego dio media vuelta y salió del restaurante con paso altivo, sin mirar atrás. Mientras tanto Fernanda sonriendo triunfalmente y sin dejar de observarla tomó su celular y atendió con expresión alegre y pícara al reconocer el número en el display del ipod.

- ¡Hola!

- ¡Hola Fer! ¿todavía estás con ella?

- No, se acaba de ir

- ¡Joya! ¿y? ¿Qué tal?

- Salió perfecto…

- ¿y conseguiste mas o menos lo que hablamos?

- Sí, sí, ¡600 dólares por día y agarró viaje!

- ¡Menos mal! Ya sabes que vamos a media. ¿Es así no?

- ¡Por supuesto! ¡No voy a mentirte a vos!

-¡Que buena amiga que sos! Ahora tenemos que ponernos a trabajar con Micaela.

- Bueno, tenemos un mes y medio para conseguir todas las pruebas, porque si tardamos más va a sospechar. Tiene que guardar los tickets de los hoteles y lugares donde vayan a comer. El que él evite usar la tarjeta de crédito y hace que los demás hagan los pagos nos viene como anillo al dedo.

- En eso con Mica no hay problema. Es tan inocente pobre. Se creyó que necesito los comprobantes para jugar al “IVA y vuelta”. Me hace sentir un poquito mal que la usemos así…

- ¿En serio? No le hacemos ningún mal y ahora está disfrutando las atenciones nada baratas que le ofrece Mariano. ¿Ya arreglaste lo de las fotos?

- Si, ya sabes que mi noviecito nuevo trabajó para revista Paparazzi, por algo lo elegí. La ventaja que tengo es que se va a cobrar en especies… y yo tendré que sacrificarme.

- ¡Sos tremenda!. ¡Deben ser fotografías que lo más comprometedoras posibles!.

- No te preocupes, deja que lo manejo.

- ¡Hablando de manejar, también me alquiló un auto para hacer el trabajito!

- ¡No te puedo creer! ¡Nos podríamos ir el fin de semana a Gessel!

- ¡Me leíste el pensamiento! ¿vamos nosotras dos solas?

- Y… no, no estaría completo el aquelarre si no vamos las tres. Ya sabes que siempre somos el “trío dinamita”: Mica, vos y yo. Sin hombres. ¿para qué los queremos?

-¡Me parece perfecto!. ¡Te llamo más tarde y nos juntamos. ¡Chau Sole!

FIESTA

SABADO 14 DE FEBRERO 11:00 AM

Fer ¿Vos que te vas a poner para el casamiento? (empezamos, hace una semana que no habla de otra cosa. Ni buen día me dijo y dale con el casorio…)

No sé mamá, no me pienso comprar nada. No vale la pena. Me pongo lo que ya tengo y ya está. Tengo un vestido fresco, me pongo ese.

Si, no yo tampoco. Tengo todo el placard lleno de ropa. No tiene sentido que me compre, que esté gastando plata con todos los gastos que tengo. La verdad que no vale la pena. Voy a ver si me pongo el pantalón negro con una blusa. O de última veo si encuentro alguna blusa que me convine, o una camisa, o algún tipo de remera y me pongo algún collar y aros que vayan a juego…

Bueno fijate, total ropa tenés, y zapatos también como para tirar por la ventana (se compró zapatos negros, y collar y aros combinando hace una semana!! y ahora no sabe que ponerse?)


LUNES 16 DE FEBRERO 08:30 AM

Mirá lo que me compré!!, Mirá lo que me compré!!! Mirá esta blusa!!, pre-cio-sa, un regalo, 50 pesos lo pagué!. Ves? con tonos fucsia, violetas y uva pero igual la voy a levantar un poco. Se la voy a llevar a Silvia, mi clienta, viste, la que borda para Gino Bogani, así le puede hacer algún vivo, algo como para realzarla.

Bueno fijate. (menos mal que no iba a gastar… y sí, es medio apagada para un casamiento…).


LUNES 16 DE FEBRERO 20:30 AM

Traje la blusa! Le agregó unos vivos en color uva. (otra vez con el tema? Para variar, ni siquiera un “Hola Fernandita, como estás?”). La iba a usar con el pantalón negro que me compré el otro día. Pero Silvia me dijo que la combinara con una pollera o un pantalón color uva también. Y mirá lo que me compré! Un pantalón color uva divino! (y si la verdad que está hermoso el pantalón… seguimos con “no comprando nada” ). Pero ahora no sé si me va a combinar con los zapatos negros. Y ya que estaba a tu hermana le compré una remera strapples color fucsia mirá… (huy!!, horrible! Ni loca se pone eso) para que combine con la pollera gris porque yo le iba a prestar la blusa blanca que le iba a quedar muy fina pero esta le va a quedar mejor.

Bueno , está bien (seguro que mi hermana la va a ir a cambiar por algún vestidito de algodón para ir a la playa, ni siquiera para el casamiento)

Tu hermana no tiene zapatos, se iba a poner los míos que yo le regalé, esos que me había comprado pero no me iban porque se me escapaban los dedos del pie, se me iban todos para adelante. Y yo pensaba que era por la horma del zapato, pero resulta que tu hermana se los probó y le pasa lo mismo, se le van los dedos, se la va el pié y no puede caminar. Al final está incómoda y no sabe que ponerse. Yo que pensaba que era a mí que no me calzaba el zapato, pero no, no tiene buena horma, buen agarre. Así que voy a ver si se quiere comprar, voy a ver si le encuentro algo ( por Dios! Callate un poco! No tenés otra cosa para hablar que no sea la bendita fiesta!!)


MARTES 17 DE FEBRERO 08:40 AM

Buen día hermanito!, te agarré justo. ¿me dejás en J.B. Justo? así tomo el 34 que voy a ir más rápido que con el 55 al trabajo..

Si, vamos!.. mamá ya está en el auto.

Ah! La dejás en la peluquería? Si le faltan como 20 minutos para que abra y está a 5 cinco cuadras! (¿?)
………….
Bueno, podes dejarla en esta esquina (que silenciosa que viene… por fin) a mamá que le queda a 2 cuadras.

Es que no voy a abrir la peluquería todavía, no voy para allá

¿y adonde vas?

Voy hasta Corrientes y Dorrego

¿a esta hora? ¿Qué vás a hacer ahí?

Voy a buscar unos zapatos para tu hermana. Voy a ver si le consigo algo… (para que le pregunté! Soy una estúpida! Menos mal que se baja enseguida…)


MARTES 17 DE FEBRERO 09:00 AM

Mira lo que traje! Ves? Con esto me hago un lazo para ponerme en la cintura, y así con este color uva va a combinar bien. (no iba a comprar unos zapatos para Jime?!!) El tema es que la bijú que tengo era para ponerme con la ropa negra. Bueno, la pulsera es color uva, pero el anillo tiene una piedra muy grande en negro, y la gargantilla es también en negro. ¿Qué hago?¿lo voy a cambiar? No sé si me combinar ahora, o me compro otra cosa. ¿qué me pongo?


MIERCOLES 18 DE FEBRERO 10:00 AM

Hola…

Preciosa estaba! (ni hola me dijo…para variar Y no le alcanza con torturarme en casa y ahora me llama al teléfono para seguirla! Me había olvidado que iba al civil)Pre-cio-sa, un vestido amarillo patito por debajo de las rodillas. Una confeccion! Que la modista que se lo hizo se pasó. Pero sabés que tenía unas sandalias plateadas, parecidas a las tuyas, como las que vos te vas a poner. Me parece que eran iguales, porque las tuyas ¿no tenían pulserita?

Si , las mias tienen pulsera…

Porque tenía las tiras cruzando sobre los dedos, con unos espejitos. Pero no le quedaban bien. El pié se le iba para adelante y le sobraba de la parte del talón como 3 centímetros… (obviamente esta mujer tiene una obsesión con los dedos de los pies). Estaba fina, como es ella, así, toda “sorry”, con su pelo rubio largo, lo tenía planchado. Un maquillaje muy natural, muy parejo. Y bueno, Ana, la madre, igual que siempre: una momia. Flaca está, pero no sé, está medio encorvada, y bueno tiene ya 79 años, pero como siempre súper maquillada, siempre bronceada. Viste que ella se cuida mucho en las comidas pero está muy flaca. La blusa que tenía puesta no me gustó, parecía comprada en los coreanos de Once, no le quedaba bien.

Bueno mamá. Estoy trabajando ahora. En un rato te llamo (menos mal que paró un segundo para tomar aire. No la soporto más)

Bueno, llamame en un rato a la peluquería ahora estoy yendo en un taxi a la peluquería y en 10 minutos llego.(me cortó y ni chau me dijo. Vamos mejorando. Ni hola ni chau…)


JUEVES 19 DE FEBRERO 09:00 PM

A la novia de tu hermano no le entra el vestido … por la panza (buen dia primero ¿no?)

No creo que sea para tanto , es un vestido de una tela que cede. Está bien, le quedará ajustado y le marcará la pancita que tiene ahora, pero no puede ser que no le vaya. Además es un vestido precioso.

Si, pero lo compró en un outlet, lo pagó 30 pesos! Un vestido que normalmente cuesta 200 pesos… por más que le puso canutillos… no le queda bien. Viste que ella es un corchito de sidra, mucho busto, bajita, piernas flaquitas…. Y con esa panza no le entra el vestido… (que pesada, no es que tenga una panza a la altura de las gomas!)


JUEVES 19 DE FEBRERO 10:00 PM

Ale, vos vas a ir de traje?

No sé todavía Fer. pensaba ponerme jeans y mocasines o zapatos tipo zapatillas.. (pobre hermano, no tienen ningún interés en ir)

No! Como va a ir así a la fiesta, de jean?. Te tenés que poner un traje! (mamá tuvo que saltar)

me voy a poner lo que tenga ganas mamá (ojalá yo tuviera esa firmeza para tratarla, me puede)

Pero Ale… ( huy mejor me voy a dormir!, la verdad que esta mujer ya me sacó las ganas de ir a la bendita fiesta)


VIERNES 20 DE FEBRERO, 08:30 AM

Con el pelo suelto tenés que ir. Porque a vos te quedan bien los bucles (otra vez? Ni buen dia?) Porque no tiene sentido que te haga un recogido con las ondas hermosas que tenés. Para ir ahorrando tiempo ,ahora que tenés el pelo mojado te lo puedo tomar por tiras, te lo retuerzo todo, te lo enrrollo en rodetitos chiquitos, te los agarro con hebillas y a la noche te lo soltás, te lo bato un poco y listo.

Mirá si voy a ir al trabajo así. Ni loca! Si estoy en casa bueno, no me importa. Pero no voy a ir con la cabeza así al trabajo!

Bueno, entonces voy a traer si me traigo la buclera de la peluquería (y obvio!! Lo único que falta, “en casa de herrero cuchillo de palo”) Total tenemos tiempo. ¿Vos llegas del trabajo a las 6 y media mas o menos no?

Si mamá. Pero como hoy es viernes por ahí demoro un poco más, viste como se llena de gente y tráfico la ciudad… ¿a que hora tenemos que estar?

No estoy segura si a las 8:30 o 9

¿Cómo que no estás segura si no has hecho otra cosa que hablar del tema toda la semana? A ver, mostrame la invitación.

Quedan cordialmente invitados al banquete que se

celebrará el dia JUEVES 19 de FEBRERO

a las 21:00 horas en el Salon Premium del ….

GENESIS

Han pasado varios siglos desde las llamadas “Guerras Mundiales” donde los humanos incomprensiblemente, y utilizando armas rudimentarias, se masacraron unos a otros. El mundo no volvió a ser el mismo desde entonces y tan solo 200 años después volvieron a repetir esa carnicería y desatando una furia incontrolada arrasaron con ciudades, bosques y ríos en gran parte de la tierra.

El renacimiento de la raza humana en el siglo XXIII no fue fácil y el precio a pagar fue muy alto: la libertad. Los Dómine, como se llamaban, pronto impusieron sus decisiones y con el correr de los años fue tan grande su poder que nadie osaba hacerles frente. Bajo esa autarquía lograron mantener cierta paz basada en el temor y organizar la limpieza del planeta poco a poco.

La nueva generación, sencillamente nombrados como El Pueblo, nacida un siglo después no sabía que hubo en el pasado siglo XXI una Era del Conocimiento. Desde la cuna eran adiestrados para que sus juegos, aprendizaje y trabajos se hallara circunscripto al uso de unos pocos instrumentos, el reconocimiento de órdenes por medio de sonidos, y la identificación de premios o castigos por colores.

Su lenguaje se limitaba cada vez más a monosílabos y ademanes. Rara vez alguno manifestaba alguna tendencia hacia el arte y torpemente hacía garabatos simulando un retrato o un paisaje. Otro tal vez con sus manos o alguna de las herramientas descubría la armonía y el ritmo que se producían al golpearse algunos elementos.

Poco a poco el enemigo silencioso llamado desidia comenzaba a minar la unidad y la autoridad de los Dómine y la nueva sociedad tan duramente formada y mantenida activa parecía que iba a sucumbir otra vez sin que se disparara ningún arma.

Sin embargo en absoluto secreto una familia había preparado a sus hijos, nietos y bisnietos en una arte antiguo y poderoso. Desde la temprana edad de 4 años fueron adoctrinados para nunca revelar a nadie lo que se le enseñaba dentro de esa Sala Secreta adonde eran llevados con los ojos vendados. Se le daba el privilegio de conocer su ubicación y la guarda de la llave de entrada a quien fuera el mejor alumno y se convirtiera en Mentor.

El conocimiento de este arte había sobrevivido casi milagrosamente. Solo quedaba con vida un Mentor, con suficiente fuerza y juventud para transmitir su saber. Había llegado el momento de que se revelara su existencia y mostrara al mundo la clave para salvarse.

Una fría y oscura mañana tomó el cofre con la llave sagrada. Con paso resuelto y sin detenerse se dirigió al Consejo de los Dómine. Los guardias le franquearon el paso sin pensarlo admirados por su aire de autoridad. De la misma manera los Dómine, gordos y desganados no supieron o no quisieron impedir la presencia del extraño en su sala.

El Mentor habló durante un buen rato. Su voz sonaba clara y su mensaje hendía profundamente la mente de los autócratas. Su propuesta parecía mover algunas fibras en esos corazones aletargados. Se miraban entre ellos buscando consenso y trasmitiendo conformidad en su mirada. Solo faltaba la aprobación del Presidente.

El más anciano de todos parecía dudar. En ese momento el Mentor dirigió la atención de todos al pequeño cofre que había traído y yacía sobre la mesa. Lo tomó entre sus manos y con una expresión de esperanza lo puso frente al Anciano. Este lo abrió ansiosamente y sus ojos se iluminaron con un brillo juvenil. En su cara arrugada se dibujó una sonrisa aprobatoria y de satisfacción porque reconoció el significado de aquellos extraños símbolos, que solo él supo interpretar y, que grabados en un placa decían: Biblioteca