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	<description>Selección de relatos hiperbreves</description>
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		<title>Las visitadoras</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:57:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Descubrí que las muñecas de mi hermana cobran vida en la madrugada. Abandonan, delicadamente, la casita en miniatura de la habitación contigua y entran en la mía, semidesnudas, para colarse en el cajón de mis muñecos articulados. Hago silencio para no molestarlos y, con los ojos cerrados, escucho el sonido del plástico retorciéndose, galopante contra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Descubrí que las muñecas de mi hermana cobran vida en la madrugada. Abandonan, delicadamente, la casita en miniatura de la habitación contigua y entran en la mía, semidesnudas, para colarse en el cajón de mis muñecos articulados. Hago silencio para no molestarlos y, con los ojos cerrados, escucho el sonido del plástico retorciéndose, galopante contra la caja de madera. Media hora más tarde, se retiran sonrientes y despeinadas, con su flexible cuerpo agotado y la misión cumplida.<br />
El episodio se repite, indefectiblemente, noche tras noche, aunque hoy, promete ser diferente. Asomado a la puerta de mi cuarto, el alegre rostro plástico de la muñeca gigante que le obsequié a mi hermana por su cumpleaños, observa el grueso candado que coloqué en el cajón de los juguetes y me guiña un ojo. Todos duermen, excepto nosotros.</p>
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		<title>Las bellezas del mar</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:55:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una tarde de otoño, el dios Poseidón organizó un concurso de belleza femenina, en el que competirían las sirenas y las hadas del mar. Para ello, ordenó construir un escenario especial en un buque en alta mar, sobre el que, cada grupo, debía demostrar sus cualidades.
Las tramposas mujeres con cola de pez intentaron seducir con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div align="justify">Una tarde de otoño, el dios Poseidón organizó un concurso de belleza femenina, en el que competirían las sirenas y las hadas del mar. Para ello, ordenó construir un escenario especial en un buque en alta mar, sobre el que, cada grupo, debía demostrar sus cualidades.<br />
Las tramposas mujeres con cola de pez intentaron seducir con su dulce voz al jurado de bravos marineros, que hubieran sido arrastrados hasta encallar, eternamente, en los <em>sirenum scopuli</em>, de no haber sido salvados por las minúsculas hadas que, volando sobre sus hombros, les taparon los oídos con sus alitas llenas de sal.<br />
Sintiéndose derrotadas, las sirenas se arrojaron al mar, transformándose en piedras, buscando interrumpir el camino de regreso de los navegantes. Pero, una vez más, las hadas del mar los socorrieron, iluminando sus largas cabelleras en forma de brillantes candelas, para guiarlos a través de las aguas negras del crepúsculo, evitando el desastre. </div>
<div align="justify">Con el voto unánime de los marinos, Poseidón coronó vencedoras a las hermosas haditas que, desde entonces, protegen a los navegantes solitarios y controlan las aguas marinas, en los días de tormenta. Las malvadas sirenas, en cambio, nunca más volvieron a cantar. </div>
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		<title>El gigante</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:55:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El meteorólogo Erik Von Grüter asegura que los fenómenos de la naturaleza dependen del estado de ánimo de un gigante escondido. Cuando el grandote entristece, sus enormes lágrimas son capaces de causar diluvios y graves inundaciones. En cambio, si el superhombre baila de alegría, la Tierra se estremece en forma de temibles terremotos. Por suerte, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El meteorólogo Erik Von Grüter asegura que los fenómenos de la naturaleza dependen del estado de ánimo de un gigante escondido. Cuando el grandote entristece, sus enormes lágrimas son capaces de causar diluvios y graves inundaciones. En cambio, si el superhombre baila de alegría, la Tierra se estremece en forma de temibles terremotos. Por suerte, la mayor parte del tiempo, lo pasa durmiendo.</p>
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		<title>Una boda muy especial</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:53:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sin duda alguna, hoy será un día muy especial para mí. Tomaré del vestidor mi ropa más elegante y dibujaré, en mi rostro, la sonrisa más amplia que pueda conseguir. Seré testigo del casamiento de mi mejor amigo, que convertirá en esposa a la bella mujer que, desde hace dos años, visita mis sueños, todas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sin duda alguna, hoy será un día muy especial para mí. Tomaré del vestidor mi ropa más elegante y dibujaré, en mi rostro, la sonrisa más amplia que pueda conseguir. Seré testigo del casamiento de mi mejor amigo, que convertirá en esposa a la bella mujer que, desde hace dos años, visita mis sueños, todas las noches.</p>
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		<title>Las princesas rebeldes</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:53:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aburridas de vivir la misma historia repetidamente, las princesas de los cuentos decidieron rebelarse y, sin pedirle autorización a los autores, convinieron intercambiar sus roles en el momento preciso en que sonaran las doce campanadas del palacio real.
La experiencia fue un rotundo fracaso. La hermosa Blancanieves murió ahogada en el intento de entonar su canción [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aburridas de vivir la misma historia repetidamente, las princesas de los cuentos decidieron rebelarse y, sin pedirle autorización a los autores, convinieron intercambiar sus roles en el momento preciso en que sonaran las doce campanadas del palacio real.<br />
La experiencia fue un rotundo fracaso. La hermosa Blancanieves murió ahogada en el intento de entonar su canción maravillosa debajo del agua, la dulce Sirenita quedó condenada a ser una triste fregona por no lograr encajar sus enormes aletas en el diminuto zapato de cristal y la pobre Cenicienta pasó sus últimas noches llorando desconsoladamente sobre el pequeño camastro donde debió atender sin descanso a los siete briosos enanos del bosque.<br />
Sólo la afortunada Aurora logró conservar el final feliz de su cuento. El pinchazo contra un viejo huso envenenado la internó en un largo y profundo sueño justo antes de la hora señalada para el intercambio.</p>
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		<title>El último pasajero</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:51:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Las primeras gotas comenzaban a golpear el receptáculo y la lista aún tenía un casillero sin tildar. Antes que fuera demasiado tarde, el hombre descendió la improvisada escalera hasta la extensa llanura y abandonó la nave en búsqueda del viajero rezagado. Tras unos minutos que parecieron horas, ante la atónita mirada del resto de las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las primeras gotas comenzaban a golpear el receptáculo y la lista aún tenía un casillero sin tildar. Antes que fuera demasiado tarde, el hombre descendió la improvisada escalera hasta la extensa llanura y abandonó la nave en búsqueda del viajero rezagado. Tras unos minutos que parecieron horas, ante la atónita mirada del resto de las especies, Noé volvió al arca empapado y blasfemando, cargando a la tortuga por el cogote.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Antes que llegue el rojo amanecer</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:51:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[He descubierto que durante las noches me transformo en un asesino serial. Apenas concilio el sueño, mi cuerpo sonámbulo es poseído por una fuerza maligna que me lleva a atacar al primer sujeto que encuentre en mi camino, utilizando crueles técnicas de tortura hasta provocar su muerte. Me despierto cada mañana con las manos envueltas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>He descubierto que durante las noches me transformo en un asesino serial. Apenas concilio el sueño, mi cuerpo sonámbulo es poseído por una fuerza maligna que me lleva a atacar al primer sujeto que encuentre en mi camino, utilizando crueles técnicas de tortura hasta provocar su muerte. Me despierto cada mañana con las manos envueltas en sangre y, en algunos casos, con marcas en mi cuerpo que indican que existió cierta resistencia. Desconozco el destino de los cadáveres de mis víctimas y la razón por la cual mi inconsciente dormido actúa de esa forma enfermiza. Por favor, necesito tu ayuda. Atame más fuerte a la cama y dame de tomar otra taza de café. Ya es tarde y no quiero quedarme dormido junto a ti.</p>
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		<title>El séptimo hijo varón</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:50:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Despertó sola, temblando, y envuelta en sudor, sobresaltada por un sueño extraño, en el que un lobisón le hacía el amor salvajemente en su propia cama. Logró olvidar aquella pesadilla por algún tiempo. Seis meses después, para sorpresa de los médicos y la partera, dio luz a un pequeño lobo.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Despertó sola, temblando, y envuelta en sudor, sobresaltada por un sueño extraño, en el que un lobisón le hacía el amor salvajemente en su propia cama. Logró olvidar aquella pesadilla por algún tiempo. Seis meses después, para sorpresa de los médicos y la partera, dio luz a un pequeño lobo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El cuento de otro Mundo</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:48:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Algunos dicen que es imposible que los muertos puedan escribir un cuento. Yo no creo que sea así. He leído cosas extraordinarias que estoy seguro han sido escritas post mortem. Se los digo yo, que soy un hábil y reconocido escritor (al menos eso es lo que dice mi epitafio). 
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Algunos dicen que es imposible que los muertos puedan escribir un cuento. Yo no creo que sea así. He leído cosas extraordinarias que estoy seguro han sido escritas post mortem. Se los digo yo, que soy un hábil y reconocido escritor (al menos eso es lo que dice mi epitafio). </p>
]]></content:encoded>
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		<title>El olvido fatal</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 13:40:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Gardella</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Se apagaron las luces del escenario y un aplauso prolongado quebró el silencio de la sala. El joven mago acababa de desaparecer en escena ante la absorta mirada del público, consumando una ilusión inexplicable y nunca antes lograda. Fue la última función del ilusionista, que jamás logró recordar la segunda parte del truco.
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Se apagaron las luces del escenario y un aplauso prolongado quebró el silencio de la sala. El joven mago acababa de desaparecer en escena ante la absorta mirada del público, consumando una ilusión inexplicable y nunca antes lograda. Fue la última función del ilusionista, que jamás logró recordar la segunda parte del truco.</p>
]]></content:encoded>
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