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Los 44 años son el momento más infeliz de la vida.

Según estudios estadísticos sobre 2 millones de personas en más de 80 países. Bastante sorprendente y contrario a lo que la mayoría cree, envejecer no te hace la vida más miserable y llena de problemas. En realidad se logra encajar en la vida y se siente más satisfecho con la vida. Sólo es necesario sobrevivir los cuarenta y cuatro. (link al estudio nombrado).

Con una remarcable uniformidad entre hombres y mujeres, casados y solteros, con hijos o sin hijos, ricos y pobres, en el tercer mundo o en el primer mundo; tener 44 años garantiza estar en lo más infeliz de tu vida.

Creo que muchos se van a sentir identificados. Es perfectamente normal sentirse miserable a los 44 años.

A los 44 años la gente nota que no logrará concretar muchos de sus sueños de juventud. Ese es el momento más infeliz. Pero luego todo mejora en general el promedio de la gente tiende a adaptarse a sus propias fortalezas y debilidades, y se empieza a ser más realista con las expectativas y aspiraciones. Y cómo se empieza a notar que muchos conocidos han muerto, se empieza a valorar la bendición de tener años de vida por venir. Todo va mejorando para los 50 y a los 70 años se es tan feliz como un joven de 20 años.

Para aquellos que se sientan muy infelices, aquí está el sitio de la Universidad de Pennsylvania de psicología positiva. Allí hay varios autotests on-line y en castellano (elegir idioma español entra primero en ingles) hay que registrarse con un email y te dá todos los resultados en el momento sobre tus fortalezas emocionales, nivel de optimismo y depresión. Ayuda a conocerse a si mismo.

http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/Default.aspx

Conócete a ti mismo. gnosti te autvn (nosce te ipsum) inscripción, puesta por los siete sabios en el frontispicio del templo de Delfos, es clásica del pensamiento de Sócrates y de Platón. Y según la biblia Dt 15,9 “attende tibi” “estate atento a ti mismo”). San Agustín explica: el hombre se conoce cuando va al fondo de sí mismo y ahí encuentra la imagen de Dios.

Autor. Rafael Germán Bourre

¿Cómo incrementar nuestra felicidad a largo plazo? ¿Pasarla Bien o hacer el Bien? ¿Qué nos hace más felices?

Sísifo fue un cruel rey de Corinto y según la mitología griega fue condenado, a llevar una gran roca hasta una cumbre, dejarla caer y llevarla nuevamente a la cima, así eternamente. A pesar de la aparente naturaleza sisifeana de la felicidad, sí hay maneras de incrementar su satisfacción a largo plazo.

Mientras la felicidad derivada de ganar un dinero extra u obtener un buen aumento de sueldo, no suele durar mucho (ya que por naturaleza elevamos nuestros estándares y nos comparamos con los que tienen más que nosotros y esto es inevitable). Otras cosas derivadas de la interacción social, del tiempo libre, de los lazos afectivos de la familia o los amigos, y de nuestra creatividad son menos susceptibles a las comparaciones con quienes nos rodean. Por esto tienen más chance de producir efectos más duraderos en nuestra felicidad.

La búsqueda permanente de sentirnos bien, nos convierte en hedonistas siempre insatisfechos. Conseguir tener el reproductor Mp4 sólo nos hará más felices por un tiempo, hasta que necesitemos tener el nuevo iPhone. Schopenhauer decía que la vida oscila como un péndulo, entre la angustia cuando falta el objeto del deseo y el aburrimiento cuando conseguimos tener ese objeto del deseo.

La gratitud y el perdón; las actividades llamadas “sociales” (sólo en la medida que recreen el amor, la emoción que posibilita el estar juntos, y se prevengan de las prácticas mercantilistas que suelen invadir las relaciones humanas); tener espiritualidad y un propósito en la vida; permanecer inmersos en un flujo de actividad constante y significativa; son maneras de vivir que la ciencia moderna ahora muestra que producen mayores logros y resultados para convertir el efímero placer en un estado profundo de bienestar para el individuo. (link al Centro de Psicología Positiva de la University of Pennsylvania)

Perseguir maximizar la felicidad personal es el camino equivocado, la felicidad siempre encontrará la manera de escurrirse entre tus manos. Pero si perseguirla no es el camino ¿cómo atraerla? Solidaridad, compromiso social, conexión espiritual, esperanza y caridad proporcionan felicidad real y duradera. Es hacer el bien lo que nos hace bien.

Mientras más amor, cariño y cuidados les damos a otros, más felices somos. Mientras más gratitud tenemos hacia otros; y más nos alegra lo que logramos, lo que hacemos, lo que somos nosotros y los demás; mientras más dejamos de lado ese “yo, yo, yo”, más felicidad encontramos.

Autor Rafael Germán Bourre

La Trampa

En las trampas se entra por propia voluntad engañado esperando otra cosa. Es bueno estar prevenido para no ser la víctima.

Sucumbir al odio y la venganza es la trampa primaria. Requiere mucha fuerza desechar el odio, las provocaciones. El camino del odio es el camino al desastre. Nunca desees revancha.

El más grande secreto a la Felicidad es aprender a amar a tu prójimo.

La tarea más difícil es continuar amando a quienes te rodean a pesar de todas las razonas por las que no deberías hacerlo, pero quien continua amando lo hace porque sabe que después de todo, todos están expuestos a caer en la misma trampa.

La falta de esperanza, la pena, el arrepentimiento y las lamentaciones acompañan a quienes caen en la trampa del odio.

La felicidad, la grandeza y la fuerza de espíritu se alcanzan únicamente en la ausencia de odio. Amar al prójimo, ayudar a pesar de todas las invitaciones en contrario. El amor fraternal, el ágape según platón, o según se describe en el corintios es el verdadero camino. Autor. Rafael Germán Bourre.

Crean en la gente!! La solidaridad existe!! Nuestra alma se refleja en las actitudes que vemos en los demas.

Creer en la gente, mejora tu vida, es quizá una de las actitudes más importantes para alcanzar la felicidad. Nuestra identidad como persona es construida en la reflexión que tienen nuestras acciones en los demás. Pero la identidad del otro, la creamos a partir de la motivación de nuestras propias acciones, usamos un proceso de transferencia para construir nuestra representación de los otros y prácticamente crear el mundo en el que vivimos. Por Ej.: Aquel que roba piensa que todos le roban, aquel que desconfía piensa que los demás desconfían de él, aquel que no cree que lo puedan querer no es capaz de querer.

Por lo tanto el mundo en el que vivimos es una imagen o representación creada en gran parte por nosotros mismos. Y de nosotros depende que sea más o menos agradable para vivir en él.

La gente me ha demostrado que es muy solidaria en la medida que me comunico con ellos y manifiesto mis problemas positivamente. Ayudan, Si Ayudan!!! Y lo hacen desinteresadamente. Algo impensable si sólo creemos en visiones trágicas, darwinistas y paranoicas.

Ayer se me reventó una manguera del auto, estaba con mis hijos pequeños, yendo para el hospital, bajé a los chicos rápidamente porque pensé que se me estaba incendiando el motor. Un taxista paró, me explicó lo que pasaba, y me llevó a un taller cerca y luego me acercó en su taxi al hospital y no me quiso cobrar. Cuando pedí dadores de sangre para mi hija, fueron vecinos y gente del trabajo, que yo no conocía. Cuando me ausenté de mi casa los vecinos espontáneamente me cuidaron y alimentaron a mi perra labrador Tina. Cuando no aparecían medicamentos, hubo un montón de gente que no conocía que llamó para preguntar que necesitaba. Y así muchas más.

Crean en la gente!! Sepan pedir ayuda. La solidaridad existe!! Nuestra alma se refleja en las actitudes que vemos en los demas.

Rafael Germán Bourre

Enfrentar una crisis personal, evitar la depresión.

Un divorcio, el paro laboral, la muerte o la enfermedad de un ser querido, la quiebra económica.

Para mantenerse a flote primero es fundamental tomar conciencia que una situación grave nos afecta y predispone negativamente.

Ante la amenaza o el peligro, nuestra parte más primitiva del cerebro reclama el control nos aleja de lo racional y nos lleva un terreno de reacciones básicas controladas por estados anímicos hormonales. Este pequeño cerebro primitivo dentro de nuestro cerebro es el mismo que gobierna a los reptiles y sólo les permite reacciones del tipo peleo-huyo o me quedo quieto.

Este tipo de comportamientos que ha permitido a los reptiles sobrevivir por millones de años ciertamente es poco útil para gobernar nuestra actividad social.

Se produce entonces un circulo vicioso donde nuestras actitudes, generan rechazo y nuevos problemas, o nos aíslan y alejan de nuestros seres queridos, o atraen su lastima en el mejor de los casos.

A veces incluso conscientemente buscamos la compasión de quienes nos rodean y para lograrlo apelamos a dar lastima.

O inconscientemente buscamos la atención de quienes nos rodean con reclamos violentos .

En mi experiencia personal puedo decir que incluso bajo una terapia sicoanalítica a veces no es fácil entender que somos capaces de cambiar nuestra realidad cambiando nuestra actitud frente a la situación.

Recuerdo una cena con amigos y un comentario hecho para mis adentros sobre lo mal que se veía y lo demacrado que estaba un sicólogo conocido que se encontraba sentado frente a mí. Más tarde me enteré que estaba pasando por una situación de conflicto con su hermana y su mujer. El se veía realmente mal como lucen a veces los enfermos graves. Unos días más tarde me entero que se había suicidado.

Unos días más tarde, me encontraba consultando un sicólogo debido a la situación de angustia de mi divorcio no querido y al llegar a su consulta me manifiesta que había sufrido el robo de su vehículo y lo veo claramente con una apariencia descuidada y un poco demacrado.

Inmediatamente me hice notar que evidentemente a mi me debería suceder un proceso de deterioro físico similar al observado y del que no era consciente, pero que seguramente era visible para todos lo que me rodeaban.

En ese instante tome la decisión de que las circunstancias por mas graves que fueran, no deben de ninguna manera afectar mi persona de manera tan poderosa como para afectar incluso mi identidad. Decidí que algo debía cambiar en mi, y que no permitiría ningún deterioro de mi persona por culpa de la situación.

Debía entonces ser proactivo, la crisis me había servido para notar que lo que había perseguido durante gran parte de mi vida una posición gerencial, vacaciones al Caribe o donde quisiera, una camioneta 4×4, un departamento en una capital europea con una gran vista y una piscina, todo lo tenía, lo había logrado y de ninguna manera me brindaban la mas mínima felicidad. Yo había estado muy equivocado TERRIBLEMENTE EQUIVOCADO.

Comencé ante todo a tratar de no dar lastima, a cuidar mi apariencia, a buscar no ser monotemático en las charlas con mis amigos y conocidos, a relacionarme mas y salir de la esfera del problema, a hacer ejercicio físico y comer bien, pero por sobre todo a tratar de definir mi propósito en la vida y encontrar un nuevo centro o punto de apoyo para refundar mi vida, ya que mi identidad no podía depender de ninguna manera de las acciones de terceras personas y si eso estaba sucediendo, se debía a que yo había construido una identidad sobre cimientos poco sólidos y era yo el responsable de reconstruirla, pero esta vez asegurándome que la piedra fundamental sea bien sólida y esté bien ubicada.

Ahora a la distancia y luego de varios años, veo que en ese preciso instante se produce el quiebre de un circulo vicioso depresivo.

El filósofo Sören Kierkegaard decía que pasamos por distintas etapas en nuestra vida, una etapa donde nos guía la búsqueda del placer, entretenernos, disfrutar. Otra etapa donde sentamos principios y dejamos que nos guíen. Y otra etapa en la que nos ponemos en verdadero contacto con lo religioso, lo absoluto o lo trascendente. Cada etapa representa desarrollo y evolución para el individuo, el paso por las diferentes etapas se da en momentos bien claros en los que el individuo sufre una revelación, epifanía (algo hace click en su cabeza y produce un efecto cascada que revoluciona todo su sistema de pensamiento) pero no necesariamente toda la gente llega siquiera a pasar de la etapa del entretenimiento. La mayoría pasará su vida sin pensar acerca de su propósito en la vida y malgastaran todos sus esfuerzos en acciones aisladas, sin un hilo conductor y frecuentemente con objetivos contradictorios. Como si en un bote de remos, cada tripulante remara para donde desea ir, realizando esfuerzo en dirección contraria a los otros remeros del bote. El bote (su vida) tendrá entonces una dirección errática, azarosa, con frecuentes idas y vuelta a ninguna parte.

En cambio otros encontrarán valores, y podrán ordenar sus esfuerzos para perseguir un determinado objetivo acorde a los valores que sustenta. Este es el caso de los que centran sus vidas en determinados valores que creen importantes. (Familia, dinero, trabajo, etc.)

Pero volviendo a la metáfora del barco, el barco seguirá entonces una dirección más definida y los esfuerzos serán siempre en el mismo sentido. Pero el destino que perseguimos suele moverse, desaparecer o simplemente no haber existido nunca. Y cómo en el viaje de Ulises también se puede ser víctimas de cantos de sirenas, que con la promesa de placer nos alejan de nuestro objetivo y propósito en la vida

Muchos vivirán sus vidas, persiguiendo o al amparo de los puertos buscados. Pero otros como nosotros tras haber sufrido el golpe de una crisis vemos que los valores no son permanentes y que a veces no sirven como guía. Nosotros tuvimos la mala suerte de elegir como destino un puerto en la isla de Krakatoa (desapareció del mapa en una erupción volcánica) y ahora qué? Como aquellos que centran su vida en su pareja, en sus amigos, en la familia, en el trabajo. A veces todo vuela por los aires, por causas varias y no necesariamente por culpa nuestra. Una esposa y un amigo te pueden traicionar, o pueden sufrir un accidente. Y si esto sucede de ninguna manera eso puede implicar que dejamos de tener un propósito en la vida.

Otros buscan la olla con oro que un duende puso al final del arco iris. Esto pasa cuando vivimos creyendo que una buena posición económica nos dará seguridad y nos acercará a nuestro propósito en la vida, pero el dinero siempre faltará, y mientras más tengamos, más será la cantidad que falte. Como el arco iris siempre se aleja cuando intentamos acercarnos a él.

Cuando esto sucede el ser humano suele entrar en la tercera etapa: La Espiritual. Donde comprendemos que la meta o lo que se persigue sólo tiene una función orientadora, luminosa o de guía, lo importante de repente es el camino que recorremos para encontrarla, donde se nos revelan los absolutos, donde entendemos que formamos parte de un TODO.

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha volver a pisar.”

Y entonces toma crucial importancia entender que la vida es finita y que en la medida que nuestro camino sea lineal, coherente y sin retrocesos más lejos nos será posible llegar.

“How far of the Rabbit Hole are you willing to go?”


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