BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 62: Conflictos Colaterales

“Sólo hay una clase de la sociedad que piensa más en el dinero que los ricos, y son los pobres. Los pobres no pueden pensar en otra cosa. En eso consiste la desgracia de ser pobre” Oscar Wilde

Miércoles.

¿Perdón? ¿Cómo que tenías miedo de que te hubieran robado la plata?

Eso me repetía interiormente mientras mi marido intentaba, ayer, desarticular el operativo armado en la puerta de nuestra casa. Con excusas, con palabras, con buenos gestos. Así quiso convencer a los policías de que no había sido más que una falsa alarma. Que el llamado desde la cárcel no le importaba demasiado, a no ser por la preocupación originada en nuestra vecina, doña Elena.

Reitero: ¿Perdón? ¿Cómo que no tenía importancia esa comunicación telefónica? ¿Cómo que es un asunto menor que un preso nos llame desde la cárcel para, quién sabe qué maniobra?

Con Doña Elena fue todavía más indulgente. Le prometió que, si por alguna circunstancia extraña nos veíamos necesitados de su presencia, se lo haríamos saber. Que no era necesaria su aparición angustiante. Que mejor dejara de preocuparse por nosotros.

¿What? ¿Y si alguna vez, de verdad, nos era imprescindible su ayuda? ¿Y si no la podíamos llamar?

Con el asesor, fue todo más dramático. El pobre tipo, por poco no se arrodilla para rogarle que le confirmara que no era cierto que lo habíamos dejado de lado en la venta del nuestro terreno de al lado. Lanzó miles de preguntas desesperadas: ¿Cómo que ya se vendió? ¿Por qué no me avisó? ¿Usted tiene idea del conflicto que me está generando? ¿Sabe que me van a echar de la compañía por su culpa?

Entre tanto movimiento, se fue haciendo tarde esa noche. Cuando todos se retiraron, Guido entró a la casa apurado para bañarse. Después comió y se fue a su trabajo en el remís. Con la llegada paulatina de los chicos para cenar, se fue acabando el día sin que yo pudiera aclarar demasiados temas con mi marido. Quizás mañana, pensé.

Por la mañana bien temprano, cuando todavía no había llegado el camión a buscarlo, Guido ya se encontraba sentado en la mesa de la cocina con unas hojas, calculadora y lapiceras.

YO

Buen día… ¿Qué estás haciendo?

GUIDO

Cuentas….

YO

¿Cuentas de qué?

GUIDO

De lo que voy a cobrar en los próximos meses,

de lo que hay que gastar, de lo que nos queda…

YO

Ah…Pero justamente ahora que ya no

tenemos más problemas de dinero…

GUIDO

(Frenético)

¡Leti!… ¡Este es el momento justo para pegar el gran salto!…

YO

No entiendo….

GUIDO

¡Con la fortuna que juntamos tenemos que hacer algo!…

No sé, invertir, ahorrar, ganar…

Lo que sea, menos dejar que se nos

vaya de las manos…..

Demasiado temprano para entrar en análisis exhaustivos de cada una de sus palabras.

Demasiada emoción de su parte, y muy poca convicción de la mía, como para intentar ponernos de acuerdo. Entonces, opté por una retirada elegante.

YO

Me voy a duchar….

GUIDO

Ah…Si… Pero no tardes mucho….

YO

¿Me vas a extrañar si demoro?

GUIDO

(Sorprendido)

¿Eh?… Si, claro… Pero te lo decía para que no

se forme demasiado vapor en el baño…

Acordate de “eso” que se

puede humedecer….

Mientras me enjabonaba debajo del agua, no dejaba de meditar sobre mi esposo. Siempre desteté a esas personas obsesionadas con dirigir el accionar de los demás. Aquellos que solo encuentran respuesta en los comportamientos ajenos.

Quizás estuviese atravesando por la crisis de los 50. Es una alternativa.

Quizás solo se trataba de  una alteración pasajera, producto de su inmediata buena fortuna en los negocios.

Quizás fuera su inexperiencia en el manejo de grandes sumas de dinero…

Tanto le di vueltas al asunto hasta que me auto convencí de que no debía darle mayor trascendencia.

Cuando volví a la cocina, ahí seguía Guido con sus cuentitas. Pero ahora, merodeado por el gato que lo miraba insistente.

YO

¡Hola belleza!….

GUIDO

(Sin mirarme)

Hola…

YO

No es a vos… Es a Ernestito….

(Levantándolo)

¿Tenés “hambrita” mi amor?

(Le serví en su platito y se abalanzó desesperado)

Ah… Claro… Con el estomaguito vacío….

Guido….

GUIDO

(Mientras escribía)

¿Qué?

YO

¿Viste que bien se puso? Esa gente de la veterinaria….

Tendríamos que ir a llevarles algo en agradecimiento….

GUIDO

(Tomando café que le serví)

En agradecimiento ya me cobraron quinientos pesos…

FAUSTO

(Apareciendo)

¡Buenas!

YO

Hola encantito…..

FAUSTO

Má… ¿Me subís el calefón? Quiero darme un buen baño

caliente, porque tengo algo de catarro…

YO

(Tocando la botonera del aparato)

Si.

GUIDO

¡No!….

YO

¿Qué dijiste?

GUIDO

Lo que ya sabés… Que no conviene hacer mucho vapor…..

Se va a humedecer todo.

YO

(Enojada)

¡Y qué me importa!…

¡Sacá las cosas que se puedan humedecer y listo….

¿O ahora también va a depender nuestra salud

de las cuestiones materiales?

GUIDO

Está bien, mejor saco todo, pero que me espere acá…..

FAUSTO

(Sin comprender)

Lo saco yo…. ¿Qué hay? Toallas, algo de ropa….

GUIDO

(Levantándose apurado)

Uffff…. Qué ganas de complicarme…..

(Se fue)

FAUSTO

¿Qué le pasa a papá?

¿Se enojó porque quería usar el baño?

YO

No mi amor…. No le hagas caso…..

LARA

(Llegando dormida)

¿Qué se rompió en el baño?

Quise entrar y papá me sacó volando…..

YO

(Disimulando)

Quedate acá un ratito que enseguida termina…..

¿Te sirvo leche, café, té?

LARA

Ay… No, ahora quiero hacer pis…..

YO

A ver, esperá….

(Fui a ver a Guido)

(Golpeé la puerta del baño)

Amor…. ¿Por qué cerraste con llave?

GUIDO

(Desde adentro)

¿No sabés por qué?

YO

Dejame pasar y te ayudo…

Los chicos necesitan entrar….

GUIDO

(Gritando)

¡Qué esperen!…..

MAGALÍ

(Recién levantada)

¿Qué pasa?

YO

Un… inconveniente momentáneo…

Andá y quedate en la cocina….

MAGALÍ

Pero me quiero duchar…..

YO

Andá querida… Haceme caso…. Enseguida te aviso….

(Se fue)

GUIDO

(Desde adentro)

¡Leti, traeme una bolsa!

YO

Ya te consigo…

(Fui al dormitorio y volví)

Acá hay una…..

GUIDO

(Abriendo despacio y poco la puerta)

¡Dame!

YO

(Dándosela)

¡Dejame pasar! ¿Qué tenés miedo?

GUIDO

¿Los chicos?

YO

Están en la cocina.

GUIDO

¿Seguro?

YO

(Empujando la puerta)

¡Si hombre!….

Como si nos estuviera persiguiendo la policía, o un espía del FBI, o algún agente de la CIA, acomodamos todos los fajos de billetes dentro del envoltorio, apresurados, y mi marido salió pegando un salto con la bolsa para terminar encerrado en nuestro dormitorio.

Volví a la cocina.

YO

¡Chicos, ya pueden pasar!

Sé perfectamente que es incómodo tener una casa con un solo baño. Sé que se hace difícil cuando la familia se compone de cinco integrantes adultos. Lo sé. Pero ese día, parecía que se trataba del último toilette que se encontraba funcionando sobre la faz de la tierra. Mis hijos se atropellaron para ganar el primer puesto. Triunfó Lara, la más apremiada por sus necesidades fisiológicas. A continuación lo ocupó Fausto con su ducha vaporosa, y en último término, Magali, la que entraba más tarde a su trabajo.

GUIDO

(Volviendo a la cocina)

Listo… Ya está…..

YO

¿Estás más tranquilo ahora?

GUIDO

Más o menos….

(En voz baja)

Puse todo abajo del colchón…

YO

(Divertida)

¿Si? ¡Qué original!… Jajaja….

GUIDO

(Preocupado)

No te rías…. Ajusté con un alambre las dos partes….

YO

¿Qué dos partes?

GUIDO

(Serio)

El colchón y el sommier….

YO

¡Estás loco!

(Se escuchó la bocina del camión)

GUIDO

Me tengo que ir….

Cuando mi marido salió, fui corriendo al dormitorio a ver el escondite. Al precioso conjunto de tela blanca reluciente  que yo tanto cuidaba, mi querido esposo le había agregado enormes ganchos retorcidos a manera de candado. Un asco….

Por un momento, pensé en sacar todo ese desastre y buscar un lugar menos evidente, pero la llegada de los chicos a la habitación obligó a que simulara acomodar la cama.

FAUSTO

Me voy a la facultad….

MAGALÍ

¿Está planchada mi camisa negra?

LARA

¿Hay tostadas?

Una vez que todas las requisitorias fueron cumplimentadas, decidí seguir tranquila mi camino.

Acomodé la casa toda la mañana, hasta que por fin al mediodía comencé a preparar un sustancioso pastel de papas. Cuando ya estaba casi listo para meterlo en el horno, me di cuenta que no tenía huevos. Y salí con Ernestito a upa, a comprar en el supermercado chino que está a dos cuadras.

El día estaba soleado y placentero. Luego de tantas corridas de los días anteriores, resolví caminar relajada por las arboladas calles de mi barrio. Pensé en los últimos veinte años que había vivido allí. Me imaginaba uno y mil lugares a donde podíamos llegar a mudarnos en los próximos meses. Me daba algo de añoranza dejar todo eso. Con sus luces y sus sombras, ese sitio tenía historia. Ahí se habían criado mis hijos, ahí habíamos sido una familia feliz.

En medio de tantos recuerdos sentimentales, cuando estaba regresando a casa, veo a Guido en la puerta.

YO

(Mirándolo feliz)

¡Hola amor!….

GUIDO

(Enojado)

¿Adónde fuiste?

YO

Eh…A comprar huevos…..

GUIDO

(Observando hacia todos lados)

¡Por favor entrá!

YO

(Ingresando preocupada)

¿Qué pasa?

GUIDO

(En voz bajita)

¡No podés salir!… ¡No podés irte y dejar la casa sola!….

¿O no te acordás de “eso” que tenemos “ahí” guardado?

YO

¿Me hablás de la plata?

GUIDO

¡Shhh!… ¡No grites!….

(A mí oído)

Si, por supuesto que te hablo de la plata….

YO

(Desorientada)

Decime… ¿Te volviste loco?

GUIDO

¡No!… ¡Me volví precavido!

YO

(Caminando hacia la cocina)

¡Má qué precavido, ni precavido!…. ¡Estás histérico!…

¿O qué te imaginás? ¿Qué me voy a quedar de

custodia todo el tiempo acá?

GUIDO

¡Obvio!….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 61: Especuladores precoces

“Es necesario ser un gran simulador, y un gran disimulador. Los seres humanos son tan simples, y se someten tanto a las necesidades inmediatas,  que el que engaña encontrará siempre a otro que permita ser engañado” Maquiavelo.

Martes.

Nada mejor para realizar una negociación exitosa, que tener la mente en otro lado. Nada mejor que restarle importancia al suceso para que nuestro interlocutor estalle de ansiedad. Es como cuando una conoce a un tipo de repente, en medio de alguna crisis existencial. En el momento menos pensado y menos necesitado. Puede pasarse horas rogándonos que salgamos con él, y nosotras, indiferentes. Ningún otro señuelo mejor para afianzar el interés hasta límites insospechados. Todo lo contrario de cuando se nos estruja el corazón y las llamaradas de deseo salen brotando por la mirada. ¡Caput!.

Ayer, el constructor, se fue de nuestra casa con la promesa de concretar la venta  del terreno de al lado, en U$S 680.000, al otro día a última hora bancaria.

GUIDO

¡Perfecto!… sin proponernos “pelear” demasiado el precio,

fijate cómo solito fue subiendo.

YO

(Con el gatito a upa)

¿Y qué hacemos con el asesor de  Interamericana Construcciones?

¿Te acordás de lo que le prometiste?

GUIDO

(Despreocupado)

Cierto…. Y bueno…. Les digo que no se hace y listo.

YO

¿Y si lo del constructor falla? Nos quedamos sin nada.

GUIDO

(Recalculando)

Tenés razón. Vamos a avisarle al asesor que lo pasamos para mañana.

(Tomó el teléfono)

Hola… ¿Me comunica con el Señor Paz?

RECEPCIONISTA

Le paso…

(Musiquita)

SR. PAZ

Hola…..

GUIDO

Soy el dueño del lote de 8,66 x 35 que había

quedado en ir hoy a las 16 horas por su empresa.

SR. PAZ

Si, lo recuerdo.

GUIDO

No va a poder ser. Recién mañana martes.

SR. PAZ

De ninguna manera. Ustedes me prometieron que no me iban a fallar.

GUIDO

Es que….

(Mirando al gatito)

No tuve en cuenta que esta tarde teníamos que pasar por una clínica

por un problema de salud  en la familia.

SR. PAZ

¿Y por qué no me avisó antes? Yo ya había programado mis tiempos….

GUIDO

Disculpe, pero vamos recién mañana, como le dije.

SR. PAZ

(Impaciente)

Ay…. Ustedes…. ¿A qué hora vendrían?

GUIDO

A eso de las…. 16 horas….

Pero de mañana..

A regañadientes, al pobre histérico de  Paz no le quedó más alternativa que esperar. Yo recordaba claramente sus palabras: -“Si ustedes no nos venden, mi jefe me va a hacer añicos contra la pared”- Y me preguntaba que tan literal sería ese comentario. Ese  hombre era bastante flaco, por lo tanto, imaginarlo sobrevolando su oficina para ir a “aparearse” contra un tabique de ladrillos, no me parecía algo demasiado difícil de concretar. De todos modos, cualquier consideración hacia seres externos, me duraba poco y nada, al volver a mirar a Ernestito recuperándose.

GUIDO

Son las 13,30. Me voy a la escribanía. A eso de las 19,30 vengo y

vamos a llevar al gato a la veterinaria para que lo controlen

¿Está bien?

YO

Si, bien. Lo que más me preocupa es lo flaquito que está.

Después de la panzada del otro día con el pescado,

pareciera que la cinturita se le afinó  como nunca. Fijate.

GUIDO

(Levantando al minino)

Uhhh… Estás en “peso lástima” campeón…..

En el momento que salíamos a la calle a despedir a mi marido, llegó Fausto con la moto y Andrea.

FAUSTO

¡Buenas!….

YO

Hola hijo ¿Qué hacen por acá a esta hora?

ANDREA

Venimos a buscar a Ernestito para llevarlo a la doctora.

GUIDO

Íbamos a ocuparnos nosotros a la tarde….

FAUSTO

Naaaa…

Dámelo que lo llevo ahora.

Cedí ante tan amorosa insistencia. Lo colocaron dentro de una mochila, con la cabecita saliente. Andrea se la ajustó a su pecho y se acomodó detrás de Fausto abrazándolo con fuerza. En el medio todo emocionado por la novedad, iba Ernestito. Mirando con curiosidad para todos lados.  Al día siguiente, martes, a las 7 de la mañana, se escuchó la bocina del camión como todos los días:

GUIDO

(A mi)

Acordate que te vengo a buscar a la una del mediodía para ir al banco.

YO

Si. ¿Y qué hacemos con toda esa plata que nos van a pagar?

GUIDO

La traemos para acá… No confío en los bancos….

YO

¿Y si nos la roban?

GUIDO

Mejor que solo vos y yo sepamos que queda guardada en casa.

No se lo comentes a nadie.

YO

Ok.

Cuando se hizo el mediodía, vino Guido a comer,  y nos preparamos para ir a la venta de la propiedad.

LARA

¿Adónde van?

GUIDO

Ehhh…. A un trámite bancario…..

YO

(A Lara)

Cuidá bien al gatito, que yo a lo sumo a eso de las

16 ya estoy de vuelta.

LARA

No te demores más que eso,

que tengo que estar en el gimnasio.

YO

Bueno, si no vas a las cuatro, vas a las cinco..

LARA

¡No!… ¡Que hoy empiezo clases de boxeo!….

GUIDO

¿Boxeo? ¿De quién te querés vengar?

LARA

Jajaja… De nadie pá…

Es otra forma de hacer deporte para bajar de peso…

GUIDO

(Divertido)

Ah… Igual, yo  me cuidaría….

YO

(Recordando)

Guido ¿Y lo de Interamericana?

GUIDO

Cuando volvemos, les avisamos que no vamos.

(Sonó el teléfono)

YO

Ahí están…

(Atendí)

DEL OTRO LADO

Este es un llamado proveniente de un establecimiento carcelario….

(Corté asustada)

GUIDO

¿Qué pasó?

YO

Era de una cárcel….

GUIDO

¡Por Dios!… En este país no tenemos paz…..

Lara, no atiendas ningún llamado más.

¿Me oíste?

Totalmente alterados por esa comunicación, sacamos el auto del garaje y partimos.

Cuando llegamos al banco, estaba el constructor esperándonos en la puerta.

CONSTRUCTOR

Ah.. Vinieron al final…

GUIDO

Si, como habíamos quedado.

CONSTRUCTOR

Me preguntaron en el banco si van a dejar el dinero depositado en esta sucursal…

GUIDO

Eh… No.

(Mintiéndole)

Va a pasar un camión de caudales para llevarlos a otra entidad.

CONSTRUCTOR

¿Trajo toda la documentación?

GUIDO

Por supuesto. Le hice un Boleto de compraventa donde

le transfiero los derechos reales del inmueble de al lado de mi casa.

Todo en orden para que no tenga inconvenientes. Así lo pueden escriturar….

CONSTRUCTOR

(Sin prestar más atención)

¿Entramos?

Una vez dentro del banco, leímos los papeles, y a continuación, un cajero trajo los U$S 680.000, los controló, los contó, y se fue. Era un montón de dinero, algo que ocupaba un espacio similar al de medio microondas.

CONSTRUCTOR

Bueno, yo me tengo que ir. ¿Ustedes?

GUIDO

Nos quedamos unos minutos más. Vaya tranquilo.

CONSTRUCTOR

Cualquier cosita nos hablamos.

(Se fue)

GUIDO

Leti, agarrá la mitad de la plata y escondétela entre la ropa.

YO

¿Qué?

GUIDO

Lo que te dije.

YO

Pero es imposible. Fijate todo el lugar que necesita…

GUIDO

(Nervioso)

Ah….Si… Tenés razón….

(Mirando hacia un cesto de basura)

La vamos a poner adentro de

esa bolsa de residuos.

Desprolijamente, mi marido tiró todos los papeles que contenía, y  fuimos colocando la montaña de dólares dentro de ese adminículo de plástico negro. Después salimos y nos subimos al auto  muertos de miedo. Era tan espacioso el cargamento, que no cabía debajo de los asientos. El baúl no nos pareció indicado, por lo tanto, lo acomodé en el piso, debajo de mis piernas.

¿Cuántas cuadras habremos recorrido desde el banco hasta  casa? ¿50? Me resultó terrorífico cargar con toda esa suma. En cada semáforo que nos deteníamos, sentía que alguien iba a venir a robarnos. Un estrés muy superior al que me producía anteriormente no contar con efectivo para comprar la comida del día.

En el momento que llegamos a la puerta de nuestro hogar, me bajé inmediatamente y  apareció la vecina.

VECINA ELENA

¡Leticia! ¿Viste que están haciendo llamados desde la

cárcel para asustarnos con secuestros virtuales?

YO

(Nerviosa con el paquete en la mano)

Si… Si…. Bueno, bueno, me voy….

LARA

(Saliendo de casa)

Llegaron justito…. ¿Qué traés en esa bolsa?

YO

Nada, nada…..

LARA

¿Comida?…No, no puede ser en un envoltorio de  basura…. ¿Qué es?

YO

(Entrando apurada a casa)

Chau hija…..

VECINA ELENA

(A Lara)

Está con urgencia… Debe tener problemas estomacales…

A mi me pasa seguido….

GUIDO

(Después de cerrar bien el auto)

Hola… ¿Todo bien Lara?

LARA

Si, como me dijeron, no atendí el teléfono….

VECINA ELENA

Lo bien que hiciste querida…

A mí, uno me quiso engañar con que había secuestrado a mi marido…

Y el finadito hace rato que se fue solo….

Una vez que las conjeturas de Lara y Doña Elena se terminaron, y cada una se fue a lo suyo, mi marido ingresó a casa.

YO

(Con la bolsa de residuos sobre la mesa)

¿Dónde guardamos todo esto?

GUIDO

(Pensando)

Hay un lugar en el baño.

Vení a ver qué te parece….

Se trataba de un sector en desuso Un cuadrado en la pared donde  antes había calefacción central,  tapado con una chapa que se desmontaba retirando cuatro tornillos.

Acomodamos todos los billetes. El lugar parecía bastante apropiado.

Y cuando terminamos:

GUIDO

(Mirando la montaña de plata)

Uf…. No lo puedo creer…..

YO

Si, trajimos todo sin riesgos…

GUIDO

Me refiero a haber juntado esta fortuna….

¿Dónde están los otros U$S 250.000?

YO

Atrás del placard.

GUIDO

(Emocionado)

¡Traélo!…

YO

¿No es mejor dejarlo repartido en dos sitios?

GUIDO

¡No!…. Pongamos todo junto….

Buscamos el resto. Lo sacamos con dificultad del lugar escondido. Lo unimos a los U$S 680.000 del baño. Mi marido se puso a acomodar  prolijamente, como acariciando cada uno de los billetes.

GUIDO

¡Guau!… Totalizan U$S 930.000….¿Vos podés creerlo?

YO

Si, pero acordate que  250 son de mis padres….

GUIDO

(Extasiado sin escucharme)

Con solo U$S 70.000 llegamos al millón….

Tapamos el sector con la chapa que lo cubría. Enroscamos con cuidado los tornillos, y por fin, dimos por terminado el procedimiento.

GUIDO

(Mirando el reloj)

Uy…Qué tarde… Casi las cuatro y media. Me voy a la escribanía.

YO

¿Te llevás el auto?

GUIDO

Si, así pierdo menos tiempo.

(Sonó el teléfono)

¡No atiendas!… ¡Debe ser otra vez eso de la cárcel….

YO

No entiendo cómo les permiten a los que están detenidos

hacer llamados hacia afuera….

¿No se dan cuenta que siguen cometiendo delitos?

Y encima nosotros con todo “eso” ahí…

GUIDO

No te preocupes, está  bien guardado…..

¡Olvidate de los llamados, no los atiendas y listo!….

Ah… Y tené mucho cuidado al abrir la puerta….

YO

¡No me asustes más!….

GUIDO

Antes de las ocho estoy de vuelta.

(Salió)

A partir de ese momento, el teléfono no paró de sonar. Tanto me preocupaba, que al final decidí desconectarlo. Y me concentré en lo que sí me daba placer: Ernestito. Lo llevé al fondo a jugar con unas pelotitas, y después de un buen rato volvimos a la cocina. Me ocupé especialmente de que comiera la dieta que le había indicado la médica veterinaria: puré de zapallo y pollo hervido.

Estaba en medio de eso, cuando de pronto, comenzaron a tocar el timbre de la calle con desesperación.

Yo tenía tanto pánico por “lo” que teníamos escondido, que apenas si me asomé por un costadito de la ventana a espiar. No sé si me tranquilicé o me puse más nerviosa. Era el Asesor, el Señor Paz. Y recordé horrorizada que no le habíamos cancelado la cita que teníamos para venderle el terreno. Con lo alterado que era ese tipo, no me animé a enfrentarlo para explicarle que al final, se lo habíamos venido a otro. Y decidí ignorarlo.

El pobre tipo, no paraba de insistir con los  timbrazos, luego las manos golpeadas con furor, hasta que al final comenzó a gritar: ¡Señora!… ¡Señora!….

Un barullo total en la cuadra. Cada minuto que pasaba se me hacía más difícil aparecer así como así de adentro de mi casa para atenderlo. Entonces, con Ernestito nos escondimos en el dormitorio. Habrán pasado treinta, cuarenta minutos, que a los timbres, las palmadas, y los gritos, se le sumó la voz finita de mi vecina…. – ¡Leticia!,querida… yo sé que estás adentro!…. ¡Abrí por favor!-…

Me volví a asomar intrigada y el asesor seguía ahí parado, ahora acompañado de Elena.

Y decidí ignorarlos a ambos.

Como a la media hora, todo el barullo se hizo aún más estrepitoso por el ulular de una sirena.

Se habían juntado en la puerta mi vecina, el asesor, y un auto policial con dos oficiales. Me quedé aterrada, paralizada, hasta que de pronto, sentí unas llaves que abrían la puerta de casa con apuro.

GUIDO

¡Leticia!… ¡Leticia!…..

YO

(En voz baja)

Shhh… No grites….

GUIDO

¿Qué pasó?

YO

Es que no  quería atender….

GUIDO

(A punto de desmayarse)

Ay… ¡Cómo me asusté!… ¿Está todo bien acá?

YO

¡Si!… ¡Pero no grites!… ¿Por qué se armó tanto lío?

GUIDO

Estaba Doña Elena en la puerta, y como vio que no abrías,

pensó en el llamado carcelario y que algo te había pasado….

Y por eso acudió a la policía.

YO

Nada que ver….

GUIDO

(Resoplando)

Ufff…. Te juro que creí lo peor…

YO

¿Que me habían secuestrado a mi?

GUIDO

¡No!… ¡Que nos habían robado la plata!….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 60: Transacción Indiferente

El precio de cada cosa lo determina la necesidad. ¿Cuánto puede valer una montaña de dólares para un sediento en el desierto? Nada. ¿Cuánto un bote salvavidas para quién se está ahogando en medio del océano? Mucho. ¿Cuánto el apoyo del pueblo egipcio para Mubarak? Todo.

Lunes.

Admiro a esos empresarios que son capaces de afrontar diversas negociaciones complejas al mismo tiempo. Que tienen capacidad para encara soluciones acertadas de los conflictos que los arrecian en varios flancos a la vez. Y  que al final del día, terminan tranquilos, como si nada hubiese ocurrido.

Para una persona “común” como yo, eso es imposible. Apenas si llego a resolver una cuestión importante por día… ¿Qué digo por día? ¡Por mes!….

Era tanto el estrés que me había causado la enfermedad del gato, con todas las connotaciones familiares incluidas, que sentía a la semana entrante como un bálsamo necesario para recomponerme. Para volver a estabilizarme en el ritmo habitual, una vez que mis sentidos fueran capaces de aceptar que todo estaba volviendo a la normalidad.

Eso tiene de bueno el estar a punto de perder algo infinitamente valioso para nuestras vidas. El sentirse impotente por momentos, y poderosos por otros, según sea el momento. Primero por el desconsuelo de la novedad acuciante. Y después por la dicha de la solución obtenida.

Una y otra vez repasaba lo ocurrido y me preguntaba qué hubiera sucedido si me entregaba mansamente a los negativos augurios de la primera médica. De nos ser por la segunda opción que sugirió mi marido, seguramente en estos momentos estaríamos llorando la pérdida de nuestra querida mascota.

Pero bueno, era lunes, como quién dice, borrón y cuenta nueva. Dispuesta a recuperar la normalidad. Una normalidad que por supuesto  valoraba como nunca.

Ernestito se había levantado muy temprano. No estaba todavía cien puntos, pero era notorio que su mejoría caminaba a pasos acelerados.

Cada uno de mi familia, antes de retirarse a sus actividades matinales, lo saludó cariñosamente colmándolo de apretones, caricias y besos.

Hasta que por fin no dejaron solos. Fue un día que intenté ocuparme de acomodar todo lo que podía en la casa, con la mascotita en mis brazos. Acomodar la ropa, ponerla a lavar, pasar la lustradora. El minino miraba para todos lados con curiosidad y parecía que disfrutaba de sus nuevos privilegios.

Solo cuando llegó la hora de hacer las camas o lavar los platos, lo dejé acomodado cerquita, mientras lo miraba y le hablaba.

Por momentos, me venían a la mente sus imágenes en la última clínica, casi sin poder abrir los ojitos, ni moverse, ni caminar,  y me inundaba una profunda congoja. Entonces, dejaba todo lo que estaba haciendo y lo levantaba para abrazarlo.

Así estuvimos hasta las 13 del mediodía en que tocaron el timbre.

Me asomé. Era el asesor del legislador.

YO

(Con el gato en brazos)

¡Hola!….

ASESOR

¿Se encuentra la señora Leticia?

YO

Si, soy yo ¿No se acuerda?

ASESOR

(Mirándome en detalle)

Eh… No, con tanta gente que trato cada día….

YO

¿Qué necesita?

ASESOR

Emmm… ¿Me permite pasar?

YO

(Abriéndole)

Si… Adelante…

ASESOR

El tema es el terreno….

¿Usted llamó a la empresa constructora, si, o no?

YO

¿A Interamericana Construcciones?

ASESOR

Exacto.

YO

Si. Creo que fue la semana pasada. No me acuerdo bien.

ASESOR

(Nervioso)

¿Y en qué quedaron?

YO

(Haciendo memoria)

Sabe que no me acuerdo……

ASESOR

Dice el Señor Paz que usted cortó todo tipo de negociación…..

YO

No, no fue eso… Es que nosotros…..

ASESOR

Quiroga le dio órdenes a Paz de que cerrara trato el mismo viernes.

Tanto con usted como con todos los demás….

En su caso ¿Cuál fue el problema? ¿El precio?

YO

En parte si, pero después…..

ASESOR

La idea de Quiroga es generar un cambio

rotundo del perfil de este barrio. Para eso piensa encarar una

serie de obras, públicas y privadas,  todas al mismo tiempo…..

¿Cuánto quiere por su lote? … Dígame y arreglemos ahora…..

GUIDO

(Abriendo la puerta)

¡Hola amor!…..

(Sorprendido con la visita)

Ah… Buenos días…..

YO

Hola mi vida…. Él es el asesor del legislador

Quiroga, ¿te acordás que estaba en la marcha?

Vino por el tema del terreno…..

GUIDO

(Mirando al gato)

Ah… ¿Y cómo arreglaste  todo a la mañana?

YO

¡Bien!…. ¡Fantástico!…. ¡Mejor imposible!

ASESOR

¿De qué hablan? ¿Están tratando con otro comprador?

YO

Nooo, fue algo mucho más importante que eso….

ASESOR

¿Dos compradores?

GUIDO

No se trata de eso. Es otra cuestión.

¿A qué debemos su presencia acá?

YO

Me comentaba que querían resolver la venta del terreno de al lado….

Y te juro que ni me acordaba de eso…..

ASESOR

Bien. El tema  es saber por qué de buenas a primeras

dejaron de negociar…. ¿Fue un problema de valores o qué?

GUIDO

(Con astucia)

Si, puede ser algo de eso ¿Cuánto pueden ofrecer ustedes?

ASESOR

Dígame usted que yo escucho….

GUIDO

No, lo que quiero es su propuesta, y nosotros lo analizamos…..

ASESOR

A ver… un momentito…..

(Tomando su celular)

¡Hola!… ¿Jefe?…. es por el de 8,66 x 35…

¿Hasta cuánto podemos dar?… Ah.. entiendo….

A ver… Espere….

(Tapando el telefonito)

Estoy autorizado a cerrar en 500.000…..

(Lo miró a Guido)

GUIDO

(Mirándome a mí)

¿Qué decís?

YO

(Abrazando al gatito)

Nada me importa menos que eso en este momento….

GUIDO

(Al asesor)

No sé qué decirle…. Ahora no le voy a responder.

Tengo que hablar con otra persona…..

ASESOR

(Retomando el teléfono)

Jefe… Están negociando con otro…. ¿Si?… Bueno.

(Cortó)

Ültimo precio… U$S 600.000, pero se cierra ahora mismo.

GUIDO

¿Leti?

YO

Lo que vos decidas está bien.

GUIDO

Todo Ok entonces.

ASESOR

Bien, necesito que vayan esta misma tarde a la

constructora con toda la documentación.

(Mirando su reloj)

Son las 13,30… ¿A las 16 está bien?

GUIDO

(A mí)

No voy a poder ir a la escribanía…..

ASESOR

Ah…. Yo sabía…. Ya estaba por hacer el negocio por otro lado……

GUIDO

No, no es eso. ¿Y si vamos a eso de las 19,30?

YO

Acordate que tenemos que llevar a Ernesto a la Clínica….

GUIDO

Podríamos ir un poco más tarde. Así hacemos todo juntos.

(Al Asesor)

Si, quedamos a las 19,30.

ASESOR

¿Pero van seguro? Mire que mi jefe me hace

añicos contra la pared si no aparecen….

YO

Eh… No será para tanto….

GUIDO

Quédese tranquilo que ahí vamos a estar.

ASESOR

¿Me da su palabra?

GUIDO

Si la quiere…

Cuando el asesor salió de nuestra casa, lo afortunado del precio del terreno, no podía superar la felicidad por ver al gatito nuevamente en pie. Guido lo tomó en sus brazos amorosamente mientras  le servía la comida.

GUIDO

Me parece que después de tanto mimo, este

Ernestito se nos hace gay… Jejeje…

YO

(Acariciando al gato)

Pero un gay sanito….

(Sonó el timbre)

GUIDO

¿Será el asesor otra vez?

YO

(Asomándome a la ventana)

No, ahora es el constructor que nos compró esta casa.

Voy a la calle.

YO

(En la puerta)

Buenas tardes….

CONSTRUCTOR

¿Le funciona bien el teléfono?

YO

Si ¿Por?

CONSTRUCTOR

Porque le dejé como cinco mensajes y no me los contestó.

YO

Ah… No, lo que pasa es que andábamos con otro tema.

CONSTRUCTOR

Quería hablar  personalmente con usted….

YO

Si, dígame.

CONSTRUCTOR

(Incómodo en la vereda)

¿Puedo pasar un momentito?

YO

Es que… Estábamos por almorzar….

CONSTRUCTOR

Son dos minutitos…. Y le aseguro que es por su conveniencia….

YO

(Abriéndole)

Pase.

CONSTRUCTOR

(Ingresando)

Permiso….

GUIDO

(Con el gato en los brazos)

¿Viste al puto éste?…. Ah… perdón… No sabía que estaba….

CONSTRUCTOR

No hay cuidado….

YO

El señor quería hablar algo….

CONSTURCTOR

Sin demasiadas vueltas. Vengo por el terreno lindero.

Me estiro hasta U$S 480.000 ni un peso más.

GUIDO

No.

CONSTRUCTOR

¿No? Agarre, yo sé lo que le digo.

GUIDO

No.

CONSTRUCTOR

(Impacientándose)

Ah… Me olvidaba que ustedes son medio especuladores….

Perdón… ¿Y cuánto quieren los señores?

YO

Nada, porque ya lo vendimos.

CONSTRUCTOR

(Desesperado)

¿¿¿Qué???? ¿Y por qué no me avisaron?

GUIDO

¿Por qué tenía que avisarle?

CONSTRUCTOR

Por… Por… Por delicadeza aunque sea…..

YO

Realmente lo lamentamos, pero el tema está cerrado.

CONSTRUCTOR

Díganme una cosa… ¿Ya firmaron?

GUIDO

No, esta tarde.

CONSTRUCTOR

Y… Seré curioso… ¿En cuánto vendían?

YO

En U$S 600.000.

CONSTRUCTOR

¡Upa!….

(Pensando)

Me estiro hasta U$S 610.000….

YO

Señor. Este no es momento para dar vueltas.

Nosotros acabamos de atravesar una situación….

CONSTRUCTOR

650.000….

YO

¿Me deja que le explique?

Este fin de semana nos dimos cuenta de que……

CONSTRUCTOR

680.000 y basta……

YO

¿Usted no me escucha?

GUIDO

Leticia… Escuchá vos…. Dijo U$S 680.000

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 59: Felicidades Incomparables

Del: – ¿Dios, por qué nos hacés esto?- cuando la angustia es insoportable, podemos pasar al: – ¡Bendito seas!- cuando todo se va solucionando. Entonces, en esas oportunidades, podemos pensar que somos afortunados por los buenos resultados, sin notar que quizás ese castigo nos fue impuesto para terminar aprendiendo algo.

Domingo.

Hay un punto en que las prioridades van marcando nuestros días. No nos importa estar atados a nuevos hábitos impensados en pos de lograr que algún aspecto de nuestro cotidiano bienestar se vea fortalecido.

Nos habíamos pasado toda la noche del viernes metidos en esa clínica veterinaria a la espera de alguna mejora sustancial en la salud de Ernestito. Cumpliendo cabalmente con el ritual de acompañarlo cada cuatro horas con turnos repartidos.

La Doctora era optimista según iba viendo los resultados de los análisis. Y nosotros nos plegábamos a ese buen pronóstico esperanzador.

Así estuvimos hasta que por fin, a las 8 de la noche del sábado, le dieron el alta transitoria. Con 4 remedios para que le aplicáramos en casa en los horarios indicados.

Rápido, sin demorar más en ese encierro obligado, juntamos todos los petates y arropamos al “Rey de la Casa” para irnos cuanto antes. Le sacaron las agujas, las vendas, lo arropamos y abrigamos para dirigirnos al auto. El gatito seguía adormecido por los sedantes.

A eso de las 21 horas, cuando llegamos a nuestro hogar, mis hijas, Magali y Lara, se peleaban por llevarlo a compartir sus camas. Al final, hicieron un sorteo y ganó la última.

YO

¿Por qué tanto lío con ustedes, no era mejor dejarlo en mi cama?

¿No van a salir hoy a la noche? Acuérdense que es sábado…

LARA

¡Ni ahí!…. Me quedo todo el tiempo a cuidarlo.

MAGALÍ

Yo tampoco me voy. En un rato llega Hernán y

nos quedamos a ver televisión acá.

LARA

Mirá que después viene Maxi….

MAGALÍ

No hay problema. Por mí, que venga.

FAUSTO

Bueno, nosotros nos vamos.

Pero volvemos temprano, por cualquier cosa….

ANDREA

O si quieren nos podemos quedar….

YO

No, me parece que no hace falta….

GUIDO

Yo no sé si salir con el remís….

LARA

Andá… Llevate mi celular y te avisamos.

YO

¿Quieren comer algo?

GUIDO

Yo no.

LARA

Yo menos que menos.

MAGALÍ

Yo tengo el estómago cerrado.

FAUSTO

Nosotros no.

Guido se fue a trabajar. Yo me quedé en la cama dormitando, sin haber cenado en lo más mínimo. Cada tanto me levantaba e iba a la habitación de Lara para ver al gatito. Se lo notaba tranquilo, dormido, pero sereno. Mi hija estaba atenta a su lado, como controlando cada respiración de su querida mascota.

Por la mañana, muy temprano, me levante y lo primero que hice -por supuesto- fue ir a mirarlo. Tenía los ojitos entreabiertos. Y Lara estaba “desparramada” dormida en toda la cama rodeándolo con su cuerpo.

YO

¡Lara!… ¡Lara!….

LARA

(Atolondrada)

¡Eh?… ¿Qué pasó?

YO

Fijate… está despierto…..

LARA

(Observándolo con ternura)

Ay… ¡Hola bebé!…..

YO

Le voy a traer algo de leche….

LARA

(Levantándolo)

No, mejor lo llevo yo…

(Fuimos juntas a la cocina)

YO

Ponelo sobre la mesa…..

LARA

A ver…. Parate Ernestito….

(El gatito tambaleaba)

Pobrecito… Está re débil…..

(Le acercamos el platito)

YO

Ayudalo a que pueda tomar….

Apenas si sorbió un poco con dificultad. No obstante, le dimos agua con un gotero, tal como nos había indicado la doctora. Ella decía que con el suero no corríamos riesgos de deshidratación, pero una vez en casa había que cuidar que tomara líquidos aunque fuera asistiéndolo.

Lara lo volvió a llevar a su cama, lo acostó y mansamente volvió a quedarse dormido.

Cuando se hizo la hora del mediodía, yo ya había preparado una buena fuente de pastas para compensar la falta de comida del día anterior.

GUIDO

(Oliendo la cacerola en la cocina)

¡Humm.. qué rico!…..

YO

(Abrazándolo)

¡Te quiero!….

GUIDO

Yo también, mi cielo. ¡Qué susto pasamos!…

YO

(Acariciándolo)

Bueno, ya está todo bien…..

GUIDO

Si, esa gente de la Clínica se portó de maravillas….

YO

Pura humanidad…. ¿Cuánto te cobraron?

GUIDO

(Sacando unos papelitos del bolsillo)

En total… Habrán sido unos $ 500. ¿Mucho?

YO

Nada. No hay dinero que pueda pagar lo que hicieron.

Y cómo procedieron….

GUIDO

Tenés razón. La cuestión es que todos

los “pichones” estén sanos y en casa.

YO

Hablando de “pichones” hoy se agregan tres más.

Andrea, Maxi y Hernán.

GUIDO

Mejor. Nada me gusta más que ver la mesa llena de familia.

YO

(Pensativa)

Es cierto. ¿Sabés? Muchos padres se quejan de

que los hijos cuando crecen se van alejando.

A nosotros nos está pasando lo contrario.

Se suman más y más integrantes….

GUIDO

¡Perfecto!

Cuando nos sentamos todos a comer, el tema excluyente de la mesa, seguía siendo la salud del gato.

MAGALÍ

¿Se acordaron de darle los remedios, no?

LARA

¡Claro nena!…. Yo misma me hice cargo.

FAUSTO

¿Y ahora dónde está?

LARA

En mi cama.

FAUSTO

(Levantándose)

Tiene que estar en su cuchita. Lo voy a poner ahí.

LARA

¿Por qué?

FAUSTO

Porque si intenta caminar se va a caer…

Acordate que todavía no tiene buena estabilidad….

(Se fue)

MAGALÍ

No creo que pase nada.

LARA

¡Este pibe lo hace por llevarme la contra!….

YO

Bueno, bueno, basta de pelear… .

Lara, no está mal la idea de tu hermano.

Cuando te vayas a acostar,

lo volvés a subir a tu cama y listo….

GUIDO

¿Cuándo dijo la doctora que lo lleváramos a controlar?

YO

Mañana. Si surge algún inconveniente, antes.

Por suerte, están abiertos las 24 horas.

HERNÁN

Estuve mirando la medicación.

Me parece que está todo bien encaminado.

MAXI

Igual, yo me traje el auto de la empresa,

por cualquier cosa, lo dejé acá en la puerta.

LARA

(Emocionada)

¡Sos un amor!….

MAXI

¡Y vos sos una divina!…. Con todo lo que te ocupaste…..

FAUSTO

(Regresando)

Listo. Lo puse en el suelo,  en su camita.

Cualquier cosa va a poder salir sin problemas.

ANDREA

¿Lo tapaste?

FAUSTO

¡No!… si no hace frío.

LARA

(Levantándose)

Mejor le pongo la mantita.

YO

¡Hija!… Dejémoslo en paz por un rato…..

MAGALÍ

Es verdad, pobre animal…. Jajaja…

Habrá maldecido caer en una casa llena de gente

como la nuestra….

MAXI

¿Por qué? Tener una familia que a uno lo quiera es

lo mejor que te puede pasar en la vida…..

HERNÁN

(A Maxi)

¿Vos tenés hermanos?

MAXI

No. ¡Bah!… Si, pero en Río Negro….. Yo acá, estoy solo.

LARA

Pobrecito…..

YO

(Apenada)

¿Y no tenés  a  nadie  en esta  Ciudad?

MAXI

(Incómodo)

Y … no.

GUIDO

No sabía. Cualquier cosa que necesites, contá con nosotros….

MAXI

Gracias…..

LARA

¿Y cada cuánto los vas a ver?

MAXI

Eh… poco…. Muy cada tanto….

HERNÁN

¿Y ellos para acá no vienen?

MAXI

No, nunca.

LARA

¡Qué malos!…..

ANDREA

A mi no me extraña… Hay cada padre….

FAUSTO

(Pensativo)

Está bueno irse a probar suerte a otro lado….

YO

(Preocupada)

¿Qué tiene de bueno?

FAUSTO

Otras posibilidades, otras culturas.

A veces, este país me cansa….

GUIDO

Vos ni hablás de otra ciudad, decís de irte más lejos….

FAUSTO

Claro, por ejemplo a Nueva Zelandia….

ANDREA

¡Qué genial!.. Yo te acompañaría sin pensarlo…

MAGALÍ

No está  mal. Yo creo que también lo haría…

HERNÁN

¿Sin conocer a nadie?

MAGALÍ

Vive  mi tío ahí.

HERNÁN

Ah… entonces sí que sería bueno….

YO

¡Ay por favor! ¿Qué son esas ideas locas?

LARA

(Complaciente)

Yo nunca me iría a otro país má.

GUIDO

¡Ella siempre tan compañerita!

LARA

Me iría a vivir sola a un departamento en el Centro, no más que eso.

MAXI

¡Yo tengo departamento en el Centro!

YO

Usted todavía es muy chica, señorita…

ANDREA

Depende  para qué. A mí, mis padres me “tiraron”

más responsabilidades que las que  me correspondían.

Y eso que tengo solo cuatro años más que Lara.

Estábamos en medio de los comentarios sobre como es cada familia, cuando de repente ¿Quién se apareció?… ¿Quién?… ¿Quién?… ¡Si!…¡Exacto!…. Como un borrachín después de largo festejo, andando a los tumbos, medio desorientado:

LARA

(Gritando)

¡Ernesto!….. ¡Cosita!… ¿Ya podés caminar?

ERNESTITO

(Debilucho)

Mau….

MAGALÍ

(Levantándolo)

Hola precioso….

FAUSTO

¡Bajalo!… Seguro que vino porque tiene sed…..

MAGALÍ

¡Pará de dar órdenes!….

GUIDO

Princesita… Creo que  tu hermano tiene razón……

FAUSTO

¡Ole!….

MAGALÍ

(Poniéndolo  en el  suelo)

Vas a ver que no….

YO

(Acercándole leche)

Tomá….

El gatito se paró al lado del platito y sin prisa, con mucha calma, sorbió hasta la última gotita del líquido.

FAUSTO

(A Andrea)

¿Ves cómo es? Tengo que venir yo a poner

un poco de orden…..Jajaja…

Cuando el felino concluyó su ración láctea, lentamente se dirigió a su cuchita. Todos los fuimos siguiendo emocionados al ver como despacito, con toda la debilidad a cuestas, había podido levantarse y se lo notaba en franca recuperación. Al llegar a su camita, otra vez la discusión: Lo tapamos, no lo tapamos, lo subimos a la cama o no lo subimos.

YO

(Terminante)

¡Ni una palabra más!… ¡Se queda a upa conmigo!….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 58: Tristezas Necesarias

La naturaleza es sabia. Cada tanto nos pone en contacto con alguna pena profunda. Una situación que nos recuerde las verdades esenciales de la vida. Para que las prioridades que dejamos de lado en el día a día, tomen relevancia. Para que nos acordemos que nada es para siempre, que muchos nos quieren y a muchos amamos.

Sábado

Yo sé que Dios existe. Que desde algún lugar muy lejano nos está mirando. O que, al menos, delegó en algún ángel guardián el control constante sobre lo que vamos haciendo y sintiendo. Lo sé. Porque no es la primera vez que me desvío del cauce natural de la vida y me envía un correctivo a modo de advertencia. Lo sé. Porque sabe perfectamente dónde me tiene que pegar para que me duela. Por dónde aplicarme el coscorrón para que lo sienta.

Ayer, luego de tanto elucubrar con mi marido sobre el precio definitivo del terreno, mágicamente, algo pasó para que nos olvidáramos de esa superficial duda.

Para que dejáramos de especular con tanto ahínco sobre cuestiones financieras, y recordáramos que por sobre todos los bienes hay uno incotizable: la vida.

Esrnestito se puso mal, muy mal. Apenitas se movía, con dificultad nos miraba, y parecía que –con esa sabiduría anticipatoria que solo tienen los animales- pedía a gritos terminar con su existencia.

Cuando logramos conseguir un taxi para llevarlo a su médico, estaba todo envuelto en una mantita color verde que mi hija había sacado del cajón donde guardo las cosas de cuando ella era una beba.

Subimos, y el chofer, apenas lo observó.

YO

Vamos a unas 15 cuadras de acá.

A la Avenida Nazca al 3000.

TAXISTA

(Mientras manejaba)

¿Cuántos meses tiene la criatura?

LARA

(Triste)

Cuatro.

TAXISTA

Ah…. ¿Es suyo?

LARA

Si, ahora, si. Antes era de mi hermana.

TAXISTA

(Dándose vuelta)

Pero… ¿Qué tiene ahí?

YO

Un gatito.

TAXISTA

(Enfurecido)

¡Yo no llevo animales!… Me ensucian todo…

LARA

Por favor señor….

TAXISTA

(Deteniendo el vehículo)

Me disculpan pero no. Después quedan pulgas, pelos,

así no puedo seguir trabajando….

LARA

Está muy enfermito….

TAXISTA

No.

YO

Falta poco. … Hagamos lo siguiente… Le pago el doble….

TAXISTA

(Haciéndose el bondadoso)

Este… Bueno, pero es una excepción….

Cuando llegamos a la Veterinaria, entramos corriendo. Había cuatro o cinco perros con sus dueños  en la sala de espera, que en cuanto percibieron lo que cargábamos se pusieron inquietos.

MÉDICA

(Revisándolo)

Umm….. Tiene bajas las pulsaciones….

YO

(Asustada)

¿Qué tiene que ver el pulso con un problema gástrico?

MÉDICA

Puede ser una falla multiorgánica…..

Le tengo que ser sincera, el pronóstico no es bueno…..

LARA

(Furiosa)

¡Pero qué dice!!!

YO

Doctora, haga algo… No sé, trate de reanimarlo….

MÉDICA

(Seria)

¿Quieren dejarlo acá?….

LARA

¿Qué le van a hacer?

MÉDICA

Lo ponemos en una jaulita y lo controlamos….

YO

¿Y qué tratamiento le van a dar?

MÉDICA

Ya hicimos lo que era necesario. Ahora hay que esperar….

LARA

¿Y si no reacciona bien?

MÉDICA

(Con gesto resignado)

Y… Por lo menos no van a pasar el mal momento en su casa….

YO

¿Usted nos está sugiriendo que lo dejemos

morir encerrado y solo?

Una sola mirada fija y congelada de la veterinaria, nos sirvió para entender hacia dónde se dirigían sus energías. Hay gente que se da por vencida mucho antes de estar vencida. Hay gente que no comprende lo que puede pasar con los sentimientos de los demás. Seguramente ella estaba acostumbrada a tratar diariamente a cientos de mascotas. De todos los colores y tamaños. Más lindas, más feas, más buenas, más malas. En fin, cantidades. El problema es que para nosotros Ernestito era único. Y nos golpeó fuerte en el alma observar con que clase de “protocolos” se manejan algunos profesionales. Olvidando que ese pedacito de carne con pelos era parte de nuestra familia.

Salimos de ahí desoladas. Caminamos sin saber a donde ir. Me aferré con todo el fervor que podía a ese ser indefenso que necesitábamos tanto. Le hablé, lo acaricié, lo arropé. Intenté transmitirle todo el amor que lo unía a nosotros, a ver si con eso ayudaba a recuperarlo.

En ese momento, llamó Guido al celular de Lara. Ella atendió desesperada y en medio de gritos y llantos le contó lo que acabábamos de pasar. Él preguntó nuestra exacta ubicación y nos vino a buscar en solo 10 minutos con el auto de mis padres.

GUIDO

(Tocando al gato)

Está volando de fiebre…

¿En ese lugar no el dieron nada más para mejorarlo?

LARA

No. Lo único que se les ocurrió fue avisarnos que se iba a morir.

YO

No sé bien a donde podemos ir.

GUIDO

(Poniendo el auto en marcha)

Yo ví una clínica grande frente al Parque Centenario.

Atienden las 24 horas y siempre que pasé

por ahí, estaba lleno de gente.

Fuimos “volando”. Pasando semáforos en rojo, y buscando calles alternativas para esquivar el tránsito. Cuando llegamos, estacionamos sobre la misma Avenida Diaz Velez, sin tener en cuenta el cartel que lo prohibía.

Ni bien ingresamos al local, nos atendió una señora mayor que hacía las veces de recepcionista.

RECEPCIONISTA

¿Qué le pasó al pequeño?

LARA

(Llorando)

¡Está muy mal! En una veterinaria nos dijeron

que no había nada que hacer….

RECEPCIONISTA

(Levantándose)

¡Vengan por acá!… Síganme….

(Entrando a un consultorio)

¿Doctora? Es una urgencia….

DOCTORA

Si, que pasen…..

YO

Permiso….

(Entramos)

Resulta que se intoxicó con un pescado que comió en casa…..

DOCTORA

(Tomando al gatito en sus brazos)

A ver… precioso… ¿Era de lata o crudo?

YO

Era uno  cocinado al horno con especies.

Demasiada pimienta, ají molido, orégano, pimentón…..

DOCTORA

(Revisando a Ernestito)

Es complicado…. ¿Y fue mucha la cantidad que ingirió?…

LARA

Creo que si. En la otra veterinaria le dieron una inyección y estas gotitas…

(Dándoselas)

Pero no mejoró para nada…

DOCTORA

(Mirando el remedio)

Aja…. Lo que vamos a hacer es canalizarlo….

La medicación se la vamos a suministrar con suero,

así lo podremos estabilizar más rápido…

YO

¿Suero? ¿Y cómo hacen?

DOCTORA

Se va a quedar internado acá….

GUIDO

¿Internado? ¿Las mascotas se internan?

DOCTORA

Por supuesto.

LARA

Pero yo no lo dejo solo.

DOCTORA

Claro que no. Alguien se va a tener que quedar con él.

Es importante que los sienta cerca, eso le va a

bajar bastante los niveles de estrés por

encontrarse en un lugar desconocido…..

Hay formas y formas de encarar una solución. Hay forma y formas de tratar a un paciente, aunque éste tenga cuatro patas y una cola larga. Solamente la predisposición de esta profesional, ya nos alentaba a confiar en ella. Encaraba la salud de Ernestito teniendo muy en cuenta la parte emocional. De él y de nosotros. Se notaba que le importaba sacarlo adelante.

LARA

¿Doctora se va a curar?

DOCTORA

¡Por supuesto!…

¿O para qué estamos todos acá?

Cuando un suceso excepcional -de los que nos manda el Dios de que hablaba al principio- aparece en nuestras vidas, se acaban los horarios, las rutinas, los hábitos y preocupaciones  cotidianos. Y ese lugar es ocupado por una idea fija que sin explicitarla nos es común a todos los que amamos al que sufre. Un grito interior, una súplica frenética, un ruego incontrolable lanzado sin pudores hacia todo el universo en voz muy baja: ¡Curate!… ¡Curate!.. ¡Curate!….

Yo creo profundamente en ese pedido profundo que uno le hace a la suerte. Ese genuino deseo que nace de la más intensa necesidad del alma. Ese requisito excluyente que le pedimos a la vida para poder seguir. Algo por lo que –si nos llegara a faltar- nada podría ser igual.

Con toda la angustia a cuestas, nos organizamos para cumplir turnos de 4 horas cada uno al lado de Ernestito. Así, lográbamos repartir el esfuerzo y  hacer pequeñas pausas para poder ir a casa a descansar, o a bañarnos, o a seguir pidiéndole a quien sea que todo terminara bien.

Llegaron las diez de la mañana del sábado. Horario que me correspondía para volver a “tomar” mi guardia en la clínica. Cuando arribé, estaban Fausto y Andrea. El gatito sobre una camilla, retenido con los brazos cariñosos de su familia, y conectado a una bolsa de suero.

YO

¿Cómo pasó la noche?

FAUSTO

Dice la doctora que al menos no empeoró, que eso es bueno.

YO

Ah… ¿Y él qué hacía?

ANDREA

Durmió todo el tiempo, porque le pusieron un sedante.

YO

¿La doctora lo vino a ver?

FAUSTO

Ella se fue, pero vinieron otras, cada dos horas más o menos.

YO

Al menos estamos en un buen lugar…..

ANDREA

¿Te quedás Leticia?

YO

Si, váyanse… ¿Hoy trabajás Fausto?

FAUSTO

No, suspendí todo.

Tenemos que cambiarnos para ir a un lugar especial.

YO

Bien, nos vemos más tarde entonces.

Me quedé allí,  acariciándolo todo lo que pude. Me parecía raro no sentir el ronroneo que siempre  hacía al aproximarme. Cada tanto, le tocaba las uñitas, y extrañaba que las retractiles no se asomaran como de costumbre. De todos modos, se lo veía descansando tranquilo.

DOCTORA

(Acercándose)

¡Buenos días!….

YO

Hola ¿Cómo está todo?

DOCTORA

Le hicimos análisis dos veces en la noche.

Lentamente, pero está mejorando.

YO

(Emocionada)

¡No me diga!

DOCTORA

(Extrayéndole sangre de una patita)

Lo vamos a controlar una vez más.

Si todo sigue así, a la noche se lo van a poder llevar.

Seguiremos con medicación por boca.

Siendo las 14 horas, llegó Guido a tomar su turno. Se puso contento al escuchar las buenas nuevas.

GUIDO

¡Andá a casa que yo me quedo!….

YO

No, quiero estar un ratito más.

FAUSTO

(Ingresando con su novia)

¡Hola!…. ¿Todo bien?

YO

¿Volvieron? ¿Para qué? Si estamos nosotros…..

ANDREA

Le trajimos algo….

(Sacó una cintita roja)

Está bendecida en la Virgen Desatanudos…..

FAUSTO

(Atándola a la patita del gato)

Con esto se va a poner bien…. Te aseguro que no falla…..

ANDREA

(Sacando un rosario)

Ponele esto también….

FAUSTO

Bueno, pero a un costadito….

(Acomodándolo en el suero)

Acá está bien, para que lo mejoren los remedios……

DOCTORA

(Asomándose contenta)

¡Los estudios dan muy bien!…¡Tuvimos mucha suerte!….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 57: Negociaciones Extremas

Solo en el ámbito comercial: Se puede detectar al que terminará ganando en una contienda de precios. Es aquel que posee un bien valioso que escasea en el mercado. Puede ser un producto, o un servicio, o el mismo dinero en efectivo. Es ese, y no el otro, quien determinará el importe de la cosa. Y es el que la necesita, el que lo terminará pagando.

Viernes.

Hace muchos, muchos años, yo tenía un perrito Yorkshire Terrier, que me habían regalado para un cumpleaños. Se llamaba Billy. Divino, cariñoso, guardián, compañero. Lo más de lo más. Pero la mejor virtud que le encontré, la que mayores intrigas me causaba, era la nula noción que poseía sobre sus reales posibilidades anatómicas. Él andaba por la vida sin tener en cuenta los escasos 30 centímetros que lo separaban del piso. Con esa talla lastimosa, era capaz de enfrentar al can que le hiciera frente. No le importaban los tamaños extremos, ni las ferocidades alarmantes. No. Sacaba pecho, agudizaba los ladridos, y adelante. En más de una oportunidad lo tuve que salvar de ser el bocadito sabroso de un Pastor Inglés, o de las fauces salivosas de un Dogo. Y aún, a salvo entre mis brazos levantados, seguía y seguía insistiendo con sus ladridos ¿insultantes? Solo se detenía cuando el “enemigo” ya había desaparecido de su vista.

Sin llegar a ese extremo, muchas veces me pregunté que pasaría con los seres humanos si estuviéramos exentos del sentimiento de miedo. Miedo a perder, miedo a que nos lastimen, miedo a que nos agredan, miedo a que no nos quieran, miedo a que se aprovechen de nuestras falencias y necesidades.  Sin ese freno inhibitorio que nos ayuda para conservar la especie, por unos momentos. Y que nos anula por completo, en otros. ¿A cuántas situaciones nos animaríamos sin temores? ¿A cuántos seres les diríamos, sin vueltas, te quiero, o te odio? ¿A cuántos otros los enfrentaríamos para que reaccionen? ¡Ey políticos, no nos engañen más!… ¡No, ladrón que me estás apuntando con un arma, no te doy nada de lo que es mío!… ¡Cuñada que me insertó la vida, pará de generar intrigas en la familia!….

Durante toda la tarde de ayer, y la noche, con mi marido no terminábamos de ponernos de acuerdo respecto de los dos oferentes del lote lindero. Yo opinaba que había que vender, como fuera, a cualquiera. Él decía que era mejor forzar la negociación para sacar un mejor precio. Tan convencidos estábamos en nuestras posiciones, que quedamos en madurar ambas ideas y discutirlo nuevamente hoy, viernes.

Eran las 7 de la mañana cuando nos vimos, como siempre en la cocina para desayunar:

GUIDO

¡Hola mi amor!

YO

¡Hola mi vida! ¿Y? ¿Pensaste?

GUIDO

Si, pero no le veo otra solución que seguir negociando.

Vos fijate lo siguiente: Tenemos dos tipos que quieren ese inmueble.

Así nomás sin haberlo promocionado. Se los ofrecimos y se engancharon.

Cien por ciento de aceptación…

YO

Si, pero en los dos casos propusieron U$S 400.000

¿Eso no te llama la atención?

GUIDO

No. Creo que simplemente están buscando un buen “cierre”.

Acordate que en Interamericana Construcciones,

te dijeron “conversables”. Eso significa “lo quiero, podemos

seguir hablando  si no te gusta el precio”

YO

Yo lo interpreté como:

“este valor es más o menos lo que te vamos a pagar”

(Sonó la bocina del camión)

GUIDO

Me tengo que ir.

YO

¿Y qué hacemos?

GUIDO

Esperá que lo voy a charlar con Gustavo.

YO

¡Si!!!!!…

¡Mejor invitalo a almorzar, si puede!

Como el campo cuando pasa largos periodos sin lluvias, como las vacas cuando no encuentran pasto, como los cajeros automáticos bancarios cuando no tiene dinero disponible. Así, con toda esa carga de necesidad, yo me preparé hasta el mediodía, esperanzada en que viniera Gustavo a comer. Su indispensable presencia, se me representaba como un diluvio, como un fardo de forraje, como una cantidad suficiente de billetes.

Hasta que por fin, se hicieron las 13 horas. Y con eso, Guido regresando a casa:

YO

¿Y Gustavo? ¿Vino al final?

GUSTAVO

(Apareciendo por detrás)

¡Buenas y santas!

YO

(Contenta abrazándolo)

¡Qué suerte!… ¡No sabés cómo te precisábamos!….

¡Vení, vamos a la cocina!…..

GUSTAVO

¿Y los chicos?

YO

Están por llegar. ¡No sabés!…

¡Me pasé toda la mañana pensando!…

¡No pude prestarle atención a nada más!….

GUSTAVO

(Ya en la cocina)

Si, algo me contó Guido.

YO

¿Y qué te parece que hagamos?

GUSTAVO

Empecemos pro el principio.

YO

(Ansiosa)

¡¡¡Si, decime!!!

GUSTAVO

¿Qué hay de “morfar”? Jajaja…..

YO

Ah… Hice milanesas con ensalada…. ¿Te gusta?

GUSTAVO

¿Caseras o compradas?

YO

Caseeeeeeras…..

GUSTAVO

(Refregándose las manos)

¡Dale!… ¡Servime sin perder tiempo!….

GUIDO

¿Nos lavamos las manos?

GUSTAVO

¿Para qué? Si ya me bañé a la mañana…..

GUIDO

Como quieras….

(Se fue)

YO

¿Qué te parece que hagamos con los compradores?

GUSTAVO

Negociar. Apretarles el cuello hasta que saquen la lengua…..

YO

No, te hablo en serio.

GUSTAVO

Yo también.

YO

¿Sabés lo que no termino de entender?

Que por esta casa nos pagaron U$S 500.000, entonces

¿Por qué nos bajaron el precio por la de al lado?

GUSTAVO

Para “medirte”. Mirá, la cosa pasa por el “tira y afloje”,

no es más que eso.

GUIDO

(Regresando)

¿Y vos qué harías?

GUSTAVO

Si quiero sacar 500, les pido 600, así tengo margen.

YO

(Mientras servía la comida)

Eso sería un abuso…..

GUSTAVO

¡Má qué abuso, ni que abuso! ¡Es así, a cara de perro!….

YO

¿No es mejor decirles que queremos U$S 500.000 y chau?

GUSTAVO

Nooooooo…. Haceme caso. No les des tu  precio de “una”…

Andá despacito…. Vas sondeándolos, a ver qué pasa….

YO

Esperá que mejor lo anoto….

GUSTAVO

¿Qué vas a anotar? …Ay Dió….¡Dame el teléfono!…..

Llamalos que yo mismo les hablo….

YO

(Contenta marcando)

¡Tomá!… Este es el constructor que viste en el banco…..

Te lo puse en altavoz así escuchamos nosotros….

GUSTAVO

¡Hola!… ¡Hola!… ¿Hablo con el constructor?

CONSTRUCTOR

Si ¿Quién es?

GUSTAVO

El dueño de la casa de al lado de Leticia y Guido.

CONSTRUCTOR

(Atento)

Ah…Si, lo estaba esperando…. ¿Decidió la venta?

GUSTAVO

No todavía. ¿Sabés papá? Te quedaste un poco corto con el precio…

CONSTRUCTOR

¿Cuánto quiere?

GUSTAVO

No, vos decime hasta cuánto te “estirás”…

Y recién ahí veo si podemos empezar a conversar…

¿Me captaste?

CONSTRUCTOR

Hummm… No sé. Lo tengo que pensar…..

GUSTAVO

Pensá tranquilo, que yo no tengo ningún apuro…..

(Cortó y me dio el teléfono)

¡Leticia, ubicame al otro gil!….

YO

¡Si!…

(Marcando nerviosa)

Tomá…. Esta es Interamericana Construcciones, pedí con el señor Paz.

RECEPCIONISTA

¡Interamericana Construcciones!

GUSTAVO

¡Hola preciosa!… ¡Me pasás con Paz?

RECEPCIONISTA

Ah… jajaja… ¿Quién sos?

GUSTAVO

El dueño de un lote, “bombona”….

RECEPCIONISTA

¡Ya te paso!… ¡Chaucito!……

SR. PAZ

¡Hola!… ¿De qué calle me habla?

GUSTAVO

De la que tiene los mejores terrenos papito….

El que cotizaste ayer U$S 400.000, que te llamó Leticia….

SR. PAZ

Ah… si, la recuerdo…. ¿Ya se decidieron?

GUSTAVO

Casi, casi… Falta un pequeño detalle…

SR. PAZ

¿Cuál?

GUSTAVO

Que te pongas a tono con el precio….

Hacé un esfuercito más que ya sale… jejeje….

SR.PAZ

¿Cómo cuánto?

GUSTAVO

Vos decime, y yo te digo…. Vos primero…..

SR. PAZ

No sé… Podríamos ofrecerle U$S 410.000.

GUSTAVO

Juajuajua… ¡Qué buen chiste!…. ¿Vos tenés nuestro teléfono?

SR. PAZ

Si, lo tengo agendado….

GUSTAVO

Bueno, entonces poné “la pensadora” en marcha y llamame.

(Cortó)

¡Listo!… empezado el operativo…..

YO

(Preocupada)

¿Por qué le cortaste? ¿No era mejor seguir charlando

y solucionarlo hoy mismo?

GUSTAVO

No, hay que dejarlos “calentitos”….

GUIDO

(Levantándose)

Bueno, me tengo que ir. Tardo como una hora en llegar al

Centro en colectivo.

GUSTAVO

¿Vas a la escribanía?

GUIDO

Si.

GUSTAVO

Dale, cambiate que yo te llevo.

(Guido se fue)

LARA

(Llegando)

¡Hola!…. ¿Qué hay de comer?

YO

¡Saludá primero!

LARA

Ah… ¿Qué hacés Gus?

GUSTAVO

Bien ¿Y tu  colegio, cómo anda?

LARA

Mejor no hablar de ciertas cosas….

YO

(A Lara)

Servite milanesas y ensalada. Gustavo

¿Querés tomar un cafecito en el living?

GUSTAVO

¡Joya!…

(Fuimos a los sillones)

GUSTAVO

Prendé la tele…

YO

(Encendiendo)

Tomá el control remoto. Yo voy a traer la bandeja con todo.

TELEVISOR

¡Este es un Flash de Noticias!…

Un grupo de vecinos de Floresta están acampando

frente al edificio de la legislatura.

YO

(Prestando atención)

Uy…. Son los de acá….

TELEVISOR

Amenazan con no retirarse hasta que les prometan

anular  la Ley de cambio de Código.

YO

¿Oíste eso Gustavo?

GUSTAVO

¡Qué ganas de joder!….

YO

¡Ves lo que te dije!… ¡Que había que negociar hoy mismo!…..

LARA

(Asomándose)

¿Dónde está Ernestito?

YO

(Contrariada)

¡No sé!… ¡Debe andar por ahí!…

(Lara se fue)

Gustavo, creo que no me voy a aguantar de

resolver el tema de la venta esta tarde.

GUSTAVO

Hacé lo que quieras, pero vas a perder.

GUIDO

(Llegando cambiado)

Bueno ¿Vamos?

LARA

(Entrando desesperada desde el fondo)

¡Mamá!…. ¡El gatito está como muerto!…….

Salimos todos corriendo al jardín. El felino estaba desfalleciente, apenas si movía los ojitos. Lo levantamos y llevamos con urgencia hasta la veterinaria del barrio. Fue muy rápido, gracias a que Gustavo nos acercó. Allí lo atendieron y diagnosticaron una complicación gástrica debido a lo intoxicante del pescado poblado de especies que había comido anteanoche. Le dieron una inyección y a eso le agregaron unas gotitas que debíamos aplicarle en la boca. Nos indicaron que lo observáramos detenidamente, y si no mejoraba que lo volviéramos a llevar.

Una vez que regresamos a casa, Guido se fue con Gustavo a la escribanía, y Lara se llevó a Ernestito a su dormitorio.

Habrán pasado unas tres horas, que mi hija vino angustiada a la cocina, donde yo me había puesto a planchar.

LARA

¡Mamá!… El gatito hizo pis….. ¡Y tenía sangre!…..

YO

(Desenchufando todo apurada)

¡Preparalo envuelto en alguna mantita

que nos vamos a la veterinaria!

LARA

¡Si!

(Se fue corriendo)

(Sonó el teléfono)

YO

¡Ay Dios!… ¡Justo ahora!….

(Atendiendo)

¡Hola!….

CONSTRUCTOR

¿Leticia?

YO

(Apremiada)

¡¡¡Si!!!… ¿Qué necesita?????

CONSTRUCTOR

Yo estuve pensando….

YO

¡Lo que me quiera decir, que sea ya mismo!….

CONSTRUCTOR

Voy a subirle la oferta a U$S 440.000… ¿Qué le parece?

LARA

(En voz baja)

Está hirviendo… me parece que tiene fiebre….

YO

(Al constructor)

¡Le voy a cortar!… ¡No me interesa en este momento!….

CONSTRUCTOR

Pero… Espere….

(Le corté)

YO

(A Lara)

Llamo a un remís y salimos….

LARA

¡Apurate!

YO

(Marcando nerviosa el teléfono)

Ay… no tiene tono….

DEL OTRO LADO

¡Hola!… ¡Hola!….

YO

(Alterada gritando)

¡Qué pasa!!!!

DEL OTRO LADO

¿Señora Leticia? Soy el Señor Paz….

YO

Ah… ¿Sabe qué? No quiero hablar con usted ahora…..

SR. PAZ

Es cortito… Para decirle que le puedo subir la oferta hasta

U$S 450.000. ¿Qué me responde?

YO

¿No me entendió lo que le dije?

¡No me interesa hablar con usted ahora!!!!

(Corté)

¡Lara, vamos a la puerta a buscar un taxi por la calle!!!

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 56: Espionaje Doméstico

“Si siente que una persona le está mintiendo, finja creerle todo. Eso lo estimulará a seguir hablando hasta traicionarse. Si percibe que está tratando de ocultarle algo, simule no creerle nada. La oposición de su parte hará que realice todos los esfuerzos necesarios para vencer su incredulidad, hasta dejar de lado todo ocultamiento”. Arthur Schopenhauer.

Jueves

Desde el punto de vista económico, hay una forma muy sencilla de vivir: cobro un sueldo, a fin de mes lo gasto, y listo, ahí se terminó todo mi conflicto con el dinero. Pero hay otra, mucho más compleja, que consiste en especular. Medir atentamente cada paso,  a fin de sorprender a la víctima. Una vez que se ingresa en ese formato, se comprende mucho mejor el sentido de las palabras. Se percibe que todo lo que se diga puede ser usado en su contra. Por lo tanto, uno termina acostumbrándose a decir poco, quizás menos de lo necesario.

Cuando ayer mis vecinos me instaron a concurrir a la marcha para reclamar en contra de la sanción del nuevo código de edificación para el barrio de Floresta, contesté a medias. Ni un sí, ni un no. Simplemente un “quizás vaya”. Me preocupaba que descubrieran que estaba del lado opuesto al de ellos en ese reclamo.

Los miré desde mi vereda seguir su camino entusiasmados. Fue bizarro comprobar lo que pueden hacer algunos individuos en plan de comprometerse con situaciones excepcionales.

Muchas veces -por la tele- había visto decenas de  “piqueteros” cortando avenidas. Todos con un amplio margen de organización. Las caras tapadas, los bombos sonoros y grandes pancartas. Ah… y por supuesto que unas buenas cantidades de neumáticos viejos para incendiar y así evitar –por la fuerza- el paso de cualquier osado vehículo que intentara interrumpirles el evento.

Pero, en este caso,  todo se desarrolló de forma… ¿cómo diría?… infantil.  No se trataba de una cuestión política, ni de agrupaciones sindicales envalentonadas. No, acá había genuinos vecinos con candidos procedimientos. Algunos llevaban tapas de cacerolas para hacer ruido. Otros, unas pocas gomas en desuso que cargaban con dificultad para no ensuciarse la ropa. Y unos más, con  carteles pequeños escritos sobre cartulinas. Todo en pequeñas dosis, menos la excitación del momento. Emocionados cuan soldadito al cruzar la montaña para liberar el país. Así estaban en esta situación excepcional de sus vidas.

Me daba lástima saber que serían estériles todos los reclamos porque en la legislatura ya había pruebas suficientes de que la sanción se haría en forma inminente contra todos los deseos vecinales.

Pero no era el momento de avisarles. ¿O si?

Dejé de lado los dilemas morales que se me presentaban al momento de mirarlos marchar, e ingresé a mi hogar.  Retomé mi rol de ama de casa y  descargué mis energías en preparar un rico pescado para hornear con papas. Ernestito, nuestra mascotita felina,  en cuanto puso en marcha su radar olfativo, comenzó a merodear con insistencia la cocina.

YO

(Al gato)

¡Ni se te ocurra acercarte a esta fuente!…

Lo tuyo es el alimento balanceado…. Tomá…

(Le alcancé el platito)

El minino observó indiferente los granitos de comida y dejó sus ojitos azules fijados en la tapa del horno.

Al rato, cuando estaba lista la cena,  llegó mi marido de la escribanía:

GUIDO

Hola gordita ¿Todo bien?

YO

Si, estuvo el constructor y le ofrecí la casa de al lado.

GUIDO

¿Le interesa?

YO

Si, me dijo que el cambio de código era un hecho.

Que un legislador que tiene empresa constructora ya

compró todos los lotes que pudo por acá.

Por lo tanto, se ve que no habrá vuelta atrás.

GUIDO

(Observando la comida)

Mejor… Ajjj… ¿Qué es eso? ¿Pescado?….

YO

Si, sano y nutritivo…. Ya está a punto… ¿Comemos ahora?

GUIDO

(Estirando los brazos)

Ah… Si, tengo hambre. Y  sueño….

YO

¿Por qué no dejás el remís?

¿Tiene sentido tanto sacrificio?

GUIDO

Por ahora si. Pero, te juro que en cuanto haga una

“diferencia” razonable, me dedico a los negocios y nada más.

YO

(Horrorizada)

Uy… Esa misma frase se la escuché decir a mi papá cuando era chica….

Y a partir de ahí, nunca más pudo levantar cabeza….

GUIDO

¿Qué son todos esos tipos caminando hacia la Avenida Gaona?

YO

Vecinos que protestan por el cambio de código.

GUIDO

¿Si? ¿Y por qué no vamos?

YO

¿Para qué?

GUIDO

No sé… Para averiguar algo… Puede servirnos….

YO

¿Y la comida?

GUIDO

Dejá… Se me fue el apetito… Dale vayamos…

YO

Esperá entonces, que les dejo

una notita a los chicos.

Tapé la fuente de pescado con papel aluminio, la puse sobre la mesada para que se enfriara, y partimos. Ni bien abordamos la vereda, ya se sentía el olor a goma quemada que venía de la avenida. Cuando nos acercamos, vimos que esa arteria estaba totalmente cortada. Una cuadra más allá, la policía había atravesado dos patrulleros para desviar el tránsito. A un costado, se encontraba estacionado un camión de bomberos. Había no más de 60 personas en la protesta. Gente de edades mayores en general, todos conocidos de vista para nosotros. Habían resuelto llamar a los canales de televisión para hacer más notorio el reclamo. Los móviles periodísticos ya estaban apostados iluminando todo con potentes reflectores. Parecía de día con tanta luz artificial, a pesar de que ya era plena noche.

Las personas del barrio que participaban parecían contentas. Charlaban entre sí, de cualquier tema, menos del que los convocaba al corte. Se consultaban sobre las familias respectivas, sobre el clima reinante, hasta sobre recetas de cocina. Algunos  habían llevado termo y mates que convidaban a los demás. Nada de furias ni apasionamientos desmedidos. Todo era paz y tranquilidad en sus actitudes, hasta que de pronto, los noteros informaron que comenzarían a transmitir. Se prendieron más focos todavía, y cada vecino cambió su postura. Comenzaron los cánticos enfervorizados, los brazos levantados y las frases altisonantes. Las tapas de cacerolas retumbando y los cartelitos puestos en primer plano para que se entendiera bien clarito de qué iba la protesta.

VECINOS

¡Que los legisladores nos escuchen!…

¡Queremos normas que nos favorezcan!….

NOTERO 1

(A la cámara)

Estamos en el barrio de Floresta, donde la gente dijo ¡Basta!…

Basta de atropellos a su calidad de vida…

Basta de legisladores que no los representan….

Todo un barrio se dio cita aquí…

(A una vecina)

Señora ¿Por qué no quieren el cambio de código?

VECINA

Porque no vamos a permitir más edificios,

esto tiene que seguir siendo un lugar de casas bajas….

VECINO

(Acercándose eufórico)

¡Acá hay un gran negociado!

NOTERO 2

¿De quién?

VECINO

Sabemos que el legislador Quiroga está detrás de todo esto….

El mismo que con su empresa constructora gana todas

las licitaciones de obras públicas del gobierno….

NOTERO 2

(Mirando a un costado)

A ver… Se aproxima un señor con maletín en la mano…

¿Será un funcionario?

(Acercándole el micrófono)

¿Qué tiene para decir?

SEÑOR

Que todo lo que están reclamando acá es una falacia…

NOTERO 1

¿Y usted quién es?

SEÑOR

Yo soy asesor, y vengo en representación del

partido político del Sr. Quiroga.

VECINOS

¡A-to-rrantes!… A-to-rrantes!… ¡Que se vayan, que se vayan!…..

NOTERO 3

(Al Señor)

¿Usted vino para darles alguna solución a los vecinos?

ASESOR

Por supuesto, el legislador Quiroga quiere tener una

charla con cada uno para poder llegar a un acuerdo.

Para eso me mandaron.

VECINOS

(Aplaudiendo contentos)

¡Les ganamos, les ganamos!…

¡Les ganamos, les ganamos, les ganamos!….

ASESOR

¡Les pido un poco de calma, nada más!

(Sacando una hoja y una lapicera)

Vayan anotando sus nombres, direcciones y teléfonos para que

los citemos a  una reunión con el Sr. Quiroga.

NOTERO 3

(A los vecinos)

¿Esta respuesta inmediata a sus reclamos hará

que levanten el corte de la avenida?

VECINOS

¡Por supuesto!….

VECINO

¿Y si nos están engañando y no nos escuchan para nada?

ASESOR

Yo les garantizo que mañana mismo les harán un llamadito

para arribar a un acuerdo.

OTRO VECINO

(A los Noteros)

Ustedes  lo registraron con la cámara ¿No es cierto?…

Si en 48 horas no tenemos una solución, volvemos a cortar.

NOTERO 1

(A la cámara)

¿Será esto una nueva estafa a la necesidad real

de los vecinos de Floresta? ¿Otra promesa más incumplida?

NOTERO 2

(A la cámara)

Una vez más, este gobierno ha demostrado tener

sensibilidad ante los reclamos de su gente.

NOTERO 3

(A la cámara)

Las miles de personas que confluyeron en esta avenida,

lograron forzar la voluntad corrupta

de un puñado de políticos….

Las cámaras se apagaron, los reflectores también. Cada notero se refugió en el móvil de exteriores  que lo había traído. El asesor se retiró con los datos de todos los que estábamos ahí. La gente se dispersó tranquila y la policía liberó la calle. Los bomberos apagaron el poco fuego que seguía ardiendo de las gomas y las sacaron a un costado.

Cuando regresábamos caminando a casa con un grupo de vecinos:

GUIDO

(A uno de ellos)

Si con un cambio los lotes pasan a costar mucho más

¿Cuál es el problema de vender e irnos a otro lado?

VECINO

Es que cuanto más nos resistamos, más van a valer.

Ya pasó en otros barrios.

GUIDO

Ah… Claro, entiendo….. Yo pensé que el problema era la corrupción.

VECINO

Y… eso no lo podemos resolver

ni nosotros, ni nadie.

Una vez que llegamos a nuestro hogar cerca de las diez de la noche,  mi marido se fue apurado al trabajo del remís.

LARA

¡Hola má!… ¿Por qué pusiste en la nota que dejabas

pescado cocinado, si solo había papas?

YO

(Mirando a la fuente)

¿Cómo?   ¡Sí que había!…..

LARA

Lo único que quedó fue el olor…

MAGALÍ

¿No se lo habrá servido todo Fausto?

YO

¡Fausto!…..

(Yendo a su dormitorio)

¿Vos te comiste el pescado?

FAUSTO

No…. Cené pizza libre con Andrea.

YO

¿Y entonces?

(Volví a la cocina)

¡Qué misterio!…

LARA

Parecía claramente que alguien lo hubiera sacado….

YO

¿La fuente estaba tapada con aluminio?

MAGALÍ

No… el aluminio estaba en el suelo.

LARA

¿Ernestito no fue, no?

Salimos las tres  corriendo al fondo, presintiendo lo peor. Y cuando lo divisamos en un rinconcito entretenido, confirmamos que había sido él. El mismo que todavía se regodeaba con la cabeza del pobre ex pez.

Por la mañana, en el desayuno.

GUIDO

Me voy…

YO

¿Qué hacemos si llama el constructor?

GUIDO

Le vendemos. No creo que sea bueno esperar.

YO

Pero los vecinos dijeron….

GUIDO

Me parece que de tanto especular, se van a quedar sin nada.

A mí me parece que el momento es hoy.

YO

(Reflexionando)

Si, yo pienso lo mismo.

A eso de las once de la mañana, recibí un llamado telefónico.

YO

¡Hola! ¿Quién habla?

DEL OTRO LADO

De la oficina del legislador Quiroga. Soy la secretaria.

YO

(Sorprendida)

¿Si? ¡Qué rápido!….. ¿Qué noticias tiene?

SECRETARIA

En primer término, quiero transmitirle que el legislador

se ocupará de su reclamo, como del de todos los demás….

YO

Está bien….

SECRETARIA

Ahora, al margen, ¿Usted no estará interesada en vender su casa?

YO

¿Por qué me pregunta eso?

SECRETARIA

Porque hay una empresa constructora que nosotros conocemos y que….

YO

¿Pero cómo,  no iban a frenar el cambio de código?

SECRETARIA

Si, pero en caso de que no se consiga….

No por el Sr. Quiroga, no.

Si no por las presiones que hace la oposición….

YO

Ah… la oposición….

¿Y Quiroga tiene algo que ver con la empresa

constructora que usted me dice?

SECRETARIA

Noooo…. Hasta donde yo sé…  ¡Nada que ver!….

YO

Entonces…. ¿Por qué no me da los datos de esa gente

y yo me comunico con ellos?

SECRETARIA

Si, cómo no…. ¿Tiene para anotar?

Cuando hable, pregunte por el Señor Paz.

YO

(Después de escribir todo)

Bueno, gracias por llamar igual.

(Corté y marqué el número de esa constructora)

DEL OTRO LADO

Interamericana Construcciones…

YO

Hola, buenos días… ¿Se encuentra el Señor Quiroga?

DEL OTRO LADO

(Dudando)

¿De parte de quién?

YO

Es por un lote que él me quiere comprar.

DEL OTRO LADO

Es que… viene poco por acá…..

YO

¿Sería mejor que lo llame a la legislatura?

DEL OTRO LADO

¡Si!… ¡Mucho mejor!…..

YO

Gracias.

Corté comprobando fehacientemente que las versiones de que el nuevo código se sancionaría si, o sí, eran ciertas.  Y que Quiroga estaba detrás de todo.

Y volví a llamar:

DEL OTRO LADO

Interamericana Construcciones….

YO

¿Me comunica con el Sr. Paz?

DEL OTRO LADO

¿Usted no fue la que llamó hace un rato?

YO

No.

DEL OTRO LADO

Ah… Me pareció… Le paso con Paz… ¿De parte de quién?

YO

Soy Leticia de floresta, me dijeron que hablara con él por un lote.

DEL OTRO LADO

Le paso….

(Musiquita)

SR. PAZ

¡Hola!… ¿Usted me llama por el terreno? ¿De qué medidas es?

YO

De 8,66 por 35 más o menos. ¿Cuánto me lo pueden cotizar?

SR. PAZ

A ver… Espere que hago unas cuentas….

Por ocho, dividido tres…. Si, se lo puedo pagar  U$S 400.000.

Conversables…. ¿Eh?

YO

Ah… Bueno, cualquier cosa lo llamo…..

Siendo las 13 horas, estaba ansiosa por contarle a Guido que podríamos tener otro comprador además del constructor que nos había comprado nuestra casa. Y cuando me asomé a la ventana que da a la calle, alcancé a divisar apenitas a un señor que estaba golpeando las manos desesperado en la puerta de mi vecina.

VECINA ELENA

(Desde adentro)

¡No le voy a abrir! ¿Qué se yo quién es usted?

SEÑOR

Soy el constructor que le compró la casa a Leticia….

Y ahora quiero ver si puedo arreglar con usted…..

VECINA ELENA

¡Pero ya la vendí!!!….

SEÑOR

Ah…¡Qué lástima!…. Llegué tarde….

YO

(Asomándome)

(Al constructor)

¿No le dije que hablara conmigo?

CONSTRUCTOR

(Acercándose)

Eh… si, pero por las dudas me contacté primero con ella.

(Pensativo)

Ahora…. ¿Quién es el dueño de esa casa al final?

¿Usted lo conoce?

YO

Por supuesto….

CONSTRUCTOR

Bueno, cuando lo vea, dígale que le ofrezco U$S 400.000.

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 55: Juegos Sucios

Hay tres mundos en uno. El que creemos que existe. El que otros nos arman para beneficio de ellos. Y el que debería ser, pero no es. Depende de a qué mundo pertenezcamos, así serán nuestros sentimientos. Idealistas para unos, complicado para otros, decepcionante para los últimos.

Miércoles

Hoy no estoy para nadie. Eso pensé ayer a la noche después de la sorpresa con mi vecina. Yo intentando protegerla de lo que parecía una estafa en ciernes, y ella demostrándome claramente que era más viva que todos nosotros juntos. Fue tal la conmoción que me causó “la pobre ancianita”,  que poco y nada le conté a mi marido sobre tan decepcionante actitud. Ahora “el pobre Guido” era a quien habría que salvaguardar de ese negocio que tan entusiasmado lo tenía.

Sin embargo, a mí me preocupaba otra cosa. La extrema inocencia con yo enfrentaba los conflictos económicos con los de “afuera”. Demasiados episodios juntos que me estaban haciendo dudar seriamente de la confianza ajena. Demasiados.

Quizás debería pasar por algunas decepciones más, para terminar convirtiéndome en un ser indiferente y frío como estaba llegando a ser mi marido. O como ya se había consagrado Gustavo. Seres que de tanto caer en trampas, un día se cansaron y comenzaron a engañar a los demás. ¡Horror!….

Recién a la mañana siguiente pude charlar con Guido. A solas en la calle y en voz muy baja. Lejos de  los chicos, por un lado, y de la vecina por el otro. De ella  y “sus” paredes de papel que la hacían enterarse más de lo necesario.

YO

¿Sabés? Me parece que quizás no sea tan

buen negocio comprarle la casa a la vecina.

GUIDO

(Distraído)

¿Por?

YO

Dice Doña Elena que el tema de que el código de

edificación podría cambiar, ya se anunció muchas

veces y al final no pasó nada.

GUIDO

(Sorprendido)

¿De dónde sacó eso?

YO

De vivir muchos años acá.

GUIDO

(Preocupado)

Pero…. Ya arreglé la firma para esta tarde a las tres….

YO

Y cancelala.

GUIDO

¿Y si el código se aprueba y perdemos una buena ganancia?

YO

¿Y si no se sanciona?

GUIDO

No sé…. Me parece que no perderíamos  demasiado,

al menos los U$S 200.000 los vamos a recuperar….

Si, yo creo que igual conviene hacerlo….

El camión llegó y Guido se fue bastante convencido de que valía la pena correr el riesgo.

Una vez que él se retiró, me quedé preocupada, no sabía bien a quién consultar. De ninguna manera podía preguntarle a mi jefe en al inmobiliaria, porque había demostrado no tener la menor idea de nada.

Por lo tanto, busqué los teléfonos de la Cámara Inmobiliaria, de la Sociedad Central de Arquitectos, del Centro Argentino de Ingenieros. Y en todos ellos sabían poco  en concreto. Me decían que lo mejor era esperar hasta que definitivamente se produjeran los cambios legislativos. Que eran cuestiones políticas, y que como tales, podían tener giros inesperados a último momento.

En eso sonó el teléfono y atendí. Era el constructor que nos había comprado nuestra casa. ¡Bah!… la de mis padres.

CONSTRUCTOR

¡Qué dice señora!

YO

Ah… ¿Cómo está?

CONSTRUCTOR

Y bien… ¿Se acuerda que me dijo que podría pasar a medir el terreno?

YO

Si. ¿Cuándo quiere venir?

CONSTRUCTOR

¿Esta tarde puede ser?

YO

Depende de la hora.

CONSTRUTOR

¿A eso de las 18?

YO

Si, a esa hora estoy, lo espero.

Pensé: pobre tipo que pagó una fortuna sin saber a ciencia cierta si podrá hacer el edificio que imagina.

Cuando se hizo la hora de almorzar:

GUIDO

(A mi)

¿Venís a la escribanía?

YO

Si querés voy. ¿La compra la vas a hacer a nombre tuyo?

GUIDO

Si, total es un boleto y nada más, después me ocupo de transferirlo.

YO

¿Cuánto tardaremos?

GUIDO

Dos horas como mucho ¿Por qué? ¿Tenés algo que hacer?

YO

No, lo que pasa es que viene el constructor a las seis a medir el lote.

GUIDO

¡Qué justo! ¡Le podemos ofrecer la casa de al lado para que la compre!

YO

No lo había pensado. ¿Y si lo del código al final no se hace?

GUIDO

¡Qué me importa!…. Problema de él.

YO

Ah…. ¿Y la plata? ¿Llevás la que está acá guardada?

GUIDO

No. Viene Gustavo con la que depositamos los otros días…

Bueno, entonces me cambio y nos vamos.

YO

(Dudando)

Si… Vamos… Espero que esto no nos hunda definitivamente.

GUIDO

¡Epa!… Ya estamos jugados,

tené un poquito de fe.

Cuando salimos para ir a la escribanía, había un auto parado en al puerta de la vecina. De pronto la vimos aparecer con una mujer de unos cuarenta años y un hombre similar en edad.

VECINA ELENA

¡Chicos!… ¿Ya se van para “alla”?

YO

Si.

VECINA ELENA

Bueno, nos vemos… Ah…

Les presento a mi hija y mi yerno….

YO

Hola…..

LA HIJA

Hola…

VECINA ELENA

¿Ustedes van con el  auto?

GUIDO

No, en  colectivo.

LA HIJA

Ah… ¡Qué lástima!… Nosotros llamamos a un remís,

pero no cabemos todos…

YO

No se preocupe.

Cuando llegamos a la escribanía, ya estaba Gustavo esperándonos con un señor y el escribano.

YO

¡Hola Gustavo!…. ¿Quién es esta persona?

GUSTAVO

Un cajero de una casa de cambios…

No vaya a ser que nos reclamen porque los billetes no sirven…

Jejeje….

GUIDO

¡Qué pirata!….

GUSTAVO

En este país, tenés que “cubrirte” por todos lados….. Jejeje…

ESCRIBANO

Buenas tardes Leticia ¿No llegó la señora que vende?

GUIDO

Ya debería estar acá…
(Sonó el timbre)

ESCRIBANO

Debe ser ella… ¿Pasamos a la sala?

Fuimos todos acomodándonos en un lugar amplio con muchas sillas y una mesa monumental. A los pocos minutos ingresó Doña Elena con la hija, el yerno y otro hombre.

VECINA ELENA

Leticia te presento, él es el Señor Rodríguez,

el que me vende la casa en La Plata,

le pedí al escribano que armara las dos operaciones juntas,

así no corro riesgos llevándome plata encima.

ESCRIBANO

Si, lo hacemos en simultáneo. Bueno ¿Empezamos?

VECINA ELENA

Entonces, yo ahora cobro el total, y le pago eso mismo a Rodríguez.

Y me mudo en un mes ¿No es cierto?

RODRIGUEZ

No hay problema.

GUIDO

En eso quedamos.

VECINA ELENA

(A Gustavo)

¿Y usted? ¿Es el que me compra a mí?

GUSTAVO

(Mirando a Guido)

Eh….

GUIDO

Si, es él, pero por un temita impositivo, por ahora firmo yo.

VECINA ELENA

(A Gustavo)

Ay m´ hijito… ¡No sabe que buen negocio que hizo!…

¡Esa zona se va apara arriba!…..

GUSTAVO

Si usted lo dice…..

Una vez que terminaron los cumplidos, las mentiras, las hipocresías y la lectura de la documentación, la hija y el yerno en primer término, y Rodríguez en último, se abalanzaron sobre el dinero para contarlo con avidez. Uno por uno cada billete fue prolijamente mojado con el dedo y éste con la punta de la lengua. Todo, a pesar de que el cajero de Gustavo los había revisado y controlado frente a ellos.  Parecía que se regodeaban de solo mirar  tanta fortuna sobre la mesa. Elena me observaba de reojo  y ponía carita triste.

Yo, ya no le creería nada más a esa ancianita power –ex pobrecita-.

VECINA ELENA

Ay… Cuántos recuerdos que voy  dejando atrás…

Fui tan feliz en esa casa……

LA HIJA

¡Mamá, qué decís!… Si ahí descubriste a papá con otra….

Si te mordió el perro que te regalé… Si en ese lugar enviudaste…..

VECINA ELENA

No importa, yo a esa casa la quiero igual…..

ESCRIBANO

¿Terminaron de contar?

RODRIGUEZ

Si, está todo.

ESCRIBANO

(Acercando unas carpetas)

Entonces, me firman en estas cruces y ya está.

(Rubricaron uno a uno)

CAJERO

Me retiro, lo mío ya lo hice.

GUSTAVO

¡Chau “papá”!… ¡Gracias por venir, después

me doy una vuelta por  tu negocio y arreglamos!….

(El cajero se fue)

Bueno, entonces  ¿Nosotros también nos podemos ir?

ESCRIBANO

Si, ya se pueden retirar. Tema concluido.

Salimos todos del lugar, menos Guido que se quedó trabajando. Ya en la calle, la vecina me saludó calurosamente, la hija y el yerno así nomás, y Rodríguez con toda la descortesía encima, partió apurado porque se le terminaba el horario de estacionamiento.

Gustavo se ofreció a acercarme hasta casa.

Una vez en mi hogar, seguía con desconcierto sobre la honorabilidad de mi vecina, la frialdad de su familia, y -lo peor- que la resolución satisfactoria del negocio dependería de que se sancionara el nuevo código o no.

Tocaron el timbre. Era el constructor.

CONSTRUCTOR

Buenas ¿Puedo pasar?

YO

Si, adelante. ¿Vino solo?

CONSTRUCTOR

Exacto. Voy a medir por mi cuenta.

Es para tener una noción más acabada de las dimensiones reales.

Como para ir charlando con los inversores de la obra.

Después, más adelante, mando al Agrimensor para que haga los planos.

YO

¿Le hago una pregunta?

CONSTRUCTOR

(Enojado)

¿Qué pasa? ¿Algún otro problema?

YO

No, no. Es una duda que tengo

¿Qué sucedería con el edificio que usted quiere

edificar si el código al final no cambia?

CONSTRUCTOR

(Resoplando)

Ah… Pensé que me vendría con “alguna nueva”….

YO

Eh… No es para tanto….

CONSTRUCTOR

¿No? ¿Le parece? ¿Usted se acuerda de lo que me hicieron?

YO

Por favor…. Le pregunté sobre el código…

Porque me dijeron que muchas veces se anunció

un cambio y al final quedó en la nada….

CONSTRUCTOR

Si… Pero esta vez se concreta. Si no, no le hubiera comprado el lote…..

YO

¿Y cómo puede estar tan seguro?

CONSTRUCTOR

Fácil….  Todos los terrenos que había en venta por acá

hasta hace un mes, ya  los adquirió un legislador que tiene

empresa constructora… A buen entendedor pocas palabras ¿No?

YO

Ah… Si es así….

CONSTRUCTOR

¿Puedo ir al fondo?

YO

Ah… Si, disculpe, me había olvidado que tenía que medir….

(Lo acompañé)

CONSTRUCTOR

(Mirando todo en detalle)

Tiene buena orientación…

Los departamentos del contrafrente van a salir buenísimos….

(Asomándose al lote lindero)

¿Y esa casa? ¿No sabe si se vende?

YO

¡Si, justamente!…..

CONSTRUCTOR

¿Conoce a los dueños?

YO

Por supuesto.

CONSTRUCTOR

¿Está enterada si necesitan plata urgente?

¿O si tienen algún problemita financiero?

YO

Seguro que no, pero está en venta, créame.

CONSTRUCTOR

¿Cuánto querrán?

YO

Lo que vale,  U$S 500.000.

CONSTRUCTOR

¿No se podrá sacar por algo menos?

YO

Dudo. ¿Por qué no la compra y hace un edificio doble?

CONSTRUCTOR

(Pensativo)

No estaría nada mal. Lo voy a pensar.

Pero hagamos lo siguiente, usted no les anticipe nada

de que me interesa. A lo mejor puedo sorprenderlos con

una oferta y conseguir un mejor precio….

YO

Seré una tumba…

Cuando, por fin, al cabo de dos horas el constructor terminó con su tarea de mediciones, lo acompañé hasta la puerta.

CONSTRUCTOR

Bueno, gracias por el dato de la casa de al lado.

¿Tendrá el teléfono de esa gente?

YO

No, por cualquier consulta llámeme a mí.

CONSTRUCTOR

Quedamos así.  Gracias.

YO

Al contrario…

¡Gracias a usted!….

Me quedé un momento en la vereda respirando profundo porque ya tenía la absoluta seguridad  que el negocio de la casa de al lado había sido efectivo.

En ese momento se me acercaron unos vecinos de la cuadra.

VECINOS

Leticia ¿Venís a la marcha?

YO

¿Qué marcha?

VECINOS

¡La que hacemos para reclamar que no se sancione el nuevo código!….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 54: Cada cual con su negocio

Si de dinero se trata, mejor no esperar sentimentalismos. Ni consideraciones, ni ventajas concedidas. El mundo de los negocios se mueve con una sola premisa: ganar. Si las utilidades son compartidas, mejor. Pero si contemplan el beneficio propio únicamente, “adelante con los faroles”. Sin miramientos ni reparos por el que queda tendido en el suelo. Ratón que se descuida va al laboratorio.

Martes

Yo no soy lo que se puede denominar una persona colmada de virtudes. Tampoco lo peor que existe dentro de la raza humana. Más bien un término medio. Buena en la mayoría de las ocasiones. No tanto por convicción, si no –sinceramente- porque no me gusta que me reten. Al ser incapaz de afrontar un reproche, prefiero –siempre lo hice- caminar por el sendero de la corrección.

Los seres que osan transgredir las reglas morales, me parecen aventureros corajudos. Hay que tener valor para enfrentarse a las críticas, al escarnio público que señala con el dedito acusador. Salir airoso de una actuación irregular requiere audacia. Ser capaz de superar los juzgamientos internos y externos, vivir exento de culpas. Tener un rostro de mármol para seguir la rutina sin que nada ni nadie lo altere. No, gracias, paso, eso no es para mí.

Por lo tanto, ayer, después de la instancia bancaria en que nos “hicimos” de U$S 250.000 más de los que aspirábamos, me asaltaban demasiadas dudas. Dudas que traté de disipar durante la cena a solas con mi marido.

YO

Guido, fue demasiado fácil…

¿No nos habrá filmado el constructor?

GUIDO

(Comiendo un bife)

¿En el banco decís?

YO

(Aterrada)

¡Si!

GUIDO

Seguro que quedó todo registrado.

YO

(Espantada)

¿Y entonces? ¿Qué vamos a hacer?

GUIDO

(Tranquilo)

Nada. El punto no es la entrega del dinero.

Si no que los billetes que nos había dado antes no eran falsos.

¿Hay mayonesa?

YO

Si, ya te alcanzo.

(Abriendo la heladera)

Está bien lo que me decís de la plata, pero ¿Y los custodios?

¿Para qué los llevó?

GUIDO

Qué se yo… A lo mejor porque sacó los

dólares de la casa y después fue para ahí…

YO

¿Te parece?

(Pensando)

Entonces…

¿Para qué tanta exigencia con efectuar la operación en un banco?

¿No era más riesgoso para él?

GUIDO

(Dejando de comer)

Mi amor, quedate muy tranquila,  no va a pasar nada.

YO

Yo no estaría tan segura… ¿No te carcome la culpa a vos?

GUIDO

No. A ver… analicemos….

¿A quién perjudicamos con lo que hicimos?

¿Al constructor? No, él sabía bien que el precio real era de

U$S 500.000. ¿A tus padres? No, porque ellos suponían sacar

U$S 150.000 y al final consiguieron U$S 250.000…..

YO

U$S 250.000 no, fueron U$S 500.000.

GUIDO

(Volviendo a su alimento)

Fueron 250 para ellos y 250 para nosotros.

La ganancia es de quien hizo el negocio….

YO

No sé si es tan así… ¡Ay!…

¡Me confundís cada vez más!…

GUIDO

Es así, mi vida. Olvidate.

(Levantándose)

Bueno, me tengo que ir a trabajar ¿Y los chicos?

YO

Fausto salió con Andrea, Magali con Hernán y Lara con Maxi.

GUIDO

Nos van dejando solos….

A la mañana siguiente, durante la preparación del desayuno en la cocina:

LARA

¿Y má?

¿El chanta ese te devolvió la plata al final?

YO

Eh… si, ayer en el banco.

LARA

¿Y dónde la pusiste?

YO

Quedó depositada en una cuenta de Gustavo.

LARA

Ah… Porque con los robos que hay últimamente,

mejor no tener nada en casa.

MAGALÍ

(Llega bostezando)

¡Uaaaa!… ¡Qué sueño!…..

YO

¿Volviste tarde anoche?

MAGALÍ

Tipo 3. ¿De qué hablaban?

LARA

De que el constructor le devolvió la plata.

MAGALÍ

Ah…. ¿Y qué vas a hacer con todo eso?

YO

Tengo que comprarle 3 departamentos a los abuelos para alquilar,

y con el resto un PH para nosotros.

Arreglamos que en 3 meses nos  mudamos.

FAUSTO

(Apareciendo apurado)

¡Hola!…. ¿Adonde nos vamos a mudar?

YO

Todavía no sé. En cuanto me tranquilice, empiezo a buscar algo.

LARA

¿Te podemos acompañar?

YO

No es que pueden, quiero que me ayuden a elegir.

GUIDO

(Llega contento)

¡Buenos días!… ¡Por fin toda mi familia junta!….

LARA

¡Hola pá!… ¿Me extrañaste?

GUIDO

Por supuesto… ¿Qué es eso de que  saliste con Maxi ayer?

LARA

Ah… No… Fuimos a tomar algo, como amigos….

GUIDO

(Sirviéndose un café)

¡Ojo! ¿Eh?

LARA

¿Estás celoso?

GUIDO

Tené cuidado….

LARA

Ay pá… ¿Con todo lo que te ayudó, desconfiás de él?

GUIDO

Hummm… veremos, veremos….

(Terminando el café apurado)

¿Leti, me acompañás hasta la puerta?

YO

Si.

(Salimos)

GUIDO

(Ya en la calle)

Te dejé $4000 en la mesita de luz.

Es lo que cobré de las flores esta semana….

YO

¿Tanto?

GUIDO

Si, y además $400 del remís. Fijate, guardá todo bien guardado.

YO

Si. Tendríamos que ir pensando en comprar

los departamentos para mi mamá.

GUIDO

Hay tiempo para eso.

VECINA ELENA

(Acercándose)

¡Hola!…. Ustedes se levantan tempranito como yo…..

GUIDO

Todos los días, no queda otra.

VECINA ELENA

Y si, los pobres tenemos que trabajar para comer….

Querido ¿Te acordás que  me dijiste que

tenías a alguien que me podía compra la casa en U$S 250.000?

GUIDO

Ah… Si….

VECINA ELENA

Y bueno, traémelo…. Pero que sea prontito.

GUIDO

(Pensativo)

¿Sabe que pasa?… Que esta persona hizo cuentas

y no tiene más que U$S 200.000….

VECINA ELENA

¿Si?… Qué pena….

GUIDO

Me dijo que le contara que si le parece bien ese precio,

se hace la operación,  si no, no.

VECINA ELENA

(Decepcionada)

Ah… Yo creía….. Lo tengo que pensar un poco,

porque acordate que cuando venda es para comprar otra casa en

La Plata, donde vive mi hija….

GUIDO

¿Y cuánto le piden por esa?

VECINA ELENA

Y… U$S 200.000….

GUIDO

Entonces le alcanza….

VECINA ELENA

Si, lo que pasa es que quería quedarme con unos pesitos….

¿No habrá alguna forma para convencerlo de que me pague más?

GUIDO

No creo. Es todo lo que tiene este muchacho….

VECINA ELENA

Bueno, bueno, después te contesto… Chau…..

(Se fue)

YO

¿Gustavo quiere invertir en esa propiedad?

GUIDO

¿Qué Gustavo? Se la compro yo…..

(Llegó el camión)

¡Bueno mi amor, me tengo que ir!….

YO

Pero….

Hay forma y formas de hacer negocios. Cuando ya estaba digiriendo el tema del constructor, apareció el dilema de la vecina. Porque una cosa es arrasar con las malas intenciones de un vivillo, y otra muy distinta aprovecharse de una pobre ancianita indefensa.

Toda la mañana estuve pensando en esa cuestión. Meditando una y otra vez.

Por alguna rara cosa de los acontecimientos, hasta ese momento había asimilado -a regañadientes culposos- el negocio fraudulento de las flores de la buena suerte, los manejos espurios con los sobre pesos del camión, la trampa con el robo en el shopping, hasta los supuestos billetes falsos del constructor… Pero, paremos un poco,  ni un paso delincuencial  más quiero aceptar.

Decidí que hablaría muy firmemente con mi marido con respecto al tema de la vecina. Ni bien ingresara a nuestra casa para almorzar.

Y cuando se hicieron las 13 horas en punto, sonó el timbre.

VECINA ELENA

Hola querida… ¿Ya volvió tu marido?

YO

Eh… Todavía no. ¿Usted cómo sabe que viene al mediodía?

VECINA ELENA

Siempre me asomo a la ventana cuando llegan los muchachos

del camión para traerlo de vuelta. Y después me fijo cuando se

va a trabajar a la escribanía todo cambiadito. Y cuando llega a la noche

y se va a buscar el remís…..

YO

(Sorprendida)

No sabía que estaba enterada de todo eso….

VECINA ELENA

A veces, las paredes son de papel….

Y yo que ando con insomnio….

YO

Bueno ¿Quiere esperarlo acá?

VECINA ELENA

Si no es molestia…..

GUIDO

(Entrando)

¡Hola mi vida!… ¿Te contestó la vie…?…

¡Hola Doña Elena!… ¡Qué sorpresa!…

VECINA ELENA

Hola querido, con vos quería hablar…

GUIDO

(Solícito)

¿En qué la puedo ayudar?

VECINA ELENA

Te quería responder lo de mi casa…..

La voy a vender, aunque sea en U$S 200.000…..

GUIDO

(Disimulando alegría)

Ah… Qué bien…. Entonces, necesito que vaya

a la escribanía con todos los papeles….

VECINA ELENA

Si, justamente por eso estoy acá.

¿Vamos juntos después del almuerzo, de

paso que te vas a esa oficina?

GUIDO

Ah… mi esposa le contó que trabajo ahí….

YO

No, lo supo sola….

Cuando Elena se fue a su hogar, me pasé toda la hora del almuerzo intentando convencer a mi marido que estafar a esa indefensa ancianita no estaba nada bien. Que mejor era decirle la verdad y que ella resolviera por su cuenta. Le hablé mientras comía, mientras se bañaba, mientras se cambiaba. Con nulos resultados, hasta que se hizo la hora de retirarse.

GUIDO

¡Chau mi amor!… Olvidate de todo y dejame este tema a mi.

(Saliendo a la calle)

YO

Al menos pensalo un poco ¿Si?

VECINA ELENA

¡Hola!….

Te estaba esperando en la vereda….

Elena se fue contenta con Guido a la escribanía. Y Guido más feliz todavía. La única que se había quedado preocupada con todo ese asunto era yo.

Cuando me puse a lavar los platos, noté que dejaban un volante debajo de la puerta. Y lo fui a recoger. Leí atentamente que decía: “Estimados vecinos, mañana a las 20 horas nos reunimos todos en una gran manifestación para protestar por el irracional avance de de las nuevas leyes de construcción. No dejaremos que nuestro barrio deje de ser residencial para pasar a llenarse de edificios de altura que alterarán para siempre la tranquilidad de nuestro querido Floresta”.

Final del cuento, pensé. Ahora sí que Doña Elena se iba a enterar indefectiblemente del verdadero precio de su casa. Ahora sí que no hay más alternativa que sincerarse con ella.

Como si ese papelito me quemara entre las manos, lo guardé en un cajón de la cocina. Para distraerme de tanta culpa, prendí la televisión mientras planchaba. Y como en una persecución moral maquiavélica, justo puse un canal de noticias:

NOTERO

Para mañana a las 20 horas, los vecinos de Floresta

están armando un reclamo en protesta por la inminente

sanción del nuevo código de edificación.

Aquí el testimonio de algunas partes involucradas:

Señor Fernandez, usted es habitante de la zona

¿Qué opina de las nuevas normas próximas a legislarse?

FERNANDEZ

Yo creo que está bien, a partir de ahora mi casa valdrá

el triple que antes. Estoy muy de acuerdo.

OTROS VECINOS

¡Vos porque te querés mudar!…

Pero nosotros nos queremos quedar y no vamos

a permitir este atropello.

¡Vamos a luchar para que Floresta siga siendo un barrio!…..

NOTERO

Bueno, es claro que la mayoría no

apoya el cambio de código…

Comprobé horrorizada que el tema se estaba difundiendo de tal forma que no quedaría margen para otra cosa que ser francos con la vecina.

Cuando se hicieron las 19,30 horas, recibí ansiosamente a mi marido que llegaba de la escribanía:

GUIDO

¡Hola mi amorcito!… Lo de Elena todo en orden…

Pidió que mañana mismo firmemos….

YO

No hay forma posible.

A esta hora ya se debe haber enterado de que

la casa vale mucho más. Olvidate para siempre de ese tema.

GUIDO

¿Si?…. ¿Y cómo pudo ser?

YO

Fácil… Por volantes, por el noticiero, seguramente por los diarios….

¡Ay, me muero de vergüenza de lo que esa mujer

debe estar pensando de nosotros!….

Es más, ahora mismo voy y hablo con ella.

(Fui a su casa corriendo)

(Toqué el timbre)

VECINA ELENA

(Desde adentro sin abrir)

¿Quién es?

YO

¡Soy Leticia, la que vive al lado!

VECINA ELENA

(Abriendo contenta)

¡Hola querida!….

YO

(Seria)

¿Puedo pasar? Necesito conversar con usted….

VECINA ELENA

¡Qué cara tenés!… ¿Pasó algo? …

No me digas que el comprador se arrepintió…..

YO

(Sincerándome)

Quiero contarle algo que está pasando….

VECINA ELENA

Si ¿Qué?

YO

(Avergonzada)

Que quizás usted no sepa que su inmueble va a valer mucho más….

Por lo tanto, creo que no le conviene vender….

VECINA ELENA

Pero ¿Por qué? Si quedamos en que se firmaba mañana…..

YO

Pero… Elena, Elenita, quiero que me comprenda….

Está a punto de perder mucha plata….

Lo mejor para usted es que deje todo sin efecto…

VECINA ELENA

Pero yo ya quedé con el señor que me vendía la casa en La Plata……

YO

(Con ternura)

A ver…. Quiero que entienda…

Está por cambiar el código de edificación…..

VECINA ELENA

Ya sabía…. Y por eso la vendo urgente…

YO

(Sorprendida)

¿Cómo que sabía?

VECINA ELENA

Claro querida…

¿Sabés cuántas veces lo anunciaron y al final no se hizo?

Yo quiero enganchar a algún estúpido que

caiga ahora y que después se “joda”….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 53: Fanáticos y Apáticos

Un compromiso intenso genera sensación de pertenencia. Pero, a veces, pertenencia es dependencia. La dependencia  restringe la verdadera atracción que podemos ejercer sobre los demás. Finalmente,  el que depende espera mucho del otro. Y no siempre el otro está en condiciones de dar.

Lunes

¿Qué hace falta para que un ídolo se derrumbe cual castillito de naipes? Que frustre nuestras aspiraciones. Que no cumpla con lo que habíamos imaginado. Que desafíe el esquema emocional que nos habíamos armado. Que nos decepcione una y otra vez hasta el hartazgo. Y ahí, seguro, segurísimo, que pasamos a depender de cualquier otro fetiche con la esperanza de ver realizados nuestros sueños.

Pasa con los amigos, con los profesores, con los músicos, con la familia, con los vecinos, con los políticos. En el único rubro que esta premisa no se cumple es con el fútbol. Pareciera de alta traición dar por terminado un vínculo de hincha recalcitrante. Peor visto que estafar, mentir, engañar, ocultar, difamar, criticar.

Así es en la realidad, por muy raro que parezca.

Ayer, cuando mi hijo justificó su malestar extremo con la derrota de su equipo favorito, confieso que dudé. Sentí que no podía vérselo tan deprimido por un resultado adverso. Que alguna otra cosa mucho más significativa le podía estar ocurriendo. Una grave enfermedad, una detención policial inminente, una inevitable explosión edilicia, una segura invasión extra terrestre.

En fin, algo lógico desde el punto de vista femenino.

Me hubiera quedado un buen rato al lado de su cama insistiendo con el tema, a no ser por la rápida intervención de mi marido, que, con la cara compungida igualada a la de Fausto, me dijo: -Leti, dejalo, es lógico que se sienta tan mal–.

¿Lógico? ¿Qué tiene de lógico? Pensé. Pero igual, salí de esa habitación aunque fuera muy poco convencida. Guido apuró –totalmente deprimido- el trámite de la cena. Comió poco, habló menos, hasta que finalmente se fue a trabajar con el remís.

Por la mañana, cuando ambos se levantaron muy temprano, y fueron a la cocina a desayunar:

GUIDO

(A Fausto)

¿Y cómo fue lo de ayer?

FAUSTO

(Desolado)

Nada… Arrancamos mal…

A los 35 minutos nos hicieron un gol insoportable…

No lo podía creer… Y encima, cuando iban tres del segundo tiempo, otro…

GUIDO

Uhhh…. Así, imposible remontar cualquier resultado…

FAUSTO

¿Y cómo hacés? Se te viene la moral por el piso….

Me puse tan loco que ni esperé que se terminara el partido.

Faltaban como veinte y salí.

GUIDO

Yo no hubiera armado un 4, 3, 3…

Tendríamos que haber reforzado más arriba….

FAUSTO

Puede ser. Pero acordate que “ellos”  tenían que ganar sí o sí.

GUIDO

Por eso… Qué macana… Te juro que cuando lo dijiste,

me fui a “laburar” anoche con una amargura….

FAUSTO

Y claro…

YO

Bueno, bueno, mejor cambiemos de tema.

No quiero que sigan con esas caras de velorio.

LARA

¡Buen día! ¿Quién se murió?

YO

Las ganas de que River salga campeón. Jajaja.

LARA

Ajajaja… Era por eso….

Ni me quiero imaginar ahora las cargadas….

(Moviendo los brazos)

¡Gallinas!… ¡Gallinas!… Cua .. Cua….

FAUSTO

(Enojado)

¡Callate estúpida!

MAGALÍ

¡Hola!…  ¿Qué pasa con tanta mala onda?

YO

Mejor no acotes… Pasa que el equipo de fútbol

de tu hermano y tu padre perdió.

MAGALÍ

¡Qué bajón!….  ¿Y si se cambian a otro?

Una mirada puede significar mucho más que mil palabras. La furia de Fausto y Guido se multiplicó hasta el infinito por la sugerencia de Magalí. A tal punto, que sin tener que indicarle nada, ella optó por no hacer más comentarios.

Cada uno se fue a lo suyo, mientras yo seguía sin entender dónde estaba  lo dramático de la situación.

Mientras me encontraba sola en la casa, enfrascada en la limpieza general, sonó el teléfono.

YO

¡Hola!

MI JEFE

Buenos días. ¿Usted sabe algo de una denuncia que quiere

hacer el constructor que compró su casa?

YO

(Disimulando)

Eh…. No… ¿Qué pasó?

MI JEFE

Ese tipo… No tiene paz…

Me llamó hace un rato por no sé qué cosa

que le pasaba que necesitaba testigos.

YO

Ah… ¿Y usted qué hizo?

MI JEFE

¡Lo saqué volando!…. No tengo tiempo que perder con pavadas….

¿Pasó algo con la plata que le dio?

YO

Que yo sepa….

MI JEFE

¡Ojo con ese!… Me parece que no está bien de la cabeza…

¡Encima la forma en que me habló!…

¡Como acusándome de algo!… ¿Yo qué tengo que ver?…

Mi trabajo ya lo hice. Junté a las partes y listo.

Ahí se termina toda mi función.

YO

Por supuesto.

MI JEFE

Bueno, la dejo, que estoy apurado.

YO

Pero el que me llamó fue usted….

Sin escucharme, cortó la comunicación. Menos mal que así como existen los fanáticos furiosos, también están los desentendidos existenciales. Los que no se preocupan en lo más mínimo de los problemas ajenos. Menos mal, porque yo estaba del otro lado.

Cuando se hizo la hora de almorzar llegó Guido.

GUIDO

¿Llamó el infeliz del constructor?

YO

No, acá no. Pero sí se comunicó con la inmobiliaria….

GUIDO

¿Para qué?

(Sonó el teléfono)

GUIDO

(Atendiendo)

¡Hola!… ¿Qué? ¿Ahora?… ¿Dónde?…

Espere que anoto. Banco… En la avenida…..

¿A las 14,45?… Está bien.

(Cortó nervioso)

YO

¿Qué pasó?

GUIDO

(Marcando otro número)

¡Esperá!…

¿Hola Gustavo?… ¿Vos tenés cuenta en el Banco Buenos Aires?…

Si, porque necesito hacer un depósito….

Son los U$S 250.000 del constructor… ¡Si, al final aceptó!….

Bueno, nos vemos en la Sucursal de Avenida Santa Fé,

a las tres menos cuarto…. ¡Dale!… Gracias….

(Cortó)

¡Leti, prepará  los papeles que tenés, tus documentos,

el poder, todo!… Nos vamos…. Ah… Y llamá a la escribanía,

avisales que hoy no puedo ir a trabajar…

Como una tromba nos cambiamos y subimos al auto de mis padres. Nerviosos, angustiados e incrédulos por la novedad reciente.

Cuando llegamos a la puerta del Banco, ya nos estaba esperando Gustavo. Más feliz que niño con chiche nuevo.

GUSTAVO

¿Te dije que este “garca” iba a “tranzar”?

¿Te lo dije, o no te lo dije?

GUIDO

(Nervioso)

No cantes victoria, que todavía no se hizo.

GUSTAVO

¡Ya está!… Calmate flaco….

YO

¿Por qué no entramos?

Ingresamos a la recepción de la entidad. Sentado en uno de los sillones, acompañado de dos tipos raros estaba el constructor. Apenas nos vio, nos lanzó una mirada asesina que me asustó.

CONSTRUCTOR

Tengo una oficina reservada en el primer piso.

Tienen que anotarse con sus documentos ahí

con el hombre de seguridad.

YO

(A Guido en voz baja)

Tengo miedo.

GUIDO

Tranquila.

Nos registramos uno a uno hasta que al fin pasamos a un lugar chiquitito e incómodo. La salita en el piso superior.

CONSTRUCTOR

(A mí)

Señora, me tiene que firmar acá, y después vamos a la caja

y transferimos el dinero de una cuenta a la otra.

Esta vez no le doy nada en la mano.

YO

(Preocupada)

Claro, claro.

GUIDO

A ver ese papel…..

CONSTRUCTOR

(Dándoselo)

Ahí dice que por ningún concepto desistirá de la venta.

YO

Está bien.

GUIDO

No, no está nada bien. Usted ya tiene un Boleto de

Compraventa, con eso le alcanza y sobra.

YO

Pero Guido…..

GUSTAVO

(Al constructor)

Si no te gusta, nos vamos y listo…..

CONSTRUCTOR

(Alterado)

De ninguna manera….

Yo no voy a correr más riesgos con ustedes…..

GUSTAVO

(Levantándose)

Bueno, entonces, veo que perdimos nuestro tiempo……

CONSTRUCTOR

¡Ustedes son de lo peor!…..

GUSTAVO

(Parado)

De acá vamos directo a la comisaría…..

GUIDO

(Haciéndose el reflexivo)

Sentate Gus. Señor, si quiere que le firmemos eso, nos

va a tener que prorrogar la posesión tres meses más….

CONSTRUCTOR

¡No es lo que acordamos!

GUSTAVO

Tampoco acordamos que pagara el lote la mitad del precio…

(Mirando a los custodios)

¡Y con dinero falso!….

YO

(Desbordada de nervios)

¡Por favor!… ¡Terminemos con todo esto!…..

CONSTRUCTOR

¡No hay trato!…..

GUSTAVO

(Levantándose nuevamente)

¡Ya mismo salimos de acá!…

¡Y atenete a las consecuencias “gilastrún”!….

YO

(Llorando)

¡No puede ser todo tan difícil!…..

GUIDO

¡Calmate mi amor!…..

GUSTAVO

(Al constructor)

¿Ves lo que estás consiguiendo?….

¡Si le llega a pasar algo a la señora, te juro que

te mando en cana para toda tu vida!…..

CONSTRUCTOR

Yo no tengo nada que ver con la salud de ella.

GUIDO

(Al constructor)

Señor, no dé más vueltas, está complicando todo de tal

forma que no va a ganar nada. Al contrario.

Usted sabe bien que ese terreno va a

valer mucho más en pocos meses….

CONSTRUCTOR

(Preocupado)

Les doy… dos meses y medio…..

YO

Está bien.

GUSTAVO

¡Tres meses pedazo de nabo!… ¿Te falla la oreja?

GUIDO

(Acercándole la hoja)

Firme… Por favor…..

Hay momentos felices que parecen durar muy poco. Y hay minutos estresantes que sentimos que persisten una vida. Finalmente, el constructor se avino a los requisitos. La siguiente hora que tardó la concusión del trámite se me hizo eterna. Yo no podía disimular mi angustia. Guido y Gustavo, creo que estaban igual, pero no lo demostraban. Y el constructor estallaba de ira. Ira de la peor, la reprimida, la contenida, la que resultaba de  ceder a pesar de sus deseos. Tuvimos la suerte de que a último momento, a este señor lo dominara su codicia. Fue la frase salvadora –para nosotros- esa del próximo aumento de los lotes. Solo eso, lo que nos salvó.  Lo que  hizo que el constructor se remitiera al tema del negocio, lo que suplantó por completo su necesidad de reflotar el orgullo menoscabado. Por eso terminó cediendo.

Una vez que el dinero estuvo transferido de cuenta, que los papeles fueron firmados en medio de una total desconfianza, salimos a la calle. Cada uno por su lado como dos bandos enemigos. El constructor y sus secuaces por un lado, y nosotros tres por el otro. Sin saludos, con malas caras, con peores gestos. Yo pensaba: si al final todo concluyó, si cada uno pudo sacar partido del negocio, si a regañadientes, pero se aceptó ¿Por qué no terminar con la ira?

YO

(Al constructor)

¿Quiere venir un día de estos para medir con el Agrimensor?

CONSTRUCTOR

No. Prefiero que no haya nadie. Voy a esperar a que desocupen.

YO

Señor, si lo necesita, no dude en llamarme.

A mí no me molesta. Además, como ya los conozco a los dos,

esta vez no se va a encontrar a nadie más que a mi.

CONSTRUCTOR

Pero ese Agrimensor ya no trabaja más conmigo.

YO

¿No?

CONSTRUCTOR

No, no me respondió como esperaba. Además era muy “chanta”.

YO

Bueno, aunque sea con otro, venga,

no tenga problemas…

Fue una forma mía de tirar un poco de agua en el incendio emocional que se había producido dentro del banco. Ese constructor se equivocó con nosotros. Trató de hacer un negocio indigno para aprovecharse. Pero, al final ¿Quién no falla mal algunas veces? ¿No es inherente a la condición humana el error?

El constructor se retiró. No digo que se fue feliz. No. Pero al menos se le apaciguó tanto odio contenido.

GUSTAVO

(Contento)

¡Listo!…. ¿Vamos a festejar? ¡Tengo un hambre!…..

GUIDO

Leti ¿Querés?

YO

Se me cerró el estómago. Preferiría volver a casa.

GUSTAVO

¡Dale!… ¡Vamos!…. Aunque sea acompáñenme…..

¿No me lo merezco?

GUIDO

¿Vamos Leti?

YO

Bueno, pero algo rápido por acá…

GUSTAVO

(Mirando a ambos lados de la vereda)

Uy…. ¡Un Mc Donalds!…. ¡Malditos ladrones!….

¡Desde que le robaron la idea a Pumper Nic,

prometí que jamás entraría en uno!….

YO

No le robaron nada. Los creadores reales de las hamburguesas

fueron los de Mc Donalds, no los de Pumper.

GUSTAVO

(Sorprendido)

¿De verdad me lo decís?… Y yo que les tomé bronca por eso….

GUIDO

No me digas que no los conocés…..

GUSTAVO

¿Sabés que no? Yo siempre fui fanático “pumpernista”.

Y eso que de chico mi vieja me lo tenía prohibido.

Entonces, me conformaba con mirarlos de afuera….

Me moría por entrar a uno, pero pocas veces pude…

YO

¿Por qué?

GUSTAVO

Porque era medio “burro” en la clase.

Solo cuando sacaba alguna nota por encima de 5 me dejaba.

Y como al final abandoné la escuela…..

GUIDO

Y bueno… Vamos….. Ya es hora de que cambies de camiseta.

GUSTAVO

(Pensativo)

Si…. ¡Pero ojo que no es traición!…

¡Es que mi preferido se fundió!

Ingresamos al local de comidas rápidas. Había un griterío rotundo proveniente de un ramillete de niños silvestres de los que suelen prosperar en esos sitios. Gustavo estaba obnubilado con todo lo novedoso que observaba a su alrededor.

Tuvimos que ponernos a esperar en la larga fila de las cajas para hacer el pedido.

GUIDO

(A Gustavo)

Pero, no me vas a decir que nunca se te ocurrió

de grande comer en un lugar de estos.

GUSTAVO

¡No!… ¡Te juro que no!…

Me parecía que era fallarles a los otros.

Ché… ¿Todavía existen las papas fritas acá?

GUIDO

Por supuesto. Y son muy ricas….

GUSTAVO

¡Hoy me “morfo” todo!….

Cuando a los pocos minutos, por fin nos tocó:

EMPLEADA

(A Gustavo)

¿Señor? ¿Qué va a servirse?

GUSTAVO

(Emocionado)

¡Quiero Frennys!!!