BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 131: Seducción Real

Nada genera mayor rechazo que una persona “regalada”. Tanto en lo afectivo, como en lo comercial o laboral. -¡Quereme!- -¡Comprame!- -¡Contratame!- La desesperación se huele en el aire. En los distintos mercados, los “productos” que mejor cotizan son los inalcanzables.

Lunes.

Si quiero ser complaciente con el entorno, debería comenzar por mentirme.

Ayer, algo me incomodaba de lo que iba pasando  en el día. Y por mucho que lo quise disimular, todos notaron mi mal humor. Me molestaba la intromisión de Guido, las elucubraciones de Lara, las sutiles críticas de Mariana hacia Gustavo, el egoísmo –conciente o inconciente- de Marcelo.

Una tertulia dominical con asado donde cada uno decía lo que creía, no era justo que me dejara afuera. A veces hago un esfuerzo por ser auténtica sin herir, pero no siempre  me sale. Me saca de las casillas con facilidad ver una pared blanca y que todos la describan verde. -¡Demonios!… es blanca-… ¿No la ven con claridad?…  ¿Para qué tanto auto engaño? Si les enrostro la verdad, me siento descolocada. Si les sigo la corriente, deshonesta conmigo misma.

Tenía que optar y opté. Y preferí ser genuina.

A la mañana siguiente:

LARA

(Apareciendo en la cocina)

Má… ¿Puede desayunar papá con nosotras

cuando me venga a buscar?

YO

(Mientras ponía la mesa)

No. Si quedaste en ir a la escuela con él, bueno, andá y listo.

MAGALÍ

(Sentándose a comer)

¿Mami, se pelearon otra vez?

YO

(Simulando seriedad)

Ni nos peleamos, ni fue “otra vez”… ¿Café Lara?

LARA

Si, solo. ¿Y si aunque sea, le alcanzo  algo calentito hasta el camión?

YO

¡No!… Maga… ¿Té o café?

MAGALÍ

Té con limón…. ¿Y por qué estás enojada con él?

YO

(Agotada)

¡No estoy enojada!… Solo quiero poner cada cosa en su lugar….

No me interesa que tu padre se confunda…

MAGALÍ

¿Y para qué le regalaste un departamento acá

cerca entonces?

Eso sí que era cierto. Algunos mensajes que emitimos se convierten en armas mortales. Siendo muy sensata, entendí que era lógica la confusión. Y para no seguir alimentándola, cuando Guido llegó a buscarlas, opté por despedir a las chicas sin asomarme a la calle.

Sonó el teléfono.

MARIANA

(Apurada)

¡Decime que Guido está!!!

YO

Lamento pero se acaba de ir…

MARIANA

(Con desesperación)

¡Uy no!…. Tenía que ir para el Centro….

YO

¿Y Gustavo?

MARIANA

No sé que drama tenía con el auto que estuvo toda la noche en el taller…

¿Y  no tenés el celular?

YO

No, pero vení conmigo en remís al  mediodía.

Voy a renovar la tarjeta de crédito a Floresta….

MARIANA

(Contrariada)

Tenía que ir ahora… Había quedado a las 10 en punto…

YO

¿Adónde?

MARIANA

Conseguí un turno con una persona extraordinaria….

¡La vidente Marabunda!…

YO

(Conteniendo la risa)

Ah… Y pedile que te atienda más tarde…

MARIANA

(Angustiada)

No creo que me dé… Ayer cuando la llamé me dijo hacía

una excepción… Que hay una espera de dos meses…

YO

¿Tanto?

MARIANA

¡Si!… Es re famosa… ¿No la conocés?

YO

No.

MARIANA

Es la mejor… Atiende artistas, políticos…

¡Qué mala suerte!…

YO

Y bueno…

Llamala, intentalo…

Mi amiga cortó y quedé pensando. Siempre creí que el destino lo forja uno mismo. Con errores o  aciertos, pero somos los responsables de cada hora por venir. Sin embargo, ella prefería aferrarse  a los dichos de una extraña. Una extraña que posiblemente le cobrara honorarios. Y que seguramente Mariana abonaría mansamente, convencida de que lo necesitaba para su vida.

Sonó el teléfono al ratito.

MARIANA

¡No lo puedo creer!… ¡Lo conseguí!… Me atiende a las 16…

YO

Otra excepción…

MARIANA

¿Cómo sabías?

YO

Ideas mías no más… Decime ¿Te cobra?

MARIANA

Si, $1000, pero no es un gasto es una inversión…Me lo merezco…

YO

Bueno, entonces vamos al banco y después te acompaño…

Venirte al mediodía y almorzamos algo…  ¿Qué querés comer?

MARIANA

Lo que sea, pero bajo en calorías…

YO

¿Ensalada y pescado?

Mi amiga siempre tuvo la rara particularidad de conectarme con lo fantasioso de la vida. Con esos aspectos inalcanzables para los “comunes”. Amantes, elucubraciones, esoterismos, situaciones extremas, todo menos lo normal. El perfecto complemento para mi estilo ultra conservador y mínimamente arriesgado.

Y a la hora señalada ella vino:

YO

(Abriendo la puerta)

Hola Marian…

MARIANA

(Entrando a casa)

¡Estoy re nerviosa!…. ¿Qué me irá a decir Marabunda?

YO

Que te va a ir bien… Vamos a la cocina…

MARIANA

(Siguiéndome)

¿Querés que le diga si te atiende?

Creo que vos la precisás más que yo…

YO

¡No!… ¿Por qué creés eso?

MARIANA

(Mirándome a la cabeza)

Te noto un Aura desdibujado…. Por eso estás tan nerviosa…

YO

(Ya en la cocina)

¡Vos tenés un hambre!…. Mejor sentate a comer….

MARIANA

(Tomando asiento)

Te hablo enserio ¿No te das cuenta que estás atravesando una crisis?

Ayer se te notaba con una crispación…

YO

¿Porque dije lo que pensaba?

MARIANA

Porque te enamorás con la misma facilidad que detestás….

Sin demasiados motivos te vas de un extremo al otro…

Te pasó con Guido, con Marcelo… Te falta claridad….

YO

Y a vos te falta entenderme… Sé perfectamente lo que siento…

(Mientras servía la comida)

Hay algo que me pasa con los “tipos”…

Cuando me desilusionan siento como que algo se rompe…

Y si encima se dedican a perseguirme, peor…

Lo vivo como  que me quieren imponer sus imperfecciones…

Que no terminan de aceptar lo que decidí…

¿Tomás agua mineral o gaseosa?

MARIANA

¿Tenés vino?

YO

Ay no, no tomamos nosotras…

MARIANA

Bueno, gaseosa. ¿Sabés que sos bastante retorcida?

En el fondo, siempre creí que ibas a terminar otra vez con Guido…

YO

No, gracias.

MARIANA

Pero no es un mal personaje…. ¡Bah!…

Hasta ayer lo tenía como a un “salame”,

pero cuando ví todo el esfuerzo que hizo por complacernos….

YO

Demasiado…. Él no era así… Tenía un aire distante,

propio de los que están seguros…

¿No notaste cómo preguntaba una y otra vez

si yo quería esto o lo otro?

MARIANA

¿Eso te molestó? Ahora sí que estás loca….

YO

(Pensando)

Fue en ese momento que entendí cómo se perdió

la magia que nos había mantenido bien durante 25 años…

Porque éramos independientes… Porque ninguno ahogaba al otro….

Y tampoco lo traicionaba, por supuesto…

MARIANA

Eso no existe…

Aunque parezcan quimeras, aunque suene a extraños pensamientos, mejor morir con las botas puestas. Fieles a lo que deseamos en lo más profundo de nuestro ser.

Una vez que terminamos de comer, salimos hacia la Capital.

Y ya en el banco:

MARIANA

¡Cuánta gente!… Ahora lo que falta es que nos encontremos con

la  ”guacha” que salía  con Guido…. ¿Patricia se llamaba?

YO

(Observando a un costado)

Salía o sale. Ahí está…

MARIANA

(Mirándola)

¡Qué asquerosa!… ¿Qué hace con ese escote al aire?

YO

(Ignorando el tema)

Qué raro tanto público….

(Acercándome aun empleado)

Señor… ¿Para renovar una tarjeta de crédito?

EMPLEADO

Estamos sin sistema…

Va a tener que esperar, o volver mañana…

YO

Imposible, vivo muy lejos…

¿Cuánto tardarán en solucionar el problema?

EMPLEADO

(Indiferente)

No sé.

MARIANA

(A mí)

¿Qué hacemos? Marabunda me pidió que fuera puntual…

YO

(Mirando el reloj)

Son las 14,45, esperemos un rato….

EMPLEADO

(A los clientes)

¡Señores!… Acabamos de arreglar el conflicto informático…

Los que son de “banca individuos” hagan una fila por acá…

(Obedecimos unos  cuantos)

MARIANA

(Preocupada)

¡Tenemos como 20 personas delante!….

YO

Bueno, hagamos así… Vos andate a tu consulta en el Centro,

que yo me quedo acá…

MARIANA

¿Y después, dónde nos encontramos?

YO

(Mirando hacia la calle)

¿Ves esa confitería que está enfrente?

Te espero ahí….

Mariana se fue apurada en busca del destino. Y yo aguardé hasta las 4 de la tarde a que por fin me atendieran. En esos momentos tuve varias suertes. La primera, que a todos los que quedamos atrapados después del cierre de la entidad, nos “despacharon” con celeridad. La segunda, que me renovaron la tarjeta sin problemas. Y la tercera, que pude evitar el puesto de la empleada descocada, Patricia.

Eran exactamente las 16,30 cuando crucé feliz a la confitería. Tenía más de una hora por delante para aguardar a Mariana. En un rapto de locura alimenticia, pedí un fabuloso flan con crema y dulce de leche, todito para mí. Fue placentero comerlo poco a poco mientras observaba por la ventana a la gente que corría apurada. Apurada y preocupada. Pensé en Fausto y su nueva vida. ¿En Nueva Zelandia habría tanta prisa? ¿En ese lugar la gente sería realmente feliz? ¿Y si me decidía a probar?

En medio de tanta meditación sobre lo que veía, los minutos fueron pasando y  llegó Mariana.

MARIANA

(Excitada)

¡Hola!… ¡No sabés lo que me dijo!….

YO

(Serena)

Pará… ¿Te pido un flancito?

MARIANA

¿Qué flancito?…

¡Tengo que estar bien “Diosa”  para lo que me va a venir!…

YO

¡Ay, bueno, bueno… contame!!…

MARIANA

(Abriendo emocionada los ojos)

¡Que mi vida está por dar un giro de 180 grados!…

¿No es maravilloso?

YO

¿Un giro de qué?

MARIANA

(Comiéndose las uñas)

¡Ay no sé!… ¡Las cartas no son tan específicas!…

Presiento que se me viene

algo grosso…

Hice un esfuerzo sobre humano por no desnudar mis más sinceros pensamientos. Para no romper esa ilusión que había conmocionado de la nada a Mariana. Al fin y al cabo, si uno está convencido de algo con tanta intensidad, es muy probable que el pronóstico se cumpla. No por Marabunda, sí por la fuerza de una creencia.

Mariana quería disimularlo, pero no paraba de elucubrar posibilidades. Una mudanza, conocer a otro hombre, sacarse la lotería, adelgazar varios kilos…

YO

Son las seis de la tarde ¿Nos vamos?

MARIANA

(Nerviosa)

Ay si….. ¿Qué me irá a pasar? No aguanto más la espera…

YO

(Dejando en la mesa el dinero de la cuenta)

(Levantándome)

Fijate si no te olvidás nada….

MARIANA

(Saliendo conmigo)

Si, si…  Eh… No, no…

YO

(Riéndome)

¡Estás poseída!…

(Mirando a la calle)

¿Dónde habrá un taxi por acá?

MARIANA

(Observando vehículos)

A ver…. ¡Allá!.. .A no, estaba ocupado…

(Girando la vista)

¡Uy!… ¡Leticia… Mirá ese auto que acaba de

estacionar frente al banco!

YO

¿Cuál?

MARIANA

(Contenta)

Ese BMW negro… ¿Ves que es mi día de suerte?…

(Gritando)

¡Gustavo!….

YO

Con el barullo de tránsito que hay, no te va a escuchar…

Mejor crucemos…

Y si, pasó lo que debía pasar. Con pasito atolondrado,  caderas balanceantes, y manitas saludantes, emergió ella,  Patricia. La que raudamente corrió del banco al auto y se subió. La que no dudó en estrecharse impúdica… En los brazos de Gustavo.

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 130: Los Negadores

“Ese partido político no ganó, se convirtió en la primera minoría”… “Má, te juro que estudié”… “Los televidentes eligen ver programas pasatistas”… “A Messi lo envidian”… ¿Y si empezamos a asumir los errores?… La vida es simple, somos los seres humanos los que la complicamos.

Domingo

Los manipuladores son cobardes, siempre lo pensé. Incapaces de enfrentar situaciones asumiendo fallas o necesidades. Inútiles para manifestar francamente qué quieren de los demás. Eficaces para urdir complicados planes que desemboquen en ventajas personales.

Ayer, mi hija Lara dio toda una vuelta engorrosa para lograr que el padre le enseñara a manejar, o se ofreciera a llevarla al colegio cada mañana. ¿Para qué tanto embrollo? De no ser porque toda la familia estaba apostada en el living, me hubiera tomado un buen tiempo para aclararle. Para explicarle que uno descubre maravillas en los otros cuando expresa deseos o preferencias. Contrariamente a lo que creemos, no es dando como uno se conecta mejor con los semejantes, sino pidiendo. Solo siendo capaces de sincerarnos ante las propias carencias, logramos que se manifiesten los mejores sentimientos ajenos. Será lección de otro día para mi hija.

Guido quedó extasiado ante la noticia del departamento nuevo. Y Lara no paraba de ponderar la vivienda que pronto ocuparía su padre. Tanto, que una vez concluida la cena, todos se fueron a conocer el inmueble. Todos menos yo. Me resultaba mejor plan acostarme temprano para no pensar.

Ya por la mañana, me levanté muy temprano, perdida por lo largo que resultaría ese día. Recordando que hacía solo una semana tenía todas mis esperanzas puestas en una nueva vida, junto a un nuevo amor. Detesté comprobar cómo había dejado que mi bienestar dependiera de un llamado, de una salida, de un proyecto. Las personas deberíamos diseñarnos una existencia basada solo en nuestros logros, y como algo muy secundario, la plenitud que deviene de los demás. Es una teoría perfecta para no sufrir.

Mientras “maquinaba” situaciones ideales, las mascotitas se habían sentado a mi lado en la cocina. No solo por su amor incondicional, sino que también tenían hambre.

YO

(A las mascotas)

Ustedes sí que no tienen problemas…

Se “agarran” a un humano para quererlo eternamente, y listo.

Nada de cambios, nada de reproches, nada de divorcios….

¡No actúen así!… ¿Para qué tanto compromiso?

¿Qué pasaría si yo algún día les fallo?

(Sonó el timbre)

(Espié por la mirilla y ví a Guido con el camión)

GUIDO

Hola ¿Te desperté?

YO

(Abriéndole)

No ¿Qué hacés por acá a las 7 de la mañana?

GUIDO

Vengo a buscar las llaves del departamento…. ¿No te dijo Lara?

YO

No, pero esperá….

Fui hasta el dormitorio de mi hija y retiré con cuidado el llavero. Ella estaba en su primer sueño por lo profundo que dormía.

YO

(Regresando con Guido)

Tomá…

GUIDO

Gracias. Después vengo con el asado….

YO

¿Qué asado?

GUIDO

El que te voy a cocinar al mediodía.

Es lo mínimo que puedo hacer…

YO

Lo mínimo no sé, pero lo primero sería avisarme….

GUIDO

(Sorprendido)

¿No te dijo eso tampoco? Fue sugerencia de ella.

En un rato termino de acomodar todas mis cosas  y vengo….

Ah… También le conté a Gustavo la novedad…

YO

Bueno, eso es tema tuyo…

GUIDO

Y lo invité a comer con nosotros… ¿No te molesta, no?

YO

(Superada por la novedad)

Guido…. Te juro que hago un esfuerzo tremendo porque

tengamos un final en paz… Ya no sé cómo hablarte para que me entiendas…

Escuchá lo que te voy a decir….

GUIDO

Soy todo oídos.

YO

Ahora que el destino nos volvió a colocar en viviendas cercanas,

quiero pedirte que no me invadas. Preferiría que avises cada vez que

vas a venir, que no dispongas de mi casa porque vos tenés la tuya…….

GUIDO

¿Lo decís por hoy?… ¡Yo le avisé a Larita!

YO

¡A mí consultame! Es lo que corresponde…

Yo, jamás me aparecería en tu lugar sin pedir permiso…

GUIDO

(Sin comprender)

Vos podés venir a verme las veces que quieras…

Pero, está bien…. Leti, una consulta…

YO

¿Qué?

GUIDO

¿Querés mollejitas?

Hombres…. ¿Cómo lograr que nos entiendan? Tanto en pareja como en divorcio. O no comprenden, o se hacen los distraídos con otros fines. O para ellos todo da lo mismo. O, cuando se casan les cuesta asumir responsabilidades, y cuando se separan no soportan perder protagonismos.

(Sonó el teléfono)

YO

¡Hola!….

MARCELO

¿Se te pasó? Digo, el enojo…

YO

(Exasperada)

¿Qué enojo? ¡Fue mucho más que eso!

MARCELO

Leti… Estábamos bien…

YO

¡Eso creía yo también!…

MARCELO

No te tenía tan “bardera”….

YO

Es algo más profundo. Vos, con tu manera de ser

me hacías sentir denigrada….

MARCELO

¿Denigrada? ¿Por querer darle tiempo al tiempo?…

Al final, voy a creer que sos igual que mi mujer…

Mi ex mujer… Pensé que con vos sería distinto….

Sé que lo ideal hubiera sido contestarle: -Ni me importa nada de tu ex, no me interesa saberlo- Pero soy curiosa, humana y ansiosa. Por lo tanto me “pudo” más la intriga:

YO

¿Qué te pasó con tu mujer?

MARCELO

Toda la vida se quejó de que no la presenté a mis amigos….

Y a mí no me gusta” mezclar la hacienda”.

Mi familia por un lado, los conocidos por otro, los amigos aparte….

YO

¿Y a vos te parece normal eso?

MARCELO

Si ¿Por?

YO

Porque a mi me “suena”  bastante egoísta de tu parte.

MARCELO

¿Qué te pasa? ¿Te levantaste de mal humor?

¿Por qué me atacás de esa forma?

YO

(Harta)

Por nada… ¿Cómo está tu salud?

MARCELO

Bien, recuperándome. Si todo sigue así, el martes me dan el alta.

¿Querés venir?

YO

(Espantada)

¡No!… Jamás volvería a exponerme a tus raros manejos sociales….

Ni siquiera por compasión…

MARCELO

¿Eso quiere decir que seguimos?

YO

¡¡¡No!!!!

Hombres…. ¿Cómo lograr que nos entiendan? Tanto en pareja como en divorcios. O no comprenden, o se hacen los distraídos con otros fines. O para ellos todo da lo mismo.

Cuando se hizo el mediodía, Guido se había instalado cómodamente en mi domicilio. Se lo veía feliz y animado. Iba y venía de la cocina a la parrilla preparando la comida con empeño.

LARA

(Tirada mirando televisión)

Pá… ¿Te ayudo?

GUIDO

No preciosa….

LARA

Bueno… Ehhh… ¿Después me enseñás a manejar, no?

GUIDO

¡Por supuesto!…

(Sonó el timbre)

GUIDO

(Abriendo)

¡Gustavo!….

GUSTAVO

¿Qué hacés flaco?

MARIANA

(Ingresando)

Permiso…. ¿Y Leticia?

GUIDO

Está en la cocina.

(A Gustavo)

¡Ché Gus, pasá y ponete cómodo,

hacé de cuenta que estás en tu casa!…..

GUSTAVO

(Tirándose en el sillón)

¡Ah… Estoy cansado como un perro!…

¿Te conté lo que me hizo Lagasta?

(A Lara que estaba a un costado)

¿Qué hacés piba?

LARA

(Sin dejar de ver la televisión)

Todo bien…

GUIDO

¿Querés un vermouth?

GUSTAVO

Quiero… El muy “garca” quedó debiendo guita en una carnicería  y….

GUIDO

(Buscando en un mueble)

¿Dónde pusieron la botella de Cinzano? Lara ¿Sabés?

LARA

No tengo la menor….

GUIDO

(Gritando)

¡¡¡Leti!!!… ¿Podés venir?

YO

(Asomándome al living)

¿Qué pasa? ¿Por qué gritás?

GUIDO

¿Tenés vermouth y algo para

ir “picando”?

No me molestaba el pedido, sino la  embestida a mis cosas, a mi vida. Sé que suena retorcido, pero el que se fue a Sevilla, perdió la silla. Y el que generó una separación, perdió todos los derechos. Sin embargo, pensé que por respeto a todos los presentes, era mejor dejar los cuestionamientos  para otro momento. Y utilicé mi método personal para las situaciones incómodas: concentrarme en el tiempo que faltaba para concluir el suplicio. Como los presos que van contando los días que restan para su libertad.  Mentalmente imaginé que todo concluiría a más tardar a las cuatro de la tarde. Miré el reloj, faltaban 2 horas y media.

En medio de la comida dominical:

GUIDO

(Mientras servía el asado)

Lara… ¿Pollito?

LARA

Si, pero poco.

GUIDO

¿Vos Mariana?

MARIANA

(A Gustavo)

Nene aprendé… Que siempre me hacés cocinar a mí…

GUSTAVO

¡Yo me ocupo de traer la “mosqueta” a casa!…

MARIANA

¿Y eso qué tiene que ver?

GUIDO

¿Vos Leti?

YO

Mollejas y vacío….

GUSTAVO

(A Guido)

Flaco… Ahora que vivís más cerca…

¿Por qué no te traés el camión todos los días? ¿No vas a venirte en micro?

GUIDO

¿Te parece? ¿No quedará medio “grasa” en este barrio?

GUSTAVO

¿Qué decís? ¿Sabés lo que vale?

LARA

(Contenta)

¡Dale pá!… Y de paso me llevás al “cole” a la mañana…

GUIDO

Eso, descontado, mi princesita…

MARIANA

Qué dulce como se ocupa de ser buen padre….

GUIDO

(A Mariana y a mí)

Y ustedes, si necesitan viajar hasta la Capital,

las puedo llevar…

Algo indescifrable me hacía sentir en una situación irreal. No porque Guido hubiera sido mala persona, sino porque se estaba tornando cada vez más anormal su presencia. Él se manejaba como si todavía fuéramos familia completa, mientras que yo prefería tenerlo bien lejos de mi cotidianeidad.

Cuando terminamos de comer. Guido y Gustavo se fueron al fondo, y nosotras nos ocupamos de levantar los platos.

MARIANA

¿Te pasa algo Leticia? Tenías una cara en la mesa…

YO

Es que me parece que lo del departamento para Guido fue un error….

LARA

¿Por qué? Yo quiero a mi papi cerca….

MARIANA

¡Fue lo mejor que podrías haber hecho!

¿Qué mejor que tenerlo cerca?

Acordate que están solitas las tres…

¿Vos viste cómo se preocupó porque todos

estuviéramos bien atendidos?

Encima se ofreció a llevarnos cuando fuera necesario…

LARA

Y a mí me prometió enseñarme a manejar….

YO

Lara, me parece que lo tuyo es puro interés personal…

LARA

¡No!.. ¡Ni ahí!…. Yo lo quiero…

YO

No tengo dudas, pero podés amarlo aunque viva lejos…

LARA

¿Y cómo hago con las clases de manejo? ¿Y con el colegio?

MARIANA

Pobrecita…

YO

Lara… Andá al fondo y pregúntales si quieren café…

(Lara se fue)

(A Mariana)

¿No notás los manejos de mi hija?…

¿No te das cuenta que con Guido y sus manías

voy a dejar de tener vida propia?

Me va a vigilar, se va a meter en todo, con las excusas

de Lara no me lo voy a poder sacar más de encima…

MARIANA

Pobre… No digas eso…. ¿Qué preferirías? ¿Indiferencia?

¿Qué se convierta en un “bofe con ojos” como Gustavo?

Cuando llega a mi casa lo único que sabe hacer es tirarse a tomar cervezas…

En cambio Guido hoy se ocupó  de todo…

YO

Es que no es genuino. Lo hace para que lo perdone y volver….

MARIANA

Y perdonalo…. Aunque sea hacelo por tus hijas….

YO

¡Jamás!….

Muchas veces creí que había nacido en la época equivocada, en el lugar menos apropiado. Guido no me llegaba a comprender –o se hacía- al igual que Marcelo, Lara tampoco, Mariana menos. Sentía que estaba sola en el mundo con mis ideas. Rodeada de gente que vivía en base a negar las realidades.

(Sonó el teléfono)

YO

Hola… ¡Hola!… ¡Hola!….

DEL OTRO LADO

¡Hola má!….

YO

(Emocionada)

¡Fausto!… Mi vida….

FAUSTO

¿Cómo andás?

YO

Bien. Bien. ¿Y vos?

FAUSTO

Joya… ¿Y?… ¿Lo pensaste?

YO

¿Qué?

FAUSTO

Lo de venirte a Nueva Zelandia… ¿No te interesa, no?

YO

(Dudando)

No sé…. Justo me agarrás en un momento….

Pero no, no puedo dejar la vida que tengo acá…

FAUSTO

¿Qué vida? Ahí se subsiste… ¿No querés estar mejor?

YO

Bueno, a nosotros particularmente, tan mal no nos fue…

FAUSTO

Con cortes de calles todos los días… Con robos y corrupción…

Mamá, no seas negadora…

YO

En eso me parece que tenés razón…

FAUSTO

¿Y entonces?…. ¡Dale!….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 129: Manipuladores Amados

Como en  política, o en negociaciones comerciales,  o en publicidades engañosas, en el amor la manipulación existe. Es el jueguito del “todo vale por retenerte” para enmascarar sutiles egoísmos. No punibles, ni denunciables, ni penalmente reprochables. Trampas socialmente aceptadas.

Sábado.

Descubrir el origen de un conflicto es sanador. Tanto como encontrar agua mineral después de caminar horas y horas bajo el sol. Hay un radar íntimo que nos va guiando hacia la verdad: esto sí, aquello no, eso no me parece. Hasta que por fin… ¡Eureka!

Ayer, de repente me quedó clarísimo lo que  estaba pasando con Marcelo. Hasta ese momento, yo no sabía bien por qué, pero no alcanzaba a sentirme en paz y plena con él. Algo andaba mal, y no lograba encontrar  la razón. Me alteraba, me desorientaba, me sacaba de mi eje. Claro, el motivo estaba bien escondido. Ahí, subyacente entre los dos.

Solo los que se sienten inferiores menoscaban a los demás. Disimuladamente, con mucha sutileza, en lugar de pensar en subirse un escalón, nos pisan las cabezas para que el resto bajemos a su nivel.

Mariana, cuando vino a almorzar, no entendía mi estado de liberación:

MARIANA

¿Cómo que te quiso denigrar?

¿No era que le gustabas?

YO

Pero… ¿No comprendés? Son maneras que tienen algunos seres

humanos de relacionarse. Te doy un ejemplo:

¿Viste a Maradona cómo critica al técnico actual de la selección?

MARIANA

¿Y cómo no? Si se la pasa perdiendo….

YO

¡Si!… Pero él también tuvo su oportunidad y no funcionó….

Si los que lo siguieron siguen siendo malos,

lo suyo  pasa más desapercibido…

MARIANA

(Mientras comía)

No lo había pensado…

YO

Me acuerdo que antes de conocer a Guido yo tenía un novio.

El tipo me llevaba como 7 años ¿Y sabés qué me decía?

¡Dale “pendejita”!… ¡A vos te falta tomar mucha sopa!…

MARIANA

A lo mejor era una frase cariñosa…

YO

¡No!… ¡Es un agravio encubierto!…

De ahí al: -¡Tarada!- hay un solo paso….

MARIANA

(Pensando)

Ahora que lo mencionás… Gustavo siempre me llama:

-¡Desastre de mi vida!- Cuando gasto mucha plata…

YO

Y bueno… Hasta el insulto hay un camino muy corto…

MARIANA

(Vergonzosa)

Creo que ya llegó… A veces me dice malas palabras….

-¡Soreta!- O -¡Pelotuda!- Pero solo cuando se enoja mucho…

YO

¿Por qué se lo permitís?

MARIANA

Porque yo también lo puteo bastante:

-¡Carancho mal parido!- O: -¡Excremento despreciable!-

YO

Uy… No sabía….

MARIANA

Pero son solo palabras…

YO

(Condescendiente)

Si, claro… Hay algunos peores que te quieren manejar

con el dinero doméstico… Ellos deciden cuándo y cómo gastarlo,

se creen dueños de todas las decisiones de la casa….

MARIANA

Bueno, pero para esos casos yo prefiero mentir.

Si algo cuesta 50, le digo 100, y listo…

Preferí, por el buen rato que estábamos pasando, no seguir ahondando en temas que le podrían llegar a genera conflictos a mi amiga. Y cambiamos la filosofía casera por un huequísimo programa de televisión. A veces, la evasión es imprescindible.

Cuando la visita terminó, se habían hecho las 7 de la tarde. La vivienda estaba desacomodada, los platos sin lavar, la ropa sin planchar. ¿Y qué hice? Teniendo en cuenta que mis hijas saldrían con sus novios  y nadie más vendría, dejé todo así nomás y me fui a dormir temprano.

Los trabajos físicos cansan, pero los mentales agotan. El tema “Marcelo” me había dejado “molida”,  merecía un descanso.

A la mañana siguiente, serían las 6 de la madrugada cuando me levanté. Lara estaba en su cuarto con el pijama puesto y mirando  la computadora:

YO

¡Hola hijita! ¿Te divertiste con Maxi?

LARA

(Concentrada en la pantalla)

Algo.

YO

¿Comieron?

LARA

No.

YO

¿Querés que te prepare algo ahora?

LARA

Bueno.

YO

¿Qué mirás en Internet?

LARA

Si hay alguna agencia por acá que enseñe a manejar…

YO

¿Por qué no le decís a Maxi?

LARA

Ese gil….

YO

¿Qué pasó? ¿Se pelearon?

LARA

Si. Ni me hagas acordar…

YO

Bueno, mejor voy

a la cocina….

¿Para qué poner el dedo en la llaga? ¿Para qué preguntar sobre temas angustiantes? Desde siempre me había acostumbrado a esperar el momento oportuno de escuchar, ese que tarde o temprano siempre llegaba a mis hijas. No tanto a Fausto.

Armé sándwiches tostados de jamón y queso. Con el olorcito que fue inundando de a poco la casa, no hizo falta llamar a Lara. El mismo aroma la trajo rápidamente.

LARA

¡Ummmm qué rico!….

YO

¿No tenés sueño?

LARA

No, estoy re caliente… ¿Sabés lo que me hizo?

¿Te acordás el pantalón negro que me planchaste?

YO

Si.

LARA

¿Ese que me hacía buen culo?…

Bueno, se puso celoso el tarado…

Me dijo que no tenía por qué andar “variándome”

delante de todos sus amigos…

YO

¿Adónde fueron?

LARA

A la casa de uno de los chicos porque cumplía años….

¡Ni siquiera fue en la calle!…. ¡Qué idiota!….

YO

¿Por qué no le explicaste que al que querías impresionar era a él?

LARA

¡No!… ¡Qué se “haga la cabeza” como me la hago yo cuando sale solo!….

YO

Ah… ¿Y para qué buscabas aprender a manejar?

LARA

Para independizarme… Y para no tomar más la Combi….

Total, el auto de la abuela está ahí en el garaje sin que nadie lo use….

YO

¿Papá no te iba a ayudar con eso?

LARA

(Con gesto acusador)

¡Si… Hasta que vos lo echaste de este lugar!….

YO

(Ignorando el comentario)

¿Querés comer  más?

LARA

(Levantándose satisfecha)

No… Estoy llena… Má, me voy a la cama….

YO

Bien. Dame un besito…

LARA

(Abrazándome)

Igual te quiero…

Pero si lo hubieras dejado acá te querría más…

YO

Dejate de manipulaciones….

LARA

(Saliendo)

No me despiertes, llame quien llame….

(Mirando hacia la mesada del costado)

¿Y eso? ¿Qué es?

YO

(Mientras lavaba los platos)

¿Qué cosa?

LARA

(Tomando lo que vio)

¿Llaves? ¿Y una escritura?

(Leyendo)

¿Compraste un departamento en Nordelta?

YO

(Me di vuelta alarmada)

¡Dejá eso!….

(Se lo saqué)

LARA

(Desconcertada)

Pero… No me habías dicho nada….

YO

Es que… Era un secreto….

LARA

Bueno, no le cuento a nadie… Pero ¿Para quién es?

¿Para mí?

YO

No. Sos muy chica todavía….

LARA

(Intrigada)

¿Entonces?

(Pensando)

Magali ya tiene uno… Y Fausto no vive en este país…

¿Para qué lo compraste?

YO

(Nerviosa)

Para… Para… Inversión….

LARA

¿Lo vas a alquilar?

YO

Si, eso.

LARA

Bueno, me voy….

Por un instante respiré tranquila. Bajo ningún concepto mi hijita del alma llegaría a descubrir los reales destinos de ese inmueble, pero con la sola vergüenza que me daba, era suficiente amedrentamiento interior. ¡Qué gran error cometí!.. Por adquirirlo  y por dejar el título sobre la mesada. Afortunadamente, la seguidilla de preguntas pareció cesar.

YO

Que descanses….

LARA

(Se fue y regresó al instante)

Vos…. ¿No me estarás ocultando algo?

YO

(Cara de póker)

Noooo.

LARA

¡Dale!… Decime la verdad….

YO

(Simulando)

¿Qué verdad?…

Me corrió  frío por la espalda. Con rapidez inusitada, repasé mentalmente los lugares por donde habíamos estado con Marcelo. Pero, realmente ninguno me parecía lo suficientemente peligroso como para suponer que Lara nos había visto.

No, no puede ser. Sigamos.

YO

Vos estás pasada de sueño… Mejor andate a dormir….

LARA

(Carita pícara)

¡A qué adivino!… ¡Yo sé para qué lo compraste!….

¡Para papá!….

YO

¿Qué decís?

LARA

¡Eso!… ¡Querías que estuviera cerca nuestro!…..

YO

Hija, yo no….

LARA

(Abrazándome)

¡Te quiero!… ¡Sabías que lo extrañaba y lo hiciste por mí!…..

¡Gracias!….

(Tomando el teléfono)

¡Ya debe estar levantado!….

(Excitada)

¿¿¿Hola papi???… ¡¡¡Ni te imaginás  la sorpresa

que tenemos para vos!!!!

¡Noooo ahora no, tenés que venir a la noche

con muchas empanadas y te cuento!…..

¡Ah… Y helado!….

Mi hijita adorada cortó y se fue contenta a su dormitorio. Casi le niego lo que pensaba, pero en el fondo me dio lástima desilusionarla. Al fin y al cabo, ese monoambiente había perdido el destino original. Y finalmente terminó sirviendo para ponerla feliz.

Serían las dos de la tarde cuando se levantó.

LARA

(Colgándose de mi cuello)

¡Cómo te amo!!!!

YO

Yo también…

LARA

¿Podemos ir a verlo? El departamento digo…

YO

Si, cuando quieras…

LARA

¡Vamos, ya estoy

cambiada!….

Ni bien entramos al edificio, los ojitos de Lara no paraban de revolearse para un lado y para el otro fascinada. La impresionó el parque perimetral, la vigilancia, la piscina, el gimnasio común.

Y el mismo inmueble por dentro:

LARA

(Impresionada)

¡Gua!!!… ¡Está todo amueblado!…

¡Y tiene heladera, y microondas, y televisor…

(Mirándome contenta)

¡Pensaste en todo!…..

YO

Se.

LARA

¡A papi le va a encantar!…..

Cuando se hizo la noche, a eso de las nueve, llegaron las empanadas, y por detrás del “paquetón” Guido. Lara se había ocupado de hacer correr como reguero de pólvora la noticia, e instó a todos a una reunión para celebrar la llegada del inmueble a nuestras vidas. Recibí con bastante pudor las calurosas felicitaciones de mis hijas y los novios. Todos sentados en el living de la casa observándome con admiración. Pero lo peor fue con Guido cuando por fin se enteró.

GUIDO

(Emocionado)

Te agradezco tanto Leticia… Me sentía muy solo allá….

YO

(Irónica)

Si, me imagino….

LARA

(Estimulándolo)

¡Ahora estamos nosotras papin!….

GUIDO

(Lagrimeando)

Perdonen… No me lo esperaba….

MAGALÍ

(Corriendo hacia él)

¡No llores papá!…..

LARA

(Tranquila)

Es de emoción…

MAXI

A cualquiera le pasaría….

LARA

¡Vos mejor que te calles!….

¡Y aprendé cómo se trata a una pareja!….

YO

Lara… ¿Me acompañás a la cocina?

LARA

(Obediente)

Si mamá.

(Caminamos y al llegar cerré bien la puerta)

YO

Lara, quiero que no te confundas.

Tu papá y yo estamos separados.

Pasaron cosas feas y no nos vamos a reconciliar….

¿Te queda claro?

LARA

Bueno.

YO

Ah… Me alegra que lo entiendas…

No quería que te ilusionaras…

LARA

¡No má!…. ¡Quedate tranquila!…  ¡Eso no me importa!…

¡Lo que me gusta es que ahora tengo quién me enseñe a

manejar y me lleve a la escuela…

¡No soportaba más la Combi!….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 128: El Huevo o la Gallina

Un inseguro ¿Nace o se hace? Sentimientos de inferioridad, de menor valía, de no alcanzar la altura de las circunstancias. ¿Cómo germina esa sensación? Definitivamente: la semilla la plantan los demás, y nuestro fértil interior se ocupa de que crezca fuerte y consistente.

Viernes.

Fin del descuento en el supermercado de ayer:

CAJERA

(A mí)

¿Trajo el recibo de haberes?

Porque para hacerle la rebaja del 15%….

MARIANA

(Enojada)

¿Qué decís nena? ¿No ves que mi amiga es una mujer joven?

CAJERA

(Culposa)

Ay… No, no es para que lo tomen a mal…

A veces la gente se jubila jovencita….

MARIANA

(Desafiante)

¿No me digas? ¿A los 20 también?

CAJERA

Eh… Les pido perdón. También podría ser una señora que

enviudó y recibe una pensión del marido…

MARIANA

¡Dale!… ¡Terminá de cobrar de una vez que nos queremos ir!….

CAJERA

(Registrando en la caja)

¿Por qué todas se enojan cuando les digo

del descuento a jubilados?

Una vez que nos fuimos de allí, pedimos un taxi local y retornamos a mi casa. Pobre Mariana, hizo lo imposible para cambiarme el ánimo, pero no pudo. Hay días complicados desde el comienzo, y éste había sido uno de ellos. Un palo tras otro sobre mi persona sin parar.

Estaba Lara, que por supuesto ni se enteró de mi derrotero. Fingí una incipiente gripe y con esa excusa me acosté hasta el siguiente amanecer.

Ya por la mañana del viernes, mi único pensamiento era ¿Por qué de golpe me había contaminado tanto sentimiento de inseguridad? Me percibí inferior ante la mujer (¿O ex?) de Marcelo por su belleza, ante la madre de él por la pregunta de los nietos, ante ese misérrimo volante que ofrecía una mejora facial, ante la cajera por el descuento a jubilados.

Era evidente que nadie me había hecho nada a propósito. Sin embargo, cómo me hirieron…

¿O era mi propia necesidad de verme más joven? De acercarme, aunque fuera solo de aspecto, a la edad de Marcelo… Y hablando de él ¿Para qué me “metió” a la ex delante de las narices en el sanatorio? ¿Si sabía perfectamente que yo iría? ¿Acaso estaba ante un perverso?

Todo eso en mi cabeza mientras preparaba el desayuno en la cocina.

LARA

(Recién levantada)

¡Hola má!… ¿Te sentís mejor?

YO

(Abrazándola)

Depende… Con un poquito de afecto seguro que me

recompongo del todo….

LARA

(Besándome)

¡Preciosa!… ¡Te amo!….

YO

¡Ahora sí!… ¡Ya estoy curada!….

LARA

¿De verdad? ¿Entonces me podrás planchar el pantalón negro?

YO

Por supuesto… Pero ¿Y los demás? ¿Por qué no usás otro?

LARA

(Saliendo a buscarlo)

¡Porque es el que le gusta a Maxi!….

MAGALÍ

(Llegando)

Má… ¿Ya estás bien?

YO

Si querida ¿Café o té?

MAGALÍ

¿No hay tostadas?

YO

No, pero te hago…

LARA

(Regresando con el pantalón)

¡Tomá!….

(Mirando que cortaba pan)

¿Qué hacés?

YO

Tostadas…

LARA

¡No!… Hay poco tiempo… Ocupate de planchar….

MAGALÍ

¿Por qué no te lo planchás vos?

LARA

Y vos ¿Por qué no te hacés las tostadas?

YO

¡Basta!…Enseguida hago todo….

¿Hoy a la noche vienen o salen?

MAGALÍ

Yo salgo con Hernán y después me quedo a dormir en el consultorio.

LARA

Yo voy al cine y

vengo tarde….

Una vez que los recados estuvieron cumplimentados, las chicas terminaron de vestirse y resolví acompañarlas a tomar la Combi.

Y en el camino:

LARA

(Mostrándome su vestimenta)

¿Me queda bien?

YO

Por supuesto.

LARA

(De espaldas a mi)

¿Me hace buena cola?

YO

Si.

LARA

¿Segura?

YO

¡Si querida! ¿Por qué necesitás tanta aprobación de los demás?

¿No te miraste al espejo vos misma?

MAGALÍ

Nació insegura y se va a morir igual…

LARA

Vos porque no tenés problemas de peso…

Si yo tuviera tu cuerpo…

MAGALÍ

Hoy es el peso y mañana las arrugas…

¿A vos te gusta sufrir?

¿Por qué siempre andás comparándote con los otros?

Concentrate en lo bueno que tenés y no en lo malo…

Al que le guste bien, y si no,

que se vaya…

Una vez que las chicas subieron al Bus, regresé las 10 cuadras caminando con un “ruidito” en la cabeza: “¿Te gusta sufrir?… Si no, que se vaya”….

Algo de mis genes inseguros había heredado Larita. Posiblemente potenciados por las crueles bufonadas de amigos y compañeros de escuela. Porque, por mucho que nos esforcemos los padres, los niños desde muy pequeños suelen burlarse de los gordos, o de los bajitos, o de los apocados, sin tener idea del daño que pueden llegar a hacer. De ahí le había quedado a mi hija menor la costumbre de solo preguntarle a su padre o a mí, cundo precisaba cariñosas aprobaciones.

¿La sociedad es cruenta, o nosotros nos exponemos a sus brutales consideraciones?

Cuando entré a casa, sonó el teléfono.

MARIANA

¿Cómo estás?

YO

Pensando.

MARIANA

¡Olvidate!… Ese pibe no vale la pena….

YO

No me importa lo que él hace, me preocupa más cuánto me está

afectando todo… Demasiado me parece…

MARIANA

Esperá un segundito Leticia…

(Gritándole a Gustavo)

¿¿¿Qué querés???? ¿Calzoncillo? ¡Pero vos sos terrible!…

¿Te metés al baño solo con el cuerpo?

(A mí)

Te dejo Leti… Este tarado…

YO

¿Te venís almorzar?

MARIANA

¡Por supuesto!

(Cortó)

(Volvió a sonar el teléfono)

YO

(Pensando en Mariana)

¡A las 12 está bien!….

MARCELO

¿Leticia?

YO

(A punto de contracturarme)

¿Qué pasa?

MARCELO

No me viniste a ver….

YO

(Fríamente)

No ¿Cómo te sentís?

MARCELO

Un poco dolorido, e incómodo por tener que dormir boca abajo…

¿Hoy me vas a visitar?

YO

No.

MARCELO

(Intrigado)

¿Pasó algo y no me enteré?

YO

No.

MARCELO

¿Y por qué tan distante?

YO

Porque vos no sos un hombre libre.

Te voy a ser sincera, ayer estuve por ahí,

y estaban todos los tuyos, tu madre, tus hijos…

Pero me fui porque ví a tu ex que planeaba

quedarse toda la noche a cuidarte…

MARCELO

(Alarmado)

¿Y mi familia te vio?

YO

Si, pero no me presenté…

MARCELO

(Aliviado)

Ah… Qué susto…

YO

¿Qué susto? ¿Por qué?

MARCELO

Decidí que me cuidara mi ex, porque mi hermana

no podía, mi vieja no sabe, mis hijos son chicos…

YO

¿Y yo?

MARCELO

Me muero si tengo que mostrarme en estas

condiciones deplorables ante vos…

YO

(Irónica)

Claro, veo que tenés opciones para elegir….

MARCELO

Pará, pará… ¿Qué es esto?

¿Una escena de celos, o la incomprensión de lo real?

YO

¿Qué es lo real para vos?

MARCELO

Que mis hijos y su madre, van a estar siempre en mi vida.

Como tu ex y tus hijos…

YO

Como algo accesorio, no primordial…

MARCELO

(Levantando levemente el tono)

¡Es un “combo”!… No se puede separar..

O comprás todo, o no te quedás con nada…

YO

No me hagas elegir….

MARCELO

Tenés que elegir…

YO

Te equivocás. Yo no tengo nada que ver con tu vida anterior.

Sos vos el que tiene que separar “los tantos”.

No juntarnos a todos y que cada uno se arregle….

Porque puesta a elegir… Bueno, elijo no sufrir…

MARCELO

¿Estás segura?

YO

De mi sí. De tu capacidad para protegerme, no.

MARCELO

¿Qué pretendés que haga?

YO

Que me des mi lugar.

No soy yo la que tengo que buscarlo.

MARCELO

Ni hace un mes que nos conocemos…

¿Qué querés? ¿Qué te presente a mis hijos? ¿A mi madre?

YO

Y a tu ex. Explicándoles claramente quién soy.

MARCELO

Imposible. Si no tengo más remedio, lo hago, pero es innecesario…

YO

Vos decidís.

MARCELO

Ay Leticia… No me hagas esto…

Estoy convaleciente, me siento débil…

Pensá… Estás cerca de los 50, sos adulta,

no te queda bien mandarte chiquilinadas…

YO

(Decidida)

¡Chau!….

MARCELO

Escuchame…

YO

¡Chau!… Hasta nunca….

50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50 50

¿Que la diferencia de edad no le importaba? ¿Que le gustaban las mujeres mayores porque no entendía a las “pendejas”?… De golpe, mi antigua inseguridad dio paso a la furia. ¿Cómo podía ofenderme tanto?

Descubrí un manejo sutil de palabras y situaciones. Por un lado, me decía que me amaba, pero por el otro me desvalorizaba bastante. Recordándome permanentemente a su ex, a su madre, a mi edad exagerada. Influenciado más por las cosas del pasado, que por los planes a futuro.

De proceder igual, yo le podría manifestar  todo el tiempo: -Mi vida, te quiero, pero ¿Cómo anda tu pié plano? ¿Y tu hernia de disco? ¿Y esos globos oculares inútiles que necesitan lentes de contacto?.. Corazoncito mío, mi ex no tenía tantos problemas…-

Bastante malévolo su proceder, ahora que lo analizaba.

Siniestros condimentos funestos para el débil caldo de cultivo de mi personalidad acomplejada.

Tan cruel como si, por la mañana, yo le hubiera dicho a Lara: -Si hijita, el pantalón te queda bien, pero  no te olvides de que tenés sobrepeso. Además, tu hermana será siempre más linda que vos-.

Cuando uno elige un amor, también selecciona la manera de ser feliz. De ser feliz en lo público y en lo privado. Y puede que esa felicidad tenga un precio: tiempo, esfuerzo, paciencia… Pero jamás sufrir.

Sonó el timbre. Era Mariana.

YO

(Contenta)

¡Hola!… ¡Que suerte que viniste!….

MARIANA

(Desconcertada mirando para todos lados)

¿Qué te pasó? ¿Qué hiciste?

YO

(Cerrando la puerta)

¡Nada!… ¿Por qué?

MARIANA

¿Ayer una depresión y hoy una fiesta?

¿Falleció la ex de Marcelo? Je Je Je…

YO

¡No!… ¡Falleció mi ilusión sobre él!…

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 127: Miradas Ajenas

Críticas dolorosas, comentarios hirientes, juicios arbitrarios. Eso recibimos a veces de los otros. Salvo en los momentos que estamos muy tristes o muy felices. Es ahí cuando una capa de amianto nos protege. Y la mente deja de prestar atención a  lo accesorio.

Jueves

Eran las 10 de la mañana y habíamos quedado con Mariana que me acompañaría al banco,  a la escribanía y al Sanatorio del Sur. Sin poder despegar mis pensamientos de Marcelo, dejé todo listo en casa para que Larita almorzara. Y una notita adicional avisándole que no volvería hasta la tarde. Me sentía alterada, impotente de no poder estar ya mismo al lado de mi amor. Hay momentos que no se pasan más, que una hora dura un día, que el deseo de que se termine el suplicio altera todo nuestro ser.

Sonó el teléfono y atendí sobresaltada:

YO

¡Hola!!!…. ¡Hola!!!… ¡Hable!!!

DEL OTRO LADO

¡¡¡Má!!!!… ¿Me escuchás?

YO

(Emocionada)

¿Fausto?… ¡Faustito!….

FAUSTO

¿Todo tranquilo por ahí?

YO

(Angustiada presintiendo problemas)

Eh… ¡Si!… ¿Y vos? ¿Pasó algo? ¿Los tíos, la abuela, Andrea?

FAUSTO

Joya…. Má… Calmate… ¿Pensaste en lo que te dije?

YO

¿En qué?

FAUSTO

En venirte para Nueva Zelanda…

YO

Ah… Eso… No querido, va a ser imposible…

Yo tengo mi vida acá… ¿Qué querés que haga en otro país?

FAUSTO

Escuchá… Escuchame bien… Tengo la oportunidad de comprar una

pequeña empresa de limpieza…

Y con eso tendría más rápido la residencia definitiva…

YO

¡Qué bien!….

FAUSTO

(Entusiasta)

¡Escuchá!… Con eso, papá podría venir a trabajar

conmigo, y vos también, y Lara…. Y Magali podría…

YO

(Pensando en Marcelo)

Ay mi vida… Te agradezco, pero sinceramente, al menos yo,

de acá no me muevo….

FAUSTO

¡Qué dura que sos!… Aunque sea pensalo, no me digas que “no” de “una”…

(Escuché la bocina del remís de Mariana)

YO

Bueno, bueno, te prometo meditarlo….  ¡Cuidate mucho!…

(Corté, salí de casa y subí al vehículo)

MARIANA

¿Estás bien? ¿Trajiste todo?

YO

Si, gracias por venir.

(El auto arrancó)

MARIANA

Pensé que te habías enojado….

YO

¿Por qué?

MARIANA

Por lo que te dije ayer…

YO

Creo que ni te escuché. Ni bien supe lo de Marcelo….

MARIANA

No lo hice por mal. Es que me revientan los

tipos que no blanquean sus relaciones…

YO

Es muy delicado el tema de la columna….

MARIANA

Siempre creí que por algo lo esconden…

YO

Seguramente  que no será con anestesia general.

En esos casos suelen usar la Peridural….

MARIANA

No creo que sea porque sos más grande,

y que le des vergüenza….

YO

El problema de la Peridural es la sensación de parálisis

que te deja en las piernas…

MARIANA

(Observándome)

No, no es eso. Si estás espléndida…

YO

Y el efecto que dura como doce horas….

MARIANA

¿Se habrá separado de verdad de la mujer?

¿O andará “picoteando” con las dos?

YO

Bueno, mejor no pensar…

MARIANA

Si, mejor no pensar….

Cuando llegamos al banco, avisé que sacaría dinero de mi caja de seguridad. Y también pedí la renovación de la tarjeta de crédito.

EMPLEADA

La tarjeta la tiene que tramitar en la sucursal de origen.

YO

¿La de Floresta?

EMPLEADA

Exacto.

MARIANA

(A la empleada)

¡Mirá que la hacen difícil!… ¿No es el mismo banco?

¿Para qué tiene que ir hasta allá?

EMPLEADA

(Imperturbable)

Es la reglamentación…

Terminamos con todo y salimos de esa institución. Mariana no paraba de protestar por las ”reglamentaciones”, por el tránsito de la calle, por lo despacio que conducía el chofer. Yo, en cambio, seguía pensando en  Marcelo. Ví en el reloj que faltaba poco para las 11 de la mañana. -¡Dios!… ¡Que salga todo bien en la operación!- Me lo imaginaba entrando acostado en la camilla, rodeado de extraños… ¿Pensando en mí?

En la escribanía todo anduvo según lo planeado. El Notario leyó la escritura, le pagamos, me dieron las llaves del departamento y salimos. Si pasó algo más, ni me enteré.

12 horas ¿Ya habrá terminado todo en el sanatorio?

Regresamos al remís que esperaba en la puerta:

MARIANA

¿No te cobró demasiado?

YO

¿El escribano?

MARIANA

No, el heladero… ¿Dónde estás?

YO

Con Marcelo. Hasta que no lo vea, no me voy a quedar tranquila…

MARIANA

¡Bueno desesperada!…

Ya vamos para allá…

Ni bien estacionamos en la clínica, Mariana le pidió al remisero que la esperara. La idea era estar conmigo un ratito y después volverse sola.

Nos encontramos con un edificio antiguo que ocupaba casi toda la manzana. Con varias entradas y cuatro pisos de altura. Fuimos caminando en busca del sector Internaciones. De ahí nos mandaron al tercer piso, a cirugía.

YO

(A una enfermera)

Estoy buscando a un paciente, un hombre de 38 años

que se operaba de una hernia de disco…

EMFERMERA

Pregunte a la vuelta, en recepción.

YO

Gracias

(Fuimos a la recepción)

(A una administrativa)

Busco a un muchacho que se operaba a la mañana….

EMPLEADA

¿Qué nombre?

YO

¡Marcelo!….

EMPLEADA

¿Apellido?

YO

La verdad que no lo sé… Pero seguro que era hoy a las 11…

EMPLEADA

Hagamos lo siguiente.

(Señalando un sector de espera)

Aguarde ahí en los sillones que le voy a averiguar…

(Se fue)

En ese espacio había lugar como para diez, pero solo una señora mayor esperaba. Estaba acurrucada en un rinconcito con las manitos juntas y la mirada perdida. Nos acomodamos cerca de ella. Mariana mirando alrededor con intriga y yo  con todos mis nervios a cuestas.

Intenté serenarme, al menos por fuera.

De pronto, a unos metros de distancia,  se asomó un médico gordo con ridículo gorrito verde.

MÉDICO

Familiares de Marcelo Rodríguez….

SEÑORA MAYOR

(Levantándose de golpe y corriendo hacia el galeno)

¡Es mi hijo!…

MÉDICO

Salió todo perfecto…

EMPLEADA

(Regresando hacia mí)

Se llama Marcelo Rodríguez…

Y está muy bien, recién terminan…

YO

¿Ya se despertó? ¿Lo puedo ir a ver?

EMPLEADA

No por ahora, pero en un rato lo llevan a la

habitación y ahí sí que podrá visitarlo…

YO

(Aliviada)

¡Qué suerte!.. Muchas gracias…

(La empleada se fue)

(Abracé a Mariana emocionada)

¡Qué buena noticia!… ¡Tenía tanto miedo!…

SEÑORA MAYOR

(Regresando a su asiento)

¡Bendito sea el Señor!….

(Juntó las manos en el pecho)

MARIANA

(A mi oído)

No lo vas a creer… Pero la vieja que está al lado tuyo es…

tu suegra… Ja Ja Ja…

YO

¿Estás segura?

MARIANA

¡Si!… El médico dijo: “familiares de  Marcelo Rodríguez”…

YO

¿Y qué hago? ¿Me presento?

MARIANA

(Bajito)

Ahora no, que me parece que

está rezando…

Había soportado casi un día de tensión. Extremadamente nerviosa por mi amorcito. Y con las buenas nuevas logré relajarme. Apoyé la cabeza en el sillón y solo pensé en cosas buenas. ¿Cómo reaccionaría “Marcel” con lo del departamento? ¿Cuándo estaría completamente bien como para “estrenarlo”?

De golpe, irrumpieron en el sector corriendo dos chiquilines, una nena y un varón. Los reconocí de inmediato, eran los hijos de Marcelo, y fueron al encuentro de la abuela.

SEÑORA MAYOR

¡Quietos!… ¡Acá no hay que hacer ruido!…

LA NENA

¿Y papi?

SEÑORA MAYOR

Está bien.

EL NENE

¿Ya lo operaron? ¿Podemos verlo?

SEÑORA MAYOR

Si, pero después…

EL NENE Y LA NENA

(Saltando y gritando)

¡Eh!… ¡Eh!… ¡Dale campeón!… ¡Dale campeón!…

SEÑORA MAYOR

¡Basta!…

LA NENA

(Señalando a una mujer que llegaba)

¡Ahí viene mami!….

Hasta ahí, yo venía disfrutando de un episodio familiar luminoso, intentando encontrar el momento de saludar  y compartir. Pero, como en las peores tormentas, todo se oscureció.

“La mami”: un metro setenta, no más de cincuenta kilos, pelo largo y rubio. Menos de 40 años, facciones perfectas, andar seductor. Una fiebre venenosa me inundó de repente.

LA MAMI

(A la Señora Mayor)

¿Novedades?

SEÑORA MAYOR

Dijo el médico que salió todo bien.

Los que están insoportables son tus hijos….

LA MAMI

Mejor que te acostumbres. Hoy a la noche me tengo que

quedar acá y van para tu casa.

SEÑORA MAYOR

¿No hay enfermeras de noche?

LA MAMI

Si, pero tu hijo quiere que

lo cuide yo….

¿Cuánto pesa un bloque de cemento? ¿Cien kilos? Bueno, eso me cayó en medio de la cabeza con semejante comentario. Sentí que me derrumbaba.

MARIANA

(A mi oído)

¿Qué te dije? Por algo no te blanqueaba…

LA MAMI

(A la Señora Mayor)

Me llevo  los chicos afuera para que jueguen,

así no te fastidian por un rato…

SEÑORA MAYOR

¡Si!… ¡Dejalos que “potreen” y se cansen!….

(Se fueron los 3)

¡Ay por Dios!…

(A mí justificándose)

No es que no los quiera, pero me agotan….

YO

Claro….

SEÑORA MAYOR

¿Usted tiene nietos?

Otro mazazo, ahora de 50 kilos. Mariana me sacó de un brazo de ese sitio. Si no fuera por ella yo hubiera seguido  ahí paralizada,  incapaz de mover un solo músculo. Demasiadas malas noticias juntas.

Y ya en el remís:

MARIANA

(Queriendo distraerme)

Nena, son las 13,30 ¿Vamos a comer algo?

YO

No tengo hambre.

MARIANA

¡Vos tenés que pensar!… ¡Es solo un hombre!… No más que eso…

¿Por semejante miseria te vas a poner mal?

YO

(Desmoralizada)

¿Por qué me mintió? No lo entiendo….

MARIANA

Porque es un salame…. Él se la pierde…

YO

Encima la madre me confundió con una abuela….

MARIANA

Esa vieja no veía nada….

Tardamos 1 hora en regresar a Nordelta. Y en todo ese tiempo, el “Ping Pong” iba y venía. Mis decepciones por un lado, las justificaciones de Mariana por el otro.

Y cuando llegamos a nuestro barrio:

MARIANA

(Parada en la vereda)

Decime  ¿Cuál querés? ¿El bar de allá enfrente,

o el restó de la otra cuadra?

YO

Prefiero caminar….

MARIANA

Pero yo tengo hambre…

YO

¿Qué le pasó? ¿Por qué me buscó? ¿Para qué insistió?

MARIANA

¡Olvidate!….

En ese momento, llegamos a una esquina con semáforo. Nos detuvimos a esperar nuestro turno para cruzar. Yo no paraba de pensar una y mil cosas, cuando  se nos acercó una chica con unos volantes de propaganda.

CHICA

Tome señora, le doy varios….

(Se fue)

MARIANA

(Intentando hacerme reír)

¡Dale, guardátelos para anotar las compras!

YO

(Leyendo desganada el papel)

¿De qué es?… “Tratamientos Faciales. Recupere la lozanía perdida”

(Los tiré todos)

¿Ves?… ¡Me veo desastrosa!… Soy una vieja….

MARIANA

¡No tonta! ¿Quién lo dice? ¿Una anciana ciega? ¿Un papel de la calle?

YO

¿Vos te fijaste lo linda que era la mujer? ¿Qué me vio a mí?

MARIANA

¡Porque sos especial!…

YO

Una “geronta” especial…

MARIANA

¡Uy!… ¡Hoy no te levanto ni con una grúa!….

Hagamos lo siguiente: vamos al supermercado Disco de la otra cuadra,

compramos comida hecha y la llevamos a tu casa… ¿Querés?

YO

Me da lo mismo….

Pobre Mariana. Es feo estar en mi lugar, pero el de ella no se quedaba atrás. Como una hermanita mayor, tomó mi mano y prácticamente me arrastró al comercio. Y una vez adentro, eligió cosas ricas y abundantes.

MARIANA

¿Querés algo más?

YO

No, está bien.

MARIANA

Esto no falla. Hay que atragantarse  de comida, o si no de ropa nueva.

La cosa es gratificarse….

(Llegamos a la caja)

YO

¡Dejá que pago yo!…..

CAJERA

¿Tiene tarjeta “Más”?

YO

No.

CAJERA

Le voy a hacer un descuento del 15% sobre los productos de rotisería…

MARIANA

¡Qué bueno! ¿Y  por qué?

CAJERA

Porque hoy se beneficia a los  jubilados….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 126: Indiferencias Express

Un buen edificio se construye a partir de un plano. Una buena relación amorosa, concibiendo un  plan por capítulos. Dosificando entregas, respuestas, atenciones. Dando un “bocadito” de vez en cuando. Estimulando las glándulas salivales. Nada peor que tirarse arriba de la parrilla con toda la carne disponible.

Miércoles.

Es dura la vida de un separado/a. Y no lo digo por estar solo. No, eso se disfruta. El problema aparece cuando descubrimos que hay que “salir de caza” porque apareció una presa apetecible. Ni recuerdo qué armas se usaban, con qué cartuchos y cuáles los momentos precisos para disparar. ¿Será por eso que un matrimonio suele agonizar hasta el fastidio?. O hasta que una evidencia insoslayable nos empuja hacia la drástica decisión. ¡Y Chau!.

Con más de 25 años desde mi última conquista, noté un grado de involución preocupante. Tan acostumbrada al malo pero conocido, con defectos y virtudes asimilados, y sin sorpresas a la vista, ni detestables ni admirables. Con ventajas y desventajas, pero sin sobresaltos.

Volver al estado adrenalínico del descubrimiento. A las estrategias y manipulaciones, a las seducciones y desalientos. Demasiado para mi pobre alma confiadora.

Enamorarse es como acercarse al momento del sufragio. Una tiene que andar adivinando verdades y mentiras. Porque, seamos sinceros, ni los inminentes enamorados, ni los políticos en campaña son capaces de desnudar sus realidades. Y en ese jueguito macabro, nos inducen a meter el voto en la urna equivocada. Y después, aguantate… Lo-la….

Las explicaciones de Marcelo eran coherentes para una persona normal, sana, ubicada, recta. Pero, como los hombres así no existen, yo tenía serias dudas. ¿Por qué tanta consideración con su ex mujer? ¿Por qué tanta paciencia si lo normal es odiar al que fue pareja y nos empujó al abismo?

Esa mañana, ni bien mis hijas se fueron, resolví consultar a mi asesora de cabecera: Mariana.

La invité a tomar un café a casa, y ella aceptó.

YO

Te juro que estoy muy desorientada. No sé qué hacer.

MARIANA

Tu error fue separarte, ya te lo dije.

YO

Eso fue lo mejor. Guido no es para mí. Me engañó, me mintió….

MARIANA

Todos mienten, todos engañan, es inevitable.

Por eso era preferible seguir, pero con ambos al mismo tiempo.

YO

(Alarmada)

¿Vos querés que me muera de estrés?

¿No soy capaz de lidiar con uno y vos me sugerís los dos?

MARIANA

Porque no lo probaste. Lo peor que te puede pasar es

poner todos los huevos en la misma canasta…

Con perdón de la expresión…

YO

¡Qué decís!

MARIANA

Que no hay que concentrarse en uno solo.

Sin darte cuenta lo vas colocando en un pedestal

que al final se te vuelve en contra.

Lo atinado es que tu mente se ocupe de dos.

Así no dependés de ninguno en especial.

Ahora que me doy cuenta…

¡Con tres no probé nunca!… Ja Ja Ja

YO

(Pensando)

Puede que sea cierto….

MARIANA

¡Ah bueno!…

¡Sacaste la ”perra” que tenés adentro!…

YO

¡Tonta!… ¡No te hablo de los tres!…

Me acordé de algo que me dijo Marcelo.

Que uno a veces pasa a depender completamente del otro,

y hasta que no aparece el siguiente no corta…

MARIANA

¿Ves? Pero yo te digo algo mejor. Repartirte.

Lo que vos comentás es salir de una mala para pasar a otra….

Mirá, yo hasta que conocí a Vincent, vivía persiguiendo a Gustavo,

le controlaba todo, lo  asfixiaba… ¿Y qué conseguía?

Que nos peleáramos cada dos por tres, y así,

lo único que nos quedaba era separarnos….

YO

¿Te puedo preguntar algo?

MARIANA

Si.

YO

Vos ¿A quién de los dos amas de verdad?

MARIANA

(Pensando)

Y… A los dos, o a ninguno… No sé.

De lo único que estoy segura es que no dependo de nadie.

Afectivamente digo. Porque en lo económico, Gustavito está primero…

Ja  Ja Ja

YO

Y si pasara que…. Es una suposición…. ¿Vincent te dejara?

MARIANA

Y bueno, me consigo otro….

YO

No es tan fácil….

MARIANA

Para vos no, para mí si….

YO

(Empujándola suavemente)

¡Ey!… ¡No soy tan desastrosa!….

MARIANA

No es por lo físico, es por la actitud….

¿Cómo te puedo decir? Vos te “regalás” demasiado…

Se nota a una cuadra que el tipo te interesa…

Y no es así…. En la vida, las cosas que parece que no precisás,

son las que más fácil te llegan.

Mirá los bancos, le dan plata al que no la necesita.

Las fábricas de autos importantes llaman a sus clientes de

siempre y les dan a probar los último modelos.

En las inauguraciones de grandes marcas invitan a los de mayor nivel…

Así es la vida… Y los tipos, cuanto más los alejás, más te siguen…

¿Me captás?

YO

¿Entonces? ¿Qué debería hacer?

MARIANA

Lo mismo que con Guido. Indiferencia total, dependencia cero.

YO

(Decepcionada)

Pero si no es lo que siento….

MARIANA

(Simulando enojo)

¡Entonces, aguantá sin chillar… Y jodete!….

YO

Dale,  decime….. Dame algunos “tips” aunque sea…

MARIANA

(Entusiasmada)

Bien, escuchame que no lo voy a repetir….

YO

¿Por qué no lo podés repetir?

MARIANA

No sé, eso me dice Vincent y me gusta, suena categórico… Ja Ja Ja…

Atendeme… Cada vez que te llame Marcelo, no corras desesperada a verlo.

Hacete rogar un poquito. Demorá la cosa, no estés tan disponible….

(Sonó el teléfono)

YO

(Fui a atender)

Disculpame un momento…

MARIANA

¿Qué hacés? ¿Qué te dije? ¡No toqués ese aparato!….

YO

Pero, pueden ser las chicas, y no tengo

identificador del número que me llama….

MARIANA

En ese caso, dejame a mí….

(Atendió)

¡Hola!… No se encuentra ¿De parte de quién?…

Ah… un momentito…. Creo que está entrando…

¡Tomá Leti, es de la escribanía….

Por el departamento que compraste el sábado….

YO

(Hablando)

¡Hola!… Si… ¿Mañana a las 11 horas? Perfecto… Allí estaré…

(Corté)

¡Qué suerte!… ¡Se confirmó la escritura y la posesión sin problemas!

MARIANA

(Seria)

¿Supongo que no le dijiste nada?

YO

¿A Marcelo? ¡No!… ¡Es una sorpresa!…..

MARIANA

Bien, sigamos….

(Sonó el teléfono)

Atiendo yo….

¡Hola!…. Ella no se encuentra ¿Quién le habla?

Ah… Marcelo… Soy una amiga ¿Quiere dejarle un mensaje?…

No, no me dijo a qué hora regresaba… Si, no hay problemas…

(Cortó)

YO

(Frenética)

¿¿¿Qué te dijo????

MARIANA

Que te llamaba más tarde. ¿Seguimos?

Si después  o mañana hablás con él, decile que no disponés

de tiempo si quiere verte, hacete la misteriosa.

Que todo le cueste el triple.

Mariana me asesoró para ser la perfecta Femme Fatal. Lejana, difícil, inalcanzable. En pocas palabras, lo contrario de lo que yo venía haciendo. También me aconsejó sobre ropas y perfumes. Fue divertido el planteo de una actitud tan diferente de la mía. Nos pasamos dos horas charlando y charlando. El tiempo con ella se me pasaba siempre rápido.

Sonó el teléfono

MARIANA

(Atendiendo)

¡Hola!… No Marcelo, no volvió…

Quédese tranquilo que yo le aviso en cuanto llegue….

(Cortó)

Listo…. ¡Qué espere!…

YO

Pobrecito…

MARIANA

(Indignada)

¿Y vos, qué? ¿Quién estaba sufriendo más de los dos?

(Señalándome con el dedito acusador)

¡Vos!…

Ahora le toca a él….

Ya se había hecho el mediodía y decidí preparar unos sandwichitos con gaseosas. Ni tiempo tuve de preparar el almuerzo familiar.

Sonó el teléfono.

MARIANA

(Atendiendo)

¡Hola!… Marcelo, ya le dije que ella lo llamará…

Tenga paciencia, por favor….

(Cortó)

¡Está desesperado!…. ¡Una vez más y explota!….

YO

(Dudando)

No seas tan mala… A ver si le pasa algo….

Él no es de insistir  tanto…

MARIANA

¡Es así!… Insiste porque no estás disponible…

Te volviste necesaria de repente…

Bueno, te digo algo más…. Nunca, pero nunca, nunca,

le preguntes por su pasado. Las mujeres de su vida

no son competencia para vos….

YO

Llegaste tarde… Ya metí la pata…

MARIANA

Mal, pero sigamos. A vos, la madre de él, ni fu, ni fa,

no te interesa en lo más mínimo. Ni lo que dice, ni si te acepta.

Lo mismo con las hermanas y  los hijos.

Cara de póker cuando los conozcas.

Nada de la familia integrada, ni ninguna de esas tonterías…

YO

Ufff….. Ya hice todo lo contrario…

(Sonó el teléfono)

YO

(Tomando el aparato)

¡Basta!… ¡Ahora sí que lo atiendo!

¡Hola!…

MARCELO

¿Leti? ¡Por fin!….

YO

(Con gesto enamorado)

¡Marcel!…

MARIANA

(Furiosa)

¿Qué te dije?

YO

¿Hola?… No te escucho bien… ¿Quién grita ahí?

MARCELO

Son mis hijos…

YO

Ay… Qué bonitos son….

Tu  nena es un sol, y el nene tan seriecito..

(Mariana se agarraba la cabeza)

MARCELO

¿Los conocés?

YO

Si amor… Los ví el viernes cuando iban

de tu mano por el Centro de Nordelta.

MARCELO

Te llamé tres veces ¿Dónde estabas?

YO

Y… No me encontraste porque…  Tuve que salir….

(Mariana levantó su dedo aprobando)

MARCELO

Ah…. Escuchame… ¿Te acordás que te dije que ayer iba al médico?…

Bueno, recién estuve en el sanatorio para

hacerme unos estudios pre quirúrgicos.

Quería que me acompañaras, por eso insistí…

Mañana me operan… Y en un rato me voy a internar.

YO

(Desesperada)

¿¿¿¿Qué????… ¡Ya mismo voy para allá!…

MARCELO

¡No!… Va a estar toda mi familia, mejor mañana.

Es en el Santorio del Sur… A las 11 horas entro al quirófano.…

YO

¡Ay no!… A esa hora no puedo….

MARCELO

¿Por qué?

YO

No te puedo decir por ahora… Pero, en cuanto

me desocupe voy.….

Corté desolada. Si algo me terminaba de descolocar era el miedo. Miedo a que sufriera, a que no quedara bien de su columna, a que fuera peor el remedio que la enfermedad. Debería estar doliéndole mucho para que lo resolviera así, de un día para otro. Sentí mucha angustia por él. Y más vergüenza por andar elucubrando estrategias con quien, claramente, no debía. Los consejos de mi amiga eran útiles en determinadas situaciones, pero no en ésta.

YO

Marian… Te agradezco mucho, pero prefiero seguir siendo yo misma.

Marcelo tiene un problema de salud, por eso me llamaba.

MARIANA

¿Qué le pasa?

YO

Mañana lo operan de una hernia de disco…

MARIANA

¿Y para eso te llama? ¿Qué sos ahora, enfermera?

YO

¡No seas tremenda!… Me necesita.

MARIANA

(Rectificándose)

Bueno… Disculpá… ¿Tenés que ir ahora?

YO

No, en este momento está con su familia…

MARIANA

¿Y qué tiene que ver?

YO

Es que… No sé, me dijo que hoy no fuera.

Y mañana, la cirugía es justo cuando se hace la escritura.

MARIANA

Y bueno, no vayas y listo…

YO

¿Cómo no voy a estar?

MARIANA

¿Qué sos? ¿El comodín que le cubre los baches sanitarios?

YO

¡No me digas eso!… Yo soy la mujer que él ama….

MARIANA

La que lo tiene que cuidar cuando no tiene a nadie a la vista…

¡No vayas!…  Ayer mismo echaste a Guido de tu casa

¿Y ahora corrés atrás de un desconocido que te usa?

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 125: EXIT

La tolerancia hacia los demás tiene un límite y un precio. Para los que son incapaces de decir “basta”, puede ser la salud, la tranquilidad, o el futuro. Hay un especio finito para acumular paciencia, sobrepasado el cual, el lugar explota. Caritativos si, suicidas no.

Martes

Hay técnicas sutiles para evadir nuestra realidad: ver demasiada televisión, estar pendientes de los vecinos, de la vida que llevan los que conocemos. Apoderarnos de éxitos, fracasos, enjuiciar, aconsejar sin que lo pidan. Cualquier mecanismo es lícito con tal de llenar el vacío de la propia existencia.

Guido, mi reciente ex marido, es cierto que había tenido un problema de salud. Es cierto que necesitaba algo –dije algo- de cuidados. No obstante, instalarse en mi casa, solicitar atenciones, extender insoportablemente su vuelta al trabajo, ya se me estaba haciendo insoportable. Para mí, él ya era un extraño, para sus hijas no. Seguía formando parte de la familia como siempre.

A las mujeres nos enseñan de chiquitas a ser buenas, a los hombres independientes. Entendiéndose por “buenas”: pacientes, comprensivas, abnegadas, aguantadoras. Nada menos. Entendiéndose por “independientes”: generadores de recursos monetarios, sostenedores de gastos en el hogar, capaces de acumular bienes. Nada más.

Si hubo un día en mi vida que percibí mis emociones funestas llegando al límite, ese día fue ayer. Con el “intruso” merodeando a mi alrededor, ponderando o criticando cada una de mis decisiones. Aportando variantes que nadie le pedía, instalándose cómodamente en todos y cada uno de mis rincones como si fuera el dueño ¿Para qué nos separamos?

En un rapto de prudencia extrema, resolví que lo mejor era planteárselo a solas. Fuera de posibles condicionamientos subjetivos familiares.

Junté y junté estrés hasta la mañana siguiente.

Y una vez que nuestras hijas se fueron a sus tareas:

YO

Guido ¿hasta cuándo te vas a quedar acá?

GUIDO

(Mientras desayunaba y leía una revista)

No sé….

YO

(A punto de estallar)

¿Cómo “no sé”?… Esto se tiene que terminar algún día…

GUIDO

(Tranquilo)

Seguro, no es bueno estar enfermo.

YO

¡Guido!… Estás durmiendo bien, no te duele nada,

comés como una bestia!……

GUIDO

(Mirándome por primera vez)

¿Necesitas plata para alimentos?

YO

¡No!…. ¡Necesito que te vayas!…….

GUIDO

(Con gesto infantil)

¿Te molesto?

YO

(Culposa)

¡No!… ¡O, sí!….

Entendeme, vos ahora tenés tu propia vivienda,

tus cosas, y yo también las mías acá….

¿Cuándo regresas a tus trabajos?

GUIDO

Hoy.

YO

(Serenándome)

Ah… Hoy mismo….

¿Y qué hacés que no te vas?

GUIDO

(Continuando con la revista)

Empiezo con la escribanía a la tarde.

Ayer Gustavo me recomendó que con el camión

arrancara en una semana.

Hace mucho frío a la mañana.

No me gustan las escenas violentas. Y menos cuando alguien no comprende lo que le digo. Porque Guido no entendía ¿No?

YO

Oíme…. Después de ir a la oficina,

mejor que regreses a tu departamento.

GUIDO

¿Lo decís por el viaje? Ya averigüé con las Combis

que usan las chicas, pasan por el

Centro también….

Uno quiere ser sutil, no lastimar, evitar enfrentamientos, pero -a veces- los demás no nos dejan chances. Y nos obligan a desalojos violentos. Creo que salió furia de mis ojos, hartazgo de mis labios, intransigencia de mi cuerpo. Si, debe haber sido eso, porque con dos o tres explicaciones más,  de inmediato comenzó a juntar sus cosas en un  bolso. Se lo veía desanimado, un poco triste, resignado, pero lo hizo. En el último rapto de inconciencia, antes de irse a las 13 horas, se sentó en la mesa de la cocina a recibir la última ración: ravioles con salsa bolognesa. A pesar de que se trataba de uno de sus platos preferidos, se aproximó encorvado al plato y en silencio masticó con automatismo. Tenía la expresión de un condenado a muerte cumpliendo con el ritual de la final concesión. Recién en el momento  que puso los pies sobre la vereda, recuperé mis buenos modos y lo despedí con calidez. Regresé a casa, cerré bien la puerta y respiré. ¡Libre!

Un contratiempo tapa a otros. Como si la mente solo fuera capaz de contaminarse de a uno.

Recién allí, sola, recordé la charla con Marcelo del día anterior. Con esa liviandad con que tomaba la insistente presencia de su ex mujer en su nueva vida de soltero. Y lo llamé.

YO

Hola…

MARCELO

¿Qué decís amor?

YO

Bien.

MARCELO

¿Tu marido está mejor?

YO

No es mi marido, y ya se curó y

se fue por suerte de una buena vez….

MARCELO

Euuu… ¡Qué “agreta”!…. Pobre tipo…

YO

¿Qué?… ¿Me invade sin pedir permiso y vos encima lo defendés?

¿De qué lado estás?

MARCELO

Del de la cordura.

YO

No te entiendo.

MARCELO

No me entiendas. Con que me ames, alcanza.

YO

No cambies de tema.

MARCELO

¿Nos vemos un ratito esta tarde?

¿A las 15 en la Estación de Servicio? ¿O te paso a buscar?

YO

Mejor dejá, que voy sola.

MARCELO

¿Te enojaste por algo?

YO

Después hablamos.

(Corté)

Sé que los hombres suelen ser más “corporativos” que las mujeres. Que se aglutinan y defienden entre sí. Que simulan no competir y hacer un culto de las amistades. Pero lo de Marcelo no terminaba de cerrarme.

No sé cómo funcionan las demás mujeres, pero a mí el amor me entra por los ojos, luego sube a la mente, y de ahí, directo al corazón. Si yo no podía entender cómo funcionaba mi nuevo enamorado, difícil seguir como si nada. Necesitaba aclararlo para terminar de conocerlo.

Al rato llegó Lara.

LARA

(Buscando por toda la vivienda)

Páaaa…. Páaaaa… ¿Dónde estás?

YO

Se fue a trabajar.

LARA

(Dejando la mochila en la cocina)

Ah… ¿Y a qué hora vuelve?

YO

A ninguna, se volvió a su departamento. ¿Querés comer?

LARA

Si… Pero… ¿Por qué no viene para acá?

YO

Porque no.

LARA

¿Se pelearon?

YO

¡No!….

Con los hijos, mejor ser drásticos. Es un buen recurso para que terminen con las preguntas, con los cuestionamientos y opiniones. Los ravioles pudieron más y se concentró en el almuerzo.

Cuando se hizo la hora de mi partida:

YO

(Asomándome al dormitorio de Lara)

¡Nena!… ¡Salgo!….

LARA

(Recostada en la cama)

¿Adónde vas?

YO

A… Hacer trámites.

LARA

¿Cuánto tardás?

YO

Poco…. Chau…

(Saliendo)

LARA

¡Má!….

YO

¿Qué pasa ahora?

LARA

¿Me traés un chocolate?

Hay etapas en la vida en que todo nos molesta. O días, o semanas. Llegué a pensar que podía ser algo hormonal, o que me estaba por engripar. Pocas veces me había pasado de perder con tanta facilidad la paciencia, al punto de percibir que el mundo completo se colocaba en contra mío. Sin embargo,  bastaron unos pocos minutos de caminata al sol para concluir que lo que de verdad me enfadaba era la clandestinidad. Esa situación de no poder gritarle a todos que me había enamorado nuevamente, que conocieran a Marcelo, que lo aceptaran, y lo mismo él con su familia. Si, era eso. Yo estaba acostumbrada a vivir “a la luz del día”, sin ocultamientos ni mentiras. Y por primera vez sentía erróneamente que estaba haciendo algo malo.

¿Por qué? ¿Si estaba separada y Marcelo igual? ¿A qué venía tanto prurito?

Y cuando llegué a la Estación de Servicio:

MARCELO

Amor… Tengo algo que decirte….

YO

¡No!… Yo primero…  Decime ¿Por qué nos escondemos?

MARCELO

(Desorientado)

¿Escondemos? Si estamos acá a la vista de todos…

YO

Te hablo de tu familia y de la mía…

¿Por qué no se los decimos de una vez?

MARCELO

Y bueno… Hagámoslo…. ¿Cuándo querés que vaya a tu casa?

YO

Eh…. ¿No tendrías problemas?

MARCELO

Ninguno. Poné una fecha y  será….

YO

Este… Bueno, dejame que prepare el “terreno”…

Quiero hablar con mis hijas….

MARCELO

(Divertido)

Ajá…. Me pareció que estabas apurada….

YO

(Contrariada)

Si, lo que pasa es que…

MARCELO

Lo que pasa es que no querés herirlos, ni que me rechacen….

YO

Bueno… Así como yo fui aceptando a sus novios, ellas….

MARCELO

No es lo mismo. Te olvidás de un detalle: tu ex.

Por muy grandes que sean, los hijos desean que los

padres vuelvan a estar juntos…

(Tomándome las manos)

Tranquila. Todo va a suceder naturalmente.

Acordate que hablamos de ser prudentes con la gente que amamos,

o que alguna vez fueron importantes para nosotros…

No los podemos borrar de un plumazo….

YO

(Serenándome)

Si, es cierto, pero no se concibe que el que fue mi marido

se pase tres días viviendo en mi casa,

y a vos ni siquiera te presenté.

MARCELO

Es parte de un proceso. A mí no me molesta esperar.

Sin ir más lejos, la madre de mis hijos se quedó todo

el domingo metida en la casa de mi madre….

YO

(Alarmada)

¿Con vos?

MARCELO

Con todos.

YO

(Molesta)

¡Qué desubicada!….

MARCELO

Todavía no lo asimiló. Igual que Guido.

YO

¿Ah si? ¿Y cuánto tiempo necesitan los “señores”?

MARCELO

No mucho. Hasta que consigan parejas.

YO

¡Guido ya tiene!… Y sigue “jorobando” igual…

MARCELO

Entonces no es un amor, es un “parche”…

Se trata de que ellos dejen de sentir que somos

nosotros en centro de sus vidas…

YO

(Recapacitando)

Puede que tengas razón, aunque es medio retorcido para mi gusto…

Me incomoda esta nueva situación, no estoy acostumbrada a tanto lío.

MARCELO

Ya te dije, es solo cuestión de tiempo.

(Sacó unos remedios del bolsillo)

Disculpá…

(Tomó tres pastillas)

YO

¿Qué es todo eso?

MARCELO

(Tragando)

Antinflamatorios… Me está matando la hernia de disco.

YO

Uy… Pobrecito…. Y yo taladrándote con mis conflictos…

¿Te duele mucho?

MARCELO

Bastante. Sin “empastillarme” no puedo ni salir de la cama.

YO

Bueno, mejor hablemos de otra cosa…

¿Qué me querías decir cuando llegué?

MARCELO

Precisamente eso, que hoy voy al médico, y si puedo me

voy a operar cuanto antes….

El clima emocional cambió. Nadie puede negar miedo ante una cirugía de columna. Aunque hiciera un esfuerzo supremo por disimularlo, como Marcelo. Me contó los detalles que ya conocía del tema, y que era tanto el dolor por momentos, que solo eso lo decidía a intervenirse. El temor de cada día superaba al de entrar en un quirófano.

Por un instante me sentí descolocada. Si bien los conflictos emocionales molestan, mucho más los físicos apremiantes.

Y después de una hora de cálida conversación:

YO

Bueno, me voy, ya es hora.

MARCELO

Yo también vuelvo a la librería.

YO

Disculpame por las quejas del principio.

MARCELO

No problem…. Todo se va a resolver…

(Mirándome con picardía)

Mirá que vos y yo tenemos un temita pendiente….

Averigüé por otro hotel turístico…

YO

(Contenta)

¿Si?… Yo también anduve buscando soluciones….

MARCELO

¿Qué?

YO

(Intrigante)

Ah…. No te lo puedo decir todavía…

Esperá un poquito y vas a ver…

Si, es cierto, las personas somos racionales. Y hablando la gente se entiende. Las palabras de mi amorcito lograron hacerme retornar a mi eje. Y con la paz recuperada, retorné hacia mi casa, caminando despacito y en armonía.

Otra vez volvía a disfrutar del aire y el sol, de las casas lindas, del saludo a los vecinos.

Y casi, casi feliz abrí la puerta de mi hogar, dulce hogar.

LARA

(Gritando desde su cuarto)

¡Máaaaa!…… ¿Sos vos?

YO

(Acercándome a su cama)

Sí  preciosa…..

LARA

¿Me trajiste el chocolate?

YO

¡Upa!… Me olvidé… Pero te quiero mucho…

(Intenté besarla)

LARA

(Enojada)

¡Salí!…. ¡No quiero que me quieras!…

¡Quiero que me escuches!…..

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 124: Dos Potencias se Saludan

“Un roto para un descosido” “El hambre y las ganas de comer” “Culo y calzón” Los complementarios se unen. Por alguna rara magia de la naturaleza, se buscan, se encuentran, se necesitan. Uno potencia al otro en su desgracia.

Lunes

Ayer, a riesgo de quedar como la malvada de la película, cedí a las presiones familiares y dejé que Guido se quedara en MI casa. De esta forma, utilicé métodos diplomáticos y opté por dedicarme a dormir casi todo el domingo. Mi ex se veía bien de salud, el omeprazol hizo su tarea con eficacia. Magali y Lara con sus novios, se quedaron plantados sin moverse en todo el día,  haciendo guardia cariñosa con el paciente, en tanto que él se dejaba cuidar. Únicamente me uní a ellos cerca de las nueve de la noche. Tal como suponía, nadie había alimentado a las mascotas. El perro Chocho por poco  se abalanzó sobre el platito, y Ernestito, el gato, no se quedó atrás. Comí algo de bifes con papas hervidas que Guido mismo había preparado y me despedí. Serían las doce de la noche cuando sentí que mi cama se movía. Era Lara acomodándose despacio para no despertarme, sin conseguirlo. ¿Cuánto hacía que no compartíamos “lecho” las dos? Alcancé a recordar una amigdalitis a sus 7 años, después de eso, nada.

En medio de la noche, un haz de luz penetrante surgía de su celular. -¿Te molesta, má?- …  -¡No!, si la noche se hizo para chatear!- Pensé….

A la mañana siguiente en la cocina:

LARA

Buenos días ¿Y papá?

YO

No sé. No lo escuché quejarse, por lo tanto debe estar bien….

MAGALÍ

¡Hola!…. ¿Y el enfermito?

YO

¿Por qué no van y se lo preguntan personalmente?

GUIDO

(Apareciendo)

¿Cómo están?

YO

Ahí lo tienen….

Las chicas poco menos que se le colgaron del cuello. Igual que como cuando eran chiquitas y él regresaba del trabajo.

LARA

¿Dormiste bien papu?

GUIDO

Perfecto.

MAGALÍ

¿No te quedó ningún síntoma?

GUIDO

Nada. Me muero de hambre ¿Ya está el desayuno?

YO

(Irónica)

Si señor….

Para un intruso desconocido existe la justicia. ¿Para uno con parentesco, quién? Si el “caballero” ya estaba repuesto ¿Qué hacía todavía en mi casa? O quizás estuviese a punto de partir. Resolví averiguarlo mientras disimuladamente les servía a todos té y tostadas.

YO

¿Vas a trabajar hoy?

GUIDO

(Con mirada suplicante)

Y… No sé si me conviene…

¡Cuánto hace que no desayunaba como corresponde!…

YO

Sin hacer nada te vas a aburrir….

LARA

¡No papo!… ¿En qué habíamos quedado?

MAGALÍ

Con esa medicación seguro que estará todo controlado…

LARA

¡Pero está débil!…. ¿No le ves la cara, pobre?

GUIDO

¿Qué tengo en la cara?

LARA

Arrugas… Y estás demacrado… Ja Ja Ja…

¡No!… ¡Seguís precioso!….

Pero quedate a descansar…

Todas las mujeres soñamos desde chicas con ser madres. Mientras no se da, utilizamos lo que venga para practicar: una muñeca, una mascota, un padre. Era evidente que Guido y Lara se necesitaban, más en ese momento que en otros. Ella hacía de mamá y él de hijo, y los dos contentos.

YO

Lara, tu padre tiene obligaciones….

GUIDO

No creas, con avisarle a Gustavo y al Escribano alcanza….

(Tomando el teléfono)

Es más, ya mismo les dejo un mensaje.

(Habló)

LARA

(Mimosa al padre)

Papotito… ¿Nos acompañás a la Combi?

GUIDO

Por supuesto hijita.

MAGALÍ

Bueno, vamos que se hace tarde.

Mami, mejor que papá almuerce algo liviano….

YO

¿Si? ¿No me digas?

(A Guido)

¿Qué prefiere el caballero?

GUIDO

Me da igual, lo que haya.

MAGALÍ

Puede ser pollito hervido y zapallo…

YO

(Resignada)

Así será.

GUIDO

Por mí no te compliques…. No quiero molestar…

YO

No te preocupes, de todos modos tengo

que ir al súper.

Todos tenemos un “muerto en el placard”. Alguna manía inconfesable que repetimos automáticamente sin evaluar si está bien o mal. La mía era la de anotar los menús y las compras al dorso de volantes. Si, vergonzoso, pero cierto. Cuanto papelito de propaganda me iban entregando por la calle, si estaban impresos de un solo lado, yo los guardaba. De ese modo, llegué a acumular cantidades, con la certeza de que contribuía al reciclado eficiente del papel.

Abrí el cajón de la cocina donde los tenía  guardados y saqué uno para escribir.

YO

¿Y qué más?

MAGALÍ

(Pensando)

¡Agua mineral!…. Y… ¿Puede ser sopa?

Eso le va a hacer bien.

GUIDO

(Observándome)

Leti.. ¿Seguís usando eso?

YO

¿Los volantes, decís?

GUIDO

¡Si!…

YO

Por supuesto…

GUIDO

¡Pero!… Dejate de miserias… Estás en un lugar privilegiado

y actuás como una pordiosera….

YO

¿Y qué? A mí me gusta…

LARA

Bueno, no se peleen…

¿Vamos pá?

Todos se fueron e interiormente sentencié: -Paciencia Leticia, esta estadía va a ser complicada… ¿Quién se cree que es para criticarme?

Sonó el teléfono.

GUSTAVO

¡Leticia!… Dame con Guido….

YO

Buen día ¿No?

GUSTAVO

Si, qué bestia soy, es que estoy preocupado por “el falco”…

¿Cómo no me llamaron ayer?

YO

Quedate tranquilo que ya está mejor.

Ahora salió un momento a acompañar a las chicas,

pero calculo que en media hora estará de vuelta.

GUSTAVO

Bien, en un rato paso por ahí.

(Cortó)

Miré la cocina, llena de platos sucios. Luego la casa,  toda inundada de pelos de las mascotas. A continuación  las camas, completamente  deshechas. Un asco completo para recibir visitas por la mañana. Rápidamente encaré la limpieza. Y logré el milagro: en solo 1 hora el desastre lucía reluciente. Me cambié para ir al súper.

Llegó Guido.

YO

¿Todo bien con las chicas? Tardaste mucho…

GUIDO

Son divinas, me saludaban con la manito como cuando eran chicas…

Lo que me estaba perdiendo…

(Sacando un paquetito del bolsillo)

¡Tomá!… Te traje un regalito….

YO

(Recibiéndolo)

No hacía falta…

GUIDO

Abrilo…

YO

¿Qué es?

(Lo desenvolví)

Una libreta rosa… ¿Para qué?

GUIDO

Para que no uses más

los volantes…

¿Para qué armar una guerra por uno o dos días más que lo tenía que aguantar? ¿Para qué decirle?: -¡Estúpido, metete en tus cosas!- Opté por hacer mutis y salir presta para el mercado.

GUIDO

(Asomándose a la puerta)

¡Leticia!…..

YO

(Dándome vuelta)

¿Qué te pasa ahora?

GUIDO

¿Te acompaño?

YO

(Con frenesí)

¡¡¡No!!!….

En el camino de huída –porque eso era- recordé las veces que los chicos eran chiquitos y había perdido la posibilidad de bañarme en privado. Los muy “cochinos”, en cuanto cerraba la puerta, se ponían a llorar como marranos. Conclusión: tenía que correr  la cortina y dejarlos entrar cada tanto, era la única manera. Hasta que por fin llegaba mi marido del trabajo, y como premio, me encapsulaba dentro del sanitario y disfrutaba de un poquito de tranquilidad a solas.

Así me pasaba con Guido. Tan insoportable era su persecución, que ir de compras me liberaba, al menos por un rato.

A las dos horas regresé en remís y encontré el auto de Gustavo estacionado en la puerta. ¡Bingo!

YO

(Entrando con bolsas)

¡Hola!….

GUIDO

(Tirado en el sofá)

Hola mi amor…

(A Gustavo)

Y… ¡No sabés!… Tenía una especie de compresión en el pecho…

Creí que me moría… ¡Terrible!….

GUSTAVO

Hola Leticia…

(A Guido)

Terrible fue lo mío con el nervio ciático…

¡Papá!… ¡Eso sí que es sufrir!….

GUIDO

Yo sentí que veía la luz blanca….

GUSTAVO

¡Yo también!…

MARIANA

(Llegando de la cocina)

¡Hola Leti!… Estaba preparando café…

¿Te ayudo con las bolsas?

YO

Si, por favor.

GUIDO

¡Ah!… Te llamaron de la librería,  Marcelo…

¿Será por la libretita? ¿Cómo sabía nuestro teléfono?

YO

(Espantada)

¿La compraste en la librería de acá?

GUIDO

Si ¿Por? ¿Tuviste algún problema con los de ese negocio?

MARIANA

¿Qué problema? Si son re amables…

GUIDO

Eso me pareció…

YO

(A Mariana)

¿Vamos a la cocina?

Tengo otro “muerto en el placard” que paso a confesar. Cada vez que algún secreto mío vergonzante se está por descubrir, me sonrojo de tal manera que los cachetes de la cara pasan a parecer dos manzanitas. Y Guido lo sabía. Por lo tanto, lo más prudente fue exiliarme con mi amiga hasta otro sector de la casa hasta que pasara el espanto.

Ya en la cocina:

MARIANA

¿Te sentís bien? Estás colorada como un tomate.

YO

¿Y qué te parece? ¿Vos escuchaste lo que dijo mi ex?

MARIANA

¿Lo de Marcelo? ¿Tanto lío por eso? ¿Sabés las veces que

Vincent llamó a mi casa diciendo que era mi hermano? Jua Jua Jua….

YO

No me causa… ¿Y si Guido me acusa de infiel?

Acordate que todavía no me divorcié….

MARIANA

¿Y él con la “bancaria”?… Estarían uno a uno…

YO

¿Y si Marcelo se pone celoso?

¿Cómo le explico que Guido está viviendo conmigo?

¡No!… Esto lo tengo que aclarar cuanto antes….

(Tomé el teléfono)

Marian… Controlá que no entre nadie acá…

Cerrá bien la puerta…

¡Hola!… ¿Marcelo?

MARCELO

¡Mi amor!….

YO

¿Vos llamaste a mi casa?

MARCELO

Si, hace un rato…. Me atendió tu marido….

YO

(Horrorizada)

¡Yo te puedo explicar!….

Es que está enfermo y se instaló casi sin quererlo…

MARCELO

Todo bien, es re  copado el chabón….

YO

¿Qué?

MARCELO

Estuvimos charlando un rato, porque resulta que por

casualidad lo atendí a la mañana por una libretita color rosa….

YO

No lo puedo creer…. Mirá que de verdad estamos separados…

Es una circunstancia pasajera que esté conmigo…

MARCELO

No me expliques nada… ¿Cómo pasaste el fin de semana?

YO

(Desconcertada)

Bien… ¿No te molesta?

MARCELO

¿Lo de tu marido?

YO

Mi ex marido….

MARCELO

Ni ahí… Yo sé cómo son estas cosas…

Le va a llevar un tiempo asimilarlo,

como le pasa a la madre de mis hijos…

YO

(Indignándome)

¿Qué le pasa a tu ex?

MARCELO

Inventa cualquier excusa para venir

a la casa de mi madre a verme…

YO

¡Qué descarada!

MARCELO

Necesita tiempo….

YO

¿Qué tiempo?… Vos… ¿Ya te divorciaste?

MARCELO

No. Hasta que ella no acepte….

YO

(Furiosa)

¡Y hacele un “contradictorio”!…

MARCELO

(Tranquilo)

Eso es muy violento….

YO

¡Pero así nunca vas a poder recomponer tu vida!….

MARCELO

Si que puedo… Bueno, te dejo que el negocio

está lleno de clientes. Te amo.

(Cortó)

MARIANA

(Acercándose)

¿Y? ¿Qué te dijo?

YO

(Desorientada)

Que… Ay… No me hizo nada bien la charla…

GUIDO

(Asomándose a la cocina)

Leti… ¿Habrá algo para “picar”? Pero que sea livianito…

Un quesito, unas aceitunitas, unos pancitos….

Para que no me hagan mal….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 123: Conflicto Solidario

Un ex marido puede convertirse en enemigo si quedó contaminado en una nube de resentimientos. O, en otro hijo más si su sentimiento interior es de compasión hacia su propia persona. O generan odio, o producen lástima, nunca admiración.

Domingo

Un enigma reemplaza a otro. Pasé de evaluar instalarme en Nueva Zelandia, a imaginar cómo sería mi vida con Marcelo a partir de la compra del departamento. La empleada de la inmobiliaria me había confirmado que el jueves de la semana siguiente se escrituraría y  darían la posesión. Tan lindo y equipado con todo lo necesario, ese y no otro proyecto, comenzó a poblar completamente  cada uno de mis pensamientos.

Y tal lo que ocurre con los regalos bien elegidos, no veía la hora de mostrárselo a mi amorcito. Me emocionaba tanto la novedad, como observar prontamente la expresión de mi “pomponcito” al encontrarse dentro de un lugar tan bello y solo de los dos.

Para eso sirve el dinero, para ser feliz. Para saltear los inconvenientes de un alquiler, los exagerados  requerimientos precontrato, las desconfianzas iniciales hacia los futuros inquilinos.

Soñaba una y mil situaciones dentro de esos 30 metros cuadrados. Él y yo, muchas risas, mucho amor, mucha pasión, no podía ser de otra manera.

Ayer, cuando regresé a casa después de la transacción, Mariana se fue.

En tanto que las chicas se preparaban para salir con sus novios a la noche, yo hacía que acomodaba la casa, mientras fantaseaba sin parar con el día jueves.

Para dormir hace falta una buena vida rutinaria. Esa que no genera sobresaltos ni emociones intensas. Así, es fácil adivinar lo poco que pude cerrar los ojos. Tarde, camino a la madrugada, sola en mi dormitorio, sola en mi casa, después que  mis hijas se fueron a divertir.

Tanta agitación mental, calculo que debió haber cesado recién cerca de las 5 de la mañana.

Y a las 6 regresó Lara. La escuché claramente porque cerró la puerta de entrada de un golpe.

YO

¿Lara, sos vos?

LARA

(Desde el living)

¡Si!… Disculpá má, fue sin querer…

YO

¡Poné llave y acostate!….

LARA

(Acercándose a mi dormitorio)

Mami…. Estoy con Maxi,

vamos a comer algo en la cocina….

YO

(Resignada)

Bueno, pero no hagan ruidos….

(Cerró suavemente la puerta)

(Y a los pocos instantes)

LARA

Má….

YO

¿Qué pasa ahora?

LARA

¿Hay helado?

YO

(Fastidiada)

¡¡¡Si!!!… En el freezer….

Pegué media vuelta y me tapé. Con un esfuerzo supremo intenté alejar cuanto pensamiento relacionado con molestias preocupantes  me dominara. Imaginé una playa plácida con mucho sol y arena tibia para inducir el sueño de forma más efectiva. Ah… qué lindo….

De pronto, escuché el teléfono de casa que sonaba insistente. -¿Será posible?… ¡Lara otra vez!-

Con contundencia, sin la menor consideración, la “nena”  volvió a irrumpir en mi cuarto. A lo bestia, prendiendo la luz de par en par, zamarreándome por más que yo me hacía la dormida para no retarla.

LARA

¡Má!… ¡Má!… ¡Despertate!….

YO

(A punto de explotar)

¿¿¿Qué te pasa ahora????

LARA

(Angustiada)

¡Papá tiene un infarto!!!!

YO

(Incorporándome de un salto)

¿Qué decís???

LARA

(Llorando)

¡Llamó recién!… ¡Está solo en su casa!…

¡Tenemos que ir a buscarlo!…..

YO

(Levantándome apurada)

¡Calmate querida!… ¡No puede ser!… ¡Si estaba perfecto!…

(Tomé el teléfono)

¡Hola Guido!….

GUIDO

(Alarmado)

Si mi amor…. Ay… No sé qué tengo…

YO

¿Qué te pasa? ¿Qué sentís?

GUIDO

Estaba durmiendo y me desperté con un dolor tremendo en el pecho….

Apenas puedo moverme ni respirar….

YO

(Espantada)

¿Cómo puede ser?… ¡Bueno, bueno, tranquilo que ya voy para allá!….

¡Dios!… ¿Por qué me habré mudado tan lejos?…

GUIDO

(Acongojado)

Leti… Si no llegás a tiempo…

Quiero que sepas que fuiste el gran amor de mi vida….

YO

¡No digas tonterías!… ¡Quedate sentado en la cama que ya voy!…

(Corté)

Comencé a prepararme con torpeza. En medio del dormitorio me llevaba todo por delante sin encontrar lo que buscaba para vestirme. Un nudo en la garganta me apretaba con fuerza. Lara no paraba de llorar en la cocina. Maxi se fue a la calle a aprestar el auto  fúnebre para llevarnos.

YO

¡Lara!…. ¡Lara!….

LARA

(Destrozada)

¡Qué!….

YO

¡Escuchame bien!… Si no te calmás, es más lo que complicás,

que lo que ayudás a tu padre!.. ¿Oíste?

LARA

(Forzando serenidad)

Y… Qué… Querés que haga….

YO

¡Llamá urgente a tu hermana!… ¡Hernán es casi médico!…

¡Que vayan ya mismo a buscar a papá, ellos están más cerca!…

¡Dale!… ¡Movete!…

En medio de tanta confusión, ni sé si me puse los mismos zapatos en los pies, menos si dejé la casa bien cerrada, o a las mascotas adentro, o si logré abrigarme lo suficiente. La cuestión era perder el menor tiempo posible.

Y salimos a la ruta. Maxi  aceleraba todo lo posible. Íbamos sin hablar, cada uno con su nube negra a cuestas. Yo sentía que nada malo debería pasar, si es que el cielo existía, si los demonios no terminaban ensañándose con nosotros.

No, todo se va a solucionar, me repetía interiormente.

Sonó el celular de Lara:

LARA

(Desfalleciente)

Hola Magali…. Bueno, está bien….

(Cortó)

Dicen que van camino al Hospital Británico….

Que Hernán lo revisó y no cree que sea un infarto, pero por las dudas….

MAXI

¡Vamos para allá igaul!

LARA

(Alterada)

¡Si!…

¡Hernán no sabe nada!….

Así somos los humanos. Deshumanizamos a los otros en medio del caos. Nos la “agarramos” con cualquiera que se ponga enfrente con tal de justificar lo malo que nos pasa. Culpables, eso necesitamos. Y con urgencia, cosa de poder descargar en alguien el dolor que nos inunda…

Cuando llegamos a la clínica, Guido ya estaba siendo atendido en la guardia, y pasamos.

LARA

(Tirándose en sus brazos)

¡Papá!… ¡Te quiero!…..

GUIDO

(Más sereno ya)

Tranquila mi vida….

YO

¿Cómo te sentís?

GUIDO

Me sigue un estrujamiento en el pecho….

MAGALÍ

Debe ser algo estomacal….

LARA

¡Callate tarada!… ¿Vos qué sabés?

HERNÁN

(Con calma)

Las pulsaciones están en 80,

no noté alteraciones en el ritmo cardíaco….

LARA

¿Y con eso solo lo diagnosticás?????

YO

¡Lara!… ¡Basta!…..

MÉDICO

(Entrando)

Por lo que pude observar, se trata de un reflujo gástrico….

Con Omeprazol una vez  por día va a ser suficiente…

Ya le hago la receta….

YO

Doctor… ¿Por qué no le hace un electrocardiograma?

MÉDICO

Porque no hace falta….

YO

Le pido por favor….

MÉDICO

(Dudando)

Está bien, para que se queden tranquilos,

pero no es por ese lado….

Yo prefería pedir “de más” y no tener que confrontar a futuro por mala praxis. El doctor no estaba para nada convencido de mi solicitud, pero igual lo hizo. Llamó a una enfermera y ella se ocupó de “cablear” a mi ex por todos lados. Nos pidieran que esperáramos afuera. Habrá tardado no más de 15 minutos en total. Al finalizar el estudio, pudimos volver a estar con él.

ENFERMERA

Bueno, le llevo el resultado al médico y

después hablará con ustedes.

HERNÁN

¿Me permite ver la tira?

ENFERMERA

(Desconfiando)

¿Usted es facultativo?

HERNÁN

Con dos materias más si.

(Observando el registro del electro)

Um…Si, tal como pensábamos…

No tiene nada…

LARA

(Ofendida)

¡Yo, hasta que me lo diga el médico no lo creo!….

GUIDO

Larita… No es momento de pelear….

LARA

(Obediente)

Si pá….

YO

(A Guido)

Pero… ¿Qué fue lo que hiciste a la noche?…

Si se puede contar….

GUIDO

No había comido nada en todo el día, entonces

para cenar me compré una docena de empanadas….

Estaba tan cansado que me acosté y las comí ahí mismo,

hasta que  quedé dormido….

YO

¿No tomaste nada raro? Alcohol, un remedio, mucha sal…..

GUIDO

¡Te juro que no!…..

MÉDICO

(Regresando)

Bien. Era como les decía, un problema de reflujo…

(A Guido)

Tome un comprimido de esta receta tal como le dije,

y cuídese de no cenar demasiado tarde.

Siempre es aconsejable acostarse después de

dos horas de haber comido….

(Dándole una pastilla)

Tome…

(Mirando el reloj)

Son las 7. Esta es la primera dosis, la siguiente

a las 7 de la mañana del lunes….

Salimos de ese lugar contrariados. Contentos porque lo habían atendido rápido, dudando del diagnóstico, y al mismo tiempo disfrutando de ver a Guido en pié. Lara lo abrazaba exageradamente, como queriendo ayudarlo a caminar.

LARA

¡Cuidado el escalón pá!….

GUIDO

Tranquila cielito, que veo bien….

MAGALÍ

¿Vamos todos a casa?

YO

¿A qué casa?

MAGALÍ

A la nuestra…. A Nordelta….

YO

Si, buena idea, salvo por el hecho de que recién

amanece y que tu papá debe descansar….

LARA

¡Yo le doy mi cama!…..

YO

(Forzando todo)

Pero él quiere ir a su propia vivienda…. ¿No Guido?

LARA

¡No!… ¿Y si le vuelve a pasar?

(A Guido)

¿Vos qué preferís?

GUIDO

(Tímido)

Me da igual… No quiero molestar…

LARA

¿Qué vas a hacer ahí solo?

YO

(Irónica)

Quizás no esté tan solo…

LARA

(Sin prestarme atención)

¡Pá… Vos te venís conmigo y yo me ocupo de cuidarte…

Y no se discute más….

Los grandes sustos alteran la psiquis. Nos hacen olvidar conflictos, diferencias, rencores antiguos para comenzar de nuevo. Si, pero por un rato. Ese rato era evidente que les duraba más a todos, y menos a mí.¿Qué es eso de venir a invadirme, si el médico dijo que no era nada grave? ¿Desde cuándo Guido se dejaba conducir a donde le indicaran, cual si fuera Mis Daisy?

Sé que hubiera sonado despiadado insistir con “taza taza, cada uno a su casa”, por lo tanto me la tuve que aguantar.

Eran las 8 de la mañana cuando llegamos a MI HOGAR, y nos pusimos todos en la cocina a desayunar.

Guido, cada tanto me mandaba una miradita confusa. Con un estilo “Gardeliano”:  Boca torcida, media sonrisa clavada, y  ojitos brillantes. ¿Qué me quería decir? ¿Gracias? O, -Me salí con la mía-…. O, -No te vas a librar tan simple de mi-… O, -Las chicas están de mi lado-…. O, -Por más que no te guste, hago lo que quiero-…. O, ¿Qué?….

LARA

¿Tenés sueño papi?

GUIDO

Un poco….

LARA

¡Ya te preparo  mi cama!….

Y de acá no te movés por unos cuantos días….

YO

(Con fingida serenidad)

Querida… Él tiene que trabajar… Hoy a la noche el remís….

GUIDO

Lo dejé…. No tiene sentido tanto sacrificio….

YO

Bueno, está bien, pero mañana el camión…. Y la escribanía….

HERNÁN

Te sugiero reposo…

LARA

¡Eso!… ¡Hacele caso que él

es casi médico!….

¿Qué es esto? ¿Un conjuro satánico? ¿Desde cuándo  tengo que soportar  a mi ex metido en mi propio ámbito? ¿Para qué nos separamos?…

-Bueno, calma Leti, no hay mal que dure cien años-…

YO

Larita, tenés muy buena voluntad, pero en su departamento

tu papi tiene todo lo suyo, ropa, sus cosas…

LARA

(A Guido)

¡Listo!…Te traemos lo que necesites… ¿No Maxi?

MAXI

Si.

GUIDO

Gracias hijita, pero acá no hay mucho lugar….

LARA

¿Qué no?…. Te dejo mi dormitorio y me voy al de  mamá….

Pensá: ¿Y si te agarra otro infarto, o lo que sea?

¿Y si te volvés a sentir mal? ¿Qué hacés?…

¡No!… Te quedás acá y basta….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 122: Sorpresas

Ser pobre no es solamente carecer de dinero. Es cargar con un sinfín de complicaciones para acceder a cosas básicas: vivienda, créditos, tarjetas de compra, lugares preferenciales. Un estigma aunque se sea honesto, puertas que se cierran con facilidad, trámites accesorios que golpean la autoestima.

Sábado

Queramos o no, los consejos y ejemplos de los que nos rodean hacen mella. Quedan retumbando en la conciencia y son sometidos a un proceso de evaluación interior.

Mariana con sus: -¡Animate!- una y otra vez, reclamando que despertara, promoviendo los placeres. Semillitas de felicidad que fueron germinando en mí durante  toda la tarde de ayer.

Cuando me cuesta decidirme sobre algo, cuando me da vértigo saltar la valla de lo acostumbrado, trato de insuflarme coraje pensando: ¿Qué es lo peor que pueda pasar?

Si finalmente daba un primer paso para hallar un lugarcito de encuentro con Marcelo ¿Cuál podía ser el riesgo? ¿Que nos descubrieran? ¿Que nos vieran? No, peor era entrar a un hotelito o a un bar o andar sueltos por la calle. Todos los caminos conducían a lo mismo: un día

sería inevitable contarle al mundo que nos amábamos (¡Ajjj… Qué cursi sonó!).

Esa mañana de sábado me levanté con la premisa de, al menos, averiguar por algún departamento en alquiler. Ver qué tal eran, cuáles las condiciones, qué ubicaciones.

Llamé a Mariana desde la cocina de casa:

YO

¡Hola!… ¿Te desperté?

MARIANA

(Medio atontada todavía)

¿Qué hora es? ¿Qué pasó? ¿No dormiste?

YO

Son las 7 ¿Me acompañás antes del mediodía a ver propiedades?

MARIANA

¿Qué, te mudás tan pronto?

YO

Nooooo… es por lo que hablamos ayer de Marcelo…

MARIANA

Ah… Reaccionaste…. Bueno, a eso de las once paso a buscarte.

YO

Mirá que solamente voy a mirar. ¿Me oíste?

MARIANA

¡Llevá plata para señar!….

Chau…

(Cortó)

Evidente que no me escuchó. Que todavía no entendía que me gustaba ir paso a paso para convencerme.

Mis hijas se levantaron contentas y partieron a “comerse” la vida con esa convicción profunda de hacer lo que les venía en ganas. Lara a ver a Maxi y Magali a encontrarse con Hernán. Mañana liberada para mí.

Cuando se hizo la hora prevista, Marianita apareció con toda su paciencia a cuestas en un remís.

YO

¡Hola!… Gracias por acompañarme.

MARIANA

No hay drama ¿Adónde vamos?

YO

A la inmobiliaria que me vendió la casa,

puede que tengan algo.

Me daba tranquilidad que mi amiga compartiera semejante aventura. Por un lado me gustaba la idea de un lugarcito privado para estar con Marcelo, pero por el otro, tenía muchas dudas. No es normal que en una pareja la mujer se haga cargo de las soluciones más importantes, o al menos yo no estaba acostumbrada a eso.

En la inmobiliaria nos recomendaron un inmueble de un ambiente a estrenar ubicado cerca del Centro de Nordelta. La dirección estaba bien, a doce cuadras de mi casa y a tres del negocio de mi amado. En el mismo remís fuimos con la vendedora para verlo. Un edificio imponente –como todos los de ese barrio- con jardín y piscina propia.

VENDEDORA

Les voy a mostrar el que tenemos para venta en el tercer piso

porque está amoblado. Después las llevo al quinto que

es el que se alquila.

MARIANA

(Cuando llegamos al 3º)

¡Qué hermoso!… Mirá Leti qué lindas vistas….

YO

(Asomándome al balcón)

Muy bueno….

VENDEDORA

Pueden observar la calidad de la construcción.

Y si bien son solo 30 metros cuadrados, verán que caben

perfectamente la mesa, la cama, la heladera, en fin, todo.

MARIANA

¿Y este no lo alquilan? Así con todo, sería fantástico.

VENDEDORA

Le dije que no, este se vende… ¿Vamos al quinto?

(Fuimos)

MARIANA

(Entrando)

Uy… Así vacío parece más chico que el otro.

VENDEDORA

Pero es igual, las mismas medidas…. ¿Para quién es?

YO

Para mí.

VENDEDORA

Si le agrada, no pierda tiempo que hay muchos interesados y

éste es el último que tengo para locación…..

YO

¿Cuánto vale?

VENDEDORA

$1500 por mes. Son dos de comisión, más uno

por adelantado y uno de depósito.

YO

Lo voy a pensar.

¿Vamos Mariana?

La vendedora me apremiaba con sus comentarios. Mariana con sus incisivas miradas. No obstante, fiel a mi estilo, resolví tomarme un tiempo. Tiempo para meditar si valía la pena, si a Marcelo le gustaría, si tenía sentido.

Cuando llegamos a la puerta del edificio, nos despedimos de la asesora y subimos al remís.

MARIANA

Lo vas a perder… Dijo que tenía otros

clientes y que era el último….

YO

Y bueno, aparecerán otros… No sé si Marcelo podrá venir a verlo hoy,

dijo que los fines de semana tiene a los chicos.

MARIANA

¡Y dale una sorpresa!… Si te gusta a vos, suficiente… ¿O no te gusta?

YO

Si… Es muy lindo.

MARIANA

¿Entonces? ¡Dale, decidite!…..

YO

No me presiones….

MARIANA

No te presiono, te ayudo… ¡Vos sos más lenta!….

YO

¿Y si hago tanto lío y al final lo de Marcelo no prospera?

MARIANA

¿Y si mañana llueve? ¿Y si se parte la tierra al medio?…

¡Dejate de embromar!… Querés tener todo controlado…

¡Viví de una buena vez!… Lo importante es hoy,

mañana Dios dirá….

Era cierto, me aterraba el futuro, como si de alguna manera buscara seguridades que nadie me podía dar. ¿Cuál era el riesgo real? ¿Los $6000 del principio? ¿Y si resultaba bien?

Lo contrario de la duda es el impulso. Y lo opuesto a mí era Mariana. Bastaron dos comentarios más para que terminara convenciéndome. Con el mismo remís fuimos a casa para sacar algo de plata, y de allí a la inmobiliaria.

VENDEDORA

¿Cómo le va señora? Llegó justito….

MARIANA

¿Ya lo alquiló?

VENDEDORA

No es por eso, es  que me iba.

(Mirando su reloj)

Son las 12,30, ya cerramos.

MARIANA

¿Nos puede atender por favor?

VENDEDORA

Voy a hacer una excepción, pero no perdamos tiempo…

Pasen por acá a mi escritorio que ya traigo los papeles.

(Nos sentamos)

YO

(Al oído de Mariana)

Esta vendedora… ¡Qué poco interés!…

¿Por qué nos trata de esa forma?

MARIANA

No es importante… No te distraigas con eso….

YO

Pero me sorprende… ¿No vive de los clientes como nosotras?

VENDEDORA

(Regresando)

¿Me trajo la garantía, los recibos de sueldo, la plata?

YO

Vine con el dinero, nada más…. Pensé que lo demás….

VENDEDORA

(Autoritaria)

Tiene que demostrar ingresos, y además la propiedad

del garante no puede ser de un valor menor que U$S 100.000.

YO

Bueno, yo no trabajo, pero el inmueble que le voy a presentar es mío,

y vale mucho más que eso. De hecho lo compré acá mismo, es una casa.

VENDEDORA

(Impaciente)

Una misma persona no puede ser inquilino y garante.

¿Esa casa es solamente suya?

YO

¡Si!…

VENDEDORA

¿Y usted es soltera o casada?

YO

Separada.

MARIANA

Todavía no se divorció.

VENDEDORA

Entonces para firmar la garantía deberá venir su esposo…

YO

¡No!…

VENDEDORA

Y el que alquile deberá ser alguien con recibo de sueldo.

Pueden poner a otro  si ustedes no tienen los requisitos…

MARIANA

(Mirándome)

¿Quién puede ser?

YO

No sé, no conozco a nadie.

(A la vendedora)

¿Por qué es tan complicado alquilar?

VENDEDORA

(Prepotente)

No es para cualquiera. Nuestra misión es asegurarle al

dueño que no va a tener el menor inconveniente para cobrar.

YO

Si es por eso, que se quede muy tranquilo….

VENDEDORA

El inquilino tiene que presentar recibos de sueldo….

MARIANA

¿No podría ser más flexible en eso?

VENDEDORA

De ninguna manera….

Nosotros al propietario….

Esa vendedora intransigente nos estaba complicando por demás el trámite. En un momento me puse a pensar ¿Qué hace la gente que necesita una vivienda imperiosamente? ¿Se debe someter a semejante muestra de desconfianza? ¿Deberá caer en las manos arbitrarias de una empleada inmobiliaria como ésta?

De un modo sutil esa mujer nos estaba maltratando. Ella sabía que queríamos el departamento, y por momentos noté que se aprovechaba. ¿Los dos meses de comisión eran un “peaje” para acceder, o el pago por un buen servicio, o qué?

YO

El del tercer piso, el que estaba amoblado….

VENDEDORA

(Con hastío)

Ya le dije varias veces que ese no se alquila…

YO

¿A cuánto lo venden?

VENDEDORA

Y… Es mucho para ustedes….

YO

¿Como qué cifra?

VENDEDORA

U$S 75.000…

MARIANA

¿Tanto?

YO

(A la vendedora)

Le ofrezco 70.000…. Con los muebles….

VENDEDORA

(Desconfiando)

Si me asegura que tiene el dinero lo consulto….

YO

Consulte.

(La vendedora se fue)

MARIANA

¡Qué grande Leticia!…. ¡Así se hace!….

YO

Me indignó la cantidad de requisitos.

Y se me ocurrió que comprarlo me puede servir como renta….

MARIANA

¡Excelente idea!….

VENDEDORA

(Regresando)

Puede andar… Si de verdad cuenta con la plata que hace falta,

podemos escriturarlo en 4 días…

Lo que sí, me lo tiene que señar ahora mismo….

Cumplimentamos la reserva y salimos de se lugar de servicios, tan poco servicial.

MARIANA

¿Le pago al remís y nos quedamos por acá

tomando algo para festejar?

YO

Perfecto.

(Caminamos hasta  la confitería)

MARIANA

¿Todavía tenés plata en el banco?

YO

Si, bastante.

MARIANA

¿Y cómo no pensamos antes en comprar el departamento?

YO

No era la idea. Me decidí por el mal trato de esa mujer.

No sé, me agarró un ataque de venganza…

Por eso lo hice. Este mundo es increíble…

Todo es más difícil para los que más necesitan…

(Llegamos al bar y nos sentamos)

MARIANA

Y si…

YO

¿Vos viste lo pedante de esa vendedora al pedirnos requisitos?

¿Quién se creyó que era? ¿El mismo dueño del departamento?

MARIANA

Tal cual… Como esos empleados de seguridad de edificios “paquetes”

que te miran con desprecio…

YO

¡Eso!… ¡Me revienta!… ¿Qué les pasa a las personas?

MARIANA

Que se someten a los poderosos, y se abusan de los necesitados…

(Mirando por la ventana del local)

Uy… ¿Ese que pasa por ahí, no es Marcelo?

YO

(Ansiosa)

¿Cuál? ¿Dónde?…

MARIANA

(Señalando)

Allá… El que va caminando con los dos chicos….

YO

(Enternecida)

Ay… Si… Deben ser los hijos… Qué chiquitos…

Mi amor… Qué ganas de ir a contarle…

MARIANA

¡Que sea sorpresa!…Ya te lo dije, es mejor…

La semana que viene cuando te den las llaves,

lo llevás con cualquier excusa y ahí le contás todo…


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