BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 139: El Gran Destape (Antepenúltimo)
Lo peor de una traición no es la tristeza, ni la decepción, ni la necesidad de justicia. Es el dilema de encontrar un reemplazo. Alguien que cumpla la misma función sin estafas. Ponerlo a prueba una y otra vez a ver si es leal, dejar que pase el tiempo y, recién después, volver a confiar. Una vida.
Martes
Hace poco se sancionó una Ley que obliga a los medios audiovisuales a determinar claramente el comienzo y el fin de los espacios publicitarios. Yo precisaría eso para mi vida: ahora bromas, ahora malas noticias, ahora preocupaciones, ahora felicidad. Algo que me evite encontrarme desguarecida para afrontar acontecimientos sorpresivos. Un cartelito, una alarma, alguna señal. Porque es ahí cuando me mareo y suelo tener pésimas reacciones.
Ayer, iba lo más contenta hacia la vivienda de Guido. Con miles de ilusiones en la mente: un nuevo integrante en la familia, un casamiento, una satisfactoria recuperación post cirugía. Y con ello, la necesidad imperiosa de recomponer la pareja con mi marido. Todo lindo, muy lindo.
Llegué a la puerta del departamento, apoyé la oreja sigilosa: silencio ”ficticio”. ¿Qué hago con la notita que le preparé? ¿Entro y se la dejo sobre la mesa? ¿Lo sentirá como una intromisión? No, mejor la paso por debajo de la entrada, y que la encuentre él solito. Si, mejor eso.
Guido, desde siempre, le tuvo aversión a los insectos. A los de todo tipo: cucarachas, mosquitos, hormigas, lo que fuera. Y sería por eso, que se ocupaba de taponar prolijamente cada abertura de las propiedades en las que vivía. Así, indefectiblemente, pasó en este caso. Medio milímetro de grosor del papel no alcanzaba a pasar por debajo de la puerta. Chocaba necesariamente con algo parecido a un burlete. Y no me quedó más remedio que abrir….
¿Y qué pasó?… Si, acertaste, ahí se encontraba el muy ladino. Acostado y dormido como el mejor. Eso no me molestó. Lo peor fue descubrir un cuerpo femenino a su costado.
¡Torpe! ¿No era que me habías sido fiel?
Las luces apagadas, la persiana cerrada a las dos de la tarde. Gracias a un hilito de sol me pude guiar hasta la escandalosa cama. Y, sin miramientos, ni modales de dama, lo sacudí con fiereza.
YO
¡Ché!… ¡Despertate!….
GUIDO
(Atolondrado)
¿Eh?… ¿Eh?… ¡Qué pasa!… ¡Leticia!… ¿Qué hacés acá?…
¡Yo te puedo explicar todo!…
YO
Callate idiota. Solo te quería avisar que hay novedades de los chicos….
Lara fue operada de apendicitis, Magali se casa,
Fausto va a tener un hijo….
El cuerpo femenino permanecía inmóvil, petrificado a su lado. Hasta que largué las novedades y de golpe y se dio vuelta.
YO
(Al cuerpo)
Vos nena, seguí con lo tuyo, este es un tema nuestro…
GUIDO
Leti… No podés aparecerte así….
YO
¿No? Si vos me hubieras avisado…
EL CUERPO
Fue sin querer….
YO
¡No te metas imbécil! ¿Quién sos vos acá?
EL CUERPO
Soy… Mariana.
Leticia, perdoname.
Bien, hagamos un mapa de la situación: Un ex marido que se fue, pero rogaba por volver. El mismo que juró no haber estado jamás con otra. Hasta ahí, nada tremendo, nada inesperable. Pero, a su lado, mi mejor amiga. Esa que no le hacía “asco” a ninguno, que había descubierto la fórmula de la felicidad dejándose manosear por cuanto tipo se le cruzara y la hiciera olvidar por un rato los malos tratos de su esposo. Pero…. Conmigo no, Mariana ¿Eh?….
Todas tenemos un demonio adentro. Ese que aparece en pocas ocasiones de la vida, ese que nos transforma en el Increíble Hulk cuando el suceso lo amerita. Sentí que la camisa se me rompía, que me ponía verde, que largaba baba venenosa por la boca, y no me quedó otra que agarrarla a trompadas. Por el pelo, ya que ropa no tenía. La revoleé de un lado a otro de la cama tirándole los peores insultos que una mujer puede recibir: gorda, vieja, deforme, atontada, ignorante, prostituta….
Salí de allí agitada, por dentro y por fuera. -¡Que tonta fui!- -¿Cómo no me cuidé de la gente más cercana?- -¡Tanto detalle para analizar mi vínculo de pareja, y me viene a pasar esto!-….
Si tengo que describir mi principal sensación, la llamaría “ODIO”. Odio hacia mí por no haber imaginado que con los escasos escrúpulos de Mariana sería muy fácil terminar de esa forma. Odio hacia Guido, tan apocado, indeciso, intrascendente, que fue capaz de dejarse llevar por delante. Si, porque seguramente fue ella la que “organizó” todo. Odio hacia Mariana, porque se aprovechó de mis confesiones, de la cercanía, de la información que tenía. ¡Falsa!….
Cuanto más pensaba, más grande se me hacía la necesidad de vengarme. Uno no puede seguir así nomás por la vida, haciendo el papel de bueno, perdonando a los canallas. No señor. Corresponde elucubrar una magnífica revancha. Algo que permita devolver con creces el sufrimiento.
Volví al Sanatorio. Afortunadamente, la cara que me acompañaba era coherente con el susto de la mañana con Larita, y solo por eso, la gente que me veía no se preocupaba.
Mi hija ya estaba despierta de la anestesia con Maxi custodiándola.
YO
(A Lara)
¿Estás bien mi amor?
LARA
Si má.
YO
(Sacando de un bolso)
Acá te traje ropita.
MAXI
Dijo el médico que a la noche la
pasan a una habitación común.
YO
Bien. Yo me quedo hasta mañana.
Maxi… ¿No querés ir a tu casa a bañarte, a comer algo?
LARA
¿Y papá?
YO
(Disimulando)
Em… No sé ¿No vino todavía?
LARA
¿Alguien le avisó?
YO
Si mi amor, seguro que en
cuanto le sea posible viene.
Por supuesto que el muy ”sotreta” ni se animó a acercarse. Menos, la implicada copartícipe necesaria. Seguramente los carcomía la vergüenza, o el pánico de que mi bocaza hubiera desparramado la traición por toda la familia. La mía y la de ella. Que si bien lo hubieran merecido, no era mi estilo. Solo con recordar las veces que mi madre me había tomado como ´”paño de lágrimas” ante cualquier conflicto con mi padre, me bastaba de muestra. En el rol de hija, en esos casos, terminaba detestando a mis progenitores. No deseaba escuchar el más mínimo comentario de uno en contra del otro. No soportaba enterarme de intimidades, ni de errores humanos, ni de fracasos maritales. Por eso, solo por eso, resolví que el “suceso” quedaría bien escondido en mi memoria, y de allí no saldría.
En ese Sanatorio, a Lara le había tocado una habitación doble. En la cama de al lado estaba internada otra chica de su edad, con una pequeña operación en el tobillo. No había lugar para descanso de los acompañantes. Las enfermeras me habían sugerido reposar “bien derechita” en el sillón de la recepción, pero yo opté por quedarme sentada en la silla al lado de mi hija. Hasta que se hicieron las 3 de la madrugada. Mucho frío, demasiado silencio, la luz apagada, Larita dormida bastante tranquila. Entonces, tomé una almohada que sobraba y me acosté en el piso, justo debajo de la cama de mi hijita. Y con bronca, recordando a los “asquerosos” que ya sabemos, logré dormir un par de horas.
A la mañana:
LARA
(Tocándome la cabeza)
¡Má!… ¡Eu, má!…. ¡Despertate!….
YO
(Desde abajo)
¿Qué? ¿Qué pasa?
LARA
¡Dale que vienen a limpiar!….
MUCAMA
No se preocupen, vuelvo en un rato…
(Cerró la puerta)
YO
(Incorporándome)
Ah…Me duele todo… ¿Cómo te sentís mi vida?
LARA
Bien, mejor que vos creo… jajaja….
¿Qué hacías en el suelo?
YO
Te cuidaba…..
(Golpearon la puerta)
LARA
¡Adelante!…..
GUIDO
(Asomándose temeroso)
¿Puedo pasar?
LARA
(Contenta)
¡Papote!!!….
Eso de los pelos que se nos erizan como a un gato es cierto. Verlo, fue revivir el espanto del día anterior, con la misma angustia, igual odio, más rencor todavía. Nos cruzamos una mirada fulminante. De esas que no dejan lugar a dudas. Bajó la vista en señal de rendición y me fui al baño que se encontraba dentro de la habitación. Y allí me quedé hasta que escuché que partía. Recién ahí salí.
MUCAMA
¿Ahora sí puedo limpiar?
YO
Si. Larita, salgo, pero me quedo cerca ¿Precisás algo?
LARA
¿Me comprás una revista?
YO
Por supuesto. Ya vuelvo.
(Salí)
Fui a la calle en busca de algún kiosco. Miré para uno y otro lado de la vereda, hasta que logré divisar uno. Y hasta él me encaminé.
GUIDO
(A unos metros)
¡Leticia!…¡Leticia!…..
YO
(Corriendo)
¡No te me acerques!….
GUIDO
(Alcanzándome)
¡Leticia, escuchame!… Vos tenés que saber algo….
YO
(Gritándole)
¡Nada de lo que me puedas decir me interesa!….
GUIDO
¡Fue una sola vez!… ¡Te aseguro que se trató de un vínculo pasajero!…
¡Mariana para mí no es nadie!…
YO
¿¿Qué me decís a mí??? ¡Andá y explicaselo a ella!….
GUIDO
(Tomándome del brazo)
¡Con vos quiero hablar!…..
YO
(Soltándome)
¡Pero yo no!…. A partir de ahora vas atener que conversar
con un abogado. ¡Ah!..Y te sugiero que dejes cuánto antes
ese departamento… ¡Lo compré yo!…
GUIDO
(Enojado)
¡Está bien!… ¡Lo querés así, será así!….
¡Yo también voy a buscar un abogado!…
¡Y del departamento no me voy porque también es mío!…
¡Acordate que seguimos casados!…
YO
¡Pero vos cometiste adulterio!….
GUIDO
(Sarcástico)
¿Yo? ¿Qué pruebas tenés?… Es tu palabra contra la mía…
En cambio, en tu caso hubo fotos, un programa de televisión,
entradas a una fiesta….
YO
(Perpleja)
No te conocía esa faceta mentirosa…..
Vos sabés bien lo que pasó….
GUIDO
(Cínico)
No me interesa… Para la justicia solo vale
lo que se puede demostrar….
YO
(Yéndome)
No imaginé que al final te iba a
terminar tomando asco….
Dicen que uno termina conociendo a la verdadera persona con que estuvo casada, solo al momento del divorcio. Y es cierto. Guido me estaba mostrando “la otra cara de la luna”.Esa que había permanecido oculta durante tantos años. Esa que lamentablemente ahora salía a la luz. En medio de un conflicto que yo no generé, en mitad de un montón de acontecimientos familiares que nos precisarían a ambos en la mejor de las armonías. Sorpresas que da la vida.
A la necesidad imperiosa de venganza, le fui sumando odio, y, finalmente furia.
Buena combinación para responder a un futuro ex marido indecente.
Me volví a refugiar en el Sanatorio.
Al abrir la puerta de la habitación de Lara ¿Quién podía estar?
LARA
¡Mami, llegó la tía Mariana!…
YO
(A Mariana con rabia)
¿Con quién viniste?
MARIANA
(A la defensiva)
Con nadie….
YO
¿Estás bien segura?
LARA
¿Te trajo el tío Gustavo?
YO
Difícil….
MARIANA
Vine en remís, me está esperando en la calle….
YO
(Tomándole la mano)
¿Si? ¡Mostrámelo!… ¡Vamos!
LARA
¡Má!… ¿Y la revista?
YO
Ya vuelvo…
(Salimos a la vereda)
MARIANA
(Señalando)
¿Ves?… Ese azul que está ahí….
YO
(Sorprendida)
¿No viniste con Guido?
MARIANA
¡No!…Lo de Guido ya fue….
Leti, perdoname, me dejé llevar…
YO
(Furiosa)
¿Te dejaste llevar? ¡Sos increíble!…
MARIANA
Por las ganas de vengarme. No soporté que Gustavo
me hablara todo el día de vos, que me comparara,
que te pusiera como el mayor ejemplo de mujer…
YO
(Incrédula)
¿Me arruinaste la vida solo por unos comentarios de tu marido?
MARIANA
Si, para que aprenda…. Para que sepa que yo también puedo
conseguir lo mismo que vos… Por eso le conté todo…
YO
¿Te volviste loca?
¿¿¿Gustavo sabe todo???
MARIANA
Si.


Nooooo!….. y ahoraaaa??????
Mirta, qué capítulo!, me hubiera gustado equivocarme.
Ahora es mucho más difícil todo… y sin embargo hay que esperar.
La vida da igual sorpresas en un sentido… o en el otro.
Veremos…
Buenas noches