BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 141: El Camino más Largo (Último)

No precisamos asesores para una vida rutinaria. Bien o mal, nos vamos acostumbrando lentamente. Sobre adaptación, le dicen. ¿Será por eso que una irrupción desmedida de dinero, poder, o éxito nos desestabiliza? ¡Un psicólogo para acá, por favor!

Miércoles.

No todos somos Bill Gates. Esos iluminados que “la vieron” desde el principio, y cuando la diosa fortuna los tocó supieron claramente qué hacer. La misma esposa, beneficios para los empleados, donaciones caritativas siderales. (También juicios por monopolios, pero algún defecto debía tener).

Muchos se obnubilan ante el menor golpe de suerte. Se creen superiores, invencibles, ultra dotados. Entre deportistas, cantantes y gobernantes hay ejemplos de sobra.

Esas drogas destructivas –dinero, cargos, premios- suelen hacer más estragos que las más altas dosis de cocaína mezcladas con alcohol. Nublan la razón, destruyen familias, corrompen la democracia. Y lo peor, involucran y afectan a demasiados más que el mismo protagonista.

Gustavo, en pequeña escala, era el típico ejemplo de desborde egocéntrico patrocinado por un sorpresivo aumento patrimonial. De origen humilde, poco instruido, había alcanzado a subir de rango en la escala social económica. Desconocía modos y formalismos para manejarse con sus nuevos pares, suponía que un buen auto, una estupenda casa, era suficiente para emparentarse. O para comprarse un lugar. Más aferrado a los billetes que a genuinos sentimientos. Más cerca del banco que del hogar.

En el momento que estábamos en el auto y se me abalanzó, sentí un profundo rechazo. Pude comprobar directamente de qué hablaba Mariana cuando decía que era un sucio. La piel de su cara era grasosa, y vista de cerca, rodeada de miles de barritos explotados. De la nariz, asomaban excesivos pelitos rebeldes. Y el cabello… Mechas con ganas de no juntarse que solo deseaban excretar aceite humano por algún conducto adicional.

YO

(Indignada empujándolo)

¡Qué hacés asqueroso!…

GUSTAVO

(Insistente)

¡Decime que te gusta!…..

YO

¡Soltame o grito!….

GUSTAVO

(Obstinado)

¡Yo sé que me querés, que estás loquita por mí!…

YO

¿De dónde sacaste eso?

GUSTAVO

(Acariciándome)

Me di cuenta por cómo me asesorabas el otro día.

Tan fina, tan femenina… Te juro que me enamoraste….

Yo sé que lo hiciste a propósito…

¡Vámonos lejos!… ¡Los dos solos!….

¡Y que los demás se la aguanten!….

(Se me tiró encima)

YO

(Gritando desesperada)

¡Salí!… ¡¡¡Salí!!!….  ¡Policía!… ¡Policía!!!!…

GUSTAVO

(Besándome intensamente)

Vas a ser mía, solo mía….

(Destrabó el asiento y quedamos horizontales)

YO

(Desesperada cerrando los ojos)

¡Ay!… ¡Me ahogás!….. ¡Socorro!!!!… ¡Me muero!!!!… ¡Ayuda!…..

…………………………………………………………………………

GUIDO

¡Leticia!… ¡Leticia!….. Mi amor…..

YO

¡No!… ¡Jamás voy a estar con un ordinario como vos!…..

GUIDO

¡Despertate!…..

YO

¿Qué?… ¿Qué?….

(Abriendo los ojos)

¿Qué hacés vos acá?

GUIDO

(Bromeando)

Soy tu marido… Vivimos juntos…

YO

(Incorporándome)

¿Dónde estoy? ¿Y el auto de Gustavo?

GUIDO

¿Qué auto? ¿Quién es Gustavo?

Mi vida… Tuviste una pesadilla….

(Me abrazó)

YO

(Empujándolo)

¡Salí!… ¡Vos te acostaste con Mariana!….

GUIDO

(Riéndose)

¿Vos te llamás Leticia, o tenés otro nombre?

YO

(Mirando todo alrededor)

¿Dónde estoy?

GUIDO

En tu casa. ¡Bah!…La de tu madre, en el Barrio de Floresta….

YO

¿Y Nordelta, y el camión?

GUIDO

No sé de qué me hablás….

Vamos gordita, levantate, ya te preparé el desayuno….

YO

¿Entonces? ¿No somos ricos? ¿No estamos por divorciarnos?

GUIDO

Ricos, todavía no. Y separarme de vos, jamás….

YO

(Desorientada)

Ah… Me duele la cabeza…

No me acuerdo muy bien lo que pasó…

GUIDO

(Cariñoso)

No te  preocupes, fue un mal sueño.

Te recuerdo que hace muchos meses que venimos

ahorrando para comprar un remís….

Y así, liberarme del trabajo en la escribanía….

Y que ayer a la noche brindamos porque la platita ya está, toda, toda…

YO

(Asustada)

¡No!… ¡No lo hagas!….

GUIDO

¡Ey!… ¿Qué te pasa?.. Si vos misma insististe para eso….

LARA

(Asomándose al dormitorio)

¡Me voy al colegio!…..

YO

¡Hija!… ¡Dame un abrazo!

LARA

(Apurada)

Si, pero rápido que llego tarde….

YO

(Estrechándola)

¡Te quiero!… ¡Aunque fumes, aunque te copies, aunque mientas!…

LARA

(Seriamente)

Soy Lara, no Fausto….

GUIDO

¿Te parece poco que sea abanderada de la escuela y el mejor promedio?

LARA

Mami ¿Te sentís bien?

FAUSTO

(Llegando desde la cocina)

Hoy no voy a la facu… El profesor avisó que iba a faltar….

GUIDO

¡Siempre el mismo mentiroso!… ¡Agarrá los libros y andate!….

¡No me hagas poner nervioso!

YO

¿Por qué lo tratás así?

GUIDO

Porque es un vago…

FAUSTO

¡Má, papá no me entiende!….

YO

(Afectuosa)

Vení mi amorcito… Yo te quiero igual…

(Se acercó y lo abracé)

FAUSTO

(A Guido)

¡Chiva, chiva!…..

LARA

¡Mocoso maleducado!… ¡Respetá a tu padre!…..

FAUSTO

¡Ole nena!….

LARA

(Furiosa)

Mejor  que me vaya….

FAUSTO

¡Chau Nerd!…..

GUIDO

(A Lara)

¡Chau princesita!… No pierdas tu tiempo….

Tu hermano no tiene arreglo…

YO

(Confundida)

Soñé que todo era tan diferente….

MAGALÍ

Hola, buenos días….

YO

¡Hola!…..

MAGALÍ

¿No estás enojada conmigo?

YO

¿Por qué?

MAGALÍ

Porque ayer di mal la última materia en la facultad….

YO

¿Y no te recibiste de kinesióloga?

MAGALÍ

(Culposa)

No, no pude. Tengo que volver a rendir….

YO

(Contenta)

¡Todo bien!….

MAGALÍ

¿Y la fiesta que pensabas hacer en casa?

YO

¡Mejor si se suspende!….

MAGALÍ

Hoy le aviso  a todos los invitados.

YO

¡Especialmente a Juanita!… La hija de Mariana….

MAGALÍ

Ok… Bueno, me voy a estudiar a la casa de Maxi…

YO

¿Maxi?

MAGALÍ

¡Si má, Maxi, mi novio!…. ¿No te acordás que estudiaba medicina?

GUIDO

Tu madre está en otro planeta… No vuelvas tarde….

(Magali se fue)

YO

Guido… Qué lindo recuperarte…. Tuve un sueño espantoso, nos

convertíamos en seres infelices… Llenos de plata, pero mal…

GUIDO

¿Quién puede estar mal con mucho dinero?…

Si, seguro que fue un sueño… ¿Vamos  a la cocina?

YO

¡Vamos!….

(Nos encaminamos)

GUIDO

(Ya en la mesa)

¿Té o café?

YO

Té.

GUIDO

No sé cómo encarar al repodrido de mi jefe para la renuncia.

Si por mí fuera, le daría unos cuantos insultos de despedida…

YO

¡No te vayas de la escribanía!….

Tenés un horario cómodo, podés estar cerca de tus hijos,

me acompañás mucho a mí….

GUIDO

Leti, ya lo hablamos… Con los $4500 que cobro no nos alcanza para nada….

Y decí que no tenemos que pagar alquiler porque

la casa es de tu madre, que si no…

YO

Amor… No todo pasa por la plata…. Tenemos que ir despacio…

GUIDO

¿Estás loquita? Ahora que tengo los $25.000 me voy

a comprar el auto para trabajar de remisero….

Con libertad, con aire y sol todo el tiempo…

YO

¡Olvidate de eso!…Sé que no va a resultar….

Usémoslo para hacernos un viajecito, disfrutémoslo de otra forma…

GUIDO

(Sorprendido)

Pero… ¿Si fuiste vos la que me dijo que querías

tener una mejor vida?…

YO

Si, puede ser, pero hay otros caminos…

No es por el lado de abandonar a tus seres queridos,

de dedicarle 16 horas al trabajo y dejarme sola con los chicos…

Intentá algo más abarcativo, no resignes tu rol de padre…

Por ejemplo, pedile un aumento al escribano…

Te lo merecés, no faltás nunca, sos honrado…

GUIDO

¿Pensás que lo valora? Ese cretino me tiene metido en la peor

oficina que existe. Sin luz natural, mirando a paredes despintadas…

YO

Explicale que necesitás un cambio de escritorio…

GUIDO

(Tocándose la cabeza)

No creo que me escuche….

YO

Mi amor, entrás a las 10 de la mañana, te vas a las 18… Es fabuloso…

GUIDO

¿Qué le ves de fabuloso?

YO

Que no madrugás, siempre estás cambiadito, presentable, ubicable…

(Sonó el teléfono)

YO

¡Hola!…

MI MADRE

¿Hija?

YO

(Contenta)

¡Mami!…. ¿Cómo estás?

MI MADRE

Y…Acá con tu padre, metido todo el día sin hacer nada,

y con la miseria que cobramos de jubilación….

Precisamos algo más cada mes… ¿Vos nos podrías ayudar un poco?

YO

(Alarmada)

¿No habrás pensado en vender esta casa, no?

MI MADRE

¡Jamás!… Esa es para vos…

YO

(Meditando)

¿A papá le interesará manejar un remís?

MI MADRE

A ver… Esperá un poquito… ¡Félix!… ¿Querés trabajar de chofer?

¿Si?… Bueno… Nena, dijo que no hay problema…

(Bajando la voz)

¡Si me lo sacás de encima, te hago un monumento,

Ya no lo soporto más!…

Era tan vívido el sueño de la noche, que solo buscaba recorrer el camino contrario. Espantada por los resultados vistos.

Los $25.000 ahorrados sirvieron para regalárselos a mis padres y  con eso pudieran aumentar sus ingresos.

Ese día, Guido se animó y pudo hablar con su jefe, el escribano. Logró un buen aumento de $2000 y el cambio de escritorio hacia uno con sol.

Y cuando se hizo la tarde….

LARA

Má, estuve pensando en conseguirme un trabajo por la tarde

¿Qué te parece?

YO

¿Necesitás dinero?

LARA

¡No!… Es para ayudarlos a ustedes…

MAGALÍ

Yo pensé lo mismo, podría buscarme algo por acá…

LARA

(A la hermana)

Hagamos lo siguiente… Vos tratá de poner aunque sea $1000

para los gastos de la casa, y yo hago lo mismo…

(Mirando a Fausto)

¿Y vos?

FAUSTO

¿Yo qué?

LARA

¿Cómo vas a ayudar?

FAUSTO

¡Ufa!…

Ya intenté ser vendedor en una casa de ropa y me echaron….

MAGALÍ

¡Porque robaste un pantalón!

FAUSTO

¡Eso fue una calumnia!….

LARA

Y la ”calumnia” la tenías guardada en la mochila….¡Chorro!….

(Sonó el timbre)

FAUSTO

Mejor me voy a atender…

(Salió)

YO

¡Chicas!… ¡Tengan un poco de paciencia con Fausto!

LARA

¿Más? Se la pasa tomando cerveza y fumando a escondidas,

mientras Maga y yo nos quemamos las pestañas estudiando…

FAUSTO

(Regresando)

¡Má!…. Hay un señor en la puerta que quiere hablar con vos…

YO

¿Quién es?

FAUSTO

El arquitecto Pepe….

YO

¿Qué?

FAUSTO

Me dijo así… ¿Lo conocés?

Pasado y presente, ficción y realidad, imaginación y sensatez ¿Qué me estaba pasando? ¿Era Dios que me mandaba un castigo para que aprendiera algo? Corrí  a la puerta a ver a Pepe. Quedé pasmada al comprobar que físicamente era igualito al “pesado”.

YO

¡Pepe!….

PEPE

Disculpe ¿Nos conocemos?

YO

Si… No…. ¿Usted quería hablar conmigo?

GUIDO

(Llegando del trabajo)

Buenas tardes…..

PEPE

Qué tal… Yo pertenezco a una empresa constructora,

y estamos buscando terrenos por acá para construir….

¿Le interesaría vender?

YO

(Indignada)

¡De ninguna manera!….

GUIDO

¡Pará Leti!…

(A Pepe)

¿Y cómo sería?

PEPE

Nosotros le podemos pagar hasta U$S400.000….

GUIDO

¿Tanto? Leticia ¿Escuchaste eso? Podríamos comprarnos

un PH para nosotros y un departamento de renta para tus viejos….

YO

¡Nooooooo!……

FIN

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 140: El Camino más Corto (Penúltimo)

Pasar un semáforo en rojo, Hacer campaña sucia, Cometer un penal, Copiarse en un examen, Casarse por dinero. Métodos para obtener más rápido lo que requiere de tiempo; a costa de los otros. O: Esperar, Convencer, Defender, Estudiar, Progresar; con esfuerzo propio.

Miércoles

Alguien me dijo una vez: -Con dinero solo se compra tiempo-

-¿Qué? Un departamento, un auto, un remedio, un viaje… Son contraprestaciones-

-Te equivocás, son espacios de su vida que otro invirtió para que vos los disfrutes. Y por eso mismo te cobra. Hace ¿Cuánto? ¿Diez mil años que el hombre habita la tierra? Depende de cada teoría, pero igual ¿Qué, de lo que hoy tenemos, existía entonces? Nada. Todo es producto de distintas épocas que otros seres humanos destinaron trabajando, desarrollando,  inventando, estudiando. Y hoy, vos se lo comprás con dinero-

-El sueldo de un empleador cotiza la jornada, más los conocimientos, más el desempeño del empleado. Y ese empleado, a su vez, ocupó su adolescencia en formarse, en capacitarse para responder al puesto solicitado. O sea, que le vende al empresario su tiempo actual, más el anteriormente gastado ¿Comprendés?-

Si aplico esta teoría a lo que me había pasado el día anterior… ¿Cuántos días, meses o años dedicó Mariana a buscar a su verdadero amor? Creo que poco y nada. En cambio, prefirió tomar el atajo que significa ir prendiéndose de lo que le iba apareciendo.

¿Y Gustavo? Otro oportunista a la deriva. Manoteando lo que las circunstancias le presentaran en las narices, aprovechando lo primero que encontraba a fin de llenar su vacío afectivo.

¿Y Guido? ¿Cuánto más hubiera debido esperar o insistir para recuperarme? Todo el que fuera necesario, pero le ganó la urgencia. Esa ansiedad traicionera que busca el apurado reemplazo, la compañía inmediata, el placer pasajero.

El martes terminó confuso. Por un lado, Lara seguía mejorando, y eso me producía alegría. Por el otro, Mariana y su incomprensible confesión a Gustavo. Paradojas de la vida: en el primer caso me asusté y todo se resolvió mejor de lo esperado. En el segundo, confié y todo terminó en graves traiciones.

A partir de allí, de solo pensar en las consecuencias me espantaba. Nada que ver  directamente conmigo, pero imaginaba un desastre a manos de Gustavo. ¿Una matanza con revolver calibre ´45? ¿Una bomba en el camión con Guido adentro? ¿Veneno en la comida de Mariana? ¿O un cuchillo atravesándole la espalda? Frío me venía de solo considerarlo.

Esa noche, Maxi se ofreció a cuidar a Lara. Y ella encantada. Me dio miedo quedarme sola en casa a dormir, y le pedí especialmente a Magali y Hernán que me acompañaran. Así sí. Solo con ellos cerca logré recuperarme y dormir a fondo.

Y por la mañana cuando me levanté y fui a la cocina:

HERNÁN

¡Buenos días Leticia!….

YO

¿Qué hacés acá tan temprano?

HERNÁN

Me quedé estudiando.. Y de paso….

(Sacó un repasador que cubría comida sobre la mesa)

¡Voilà!…

YO

(Mirando)

¿Ensalada de frutas, nueces, miel, jugo de naranjas, té verde?

HERNÁN

Vitaminas, minerales, calcio, antioxidantes… Cero colesterol…

MAGALÍ

(Llegando)

¡Hola!…. ¡Gua!…

¡Cuántos manjares!…

Bienvenidos los nuevos hábitos e ideas. Bienvenidos los cuerpos sanamente alimentados. Solo por inercia, algunos seguimos con lo que nos daban de chiquitos: tostadas, manteca, mermeladas. La medicina evoluciona, y la sanidad emocional también debería hacerlo. ¿Cuántos daños espirituales consumimos día a día sin ofrecer la menor resistencia? ¿Cuántos errores cometemos nosotros mismos al gritar, agredir, insultar? O, peor, al no ser capaces de reconocer la diferencia entre lo bueno y lo malo.

Después del frugal desayuno, nos fuimos los tres al Sanatorio. Maxi ya me había adelantado por teléfono que Lara seguía evolucionando.

Y cuando llegamos:

LARA

¡Má!… ¡Traeme algo de comida!….

MAXI

Leticia, poné orden.

Ya le dije que estando acostada no debe comer nada pesado…

LARA

¡Callate nene!… ¿Vos qué sabés?

MAXI

Es lo que decía mi mamá….

YO

Maxi tiene razón.

MAGALÍ

Lo que te traen acá es lo adecuado.

LARA

¡Vos porque no estás en mi lugar!…

Seguro que te “clavaste unos buenos “sanguches” en casa!…

¡Dale má!…

HERNÁN

Desayunamos frutas, miel, nueces, té verde…

LARA

¡Mentira!….

(Golpearon la puerta)

LARA

¡Adelante!…

¡Seguro que es la enfermera para pincharme!…

GUSTAVO

(Asomándose tímidamente)

Hola… ¿Puedo pasar?

Los caprichitos de Lara me hacían salir por momentos de la realidad. De los conflictos últimos con Guido y Mariana. De la locura extrema de ella al confesarle a su marido su asquerosa infidelidad. Del pánico que me daba que Gustavo respondiera “a lo bestia” a semejante insulto a su hombría.

YO

(Asustada)

Gustavo ¿Qué hacés acá? Mirá que Guido no vino….

GUSTAVO

(Tranquilo)

Vengo a ver a la princesita….

LARA

(Contenta)

¡Hola tío!…

MAGALÍ

(Cariñosa)

¿Cómo estás Gus?

Justo te quería ver porque pusimos fecha de casamiento…

GUSTAVO

(Abrazándola)

¿Enserio? ¿Lo pensaste bien? Jejeje….

HERNÁN

(Divertido)

¿Lo decís por propia experiencia?

GUSTAVO

(Canchero)

¡No!… ¡Era un chiste!… A mi, por suerte me fue muy “fetén, fetén”…

La segunda, mejor que la primera. Jejeje…

YO

¿Dos esposas tuviste?

GUSTAVO

¿No te conté? Si, pero la otra era un desastre…

Me afanaba, me metía los cuernos, era  sucia…

YO

(Intrigada)

¿Y Mariana?

GUSTAVO

No es una joyita, pero pasa….

Pensé: algo me perdí de toda esta historia. O Mariana me mintió, o Gustavo perdió la memoria reciente, o ambos habían ingresado en un solapado acuerdo de libertades permitidas.

YO

(Preocupada)

Gustavo ¿Vos estás bien?

GUSTAVO

¡Mejor me perjudica!… Jajaja… ¿Por?

MAGALÍ

Bueno, nosotros nos vamos ¿Precisás algo má?

LARA

¡Traeme comida! Sanguchitos de miga porfi…

HERNÁN

Chau Leticia, Gustavo, Lara…

LARA

¡Ey!…. ¿No me oíste?

GUSTAVO

Yo te los compro. ¿De qué te gustan?

LARA

(Emocionada)

Atún, roquefort, cantimpalo….

GUSTAVO

Mis preferidos….

YO

De ninguna manera…

¿Gustavo, te quedás un ratito que enseguida vuelvo?

Voy a acompañar a los chicos a la puerta…

(Salimos a la calle)

MAGALÍ

Chau má….

YO

Te quería decir una cosa…

No invites a Mariana y Gustavo a la fiesta…

MAGALÍ

¿Por qué?

YO

Es que…Las cosas entre ellos y papá no están bien….

HERNÁN

¿Qué pasó?

YO

(Simulando)

No sé, me lo dice alguna intuición….

MAGALÍ

Yo pensaba pedirles que fueran testigos….

YO

¡No!…

Hubiera sido más fácil contarles la verdad. Desnudar los hechos tal cual fueron, desenmascarar a los infieles, pero en medio de todo eso estaba su padre. Esa institución que normalmente uno resguarda. Para no generar más conflictos, para que no hubiera reproches, para que siguieran admirando a Guido como siempre.

Escasos argumentos inventados  para convencerlos. No obstante, utilicé el método más rápido y concluyente: -¡No los inviten y listo!- Tema terminado.

Cuando regresé a la habitación, la puerta estaba cerrada. La abrí, y un vaho insoportable invadió mis narices.

YO

¿Qué es ese olor?

LARA

Nada, nada.

YO

(Aspirando intensamente)

¿Cigarrillo?

¡Lara, no me digas que estuviste fumando!….

GUSTAVO

Fue uno solo….

YO

(Furiosa)

¿Estás loco? ¡Acaba de salir de una cirugía!….

GUSTAVO

Pero no fue en la garganta…

YO

(Tomando un desodorante ambiental)

¡Si se llegan a enterar los médicos

te echan de acá!…..

En unos segundos inundé de perfume la habitación. Tanto que llegó a disimular bastante el asqueroso aroma existente.

Llegó la enfermera.

ENFERMERA

¿Qué está pasando acá?

LARA

Nada.

ENFERMERA

(Olfateando)

Hay olor a… ¿Remedios? ¿Se derramó algo?

GUSTAVO

(Oportuno)

¡Si!.. A mí, era un jarabe que yo traía….

ENFERMERA

¡No se puede ingresar con medicamentos!….

(Sacó unos papeles del bolsillo)

Señora Leticia, acá tiene estas órdenes

para que autorice en su prepaga….

YO

(Mirando)

Ah… Bueno, voy mañana…..

ENFERMERA

Tiene que ir ahora, así le damos el alta a su hija a la tarde.

LARA

(Exultante)

¡Yes!….. ¿Y puedo comer de todo?

ENFERMERA

En tu casa si.

YO

Pero es en el Centro, me va a llevar un

montón de  tiempo ir hasta allá.

GUSTAVO

Yo te alcanzo.

YO

No.

LARA

¡Dale má!…. ¡Así me excarcelan!….

YO

No quiero que te quedes sola.

GUSTAVO

Entonces me quedo….

YO

¡Con vos es peor que con nadie!…

ENFERMERA

¡Señora!… Su chica ya es grande, si precisa algo

nos va a llamar….

Me daba pudor andar al lado del marido de la amante de mi esposo. Me parecía trágico y cómico a la vez. Tenía temor de lo que me pudiera confesar. Hay gente que cuando recibe una noticia de alto impacto, no reacciona en el momento, pero después… ¡Agarrate!….

Sin embargo, por la presión de todos, no me quedó más alternativa que aceptar.

Cuando subí a su estupendo auto importado, tenía papelitos por todos lados, una botella de cerveza tirada, carpetas y papeles sueltos, y mucho, mucho olor a cigarrillos.

YO

¿Por qué fumás? ¿No sabés que hace mal?

GUSTAVO

Gracias por cuidarme.

YO

Ay…No entendés nada….

GUSTAVO

Sí que entiendo… Sé que lo hacés por mi salud.

A vos te encanta mimar a la gente ¿Creés que no me doy cuenta?

YO

Por Dios….

GUSTAVO

(Otro automovilista lo encerró y bajó la ventanilla)

¡Hijo de puta!…. ¡Cornudo!….

(Volvió a cerrarla como si nada)

Yo hubiera deseado una mujer así, pero no me tocó….

Marianita es muy buena, pero tiene sus cosas….

A vos te lo puedo decir…

YO

(Imaginando algo terrible)

¿Qué cosas?

GUSTAVO

(Arrepentido)

No, mejor cierro la boca. Son demasiado privadas….

(Tocó la bocina al conductor de adelante)

¡Dale papá!… ¿No viste que el semáforo

ya cambió?

Hay dos planos que manejamos los seres humanos: uno, el real, el que nos duele y sabemos que ahí está; otro, el que mostramos al mundo, el ideal, el que nos reconforta la autoestima. Claro, es más fácil y menos conflictivo decidirnos por el segundo, porque ¿La vida es sueño?

Artilugios mentales para no sufrir, ni tomarnos el trabajo de pensar en soluciones.

No obstante, aunque fuera doloroso, yo prefería asumir las verdades.

YO

Decime Gustavo ¿Cómo estás con Mariana?

¿Enojado, desengañado, desilusionado?

GUSTAVO

(Meditando)

Y… ¿Cómo te podría decir?…Ah…

¡Mal pero acostumbrado!…Jejeje… Lo leí en una tira cómica….

¿Cuál era? ¿Mendieta?

YO

¡No te tomes todo a risa!… ¡Crecé de una vez!….

GUSTAVO

(Serio)

Si, es cierto…. Con Mariana la cosa sigue como siempre…

¿Sabés qué me dijo ayer?

YO

(Espantada)

No… ¿Qué?

GUSTAVO

Que… No lo tomes a mal ¿Eh?….

YO

¡Decime!…

GUSTAVO

¡Que andaba revolcándose con tu marido!…

Jua jua jua…. ¿No es gracioso?

YO

(Angustiada)

¿Qué tiene de divertido?

GUSTAVO

Fácil…Que quiere crearme problemas con Guido

porque está celosa de que confío más en él que en ella…

¿En qué cabeza cabe que “el flaco” me termine traicionando así?…

YO

¿Y si fuera cierto?

GUSTAVO

¡Ni ahí!…. Yo “esa”  la tengo bien clarita…

Cuando de verdad hay algún ”fato”  la gente no lo confiesa….

Niega, niega y niega….Jua Jua Jua…

No soy ningún gil…. ¿Y vos?

YO

¿Yo qué?

GUSTAVO

¿Cómo vas con Guido?

YO

(Afligida)

Sinceramente, mal, muy mal, nos vamos a divorciar….

GUSTAVO

(Sorprendido)

¿Por qué???…..

(Frenó el auto y estacionó a un costado)

YO

Es que ya no confío más en él. Hubo cosas que….

GUSTAVO

¡No puede ser!…

Sería un estúpido de perder a una “mina” como vos…

YO

Ya me perdió….

GUSTAVO

¿Definitivamente?

YO

(Llorando)

Si….

GUSTAVO

¡Uy no!… ¡No te pongas así!… ¡No soporto verte tan mal!…

(Me abrazó)

¡Bueno, bueno, calmate!…

Si querés yo mismo hablo con él….

Parece que tanta angustia contenida hizo eclosión y estallé acongojada. Gustavo fue como el bombero desconocido al que nos aferramos después de un incendio. Alguien ante quien nos aflojamos y nos dejamos contener. El circunstancial salvador anónimo.

YO

No quiero que le hables…

Es un marginal, un sinvergüenza que me mintió, no lo voy a ver más…

GUSTAVO

(Despegándose un poco de mi lado)

Esto sí que no me lo esperaba….

(Me miró intensamente)

Leticia….

YO

(Todavía llorosa)

¿Qué?

GUSTAVO

(Besándome de golpe)

Te amo….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 139: El Gran Destape (Antepenúltimo)

Lo peor de una traición no es la tristeza, ni la decepción, ni la necesidad de justicia. Es el dilema de encontrar un reemplazo. Alguien que cumpla la misma función sin estafas. Ponerlo a prueba una y otra vez a ver si es leal, dejar que pase el tiempo y, recién después, volver a confiar. Una vida.

Martes

Hace poco se sancionó una Ley que obliga a los medios audiovisuales a determinar claramente el comienzo y el fin de los espacios publicitarios. Yo precisaría eso para mi vida: ahora bromas, ahora malas noticias, ahora preocupaciones, ahora felicidad. Algo que me evite encontrarme  desguarecida para afrontar acontecimientos sorpresivos. Un cartelito, una alarma, alguna señal. Porque es ahí cuando me mareo y suelo tener pésimas reacciones.

Ayer, iba lo más contenta hacia la vivienda de Guido. Con miles de ilusiones en la mente: un nuevo integrante en la familia, un casamiento, una satisfactoria recuperación post cirugía. Y con ello, la necesidad imperiosa de recomponer la pareja con mi marido. Todo lindo, muy lindo.

Llegué a la puerta del departamento, apoyé la oreja sigilosa: silencio ”ficticio”. ¿Qué hago con la notita que le preparé? ¿Entro y se la dejo sobre la mesa? ¿Lo sentirá como una intromisión? No, mejor la paso por debajo de la entrada, y que la encuentre él solito. Si, mejor eso.

Guido, desde siempre, le tuvo aversión a los insectos. A los de todo tipo: cucarachas, mosquitos, hormigas, lo que fuera. Y sería por eso, que se ocupaba de taponar prolijamente cada abertura de las propiedades en las que vivía. Así, indefectiblemente, pasó en este caso. Medio milímetro de grosor del papel no alcanzaba a pasar por debajo de la puerta. Chocaba necesariamente con algo parecido a un burlete. Y no me quedó más remedio que abrir….

¿Y qué pasó?… Si, acertaste, ahí se encontraba el muy ladino. Acostado y dormido como el mejor. Eso no me molestó. Lo peor fue descubrir un cuerpo femenino a su costado.

¡Torpe! ¿No era que me habías sido fiel?

Las luces apagadas, la persiana cerrada a las dos de la tarde. Gracias a un hilito de sol me pude guiar hasta la escandalosa cama. Y, sin miramientos, ni modales de dama, lo sacudí con fiereza.

YO

¡Ché!… ¡Despertate!….

GUIDO

(Atolondrado)

¿Eh?… ¿Eh?… ¡Qué pasa!… ¡Leticia!… ¿Qué hacés acá?…

¡Yo te puedo explicar todo!…

YO

Callate idiota. Solo te quería avisar que hay novedades de los chicos….

Lara fue operada de apendicitis, Magali se casa,

Fausto va a tener un hijo….

El cuerpo femenino permanecía inmóvil, petrificado a su lado. Hasta que largué las novedades  y   de golpe  y se dio vuelta.

YO

(Al cuerpo)

Vos nena, seguí con lo tuyo, este es un tema nuestro…

GUIDO

Leti… No podés aparecerte así….

YO

¿No? Si vos me hubieras avisado…

EL CUERPO

Fue sin querer….

YO

¡No te metas imbécil! ¿Quién sos vos acá?

EL CUERPO

Soy… Mariana.

Leticia, perdoname.

Bien, hagamos un mapa de la situación: Un ex marido que se fue, pero rogaba por volver. El mismo que juró no haber estado jamás con otra. Hasta ahí, nada tremendo, nada inesperable. Pero, a su lado, mi mejor amiga. Esa que no le hacía “asco” a ninguno, que había descubierto la fórmula de la felicidad dejándose manosear por cuanto tipo se le cruzara y la hiciera olvidar por un rato los malos tratos de su esposo. Pero…. Conmigo no, Mariana ¿Eh?….

Todas tenemos un demonio adentro. Ese que aparece en pocas ocasiones de la vida, ese que nos transforma en el Increíble Hulk cuando el suceso lo amerita. Sentí que la camisa se me rompía, que me ponía verde, que largaba baba venenosa por la boca, y no me quedó otra que agarrarla a trompadas. Por el pelo, ya que ropa no tenía. La revoleé de un lado a otro de la cama tirándole los peores insultos que una mujer puede recibir: gorda, vieja, deforme, atontada, ignorante, prostituta….

Salí de allí agitada, por dentro y por fuera. -¡Que tonta fui!- -¿Cómo no me cuidé de la gente más cercana?- -¡Tanto detalle para analizar mi vínculo de pareja, y me viene a pasar esto!-….

Si tengo que describir mi principal sensación, la llamaría “ODIO”. Odio hacia mí  por no haber imaginado que con los escasos escrúpulos de Mariana sería muy fácil terminar de esa forma. Odio hacia Guido, tan apocado, indeciso, intrascendente, que fue capaz de dejarse llevar por delante. Si, porque seguramente fue ella la que “organizó” todo. Odio hacia Mariana, porque se aprovechó de mis confesiones, de la cercanía, de la información que tenía. ¡Falsa!….

Cuanto más pensaba, más grande se me hacía la necesidad de vengarme. Uno no puede seguir así nomás por la vida, haciendo el papel de bueno, perdonando a los canallas. No señor. Corresponde elucubrar una magnífica revancha. Algo que permita devolver con creces el sufrimiento.

Volví al  Sanatorio. Afortunadamente, la  cara que me acompañaba era coherente con el susto de la mañana con Larita, y solo por eso, la gente que me veía no se preocupaba.

Mi hija ya estaba despierta de la anestesia con Maxi custodiándola.

YO

(A Lara)

¿Estás bien mi amor?

LARA

Si má.

YO

(Sacando de un bolso)

Acá te traje ropita.

MAXI

Dijo el médico que a la noche la

pasan a una habitación común.

YO

Bien. Yo me quedo hasta mañana.

Maxi… ¿No  querés ir a tu casa a bañarte, a comer algo?

LARA

¿Y papá?

YO

(Disimulando)

Em… No sé ¿No vino todavía?

LARA

¿Alguien le avisó?

YO

Si mi amor, seguro que en

cuanto le sea posible viene.

Por supuesto que el muy ”sotreta” ni se animó a  acercarse. Menos, la implicada copartícipe necesaria.  Seguramente los carcomía la vergüenza, o el pánico de que mi bocaza hubiera desparramado la traición por toda la familia. La mía y la de ella. Que  si bien lo hubieran merecido, no era mi estilo. Solo con recordar las veces que mi madre me había tomado como ´”paño de lágrimas” ante cualquier conflicto con mi padre, me bastaba de muestra. En el rol de hija, en esos casos, terminaba detestando a mis progenitores. No deseaba escuchar el más mínimo comentario de uno  en contra del otro. No soportaba enterarme de intimidades, ni de errores humanos, ni de fracasos maritales. Por eso, solo por eso, resolví que el “suceso” quedaría bien escondido en mi memoria, y de allí no saldría.

En ese Sanatorio, a Lara le había tocado una habitación doble. En la cama de al lado estaba internada otra chica de su edad, con una pequeña operación en el tobillo. No había lugar para descanso de los acompañantes. Las enfermeras me habían sugerido reposar “bien derechita” en el sillón de la recepción, pero yo opté por quedarme sentada en la silla al lado de mi hija. Hasta que se hicieron las 3 de la madrugada. Mucho frío, demasiado silencio, la luz apagada, Larita dormida bastante tranquila. Entonces, tomé una almohada que sobraba y me acosté en el piso, justo debajo de la cama de mi hijita. Y con bronca, recordando a los “asquerosos” que ya sabemos, logré dormir un par de horas.

A la mañana:

LARA

(Tocándome la cabeza)

¡Má!… ¡Eu, má!…. ¡Despertate!….

YO

(Desde abajo)

¿Qué? ¿Qué pasa?

LARA

¡Dale que vienen a  limpiar!….

MUCAMA

No se preocupen, vuelvo en un rato…

(Cerró la puerta)

YO

(Incorporándome)

Ah…Me duele todo… ¿Cómo te sentís mi vida?

LARA

Bien, mejor que vos creo… jajaja….

¿Qué hacías en el suelo?

YO

Te cuidaba…..

(Golpearon la puerta)

LARA

¡Adelante!…..

GUIDO

(Asomándose temeroso)

¿Puedo pasar?

LARA

(Contenta)

¡Papote!!!….

Eso de los pelos que se nos erizan como a un gato es cierto. Verlo, fue revivir el espanto del día anterior, con la misma angustia, igual odio, más rencor todavía.  Nos cruzamos una mirada fulminante. De esas que no dejan lugar a dudas. Bajó la vista en señal de rendición y me fui al baño que se encontraba dentro de la habitación. Y allí me quedé hasta que escuché  que partía. Recién ahí salí.

MUCAMA

¿Ahora sí puedo limpiar?

YO

Si. Larita, salgo, pero me quedo cerca ¿Precisás algo?

LARA

¿Me comprás una revista?

YO

Por supuesto. Ya vuelvo.

(Salí)

Fui a la calle en busca de algún kiosco. Miré para uno y otro lado de la vereda, hasta que logré divisar uno. Y hasta él me encaminé.

GUIDO

(A unos metros)

¡Leticia!…¡Leticia!…..

YO

(Corriendo)

¡No te me acerques!….

GUIDO

(Alcanzándome)

¡Leticia, escuchame!… Vos tenés que saber algo….

YO

(Gritándole)

¡Nada de lo que me puedas decir me interesa!….

GUIDO

¡Fue una sola vez!… ¡Te aseguro que se trató de un vínculo pasajero!…

¡Mariana para mí no es nadie!…

YO

¿¿Qué me decís a mí??? ¡Andá y explicaselo a ella!….

GUIDO

(Tomándome del brazo)

¡Con vos quiero hablar!…..

YO

(Soltándome)

¡Pero yo no!…. A partir de ahora vas atener que conversar

con un abogado. ¡Ah!..Y te sugiero que dejes cuánto antes

ese departamento… ¡Lo compré yo!…

GUIDO

(Enojado)

¡Está bien!… ¡Lo querés así, será así!….

¡Yo también voy a buscar un abogado!…

¡Y del departamento no me voy porque también es mío!…

¡Acordate que seguimos casados!…

YO

¡Pero vos cometiste adulterio!….

GUIDO

(Sarcástico)

¿Yo? ¿Qué pruebas tenés?… Es tu palabra contra la mía…

En cambio, en tu caso hubo fotos, un programa de televisión,

entradas a una fiesta….

YO

(Perpleja)

No te conocía esa faceta mentirosa…..

Vos sabés bien lo que pasó….

GUIDO

(Cínico)

No me interesa… Para la justicia solo vale

lo que se puede demostrar….

YO

(Yéndome)

No imaginé que al final te iba a

terminar tomando asco….

Dicen que uno termina conociendo a la verdadera persona con que estuvo casada, solo al momento del divorcio. Y es cierto. Guido me estaba mostrando “la otra cara de la luna”.Esa que había permanecido oculta durante tantos años. Esa que lamentablemente ahora salía a la luz. En medio de un conflicto que yo no generé, en mitad de un montón de acontecimientos familiares que nos precisarían a ambos en la mejor de las armonías. Sorpresas que da la vida.

A la necesidad imperiosa de venganza, le fui sumando odio, y, finalmente furia.

Buena combinación para responder a un futuro ex marido indecente.

Me volví a refugiar en el Sanatorio.

Al abrir la puerta de la habitación de Lara ¿Quién podía estar?

LARA

¡Mami, llegó  la tía Mariana!…

YO

(A Mariana con rabia)

¿Con quién viniste?

MARIANA

(A la defensiva)

Con nadie….

YO

¿Estás bien segura?

LARA

¿Te trajo el tío Gustavo?

YO

Difícil….

MARIANA

Vine en remís, me está esperando en la calle….

YO

(Tomándole la mano)

¿Si? ¡Mostrámelo!… ¡Vamos!

LARA

¡Má!… ¿Y la revista?

YO

Ya vuelvo…

(Salimos a la vereda)

MARIANA

(Señalando)

¿Ves?… Ese azul que está ahí….

YO

(Sorprendida)

¿No viniste con Guido?

MARIANA

¡No!…Lo de Guido ya fue….

Leti, perdoname, me dejé llevar…

YO

(Furiosa)

¿Te dejaste llevar? ¡Sos increíble!…

MARIANA

Por las ganas de vengarme. No soporté que Gustavo

me hablara todo el día de vos, que me comparara,

que te pusiera como el mayor ejemplo de mujer…

YO

(Incrédula)

¿Me arruinaste la vida solo por unos comentarios de tu marido?

MARIANA

Si, para que aprenda…. Para que sepa que yo también puedo

conseguir lo mismo que vos… Por eso le conté todo…

YO

¿Te volviste loca?

¿¿¿Gustavo sabe todo???

MARIANA

Si.

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 138: Más Institucionalidad

Desde que el hombre es hombre, desde que el mundo es mundo, existen ladrones. Ladrones de fondos públicos, ladrones de verdades, ladrones de sueños. Cleptócratas,  mitómanos, infieles. Prácticas anacrónicas que un día se esfumarán y dejarán lugar a nuevas razas superiores.

Lunes

La Cámara de Diputados Nacionales Argentinos cuenta con 257  miembros. Esta Institución fundamental para el funcionamiento democrático puede no estar exenta, de corrupción. Supongamos que se descubriera a dos legisladores deshonestos. Ello no afectaría al organismo en su conjunto, pues apenas se trataría del 0,78% del total, con lo cual, la lectura positiva sería que el 99,22% sería honesto. Bien.

Si en la base de la sociedad está la familia, y ella es comandada por únicamente dos personas ¿En cuánto puede llegar a aquejarla el mal proceder de uno de los miembros? Nada más y nada menos que en un 50%. ¿Y si las dos máximas autoridades se corrompen?  En un 100% ¿Fin de la institución?

Ayer, con la última confesión de mi amiga Mariana, sentí que en su matrimonio hubo una gran crisis, para que al final nada cambiara. O, mejor dicho, para que se “oficializara” el estado de degradación de esa familia. Ella infiel, él infiel.

Nada se había recompuesto, apenas la necesidad de volver al estado natural de las cosas. Dos  seres viviendo en una misma casa, con los colchones de costumbre, iguales muebles, semejantes vajillas, accesorios y adornos. Todas cuestiones materiales, pero… ¿Y la confianza? ¿Y la honorabilidad? ¿Y las cuestiones morales?

Así como en la política los más corruptos son reemplazados por los que “apenas roban”,  en mi vida personal había seres externos que trabajaban para que mi marido pareciera un ser excepcional. No el ganador, pero sí le menos malo. Y yo no quería quedarme con eso. Necesitaba una razón poderosa para decidir volver a elegirlo.

Esa mañana de lunes, me levanté a las 7 como siempre, a preparar los desayunos.

MAGALÍ

Mami, dice Lara que no se siente bien.

YO

(Desconfiada)

Nena, tomá tu té y comé tostadas que yo voy a verla.

Los principios de semana son los momentos en que

los vagos aprovechan…

(Fui a verla al dormitorio)

YO

Lara ¿Qué te pasa?

LARA

(Todavía en la cama)

Me duele la panza….

YO

(Descreída)

Por casualidad ¿Hoy tenías algún examen?

LARA

Si, de matemáticas….

YO

Lo imaginaba. Levantate y vestite….

LARA

(Quejosa)

No puedo… También me duele mucho la pierna….

(Se escuchó la bocina del camión)

YO

¡Vamos que ya está tu papá!

LARA

Y se me parte  la cabeza….

YO

¿Tomaste mucha cerveza anoche?

LARA

No má…. Te juro que no miento….

YO

(Escéptica)

No jures en falso…

LARA

Además tengo el estómago revuelto…

YO

Si, claro…. Ahora te agarró todo junto…

(Le toqué la frente)

A ver….

(Sorprendida)

¡Hija tenés fiebre!…

¿Cómo era el dicho? En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso…

Esta vez algo le ocurría a Lara, de verdad. Inmediatamente llamé a un médico a domicilio. Magali se fue con el padre. Ni se me ocurrió avisarle a Guido porque supuse que se trataba de alguna cuestión menor. Las madres solemos hacer diagnósticos antes que nadie. En base, no a conocimientos, sino a hábitos cotidianos de los enfermos. Mi hija menor no era de cuidarse demasiado. Casi siempre se olvidaba un abrigo, o  tomaba bebidas frías, o abarrotaba su estómago con comidas chatarras. Tal como nos pasa a todos en la adolescencia, se percibía irrompible, indestructible, e inmortal.

A la espera del doctor, le alcancé a la cama un té con aspirina.

YO

Tomalo calentito mi amor, que te va a hacer bien….

LARA

(Intentando sentarse)

Ay…No puedo… Me duela acá….

(Indicó la parte derecha)

YO

¿Dónde? ¿En la ingle?

LARA

¿Se llama ingle? Es donde empieza la pierna….

YO

(Preocupada)

Bueno, está bien, pongo una almohada más y

te lo doy con la cuchara.

Fiebre, pierna, ingle… Ya me estaba alarmando  con esos síntomas. Temía que fuera apendicitis. Y cunado terminé con la infusión, volví a llamar a la prepaga. Me contestaron que el médico ya estaba en camino. A partir de ese momento, comencé a caminar nerviosa, de la ventana del frente, a la cama de mi hija. Iba y venía, pensando y disimulando mi preocupación ante ella.

En un momento dado, Lara se asustó y me llamó. Había vomitado todo el té. Pobrecita, sintió culpa por lo ensuciado en las sábanas y el piso. Eso me desesperó todavía más. Era evidente que algo estaba pasando con su salud.

Cuando por fin el médico llegó, la revisó y pidió una ambulancia con urgencia. Tenía por seguro que era apendicitis.

Es espantoso acompañar a un ser querido en un móvil de traslado. La nena estaba  en pánico, y el ulular escandaloso, más la velocidad que llevábamos hacía todavía más tremendo el momento. Ni bien arribamos al sanatorio, la llevaron a la guardia. A los pocos minutos de controlarla,  me mandaron a hacer los trámites para internación. Las manos me temblaban, no acertaba a responder simples preguntas como edad, domicilio, número de documento. Regresé apurada al sector donde atendían a mi hija. Cuando estaba llegando, la trasladaban en camilla, cubierta con gorro y sábanas blancas.

YO

(Al médico)

¿Qué pasó?

MÉDICO

(Mientras caminaba)

La vamos a operar ya, usted espere en la recepción…..

YO

(Desesperada)

¿Están seguros?

MÉDICO

Sin la menor duda…

LARA

¡Má, deciles que ahora no!…

YO

Tranquila mi amor…

(Al médico)

¿Por qué tanto apuro?

MËDICO

(Fastidiado)

Por que sí.

YO

(Resignada)

¿Cuánto tardarán?

MÉDICO

(Entrando al quirófano)

Menos de una hora….

YO

(A Lara)

Es un ratito nada más querida….

LARA

(Tomándome la mano espantada)

Má, vení conmigo… No me dejes sola….

YO

No me permiten pasar…..

CAMILLERO

(A Lara)

No pasa nada bombón… Lo que vos tenés, acá es un trámite…

¿Sabés cuántos apéndices sacaron este año?

LARA

¿Me decís “bombón” con este trapo que me pusieron en la cabeza?

Me parezco más a un  “bagre” que a una persona….

CAMILLERO

Te equivocás, vos sos re linda

“chabona”….

Ni quedate en paz, ni confía, ni todo va a salir bien. Nada tuvo mejor efecto que ese piropo. Lara ingresó más compuesta, logró atenuar el miedo persistente, o simularlo ante su ocasional admirador.

Me fui a la sala de espera. Para mitigar la angustia, llamé a Magali, a Guido, a Mariana. Y solo con mi hija me pude comunicar, los otros dos tenían los celulares apagados.

Para cuando el cirujano terminó su tarea, ya eran las doce del mediodía, y estaban conmigo,  Magalí, el novio de ella –Hernán-  y el de Lara –Maxi-.

MAGALÍ

Má, no te preocupes, dijo el cirujano todo está bien.

YO

(Todavía intranquila)

Si, pero fue tan repentino…

HERNÁN

Va a tardar un rato en despertarse

¿Quieren que vayamos a comer algo?

MAXI

(Angustiado)

Yo me quedo, aunque esté dormida quiero acompañarla….

¡Y pensar que ayer nos peleamos porque no quería caminar!….

¡Pobrecita!….

YO

(Sincerándome)

Yo tampoco le creí que estaba enferma….

MAGALÍ

Ni yo.

Con la solución encaminada, y  más serenos, fuimos a un bar cercano. De esos que suelen estar repletos de médicos al mediodía. Médicos apurados, acostumbrados a mostrar escasos sentimientos, ensimismados en sus pensamientos. Más unos pocos familiares de pacientes. Éstos con cierto grado de congoja, mínimos diálogos, preocupaciones, tristezas en las miradas, congoja y masticaciones automáticas.

HERNÁN

(Mirando el listado de comidas)

¿Qué querés Leticia?

YO

Solamente un té. Se me cerró el estómago.

(Pensando)

Es increíble cómo te puede cambiar el día, así de pronto.

MAGALÍ

(Comprensiva)

Bueno má, pero ya está todo resuelto.

Vas a ver que en un par de días le dan el alta

y aquí no ha pasado nada….

YO

Cierto, pero el estrés de la ambulancia, que te anuncien de golpe una cirugía..

No, no es fácil… Larita tenía una cara de espanto… Fue demasiado….

Que este día termine pronto…

HERNÁN

(Tomándome la mano)

Puede que no todo sean malas noticias….

MAGALÍ

¡Ahora no, Herny!…

YO

¿Qué pasa?

MAGALÍ

Nada.

HERNÁN

(Sonriente a su novia)

Es el momento ideal amor….

Leticia, esta mañana fuimos a pedir un turno en el Registro Civil….

YO

¿Para qué?

MAGALÍ

¿Para qué va a ser?

No casamos en 40 días….

Un golpe, una caricia, así es la vida. Por un instante dudé sobre lo que estaba escuchando. Esa parejita tan formal, tan ordenada y meticulosa, no hacían más que anunciarme el paso siguiente de lo que seguramente sería un convivencia feliz. Se los notaba claramente hechos el uno para el otro. Entonces ¿Por qué no alegrarse? Me levanté de golpe de la mesa, tiré un vaso en el apuro por abrazarlos, casi lloré, me emocioné, fui dichosa. A partir de allí, brindamos, y escuché un ordenado plan de tareas en las que contaban con mi colaboración. Era evidente que me esperaba un derrotero impactante como madre. Magali estaba por dar un paso fundamental  y ahí debía estar yo para ayudarla. Volvió el apetito, regreso él entusiasmo, logramos elevarnos por  encima de los inconvenientes cotidianos.

YO

¡Qué lindo… ¿Se lo dijeron a alguien más?

HERNÁN

No todavía. Sos la primera.

MAGALÏ

Esta noche se lo

contamos a todos.

Regresamos al Sanatorio. Lara ya estaba en una habitación de Terapia Intermedia por prevención. Los médicos me aseguraron que su evolución era perfecta, que seguramente en un par de días le darían el alta. Maxi continuaba firme a su lado, lleno de amor y culpas. Magali y Hernán prometieron no moverse del lugar. Y yo, con la salida estrepitosa de mi casa por la mañana, opté por regresar a bañarme, a ver a las mascotas, a cerrar bien cada puerta.

En el camino, mientras estaba sentada en el remís, meditaba sobre las nuevas noticias. Las chicas me necesitaban, a mí y también al padre. Se me hizo imprescindible compartir tanta revolución, pero ni Guido, ni Mariana tenían el celular prendido.

Ni bien entré a casa, Chocho y Ernestito demostraron lo que yo pensaba. La mesa de la cocina estaba revuelta, las tostadas desaparecidas, migas y estropicio por todos lados. Los alimenté.

Y sonó el teléfono.

FAUSTO

¡Hola má!….

YO

¡Ay hijito!… ¡No sabés lo que pasó!… ¡Operaron a Lara!…

¡Y Magali se casa!… Había pensado en viajar a

Nueva Zelandia, pero por ahora….

FAUSTO

Escuchame… Pero ahora ¿Están todos bien?

YO

Si finalmente….

FAUSTO

¡Má!… Tengo tarjeta para hablarte solo cinco minutos…

Oíme lo que te tengo que decir y no me interrumpas….

¡No vengas para acá!… En una semana voy con Andrea…

YO

¿Pasó algo?

FAUSTO

Si…. Este…

Vas a ser abuela….

Pensé ¿Qué es esto? ¿Un conjuro para hacer explotar mi corazón? Fausto cortó y mi primera reacción fue empezar a caminar de un lado a otro de la casa. Sin rumbo y sin sentido. No podía terminar de asimilar tantos cambios.

Me acordé de Guido. Él debería ya mismo saber todo eso. No podía seguir al margen.

Como su teléfono continuaba  apagado, me cambié rápidamente, agarré algunas prendas de Lara, tomé las llaves de su departamento en Nordelta y me fui. Antes de volver al sanatorio, pasaría por su vivienda. Si no lo encontraba, al menos le dejaría una nota imperiosa para que se comunicara conmigo. Sin anticiparle nada, pero urgiéndolo a que se contactara.

Creí que había llegado el momento de iniciar un acercamiento profundo con él. La oportunidad que tantas veces me había pedido, quizás por obra de las circunstancias había llegado. Creo mucho en los rumbos naturales que marca el destino, y ahora los chicos nos necesitaban juntos. Los pilares de la familia éramos nosotros, y así debíamos comportarnos. Las novedades eran demasiado poderosas como para seguir distanciados. A costa de lo que fuera, ahora era yo la que estaba dispuesta a ceder. La que pondría en primer lugar la tolerancia, y en segundo la perfección.

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 137: Jaque Mate

Si sos agraciada tenés varias opciones de avanzada: Billetera mata Galán, Poder mata Billetera, Influencias matan Poder. Pero, si la naturaleza se hizo la distraída, solo podés elegir: Soledad mata Orgullo, Lo que Venga mata Soledad, Que Cuente con todos los Órganos mata Lo que Venga.

Domingo

Tengo una pregunta que suele azotar mi cabeza con frecuencia: ¿Si el 90% de las parejas se solo se soportan, para qué vuelven a reincidir? ¿A qué se debe que quedarse solo equivalga a sentirse minusválido en la sociedad actual? Porque, seamos sinceros, es ante la mirada ajena que ese tema nos conflictúa, mucho más que desde adentro.

Ver gente de a dos, siendo uno solo, es similar a descubrir que nos olvidamos de vestirnos, a que perdimos la cabellera, a que nos falta un ojo. Bien clarito y evidente el defecto, listo para ser criticado por el público concurrente.

Ayer, mi amiga Mariana salió con su todavía marido. En calidad de Sextoy, Amigovio, o Ex pareja con derecho a manoseo. En categoría de lo que sea, pero no volvió a dormir. Y eso que le dije que me avisara….

Los seres queridos que son demandantes, generan un vacío grande cuando desaparecen. Y los tres días de Mariana metida en casa provocaron una revolución a mis hábitos. Día y noche pensando en ella, ayudándola, aconsejándola, cuidándola, hasta que, de buenas a primeras, “la pajarita” voló del nido que la contenía.

Me quedaba el recuerdo de toda la ropa que revolvió antes de irse, tanto de ella como mía, desprolijamente tirada en el dormitorio. Y a  acomodarla me aboqué durante la mañana del domingo. Al concluir, como sobraba tiempo, quise limpiar sobre lo limpio todo el hogar. La cosa era no quedarme quieta.

Lara y Magalí dormían plácidamente en sus habitaciones.

Hay momentos en que pensar puede resultar traicionero. Sentía que era la única mortal sin pareja en esta tierra. Sin ir más lejos, Lara con Maxi, Magali con Hernán, Mariana con Gustavo, hasta mi perro se veía complacido acompañado del gato. La felicidad viene de la mano de los pares, cosa que a mi no me pasaba. Para interrumpir tantas elucubraciones, opté por el recurso remanido: prender la radio. Alguien externo que suplantara las palabras que nadie me daba en esos instantes. Bien bajita, para no despertar a las chicas. Mi antigua vecina Elena, la de Floresta, utilizaba esa táctica para inventarse compañía, y ahora era yo la que recurría a ella.

De esa forma artificial  en la cocina, parecía ser más llevadero el momento de preparar el almuerzo.

LARA

¡Hola!….

YO

(Dejando la comida en marcha)

¡Mi amor!… Era hora de levantarte… Te extrañaba…

¿Cómo te fue anoche?

LARA

(Medio dormida)

Ay… Todavía no coordino… Te cuento más tarde….

Ahora me quiero bañar….

¿Hay café o té para despertarme?

YO

Si, ahí lo tenés. ¿Te sentís bien?

LARA

Más o menos, ayer me parece que comí mucho.

Soy una vaca asquerosa…. ¿Y Mariana?

YO

Volvió a su vida.

LARA

Bueno, me voy a duchar….

YO

¿Querés que te haga una sopita o un puré?

LARA

No, en un rato me voy a terminar las clases de manejo con papá.

(Se fue)

Seguí con la preparación del menú. Lara no estaba bien, se la veía preocupada. -¿Por qué si su vida está perfecta?- Así somos los seres humanos, no solemos valorar lo bueno que nos pasa, hasta que nos quedamos sin nada.

MAGALÍ

(Llegando)

Hola má…

YO

Hola hermosa….

MAGALÍ

(Asomándose a la cacerola)

¿Qué hacés?

YO

Salsa para ponerle a los ravioles… ¿Te gusta?

Compré como cinco cajas, decile a Hernán si quiere venir…

MAGALÍ

Ay, no. Quedamos en ir a comer con los padres….

YO

(Decepcionada)

Qué lástima.

MAGALÍ

¿Y papá? ¿Por qué no lo invitás a él?

YO

Si, puede ser….

MAGALÍ

¿Cuándo se van a amigar?

YO

Ni idea. Quiero estar muy segura.

MAGALÍ

¿Segura de qué? ¿Después de 25 años juntos se te da por dudar?

YO

Y….

Realmente me daba un poco de pudor tener 48 años y compartir con mi hija temas tan privados. Pero tampoco podía desdibujarle lo cierto.

MAGALÍ

Los papás de mi novio, por suerte, se llevan bárbaro.

Me gusta ir a la casa de ellos porque se

respira alegría.

Si hay puñales venenosos para una madre, éste era el caso. Uno aspira a competir por el cetro de mejor familia, mejor crianza, mayor contención. Y me lo acababan de arrebatar.

Tocaron el timbre.

GUIDO

Hola… ¿Está lista Lara?

YO

Se está bañando, pasá si querés…

GUIDO

(Serio)

No, mejor la espero en el camión.

YO

¿Querés que te traiga las llaves del auto

así lo vas sacando del garaje?

GUIDO

(Apático)

Puede ser…

La verdad, que no estaba segura de reconciliarme con él, pero tampoco deseaba mantenerme distanciada. Ni gritos, ni enojos, ni desplantes. Prefería una buena relación post matrimonio de seres adultos. Así lo había imaginado.

Y cuando volví con las llaves:

YO

Tomá. Y podés pasar por la cocina si querés.

GUIDO

No, abrime el portón de afuera.

YO

(Dirigiéndome al portón)

Está bien. ¿Sabés que Magali me dijo que adora a los padres de

Hernán porque ahí “se  respira alegría”?

Lo sentí como un reproche…

GUIDO

Y hacete cargo. Yo te pedí mil veces que nos arregláramos.

Pero vos preferiste otra cosa…

YO

¿Querés quedarte a comer?

GUIDO

No.

YO

Ravioles con salsa….

GUIDO

No.

Puso en marcha el auto sin prestarme la menor atención. Poco me miraba, más bien escuchaba con la vista clavada hacia adelante. Tirándome con todo su perfil contrariado.

YO

Bueno, me voy adentro.

GUIDO

Chau.

Hoy no es mi día, pensé.  Detesto que me insistan, detesto insistir. Las cosas deben ser naturales, fluir espontáneamente. Si no, no vale. Y regresé a la cocina.

LARA

Bueno, me voy.

YO

¿Te sentís mejor?

LARA

Si.

YO

¿Cómo estás con Maxi?

LARA

Bien. No es como papá, pero se la “banca”.

YO

¿En qué sentido?

LARA

En los caprichos, en lo responsable, en cuidarme.

Pero hoy los pibes son así… Chau má, chau Maga….

(Se fue)

MAGALÍ

(Mirando por la ventana)

¿Está mi padre? No lo había visto…

(Salió corriendo a saludarlo)

Si tratara de ver la parte buena del conflicto, sería que las chicas adoraban a Guido. Por suerte, nuestra separación no las había obligado a tomar partido. Seguían bien conmigo y con él. Al menos a ellas no las había decepcionado.

MAGALÍ

(Regresando)

¿No está demasiado flaco papi?

YO

(Preocupada)

¿Te parece?

(Se escuchó una bocina)

MAGALÍ

¡Uy… Hernán!…

Chau mami….

Magali se fue apurada y feliz. Y yo volví a mi radio en AM. ¿Qué se puede planear de divertido un domingo sola en casa? Me dio bronca la idea de depender de otro para ser pasarla bien. Detesté esa necesidad imperiosa de hablar con alguien, o de atenderlo, o de cuidarlo. Al fin y al cabo, es a lo que me había dedicado en toda mi vida.

Escuché que abrían  la puerta.

MARIANA

¿Leti? ¿Estás por ahí?

YO

(Encantada con la novedad)

¡Si!!!… Acá…. ¡Qué bueno que viniste!

(Fui a su encuentro)

MARIANA

Traje mochila… Pasá Gustavo….

GUSTAVO

Permiso….

YO

(Abrazándolos)

¡Qué lindo verlos juntos!

MARIANA

Tomá, te devuelvo tus llaves….

GUSTAVO

(Dándome otro llavero)

Y yo, las del departamento de Guido

¿Te las puedo dejar acá?

YO

Si, si. Pero ¿Cómo están?…

¡Marian, te pedí que me avisaras si no venías a dormir!…

MARIANA

Uy… me olvidé…. Vengo a acomodar la ropa que dejé tirada….

YO

Ya lo hice yo. Ahí tenés todo en una caja.

MARIANA

(A Gustavo)

Bichi…

¿Lo subís al auto?…

Mientras “el Bichi”, ex asqueroso, ordinario, maloliente, cumplía con el mandado, Mariana me acompañó a la cocina para controlar la salsa que ya estaba casi a punto.

MARIANA

¡Qué noche “Teté”!…Gusty  estaba como nunca….

YO

¿La pasaron bien?

MARIANA

¡Siii!… Te juro que es otro hombre…

Más atento, más viril, más completo… ¡Ah, y se bañó!

YO

¡Qué bueno!

MARIANA

¿Qué preparaste de rico?

YO

Ravioles con tuco, pero no tengo comensales. Mi familia huyó…

GUSTAVO

(Regresando)

¡Qué olorcito!… Mariana

¿Cuándo vas a ponerte a cocinar enserio un día de estos?

MARIANA

(Pícara)

Yo te doy otras cosas papi….

GUSTAVO

(Obnubilado con la cacerola)

Si, pero con salchichas y hamburguesas todos los días…

YO

¿Quieren quedarse a almorzar?

MARIANA

¡No!…

GUSTAVO

¡Si!…

MARIANA

(A Gustavo)

Gordy… Me habías prometido ir a Puerto Madero a comer

Sushi, en ese restó con velas que mira al río…

GUSTAVO

Leticia ¿Tenés pan?

YO

(Dándole)

Tomá….

GUSTAVO

(Mojando en la salsa)

A ver…..

(Probando)

¡Dios, me muero!… Ni mi vieja la hacía tan bien…

MARIANA

(Mimosa)

Pero vos me prometiste….

GUSTAVO

¡No me rompas más las pelotas!…

MARIANA

(Disimulando)

¿En qué habíamos quedado amor?

GUSTAVO

(Con la boca llena)

¡Uy, perdòn!…

Se me escapó…

Al final, el estómago desesperado, le ganó a la velada romántica. Mariana fingió complacencia, pero noté claramente como la vena del cuello se le comenzaba a hinchar. Traté de conseguir armonía.

YO

Bueno siéntese. Quizás el Sushi pueda quedar para la noche….

MARIANA

No es lo mismo…. Yo me había hecho a la idea….

GUSTAVO

No seas chiquilina….

MARIANA

No soy chiquilina, porque vos…

YO

(Intentando cambiar de tema)

¿Cómo estaba la casita? ¿La extrañaron?

MARIANA

Yo no.

GUSTAVO

Yo si.  Lástima que se veía bastante sucia….

MARIANA

¿Pero la pasamos bien, no?

GUSTAVO

Si, claro, pero fijate en esta cocina…

Se puede comer en el piso….

MARIANA

(Seductora)

¿Y vos qué preferís? ¿Pasión o limpieza?

GUSTAVO

(Molesto)

¿Tengo que elegir?

¿No podés hacer bien las dos cosas?

MARIANA

Era un chiste….

GUSTAVO

(A Mariana)

Te lo voy a decir bien, como a vos te gusta…

No trabajás, no estudias… ¿Qué demonios hacés todo el día?

YO

(Calmándolo)

El trabajo de ama de casa es el peor. Un esfuerzo que nadie nota….

MARIANA

(Con desprecio)

Yo no soy ama de casa…

GUSTAVO

¿A no?¿Y qué sos? Decime….

MARIANA

La reina del hogar….

El clima emocional  se había puesto tenso. Era evidente que la reconciliación funcionó como un parche. A eso, exactamente a eso, le temía en mi relación con Guido. De ahí que no quería apresurarme. Gustavo masticaba molesto, como cambiando de golpe su personalidad. Mariana  revolvía la comida desorientada. Tenía la expresión del que se siente estafado. Del que sin darse cuenta cayó en una trampa. A partir de ese momento, ella optó por quedarse callada. Apenas acompañaba con monosílabos. Si, no, puede ser, gracias.

YO

Postre no tengo.

GUSTAVO

Voy a comprar helado al Centro.

(Se levantó y se fue)

MARIANA

Yo no quería helado….

YO

¿Y por qué no se lo aclaraste?

MARIANA

(Desmoralizada)

¿Para qué?

Por un instante recordé que su ropa estaba arriba del auto de Gustavo. Que me había devuelto las llaves. Imaginé un rotundo paso atrás. La decisión estrepitosa de cortar con la mala vida. Desatarse de las cadenas impuestas por el destino.

YO

Vos, no te pongas mal.

Para lo que quieras resolver, yo voy a estar a tu lado….

MARIANA

(Pensativa)

Gracias. Que tonta fui… Estuve a punto de….

YO

¿De divorciarte?

MARIANA

¡No!… ¡De dejar de ver a Vincent!….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 136: Asesores Premium

Todos somos Directores Técnicos, Presidentes, Programadores de Televisión, Detectives, Médicos, Abogados, Periodistas. Creemos saber el cómo y el cuánto de cada problema.  Pero solo para asuntos ajenos. Con una mirada de afuera, exenta de emociones y responsabilidades. Así es fácil.

Sábado

Dicen que en una pareja, “la sal” está en las peleas, porque después vienen las reconciliaciones. Y esto es cierto, pero no para todos. Gustavo y Mariana habían logrado desempolvar ilusiones adrenalínicas a costa de una infidelidad (¿Al final hay que agradecerle a Patricia?) Se los veía alterados como nunca, excitados, atentos el uno del otro para ver cómo seguía cada día. Deseosos de reencontrarse, pero más eufóricos con la expectativa. Dos niñitos jugando a las escondidas.

En el caso de Guido conmigo era lo opuesto. Él transitaba la última etapa de un hartazgo solitario. Había reflexionado y supuesto que ya era hora de volver a casa. El problema es que yo me sentía desencantada, apática con él, con nulo interés en remontar lo sucedido. Reacción extrema, es verdad, pero apropiada para los casos en que uno quiere cortar de raíz los contratiempos. Ya lo dije, los seres humanos nos acostumbramos a todo. Y un marido que se va una vez de su casa, seguro que lo vuelve a repetir. Seguro.

Hay manías nefastas que se aprenden con la convivencia: irse, dejar de hablarse, recortar los víveres, armar componendas familiares, obstaculizar la vida diaria. Nada de eso habíamos hecho nosotros. La bendita costumbre de conversar a fondo todo, de buscar acuerdos, de no decidir en forma unilateral, era el mayor tesoro que teníamos. Ni bienestar económico, ni progresos comerciales, ni besos apasionados. Solo eso, una relación armoniosa. Ni más, ni menos.

Terminé pensando:-Guido, jamás te voy a disculpar que contaminaras ese lugar aséptico en que habíamos situado nuestra vida. Jamás-

Ese sábado, como siempre, me levanté temprano. Adoraba el ratito solitario que me permitía reflexionar. Parecía que alimentaba a las mascotas, parecía que miraba las plantas del fondo, parecía que recorría la casa, pero en realidad meditaba.

Y cuando tomaba un café sabroso sentada en la mesa de la cocina, se terminó el silencio.

MARIANA

¡Hello darling!!! ¡Qué hermoso día!….

YO

Me gusta verte tan contenta. ¿Qué tomás?

MARIANA

Té, por favor.

(Con expresión satisfactoria)

Leti, la vida me sonríe. Era hora, me lo merezco….

Después lo voy a  llamar a Gusty para arreglar la cita…

¿No es emocionante? Como cuando éramos novios….

YO

(Sirviéndole)

Si, muy lindo. ¿Limón, miel?

MARIANA

No, solo…. ¿Por qué no te arreglás con Guido y salimos los cuatro?

YO

No, gracias.

MARIANA

Yo entiendo que te hagas la difícil, pero ya es momento de ceder…

YO

No es tan simple para mí.

MARIANA

¡Dale!… ¡Olvidate!… Hacelo por mí, perdonalo….

YO

No se trata de perdonar, sino de aceptar….

LARA

(Apareciendo medio dormida)

Hola….

YO

¿Qué hacés tan temprano? Hoy es sábado….

LARA

(Refregándose los ojitos)

Tengo que lavar el auto del abuelo…

Después de trabajar, al mediodía, papi viene a enseñarme a manejar…

MARIANA

¿Ves? Esa es una cuenta pendiente que tengo… ¿Me puedo sumar?

LARA

Vení que yo te asesoro…

YO

¿Vos? ¿Qué sabés pichoncita?

LARA

Poco, pero más que ella, seguro…

Se hizo el mediodía y me puse en la cocina a preparar el almuerzo. En tanto, Mariana prestaba apoyo emocional sentada cómodamente mientras se distraía con una revista.

MARIANA

(Sin dejar de leer)

Leti ¿Te ayudo?

YO

No.

MARIANA

(Sin euforia)

¿Segura?

LARA

(Llegando del garaje)

¡Por fin terminé!…. Lavar un auto es cosa de hombres….

YO

¡Te mojaste toda!… Andá a cambiarte….

LARA

(Saliendo)

Cuando yo me case, este trabajo lo va a

tener que hacer mi marido…

MARIANA

(Divertida)

¡O el lavaautos si tiene plata!…

YO

Marian ¿Arreglaste para esta noche con Gustavo?

MARIANA

Si, quedamos a las nueve.

YO

¿Me podrás avisar si no venís a dormir acá?

MARIANA

(Firme)

¡Ya te lo digo!… Duermo en esta casa.

Hoy, te garantizo que con él no va a pasar nada…

YO

Bueno, pero si se da, mandame un mensajito así no me preocupo.

MARIANA

¡Olvidate!…. Cuarentena para todo el mundo…

(Tocaron el timbre)

YO

(Secándome las manos en un repasador)

Es Guido, voy a abrirle.

MARIANA

(Saltando de la silla)

¡Dejá que yo me ocupo!

(Salió)

LARA

(Asomándose a la cocina)

¿Y la “tía” Mariana?

YO

Fue a recibir a tu papi…

LARA

¿Ya llegó? ¡Entretenelo que enseguida me visto!….

(Se fue apurada)

MARIANA

(Regresando con Guido)

¡Guido, no sabés lo bien que me salió!… Se puso como loco….

GUIDO

Hola Leticia…

YO

Hola. ¿Comiste?

GUIDO

Eh… si….

Mariana hablaba y hablaba sobre su experiencia con las nuevas herramientas emocionales que le había recomendado mi marido. En tanto, él me miraba. Fue extraño sentir tan lejano a quien compartió lo más íntimo de mi vida. Una cierta incomodidad flotaba en el aire.

GUIDO

Disculpá que te interrumpa Mariana… Leticia ¿Y Lara?

YO

Ya viene.

MARIANA

Guido, con respecto a esta noche ¿Qué me conviene?

¿Dejarlo avanzar o frenarlo?

GUIDO

(Mirándome)

Sinceramente, un  poco de distancia está bien,

pero no tirés demasiado de la cuerda…

Porque se puede romper… Los hombres somos pacientes,

hasta que llega un momento que decimos basta….

MARIANA

¿Y cómo me doy cuenta del “punto justo”?

GUIDO

(Mensaje para mí)

Vos lo vas a notar. No se trata de un desconocido,

deberás evaluar cuánto podés perder, o cuánto podés ganar.

No es fácil encontrar un amor, y si lo dejás pasar, quizás no vuelva…

YO

(Respondiéndole sutilmente)

Una pareja no es un colectivo que hay que correr y alcanzar.

Es mejor esperar reacciones naturales….

GUIDO

Es preferible alcanzarlo, quizás el que venga después sea peor…

Transportes hay muchos, pero que te lleven a lugar seguro, pocos.

YO

Eso suena a extorsión….

MARIANA

(Desorientada)

¡No! ¿Por qué? Leti, lo que quiso decir Guido es….

LARA

(Llegando)

¡Hola papo!!!¿Empezamos? ¡Qué “lavada” le di al auto!…

GUIDO

Muy bien preciosa

¿Te acordás de lo que te enseñé para ponerlo en marcha?

LARA

Si.

GUIDO

Bueno, agarrá la llave y hacelo…

LARA

(Emocionada)

¿Yo sola? ¿Si?

GUIDO

Con confianza hija… Fijate de sacar el cambio y poner el freno de mano….

Y dejalo calentar un ratito.

(Lara se fue excitada)

MARIANA

¿En qué estábamos?

GUIDO

(Irónico)

En que no es inteligente abandonar el barco en medio de la tormenta…

MARIANA

No, claro. Pero yo digo… Esta noche… ¿Qué me conviene?

GUIDO

Es que….

LARA

(Regresando)

¡Pá, no quiere arrancar!

Sutiles reproches que se vieron felizmente interrumpidos por mi hija. Los cuatro nos dirigimos al garaje. Lara conflictuada, Mariana enamorada, y Guido conmigo en una guerra silenciosa.

GUIDO

(Dentro del coche)

Observá Lara… Ponés la llave suavecito…. Y le das un giro….

(El motor ni se movió)

LARA

¡Ah!… ¿Ves que no era culpa mía?

GUIDO

(Sacando una tapita de abajo del volante)

¿Se habrá quemado un fusible?

LARA

Para mí que no tiene nafta….

GUIDO

No es eso… Mirá el marcador…

(Señalando el tablero)

¿Ves?… Hay medio tanque disponible… ¿Qué puede ser?

(Volvió a colocar la tapita)

Fusible no es… Espero que no se trate de la bomba de nafta…

LARA

¿Por qué? ¿Explota?

GUIDO

Sale muy caro cambiarla…. Bueno, vamos a hacer un intento….

MARIANA

¿Querés que llame a Gustavo?

GUIDO

No, esperá. Quiero  bombear bastante con el

acelerador a ver si se enciende….

Mientras él hacía pruebas mecánicas para solucionar el inconveniente, nosotras tres lo observábamos con una cuota dispar de admiración.

Para mí, era parte de lo que había sucedido siempre, un intento, otro, otro, y el resultado, en general era positivo. El perseverante.

Para Lara, como toda hija, su papá era el gran salvador de las cuestiones domésticas. El ser querido a mano al que siempre recurría. El protector.

Lo más extraño era lo de Mariana. Se había colocado apoyada en el capot, con la cara sobre las dos manos, mirando y pensando al mismo tiempo. Obnubilada con un espectáculo al que –parecía- no estaba acostumbrada. El solucionador.

GUIDO

(Logrando arrancar el auto)

¡Esssa!…..

LARA

¡Papá grosso!…

MARIANA

Guido sos un rey, sabés de todo….

GUIDO

Bueno, ya podemos irnos a practicar ¿Se suben?

(Lara y Mariana se metieron enseguida)

¿Venís Leticia?

YO

No, prefiero quedarme.

Y el grupito, sin mi, partió raudamente hacia la “escuelita de conductores”.

Sola en la cocina, mientras lavaba platos, recordaba la cantidad de “misiles” encubiertos que Guido de había enviado. Si, estaba bastante ofendido conmigo.

Sonó el timbre de casa y abrí.

GUSTAVO

Hola ¿Puedo pasar?

YO

Si, pero Mariana no está…

GUSTAVO

Yo… Quería hablar con vos.

YO

Si, decime.

GUSTAVO

(Vergonzoso)

Sigo necesitando tus consejos…

YO

(Sonriéndole)

Está bien ¿Cuál es la pregunta ahora?

GUSTAVO

Esta noche me encuentro con ella…

YO

Si, sabía….

GUSTAVO

¿Quedaré mal si la llevo a la cama?

YO

(Muerta de risa)

¿Qué me decís? ¡Eso depende de ustedes!….

GUSTAVO

Es que estuve pensando en todo lo que me dijiste…

Y me di cuenta que muchas veces me comporté como un bruto…

¿Cómo hago para saber si ella está de acuerdo? ¿Le pregunto?

YO

Vos tenés que averiguarlo, pero delicadamente….

GUSTAVO

¿Estaría bien un: preciosa te apetece un ”garche””?…..

YO

¡No!… ¡Animal!….

GUSTAVO

¿Ves? Necesito que me asesores….

YO

Le tenés que tocar suavemente las manos,

después la cara, después el cuellito… ¡El pelo jamás!…. Eso está prohibido….

Y si ves que a ella le gusta, seguís adelante…

GUSTAVO

Por las tetas….

YO

¡No!… ¡Sos un caballo desbocado!…

Te digo adelante en el sentido de “avanzar”…

GUSTAVO

Ah…

Lo gracioso de esa tarde fue que Guido y yo nos la pasamos a puro asesoramiento. Cada uno con sus propios alumnos, que atendían con total aplicación las lecciones.

A eso de las 16, Gustavo ya había partido, y Mariana  con Lara y Guido estaban de regreso en casa.

LARA

(A mí)

¡No sabés!… Anduve una cuadra en reversa….

YO

Que bien.

MARIANA

Guido tiene una paciencia envidiable…

GUIDO

¿Y vos Leticia? ¿Qué hiciste mientras?

YO

Nada.

LARA

(Abrazándome)

Pobre mami….

Cuando se hicieron las ocho de la noche, la casa se convulsionó. Lara terminaba de preparase para salir con Maxi, Magali se bañaba para ir con Hernán al cine. Ambas corriendo y dejando todo así nomás. Pero la peor, la más traviesa de las tres, fue Mariana. Con la cuestión de optimizar su imagen, se probaba uno y otro vestido, aquel y este zapato, y así iba acumulando pilas de ropas sobre mi cama.

MARIANA

(Culposa en mi dormitorio)

Leti, dejá todo así que cuando vuelvo lo acomodo…

(Sonó el timbre)

MARIANA

¡Ay no!… ¡Llegó Gustavo y todavía no estoy lista!….

LARA

(Desde el líving)

¡Es para mí!….

MARIANA

(Terminando de maquillarse)

¡Que suerte!… Estoy nerviosa como si me fuera a casar….

MAGALÍ

(Asomándose)

Llegó Gustavo, acaba de estacionar en la puerta ¿Le abro?

YO

Si.

MARIANA

¡No!… La casa está  hecha un asco…. Mejor salgo a la vereda….

YO

(Besándola)

Bueno, chau que te diviertas…

MARIANA

¡Acompañame!… Esto es difícil para mí…

YO

(Caminando con ella hacia la puerta)

Calmate. Ni que fuera un desconocido….

MARIANA

Peor… Esto es un “volver a empezar”….

(Abrimos y salimos)

GUSTAVO

(Parado apoyado en su coche)

“Mar”… Estás hermosa….

MARIANA

(Acercándose)

Si, es cierto…

GUSTAVO

(Romántico)

¿No me saludás?

MARIANA

Eh… Si.

(Se acercó para darle un beso)

GUSTAVO

(Tomándole las dos manos y llevándolas a su boca)

Hummmm qué rico perfume….

MARIANA

(Sorprendida)

¡Qué caballero!….

GUSTAVO

(Abriendo la puerta del auto del acompañante)

Puede pasar mi reina….

MARIANA

(Desorientada)

Ah… Si, pensé que me ibas a abrir desde adentro como siempre….

GUSTAVO

“Siempre” se terminó, ahora comienza

una nueva vida….

Sé que mi ocasional alumno no tenía Boletín de Calificaciones, pero de haber existido eso, le correspondería, sin la menor duda, Diez, Diez, Diez, Diez, Diez….

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 135: Palabras Cruzadas

Ser o no ser, esa es la cuestión. Y en una pareja el primer compromiso es la honestidad. Ahora, cuando esa honestidad hiere ¿Cómo hacemos? ¿Despedazamos, hundimos, aniquilamos? ¿O disfrazamos, ocultamos, engañamos? Todos queremos verdades, todos queremos mentiras.

Viernes

La lluvia no es para cualquiera. Si me acompaña alguien que amo indudablemente, puede ser maravillosa. Dejar que me abrace, pegarme a su cuerpo, permitir que me proteja. Todas situaciones inigualables a las que me puedo entregar con pasión.

En cambio Guido….

Ayer, cuando terminó nuestra conversación en la Estación de Servicio, rayos y centellas preanunciaron el final. No tenía mucho más que agregar, dada la cara de sorpresa de mi marido. Me había propuesto ser sincera, pero a medida que su gesto tierno se transformaba  en decepción, consideré que ya era suficiente. No quería lastimarlo, tampoco generarle esperanzas, solo intercambiar honestidades. Pero, parece que no era lo que él deseaba y me lo hizo notar.

GUIDO

Leti… ¿Por qué complicás todo?

YO

Es que no estoy segura….

GUIDO

(Ceño fruncido)

¿Ya no me querés?

YO

No lo sé.

GUIDO

(Fastidiado)

Bueno… Tendrías que haber empezado por ahí….

YO

¿Preferís que te mienta?

GUIDO

(Indiferente)

¿Vamos? Cada vez llueve más… Te alcanzo a tu casa…

YO

No hace falta.

GUIDO

¡Si que hace!….

Fuimos corriendo hasta el camión. Sin paraguas ni nada para cubrirnos. La llovizna intensa logró filtrarse por cada uno de nuestros costados. Había charcos, veredas rotas, y papeles que volaban. En un gesto póstumo para su orgullo herido, Guido tomo mi mano. Frío, de  compromiso, sin ganas. Pensé: -Se enojó- Otra muestra más de que la cosa no funciona.

Entre una cuestión  y la otra, se hicieron las once de la noche.

Cuando llegué a casa, Lara y Mariana se divertían mirando televisión, mientras que Magali  ya dormía. Yo las saludé y me fui a acostar. Con una duda amarga ¿Habré procedido bien?

A la mañana siguiente, en el momento que Guido se apareció para buscar a las chicas, me apuré hasta la vereda para verlo a solas.

YO

Hola. ¿Estás bien?

GUIDO

(Ofendido)

¿De verdad te importa?

YO

Por supuesto.

GUIDO

No te creo. ¿Sabés lo que no termino de entender?

¿Para qué aceptaste salir conmigo?

¿No era mejor decirme que no y listo?

Yo pensé que entre nosotros dos pasaban cosas…

YO

Pretendía que lo analizáramos

juntos.

Confirmado, no solo  no entendió, sino que además había logrado que me detestara. Mal.

Con la excusa de sus hijas, huyó prontamente del lugar, y no pude intentar nada más.

Al horario acostumbrado para ella, las once de la madrugada, se levantó Mariana.

MARIANA

(Mejor de ánimo)

¿Dónde fuiste ayer a la noche?

YO

(Seria)

A encontrarme con Guido.

MARIANA

¡Qué lindo!….

YO

La verdad… ¡Qué feíto!…

MARIANA

¿No se arreglaron?

YO

Todo lo contrario. Quise ser auténtica y me salió mal el “tiro”….

Creo que de ahora en adelante me va a odiar….

MARIANA

¿Qué me perdí? ¿Le hablaste de Marcelo?

¿Descubriste que no se baña? ¿Qué pasó?…

YO

¡No!… Le dije que quería estar segura de volver con él….

MARIANA

¿Y qué duda te cabe? Si trabaja todo el día, se ocupa de las hijas,

no te persigue…

YO

No lo entenderías… A mí con eso no me basta…

Pero dejá, cambiemos de tema… ¿Y vos? ¿Dormiste bien?

MARIANA

(Con felicidad)

¡Siii!….. Soñé toda la noche con Gustavo…  Ay, qué bien la pasé…

YO

Vos sí que deberías hablar con él.

MARIANA

(Alardeando)

¡Que me lo pida él!… Yo no tengo que dar el primer paso…

YO

¡Dale!… ¡Si te morís de ganas!

MARIANA

Eso es cierto… ¿Qué estúpidas somos las mujeres, no?

A veces me gustaría ser más rencorosa…

Pero no hay caso, no puedo…

YO

Solemos perdonar  rápido….

MARIANA

(Ilusionada)

Tendría que verlo en algún lugar íntimo.

Así, si pasa lo que tiene que pasar….

YO

Andate a la noche al departamento de Guido,

ahí lo vas a encontrar.

MARIANA

(Disimulando la emoción)

¿Te parece?

YO

(Entusiasmándola)

¡Por supuesto!…Ponete linda y seducilo…

MARIANA

(Feliz)

¡Tenés razón!….

Marianita tenía la ventaja de que no ahondaba demasiado en temas emocionales. O quizás le fallaba la memoria, o estaba  desesperada por volver a su vida de antes.

Por lo que fuera, ella disfrutaba mucho más que yo de la vida.

Y, como quinceañera preparada para su gran fiesta, a las 20,30 ya estaba lista para salir.

MARIANA

¿Estoy bien? ¿Me queda sexy este vestido?

YO

¡Estás hermosa!….

MARIANA

(Excitada)

Bueno, salgo. Si ves que tardo no te preocupes,

quiere decir que nos arreglamos….

(Se escuchó una bocina)

¡Llegó el remís!… ¡Deseame suerte!….

YO

¡Suerte!….

Ni Magali, ni Lara, se fueron más nerviosas que Mariana el día de sus primeras citas. Todas tenemos a una niña adentro, y la de mi amiga  apenitas comenzaba a madurar.

Quedé en casa contenta por ella, y medité bastante si su impronta alejada de razonamientos no sería la verdadera llave de la felicidad.

Sonó el timbre, y me apuré a correr hasta la puerta, segura de que algo se había olvidado.

YO

(Abriendo)

¿Qué dejaste?

(Sorprendida)

¡Gustavo!….

GUSTAVO

Hola ¿Puedo pasar?

YO

Si, adelante…. Pensé que eras…. ¿Pasó algo?

GUSTAVO

(Entrando)

Eh… No, vine porque quería hablar con Mariana…

YO

Ah, pero ella no está…

Me dijo que iba hasta el departamento para buscarte…

GUSTAVO

Uhhh…. ¿Y estaba enojada?

YO

Me parece que a la inversa…

Vení, sentate, que seguro vuelve al no encontrarte…

GUSTAVO

(Acomodándose  en un sillón)

Y bueno, la esperaré….

YO

(Mirándolo)

Te pusiste traje y corbata… Nunca te había visto así….

GUSTAVO

¿Me queda mal?

YO

¡No!… Al contrario… ¿Tenés una fiesta esta noche?

GUSTAVO

(Vergonzoso)

Para nada, quería invitar a Mariana a comer…

YO

¡Muy bien!… Era hora de que se arreglaran….

GUSTAVO

Si, es eso o la mato… No puedo seguir viviendo de prestado…

Tu marido es muy buen tipo, pero extraño mi casa….

YO

Me parece perfecto. No creo que tarde mucho…

GUSTAVO

(Sacando el celular)

Lo voy a apagar… No quiero interrupciones.

YO

¿Querés un cafecito?

GUSTAVO

No, a ver si me mancho…

YO

La verdad, ojalá que les vaya bien…

GUSTAVO

¿Qué hago? ¿Le compro flores? Estoy tan nervioso…

YO

Tranquilo, vos lo que tenés que hacer es ser buen marido,

con eso le va a alcanzar.

GUSTAVO

¡Soy “eselente”!… Hoy me bañé y todo…

YO

(Divertida)

Estuviste muy  bien.

GUSTAVO

Vos que sos “mina”… ¿Cuál es la  ”onda” con ustedes?

Porque Mariana a veces me sale con cada “una”….

YO

Creo que hay que comprender y nada más….

Y estar atento a lo que cada uno desea,

a los tiempos que el otro necesita…

GUSTAVO

(Confidente)

¿Te digo lo que me “saca” de ella? Que habla, habla, y habla….

Y a los “machos”  no nos gusta dar muchas explicaciones,

más bien vamos “a los bifes” y chau pichi….

YO

Está bien, pero es fundamental ser delicado, seductor, protector…

Demostrar que tu mujer te importa…

GUSTAVO

¿Medio puto decís?

YO

Mirá, ni tanto  ni tampoco. Vos podés ser muy hombre

y al mismo tiempo tener buenos modales y ser paciente.

¿Me comprendés?

GUSTAVO

No.

YO

Por ejemplo, a nosotras no nos complace un tipo…

arrebatado,  bruto, precipitado o mentiroso…

GUSTAVO

Yo no miento, a lo sumo oculto un poco…

Nadie está obligado a declarar en su contra….

YO

Se trata de generar calidez

y confianza.

Era evidente que Gustavo tenía todas las intenciones de mejorar. Prestaba mucha atención a mis consejos, me consultaba, indagaba con genuino interés. Me había provocado odio que sus desmanejos suscitaran tanto dolor en Mariana, pero esta vez se veía indefenso, sinceramente interesado en cambiar. Por eso hice un esfuerzo importante para ayudarlo.

Y así se fueron pasando los minutos. Muchos minutos.

GUSTAVO

(Mirando el reloj)

¡Upa!…Pasaron dos horas…

YO

(Reaccionando)

Tenés razón…. Qué raro que Marianita no vino….

GUSTAVO

(Tomando su celular)

La voy a llamar….

YO

Espero que esté bien….

GUSTAVO

(Intentando comunicarse)

Lo tiene apagado….

YO

(Preocupada)

Qué extraño…

GUSTAVO

(Levantándose)

Me voy…. Quizás haya ido hasta nuestra casa….

Me doy una vuelta por allá con el coche…

YO

Si, puede ser….

GUSTAVO

(Saludándome)

Leti, gracias por todo lo que me dijiste. Sos una “mina de diez”….

YO

Me alegra que te haya sido útil…

Cualquier cosa, llamame.

Gustavo se fue y me dejó una grata sensación de madurez. Internamente lo habilité para que se volviera a acercar a mi querida amiga. Bien por ellos.

A los pocos minutos sonó el timbre. Era Mariana.

YO

Hola, tu marido te estaba buscando

¿Por qué tardaste tanto?

MARIANA

¡No sabés!… En el departamento  estaba solamente  Guido…

Resulta que me hizo pasar, y mientras esperaba a Gustavo…

YO

(Intrigada)

¿Qué pasó?

MARIANA

¡Me dio cada consejo!…. ¡Qué equivocada  estaba!….

YO

¿Qué te dijo?

MARIANA

Mirá, me habló desde su punto de vista de hombre.

Me aclaró cómo nos ven ellos a nosotras,

qué cosas hacemos que sirven y cuales no.

¿Vos sabías que una mujer tiene que ser vueltera?

¿Qué a ellos no les gusta que nos regalemos?

Que los vuelve locos de amor  que nos tomemos nuestros tiempos…

Que seamos distantes, inaccesibles, inalcanzables…

YO

Bueno, eso es cierto porque….

MARIANA

¿Y que lo mejor es hablarles poco?

¿Qué no toleran demasiadas palabras al mismo tiempo?

¡Me quería morir!… Yo a “Gusty” lo atolondraba con preguntas,

una atrás de la otra, sin parar…

¿Y que a ellos los seduce más que actuemos en lugar de explicar?…

Una miradita, una caricia, un abrazo… ¡Eso es lo que quieren!….

YO

Es verdad….

MARIANA

Y que no los persigamos, que seamos seguras,

nada controladoras, emocionalmente independientes….

(Sonó el teléfono de casa)

YO

(Atendiendo)

Hola….

GUSTAVO

¿Volvió?

YO

Si, te paso…

¡Marian, es tu marido!….

MARIANA

(Nerviosa)

Si, dame….

(Con voz sensual)

Holaaaaa…..

GUSTAVO

Ah…”Queacé”… ¿Todo bien?

MARIANA

Seeeee por supuesto…. ¿Y vos?….

GUSTAVO

Y… Acá en la puerta de nuestra casa…

Esteee… ¿Te dijo Leticia que te fui a buscar?

MARIANA

Asssssí essss….

GUSTAVO

¿Querés que salgamos a comer?

Podríamos hablar un poco…. Es tarde, pero…..

MARIANA

Hoy no, quizás mañana….

GUSTAVO

¿Por qué mañana? ¿Por qué no ahora?

MARIANA

Porque necesito tiempo, quiero estar segura…

GUSTAVO

¿¿¿Segura de qué????

MARIANA

De nosotros “bombón”… Chaucito….

(Cortó)

YO

¿Qué te dijo? ¿Por qué le hablabas de esa forma?

¿Estás afónica?

MARIANA

(Gritando)

¡No!… ¡Es para volverlo loquito!… jajaja…. ¡Quería verme!…

YO

¿Y por qué no fuiste, si no tenés nada que hacer?

MARIANA

Porque a partir de ahora soy una mujer difícil…

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 134: Vos me Acostumbraste

“Ese político es un vago”. “Paisano no es un insulto”. “La mitad me da asco”. “Piquetes de la abundancia”. “Presidenta eterna”. “Tenemos que dejar de robar dos años”. “La inseguridad es una sensación”. “Esta es la revolución productiva”. Diez segundos para decirlo, media vida para purgarlo. A menos que el descaro se vuelva corriente. A menos que nos habituemos al cinismo.

Jueves.

Compenetrarnos con vidas ajenas distiende los propios conflictos. Permite que por unos momentos la mente no nos haga introspecciones, ni reclamos, ni juicios. El objeto de evaluación pasa a ser el otro, alejando el foco de atención sobre nosotros mismos.

Gustavo y Mariana estaban en crisis. Guido y yo concentrados en ayudarlos. Hasta que llegó el instante de la verdad: -¿Y nosotros?- Quedamos con mi –todavía- marido en hablarlo al día siguiente. Demasiado engorroso el tema para encararlo de repente.

Es fácil abordar cualquier cuestión  si tenemos claro qué nos pasa. Lo mío con Guido todavía resultaba turbio. Yo no sabía qué quería exactamente, o qué sentía. Durante los 25 años juntos, ni se me había cruzado la idea de separarnos. Hasta que un día ocurrió, y para mi sorpresa, comprobé que no era tan grave vivir sola, ni tan desolador, ni tan imposible. Creo que las primeras 24 horas hubiera hecho cualquier cosa porque volviera, a las 48 algo menos, y así sucesivamente hasta que por fin dejó de ser un problema. Los seres humanos solemos tomar a los otros como imprescindibles: un amigo, un amor, un trabajo. Hasta que los perdemos, y en muchos casos comprobamos que el desenlace tan temido, en realidad se termina convirtiendo en bendición.

El día anterior  terminó con Mariana compartiendo mi cama, Lara en la computadora como siempre, y Magali durmiendo a pleno.

A la mañana siguiente,  bien temprano:

LARA

¿No vino papá?

YO

No todavía. ¿Cómo va tu colegio?

LARA

Ahí….

YO

¿Bien o mal? Quiero la verdad….

LARA

(Eludiendo)

Ya soy grande para que me controles.

¿Cómo está Mariana? ¿Todavía no arregló su matrimonio?

YO

Mejor volvamos a lo tuyo….

LARA

(Fastidiada)

Uh… má…

MAGALÍ

(Apareciendo)

¡Hola mami!..  ¿Querés que me quede a dormir en el consultorio?

Así Mariana tiene un cuarto propio….

LARA

¡Qué buena idea!…

YO

¡Lo bueno es tu  escape Lara!

Estoy esperando una respuesta…

(Se escuchó la bocina del camión)

LARA

¡Qué pena!.. Me tengo que ir….

MAGALÍ

¿Qué hago má?

YO

(Besándola)

Andá mi amor, cualquier cosa

yo te aviso….

Es difícil acomodarse a cambios imprevistos. Yo tenía mi vida, pero Mariana necesitaba estar con alguien en esos momentos. No era nada fácil seguir como si nada cada día hasta que ella no concluyera con su conflicto de pareja. Y en esos casos, lo más duro suele ser la transición. Esa etapa previa a las definiciones. Esos instantes en que uno extraña lo anterior y teme por lo nuevo. Si, tremendo, hasta que por fin nos damos cuenta que las personas a todo nos acostumbramos, sea lo que sea. Menos a las incertidumbres.

Siendo las 11 en punto de la mañana, la reina amiga hizo su aparición en la cocina de mi casa.

MARIANA

¿Cuánto dormí?

YO

(Mientras cocinaba)

Bastante, se ve que estás agotada….

MARIANA

¿Qué preparás?

YO

Nada extraordinario, un guiso. Ahí te dejé café servido.

MARIANA

(Mientras lo calentaba en el microondas)

Gracias ¿Alguna novedad?

YO

Dice el pronóstico que va a llover, las chicas se fueron a la Capital,

yo me levanté temprano….

MARIANA

Te pregunto de Gustavo….

YO

Ah… No mucho, está durmiendo con Guido en el departamento…

Y le dijo que te quiere….

MARIANA

(Orgullosa)

Se acordó tarde…. El tren ya pasó….

Mañana mismo le doy instrucciones al Doctor Patán para que inicie todo.

YO

¿Estás segura?

MARIANA

Lo tengo re clarito….

YO

¿Por qué no hablas con él?

MARIANA

¿Para qué? ¿Después de lo que me hizo?

YO

Pero dice que fue algo pasajero…

MARIANA

¿Y quién me garantiza que no se vuelva a repetir?

No…. ¡Es un estúpido!…

Teníamos una vida tan linda….

Es verdad que solemos valorar lo que perdemos. Es muy cierto que la mente va  creando mitos sobre el pasado. Pero mi amiga ya estaba contradiciendo sus propios dichos del día anterior. De sucio, maloliente, y cavernícola, Gustavo pasó a ser el forjador de una convivencia  de ensueño. Ni tanto, ni tan poco. Ahora, en estos casos ¿Es lícito intentar razonar en semejante momento? No.

YO

¿Y si simplemente se equivocó?

MARIANA

(Contundente)

¡Que lo pague!… ¡Que sufra!… No pienso aflojar tan fácilmente….

(Sonó el teléfono)

YO

Esperame un momento Marian…

MARIANA

Si es él, no me viste….

YO

(Atendiendo)

¡Hola!….

GUIDO

Hola Leti…. ¿Cómo anda todo?

YO

Bien, acá cerca mío….

MARIANA

(Presumida)

¡Te dije que no lo voy a escuchar!

YO

(Tapando el tubo)

¡Es Guido!….

MARIANA

Ah….

YO

¿Hola Guido? ¿En qué estábamos?

GUIDO

Yo me refería a nosotros. ¿Pensaste algo?

YO

Prefiero hablarlo personalmente.

GUIDO

Bueno ¿Te paso a buscar a las 20?

YO

(Indecisa)

Es que… No sé si puedo….

GUIDO

¡Vamos!… Tomamos un café, yo te digo lo que creo,

vos lo tuyo y listo….

¿Cuánto podemos demorar un tema que nos angustia? Un día, dos, tres… Hasta no queda más que encararlo. Hablar con Guido me daba miedo. Más por mí que por él. Tenía muchas ganas de sincerarme, pero temía lastimarlo. Sin entender exactamente los motivos, sentía que ya estaba lejos de mi vida.

Y cuando se hicieron las 20, él y su camión pasaron por casa.

GUIDO

(Romántico)

Hola….

YO

Hola.

GUIDO

¿Te parece que vayamos a la Estación de Servicio?

YO

¿Justo ahí?

GUIDO

¿Por qué? Es lindo, está cerca…

YO

(Resignada)

Está bien.

(Arrancó)

GUIDO

¿Y Mariana?

YO

Bien, le falta poco para ceder…. ¿Y Gustavo?

GUIDO

Bien. Ya empezó a bañarse día por medio.

YO

Sería bueno que ellos dos hablaran.

GUIDO

(Con doble intención)

Es bueno en todos los casos…

Ni bien llegamos a la Estación de Servicio, sucedió algo inesperado. En la puerta estaba la moto de Marcelo. Y dentro, en una mesita apartada, él mismo con su ¿Ex? Mujer. Por la forma de mirarse, de hablarse, de sentarse, estaba claro que se había puesto en marcha el plan “reconciliación”. No me divisaron. En los pocos pasos que di con Guido hasta ubicarnos en el lado opuesto, recordé  la cantidad de quejas que Marcelo me había confiado sobre ella. Y se me hacía evidente su arrepentimiento. Igual que Mariana, él estaba optando por lo trillado, aunque no fuera  ideal. Concluí desmoralizada que hay cuestiones de costumbres que nos llevan a cometer una y otra vez los mismos errores. A regresar a vidas padecidas conocidas, en lugar de arriesgarnos a un cambio. Tristes destinos.

GUIDO

Leti… Todo este tiempo que no vivimos juntos

pensé mucho en nosotros. No sé qué nos pasó.

Ni cómo llegamos a esto. Yo con vos pensaba envejecer.

Teníamos una vida tan serena, sin sobresaltos…

Verte de repente bailando en brazos de un tipo me

volvió loco, no lo pude soportar. Y ojo, que confío en lo que me

dijiste, pero pensá, ponete en mi lugar… Jamás había vivido solo,

y es muy duro…Tenerte lejos, no ver crecer a mis hijos…

Tremendo… Cada día es un caos, sin tener a quién

cuidar y que me cuide…

Me quedé callada. La ventaja de no hablar es que se puede entender perfectamente lo que me quieren decir. Dije “quieren”, no “dicen”. Ese fino discurso “entre líneas” que marca el exacto mensaje del interlocutor.

GUIDO

¿Me seguís?

YO

Perfectamente.

GUIDO

Bueno. Yo no creo que un sentimiento se termine de un

día para el otro. No, no puede ser.

Por eso medité bastante sobre la necesidad de que

volvamos a estar juntos. Hacer borrón y cuenta nueva, iniciar otra etapa….

Asumiendo lo duro que fue este impasse,

estando dispuestos a tenernos paciencia…

No sé qué más decirte….

YO

(Observándolo atentamente)

Lo que quieras.

GUIDO

También pensé que otras parejas tienen problemas

más graves que nosotros. Sin ir más lejos, mirá a Mariana y Gustavo…

¡Fiuuu!…  Eso sí que es tremendo…. Bueno… ¿Qué me contestás?

YO

Que solo me hablaste de hábitos. Del pasado, de las rutinas

que extrañás, de lo que te faltaba… Y no sé si era tan perfectito todo….

GUIDO

(Sorprendido)

Era maravilloso….

YO

Era limitado económicamente. Y quizás por eso jamás se te

ocurrió irte de casa… Fijate que en cuanto tuviste otro departamento,

al primer inconveniente te “profugaste”…

GUIDO

Estaba dolido, confundido.

YO

Si la vida juntos hubiera sido tan estupenda no la hubieras dejado….

GUIDO

Reconozco que me equivoqué… ¿Querés que te pida perdón?

YO

¡No!… La idea no es acusarte de nada. Es hacerte ver la realidad.

En todos los años juntos, a mí, ni se me hubiera cruzado por la cabeza

hacer abandono del hogar….

GUIDO

Gracias.

YO

Pero ahora, te soy sincera, no estoy nada segura….

GUIDO

(Preocupado)

¿No me amás más?

YO

Sinceramente, no lo sé. Creo que todas las situaciones

cotidianas las seguimos por inercia.

Nos vamos habituando a una casa, a una familia, a un país,

a un gobierno…. Sin ir más lejos, cuando alguien fallece,

los allegados sufren, pero pasados unos años, rearman sus

vidas de tal forma que ese que partió ya no

tendría lugar al lado de ellos…

GUIDO

(Alarmado)

¿Yo para vos estoy muerto?

YO

No lo sé. Pero de lo que estoy segura es que

pasaste de irreemplazable a prescindible…

GUIDO

No lo puedo creer…. Te escucho y percibo a otra persona….

¿Querés que nos divorciemos?

YO

Quiero que estemos seguros.

Que no nos gane la comodidad de la costumbre.

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 133: Secretos del Closet

Soy gay. Me robé todo. Ese hijo no es tuyo. Me enamoré de otro. El tweet es mío. Este auto es “mellizo”. Mi billete es falso. La garantía es “trucha”.La plata no la hice trabajando. Cobro por sexo. Sí, fui yo. ¿Cómo sería un mundo colmado de sinceros?… ¡Aburrido!

Miércoles

Lo malo de los mentirosos es que son cobardes e inseguros. Les espanta la idea de contar la verdad, le huyen a la posibilidad de no conformar a los otros. Quieren eludir responsabilidades, que los valoren por lo que deberían ser, que otros compren historias fantasiosas para preservar sus errores. Arman un entramado superficial donde nada es lo que se ve. Y ese entramado, a su vez, se va mezclando con el de los demás, formando así una gran farsa trágica.

Lo bueno, es que se les nota el embuste. Bueno porque el atractivo principal para los que los rodean es adivinar en qué momento se descubrirán sus engaños, cosa que ocurrirá tarde o temprano. Ellos proponen un juego de simulaciones. Suponen que engatusan y siguen como si nada. El resto no les cree, pero tampoco los delatan hasta no tener pruebas. Y así sigue el baile.

Ayer, la casa de Mariana y Gustavo, poco menos que se convirtió en un ring de box. Al principio, volaban de acá para allá los insultos, hasta que pasaron a intervenir los objetos. Cualquiera que estuviera a mano y fuera fácil de levantar y lanzar. Un cenicero, un cuadro, un florero, un libro.

GUIDO

¡Basta che!!!

GUSTAVO

¡Que la termine ella!… ¡Esta es mi casa!…

MARIANA

¡Las pelotas, tu casa!… ¡Andá a revolcarte con esa “forra””!….

GUSTAVO

(Cara de Poker)

¿Estás loca? ¿De qué me hablás?

MARIANA

(Escupiéndolo)

¡De la putita del banco!.. ¡De eso te hablo!….

GUSTAVO

¡No digas pavadas, delirante!…

MARIANA

(Enfurecida)

¡Asco mentiroso!!!…

(Sacó su celular y mostró las fotos)

¿Y esto?… Decime ¿Qué es esto?

GUSTAVO

(Observando desorientado)

¡Ese no soy yo!… ¡Te contaron “cualquiera”!…

Tengo enemigos que me envidian…

MARIANA

(Gritando y golpeándose el pecho)

¡Yo misma te ví!…. ¡No fue un cuento!… ¡La fuiste a buscar con el auto!…

GUSTAVO

(Gran actuación)

Querida, te confundiste…

MARIANA

(Tomando un paraguas)

¡Energúmeno mal parido!!!… ¡Falso!…

YO

¡Dejá eso Mariana!…

MARIANA

(Furiosa)

¡Que se vaya de acá!… ¡No lo quiero delante mío!….

GUSTAVO

¡Ni en “pedo”!… ¡Es mi propiedad!….

GUIDO

(Empujándolo suavemente)

¡Vamos Gus!… Venite a mi casa….

YO

¿A qué casa?

GUIDO

Al departamento en que vivo, el de acá cerca….

YO

Ah….

MARIANA

¡Que salga ya

de mi vista!…

Y Gustavo se fue, nada convencido, pero se fue. Si hay algo que aprendí en la vida es lo curativo del tiempo. No falla como remedio, solo hay que saber esperar. Sirve para  los enojos,  los tratamientos médicos, o los malos gobiernos, porque todo pasa.

El resto de ese día, lo dediqué a terminar de acomodar el entuerto de cosas tiradas en lo de Mariana. A acercarle comentarios intrascendentes, a calmarla. Hasta que por fin logró dormir unas cuantas horas, bajo mi atenta vigilancia por supuesto. No me despegué de ella ni un momento, temía un retorno violento de Gustavo.

Cuando se hizo la noche, logré convencerla de pernoctar en mi casa, y así pude reencontrarme con mis hijas.

Al día siguiente:

LARA

(Divertida)

Má… ¿Ahora te gustan las mujeres?

YO

¿Qué?

LARA

Porque dormiste con Mariana en tu cama… Je je je…

YO

(Sirviéndole el desayuno)

No es gracioso… Mariana tiene problemas, por eso se quedó.

LARA

(Abriendo grandes los ojitos)

¿¿¿Si??? Contá, contá…

YO

No son temas tuyos, comé que ya debe estar por llegar tu padre….

MAGALÍ

Hola… ¿Todo tranquilo?

YO

(Irónica)

Si, precisamente….

(Se escuchó la bocina del camión)

Chicas, terminen con la comida que yo me voy a hablar con papá…

(Salí)

GUIDO

Hola ¿Cómo anda todo?

YO

Con Mariana más o menos… ¿Hablaste con Gustavo?

GUIDO

Si.

YO

¿Qué te dijo?

GUIDO

Poco y nada… ¡Cómo ronca el hijo de puta!.. Apenas pude dormir…

YO

Contame lo que averiguaste…

GUIDO

Que lo de esa “mina” del banco era algo sin importancia,

que él la quiere a Mariana….

YO

Bueno, entonces voy a ver si la convenzo a ella.

GUIDO

Pero apurate, no sé cuánto más lo voy aguantar….

YO

(Yéndome)

Y vos hacé lo mismo con él… ¡Insistíle!… Chau…

GUIDO

¡Leti!…

YO

¿Qué?

GUIDO

(En voz baja)

¿Vos me engañaste alguna vez?

YO

(Acercándome)

Ehhh… ¿Decís si me acosté con otro después que te conocí?…

No, no lo hice… ¿Y vos?

GUIDO

(Contento)

¡Jamás!….

Cuando a eso de las 11 se levantó Mariana, esperé el momento adecuado para conversar. Se la notaba más tranquila que el día anterior.

YO

¿Té o café?

MARIANA

¿Tenés té verde?

YO

No.

MARIANA

Bueno, lo que sea entonces…

YO

(Mientras le servía)

¿Dormiste bien?

MARIANA

(Leyendo una revista)

Si.

YO

Marian, me quedé pensando…

¿Tener a Vincent en tu vida, no te sirve para perdonar

algún desliz de Gustavo? Digo, porque al fin y al cabo es una por otra….

MARIANA

(Dejando la revista)

¡No señora!… ¡No es lo mismo!…. Yo soy una “Diosa”, y mi marido

debe hacer mucho mérito para merecerme… En cambio él…

YO

Ummmm… ¡Qué manera de acomodar  los hechos!

Parecés un político en campaña…

MARIANA

(Incómoda)

Vos porque no sabés muchas cosas… ¡Si mi boquita hablara!….

YO

(Mientras levantaba las tazas de las chicas)

No hay motivo que justifique una traición…

Una infidelidad es inaceptable, de acá a la China, sea de quién sea….

MARIANA

Hay excepciones… No tenés la menor idea de lo que es Gustavo…

(Dejando el misterio)

Ma´si… Te lo voy a decir…. Sus hábitos de convivencia son desastrosos…

YO

¿Porque putea, se mete el dedo en la nariz, o eructa?… Eso lo vimos todos…

MARIANA

Porque es un sucio. Se ducha una sola vez por semana,

hace sus necesidades en el baño  y no se lava las manos…

Y además….

(Arrepintiéndose)

¡Ay no, mejor me quedo callada!…

YO

(Preocupada)

¡Dale!… ¡Confiá en mí!… ¿Es un “retorcido” sexual?

¿Te pide cosas que no querés hacer?

MARIANA

(Indecisa)

¡No, nada que ver!…. Se trata de algo muy privado…

YO

(Impaciente)

¡Boluda, decime!… ¿Cómo querés que te ayude si no?…

MARIANA

(Mirándome avergonzada)

Se hace encima….

(Disculpándolo)

¡Ojo!…No digo todo, solo un poquito…

YO

(Espantada)

¿Hablás de pis?

MARIANA

Hablo de las dos cosas…

Se ve que calcula mal el tiempo para llegar al inodoro…

YO

(Estallando de  la  risa)

¡Ay me muero!… ¡Pará, pará, que no soporto!…. Jua Jua Jua…

Me está doliendo la panza… Mejor que tome asiento….

MARIANA

(Conflictuada)

Vos reíte, pero hay que vivir con un tipo que tiene

siempre el calzoncillo sucio….

¡Es un asco!…. No sé si se limpia mal o qué…

YO

(Atormentada por la  risa)

¡Basta por favor!… ¡No aguanto más!….

MARIANA

(Perturbada)

Si no fuera por eso, tendríamos una vida sexual más plena….

Y no es solo  lo fétido, es que tengo miedo de que me infecte…

¡No!… Yo no me arriesgo… Si quiere “lolas” las va a

tener solamente después de bañarse…

YO

(Conteniendo carcajadas)

Claro, te entiendo…

MARIANA

Por ese problema  no puedo tener una chica que me ayude en casa

¿Te imaginás el papelón si lo descubre?…

Su ropa interior la tengo que esconder, las sábanas están llenas de olor…

Tanto, pero tanto, tanto, que cuando mi hija sale me voy a dormir a

su cuarto en busca de aire fresco….

YO

¡Y decile que lo lave él!…

MARIANA

¡No quiere!…. Una vez hasta le dejé el boxer usado  debajo de la almohada….

Así nomás, todo lleno de águilas…

YO

¿Águilas?

MARIANA

Si, porque se pasaban de “palomitas”…

¿Vos creés que se dio cuenta? Tiene una capa de mugre que

le rodea el cuerpo y así va por la vida…

YO

¿Sabés que jamás lo noté?

MARIANA

¡Obvio!… Porque se “fumiga” con  perfumes…

YO

(Más calmada)

¿Y qué tiene que ver eso con una infidelidad?

MARIANA

Leti, está clarito… No se puede soportar todo en un hombre.

O tiene defectos físicos o tiene defectos morales…

Él para merecerme debe ser impecable,

en un sentido o en el otro, pero las dos cosas no…

Ah… Y ahora que me acuerdo, es medio tacaño también…

(Observando la cocina)

¿Por qué me tuvo que pasar todo esto?

Yo tenía una existencia plena, una rutina, mis cosas…

Extraño las mañanas

sin sobresaltos…

Después de tan escatológicas confesiones, Mariana optó por irse a pasar el resto del día en su casa, juramentándome que volvería a la noche conmigo. Ya no tenía tanta furia, ahora más bien comenzaba a colmarla una cuota de nostalgia.

Cuando se hicieron cerca de las 20 horas, vino Guido. Y hablamos en la puerta.

GUIDO

Hola ¿Conseguiste algo con Mariana?

YO

No mucho, pero creo que necesita tiempo ¿Y vos?

GUIDO

Hablé con Gustavo, está aflojando un poco.

De todos modos no era una vida tan idílica la que tenían…

Y en cierto modo lo entendí. Parece que Mariana es medio frígida y

mucha importancia no le da al sexo. Inventa excusas para alejarse…

Me contó que varias veces hasta

llegó a irse a dormir a otro cuarto con tal de  evitarlo…

Y vos sabés que eso es un desprecio muy grande para un hombre…

YO

¿Y él? ¿Hace algo por seducirla?….

GUIDO

De eso no me dijo nada…

YO

Ella dice que es un sucio….

¡No se puede bañar solo una vez por semana!

GUIDO

(Pensando)

Ahora que me decís… ¡Con razón había semejante

“baranda” en mi departamento!…

YO

¡Qué asco!…Bueno, mejor dejemos que lo solucionen ellos…

Guido… ¿Por qué no me confiaste que le prestabas tu

vivienda  de Floresta a Gustavo  para encontrarse con Patricia?

¿Por qué permitiste que yo pensara cualquier

cosa y no me lo aclaraste?

GUIDO

Es que decirte la verdad implicaba deschavarlo a él…

YO

¿Y él es más importante que nosotros?

GUIDO

No es cosa de personas, es cuestión de principios.

A un amigo no se lo delata.

Yo te hablaba con mi verdad, nunca te fallé y

eso para mi era lo fundamental…

¿Me comprendés?

YO

Algo…. No mucho… Bueno, mejor me voy adentro…

Está por  venir Mariana.

GUIDO

Si, está bien… Yo voy a ver si llegó Gustavo…

YO

(Entrando)

Chau…

GUIDO

Leti…

YO

¿Qué?

GUIDO

¿Y nosotros?

BLOGNOVELA: ¡MI MARIDO ENLOQUECIÓ! – 132: Energías en Fuga

Lo peor de una elección es desconocer la derrota. Concentrarse en el adversario, en lugar de buscar las propias fallas. En la vida se gana y se pierde. Es más sano dar por terminada la contienda, saludar al otro, y seguir camino. No hablo de política, hablo de un divorcio.

Martes

Si hay situaciones que prefiero evitar, la principal es encontrarme en medio de un conflicto de pareja. De pareja ajena, porque en la propia no hay manera de escaparse. Existen altas probabilidades de que los dos en cuestión terminen amigados y uno quede mal parado, haga lo que haga.

Ayer, en el momento que logramos divisar a Gustavo en el auto con su “amiguita”, imaginé que se desataría  un mar de lágrimas a mi lado. Mariana se había quedado estática observando en vivo y en directo la infidelidad de su marido. Él no nos vio y arrancó como si nada.

YO

(Intentando algo)

Mariana, lo lamento mucho. Tratá de no ponerte nerviosa…

MARIANA

(Reaccionando)

¡Vamos!…

(Haciendo una seña)

¡Taxi!….

(El taxi paró)

YO

(Asomándome a la ventanilla)

Señor… ¿Va hasta Nordelta?

MARIANA

¿Qué Nodelta? ¡Leti, subite rápido!…

(Apurada abriendo la puerta)

¡Chofer, siga a ese coche negro que va  por la esquina!…

YO

(Sentándome)

¿Qué vas a hacer?

MARIANA

Lo que corresponde….

Mi amiga pasó en pocos minutos de expresión desconcertada, a otra de furia. Parecía poseída por los demonios. Mezcla de misil teledirigido y mujer asesina.

En un momento dado, el taxi se aproximó a menos de 30 metros del BMW y pudimos divisar claramente la manota de Patricia acariciando el pelo de Gustavo con insistencia. Con cada semáforo rojo se generaba el inevitable acercamiento. Mariana miraba obnubilada, con unos ojos vidriosos que destilaban venganza. Me dio tanto miedo, que opté por quedarme callada.

Como era de esperar, la pareja estacionó el auto en la vereda del departamento de mi ex marido.

MARIANA

Lo que imaginaba…. ¡Chofer, estacione que me bajo!….

YO

¡No por favor!….

Supuse un conflicto armado, una guerra sin cuartel, algo parecido a un fusilamiento. Pero no, Mariana se acomodó detrás de un árbol y sacó unas cuantas fotos con su celular. Una vez que los tortolitos caminaron hasta  el edificio, saludaron amablemente al portero que hacía “nada” en la puerta e ingresaron abrazados. Recién ahí Mariana dejó su escondite fotográfico.

MARIANA

(A mi)

¡Acompañame!…

YO

(Obedeciendo)

Si, claro…. ¿Qué vas a hacer?

MARIANA

Lo que me dijo el Doctor Patán…. ¡Seguime!

(Marchando hacia el edificio)

YO

(Corriendo detrás de ella)

¿Quién es el Dr. Patán?

MARIANA

Mi abogado.

(Llegamos al Hall)

(Al portero)

¡Señor!… ¿Conoce a la pareja que acaba de entrar?

PORTERO

¿A Pato y Gus? Si, gente macanuda…

MARIANA

Pato y Gus…. Perdón ¿Su nombre?

PORTERO

Mario… ¿Usted quién es?

MARIANA

Soy la persona que lo va a citar para que sea testigo en un juicio de divorcio…

La esposa de “Gus”…

PORTERO

(Alarmado)

Yo no quiero líos…

MARIANA

(Decidida)

Ya le saqué una foto, y está claro que lo trataron familiaridad….

Además, está mi amiga que lo acaba de escuchar….

No se puede negar a declarar…

La expresión del pobre tipo rápidamente dejó la calma chicha con que venía, y pasó a quedar tan descolocado como yo con el hecho.

Como una tromba, seguida por mí, Mariana regresó al taxi y nos fuimos a Nordelta. En el camino, llamó por teléfono al cerrajero del barrio y le indicó que tenía necesidad de cambiar todas las cerraduras de su hogar.

YO

¿Estás segura Marian de lo que hacés?

MARIANA

Más que en toda mi vida…

¿Me acompañás?

¿Cómo no seguirla en semejante derrotero? ¿Cómo dejarla sola con tamaño problema?

La casa de ella tenía tres puertas exteriores, la del frente, la de atrás y otra al costado. En la media hora que se fueron reemplazando  las cerraduras, Mariana se dedicó a juntar una serie de papeles que acomodó en una caja.

MARIANA

¿Podés guardarme todo esto en tu domicilio?

YO

(Intrigada)

Si ¿Qué es?

MARIANA

La escritura de acá, los títulos de los vehículos, los papeles del banco,

las chequeras, las tarjetas… Creo que no me olvido de nada….

YO

Ay… ¿Por qué no intentás hablar con él?

MARIANA

¿Estás loca? ¿Qué querés que le diga? ¿Corazoncito, por qué

me metiste los cuernitos?

Ya se habían hecho las diez de la noche. El cerrajero se fue, y no tuve forma de convencer a Mariana de que viniera a mi casa. Con las nuevas llaves se atrincheró en su vivienda a la espera de su ¿Ex? Marido.

YO

(Asustada)

Por favor… Pensá un poco…

El portero ya le debe haber contado que lo descubriste…

¿Para qué te quedás acá sola?

Con el carácter de Gustavo, seguro que viene y rompe todo…

MARIANA

(Decidida)

Y yo llamo a la policía….

YO

Pero es su hogar  también….

MARIANA

(Exaltada)

¡Ya no!…

YO

Al menos, reflexioná por tu hija Juanita…

No le hagas pasar un mal momento

MARIANA

Está con el padre por unos días…

Leticia, si me querés ayudar, hacé lo que te pido

y no me compliques más…

Llevá esa caja a tu casa que yo me quedo acá….

Esto lo voy a arreglar a mi manera…

En momentos excepcionales, tenemos reacciones impensadas. No recordé haber visto a Mariana de ese modo. Siempre se había comportado excesivamente tolerante con los desaciertos de Gustavo.  Toda la vida le  toleró sus sutiles ofensas, el control que hacía de sus pasos diarios, los maltratos económicos. Hasta que al final, ella explotó. Pensé bien que eso era previsible. Hay dos maneras de manejarse con los que nos rodean: reclamar y hacer notar cada disgusto que nos provocan por muy pequeño que sea, o simular que se los dejar pasar, cuando en realidad se van acumulando en algún lugar del cuerpo. Hasta que sale todo junto con la fuerza de un torpedo.

Esa noche no pude dormir. Me preocupaba lo que pudiera ocurrir en esta guerra salvaje desatada por  Mariana.

Y sin darme cuenta,  se hizo la mañana, y la llamé por teléfono.

YO

¿Dormías? ¿Cómo está todo ahí?

MARIANA

Bien, tranquilo. El muy “rata” no vino a dormir.

Se ve que presiente la que se le va a “armar”.

YO

No podés seguir así….

MARIANA

(Furiosa)

¿Quién te dijo que no puedo?

¡Estoy cansada que me tomen por estúpida!…

¡Todos, inclusive vos!…

YO

(Intentando serenarla)

No hace falta que me agredas, yo te entiendo…

Comprendo que no es fácil, pero quizás te haría mejor….

No, prefiero hablar personalmente

¿Puedo ir a verte en  un rato?

MARIANA

Como quieras.

Paciencia, mucha paciencia es lo que le tenía que dar a mi amiga. Yo, que estaba sufriendo desde afuera lo que le pasaba, debía  mantenerme lo más objetiva posible para ayudarla.

Una vez que mis hijas estuvieron listas para irse y llegó el camión, esperé el momento oportuno para hablar con Guido.

YO

(Saliendo de casa)

Maga, Lara, esperen un ratito acá adentro que enseguida vuelvo.

(Cerré la puerta)

GUIDO

(Gritando contento desde el camión)

¡Leticia!…. ¿Querés que te lleve al Centro?

YO

¡Shhh!… No, quería comentarte algo….

GUIDO

(Amable)

Lo que desees querida….

YO

¿Sabés lo que pasó con Gustavo? ¿Te contó?

GUIDO

No, nada. No hablo con él desde ayer.

YO

Mariana lo descubrió con la empleada del banco…

GUIDO

(Simulando desconocer)

No… Sabía… Nada….

YO

¡Vamos!… ¡Si lo seguimos hasta tu departamento!…

GUIDO

(Fingiendo horror)

¿Mi departamento?

YO

No te hagas el distraído, vos estabas bien enterado…

GUIDO

(Rendido)

Le dije que eso iba a terminar mal…

YO

Mariana está como loca, te pido que converses con él.

GUIDO

(Preocupado)

Lo voy a intentar….

YO

Tratá de que no venga a su casa. Ella está dispuesta a todo.

Vos y yo tenemos que calmar las aguas.

Tengo miedo de que pase algo malo.

LARA

(Apareciendo)

¿Ya terminaron?

Se me hace tarde….

Al poco rato, me fui hasta el hogar de Mariana. Esa casa bonita se veía desolada. Ropa apoyada así nomás sobre los sillones, papeles tirados por el piso, la cocina con vasos y platos sucios. Algo similar al estado de ella: ojeras, despeinada, abrigada así nomás con un pullover sobre el pijama. Invadida por vaya a saber qué pensamientos nefastos que se reflejaban en el rostro. Caminaba de un lado a otro como bestia enjaulada.

YO

¡Mirate cómo estás!…

¿Tanto te puede devastar lo que hace otra persona?

MARIANA

(Frenética)

¡Vos porque no sabés lo que le va a pasar a él!…..

¡En la calle lo voy a dejar!…. ¡Esta no se la lleva de arriba!….

YO

(Con tono afectuoso)

Mariana…. ¿Tenés claro que yo te quiero y estoy de tu lado?

MARIANA

Si ¿Por?

YO

Entonces, escuhame. No sirve declarar una guerra con la familia.

Es preferible decir la verdad y no irse por las ramas…

A vos lo que te hirió es que te engañara,

y eso no se compensa con bienes materiales…

MARIANA

¿Y qué querés? ¿Qué le deje todo?

YO

Olvidate de las cosas. Pensá si le querés perdonar la infidelidad o no.

Esa es la base de todo.

MARIANA

(Pensando)

Y, no sé. La vergüenza que me hizo pasar…

Con vos, con el portero, con el taxista….

YO

Es lo de menos. A lo mejor se trató de un desliz que es

infinitamente inferior a lo que vos sentís por él…

Al hecho de conservar la pareja…

Olvidate del resto, pensá solo en ustedes dos.

MARIANA

(Tranquilizándose)

Es difícil… Gus es medio bestia, pero eso no me molesta….

Desde que lo conocí que se mostró de esa manera,

no lo puedo acusar de que cambió…

YO

Bueno ¿Ves que ya estás entrando en razonamientos positivos?

MARIANA

Y jamás me faltó la comida, ni plata para viajar…

Para el Shopping si, pero yo igual se la sacaba…

YO

¿Y querés seguir de esa forma?

MARIANA

Si, hasta ayer si.

YO

¿Por qué no intentás hablar serenamente con él?

Puede que tuviera alguna falencia que lo llevó a estar con esa mujer….

Dale la oportunidad de que te cuente…

MARIANA

¿Te parece? ¿Vos decís que le faltaba algo conmigo?

YO

Y… Depende de lo que le pase a él. Averigualo.

Un error lo puede tener cualquiera….

MARIANA

¡Momento!… Hasta hace poco vos creías que Guido te

engañaba y no pensabas así…

YO

Es distinto. De mi parte creo que se terminó el amor,

y que salga con

otra es lo de menos.

Me sentí satisfecha. Había logrado revertir con palabras el estado beligerante de Mariana. Había conseguido que reflexionara y evitar que el conflicto siguiera creciendo.

De pronto, comenzamos a percibir que alguien ponía llaves a la puerta principal. Me asomé y era Gustavo con Guido.

YO

Mariana, ahí lo tenés. Conversá serenamente, es tu oportunidad.

MARIANA

(Nerviosa)

Tenés razón. Gracias por los consejos.

(Abrió)

GUSTAVO

(Tomándola del cuello)

¡Hija de mil putas!… ¡Me cambiaste la cerradura!…

GUIDO

(Separándolos)

¡Pará animal!…

YO

(A Guido)

¿No te dije que no lo trajeras acá?

MARIANA

(A Gustavo)

¡Si pelotudo!… ¡Y te voy a dejar en la calle!

GUIDO

(A mí)

¡Le dije, pero no quiso hacerme caso!….

GUSTAVO

(A Mariana)

¡Si intentás sacarme algo te mato!….

MARIANA

(A Gustavo)

¿A quién vas a matar ignorante?

YO

(A Guido)

¡Lo que pase ahora es responsabilidad tuya!….


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