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Propaganda fallida

Del psicólogo argentino Leonardo Bussi:

Como el tiempo pasa mucho más rápido de lo que uno supone, desde hace ya un par de semanas, y antes aún, universidades, colegios, institutos, escuelas, centros educativos, centros culturales y muchos otros similares, publicitan sus ofertas educativas para este año lectivo en diarios, revistas, volantes, afiches y otros medios gráficos.
Y eso me hizo recordar una publicidad callejera que vi hace algunos añas atrás referida a la propuesta de cierta universidad privada. Dicha publicidad hacía una comparación metafórica entre los resultados obtenidos por quienes transitaran sus aulas y los logrados por quienes estudiaran en otro lugar.
Así podía verse en uno de los carteles de la campaña en cuestión referida a la carrera de Ciencias Económicas un ábaco con una leyenda abajo que rezaba “Otras Universidades” y al lado, línea divisoria mediante, una moderna máquina de calcular con un sobreimpreso de letras negras que decía “Nuestra Universidad”.
Creo que la idea es clara: mediante una imagen y una leyenda, la “privada” intentaba explicar el resultado en cuanto a excelencia académica obtenido por sus alumnos comparado con el resultado obtenido por quienes estudiaran en otro sitio.
En otro de esos afiches que hacía referencia a la carrera de Psicología, había una madeja de hilo deshecha, algo desordenada y desprolija, con la misma leyenda de “Otras Universidades”. A su derecha, luego de la línea divisoria, había otra madeja de hilo prolijamente enrollada con la leyenda “Nuestra Universidad”.
Si el ábaco y la calculadora hacían referencia a los resultados obtenidos en sus cálculos por un contador egresado de esa “privada” comparados a los resultados obtenidos en la misma tarea por un profesional egresado de “otras”, uno puede concluir que la madeja de hilo refiere al resultado obtenido con sus pacientes por un egresado de la “privada” comparados con los resultados en la misma tarea por los egresados de “otras”
Verán que he circunscrito la función de los contadores a la realización de cálculos y la de los psicólogos a la clínica obviando otros aspectos posibles de la actividad de ambos, tal es lo que podía ver yo en el afiche y hace a los fines de lo que quiero decir.
En ese momento pensé —y lo pienso ahora también— que las diferencias académicas en líneas generales están siempre más marcadas por diferencias ideológicas que epistemológicas.
Tratando de no embarullarme y mezclar una cosa con otra, pues en más de un sentido la política se imbrica con la educación y lo epistemológico, creo que suponer que el resultado final —si es que se puede hablar de tal cosa— de una terapia psicológica es “devolver” a su ámbito anterior a un paciente, convertido en una madeja de hilo perfectamente prolija y enrollada. Esta es una postura ideológica que ciertamente no comparto.
A mi entender el fin de las Ciencias Sociales debe ser el de cuestionar el orden establecido, el statu quo de una sociedad que se esmera demasiado por producir individuos que son una madeja prolija y ordenada, incapaces de interrogar al poder establecido, y cuyo discurso responde a la perfección al engranaje social que dicho statu quo desea sostener.
Sin dudas la sociedad es el ámbito donde los seres humanos desplegamos nuestro discurso y, siendo la sociedad productora (en muchos sentidos) de ese discurso con el que nos identificamos sin saberlo es, justamente, función de quienes poseen las herramientas para su análisis el denunciar sus vicios.
El malestar en la cultura es un producto de la sociedad, de nuestra sociedad, y supongo que no debe ser parte de los planes de los individuos que padecen de tal mal atravesar un proceso terapéutico con el solo fin de seguir siendo engranajes que encajen nuevamente en esa cultura, en esa sociedad que es la principal causante de sus padecimientos.
Y es por ello que supongo que la expectativa de obtener una nueva mirada respecto de los propios padeceres poco debe tener que ver con el deseo de volverse una madeja de hilo prolijamente enrollada.
Todas las teorías psicológicas serias, sea cual sea la concepción que tienen del sujeto o su conducta, hacen referencia a que no es posible el éxito terapéutico si la posición subjetiva del paciente no se ve conmovida, es decir, si no se deshace de algún modo el armado de la madeja de hilo perfectamente enrollada con la que el paciente llegaba al consultorio, porque no hay que confundirse pensando que un estado de angustia e incluso un estado de confusión neurótica responde a un tipo de desorganización que requiere ser reorganizada, pues es altamente probable que esa desorganización requiera ser profundizada, es decir, hacer que esa confusa madeja de ideas, sensaciones, emociones y sentimientos con los que las personas suelen hallarse al momento de tener que afrontar una crisis, siga su curso.
No creo que la función social de la psicología —insisto: sea cual sea su concepción del sujeto— consista en reinstalar en conformidad con la misma sociedad que produce su padecer a los individuos. Creo firmemente que la función de la psicología y de todas las Ciencias Sociales en general debería ser cuestionar el orden productor de malestares.
Ninguna sociedad ha sido receptiva a los cambios propuestos por las ciencias, ninguna sociedad ha aceptado fácilmente los cuestionamientos propuestos desde los círculos académicos, ni desde ningún otro —seamos sinceros—. Sin embargo todo el mundo opina que la función de la Física debe ser la de aportar nuevos avances y descubrimientos y cuando ellos plantean mayores diferencias con lo establecido mayor, más beneficioso y más revolucionario será el avance.
¿Por qué no somos capaces de suponer el mismo fin de cuestionamiento y avance cultural a la Psicología, la Sociología o la Filosofía por citar solo algunas?
Con cierto orgullo les confieso que he transitado los pasillos de la facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires acompañado por alumnos y profesores que tenían muy en claro que el cuestionamiento de lo establecido responde siempre a la necesidad de construir una sociedad mejor, aunque para ello sea necesario desenrollar todas las madejas de hilo del universo.
Quienes busquen formarse en la producción de madejas perfectamente enrolladas y conformes con el orden reinante, vayan a buscar conocimiento en alguno de esos lugares que prometen hacer nada por nadie.
Eso sí, lo harán con suma prolijidad.

Si está enfermo no vaya al trabajo o a la escuela, quédese en su casa. Para obtener más información consulte www.cdc.gov/h1n1flu/espanol/


geads

Comparen con la de Twistos

Esta es la nueva campaña de Ponce Buenos Aires para su cuenta Knorr.
Compárenla con el horror de BBDO para Pepsico y Twistos.
Mañana o pasado les explico por qué hay tanta diferencia de calidad entre una y otra.
Si yo tuviera que trabajar en una empresa, lo haría en Unilever y jamás en Pepsico. Si fuera en una agencia, me caso con Ponce y no con BBDO. Y, como guionista, le doy mi película a Labbé y ni loco a… sí, a Bo nieto, voto a Hitchcock.
Y les muestro por qué.
Señoras y señores, con ustedes “La mejor cena”, de Jeff Labbé, para Unilever y Knorr, cuentas de la agencia Ponce Buenos Aires.
Miren esto y gocen de un spot publicitario en serio.

Si está enfermo no vaya al trabajo o a la escuela, quédese en su casa. Para obtener más información consulte www.cdc.gov/h1n1flu/espanol/


geads

Si tu nena no quiere tomar la sopa…

…aquí está la solución. Comprale esta muñequita tipo Barbie que representa a la ex Secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza (¿condolencia?) Rice. Cuesta sólo 20 dólares y se despacha a todo el mundo si se la compra por Internet. Forma parte de una serie llamada “Heroínas americanas” (sospechamos que hay otras series llamadas “Cocaínas europeas”, “Opios centroamericanos”, etc.).
Además de la indudable “belleza” de la efigie de la Srta. (porque no podríamos creer que hubiese alguien tan demente como para convertirla en “Sra.”) Rice, el truco es efectivo: si la niña no quiere tomar la sopa, estudiar, dormirse, etc., basta pasarle un vídeo del noticiero que muestre los muertos por los bombardeos en Iraq, y luego darle la muñequita, explicarle de quién se trata y obligar a la pequeña a dormir con ella.
Les aseguro que obedecerá todo lo que se le diga de allí en adelante…

Publicado originalmente en mi blog anterior.


geads

Para los chicos de la agencia

A ver si aprenden, amigos. Los quiero. Me abrieron los ojos. Palabra.
Para los que no trabajan ahí, sonido fuerte, abran las persianas. Domingo a la mañana. La Vela.
Disfruten los otros, que los de la agencia no pueden. Les molesto lo suficiente como para que vivan pendientes de mí. Miren los comentarios al post anterior y se van a dar cuenta.
¿Salió del aire “Hospital” o me parece a mí…?


geads

El que conoce, que compare

Hay un viejo adagio que dice: “El que no conoce, que conozca, y el que conoce, que compare”.
Hoy vamos a volver a hablar de la publicidad.
Ya he sacrificado en público a una pésima e indignante publicidad de la agencia BBDO Argentina (¿Por qué a nosotros? ¿Podría haber sido BBDO Tanzania? ¿Por qué justo acá?). Pero soy amante de la buena publicidad. No soy enemigo de toda, solo de la publicidad torpe. Entonces, busqué una que es buena, excelente, inatacable desde los puntos de vista comunicacionales, técnicos, cinematográficos, narrativos y hasta pictóricos.
Voy a mostrarles las dos, para que comparen y saquen sus propias conclusiones.
Al desecho ya mencionado de BBDO sigue un logro intemporal de la excelente agencia argentina MIX Comunicaciones.
Les dejo ambos videos: primero el de BBDO y luego el de MIX. Luego ustedes me dicen cuál está bien y cuál no.

Hospital, de BBDO Argentina para Twistos de PepsiCo Snacks:



Celular, de MIX Comunicaciones para Páginas Amarillas:

¿Se nota la diferencia entre ambas?
La seguimos en la semana.


geads

Una vergüenza

Les juro que pocas veces he visto una propaganda tan vergonzosa.
Un hospital, de noche. Un técnico camina por un corredor llevando una mesa rodante con un desfribilador.
Un compañero duerme durante la guardia. Se reúnen varios trabajadores de la salud, y, aunque no lo crean, para hacerle un chiste, ¡le dan un shock eléctrico con el desfribilador!
El muy imbécil del damnificado, en vez de hacerles una denuncia penal por tentativa de homicidio, ¡se ríe con ellos!
¿Esta es la idea que la agencia de publicidad tiene de una broma en el trabajo? ¿Esta es la imagen que desean transmitir del gremio de la salud? ¿Tipos aburridos que en vez de trabajar se entretienen aplicándole 360 joules (360 watts por segundo) con 360 amperes en el corazón a un compañero? ¿Nadie pensó en que el tipo podía estar taquicárdico, y en consecuencia, morir? ¿Nadie pensó en una asistolia? ¿A nadie se le ocurrió que el hombre podía estar medicado con digital? ¿No tuvieron miedo de provocarle una trombosis auricular? ¿A quién cuernos se le puede ocurrir jugar con un desfibrilador, voto a Hipócrates?
Señores del gremio de la salud: Ustedes son los que deberían quejarse de esta aberración publicitaria. Más allá de las barbaridades conceptuales de la campaña (el espantoso slogan es: “Lo más lindo del trabajo es cuando no trabajás”, cuando en verdad lo más lindo del trabajo es la dignidad que conlleva cuando está bien hecho), la agencia está denigrando la imagen del personal de la salud, mostrándolos como inconscientes que juegan con el equipamiento médico que podría estar necesitándose en otra parte para salvar una vida, en fin, como imbéciles.
Propongo públicamente que todos dejemos de comprar el producto (unas mediocres tostaditas llamadas Twistos) hasta que la agencia BBDO Argentina y el propietario de la marca, Pepsico Snacks, levanten la publicidad y se disculpen públicamente por esta agraviante y repugnante propaganda.
Ah, me olvidaba: hay otra en que le dan helio a un asmático para burlarse de él. ¿Qué sigue? ¿Estreptococos a un portador de HIV? ¿Jarabe de maíz de alta fructosa a un chico diabético? ¿Pan de campo a un celíaco?
Según la agencia, la idea creativa del envío fue: “Estratégicamente, se eligió el recreo laboral como momento de consumo del producto. Por eso, creamos una oficina virtual donde se puede participar de los juegos que propone la marca y descargar contenidos para generar espacios de recreación en el trabajo”.
Ya vemos la idea que tiene BBDO sobre un “recreo laboral”.
No compren Twistos, por favor.
Y, ya que estamos, vamos a nombrar uno por uno a todos los responsables de este desastre indigno:

FICHA TÉCNICA

Cliente: PepsiCo Snacks
Producto: Twistos
Tema: Hospital
Agencia: BBDO Argentina
Directores Generales Creativos: Ramiro Rodríguez Cohen, Rodrigo Grau
Redactor: Potter
Dir. Arte: Frodo
Director de Cuentas: Alejandro Gowland / Denise Orman
Ejecutivo de cuentas: Nicolás Ibañez
Asistente de cuentas: Natalia Pierro
Director de producción: Verónica Zeta
Productor: Peli Soutric
Productora: Rebolucion
Director: Armando Bo / Andrés Salmoyraghi
Productor Ejecutivo: Patricio Alvarez Casado
Director de fotografía: Atahualpa Rojas
Edición: Ezequiel Sarudiansky
Postproducción: Pickle
Transfer: Cinecolor
Postproductor: Luis Stafolani
Banda/Mezcla: Noroeste / No problem
Responsables por el anunciante: Carlos Menéndez Behety, Sol Flores, José Miguel Aldunate.

Todos comparten la culpa de la vergüenza.
Por último, miren bien el nombre del director. Armandito: tu gran abuelo se avergonzaría de vos.


geads


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