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Diciembre 9, 2009 | Por mdossantos | Claves: competencias, concursos, gratis, gratuitos, libros, marcelo dos santos, poesías, poetas, premios, sonetos | # Enlace permanente
Este sí que es un concurso con premio: el ganador se lleva un libro.
La mecánica es sencilla: cada participante debe postear en forma de comentarios uno o más sonetos de estructura formal, cumpliendo en su totalidad las normas que se imponen abajo.
La única condición temática es que los versos sean combativos (a la manera honorable, como los de Almafuerte) o agresivos sin razón, discriminatorios, peleadores, camorreros, chauvinistas, racistas, sexistas, burlones, vulgares, malsonantes, en fin, despreciables (como el mío).
Entre aquellos que cumplan las reglas, se efectuará una votación pública. No se contarán los votos para los sonetos que no respeten las reglas formales. Se puede votar con una cuenta o con cien (logueado). Los votos de anónimos tampoco se tomarán en cuenta.
El concurso comienza hoy. La recepción de sonetos culmina el 4 de enero de 2010. Seguirá una votación de siete días. Los votos que sean emitidos en forma de soneto (siempre según las reglas) se contabilizarán doble y, a su vez, podrán ser votados, partiendo de una base bonus de dos votos.
Las normas son:
1) El soneto constará de los catorce versos tradicionales, estructurados en tres cuartetos y un dístico no pareado.
2) Los versos deben ser endecasílabos.
3) La rima seguirá la forma siguiente: ABBA ABBA CDDC CD.
4) No hay excepciones a ninguna de las reglas anteriores.
A manera de ejemplo, les dejo una logradísima pieza de Almafuerte:
Los que vierten sus lágrimas amantes
sobre las penas que no son sus penas;
los que olvidan el son de sus cadenas
para limar las de los otros antes;
los que van por el mundo, delirantes,
repartiendo su amor a manos llenas,
caen, bajo el peso de sus obras buenas,
sucios, enfermos, trágicos… ¡sobrantes!
¡Ah! Nunca quieras remediar entuertos;
nunca sigas impulsos compasivos;
ten los garfios del Odio siempre activos
y los ojos del Juez siempre despiertos…
¡y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos !
Y una mía, no tan conseguida, pero que da una idea cabal de lo que se pretende:
En mi recuerdo, era tan hermosa
como la luz dorada de la tarde;
visión gloriosa que palpita y arde
en mi mirada triste y tormentosa.
Su voz pausada, tan maravillosa
que al escucharla me volvía cobarde,
me reclamaba que no hiciera alarde
de nuestros besos, ¡tímida y graciosa!
De seguro, pensé, no olvidaría
sus ojazos brillantes cual candiles
ni su figura de los quince abriles
que llenaron de gozo el alma mía…
¡Ahora es gorda! ¡Yo la transportaría
cual rodando se llevan los barriles!




geads
Diciembre 3, 2009 | Por mdossantos | Claves: camorreras, chauvinistas, concursos, coplas, denuestos, humor, insultos, lectores, locales, marcelo dos santos, poemas, poesías, racismo, xenofobias | # Enlace permanente
Las Coplas Chauvinistas y Camorreras (en adelante, CCC), son un género poético combativo y belicoso, tal vez inventado por el gran Tomás Sanz para un concurso en la revista Humo®.
Las mismas sirven para defender el barrio, la ciudad, la provincia o la nación propios, o bien para defenestrar, insultar o ridiculizar los ajenos.
Cumplen con reglas muy estrictas (como los haiku), y me parece que hay que entregarles un espacio para recuperarlas después de tantos años. Bueno, este es el momento.
Invito, pues, a todos los bloggers y lectores a que dejen en los comentarios sus propias CCC, cuanto más vulgares, agresivas y desaforadas, mejor. Algunas pueden tener cierta elegancia, tal vez.
Las normas de una CCC correcta son:
1) Consta de tres versos octosílabos.
2) La rima debe ser ABA.
3) El nombre del lugar defendido o insultado debe ir al final del primer verso.
4) Debe ser agraviante, burlona, despectiva o todo lo anterior.
5) Si es racista, homofóbica, discriminatoria, inmoral, insultante, o traumática, se acercaría mucho a la perfección estilística y formal.
No se trata de un concurso con premios, entiéndase bien. Aunque los lectores pueden votar y/o destrozar a los demás competidores. Mi ilusión máxima sería provocar una guerra, un atentado, una tentativa de homicidio (siempre virtuales), destruir amistades, parejas, etc., gracias a la colección de CCC que formaremos.
Les dejo algunas de mi cosecha para que vean bien de qué se trata:
En Ciudad Fernández Oro
los hombres son todos bajos
y no hay tenor en el coro.
Mi amigo, soy de Bragado…
Cuando guste visitarme
yo lo dejo embarazado.
He nacido en Balvanera:
si no te gusta ese barrio
tu vieja es una ramera.
Hoy día vivo en Almagro;
si decís cualquier cosita,
el ojete te deflagro.
Viví en un tiempo en Florida;
si no te gusta la zona
te la ensarto bien metida.
Conozco la Patagonia;
callate, porque te dejo
el culo como begonia.
Yo soy hombre y soy pampeano;
vos presentame a tu vieja
que te fabrico un hermano.
Son putos los cordobeses
aunque les muestres mujeres
pedirían los cogieses.
Soy de Comunicaciones,
si sos de algún otro cuadro
te gustan los maricones.
Yo vengo de Don Torcuato,
si vos sos sanisidrense,
te monta Zulma Lobato.
Nací en Rafael Castillo.
Mejor mirá pa´ otro lado
o voy pelando el cuchillo.
Si vos naciste en Caseros
seguro te han desvirgado
por todos tus agujeros.
Los ingleses de Malvinas
nos odian por mil razones,
pues los usamos de minas.
Soy de la Pampa de Achala;
donde me mires torcido,
ya te voy metiendo bala.
Es mi barrio el de Congreso.
Si te venís con tu novia,
te la parto como un queso.
Hombre macho en Chivilcoy…
Si sos mina y estás buena,
te meo, te garcho y me voy.
Yo vengo de Chilecito,
y a las chinitas les dejo
dilatado el aujerito.
Me la banco y soy del Centro;
si te llego a ver de noche
te la mando bien adentro.
Soy obrero de Ameghino;
si te me ponés de espaldas
te destrozo el intestino.
Sos puto, sos de Barracas.
Si te venís pa´ la Boca,
te agrandamo´ el de hacer caca.
Todo suyo, señoras y señores.
Humillen.




geads
Octubre 27, 2009 | Por mdossantos | Claves: argentina, argentinas, dubec, dubecq, dubeq, gauchescas, gauchescos, helena, latinoamericanas, marcelo dos santos, maria, maría elena dubecq, poemas, poesía, poetas, poetisas | # Enlace permanente
Activa poeta y editora argentina, María Elena transita una vertiente múltiple: a veces lírica y romántica; otras, enraizada en el aliento gaucho de las pampas argentinas, pero siempre naturalista y con un importante lazo con la realidad nacional.
Dueña de un vocabulario sencillo y directo, Federico Peltzer escribió de ella: “Explora y recurre a todos los tonos posibles. Su libro es, como un repaso total, una suma de experiencias”.
Los dos poemas que siguen fueron publicados en su libro “Esencias y Resplandores” (Agón, 1993).
Recta, la siesta…
Recta, la siesta espeja su oro viejo
en la arista del mármol,
el calor ha vaciado de sus pájaros
el ascua azul del cielo.
Ardiente y curvo,
se echa el sol en el patio,
suelta como un jadeo,
en torno brilla un círculo
de ojos desmesurados.
Febrero es un leopardo
encelado y sediento.
Potro Blanco
Homenaje a los bravos de la Conquista del Desierto (1874-1879)
Para Maite
A mi potro blanco yo lo monto en pelo,
prendido a las crines, pegado al pescuezo,
el sudor del lomo penetra en mi cuerpo,
¡bagual desbocado por el campo abierto!
Resuenan los cascos,
retumbos de trueno.
Si vienen los indios tapará mi grito
el ronco alarido que cruza el desierto;
cubrirá mi sombra el suelo bermejo,
reguero caliente de algún pecho herido.
Bagual desbocado por el campo abierto.
No vienen los indios, que todos han muerto;
murieron los bravos, los otros rindieron
sus chuzas entre el pajonal que calcina enero;
mi bagual se atora, un aire de fuego
le abre los ollares y en los agujeros
cuaja una saliva de sangre y de miedo.
Bagual desbocado por el campo abierto.
La indiada vadea el pastizal nuevo;
me clavan de lejos sus ojos cenceños,
húmedos y mansos brillan sin reflejos,
opaca negrura de terrón deshecho.
Se alejan de a poco, los arrastra el viento,
los dispersa, tristes, por el campo abierto.
Y se va mi potro al galope largo…
Yo lo monto en pelo, bagual sofrenado.




geads
Octubre 21, 2009 | Por mdossantos | Claves: argentina, azucareras, compañías, córdoba, cordobés, cosecha, cosechero, dos, exclusión, explotación, groppa, indiferencia, injusticias, jujeño, jujuy, marcelo, nestor, néstor groppa, santos, zafra | # Enlace permanente
Néstor Groppa nació en Córdoba en 1928, pero habita en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Divulgador incansable de la poesía y preocupado por el quehacer y el sentir del hombre rural, testigo de la sociedad del noroeste argentino, tiene por detrás una ingente labor poética que no merece ser olvidada.
El conmovedor poema que presentamos aquí es una de sus mejores piezas, de denuncia social y muy alto vuelo lírico.
Cosechero
La tierra guarda los cuerpos,
el aire tiene las almas

Cuando la tierra te cubra,
cosechero de la caña,
volverás a las cosechas
en cada flor anunciada.
Sin que te pese el machete,
por el alero del alba
bajarás hasta la tierra,
hasta el ardor de la zafra.
Y allí estará tu silencio,
entre las flores moradas
y en el viento que las cruza…
y es alegre con cruzarlas.
Aquí verás las familias,
por donde va la majada,
de noche y de día juntas
en una sola nostalgia.
¡Pobres hermanos!, humilde
millar de rostros y un alma,
generaciones enteras
con su bautismo de zafra.
Cuando los niños ayudan,
el día pierde la calma;
despuntes y hojas rezuman
entre sus manos cansadas
y de los soles del año
un aroma se levanta
que por el alto se aleja
como un dolor de campana.
Y va recordando nombres;
el transporte de las máquinas;
“el pasarse todo el día
para andar solo una cuadra”
y el coraje de “los héroes
que levantaron sus fábricas”,
como cuentan las reseñas
en el metal de las placas.
Mientras tanto anduvo el tiempo
de flor en hoja dorada;
millones de nacimientos
tragóse el mar de la caña.
¿Cuáles noticias históricas
hablaron de estas hazañas,
de no ser más que nativos
por cuya sangre trepara
el agua y la tierra ajena
de tanto llano y montaña?
Cosechero por los aires,
ninguno ve tu mirada;
cosechero, te ignoraron
aún en plena contrata.
Por los tablones del cielo,
cruzando acequias del alba,
pelador infatigable,
nunca termina tu tarja.
Tal vez te velen ayeres
de alguna estrella cercana,
o vivas junto a la lluvia
tras de una nube encalada.
Acaso lleve tu nombre
la fe de todo el mañana
y estés alentando el paso
sereno de las jornadas.
Por estas tierras del norte
donde se sufre y se calla,
la fuerza de la cosecha
—la más gloriosa batalla—
lleva signos del machete
que con su vuelo de un ala,
por cada tallo que pela
al aire vuelve campana
sobre los nombres sencillos,
sobre la tierra y las almas.




geads
Septiembre 1, 2009 | Por mdossantos | Claves: argentina, argentinos, carlos m grunberg, judíos, marcelo dos santos, poesía, poetas | # Enlace permanente
Carlos M. Grunberg nació en 1903 y murió en 1968. Escribió de él Jorge Luis Borges, en su Mester de Judería: “Góngora, Quevedo, Torres Villarroel y Lugones famosamente han utilizado lo que denomina el último de ellos la rima numerosa y variada; pero han limitado su empleo a composiciones grotescas o satíricas. Grunberg, en cambio, la prodiga con valor y felicidad en composiciones patéticas”.
Es ese patetismo, justamente, de la poesía grunbergiana, el que se ve soportado y enriquecido por el vocabulario ampuloso y la gramática lograda del poeta.
Grunberg era abogado, filósofo y traductor del alemán, idioma del cual rescató a Enrique Heine para nosotros. Obsesivo y monotemático en la defensa del judaísmo puro y espiritual, fue un denunciante social y un documentador vívido de la inmigración judía en nuestro país, perseguida por el antisemitismo europeo.
Ritualista y piadosa, la obra de Grunberg sólo puede compararse, en este aspecto, con la de César Tiempo.
Circuncisión
Hace ocho días que naciste;
hace un minuto que eres triste.
En el salón había masas,
había gente, había tazas.
También había dos sillones,
los dos cubiertos de almohadones.
Uno esperaba al nabí Elías,
como los nuestros al Mesías.
Ningún nabí, por cierto, vino
para asistir a tu padrino.
Éste ocupó muy tieso el otro
y echó a sudar como en un potro.
Quizás el calor, quizá la gloria
de ser tu mesa operatoria.
Tú dormitabas en sus brazos,
todo mantillas, todo lazos.
Entre la gente había un hombre
que en español no tiene nombre.
Según suicida y homicida,
lo trataré de circuncida…
Traía algunos instrumentos
y dos o tres medicamentos.
Te desnudó con mucha ciencia;
con femenina diligencia.
Bendijo a Dios por el precepto
del cual, sin duda, es un adepto.
Sufrió en su hora el sacrificio
y hoy circuncida por oficio.
El sacrificio fue instantáneo;
fue casi un rayo subitáneo.
Cortó el sobejo como un rizo
para volverte circunciso.
Cortó el sobejo filisteo
para trocarte en un hebreo.
Cortó el sobejo porque eres
Judá ben Sion y no Juan Pérez.
Ahora sangras, lloras, gritas.
Gritas con gritos israelitas.
No grites más, no llores tanto.
Deja tus gritos y tu llanto.
Sangrar no es nada, pero nada.
Sangrar es solo una bobada.
Aún ignoras, pobre crío,
que cuesta sangre ser judío.
Que cuesta sangre, como el arte.
Como si fuese un arte aparte.
Que cuesta sangre día a día
del nacimiento a la agonía.
¡Que cuesta sangre y que con esta
va la primera que te cuesta!




geads
Agosto 30, 2009 | Por mdossantos | Claves: alejandro sanz, amiga mía, españa, española, españoles, marcelo dos santos, más, poesía, poetas | # Enlace permanente
Acá es donde quiero estar. Acá es donde se está mejor. Alejandro Sanz, de su autoría.
Amiga mia, lo sé, sólo vives por él,
que lo sabe también, pero él no te ve
como yo, suplicarle a mi boca que diga
que me ha confesado entre copas
que es con tu piel con quien sueña de noche
y que enloquece con cada botón que
te desabrochas pensando en su manos.
Él no te ha visto temblar, esperando
una palabra, algún gesto un abrazo.
Él no te ve como yo suspirando,
con los ojitos abiertos de par en par,
escucharme nombrarle.
!Ay, amiga mía! lo sé y él también.
Amiga mía, no sé qué decir,
ni qué hacer para verte feliz.
Ojalá pudiera mandar en el alma o en la libertad,
que es lo que a él le hace falta,
llenarte los bolsillos de guerras ganadas,
de sueños e ilusiones renovadas.
Yo quiero regalarte una poesía;
tú piensas que estoy dando las noticias.
Amiga mía, ojalá algún día escuchando mi canción,
de pronto, entiendas que lo que nunca quise fue contar tu historia
porque pudiera resultar conmovedora.
Pero, perdona, amiga mía,
no es inteligencia ni es sabiduría;
esta es mi manera de decir las cosas.
No es que sea mi trabajo, es que es mi idioma.
Amiga mía, princesa de un cuento infinito.
Amiga mía, tan solo pretendo que cuentes conmigo.
Amiga mía, a ver si uno de estos días,
por fin aprendo a hablar
sin tener que dar tantos rodeos,
que toda esta historia me importa
porque eres mi amiga.
Amiga mía, lo sé, sólo vives por él,
que lo sabe también, pero él no te ve
como yo, suplicarle a mi boca que diga
que me ha confesado entre copas
que es con tu piel con quien sueña de noche …
Amiga mía, no sé qué decir,
ni qué hacer para verte feliz.
Ojalá pudiera mandar en el alma y en la libertad,
que es lo que a él le hace falta,
llenarte los bolsillos de guerras ganadas,
de sueños e ilusiones renovadas.
Yo quiero regalarte una poesía;
tú piensas que estoy dando las noticias.
Amiga mía, princesa de un cuento infinito.
Amiga mía, tan sólo prentendo que cuentes conmigo.
Amiga mía, a ver si uno de estos días,
por fin aprendo a hablar
sin tener que dar tantos rodeos,
que toda esta historia me importa
porque eres mi amiga.
Amiga mía…



geads
Agosto 26, 2009 | Por mdossantos | Claves: 1968, 2, 2 de octubre 1968, banderas, elsa serrano, latinoamericanas, latinoamericanos, marcelo dos santos, masacre, matanza, octubre, plaza, poemas, poesía, poetas, poetisas, tlatelolco, tres | # Enlace permanente
Publicado originalmente en mi Boletín Literario.
Elsa Serrano es mexicana, se dedica a la restauración y está terminando una maestría en Estudios Mesoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México. Está por publicarse un libro que escribió junto a otra especialista, Historia, Mitos y Leyendas de los Mexicas. Sus artículos antropológicos aparecen con frecuencia en la revista Zonalta de México y en diarios y periódicos de la capital azteca. Es miembro de Seminarios sobre Cultura Nahuátl y Arte Prehispánico Mexicano, dirigidos por destacados indigenistas de fama internacional.
El poema que presentamos aquí, que a los argentinos nos recuerda algunas cosas acaecidas a fin del año pasado, se refiere a la sangrienta represión gubernamental en la Plaza de Tlatelolco, en México, que provocó varios cientos de muertes de estudiantes universitarios y una indeterminada pero enorme cantidad de desaparecidos. La revuelta estudiantil fue aplastada por el Ejército mexicano y por unos misteriosos hombres de guantes blancos (mencionados en el poema) que aún hoy, casi 35 años después del genocidio, aún no han sido identificados.
Cualquier semejanza con la realidad argentina actual —o de diciembre de 2001— no es pura coincidencia.
2 de octubre 1968
¡Se escuchó el helicóptero…!
La bengala verde brilló.
A lo lejos se escuchó una voz:
¡No se muevan, compañeros;
es una provocación!
Brilló la bengala roja,
la ametralladora sonó:
los hombres de guante blanco
emprendieron su labor.
Pasaron unos minutos
el guante blanco se ensangrentó…
¡En la plaza había un caos!
Caían nuestros hermanos
muertos alrededor,
corría toda la gente,
todo era confusión.
En esa plaza quedaron
los sueños de juventud.




geads
Julio 31, 2009 | Por mdossantos | Claves: abellás, canción al hijo primero, carmen conde, españolas, florentina del mar, magdalena noguera, marcelo dos santos, poesías, poetas, poetisas | # Enlace permanente

Canción al hijo primero
Hijo de la tierra,
te arrojó el Jardín.
Aunque veas sombras
no quieras lucir.
Tu madre era bella,
la secan los vientos.
Tu madre era tierna,
se quema en el yermo.
Tu madre mordía
la flor del manzano,
cuando el hombre puso
tu vida en su mano.
Tu madre sembraba
contigo el centeno,
cuando tú bebías
la leche en su cuenco.
Hijo de la ira
de Dios implacable.
No podrá salvarte
del odio tu madre.
No duermas, vigila.
No duermas, despierta.
Te amenaza fría
la heredad desierta.
Te persiguen ojos
sin dulce descanso.
Te aborrece eterna
del Creador la mano.
Las gacelas corren:
correrás tú más.
Los leones saltan:
tú debes saltar.
Los arroyos huyen:
tú tienes que huir.
Aunque yo lo quiera,
¡no puedes dormir!
No duermas, escucha.
No duermas, acecha.
Silbarán las aves
sobre ramas ebrias
para hacerte leve
esta oscura tierra.
Escúchame, hijo:
no duermas, no duermas…
Por todos los siglos,
¡no duermas,
no duermas!
Declaro
Declaro que se ha muerto y que su tumba
está dentro de mí; soy su mortaja.
A nadie se enteró porque su tránsito
descanso fue de locas esperanzas.
Rodean el contorno de esta fosa
—caliente está la vid que escala muros—
los pámpanos más tiernos y jugosos
que arrancan del silencio su tumulto.




geads
Julio 30, 2009 | Por mdossantos | Claves: amante, ausencia, canto, carmen conde, época, españolas, florentina del mar, funeral, límites, marcelo dos santos, mi, ofrecimiento, poemas, poesías, poetas, poetisas, roce | # Enlace permanente
Publicado originalmente en mi Boletín Literario.
Soy la madre es una de sus mejores novelas, que mereció el Premio Ateneo de Sevilla. Siete años más tarde, en 1987, se le otorgó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.
Firmaba con el seudónimo de Florentina del Mar, pero su nombre era Carmen Conde. Había nacido en Cartagena (España) y frecuentó las letras desde temprana edad: a los quince años escasos era ya periodista profesional en los periódicos valencianos. Curadora y conservadora —con su esposo— de la obra de Rubén Darío, Carmen-Florentina publicó mucha poesía: Obra poética (1967), Derribado arcángel (1960), Júbilos (1934), Ansia de la gracia (1945) y Mujer sin edén (1947), entre otras.
Frecuentó también el ensayo (son muy recordados sus trabajos y biografías acerca de Menéndez Pidal y Gabriela Mistral) y la novela, casi siempre de corte psicológico: Vidas contra su espejo (1944) y la magnífica Las oscuras raíces.
También editó poesía ajena: Once grandes poetisas américo-hispanas (1967) y las Obras Completas de Antonio Oliver Belmás, que fue su esposo y gran poeta (1971).
Carmen Conde fue la primera mujer en ingresar a la Real Academia Española (1978), y en sus versos campea un enorme amor a la vida, al arte y al Hombre.
De a poco, el Mal de Alzheimer fue minando la mente y la salud de esta mujer portentosa, apartándola de las letras y de las tribunas, primero parcialmente y luego, desde 1993, en forma total.
Carmen Conde Abellán, Florentina del Mar, murió en un hogar geriátrico de Majadahonda en 1996, y creímos oportuno recordarla hoy junto a nuestros lectores.
Roce de límites
Esto que se termina soy yo. No puedo pasar de mí.
He llegado hasta mis propios bordes;
rebosaría, derramándome, si quisiera
a la Puerta de Dios llamar.
Una mirada en sí; unos sentidos todos
dentro de ellos mismos… Soy ahora
el límite total de la criatura.
Voy a afirmarme ante el No, a gritar que vine
henchida de un latido inexpresable;
y que espero me sostengan unas manos
sin pulpa de la tierra.
Todo llegó conmigo;
fabulosas miserias traje absorta
y un delgadísimo ramaje de venturas
que soñaba bosque de amor en el mundo.
De aquí no espero brotar.
Nadie me llama.
¿Voy a persistir cual una sombra
delante de tu voz jamás oída?
Atiéndeme, misterio; no te alcanzo.
¿Eres la quietud, eres violencia
de quietud…?
¿Eres yo misma?
Ofrecimiento
Acércate.
Junto a la noche te espero.
Nádame.
Fuentes profundas y frías
avivan mi corriente.
Mira qué puras son mis charcas.
¡Qué gozo el de mi yelo!
Ausencia del amante
He vuelto por el camino sin yerba.
Voy al río en busca de mi sombra.
Qué soledad sellada de luna fría.
Qué soledad de agua sin sirenas rojas.
Qué soledad de pinos ácidos, errantes…
Voy a recoger mis ojos
abandonados en la orilla.
Canto funeral por mi época
Yo misma reclamando a los arcángeles,
¿qué soy más que una voz descompasada?
La tierra suma tierras sin raíces,
oscuros vendavales de tormentas…
Los cuerpos van sin alma, son tan sólo
los pozos del instinto desatado.
¡Qué triste mi yantar de pan sombrío,
mi oscuro acontecer por el trascielo!
Ni lloro ni sonrío, que la risa,
el llanto, son de vivos, y no soy
ni viva ni tan muerta que no sepa
que me puedo morir dentro de poco.
Hablar de lo celeste imaginado.
Latir los estertores de la dicha.
Sentirme delirar, acongojada
por tanto goce limpio en el amor.
¿Acaso todo ello no es posible,
temiendo, como temo, que la vida
se acabe para mí sin prolongarla
en vida de la eterna persistencia?
¡Oh carnes de dolor, hombres funestos;
mujeres de placer, viejos sin lumbre;
criaturas del descuido irresponsable!
Penando por vosotros yo arrebato
mis pulsos en amarga calentura.
A nadie importa nadie. Que asesinos
de otros que serían matadores
componen la corteza de la tierra.
Delatan lenguas frías sus venganzas,
y un pueblo universal ulula odios
encima de la sangre derramada.
¿Qué puedo yo crear; quién hace lirios,
de no ser Dios potente, de este cieno?
¿Quién puede remediar mi incertidumbre,
de no ser Dios eterno, en esta charca?
¡Soñar mis sueños yo, aquellos sueños
de esbeltos palmerales levantinos;
beber brisas salobres, yo, sedienta,
oyendo sollozar por los alcores!
¡Mis años de ilusión, mi fuerza ardiente
librada de mi cuerpo dominado;
mis sueños del amor que nunca llega
colmando aquel soñar de tanto espíritu!
¿Qué hacemos ahora aquí, quién nos requiere
si no es para colmar nuestro fracaso?
¡Oh tristes del llorar, sumad mi queja
al negro de la noche sin orillas!
Muy largo es el dormir sin esperanzas.
Muy largo y muy profundo, despertarse.
Y busco entre vosotros, los ajenos,
la calma de inefables beatitudes.
—Hay hombres que no quieren ser el eco
de tales resonancias dolorosas.
Mujeres sin dolor, cuerpos de sexo
que empapan su animal perseverancia—.
¿Quién dijo que la voz del que clamara
podría desnudar indiferencias?
¡Que clama mi dolor por lo que sufren,
y estoy sola en amor por cuantos lloran!
¡Decir mis sueños yo, la más doliente
que puso en este mundo sus pisadas!
Contaros que en el sueño de mis ojos
anidan las augustas majestades
de almas sin temblor, sin una sombra,
cubiertas por la flor de mis canciones!
Dormir y no saber; dormirme toda
y nunca despertar de mi distancia…
¿Qué puedo yo ofrecer, qué luna dulce
habría de alumbrar por mis palabras?
Volvedme a mis fronteras, nieblas frías;
volvedme a mi no ser; al gran seguro.
Están sin luz las sendas; los atajos
bañándose en la sangre derrochada.
En dientes sin blancor gimen pedazos
de carnes en agraz. Balan su ira
los castos y en temor, que nada impiden.
Transcurre todo así; bilis y sangre
debajo de los puentes lujuriosos.
Codicias y ruindad, grandes altezas
imperan bien aquí, donde yo clamo.
¡Abridme como res que todos matan,
sacad mi sangre entera, destruidme,
que quiero deshacerme entre vosotros!
—¿Soñar mis sueños ya…, decir mis sueños
en este mismo idioma de lamento?
¡No voz del mundo y mía; voz humana
que entiendan y desprecien los humanos!
Celeste y misterioso oído mío,
augusta majestad que me responde:
¿en qué pozo de luz, en qué caverna
de minas sin hollar puedo decirte
la enorme angustia mía, mi ternura,
inútiles las dos? ¡Cómo las siento
secándome la fe de mi destino!




geads
Julio 17, 2009 | Por mdossantos | Claves: americanas, centroamericanas, centroamericanos, crin, cubano, hirsuta, hombro, latinoamericanas, latinoamericanos, marcelo dos santos, mi, poemas, poesía, poetas, poética, sobre | # Enlace permanente
El Apóstol escribía.
Al Apóstol lo mataron.
Al Apóstol nos rendimos.
Al Apóstol escuchamos.
Un día antes de morir, el Apóstol le escribe a su amigo la que sería su última carta, su testamento político y visión premonitoria de lo que sería la política imperialista de los Estados Unidos en Iberoamérica:
Ya puedo escribir: ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber— puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin. Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos —como ese de Vd., y mío—, más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia, les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos.
Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas; y mi honda es la de David.
Poética
La verdad quiere cetro. El verso mío
puede, cual paje amable, ir por lujosas
salas, de aroma vario y luces ricas,
temblando enamorado en el cortejo
de una ilustre princesa o gratas nieves
repartiendo a las damas. De espadines
sabe mi verso, y de jubón violeta
y toca rubia, y calza acuchillada.
Sabe de vinos tibios y de amores
mi verso montaraz; pero el silencio
del verdadero amor, y la espesura
de la selva prolífica prefiere:
¡cuál gusta del canario, cuál del águila!
Sobre mi hombro
Ved: sentado lo llevo
sobre mi hombro:
¡oculto va, y visible
para mí solo!
Él me ciñe las sienes
con su redondo
brazo, cuando a las fieras
penas me postro:—
cuando el cabello hirsuto
yérguese y hosco,
cual de interna tormenta
símbolo torvo,
como un beso que vuela
siento en el tosco
cráneo: ¡su mano amansa
el bridón loco!—
Cuando en medio del recio
camino lóbrego,
sonrío, y desmayado
del raro gozo,
la mano tiendo en busca
de amigo apoyo,—
es que un beso invisible
me da el hermoso
niño que va sentado
sobre mi hombro.
Crin Hirsuta
¿Que como crin hirsuta de espantado
caballo que en los troncos secos mira
garras y dientes de tremendo lobo,
mi destrozado verso se levanta…?
Sí; ¡pero se levanta! —a la manera
como cuando el puñal se hunde en el cuello
de la res, sube al cielo hilo de sangre:—
sólo el amor engendra melodías.




geads
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