El Profeta Steve y la nueva gripe

A la izquierda se ve una de las maravillosas ilustraciones del gran Berni Wrightson para The Stand de Stephen King. Se trata de una novela conocida en castellano como “La Danza de la Muerte” (edición censurada) o “Apocalipsis” (edición completa). Breve resumen del argumento: los militares norteamericanos (cuándo no) desarrollan una versión genéticamente manipulada del virus de la gripe humana, destinada a ser utilizada como arma biológica. Tienen un accidente en el laboratorio, y el virus escapa a su control.
El virus de la gripe muta su ARN aproximadamente cada dos años, pero la versión militar lo hace cada dos horas. Esto no da tiempo al sistema inmune para preparar anticuerpos, porque cuando lo ha logrado, el virus ya ha mutado y no puede ser reconocido. Así, las defensas se deterioran en menos de una semana y la persona muere, luego de haber contagiado a todo el que se haya cruzado en su camino.
El nombre en código del arma es “Proyecto Azul”, pero cuando se escapa e infecta a la población, el vulgo comienza a llamarlo con el mucho más adecuado de “Capitán Trotamundos”. Como te da una semana antes de matarte, te permite infectar a mucha, mucha, mucha gente…
El Virus Azul tiene una letalidad del 99,4%, lo que significa que, un mes después de su liberación, la población mundial ha descendido de más de 6.000 millones de personas a solamente 3 millones.
La civilización ha desaparecido. Los sobrevivientes —aquellos que disfrutan de inmunidad natural— vagan como fantasmas por un planeta devastado. No hay luz, no hay energía, no hay alimentos.
Y, como corresponde, se forman dos bandos que entran inmediatamente en guerra.
El profesor King es un profeta.

Stephen Edwin King ha sido formado como bautista, pero su filosofía literaria es absolutamente católica. Para los católicos, el maniqueísmo —la lucha del Bien contra el Mal, este último como obra del Demonio— es una grave herejía, y King lo ve precisamente así. El Capitán Trotamundos no es obra del Diablo, sino que es un instrumento en manos de Dios para, precisamente, castigar a Su pueblo infiel. No olvidemos que, en el Antiguo Testamento, Dios utiliza normalmente solo tres métodos para castigar la impiedad: la muerte de los hijos, las invasiones de poderosos ejércitos extranjeros o, como es el caso, envía una plaga mortífera.
Así que el Proyecto Azul es obra de Dios, que tiene una presencia permanente en la acción dramática a través del personaje de la foto, una anciana negra llamada Madre Abagail (retratada por Berni en el momento en que una banda de comadrejas la ataca en el bosque).
Pero es solo una ficción clarividente y postapocalíptica.

Hoy, Homo sapiens se enfrenta a lo que puede ser un Capitán Trotamundos real y concreto. No va a destruir la Humanidad, porque siempre habrá un cierto porcentaje de personas que posean inmunidad genética natural, pero sí es verdad que puede llegar a causar muchísimo daño y dejar un tendal de muertos y una gran desolación.
La gripe humana no es un chiste, y paso a rememorar lo que ha hecho en el pasado.
Descripta por primera vez por el médico griego Hipócrates, la gripe ha abatido sobre la Humanidad numerosas y devastadoras pandemias que han matado a miles de millones de personas. Entre los siglos XVI y XIX, la gripe humana se movió a sus anchas por Europa, matando aproximadamente al 25% de los infectados. En el siglo XX, la epidemia esparcida por los soldados norteamericanos durante la Primera Guerra Mundial mató cerca de 100 millones de personas, diez veces más que los muertos en combate, y el doble de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, campos de concentración y bombas nucleares incluidos. Al igual que el tifus, fue más letal, mucho más letal que las armas alemanas.
Así que, como se ve, esta enfermedad no es ninguna tontería.

La aparición de la gripe porcina hace algunos días, que ya lleva unos 18 o 20.000 enfermos con cerca de 200 muertos, no es sino una más de las pandemias gripales que han sacudido al mundo desde la Antigüedad. Sin embargo, su tasa aparente de letalidad (10%) la acerca a las grandes epidemias de gripe recientes, como la de la Gripe de Hong Kong (1968) que mató a 1 millón de personas, o la de la Gripe Asiática (1958) que exterminó a 1,5 millones.
El virus de la gripe es un virus respiratorio que se transmite por aerosoles o Pflügg, esto es, las pequeñas gotitas de líquido que expulsamos al toser, estornudar, hablar o simplemente respirar. Si se permite que se expanda, esta nueva cepa de gripe puede ser realmente muy peligrosa.

Vivimos en un país en el que un funcionario coherente, Sergio Massa, se ve obligado a convocar a la ministra de salud Graciela Ocaña a una reunión para debatir las medidas a tomar. A ella, claro, no se le había ocurrido esa posibilidad. Vista la desaprensión con que la misma funcionaria se manejó y se está manejando con la brutal epidemia de dengue que nos azota, no nos sorprende su actitud. Aunque uno de los subordinados de Ocaña declara hoy que “no hay casos confirmados” en nuestro país, no es menos cierto que la Argentina no está implementando correctamente los controles necesarios.
Y para muestra basta un botón: hoy escuchamos un reportaje a un médico argentino. El mismo forma parte de un grupo de infectólogos que se encontraba en México estudiando la transmisibilidad del virus HIV, y que llegó a la Argentina en un vuelo de Mexicana anoche. Aunque cueste creerlo, en Ezeiza nadie les preguntó nada, y ni siquiera les tomaron la temperatura auricular. Los médicos, que provenían del país más castigado por la gripe porcina, pasaron por Aduana y por Migraciones como si tal cosa. Científico a ultranza, hombre racional y médico consciente, este hombre se fue a su casa (¡en Baigorria, provincia de Santa Fe!) y se autopuso en cuarentena, puesto que hasta dentro de cinco días, si no le aparecen síntomas, no podrá estar seguro de hallarse sano. Llamó al supervisor del hospital donde trabaja, y le dijo que no se presentaría a trabajar en ese lapso.
¿No debería estudiarse a los viajeros provenientes de países comprometidos? ¿Es necesario que comencemos a enterrar a nuestros muertos antes de que Ocaña tome medidas?
Entre México y Argentina viajan más de 1.600 personas semanales. ¿A qué estamos esperando? ¿La catástrofe?

El antimaniqueo King hace que Dios resuelva la crisis que él mismo ha creado. Los sobrevivientes buenos del Capitán Trotamundos se enfrentan con los malos, y, en el último momento, el Dios Celoso, el Dios de los Ejércitos, pone a disposición de estos últimos un arma nuclear estratégica que, de una buena vez, pone fin a todos los conflictos.
¿Está esperando la Argentina esta clase de solución por parte de la larga y pesada Mano de Dios?


geads


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, , Reportar este Comentario Marcelo Vecchiett dijo

Claramente los políticos argentino sufren del giro de los ojos hacia adentro tal como en el relato de Jonathan Swift los Viajes de Gulliver.

, , Reportar este Comentario mdossantos dijo

Así es, tocayo. A esta altura de la tarde, cuando ya tenemos diez enfermos, “casualmente” la mayoría de ellos empleados del Aeropuerto de Ezeiza o personas que han regresado de México, la señora Ocaña aún no ha tomado la decisión de cerrar los aeropuertos internacionales, o al menos de cancelar los vuelos provenientes de países afectados por la pandemia.
No sé por qué, pero creo que se viene un nuevo 1918.
Ojalá me equivoque.

, , Reportar este Comentario larata dijo

Hola Marcelo!!! Recien bibi me paso la direccion de tu blog, que realmente no conocia. La verdad, como fanatico del maestro king que soy, me gusto mucho lo que lei hasta ahora. Te invito cuando quieras a que visites mi blog, dedicado tambien a el maestro del terror. No con notas acerca de sus relatos, sino con relatos propios de mi autoria que, si bien no le llegan ni a los talones, me ayudan a despuntar el vicio de la escritura. Un abrazo!!!

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Como dice el profesor King: “Para escribir 100 palabras buenas tuve que escribir 3 millones de palabras malas y leer 10 millones de palabras excelentes”.
Luego te leo y te comento.

, , Reportar este Comentario syd dijo

Marcelo, no existe una versión “censurada” de The Stand. Cuando fue publicada en el ‘79 fue recortada porque era muy larga para el mercado.
En español originalmente se llama “La danza de la muerte”. Cuando fue reeditada en los ‘90 sin los cortes hechos por King se llamo “Apocalipsis”. Solamente en el español hay una distinción entre la versión original y la sin cortes.

Saludos.-

PD: Ahora solo falta esperar el efecto “Cell”, jeje

, , Reportar este Comentario mdossantos dijo

Sí, hombre, ya lo sé. Soy colaborador de Insomnia y he escrito cantidad de ensayos sobre King en general y sobre esa novela en particular.
Independientemente de lo que correctamente decís de la extensión en la edición de bolsillo de Doubleday, en efecto la versión abreviada ha sido censurada. Por motivos de costos de impresión y PVP, como vos bien decís, y también por motivos ideológicos y sexuales.
La primera escena que Doubleday le exigió que quitara fue la de la penetración anal que The Shreveport Kid le practica a Trashcan Man en la habitación de hotel, porque casualmente King se ocupa de expresar que, si bien no fue consensuada, Donald Mervin Elbert se sintió excitado al sentir el lubricante Son of A Gun! penetrando en su ano, que se sintió bien e incluso tuvo una erección mientras le metían el cañón de la .44 Magnum en la cola. Tanto le gusta que masturba a The Kid mientras lo penetra, y ambos eyaculan juntos.
Si la eliminación de esa escena supuestamente por motivos de extensión no es censura en la sociedad bautista norteamericana, no sé cómo se llama.