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El amor es… Un león…

Hoy es simple. Algunos me habrán leído alguna vez decir que hay imágenes que lo dicen todo, y huelgan las palabras. Por esta razón, no voy a describir lo que pasa en el siguiente video, pero sí a comentarles que Christian es el nombre del protagonista. Un león criado como mascota por dos personas que lo amaban, alimentaban y cuidaban. Un día, debido al porte que el animal estaba tomando, fueron obligados a devolverlo al hábitat natural, es decir, un parque reserva de vida salvaje en Africa.

Al año de realizado esto, sus antiguos cuidadores y amigos decidieron ir a visitarlo y comprobar que todo estaba bien con él. Fueron advertidos que, dado el tiempo y la vida salvaje de su anterior mascota, difícilmente los recuerden, corriendo el riesgo de un ataque y la consecuente pérdida de la vida.

Esto es lo que pasó…


¿Increíble y hermosa historia no?. El amor, hoy, es un León llamado Christian…

FELIZ DÍA DEL AMIGO!!!!

El amor es…

Difícil definirlo. En estos momentos me estoy acordando de un comic, que venía en un diario o una revista que leía cuando era muy chico. Ésa tira le dió el nombre a este post. Era algo relacionado a definiciones del amor con pequeñas historias cotidianas, onda “El amor es… Esperarlo con las pantuflas calientes a la salida de la ducha” o cosas de ese estilo…

¿Qué es el amor? Algunos dirán: “Una reacción química”. Otros lo verán como el “desvarío de la inteligencia”. Otros, los más románticos, como “el sentimiento más maravilloso de los que puede sentir el hombre”. Los más pesimistas lo verán como “un problema a superar”, onda “sentate y esperá a que se te pase”. La verdad, a mi criterio, es que el amor se autodefine en cada instante de nuestra vida.

Escuché muchas veces decir: “Encontré al amor de mi vida”. Pasado un tiempo, un divorcio, y una nueva pareja, reiterar la frase levemente modificada: “Ahora sí! Encontré al amor de mi vida!”. Pasado algunos años de matrimonio, es relativamente común escuchar “Cuando encuentre al amor de mi vida mando a cagar a esta marzopa de 100 kilos sobrealimentada con mi billetera!!!”. En fin… El amor muta… (como las esposas y los esposos, jeje)… Estoy seguro que esa persona correría a enfrentar un tigre africano muerto de hambre por defender a la marzopa… Bueno… déjenme ser optimista… :)

La verdad, amigos/as, es que nadie puede definir certeramente al amor.. Porque el amor no es el mismo a cada instante de nuestra vida. No sentimos igual a los 20 que a los 30 ó 40. A los 60 seguramente las cosas se ven distintas. Otras cosas pueden apreciarse de la persona que está a nuestro lado. ¿Se pierde la pasión con los años? Yo creo que no. Creo que se puede recuperar si se ha perdido, o se puede volver a sentir. Sin embargo, de lo expuesto surge que sí hay algo para decir del amor: lo que estamos viviendo hoy mismo al respecto, en nuestro “ahora”.

¿Qué es hoy el amor para vos? ¿Cómo pensás que será con el tiempo? ¿Cómo llamás o llamaste “cariñosamente” a tu amor?

El Engaño (Cuento Corto)

Las manos le tiemblan al sacar la llave de la cartera.

El llamado la había descolocado completamente. Oscar, su marido, no podía estar engañándola mientras ella ganaba el dinero necesario para pagar la hipoteca. “Lo vi entrar, y a los pocos minutos vi entrar a una mujer”, le había advertido su vecina y amiga.

Sus manos torpemente buscan la cerradura en el más absoluto silencio. Quiere sorprenderlo allí, en el momento justo. Sabe que el más mínimo ruido la pondría en evidencia.

La llamada no pudo ser más oportuna, ya que en ausencia de su jefe -de viaje de negocios en Londres- ella podía ir y venir a su antojo, sin que nadie la controlase. Aprovechó el primer taxi que pasó por la avenida y casi balbuceando le indicó el destino al conductor. El tránsito jugó a su favor, y en pocos minutos estaba frente a su departamento, maldiciendo a su marido en el silencio de la quietud previa a la tormenta…

Media vuelta de llave… Y la puerta cede levemente. Puede percibir el perfume de mujer del otro lado, invadiendo sus pulmones. “Ni siquiera se tomaron el trabajo de cerrar con llave”, piensa.

Mientras respondía con silencio al inútil intento del chofer del taxi de comenzar una charla, planificó cuidadosamente su accionar al sorprender al infractor. ¿Quién sería la destructora de su paz y armonía? ¿Justo ahora viene a pasar esto? ¿Justo ahora que ,en apenas dos días más, debía alcanzar a su jefe en Inglaterra para colaborar con el lanzamiento del producto a nivel mundial? Tres años de su vida tras este logro… Y Alan, su jefe, la necesitaba con todas las energías enfocadas en esto.

Sigilosamente se descalza en la entrada para no hacer ruido. Deja a un lado su cartera y tapado de piel. Ahora siente desprecio por ese tapado. Se lo regaló Oscar la última navidad. Paso a paso se dirige hacia la habitación. Siente ruidos… Una mujer está hablando…

Mientras subía el ascensor pensó dirigirse primero a la cocina y tomar un cuchillo, pero la sangre nunca fue su punto fuerte. Armas no tenía, a pesar de la insistencia de Oscar por adquirir una como defensa personal. De todas maneras, creyó que lo mejor era descubrir la infamia, superar el conflicto, y reunirse con su jefe con la entereza de una Secretaria Ejecutiva de Dirección bien pagada. El resto, lo harían los mejores abogados que el dinero pueda comprar. Oscar no estaba pasando un buen momento, y tendría que ceder a todos sus caprichos.

La voz se hace más fuerte. Siente los jadeos de Oscar. Su furia se vuelve incontenible, y como un huracán abre la puerta del dormitorio.

La única persona que atiende su súbito ingreso fue Paula, su hermana.

“Él me llamó desesperado, me dijo que había hecho una locura!!!”. Dice Paula con visible consternación y lágrimas en los ojos. Su rostro está desfigurado y sus ojos llenos de odio miran fijos a los de su hermana. “¡¡¡¿Qué hiciste Liz?!!!”.

A su lado, está el cuerpo de Oscar. Sus manos mezclan la sangre de sus venas abiertas con varias fotografías en las que se observa a Liz y Alan besándose apasionadamente en el ingreso de un albergue transitorio.

Londres tendrá que esperar…

Vida y Ocaso de un Blogger

A veces me sorprendía tomando una taza de café en la oficina y pensando: “Qué voy a postear?”… En un principio, hacerlo era relativamente fácil. Las circunstancias de mi vida eran otras, y me facilitaban el divague mental para terminar depositando en teclas mis pensamientos.

Ayer me sorprendí pensando: “Voy a seguir posteando?”… Miles de ideas se arrebatan en mi cabeza. Pocas logran encontrar un hilo conductor que las lleve a repiquetear sobre el teclado como al principio. Podría decir que mi computadora extraña esas noches a media luz, con una taza de café o un fernet sobre el escritorio de mi departamento, mi hogar… Hoy, una persona muy especial para mi, me instó a continuar escribiendo. “Es lo que te gusta”, dijo. “No seas tonto, no podés dejar de hacer algo que te hace bien”, continuó. Sus palabras quedaron revoloteando en mi cabeza en busca de un cazamoscas que les quite el aliento, porque las cosquillas eran francamente inaguantables…

Tenía razón. Amo escribir. Es algo que me apasionó desde chico. Algo que estaba dormido y acaba de despertar en mi vida adulta nuevamente. Las razones para hacerlo, al fin y al cabo, son excusas. Mi blog ha tenido giros insospechados cuando lo inicié. Mi idea original era charlar temas de la Ciudad y de golpe me leí escribiendo sobre las personas, sobre mi, sobre experiencias que tuve o me contaron. De alguna forma, estaba escribiendo sobre la Ciudad, porque las personas hacen a la Ciudad; de la misma forma que las migas hacen al pan. Entonces descubrí que estaba bien escribir sobre ellas; sobre mí.

Me animé un poco más, y humildemente mostré “mi arte”: un poco de mi poesía y mis fotografías.

Les confieso que la alegría de ver como día a día ustedes daban retorno a mis escritos me llenó el alma. Casi, casi, se convirtieron en mi droga personal. Las por siempre dulces palabras de Roxana. El aliento y apoyo de Betina Pascar. El tironcito de orejas -cada tanto- de Susani, la participación de Gisela, Amy, Mavi, Fer, Ana, Maru, María Fernanda y JLO. Y todos los demás que están y les pido disculpas por omitir nombrarlos.

Mi ausentismo creativo, me obligó a replantearme algo muy importante: ¿Para qué escribimos los bloggers?… Y descubrí mi primer error… Reformulé la pregunta: ¿Para quienes escribimos los bloggers?… Y descubrí otro error… Disculpen ustedes. Pero descubrí que no escribimos para el público en el más amplio sentido de la palabra. Lo hacemos por y para nosotros. Por nuestra necesidad de ustedes. Porque sentimos que tenemos algo para decir, y ustedes lo van a recibir con gusto. Porque nos encanta saber o intuir que del otro lado de nuestro monitor, alguien estará leyendo lo que tipeamos, y le provocará una sonrisa, comprensión, rechazo, o una lágrima. Lo hacemos porque -de alguna forma- nuestro egoísmo nos hace sentir que les somos útiles.

Por este motivo, hoy quiero dedicarte este post a vos, lector ocasional, lector amigo, lector crítico y constructivo. Gracias por leerme, porque sos la razón de mi escritura.

Carlos AF

Soledad… ¿Soledad?… Ah sí… Me acuerdo de vos…

La luz de mi dormitorio agoniza. Me encanta asomarme en la oscuridad por la ventana. Me fascina ver a la Ciudad de Buenos Aires de noche. En mi “Peep Show” personal, la veo ahí, parada en la esquina.

Puedo distinguir el brillo húmedo recorriendo su mejilla. Sus manos entrelazadas en el frente, a la altura de su ombligo. Su cabello apenas acompañando el vaivén de la brisa. Ahí está ella… contemplándome. Sabe que la quiero, que la extraño. Se reconoce paciente, triunfadora. Tiene en su retina el reflejo de mi vida, mis fracasos, mis noches en llanto, mis desvelos, mis susurros al oído de un Dios que parecía no escucharme.

Ahí está Soledad.

La veo desde mi ventana, a oscuras, pero sé que sabe que lo hago. ¿Cómo explicarle que cambié la cerradura para evitar que regrese?… Ya no me resulta suficiente ni el tiempo que estuvo conmigo, ni las mujeres que trajo a mi cama para complacerme. Ya no es suficiente para mi. Ya no… Ya no me alcanza con que me deje amar o que me amen, si va a seguir haciéndome sentir su perfume, su presencia.

Su silueta se aleja. Se pierde bajo las sombras en la noche, mientras dibuja un adiós entre el viento y las hojas secas del otoño.

Corro a buscarla. La alcanzo…

Soledad… ¿Soledad?… Ah sí… Me acuerdo de vos… ¿Qué tal? Bueno… Me voy. No me llames, yo te llamo.

La rebelión de las Palomas…

Hoy les posteo una foto que tomé en el Parque Centenario. Recientemente remodelado, el Parque recuperó su lago interno, sus zonas verdes, sus juglares y la visita de sus vecinos. Una apuesta a los espacios verdes que se inició con la anterior gobernación de la Ciudad, que le hace muy bien al ciudadano y a… Ellas… Según algunos, mensajeras de paz. Para otros: ratas con plumas… En fin…

Parece que los han escuchado. Parece que están al tanto de lo que dicen de ellas; y no les gustó nada…

Fueron convocadas a un cónclave entre las 3 líderes. ¿Qué creen que traman?

Una historia para Nocturno

Bajar las escaleras del subte siempre me recuerda al blog de Susani: “Movilidad Reducida”. Es una experiencia algo tortuosa llegar al andén de la línea B. Siendo que la narración en cuestión arranca a la salida del trabajo, podemos sumarle a esto el cansancio de la jornada laboral.

Es un ritual. Al largo camino a recorrer para llegar al andén, le sumamos el amontonamiento negligente de gente para bajar escaleras, y para esperar la formación que pareciera desafiar al tiempo con un extraño retardo de la frecuencia anunciada.

Ante este panorama, poco me puede llegar a sorprender. Ni los pequeños mendigando ante la mirada ausente de la autoridad competente, ni la falta de presencia policial en la formación o en la mayoría de las estaciones. Tampoco el cansancio expuesto por los usuarios, el malhumor, ni la ausencia de modales para con sus congéneres. La Ciudad de Buenos Aires tiene estas cosas. Este “Qué se yo!”. Sin embargo, este viaje iba a tener una nota de color…

Ahí estaba él. Con su filosofía de vida, su apego a la comodidad donde la pueda conseguir. Su desprovisión total de egoísmos y necesidades materiales. Ahí estaba… Nocturno.

¿Por qué Nocturno? Bueno… Yo me imaginé una pequeña historia. Mi viaje de regreso fue realmente entretenido. Bastaba observar a Nocturno para saber que su nombre tenía que ser ése…

Ahí estaba él. Desparramado con total desparpajo en el asiento del subte. Si no fuera porque su pelaje no hacía juego con el de la pana, hubiera pasado desapercibido. Inmóvil. Ausente de la gente que se agolpaba a su alrededor, mirándolo de reojo pero con total anuencia de la escena, Nocturno descansaba.


Bajé en Malabia. El subte atestado de gente. Nocturno seguía ahí. Apenas se molestó en regalarle una mirada cómplice a una señora que lo tocó con un periódico enrollado, como diciéndole: -”sentate al lado como puedas, soy inofensivo, cómodo y quiero dormir.”

¿Te animás a contarme una breve historia de cómo Nocturno llegó ahí a descansar?

Pensar en Tí…

Siguiendo con la onda “poemática”, les dejo un pequeño escrito que fue elegido por una amiga en Chile. Diseñadora Gráfica ella, se ofreció a dibujar lo que le inspiraba, y resultó en un hermoso aporte que aún hoy conservo con muchísimo cariño.


Ella fue una de las personas que me llenó de azúcar el alma. Frankita, si algún día llegás a leer este post, sigo MUY agradecido por tu amistad a pesar del paso del tiempo y tu desaparición repentina de todo internet. Dame señales de que estás bien!

A todos, gracias totales!
Carlos

Desde mis Sentimientos…

Y bueh. Es lo que hay… Perdonen mi atrevimiento. Pero escribí esto hace muuuucho (junto a otra veintena…) y sólo lo compartí con algunos. Hoy, me animé con todos. Mi estilo, lo admito, es muy naif. Casi como los garabatos de un adolescente en la servilleta de un pub, con la intención de alcanzárselo por medio del mozo a una chica risueña al otro lado del local…

———

Desde mis sentimientos.

Si al mirar tus ojos
descubro tu alma,
y en ella habitara
toda mi esperanza.

Si descubro algún día,
en tu piel soñada,
mi firma tallada
con fuego esmeralda.

Si al tocarte tiemblas
como el primer día.
Si comprendes mis broncas
y mis alegrías.

Si rozo tus labios,
y los descubro míos.
Si abrazo tu cuerpo,
y llego al infinito.

Si exploro tu sexo;
y en él me descubro como único dueño.
Si estoy en tu mente,
y en ella veo sólo mi nombre escrito.

Si te quedas callada
con mis poesías,
y una lágrima corre
hacia tus mejillas.

Sólo entonces, vida mía,
te amaré como nadie,
te amaré con locura,
te amaré para siempre,
te amaré con dulzura.

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Sepan disculpar los que esperaban otra cosa. :)

Saludos,
Carlos el Sapo Gris Pan

Qué hubiera pasado si en lugar de Pasto era Canabis?

Bueno, arranquemos la mañana del lunes con un poco de humor y descontractura. Quizás conozcan mi postura respecto a las drogas (véase mi nota al respecto si se desea, y mis variados comentarios en diversos blogs): soy anti totalmente.

Pero imaginemos un poco. Imaginemos que se despenalizara el consumo de marihuana, y se admitiera el cultivo. Si en lugar de Soja el campo hubiera sembrado Canabis ¿Qué hubiera pasado con Buenos Aires? ¿Estaríamos todos escuchando a Bob Marley? ¿Las peluquerías tendrían promos de dos rastas por una? ¿En mi trabajo estaría ganando lo que marca el mercado? ¿Y los conductores? ¿Y los aviones?

¿Ustedes qué piensan? ¿Qué hubiera pasado si la nube de humo sobre la ciudad hubiera sido canabica?

Aaahhh… ¡Hoy puedo respirar mejor! ¡¡¡Buen inicio de Semana!!!


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