El fantasma
Esta historia es real. Créanme, porque no le sucedió al amigo de un amigo, ni a mi amigo directo, ni me lo contó mi vecino. Me sucedió a mi. Vecino de la Ciudad de Buenos Aires.
Algunos sostienen que la vida humana es frágil, pero el hecho de pasarla no una, sinó varias veces, tiene por objetivo formar y madurar el espíritu para alcanzar niveles superiores. Muchas veces escuché también decir que algunos podemos reencarnar en animales… No sé cual sea la historia, ni creo que nadie sea el dueño de la verdad al respecto. Pero lo que les voy a narrar -al menos- me dejó pensando y con cierta sensación de ignorancia total de la vida, o bien podría decir que de cierta indefensión ante mi facilidad para ser influenciado por “circunstancias”.
Luego de 2 años, decidí tomarme vacaciones. Mi destino elegido fue la Provincia de Córdoba. En parte porque mi deseo era visitar parientes, y además porque me agrada muchísimo el paisaje serrano en esta época del año. Primero fue la casa de mi tía en la Capital cordobesa. Luego de unos días, partí para Mina Clavero (Milac Navira).
El camino de Las Altas Cumbres tiene un significado muy importante para mi. Ahí perdió la vida mi primo hermano, Walter, a quien especialmente recuerdo por su espíritu de libertad, su afabilidad y su sentido de equidad. Y la otra razón, es que al conmemorarse un año de su trágico fallecimiento por un accidente automovilístico, en el regreso hacia Buenos Aires y en otro accidente, fallece mi padre.
Nunca antes había tomado ese camino por mi cuenta, y pasé sólo dos veces como pasajero de algún familiar. Encorajinado por mi GPS, me animé a realizar la travesía sin indicación alguna, guiado sólo por la tecnología. El camino está lleno de paisajes hermosos, de colores diversos, de aire serrano. Tierra de comechingones.
Sin conocer exactamente dónde estaba el monolito construído en memoria de mi primo, me detuve en un mirador. En la cima del mismo, había una virgencita, que dentro de una casilla de material pareciera observar el firmamento hacia el abismo de la sierra. Curioso. Un ave se acercó sin complejos y se dejó fotografiar con total aire de diva…
Descendí hasta el auto ubicado al pie del mirador, dispuesto a continuar mi viaje. Mi sorpresa fue notar que el ave me siguió hasta el auto. No sólo eso, sinó que con expresa curiosidad se acercó más y más, hasta posarse en el espejo lateral. De un lado, y luego del otro. Examinando a sus ocupantes y el contenido. Pude sentir su mirada. Extrañamente, la sentí muy cercana a mi, aunque la curiosidad y el asombro tenían un dejo de temor. Inicio el movimiento del auto. El ave desde los peñascos del mirador me siguió… Toqué con mi mano la ventana del auto, y nuevamente se posó sobre el espejo lateral. Bajó, y finalmente me dejó partir, bajo su mirada atenta…. Hasta perderla de vista…
Una curva más allá, me topé con el monolito de mi primo: el Oficial Inspector Ángel Walter Bucco. Policía amado y recordado por todos sus compañeros, familiares y amigos. En un accidente automovilístico aún no esclarecido mientras acompañaba al Comisario Mayor Ramón Yanés a declarar como testigo por un resonante caso en la Provincia de Córdoba, perdió la vida, dejando tras de sí al amor de su vida y un hijo de pocos meses.
Por último, y para no abrumar: 3 días duró mi estadía en Mina Clavero. Los 3 días, a las 6:00 AM, el caloventor que llevábamos por el frío comenzó a funcionar… sólo… sin que nadie lo manipulara…
Sentí…. Quizás… Que mi misión era contar esta historia.
Walter, primo… Papá, viejito: Nunca los voy a olvidar.
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