Quiero comenzar la historia comentando lo positivo. Colonia del Sacramento, es la zona turística por excelencia cuando uno busca algo pintoresco y tranquilo para pasar un fin de semana. Fue fundada como Colonia Portuguesa allá por 1680 para vigilar la actividad española en la zona del Río de la Plata y particularmente la de Buenos Aires.
Una de las cosas que más me sorprendió es la inexistencia de semáforos. No existe necesidad de ellos, ya que el respeto al peatón y a los vehículos que deseen salir o incorporarse a las avenidas seguramente encuentren a otro amable conductor que le ceda el paso. Como en todo Uruguay, es normal que cada coloniense lleve su equipo de mate a prácticamente todas las actividades que realice en el día.
Desgraciadamente, nada puede generalizarse o transformarse en regla de la totalidad. También es cierto que la actividad hotelera está poco controlada, y es fácil para un viajero distraído caer en hoteles o posadas con al menos dudosas prácticas de higiene y calidad. Los precios, son iguales o superiores a los de Buenos Aires y en su mayoría los comercios no aceptan tarjetas de crédito, aunque sí pesos argentinos o dólares por igual.
Viajar a Uruguay por intermedio de Colonia Express es un riesgo que no aconsejo definitivamente.
Al salir, tuvimos dificultades por una supuesta avería, que motivó la demora en una hora la partida y el traslado desde Costanera Sur (punto de partida de Colonia Express) Costanera Norte (punto de partida de Buquebus). ¿La razón? Debido a la avería mencionada, la flota de dos naves que la empresa posee no estaban en condiciones de llevarnos a Uruguay, por lo que el viaje se realizaría por la empresa Buquebus. Hasta aquí, algo que se podría considerar aceptable, ya que ninguna empresa está exenta de incidencias…
El regreso estaba planificado para el domingo a las 20:45, y el arribo a Costanera Sur a las 21:45 aproximadamente. Tiempo suficiente para llegar a casa y descansar antes de iniciar la semana. Las posibilidades de experimentar problemas en la agenda del viaje con un mismo pasaje son pocas, pero se multiplican exponencialmente cuando la empresa contratada es Colonia Express.
Al llegar al puerto de Colonia y hacer el check in, la empresa nos informa que existe una demora de una hora. Mientras hacíamos tiempo con el grupo para ingresar a Migraciones, veíamos pasar decenas de personas que abordaban el barco de las 20:00 de Buquebus. Esperamos un tiempo prudencial para no abarrotarnos con estos pasajeros, e hicimos migraciones. Una vez adentro, nos enteramos que la demora era mayor de la enunciada. De hecho, nos enteramos que el buque ni siquiera había salido de Buenos Aires.
De aquí en más, los episodios se mezclan entre airados reclamos del pasaje varado en Migraciones de Colonia, excusas falsas de la empresa, tiempos que se iban estirando y maltrato del personal de Colonia Express.
Rápidamente aquellas personas que conocían de navegación marítima, se dieron cuenta que una embarcación que, según indicaban, estaba saliendo recién del puerto de Costanera Sur en Buenos Aires y viajando a una velocidad de 19 nudos promedio, no podría jamás llegar en una hora a Colonia (tiempo que se adicionaba a todo lo que previamente debimos escuchar como tiempos de arribo). Sebastián Kondayen, Diseñador Gráfico y ducho en navegación por capitanear un Velero, fue quien me explicó esto, y quien tradujo a lenguaje veraz parte de lo que el personal de la empresa nos decía falazmente. La gente comenzó a impacientarse y enfurecerse. Una merienda que miserablemente dio la empresa no pareció calmar las expectativas ni la furia que lo que parecía una burla hacia el cliente se estaba manifestando.
Finalmente, y luego de muchas mentiras, pedido de explicaciones y reclamos por el irrespeto que se tuvo hacia nosotros, los pasajeros y clientes de Colonia Express, el barco arribó poco después de las 23:00 hs. y con pasajeros, demorando unas dos horas en llegar a Buenos Aires.
Florencia Mosolo, actriz como profesión del alma y empleada de una empresa de seguros como actividad, me comenta que al otro día debía presentarse temprano en su trabajo. Esto sumado a muchas anécdotas más de personas que, con mucha bronca, algo de miedo por la inseguridad que la empresa transmitía y los reclamos de aunque sea un café de cortesía en el viaje, se suman a los posteriores reclamos que por estos momentos se deben estar recibiendo en Córdoba al 700, sede Argentina.
Logré llegar a mi casa alrededor de la 1:30 AM.
Dato anecdótico: La empresa opera dos buques, el "Colonia Express" y el "Buenos Aires Express". Uno de los slogans de la compañía fue "Goliat, llegó David (y llegó en horario)". Actualmente emplea "Colonia Express. Nosotros competimos, vos ganás".
Lo único que gané fue un lunes con dolor de cabeza por cansancio y un domingo para olvidar.
Hasta aquí, intenté ser lo más objetivo posible. Sin embargo, los acontecimientos sumado a las posturas arrogantes y hasta sospechosas del Ministro Anibal Fernández y del Juez Eugenio Zaffaroni a favor de la despenalización me ponen en franca alerta. Es sospechoso desde el punto de vista de las justificaciones, a mi criterio triviales e improbables, indicando una mejor gestión para perseguir a los dealers y los verdaderos narcos. Es arrogante desde el punto de vista de no escuchar las razones en contra, que además se transforman en mayoría. Claro que en un gobierno donde se adoptan y toman decisiones teniendo en cuenta a las minorías exclusivamente no es de extrañar ese tipo de conducta.
Pero mi pregunta es: Qué intereses hay más allá de todo esto? Cual es la relación entre el ablandamiento de las leyes respecto al consumo, la falta de inversión en radares que tiene nuestro país, la intervención de Aerolíneas Argentinas, la valija Wilson y el eje Chavez-Evo-FARC, la proliferación de carteles mexicanos operando en el país? Comienzo a ser muy mal pensado… Quizás paranoico.
Este tema dió y seguirá dando mucho que hablar. Escuché razonamientos con mucha lógica de todas las posturas tomadas al respecto. Que la marihuana es una droga blanda que hace menos mal que el alcohol o el tabaco, que los que fuman canabis después salen a robar porque consumen otras drogas, que esto no es posible por el efecto relajante que posee, etc.
Muchos etcéteras…
Demasiados…
Y nos olvidamos de algo…
La Naturaleza Humana.
La misma que hace que al ser adolescentes transgredamos las reglas que nos impusieron nuestros padres. La misma que provoca que busquemos ir un paso más allá del permitido. La misma que nos hace creer que somos autosuficientes, cuando en realidad somos dependientes de algo: el trabajo, el amor, la soledad, la lujuria, la amistad, el tabaco…
Pido disculpas si mi afirmación agrede el sentido racional de alguien. Pero me gustaría que con la misma amabilidad que expongo mi teoría, me la refute.
Transgredimos por necesidad. Por el deseo de explorar lo nuevo. Por el afán de conocer y encontrar nuevos límites más allá del que nos dieron. Ésto en sí es bueno, porque permite la evolución. Pero no caigamos en el facilismo de decir que consumir drogas es evolucionar, porque la provocación de un estado temporal que nos parece beneficioso no lo es. La evolución permanece en el tiempo. Sigue mutando y adaptando al sujeto.
Por esta misma necesidad de transgredir, considero en lo personal que no es aconsejable permitir la despenalización del consumo de drogas. Aunque sean las llamadas “drogas blandas”, como la Marihuana. El hacerlo, va a correr el límite que nuestros hijos poseen inculcados por sus padres. Querrán explorar más allá, y ahí está la trampa impuesta por las drogas blandas en beneficio de drogas más duras, como la cocaína y el éxtasis.
Hoy los límites están difusos. Lo puedo apreciar cuando salgo de noche, o charlo con adolescentes. Cualquiera puede verlo en las calles. Mover los límites como lo estamos haciendo, es uno de los padres de lo que vemos a diario. Los otros padres, claro está, son la pobreza, la marginación o la “vida fácil”. Hoy en día ya no es lícito asociar la droga con la pobreza exclusivamente. Salvando el hecho del tipo de sustancia que se consume, la droga está atacando todos los estratos sociales.
Buscar ser una persona íntegra, significa conocer los límites y respetarlos. En algún momento los hemos transgredido en mayor o menor medida, pero están ahí, y no los movemos. Por eso son límites. Hoy, la falta de estos límites hace que la palabra integridad carezca muchas veces de significado en el intelecto de nuestra juventud.
A veces, hay que saber cuando detenerse.
Existen otras razones de índole jurídica u otras que surgen de las actitudes y acciones que nuestros gobernantes tienen, y los resultados observables y estadísticos que podría traer a la mesa de debate, pero en todo caso lo reservo o los invito a leer otras opiniones, ya que estoy seguro que ya lo leyeron.
Un abrazo, y gracias por estar del otro lado de la pantalla.
A veces me pregunto de qué o cuál manera sería yo de no haber nacido donde nací. En el tiempo que nací.
Me pregunto qué estaría haciendo ahora si mis padres no hubiesen sido mis padres. Si no hubiera sido educado en una primaria estatal, o no hubiese asistido a una secundaria de modalidad internado. ¿Qué hubiera pasado si no hubiera seguido Sistemas? ¿Qué hubiera pasado si al momento de decidir el camino en los vértices importantes de mi vida hubiese elegido el otro?
Las preguntas pueden ser muchas, pero la respuesta es única: soy la suma del pasado, lo que hago en el presente, y proyecto para el futuro.
Por eso es tan importante pensar un mejor presente para nosotros, pero en especial para nuestros hijos. El presente que hoy no nos gusta, será el pasado de ellos; y lo que definirá su futuro…
Estaba leyendo un post de 28 Inviernos en el que se destaca el valor de las pequeñas cosas para cambiar un sentir. Una acción simple de alguien honesto que modificó su pesar y un mal rato. Tantas cosas podemos hacer para cambiar la realidad… No es excusa pensar que no lo vamos a lograr en esta vida, porque nuestros hijos son la continuación y los herederos de lo que les dejemos. El valor de las pequeñas cosas. El valor de ser un eslabón más, en busca de nuevos eslabones que permitan formar una cadena de virtudes. El valor de no arrojar basura en la calle. El de no estacionar mal el automóvil bloqueando la rampa para disminuidos en aptitudes físicas en el cordón de la vereda. El decir “por favor” y “gracias”. El no advertir que si nuestro vecino está mal, a la larga nosotros lo vamos a estar también. El no darnos cuenta que robar o comprar robado es tan tonto como escupir para arriba…
El valor de las pequeñas cosas… A modo de una cadena de favores… Les propongo iniciar hoy, una cadena de valores humanos. Desde lo más pequeño como no tirar más papeles en la calle o levantar las eses de nuestro pichicho, o pensar la forma de mejorar el clima laboral de las personas a nuestro cargo en la empresa, hasta recuperar el valor de las palabras HONESTIDAD, TRABAJO, ESFUERZO Y FAMILIA.
De esta forma, quizás, estemos haciendo mejores personas para el futuro de nuestra Ciudad, y de nuestro País.
A los que esperaban otra cosa…. No… Hoy es un simple clap clap clap! Una medalla Olímpica a una de las actividades “olímpicas”, justamente… Para entendidos…
Ah!!! Comentario aparte: muy buena la BlogFest y muy bueno conocerlos a todos! Me llevé una remera de INTEL (plin! Caja!…)
Hoy es simple. Algunos me habrán leído alguna vez decir que hay imágenes que lo dicen todo, y huelgan las palabras. Por esta razón, no voy a describir lo que pasa en el siguiente video, pero sí a comentarles que Christian es el nombre del protagonista. Un león criado como mascota por dos personas que lo amaban, alimentaban y cuidaban. Un día, debido al porte que el animal estaba tomando, fueron obligados a devolverlo al hábitat natural, es decir, un parque reserva de vida salvaje en Africa.
Al año de realizado esto, sus antiguos cuidadores y amigos decidieron ir a visitarlo y comprobar que todo estaba bien con él. Fueron advertidos que, dado el tiempo y la vida salvaje de su anterior mascota, difícilmente los recuerden, corriendo el riesgo de un ataque y la consecuente pérdida de la vida.
Esto es lo que pasó…
¿Increíble y hermosa historia no?. El amor, hoy, es un León llamado Christian…
Vivir es una aventura… Convivir, a veces, una película de horror.
Necesitamos entender, como sociedad que somos, que el bien personal comienza por el bien común. Si notamos la falta de respeto con la que la gente de una Ciudad densamente poblada como es Buenos Aires se trata, comenzaremos a entender un sinfín de problemas que nos aquejan diariamente.
Cuestión de limpieza.
La madre, amorosa, atiende el pedido de su hijo. ¿Cómo no hacerlo? Todos conocemos la tentación: un chocolate. Los más niños pedirán con leche, los más grandes, con almendras. Todos -o casi todos- estamos de acuerdo en que las golosinas son el mimo universal. Pero… ¿Por qué arrojamos el papel a la calle? ¿Por qué lanzamos la lata de gaseosa por la ventana del colectivo? ¿Por qué la colilla de un cigarrillo no es considerada basura como corresponde y se la arroja en algún lugar apropiado?…
Peor aún. Escuché la excusa: pago mis impuestos (lo cual dudaba… seriamente), que las levante el gobierno que para eso les pago. NOOOO! No se les paga para eso! Se les paga para mantener y brindar servicios, para gobernar, no para hacer de mucamo barrial corriendo a solventar los atentados contra esos servicios que hacen inadaptados! A ver… comprendamos y acordemos un concepto: Los impuestos los tenemos que pagar. Todos. Es nuestra obligación. Vivir en nuestra sociedad, también nos da derechos. Pero… errados los que piensen lo contrario… Mis derechos tienen límites. Los límites se los conoce como reglas, y las reglas son para todos. Tirar basura es una contravención desde el punto de vista legal, y una falta de respeto desde el punto de vista ético. En todo caso, mis derechos son “ganados” por el cumplimiento de mis obligaciones. Y no al revés, a pesar de lo que la educación actual y el mal ejemplo parece hacernos creer.
Mantengamos limpia nuestra Ciudad. Es de todos.
Cuestión de conciencia.
A mi los abuelos me dan ternura. Verlos caminar por una plaza de la mano, ya lo he reconocido, me produce un sentimiento especial. Soy de los que se levanta en el subte o el colectivo cuando veo a un anciano (hombre o mujer) para cederles el asiento. Es también una cuestión de respeto.
Pero… ¿Por qué señora Ud. que percibo puede correr y dar codazos a la gente para llegar al asiento que está 5 metros más adelante no se queda parada o hace como muchos: espera el próximo bondi? Una cosa es un derecho, otra violentar por lo que consideramos un derecho. Generalmente cuando hacemos esto, vulneramos el derecho de otro, como por ejemplo el mío de llegar con las costillas en condiciones al trabajo, tal cual salí de casa.
Respetemos en ambas vías (yo y él). No pensemos que un derecho se defiende con violencia, porque lo desvalorizamos como tal.
Cuestión de Educación.
Qué lindo el chico. Un dulce, un tierno total. La mamá orgullosa lo sube al remis. El nene parece feliz. Habla, grita, sonríe, se expresa…
Se expresa arriba del asiento trasero del remis… Al chofer no le agrada esto, y luego de varias advertencias que caen en oídos sordos, simula esquivar un pozo con una leve frenada. Suficiente para que el chico pase por entre los asientos de adelante y paren en el brazo, previamente preparado, del chofer.
Independientemente de la broma, y el que estemos de acuerdo o no con el tema. El chofer educó… Educó?…. NOOO!!! La que tendría que educar es la madre!!! Los padres!!! ¿Por qué nos cuesta tanto darnos cuenta que no todo el mundo está dispuesto a soportar un niño maleducado? Ensuciar el auto -herramienta de trabajo para esta persona- no es divertido. A menos, claro, que esté dispuesta la madre a pagar los daños como corresponde. Sumemos, el riesgo que implica moverse en un automóvil con un niño suelto (literalmente y en todos los sentidos que se pueda Ud. imaginar).
A otro pozo con los sapos que bajo determinadas tendencias psicológicas que no comparto en lo absoluto sostienen que los chicos deben actuar impunemente. No. Imposible estar de acuerdo. Tenemos la obligación como padres de enseñar a respetar al prójimo. Entender que el prójimo es el propiamente dicho, pero también sus posesiones, entre ellas… el asiento trasero de su auto.
En definitiva, si comprendemos que estos son los pilares básicos de una sociedad organizada y ordenada, una sociedad eficiente, tenemos una posibilidad para cambiar. Cambiar para bien. De lo contrario… la historia nos está enseñando que nos estamos equivocando.
Saludos. Gracias por leerme.
Carlos
Te propongo un acto de autocrítica. ¿Qué cosas hacés mal como Ciudadano y estás dispuesto a cambiar a partir de hoy?
Hoy les posteo una foto que tomé en el Parque Centenario. Recientemente remodelado, el Parque recuperó su lago interno, sus zonas verdes, sus juglares y la visita de sus vecinos. Una apuesta a los espacios verdes que se inició con la anterior gobernación de la Ciudad, que le hace muy bien al ciudadano y a… Ellas… Según algunos, mensajeras de paz. Para otros: ratas con plumas… En fin…
Parece que los han escuchado. Parece que están al tanto de lo que dicen de ellas; y no les gustó nada…
Fueron convocadas a un cónclave entre las 3 líderes. ¿Qué creen que traman?
Terminar una relación no es fácil. Nunca lo es. Y no lo es para nadie, ni para el hombre, ni para la mujer.
Pero no voy a hablar desde el punto dramático del asunto. Quizás lo deje para otro post. Hoy quiero hablar de la terrible y amenazadora experiencia de “volver al ruedo”. No es algo que se haga fácil. Primero debemos recomponernos de la situación pasada. En general existe el mito que para un hombre es más fácil que para una mujer. Para mi es un error. Una mujer que se ve frágil resulta atractiva e inspira el instinto protector del hombre. Un hombre que se muestra frágil podrá despertar el instinto maternal, pero definitivamente no creo que despierto el instinto de mujer…
Salir del auto encierro al que nos sometemos es un paso importante. Pero “volver a las pistas”… Definitivamente es dificilísimo!
Tengo un amigo que pretendió hacerme de “teacher” en el menester de hablarle a una señorita nuevamente. Mis temas de conversación habituales hasta ese momento eran sobre el trabajo, las hijas, cambios en la disposición de muebles, nuevas adquisiciones, la lista de compras del supermercado…
Luego de varias invitaciones previas para salir realizadas por mi amigo ¡Y después de enterarme que mi ex me llevaba la delantera por varios meses! Decidí hacer el intento. Acepté. Ésa noche iríamos a bailar en la zona de onda por donde vivía.
Esa noche me dí 3 capas de ducha. Tuve una seria discusión con mi pelo que decidía mantener el camino sinuoso de siempre, y lo obligué bajo amenaza de gel ultra resistente para el cabello. Tomé mi camisa negra preferida, mi pantalón de vestir al tono, y mis zapatos con suela más alta… Sí… soy un poco bajo… 1,70. Siempre desee 10 cms más de estatura, pero me tengo que arreglar. Como diría una amiga: es lo que hay. Un poco de desodorante por acá, un poco de perfume por allá, y esperar 35 minutos extra a mi amigo, ya que es habitual en él sorprenderme con el tiempo…
Llegar al lugar. ¡Ver tanta gente! ¡Tanta gente! Tanta gente en jean y remera… Primer error del novato que ha vivido en un frasco de yogurt una buena parte de su existencia… Debí sospecharlo al ver a mi amigo, que la tenía más clara que yo… Ya no podía dar marcha atrás…
Existen dos formas de entrar a un boliche. Una es pagando la entrada, como todo el mundo. La otra, es conocer a alguien adentro con la capacidad de hacernos entrar. Obviamente, pagué la entrada. Me dolió! La verdad, no es por canuto, pero como cuando era puber trabajaba como promotor de un boliche, desde entonces me cuesta pagar la entrada. !Aaaah! ¡Dí una clave! Resultó que sí conocía a uno de los gerentes del lugar… Pero uno se entera de eso cuando ya no es novato en el ambiente… Y hoy estoy contando ésa historia…
Una vez adentro, mi experiencia se resume en perseguir e imitar los gestos de mi amigo experimentado. Me sentía el Patito Feo siguiendo a Papá Pato. Lo veía “atacar” cada tanto a alguna chica que nos miraba pasar, o simplemente interrumpía una conversación femenina (qué mal educado!). Intentaba escuchar… Saber la razón del por qué las chicas sonreían, y hasta sonaban unas carcajadas… Sentí curiosidad y admiración por mi amigo. Pero cuando le consultaba por lo dicho, se limitaba a decir: “boludeces, algo gracioso. ya ni me acuerdo”…
Y bueno… como todo novato, en algún momento se debe empezar de nuevo. Así que intentando recordar mis tretas de seducción de hace 10 años atrás (…) me largué solo al ruedo. Reconocí una chica que me resultó interesante a un costado de la pista de baile (¡Todavía se bailaba de a dos! No como los pubers ahora…). Me acerco, y le digo: “Bailás?”. Mirada a los ojos (de ella a mi) y la respuesta no se hizo esperar: “Estoy cansada y buscando a una amiga”…
No me iba a dar por vencido tan fácil. ¡No Señor! ¡3 capas de ducha ameritan valor! Tomé aire y con cara de “no me afecta porque soy un superado” le digo: “Ok. Hagamos algo. Yo doy una vuelta por el lugar. Si paso de nuevo y estás acá, y no querés bailar, me quedo charlando con vos”. Y me fuí… Debe haber sido la vuelta más rápida por el boliche. Debería reclamarles el récord de vuelta a la pista…
¡Oh sorpresa! Al llegar al lugar de nuevo, la chica todavía seguía ahí. Cuando me acerco, me mira con cara de “soy una chica superada y te voy a hacer creer que sigo acá circunstancialmente”. No pude evitar sonreír. Ella correspondió…
Si a alguno se le está ocurriendo compararlo con el clásico “cabeceadito” de mis viejos, o peor, ¡Mis abuelos! Sepan desde ya que no son más bienvenidos a mis posts…
“Estoy en el ruedo”, pensé. Y ya que estoy intentando tomar el toro por las astas, toreemos: “¿Cómo te llamás? ¿Trabajás o estudiás? Ah! Estudiás y trabajás? ¿Y te gusta tu trabajo?”… … … Patético. Cuando cerré los ojos por una luz que me encandilaba, como por arte de magia la chica desapareció.
¡Pucha que no es fácil hacerlas reír como lo hace mi amigo eh!
Bueno. Mas o menos así fue mi primera vez después de la última. Con el tiempo aprendí algunos trucos…
¿Y a ustedes cómo les fue con su primera vez? ¿Alguna historia graciosa para contar?
Saludos y muuuuuchas gracias por estar ahí!
Carlos
Vivo en la Ciudad de Buenos Aires. Cuna del espectáculo, el cine y la televisión. Hábitat natural de la bohemia porteña, la noche, los eruditos y los no tanto. La belleza y la fealdad.
Así es Buenos Aires. Ciudad del caos y el smog; de inundaciones y basura. Ciudad de cuantiosa arquitectura y lugares por descubrir. La ciudad de las villas y los grandes emprendimientos costeros. La ciudad que nunca duerme... La ciudad a la que me animo a decir, ve con más claridad un turista que nosotros mismos.
Decir lo bueno, contar lo malo. Aprender a valorar lo nuestro. Porque el Tango Cambalache es lindo escucharlo, pero no vivirlo. Por eso, Mi Buenos Aires Querido.
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