Diario de un poseído (final)
Desperté al otro día, sometido por la transpiración y pensamientos desencontrados. Ya era de día, decidí ir hasta el bar para encontrarme con la mujer.
Ella ya estaba allí, sentada como siempre en un rincón, en el rincón más oculto del lugar, el más oscuro.
Llamo al mozo para pedirle un whisky para calmar la ansiedad de lo sucedido anoche, pero se me acercan dos mozos, me miran de una forma extraña.
-Te repito; me traes un whisky, soy mayor y tengo derecho a beber cuando se me antoja.
-Señor, pido perdón pero sabe que espanta a los clientes, hace días que lo venimos esquivando, pero el dueño nos dijo que no puede permanecer aquí.
-Pero por qué, qué hice, yo siempre pagué la cuenta.
-Señor disculpe, pero ese no es el problema, el problema es que se sienta en ese rincón y…habla solo, no hay nadie allí.
-Como que no hay nadie, ella es… -Y cuando giro para demostrar que estaba la mujer…no había nadie, solo el rincón vació.
-Pero…pero, si yo.
-Por favor señor, no la complique salga.
Salí espantado de allí, quién era la mujer que hacía varios días hablaba conmigo de espíritus y posesiones ¿Sería mi imaginación, me estoy volviendo loco o…quizás sea un espíritu?
Vuelvo sorprendido a mi casa por lo que había pasado y en uno de los campos veo a una mujer parada, cerca de una cruz, recordé la vez que desperté allí, me acerqué y era la mujer del bar.
-¿Quién sos, qué sos, por qué a mi?
-Tantas preguntas, yo tengo una sola respuesta. Vos, mi marido en la eternidad, tu cuerpo ufano no es tuyo, tu alma no pertenece a ese recipiente humano, vos sos nuestro verdugo, recuerdas como mataste a tu propio hijo, a tus padres, a tus parientes, querías encontrar el modo de comunicarte con el demonio para poseer la vida eterna, pero nos dejaste penando por la eternidad. Aprovechaste el cuerpo de ese pobre hombre para poder resurgir de la muerte.
-Cómo es eso, yo no siento nada, solo veo esas apariciones que me dan miedo.
-Noche a noche sos poseído por ese maldito, y nosotros tratamos de ayudarte, mi hijo se ha aparecido ante vos para protegerte, pero él siempre es más fuerte y te somete. Acá en este lugar está mi cuerpo, hasta hoy he resistido ahora te toca a vos luchar contra el espíritu maldito, anda y hacé algo.
Conseguí una cámara de fotos instantánea, desparramé las fotos antiguas en el piso y me saqué una fotografía, con el más profundo de los sentimientos tristes…luego fui hasta donde estaba el relieve en la tierra y desenterré unos huesos de lo que serían la familia de la mujer del bar, eran muchos restos óseos, demasiado, llamé a las autoridades, los cuales buscaron en los registros y todo se esclareció, el crimen había ocurrido hacías varios años atrás, donde toda una familia había desaparecido, pero en ese momento no le daban tanta importancia. Me preguntaron como hice para encontrar ese macabro hallazgo, y yo les dije que estaba cavando para enterrar a mi perro y uno de los oficiales me dice;
-Pero…¿ese no es su perro?
-Si, otro perro que tenía –Respondí…yo no tenía otro perro.
Después de unos días todo terminó, no tuve mas presencias espectrales y dormí bien…
Un día…el perro se quedó paralizado, duro por un momento, luego se partió al medio, emergió de él un cuerpo asqueroso chorreando sangre, de apoco se formó una silueta, alta, muy alta, y me dijo que escriba como iba a morir pero yo no le hice caso…
Aquí termina el relato del hombre, su diario está inconcluso, lo relaté en primera persona, tal cual estaba escrito en el cuadernillo, pero yo, para no quedarme con la intriga, fui hasta la casa, ahora abandonada, fui de noche con unas linternas, una Biblia y una cámara digital para sacar fotos.
Cuando entro era todo silencio, solo el sonido de la naturaleza rondaba, me siento en el suelo, observo las fotos todavía allí y digo.
-Mostrame como moriste –No pasó nada…me quedé una hora más…y silencio…alguien me toca la espalda…me doy vueltas y nada…otra vez me tocan la espalda, miro y nada. Me paro de golpe, y tres espíritus, una mujer y dos hombres.
Una bocanada de aire entro por el hueco de la puerta, era un soplido helado, y un espectro habló.
-Queres saber realmente como he muerto…-Era el dueño del diario -Sencillamente no he muerto, entregué mi cuerpo por completo al espíritu y ahora yo poseo al espíritu, lo llevo prisionero dentro mío eternamente y no podrá salir a menos que alguien lo libere sacrificándose en éste mismo lugar, suicidándose. Ahora debes enterrar el diario entre los pastizales, bien profundo como esta historia y no se la debes contar a nadie, pues el que la sepa atrapará la esencia del alma maldita y será parte de sus partes
Volví a mi casa satisfecho por haber finalizado la historia, tenía un miedo extremo. Hice lo que me dijeron; enterré el diario, y me callé la boca…Después de unos días meto la mano en el bolsillo del pantalón y me doy cuenta que tengo una hoja, la leo y se trataba de una página del diario, una que nunca había leído y decía Ordo mortuorum “El orden de todos los muertos” ese día estaba con unos amigos y sin querer la leyeron, eran cuatro, todos se arrodillaron a la vez, cayeron de boca al piso y empezaron a tener una especie de convulsión, entonces se pusieron de pie y dijeron.
-Te dijimos que nadie debe leer esto, y ahora lo han leído ellos, ustedes, los has leído…VOS
Fin.
Si alguien tiene ganas y viene a Junín, la casa existe o existía con mis hermanos fuimos en el año del relato por el 80 y algo, la cruz en el campo existe se llama El campo la Cruz, allí hay enterrado un mapuche. Pero mi hermano me comentó, que camino a Agustina hay una escuela abandonada en la cual suceden cosas muy extrañas, no se, si me animo voy a ir, ¿iré en bicicleta? O me quedo en mi casa sin complicaciones, qué dicen? Después les cuento…



