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Angélica primera parte.

Entró con una pistola ametralladora (Beretta 93R) que consiguió valla a saber uno como… y acribilló a toda su familia, madre, padre y hermano de 30 años un boludo de aquellos que jamás trabajó ni tuvo novia.
Quedaron desparramados en el suelo y un charco de sangre se diseminó en el piso. Ella se quedó parada en el umbral de la puerta, se arrodilló y se puso a observar nuevamente su imagen, que proyectaba la sangre al reflejarse como un espejo.
-Ya lo hice, no era tan difícil…¿por qué, por qué me haces esto, dejame en paz? ¿Qué decis? no te escucho, perra de mierda hija de puta, ¡basta! Si, ya se, papito siempre decía que yo era producto de un profiláctico fallado, era no deseada, pero no merecían que le haga esto, es por tu culpa, salí de mi cabeza, los mataste vos usando mi cuerpo.
Las sirenas se oían distantes, escapó, se fue de allí, de esa ciudad tan linda que la vio nacer, donde las montañas dibujaban alejadas perturbaciones tal cual la mente de esta señorita.
Unos años después, logró establecerse muy lejos de allí, estudió, sus impulsos se calmaron, la soledad su mejor compañía, nunca tuvo una pareja. Pasaron 7 años, se recibió de psiquiatra, siempre guardando su secreto más profundo sin exteriorizar jamás lo sucedido en su pasado. Le interesaba particularmente esa rama de la medicina, pues, si bien las voces se habían silenciado, pero nunca callaban, siempre latentes como murmuro que la confundían, aunque ella lo mantenía calmo, pero hasta cuando…
Ese día estrenaba su consultorio, lo había adornado con flores, libros y demás chucherías inútiles.
La primera paciente tenía cita a las 9 de la mañana, llega puntual.
-Buen día doctora, mi problema es que…
-Qué mierda me importa su problema –Luego de decir esto le da un golpe en la cabeza y la desmaya.
Detrás de una puerta casi oculta se escondía una salita muy especial, preparada especialmente para llevar actos macabros y de investigación¿?
-Quedate quieta, mierda, te quiero atar.
-No te dije que esperaras, que yo te iba a decir cuando salgas.
-Perra, yo salgo cuando se me antoja, siempre fuiste débil, siempre yo tengo que hacer todo.
-Dejame en paz, sabes que quiero encontrar la cura para esto, para que una de las dos sea la única, se bien que estas en mi inconsciente.
-Ah, la intelectual, la que estudió…
A todo esto la mujer miraba asustada a esa mujer que hablando con ella misma, había vuelto en si y llorisqueaba a través de la mordaza que le puso Angélica.
-Si te quedas quieta no te va a doler…tanto, no tengo tiempo para anestesiarte y tengo que abrirte la cabeza, quiero ver donde reside la consciencia humana y donde habita el alma, es que quiero sacar esta loca de mi cuerpo.
La mujer logra zafar la mordaza y suplicar piedad para que no le haga nada, en una mesa, junto a ella, brillaban instrumentos quirúrgicos, pero una sierra plateada era su mayor temor.
-Por favor no me lastimes, soltame y me voy de esta ciudad para siempre, nunca diré nada, lo juro.
-Callate, para que no hables más, te voy a poner una pelota de golf en tu bocota.
Acerco la sierra a la frente de la infortunada mujer, aprieta el pulsador, pero no pasó nada, no había conectado el instrumento a la electricidad. Lo hizo, primero lo probó extendiéndola hacia arriba, oprimiendo el botón, el ruido inconfundible y siniestro casi hace desmayar a la pobre mujer. A medidas que se acercaba a la cabeza de la paciente involuntaria, ésta transpiraba y temblaba como jamás se había visto.
-No me lo hagas difícil, dejate cortar.
-A ver, dejame a mí debilucha, no podes hacer nada –Dijo en su esquizofrenia evidente.
-Está bien, vos cortas que yo investigo.
Apenas toco la frente de la mujer, la sangre brotó como un charco pisoteado, ella no perdió el conocimiento por buen tiempo, el dolor la enajenaba, pero volvía en si, Angélica le había inyectado adrenalina para que no se muera antes de tiempo.
El ruido del cráneo cuando es atravesado por esa herramienta perturbaba el silencio de la sala improvisada, bien improvisada ya que había cubierto las paredes con acolchado acústico para evitar que los sonidos converjan al exterior.
Retiró la parte superior del cráneo sigilosamente evitando tocar cualquier sector del cerebro para evitar que la victima muriera, si, ella estaba viva todavía.
Lo que pasó los dejará sin aire…eso espero. Vuelvan, si se atreven.