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Raulito, el extraño…comienzo y final, una historia intrincada.

1

Mi hija, Valentina, tenía un amiguito de ocho años llamado Raúl, le decían Raulito. Sus padres eran compañeros de trabajo mío y de mi esposa, a veces iba a jugar con mi hija, que por cierto ella tenía en ese entonces diez.
Un día como cualquier otro día, el niño fue a jugar a mi casa, siempre llevaba en su cabeza un gorrito como el que usan los pescadores, éste era de color verde. A mi hija le gustan los dibujitos animados los que son un poco violentos y… los que son extremadamente violentos, las Barbies y princesas la aburren. Después de jugar un rato deciden ver televisión, Valentina pone Dragon Ball Z, con sus rallos y peleas pero a el no le permitían ver eso.
—Esos son degenerados, mis papis no me permiten ver los dibujitos malos, cambialo, pone Dora la Exploradora o las hadas encantadas… –Dijo mientras se tapaba los ojos.
Mi hija revoloteaba los ojos para todos lados.
A valentina desde bebé la llevamos a ver películas de horror, de demasiado terror, jamás tubo miedo, como tampoco la afectaban en su vida diaria.

Hasta ahí es real, después mi retorcida imaginación entra en acción a tal punto de encarcelar a mi hija de por vida en una cárcel de ultra máxima seguridad.

A valentina le fue bien en la escuela, terminó la primaria sin problemas, no era una estudiante sobresaliente y tampoco una burra. A los dieciséis años tuvo su primer novio, no duraron más de dos meses, ese me puso de triste…Diríamos una adolescente normal. Le gustaban mucho los animales y decidió estudiar para ser veterinaria, nosotros la apoyábamos en todo.
Se fue a la plata, todo bien hasta tercer año que se encontró con Raulito. Le contó un día mientras tomaban una gaseosa en la facultad, que el quería ser doctor, “Médico” le dijo mi hija, “Doctor” contestó éste. “Siempre raro éste” pensó Valentina.
La adolescencia de Raulito, hubiera sido normal si no fuera que sus padres lo controlaban constantemente, nunca le permitieron ver películas de acción, de terror, y ni pensar en ver pornografía. Cuando iba al baño, su papá o su mamá le controlaban el tiempo y si demoraba entraban y lo castigaban si lo descubrían en actos normales de su edad, es decir tocándose, (se entiende. No me explayo más pues mi hija me lee) nunca le pegaron, si lo castigaron cientos de veces. El joven creció con ideales de buena conducta, y el único propósito de su vida era Dios y estudiar para ser alguien. Él jamás se violentó con nadie y era muy amable con los demás. Sus padres estaban muy orgulloso de él y se tranquilizaron al saber que su método de educación había dado sus frutos.

—¿Dónde vivís Raúl? —Preguntó Valentina.
—Decime Raulito. Vivo acá a la vuelta –Contestó éste.
—Está bien Raulito ¿Me mostras tu casa?
—No, hay mucho desorden, viste como somos los hombres. Te prometo que acomodo y mañana vamos y tomamos una chocolatada ¿si?

Raúl era muy apuesto, rubio y de ojos claros. Se decía que unas cuantas chicas lo acosaban, pero el no les daba importancia, repetía las misma frase siempre; que primero los estudios y después se pondría de novio. Varios de sus compañeros vociferaban que era homosexual, no sabían que nunca estuvo en contacto con el sexo, en ninguna de sus formas.

Tres jóvenes varones y tres jóvenes mujeres, rodeaban una mesa sentados como si estuvieran en una reunión juvenil, se oía música de fondo, pero faltaba algo importante; la alegría, las risas, el murmullo, los gritos. La música fue un sordo testigo de algo aterrador que ocultaba los silencios de esas voces sosegadas por acciones impiadosas de un detestable ser humano, asimismo la visión fue cegada intencionalmente, para ser más claro, tenían la boca y los ojos cosidos, y las manos clavadas en la mesa. Aun seguían con vida…

2 copia

Se mantenían con vida gracias al suero inyectado en sus cuerpos, él no quería que mueran…aun.
Hacía pocos días que fueron secuestrados, pero ya sabían lo que debían y no debían hacer; escarmiento, ya que el castigo era demasiado doloroso el que consistía en descargas eléctricas en sus pies. Si bien el suero los mantenía vivo, el cuerpo necesitaba alimentos sólidos para subsistir y se notaba en toda su humanidad una degradación importante al límite de la vida y la muerte.
A través de ardides inteligentes atrajo a esos jóvenes hasta su casa, una vez dentro los adormecía, llevando a cabo de esta manera ese horroroso acto.

—Amigos ustedes serán mis estudiantes, mis mejores creyentes soy sólo el mensajero que Dios eligió, para enderezar su camino. Ahora beban esta agua que Él me otorgó de sus propias manos, esta agua que Él consagró por obra y gracia del Padre, nuestro padre. Amen.
Como no podían beber ya que sus bocas estaban abnegadas, le suministro el líquido a través del suero. A medida que ingresaba el líquido en la sangre, lo pobres jóvenes comenzaron a moverse como si verdaderamente el agua bendita surtiera efecto, y la posesión diabólica quisiera abandonar sus cuerpos, pero en realidad era el dolor al ingresar le provocaba eso.

—Ahora deberán orar, los llevaré a la capilla del arrepentimiento unas horas, así Dios los liberará de las tinieblas.

Uno a uno llevó a los chicos hasta un salón lleno de humedad, oscuro y muy frío, ellos emitían un quejido imperceptible, aunque sus rostros dibujaban un gran padecimiento

Valentina va a la casa de Raulito y queda asombrada por el orden de la casa, no hay ropa tirada por las sillas, los platos limpios, y muchos signos de ser obsesivo con la prolijidad. Se acerca a una puerta de madera barnizada y lustrada, la cual presenta dibujos tallados con figuras religiosa, cuando la quiere abrir Raulito se lo impide.

—¿Qué hay del otro lado de esta puerta? no me digas que tenes un “bulín” –Curioseó Valentina.
—No, ahí tengo objetos religiosos que seguro te van a aburrir. Que tal si me contas como te va en la facu.
—No tenes tele acá, que embole. Voy bien con los estudios ¿Vos?
—Bien, bien, si…
—¿Cuánto hace que murieron tus papas?
—Hace un año Valentina.
—Bueno me voy, ya que no hay nada para hacer…
—Está bien, chau, nos vemos mañana.
“Qué tipo más raro éste, no lo entiendo tan lindo y solo, en fin…” pensaba mi hija.

Al otro día Valentina llega a la facultad y ve en todas las paredes, folletos con fotos, se acerca más y lee que se encuentran desaparecidos desde hace cinco días seis jóvenes estudiantes y no se sabe nada de ellos. Luego de leer ingresa al establecimiento y dentro se encuentra con un gran alboroto, policías, fiscales, indagando a una cantidad de estudiantes para entender lo que pasó y lograr la recuperación de todos.

El oficial Martín González se acerca hasta Valentina, para hacerle algunas preguntas.

—Señorita, soy el oficial González, vio las fotos, ¿usted conocía a alguno de estos jóvenes?
—Los he visto de pasada, pero no tenía ninguna relación con ellos, si se de algo lo llamo ¿me da su numero? Anonadada respondió Valentina, haciendo conjeturas en su cabeza preguntándose quien podría ser hasta que una fugaz idea se le cruzó por la cabeza…

3

Una idea daba vueltas por su mente. Raulito con sus actitudes extrañas le había hecho sospechar a Valentina la posibilidad de que el joven sea el responsable.
Mi niña, desde muy pequeña era demasiado intuitiva, cuando con mi esposa tramábamos el regalo para su cumpleaños o para cualquier otro día festivo, ella siempre atenta, captaba nuestras intensiones de obsequio y sabía cual iba a ser su regalo, tomaba pequeñas palabras que oía y eso era suficiente para darse cuenta de todo.

—El silencio a las obscenidades, es nuestro instrumento para la conversión humana, el pecado será castigado con el sacrificio, y la redención con la libertad.

—En una iglesia de la ciudad de La Plata, fue hallado un cuerpo con signos de haber recibido mucho maltrato. Se trataría de uno de los jóvenes desaparecido hace unos meses, estudiantes de la Universidad de la Plata. Ampliaremos— Informaba un noticiero.

—Buen día, es muy temprano, soy el Juez Demarch a cargo de la investigación y acá a mi lado está el Fiscal Cerro. ¿Usted es el oficial a cargo? Dígame los detalles.

—Soy el oficial González a cargo de la investigación, mucho gusto. Bueno el cuerpo fue hallado a las seis de la mañana por el cura párroco e inmediatamente nos llamó sin tocar nada. El cuerpo se encontraba arrodillado en el confesionario, con las manos atadas emulando una especie de plegaria. Los peritos analizaron todo el lugar y solamente encontramos un papel en blanco que lo analizaremos en el laboratorio. Ah el forense le dará las circunstancias de la muerte.

—Soy el doctor Deher. la hora de la muerte, según la temperatura y el rigor mortis fue aproximadamente hace cuatro horas, las causa a prima facie, una infección excepcional. Hay signos de que fueron suturados en la boca, ojos y en los brazo heridas con elementos contundente. Nunca en mi vida vi algo igual.

—Oficial, quiero que se avoque completamente a esta causa y todas las novedades que surjan me lo informa en el momento. Todos los recursos del juzgado a mi cargo están a su disposición. El fiscal trabajará a la par suya. Que dispongan un lugar en la comisaría así él traslada su oficina allí.
Quiero que saquen fotografías de todas las evidencias y la adjunten al Sumario Judicial, junto a un informe detallado y mañana a primera hora lo eleven al tribunal.

Luego de unas cuantas horas en la escena del crimen, se levantó el cadáver y lo trasladaron a la morgue para realizarle la autopsia. Todo el barrio se había conmocionado por el macabro hallazgo y una gran cantidad de periodistas se habían parapetados en los alrededores de la iglesia.

Martín ordenó que las pruebas sean llevadas urgente al laboratorio, pues el papelito que hallado en el cuerpo podría revelar algunas pistas, mientras hablaba por celular…

—Te veo en el bosque, no tardes –Y colgó.

—¿Qué me podes decir de este Raulito?
—Decime, ¿alguien sabe que trabajo encubierto?
—No Valentina, ni siquiera el Juez. Ahora contame.
—Sospecho algo de este personaje, pero hay cositas que no cierran. Reentablé la amistad con Raúl, y de a poco me voy acercando a él aunque…no importa.
—Seguí con lo tuyo, que yo voy al laboratorio para revisar un papel en blanco que encontramos, te aviso cualquier novedad, vos hace los mismo.
—Listo. Usa luz negra.
—Ya lo había pensado.

Al llegar al laboratorio, los peritos estaban a punto de comenzar a analizar el papel, cuando llega Martín inician el proceso que él les había indicado por teléfono que hagan.
Con un spray dispersan un líquido por sobre el papel que activa ciertos químicos, y que a la luz de la lámpara negra, si alguien hubiese anotado algo, se haría visible. Y fue así una frase quedo descubierta que provocó miradas de asombro y desconocimiento entre los presentes esa frase era.
“El Pecado de Acán”
Todos se preguntaban cuál era su significado.
Martín sale a la vereda y rápidamente llama a Valentina.

—El papel dice El Pecado de Acán, las primeras letras en mayúscula. ¿Significa al para Vos?
—No, González, pero el que puede saber es mi hermano que es Cura de una parroquia acá en la plata.
Mi otro hijo se llama Lisandro y hace diez años que se consagró como Sacerdote, los motivos, dice él que fue un mensaje que le mandó Dios, valla a saber uno.
—Hola hermano, quiero verte para saludarte y hacerte algunas preguntas, ¿Estas en la parroquia? ¿Si?, voy para allá en quince llego.

Luego de explicarle el mensaje del papelito Lisandro le explica algunas cuestiones de ese tal Acán.

Según las escrituras Acán fue un gran pecador y no fue perdonado pasó así; Entonces Josué dijo a Acán: —¡Hijo mío, por favor, da gloria y reconocimiento a Jehová Dios de Israel, y declárame lo que has hecho! ¡No me lo encubras!
Acán respondió a Josué diciendo: —Verdaderamente yo he pecado contra Jehová Dios de Israel, y he hecho así y así:
Vi entre el botín un manto babilónico muy bueno, 200 “siclos” de plata y un lingote de oro de 50 “siclos” de peso, lo cual codicié y tomé. Todo ello está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero está debajo de ello.
Josué envió mensajeros que fueron corriendo a la tienda. Y he aquí, aquello estaba escondido allí en su tienda, y el dinero estaba debajo.
Lo tomaron de la tienda y lo llevaron a Josué y a todos los hijos de Israel, y lo pusieron delante de Jehová.
Entonces Josué y todo Israel con él tomaron a Acán hijo de Zéraj, la plata, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo lo que tenían; y los llevaron al valle de Acor.
Y Josué dijo: —¿Por qué nos has ocasionado destrucción? ¡Jehová te destruya a ti en este día! Todos los israelitas los apedrearon, y después de apedrearlos, los quemaron a fuego.
Luego levantaron sobre él un gran montón de piedras que permanece hasta el día de hoy. Así Jehová se aplacó del ardor de su ira. Es por eso que llaman valle de Acor, hasta el día de hoy. “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”Proverbios 28;13” ese es el mensaje.

—Gracias hermanito, no sabes como me sirve todo esto.
—De nada hermana. Hace unos días hable con nuestros padres, están todos bien. Ya le dijiste que sos la novia de tu compañero ese tal Gonzalez…
—No, me da cosa, viste papá es tan loco con ese tema, ya voy a encontrar el momento- Y se despidió del hermano con un beso.

Al salir de la parroquia, sin preámbulos le contó todo lo que había averiguado.

—…entendiste, este tipo quiere un mundo sin pecadores, me dijiste que el cuerpo tenía signos de costura en ojos y boca, bueno para no ver ni blasfemar…¿entendes? Quiere que los pecados del mundo sean perdonados, ya se está loco.

—Los pecados se perdonan en una iglesia, creo que…—No pudo terminar la frase que Valentina lo interrumpió.

—Ya se donde puede estar este tipo. Raulito tiene una habitación, que en la puerta tiene grabado imágenes religiosas en relieve, si no me falla la corazonada…

—Vamos para el lugar, ya me pongo en contacto con el grupo especial para irrumpir.

A la media hora cinco patrulleros, Juez, Fiscal, se presentaron en el lugar indicado.
Derriban la puerta, Raulito no estaba, se dirigen a la puerta que Valentina les había señalado, llevándose una sorpresa al abrirla. Nada, un televisor viejo, unas velas y muchas estampitas de santos y la Virgen María.

—Pero Martín, estaba segura, dejame que valla, por ahí encuentro algo.
—Sabes que no podes, quedate ahí que yo te llamo.
A Valentina se le vinieron a la mente las palabras que el hermano le contó con respecto a Acán, le iba a dar la novedad a Martín y se frenó, en ese momento recibe un mensaje de texto de su hermano diciendo que esos pasajes de la biblia son usados mayormente por una secta religiosa llamada Proverbios.

—Hola, habla la Oficial 444333 (los que trabajan encubiertos no usan su nombre, sólo un numero que los identifica como policía y sin aportar más para el operador del 911)
Me pueden ubicar la iglesia Proverbios, en que calles está por favor.

Minutos después una operadora le informa que no hay manera de ubicarla.

—Bien.
Hace una pausa y recuerda el pasaje de la biblia que le nombró su hermano, “Proverbios 28;13”

—Otra vez yo, ¿me pueden decir que hay en la calle 28 y 13, aquí en la plata.
—Si señora, hubo un gimnasio, y…ahora hay…un templo.
—Gracias.
Estaba a veinte minutos del lugar, y hasta allí fue sola.
El templo se llamaba “28;13” por fuera parecía vacío, tomo su pistola, tanteo una puerta trasera.
—Abrió — Dijo, y entró sin más…
Era un pasillo extenso y oscuro, grandes ventanales con cortinas marrones impedían la visión hacia adentro. El aire se tornó denso y ella tenía miedo.
Entró por unan ventana y observó un centenar de velas encendidas por todo el gran salón y una voz dijo;
—Te estábamos esperando querida.
Esa voz le sonó conocida.
—Raúl, ¿no habías muerto?
—No hija, mi Raulito siempre me negó, como Judas…y ahora lo vez es otro pecador que por tu culpa va a morir.
—¿Por mi culpa?
—Si el siempre estuvo enamorado de vos y eso lo llevó a una vida corrupta, con pensamientos pecaminosos.
—Lo ves AHORA.
Estaba Raulito sentado con su boca y parpados zurcidos, junto a los otros jóvenes, ellos no se movían pero estaban vivos, él era la más reciente presa de su espantoso padre.
—Todos sufrieron por los pecados de sus padres, por el pecado de Acán. Acán fue obligado a confesar, pero ya era demasiado tarde para recibir misericordia, ellos tuvieron una oportunidad y la desperdiciaron. No quisieron convertirse. Los vi un día hablando con mi pequeño, lo iban a transformar en uno más, en un degenerado— Hizo una pausa en su locura y continuó —Les inyecté un veneno sin antídoto que provocará su muerte en pocos segundos, sufrirán mucho dolor ya que es cianuro por sus venas, inevitablemente perecerán, ahórrales el sufrimiento de la manera que tu sabes…

Al instante los jóvenes se retorcían del dolor, emitiendo chillidos endemoniados, el dolor no tenía límites.
Ella tomó su arma con ambas manos y les disparó un tiro en la cabeza a cada uno, no sin antes verificar la botella de cianuro a un costado.

—Muy bien, hiciste la obra de Dios yo seré insolvente ante la mirada de Él, ahora ellos son alma pura, tomaré ese veneno.
Valentina lo quiso frenar pero era tarde, se lo bebió todo. Ella se agarró la cabeza.
Se dio vuelta, pues ya no quería ver más, y una voz trémula salió de la nada.
—Que grande es mi señor, no me dejó morir, o será que el veneno no era veneno, sino agua bendita.

Fue todo muy rápido, el juicio a mi hija se llevó a cabo en pocos días y la sentencia; de por vida en una institución carcelaria mental.

F   I   N

El humilde aporte que pido es un comentario… Gracias y saludos.

Raulito, el extraño…II

yocosido

Se mantenían con vida gracias al suero inyectado en sus cuerpos, él no quería que mueran…aun.

Hacía pocos días que fueron secuestrados, pero ya sabían lo que debían y no debían hacer; escarmiento, ya que el castigo era demasiado doloroso el que consistía en descargas eléctricas en sus pies. Si bien el suero los mantenía vivo, el cuerpo necesitaba alimentos sólidos para subsistir y se notaba en toda su humanidad una degradación importante al límite de la vida y la muerte.

A través de ardides inteligentes atrajo a esos jóvenes hasta su casa, una vez dentro los adormecía, llevando a cabo de esta manera ese horroroso acto.

-Amigos ustedes serán mis estudiantes, mis mejores creyentes soy sólo el mensajero que Dios eligió, para enderezar su camino. Ahora beban esta agua que Él me otorgó de su propias manos, esta agua que Él consagró por obra y gracia del Padre, nuestro padre. Amen.

Como no podían beber ya que sus bocas estaban abnegadas, le suministro el líquido a través del suero. A medida que ingresaba el líquido en la sangre, lo pobres jóvenes comenzaron a moverse como si verdaderamente el agua bendita surtiera efecto, y la posesión diabólica quisiera abandonar sus cuerpos, pero en realidad era el dolor al ingresar le provocaba eso.

-Ahora deberán orar, los llevaré a la capilla del arrepentimiento unas oras, así Dios los libera de las tinieblas.

Uno a uno llevó a los chicos hasta un salón lleno de humedad, oscuro y muy frío, ellos emitían un quejido imperceptible, aunque sus rostros dibujaban un gran padecimiento

Valentina va a la casa de Raulito y queda asombrada por el orden de la casa, no hay ropa tirada por las sillas, los platos limpios, y muchos signos de ser obsesivo con la prolijidad. Se acerca a una puerta de madera barnizada y lustrada, la cual presenta dibujos tallados con figuras religiosa, cuando la quiere abrir Raulito se lo impide.

-¿Qué hay del otro lado de esta puerta? no me digas que tenes un “bulín” –Curioseó Valentina.

-No, ahí tengo objetos religiosos que seguro te van a aburrir. Que tal si me contas como te va en la facu.

-No tenes tele acá, que embole. Voy bien con los estudios ¿Vos?

-Bien, bien, si…

-¿Cuánto hace que murieron tus papas?

-Hace un año Valentina.

-Bueno me voy, ya que no hay nada para hacer…

-Está bien, chau, nos vemos mañana.

“Qué tipo más raro éste, no lo entiendo tan lindo y solo, en fin…” pensaba mi hija.

Al otro día Valentina llega a la facultad y ve en todas las paredes, folletos con fotos, se acerca más y lee que se encuentran desaparecidos desde hace cinco días seis jóvenes estudiantes y no se sabe nada de ellos. Luego de leer ingresa al establecimiento y dentro se encuentra con un gran alboroto, policías, fiscales, indagando a una cantidad de estudiantes para entender lo que pasó y lograr la recuperación de todos.

El oficial Martín González se acerca hasta Valentina, para hacerle algunas preguntas.

-Señorita, soy el oficial González, vio las fotos, ¿usted conocía a alguno de estos jóvenes?

-Los he visto de pasada, pero no tenía ninguna relación con ellos, si se de algo lo llamo ¿me da su numero? -Anonadada respondió Valentina, haciendo conjeturas en su cabeza preguntándose quién podría ser hasta que una fugaz idea se le cruzó por la cabeza…

¿Qué se le habrá cruzado?…lo sabrán después.

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Raulito, el extraño de gorra de pescador

raulitoG

Mi hija, Valentina, tenía un amiguito de ocho años llamado Raúl, le decían Raulito. Sus padres eran compañeros de trabajo mío y de mi esposa, a veces iba a jugar con mi hija, que por cierto ella tenía en ese entonces diez.

Un día como cualquier otro día, el niño fue a jugar a mi casa, siempre llevaba en su cabeza un gorrito como el que usan los pescadores, éste era de color verde. A mi hija le gustan los dibujitos animados los que son un poco violentos y… los que son extremadamente violentos, las Barbies y princesas la aburren. Después de jugar un rato deciden ver televisión, Valentina pone Dragon Ball Z, con sus rallos y peleas pero a el no le permitían ver eso.

-Esos son degenerados, mis papis no me permiten ver los dibujitos malos, cambialo, pone Dora la Exploradora o las hadas encantadas… –Dijo mientras se tapaba los ojos.

Mi hija revoloteaba los ojos para todos lados.

A valentina desde bebé la llevamos a ver películas de horror, de demasiado terror, jamás tubo miedo, como tampoco la afectaban en su vida diaria.

Hasta ahí es real, después mi retorcida imaginación entra en acción a tal punto de encarcelar a mi hija de por vida en una cárcel de ultra máxima seguridad.

A valentina le fue bien en la escuela, terminó la primaria sin problemas, no era una estudiante sobresaliente y tampoco una burra. A los dieciséis años tuvo su primer novio, no duraron más de dos meses, ese me puso de triste…Diríamos una adolescente normal. Le gustaban mucho los animales y decidió estudiar para ser veterinaria, nosotros la apoyábamos en todo.

Se fue a la plata, todo bien hasta tercer año que se encontró con Raulito. Le contó un día mientras tomaban una gaseosa en la facultad, que el quería ser doctor, “Médico” le dijo mi hija, “Doctor” contestó éste. “Siempre raro éste” pensó Valentina.

La adolescencia de Raulito, hubiera sido normal si no fuera que sus padres lo controlaban constantemente, nunca le permitieron ver películas de acción, de terror, y ni pensar en ver pornografía. Cuando iba al baño, su papá o su mamá le controlaban el tiempo y si demoraba entraban y lo castigaban si lo descubrían en actos normales de su edad, es decir tocándose, (se entiende. No me explayo más pues mi hija me lee) nunca le pegaron, si lo castigaron cientos de veces. El joven creció con ideales de buena conducta, y el único propósito de su vida era Dios y estudiar para ser alguien. Él jamás se violentó con nadie y era muy amable con los demás. Sus padres estaban muy orgulloso de el y se tranquilizaron al saber que su método de educación había dado sus frutos.

-¿Dónde vivís Raúl? -Preguntó Valentina.

-Decime Raulito. Vivo acá a la vuelta –Contestó éste.

-Está bien Raulito ¿Me mostras tu casa?

-No, hay mucho desorden, viste como somos los hombres. Te prometo que acomodo y mañana vamos y tomamos una chocolatada ¿si?

Raúl era muy apuesto, rubio y de ojos claros. Se decía que unas cuantas chicas lo acosaban, pero el no les daba importancia, repetía las misma frase siempre; que primero los estudios y después se pondría de novio. Varios de sus compañeros vociferaban que era homosexual, no sabían que nunca estuvo en contacto con el sexo, en ninguna de sus formas.

Tres jóvenes varones y tres jóvenes mujeres, rodeaban una mesa sentados como si estuvieran en una reunión juvenil, se oía música de fondo, pero faltaba algo importante; la alegría, las risas, el murmullo, los gritos. La música fue un sordo testigo de algo aterrador que ocultaba los silencios de esas voces sosegadas por acciones impiadosas de un detestable ser humano, asimismo la visión fue cegada intencionalmente, para ser más claro, tenían la boca y los ojos cosidos, y las manos clavadas en la mesa. Aun seguían con vida…

¿Cuál será el motivo de tan aberrante acto y quien lo pudo haber hecho?…lo sabrán después.

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