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Secreto profundo, el fin…

the-end

Supe en que lugar me encontraba, un lugar del cual era consciente, donde todo puede pasar y donde viven también los más oscuros recuerdos de mi mente.

Esa imagen congelada que veo a mi alrededor son de los minutos previos a mi desvanecimiento y quedaron grabados en mis pensamientos.

-Esa pantalla nunca la vi, ¿Por qué está en mi cabeza? Eran un montón de letras sin sentidos y la palabra iniciando junto a un guión bajo titilando, hasta que las letras se ordenaron y comenzaron a indicar:

-Por favor salga del laboratorio soy S.E.C.O.N. anote sus recuerdos en el Ipad que lleva en su mano que su transcripción será captada en el laboratorio.

Me detuve a mirar a las personas a mi alrededor, parecían tan reales, sólo eran recuerdos previos a mi inducido sueño.

-¿Ahora qué hago? –Pregunté.

-Salga por la puerta a su derecha- Me respondió el aparato.

Caminé pausadamente hasta la puerta que me había indicado la maquina, me sentía raro como si pesara treinta kilos menos, parecía flotar. Cuando llegué a la puerta me detuve un instante a recapacitar lo que me estaba pasando y qué me encontraría detrás de esa puerta… no dude más, la abrí.

Me vi a mi mismo frente a mi computadora y ahí me di cuenta que sucedía. Este es el momento en que descubrí el código, lo anoto y listo me despiertan, tomé el lápiz óptico y cuando me disponía a escribir el otro yo habló.

-No deberías estar acá-

Salí corriendo del lugar como nunca antes lo había hecho, ese era yo, pero con el rostro desfigurado y endemoniado. Abrí la puerta de mi casa y seguí corriendo, cuando llegue a la calle y miré para atrás mi casa había desaparecido y el mundo era un desierto sin humanos, de pronto las cosas empezaron a desaparecer, era como si el universo de derritiera y desperté.

-¿Qué pasó? – Preguntó el científico.

-¿Qué? ¿No vieron nada?

-No, es su mente, nosotros solamente captamos lo que escribe en la tabla electrónica, y no recibimos nada, díganos…

-En mi sueño yo mismo…mejor dicho el yo de mi mente, me gritó que no debería estar acá con una voz transida y espectral que me asustó hasta los huesos y ahí terminó todo.

-Está bien por hoy ya terminamos, mañana seguiremos con el procedimiento.

-¿Me permitirían salir a despejarme un poco a la calle, para conocer la ciudad?

-Hoy no, su cuerpo no lo soportaría, debe descansar.

Me dejaron en una habitación confortable, con un televisor, no lo encendí, me puse a mirar por un ventanal la ciudad. Lo hice por horas hasta que el sueño me ganó y me acosté en una cama junto a un mueble donde apoyé mis anteojos “que raro ¿uso anteojos?” pensé, igualmente sentía que toda mi vida los había usado, le resté importancia.

Al otro día, un custodio me llevó nuevamente al laboratorio, y se repitió el proceso para entrar en mi mente.

Esta vez llegué a mi casa y enfrenté a mi otro ser, el me seguía gritando que no debería estar allí, pero insistí y le pregunté por qué.

Él empezó a hablarme pero lo hacía al revés, no entendía nada.

-¿Qué decís? Hablá claro, qué…

El lugar empezó a llenarse de agua y tuve que salir sin más preguntas.

Ya en la calle observé otra perspectiva, había gente y se movían, todas me gritaban -¡despertá, DESPERTÁ, VOLVÉ! Me confundí hasta el punto de no saber que hacer. Mientras más caminaba menos comprendía, los paisajes cambiaban como una película, las luces parpadeaban porque era de noche pero al rato era de día.

Me senté en un banco cansado y afligido sosteniendo la cabeza con ambas manos, queriendo despertarme, y seguía ahí. Un pájaro se posó detrás de mí produciendo un ensordecedor chillido, me tapé las orejas, pero igual lo escuchaba, era cada vez más fuerte y grité QUE PASAAA.

El pitido se calmó, ahora era espaciado, mi visión se tornó confusa, sentía un tremendo dolor de cabeza, la vista no se acomodaba, el sonido seguía constante, gente hablaba a los costados.

-Gracias a Dios que lo reanimamos- Escuche decir a alguien.

Sentía la necesidad de vomitar, unos tubos me impedían respirar normalmente, no me podía mover, me habían atado los brazos y las piernas. Ahora logro ver y de a poco fui comprendiendo.

Me desperté

-Señor sufrió un accidente grave, por las heridas pensamos que no salía de está, pero en fin… la saco barata.

Estoy en la sala de urgencias del hospital de mi ciudad, puesto que me caí de la moto y me golpee la cabeza, estuve diez días en coma y no recuerdo nada, según me dijeron.

Pasaron quince días ya casi me recuperé del accidente, mi familia no se despegó de mi lado en ningún momento.

-Estuvimos buscándote por todos lados, dicen que ibas por una calle en las afueras de la ciudad y estuviste inconsciente por mucho tiempo y que es un milagro que hallas sobrevivido – Explicó mi hermano.

-La verdad que no me acuerdo de nada, del accidente, de que hacía…

Parpadee y todos a mi alrededor se paralizaron, lo volví a hacer y todo se normalizó.

-¿Qué te pasa? Preguntó mi hermano.

-Nada, debe ser el golpe.

Estoy bien, salí del hospital, me encuentro parado en medio de la calle principal desnudo miro para todos lados, me confundo, uno de mis hermanos me encuentra me arropa y me lleva a mi casa.

Me siento extraño, quiero ser yo nuevamente pero el cuerpo se ajena por momentos, me duermo y sueño sueños reales o tal vez mi sueño es cuando estoy despierto y…

Otra vez en el banco, sentado y detrás de mi el maldito pájaro, vuelvo a la sala de emergencia y revivo…

Como llegué aquí, se que hay paz, demasiada paz, estoy calmado, demasiado calmado, estoy dopado, se porque las paredes son blancas, se porque no muevo mis brazos, estoy encerrado en un psiquiátrico y no se porque.

-Salvamos el mundo gracias al joven Ricardo, hubo efectos colaterales, pero como dicen… el bienestar de uno prevalece por el de millones o…bueno algo así.

-Me pregunto porque eligió olvidar todo, si nosotros le explicamos las consecuencias graves que conllevaría esa actitud, en fin…

-Apaga el computador y las luces antes de irte.

Y todo quedó a oscuras en el laboratorio, luego de esta conversación entre los científicos….

Final de temporada…no, fin



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