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Ariel

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Ariel

Eran las 6 de la mañana, tempranito, el sol seguía durmiendo todavía y la luna brillaba más Que nunca, será porque estamos en un camino de tierra dirigiéndonos a una estancia a 20 km. De la ciudad y todo es más claro, sin la luz de la urbe.

Por la ventanita de la camioneta entraba una aire fresco, muy fresco, era un vehículo antiguo y destartalado, el patrón se dio cuenta que me estaba congelando y me dice.

-Tomate esto que se te va a pasar un poco el frío pibe.

-¿Qué es? –Pregunté.

-Vos tomalo.

Parecía que me quemaba desde el pecho al estomago, era licor de alcohol, por lo fuerte, pero el me dijo que era licor de café, y que su esposa lo preparaba para estas épocas en la que se viene el fresquete. Ahora transpiraba, pero también se me daba vueltas todo, no acostumbro a tomar nada con alcohol, y un poquito que beba, me voltea.

Llegamos a la estancia, la tranquera era de madera de quebracho colorado, muy bien cuidada, el casco de la estancia se ocultaba detrás de árboles, inmersa en un monte de grandes extensiones. Debíamos reparar un galpón donde los propietarios guardaban la maquinaria y las herramientas para desarrollar la labor rural, las paredes se habían debilitados por la antiquísima construcción. Bajamos las herramientas que todo albañil posee, la pala, los baldes, el fratacho y demás. Después de eso, el hijo del patrón encendió el fuego con unos leños que juntó por ahí y puso la pava para hacer unos mates, éramos tres, el patrón, el hijo y yo; el peón.

Después de degustar los mates con biscochitos nos pusimos manos a la obra, a picar paredes, a apuntarlas, a preparar material. Cacho (así se llamaba el patrón) me dice:

-Andá hasta aquel depósito y trae dos bolsas de cemento – Indicando con la mano el lugar, distante a unos metros del galpón.

Cuando llego, miro hacia el costado y la peonada del campo se encontraban reunidos en un salón, desayunando y alistándose para comenzar su labor diaria, hago un gesto, como saludándolos ellos me responden igual.

-Que frío -Me dije y seguí caminando, unas nubes se acercaban, escondiendo al sol que en el horizonte se asomaba temerosamente.

A lo lejos escuchaba el mugido de las vacas, el corretear de los caballos y el sonido del hermoso silencio que te regala el campo.

Empezó a llover, nosotros seguíamos trabajando igual porque estábamos en la parte interna del galpón, apresuré el paso, pero para poder cagar las dos bolsas de cemento que me había encomendado Cacho, pensé en buscar una carretilla. Entré al deposito, era un lugar grande y llena de cosas, allí había unos salames (chacinados) colgados para que se maduren y puedan ser consumidos (falta el proceso de estufado etc. pero no va al caso), sigo buscando…nada. En eso al pisar el suelo, no era sólido como el anterior, más bien era débil, parecía de madera, entonces pisonee más fuerte y caí…parecía eterna la caída, hasta que el suelo me contuvo, en ese momento tenía los ojos cerrados por el dolor en todo el cuerpo, después de semejante caía, cuando despierto de mi dolor, una luz brillaba incandescentemente, y un aroma a frutillas, ámbar y flores, invadió mis sentidos olfativos, cuando mis pupilas enfocaron debidamente, un ser hermoso se presentó ante mí, era rubio, parecía masculino, pero yo sentía una atracción inmensa, como la atracción de una mujer, su torso era completamente imberbe, una túnica cubría sus miembros inferiores y me miraba, sus ojos celestes, casi blancos se clavaron en mi mirada y sentí una necesidad tremenda de poseerlo, al caerse la túnica que cubría su partes intimas, no poseía miembro masculino ni femenino, ni senos, algo que había visto en el principio él habló.

-Se que tenes miles de preguntas, yo te voy a contestar solo una, pero debes besarme y permitirme entrar en tu mundo.

-¿Quién sos? Le pregunté.

-Me llamo Ariel y soy un ángel que se perdió en este mundo, pero si me dejas salir me elevaré y regresaré con mi padre, con nuestro padre…

-¿Y como hago para puedas liberarte?

-Solo bésame y dime “te permito entrar a mi mundo”

Así lo hice, pero fue el peor error que nadie jamás ha llevado a cabo en la historia de la tierra…

Continuará…