Mercados, otros mercados de los otros.
No sé en qué habrán pensado exactamente los que montaron la campaña de la tarjeta que se diseñó para la gente financieramente incorrecta, cuando comenzaron probablemente tienen que haber causado grata sorpresa a la gente que vio en esto, por fin, iniciativas de empresarios bancarios o financieros orientadas a recomponer un mercado diezmado por años que pobló de marginales al sistema, equivocado, falsa alarma era para probar con un target de potenciales consumistas distraídos para hacer la de siempre, empadronarlos darles algún margen crediticio – ¿5 o 10 mil pesos per cápita? – y empernarlos a largo plazo en la larga lista del veraz de morosos uniformados en la informalidad, ese es justamente el negocio después de eso el financieramente incorrecto pasa a ser un consumidor cash caído de un sistema que por oposición debería se financieramente correcto y es así con legiones de nuevas incorporaciones que crecen al ritmo que crece la población en la misma franja, los que causan las distorsiones en los mercados son testaferros de los bancos oficiales que se dedican a la usura formal si hay otros adjetivos, con 2 millones de financieramente incorrectos con giros de 5000 pesos cada uno no más se trata de un interesante oligopolio que mueve anualmente entre 100 y 150 millones de dólares, con márgenes de ganancias increíbles que determinan tasas de interés que en todos los casos son mayores al 30%

