Modelo para armar. 21. Lo importante.

Muchas veces me pregunté qué es lo más importante que debería sacar de mi casa si ocurre una catástrofe. En el caso de que me pidieran solo una cosa. Primero pensaba en un libro, el pasaporte o el dni. Luego en mi cpu, mi título o el diccionario. Cosas así.

Pasado mucho tiempo de esas conjeturas locas, producto de algún insomnio, compartido o solitario, donde los pensamientos van más allá de las posibilidades de acción, me vengo a dar cuenta que solo debo salir yo de esa catástrofe. Por lo menos salir y pedir ayuda.

Supongo que eso fue lo que pensó mi madre, la madrugada de su “brote”, el último brote de su historial sicótico. Sí, mi madre es sicótico esquizofrénica, medicada. ¡Cuantos años me costó entender y aceptar esto! Al tiempo que ahora lo puedo decir, sin tener vergüenza, ni sentirme inferiorizada, ni sentir temor a que los demás me consideren heredera natural de esa locura.

Recuerdo esa madrugada como si fuera hoy, porque fue en Octubre del año 1993. Salió corriendo, afuera de la casa, gritando ¡Se prende fuego la casa! ¡Ayuda! ¡Ayuda!. Yo dormía “entre algodones” y mi tío Mario me despierta, con voz resignada, “Hay que llamar una ambulancia, hacelo mientras yo busco a tu mamá”. Me levanto, hablo por teléfono con mi prima, Claudia, y ella viene para casa y me dice, “Dejá Lili, que me encargo yo”.

Cuando llega la ambulancia, no sé a donde llevarla y recuerdo al Dr. Barcán, obvio, el siquiatra que la trataba hasta el año anterior. Una semana pude pagar en su clínica particular, “quemando” todos mis ahorros.  Luego los urgentes trámites en Pami, buscar una que cubra la obra social y renegar oproviosamente hasta el hartasgo, hasta tener ganas de matar a alguien y saber por “moralidad y buenas constumbres” que había que aguantar la verdugueada, las horas de cola, los papeles y toda esas sartas de pelotudeces que ocurren cuando alguien pobre está enfermo y debe ser internado. Yo había estudiado un profesorado, y ese año recién estaba con un cargo titular. En la década infame menemista, donde todos ganaban en dólares, yo cobraba alrededor de 120 por cargo.

En fin, ya fue. Ya pasó la tormenta. Este mes coincidieron el día de la madre, luego las elecciones y ahora el día de brujas. Voy a dejar para mi recuerdo de Halloween a mi madre corriendo por la calle de tierra, en la madrugada, con su ropa interior, gritando.

Los recuerdos son con el tiempo más dulces. Y “lo que nos salva del naufragio es la ironía”. Esto repetía una amiga mía que cumple años el primero de octubre y a la cual algún día dedicaré un “modelo”.

  • Comentarios
  • 2 votos

Escribí tu comentario

, , barbol dijo

Que relato impresionante, el mas inquietante de todos tus modelos para armar.
Abrazos marce, deseo lo mejor para vos y tu flia. Voto.

, , marcela-segal dijo

Querido Barbol, cuando vi un comentario entrante, supe que eras vos. Sólo tu ingenua sensibilidad puede recibir este relato como digno de un comentario… ¡Te quiero amigo!
En verdad mi familia es muy inquietante. Tanto que no pude dedicar un posteo para el día de la madre o para el día del padre. ¡Ja!
A esta altura me tomo todo con mucho humor y ni te digo dentro de veinte años…
Te mando un abrazo.-

, , clubscifi dijo

El temor al legado hereditario que nos dejan nuestros parientes cercanos, a veces nos limita a vivir, pero creo que hay que tirar para adelante y seguir. Siento el sufrimiento de ver a tu madre en ese estado, pero también me meto en su cabeza, la realidad que ella tenía en sus pensamientos y que el incendio estaba sucediendo de verdad para ella y la maldita burocracia , y los que ejercen el poder que no les interesa nada la vida de los demás, haciendo más difícil los trámites, como diciendo “vos te los buscaste…”Bueno te mando un fuerte abrazo de corazón y todo va a mejorar.