Té para tres.

     La música sonaba sobre sus oídos, como venida del fondo del mar. No sabía hasta dónde iba a seguir hundiendo sus ojos de tanto llorar. ¡despertate! Sí. Fueron muchos años de dormir en la ceguera de una mirada sin lágrimas de amor…

    Escucho Té para tres, Cerati me regala el recuerdo de mis primeras lágrimas de amor. Escucho a Cerati cantando esa canción donde sus acordes básicos me recuerdan a Cementerio Club, de Spinetta, cuando estaba con Pescado Rabioso. Ellos definen mis primeros dolores más entrañables. Me completan. Me sumergen. Me arman y me desarman.

    Ella lastimaba sus recuerdos con reproches inútiles analizando el pasado con la mente racional del presente. Quería imaginarse que su corazón y su mente podían sumergirse al mismo tiempo en el mismo lodo.

     Ahora escucho “Barro tal vez” y transpiro la camiseta de la emoción al comprender, aquellas sensaciones llenas de misterio que me rodeaban. Ahogarme en melancolías propias del cerebro cansado. Es sólo eso.

    Las ganas de volver una vez mas a vivir aquellos momentos. Que sean iguales pero con menos miedo. Que los actores sean los mismos pero mejor maquillados y que sepan bien la letra.

     ¿Te dije alguna vez que mi fantasía eras vos? Creo haber escuchado eso y me parece hasta risueño. ¿Atravesar el mar para decirme eso? Algunos recuerdos sería mejor dejarlos dentro del álbum. Me viene a los oídos el tema “Puente”. Y hasta creo entenderlo.

     No fuiste el único que me hizo llorar tanto… quiero que lo sepas. No te confundas. Tengo un corazón muy grande para guardar muchos amores. Así como mi piel es basta, lo suficientemente extensa como para rodear muchos cuerpos.

      Gracias por venir…  usa el amor como un puente…

              No quiero volver a tomar té con vos y con quien te dejó así herido.

                                                     Sólo quiero que llores por mí.

                                                           Si no podés dejalo asi.

                                                        Por eso y por mucho más

                                                                   Me quedo aqui.

                                   Del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer.

                                                         No es soberbia, es amor

                                                      Poder decir adios, es crecer…

                                                     ¿Que otra cosa puedo hacer?

                                                              Sin olvido moriré

                                               y otro crimen quedará sin resolver

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Modelo para armar. 23.

Violencia II. O cómo logré que saliera de mi vida. No fue fácil. Me llevó varios meses. Desde ese día que me fui con lo puesto a “visitar a mamá” y dejé todo, menos mis documentos importantes, que había escondido en mi bolsito floreado.

A estas altura supongo que me fui a tiempo o que el tipo no era tan violento. El problema es cuando una se queda más de la cuenta “esperando que cambie”. No cambia, Empeora!!

Venía una vez por semana a buscarme. Los domingos. Me obligaba a visitar a la familia aunque ya sabía que yo no iba a volver. Lo bueno de todo es que no me apuré a tener hijos. Milagro de mi inteligencia que me inclinó a no traer ningún niño a este mundo que fuera hijo de él y mío.

Yo seguía haciendo mi vida. Cursos. Empecé la Uba. Todo para llegar a casa a las mil quinientas. Recuerdo que cuando vivíamos juntos me decía que de tanto estudiar me iba a convertir en un cadáver culto. ¡Cómo no me di cuenta ahí de la amenaza solapada!

Todo llegó a su fin en agosto. Seis meses tratando de convencerlo, “de a poco” me decía. Estaba equivocada. De a poco duele más. No se asume.

Me llamó. Quería confirmar que estaba, porque se había cansado de venir y no encontrarme. Yo le dije que iba a estar. Corté y fui a lo de mi prima. Le conté todo. Ella no tenía idea que la cosa estaba tan jodida. Sonó el teléfono. Era él desde mi casa. Había insistido tanto que le dieron el teléfono de mi prima! Ella le dijo que viniera. A mí me dijo “¡No salgas! ¡Lo atiendo yo!”

No tardó mucho en aparecer. Sonó el timbre. Yo fui a esconderme al cuarto de la nena. Mi prima lo atendió desde la puerta. No lo hizo entrar. Al cabo de cinco minutos apareció ella triunfante.”¡Ya está! ¡Este no viene más” “¿Estas segura?” le pregunté. Ella me contestó con otra pregunta “¿Vas a volver a llamarlo?” ¡No! “Mejor! Prometeme! ¿Lo vas a llamar?” “No!”

Listo. Ahí terminó. No lo llamé nunca más y el no volvió. Lloré muchísimo. Tuve varios cólicos, literalmente exploté.

El maltrato es un baile de a dos. Es así. Hasta que no te das cuenta lo seguís con el siguiente. Es muy difícil cortar con la cadena del maltrato. Es ancestral. Es histórico. Es genético.

Un día, cuando habían pasado varios años le pregunté a mi prima qué le había dicho para que no volviera. “Es algo que no vas a entender” me contestó. “De vos no me va a sorprender nada”. “Bueno”. “Pero, ¡qué le dijiste!!” “Está bien, te lo digo, pero no hablemos más del tema” “Ok”. “Le dije: Si aparecés otra vez por acá a molestar a mi prima ¡te mato! y vos sabés que yo soy capaz de hacerlo.” Cuando la escuché no lo podía creer. Pero despuès, leyendo algo de psicología y antropología, entendí. Estos básicos sólo responden a las personas que los superan. Yo me había puesto en el lugar de víctima y desde ahí el podía dominarme.

A pesar de todo supe que el iba a ser incapaz de matarme.

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Modelo para armar.22.Violencia.

Violencia. Hoy quiero recordar con total orgullo como me fui de “mi nido de amor” al otro día de recibir la segunda paliza, que por supuesto fue peor que la primera, pero no quiero abundar en detalles.

Simple y claro. Me fui para no volver. No hice intentos de reconciliación por varias semanas. Hasta que volvió. Primero llamando por teléfono. Luego visitando periódicamenta la casa de mi vieja donde vivía yo en ese momento.

Error. Acepté que viniera para hablar. Le dije que no iba a regresar. Como despedida dió  patadas la puerta y piñas a la ventana de la casa. Tardé años en repararlas. Creo que lo hice a drede. Para recordar lo que no quería para mí. Recién este año las reparé. La puerta, con pegamento y masilla, pude dejarla como nueva, es de cedro. La ventana, tuve que cambiarla.

En el fondo yo sé porque no lo reparaba. En realidad, en mi inconsciente todavía existía una pizca de mí que sospechaba que esas dos palizas me las había merecido. Es muy difícil salir de esa enfermedad. Se necesitan años de terapia y un buen terapeuta. Hay muchos chantas. Los terapeutas también sufren. Son humanos. No los justifico.

Una vez alguien me dijo que para que te maltraten tenes que maltratar primero. Puede ser. Las mujeres somos de hacer berrinches. Cuando somos jóvenes somos muy inmaduras, caprichosas, queremos el príncipe azul pero no queremos besar el lomo del sapo o lavar el castillo de las hermanastras, y mucho menos nos bancamos estar dormidas o encerradas bajo el cuidado de un dragón.

Los hombres violentos viven disfrazados. Yo los llamo lobos con piel de cordero. El tipo que más me pegó lo veías y parecía que no mataba una mosca. Cuando quise dejarlo la primera vez ¡Lloró! Hay cosas que ni quisiera recordar. Pero las tengo grabadas a fuego. Tardé doce años en poder dormir con un tipo. Bue! quiero decir literalmente. Podía tener sexo, pero los mandaba cama afuera. No podía dormir con nadie.

Fui a terapia años. Pero no pude resolverlo, hasta que apareció alguien que me trató bien y elegí darle mi confianza. Pero no me curé. Al primer grito de él me fui otra vez. Creo que estoy condenada a vivir sola el resto de mis días. Pero no me importa.

No quiero que un loco me mate.

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por fin llegó el día!!!

Yo nací cuando florecen

los jazmines y los tilos  con sus aromas

que alivian,  nos adoran y nos mejoran,

y los jacarandáes llueven

de lila las veredas, y nos hacen sentir

mejores personas con su belleza.

Yo naci en Noviembre…

Vine al mundo un amanecer tibio,

arropada en los brazos de Norma,

la buena partera

que me hizo dar mi primer grito.

Me regalaría un poema,

si fuera Navidad,

pero este día es importante

solo para mi, y algunos más…

Comenzar podría diciendo:

que los jazmines me dan alergia,

pero me gustan,

porque en cada estornudo

me recuerdan que estoy viva

y eso no me asusta.

Continuaría diciendo quizás

que alguna vez escrbiría

una oda a mis pies franceses,

mis manos italianas

y mi cabeza argentina.

Pues, camino elegante,

soy laboriosa y artista,

pero mi mente orgullosa

no permite que otros vean

mi verdadera inteligencia.

Que tengo de Argentina la Cultura,

de Italia el Arte y la Escultura

y de Francia la Poesía Oscura.

Nacì mujer

por lo tanto puedo

autonutrirme.

Del hombre tengo

la esterilidad ilustre,

pues de mi cuerpo

no han salido

bipedos implumes…

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Modelo para armar. 21. Lo importante.

Muchas veces me pregunté qué es lo más importante que debería sacar de mi casa si ocurre una catástrofe. En el caso de que me pidieran solo una cosa. Primero pensaba en un libro, el pasaporte o el dni. Luego en mi cpu, mi título o el diccionario. Cosas así.

Pasado mucho tiempo de esas conjeturas locas, producto de algún insomnio, compartido o solitario, donde los pensamientos van más allá de las posibilidades de acción, me vengo a dar cuenta que solo debo salir yo de esa catástrofe. Por lo menos salir y pedir ayuda.

Supongo que eso fue lo que pensó mi madre, la madrugada de su “brote”, el último brote de su historial sicótico. Sí, mi madre es sicótico esquizofrénica, medicada. ¡Cuantos años me costó entender y aceptar esto! Al tiempo que ahora lo puedo decir, sin tener vergüenza, ni sentirme inferiorizada, ni sentir temor a que los demás me consideren heredera natural de esa locura.

Recuerdo esa madrugada como si fuera hoy, porque fue en Octubre del año 1993. Salió corriendo, afuera de la casa, gritando ¡Se prende fuego la casa! ¡Ayuda! ¡Ayuda!. Yo dormía “entre algodones” y mi tío Mario me despierta, con voz resignada, “Hay que llamar una ambulancia, hacelo mientras yo busco a tu mamá”. Me levanto, hablo por teléfono con mi prima, Claudia, y ella viene para casa y me dice, “Dejá Lili, que me encargo yo”.

Cuando llega la ambulancia, no sé a donde llevarla y recuerdo al Dr. Barcán, obvio, el siquiatra que la trataba hasta el año anterior. Una semana pude pagar en su clínica particular, “quemando” todos mis ahorros.  Luego los urgentes trámites en Pami, buscar una que cubra la obra social y renegar oproviosamente hasta el hartasgo, hasta tener ganas de matar a alguien y saber por “moralidad y buenas constumbres” que había que aguantar la verdugueada, las horas de cola, los papeles y toda esas sartas de pelotudeces que ocurren cuando alguien pobre está enfermo y debe ser internado. Yo había estudiado un profesorado, y ese año recién estaba con un cargo titular. En la década infame menemista, donde todos ganaban en dólares, yo cobraba alrededor de 120 por cargo.

En fin, ya fue. Ya pasó la tormenta. Este mes coincidieron el día de la madre, luego las elecciones y ahora el día de brujas. Voy a dejar para mi recuerdo de Halloween a mi madre corriendo por la calle de tierra, en la madrugada, con su ropa interior, gritando.

Los recuerdos son con el tiempo más dulces. Y “lo que nos salva del naufragio es la ironía”. Esto repetía una amiga mía que cumple años el primero de octubre y a la cual algún día dedicaré un “modelo”.

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Pedido de Oración para el hijito de Ariel Lazarus.

Ruego al Dios Supremo,

al Creador del Universo,

al Organizador de Todo,

que liberes al niño de Ariel

de todo el dolor,

y también te ruego

que acompañes a la familia

en su cuidado

y a los médicos que

están operándolo.

Tu Eres Nuestro Creador,

y Nuestro Protector,

permite que este niño

siga entre nosotros,

acompañando a sus padres

en la vida.

Gracias.

Por favor no votar ni comentar, solamente les pido que sigan con la cadena de oración, cada uno a su Dios y a su manera, gracias. Marce.-

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Cosas que no…

No voy a lavar tu pelo,

Acariciar tu cabeza,

No voy a peinarte,

No voy a secarte,

No voy a lavar tu cuerpo,

No voy a ponerte crema,

No voy a hacerte masajes,

en la espalda, en el pecho,

en las manos, en los pies,

en la cara, en el cuello.

No voy a preparar tu cama,

No voy a cocinar ricos platos,

No voy a plancharte las camisas,

No voy a esperarte cuando llegues

del trabajo, cansado.

No voy a escuchar tus quejas

comprendiéndote.

No voy a partir la leña

en invierno, para abrigarte.

No voy a plantar naranjos

para alegrarte.

No voy a discutir los precios

para ayudarte.

No voy a mirar la luna

para encontrarte.

No voy a visitar el mar

para broncearme.

No voy a poder amarte…

No voy a salir de noche.

No voy a trabajar de más

No voy a pedir un préstamo.

No voy a comprarte ropa

No voy a perfumarme.

No voy a estudiar ese texto

para entenderte.

No voy a revelar tu nombre,

quedará mi sueño colgado

de una estrella,

prendido en una nube,

revolcado en las brisas cálidas

de febrero,

envuelto en los aromas suaves

de los azahares y jazmines

de septiembre.

No voy a soportar los días

sin tu presencia,

No voy a negar mis lágrimas

cuando aparezcan,

No voy a pedir consuelo

para olvidarte.

No voy a terminar este poema para esperarte…

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SINFIN

Acariciar tu pelo. Recorrer cada onda de tu cabello hasta modelar el contorno de tu cráneo en volutas de aliento intenso. Besar tu nuca. Equilibrar tu esternocleidomastoideo que debe estar siempre tenso. Con la yema de mis dedos dibujar tus brazos mientras mis labios húmedos recorren la línea de tus vértebras. Cuando mis manos lleguen a tus manos yo habré recorrido con mi boca hasta el borde mismo de tu pelvis. ¿No sigo? ¿No te gusta? Yo puedo seguir besándote por esa línea tan oscura que llega al secreto de tus deseos. No te entregues. Relajate pero no te entregues. Ahora sigo con mis manos por la línea de tus aductores y tus cuadriceps. Masajeo con mi lengua la parte de atras de tus rodillas en ese pliegue inconcluso que debés apoyar siempre en las sillas. Sigo en silencio por tus pantorrillas, separadas un poco en arco. No sé si besarlas o simplemente acariciarlas. ¡Esperá! Debo apurar porque viene mi parte preferida. Tobillo, talón, pie. Adoro lamer las plantas de tus pies. Sé que te da cosquillas. No te rías tanto. No me interrumpas. Porque ahora voy a saborear uno a uno los dedos de tus pies. No me mires así. Ya está voy a subir. Ahora debo seguir por tu parte preferida. Es un recorrido sin fin.

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For you, Bello Ragazzo…

ESTAS FRENTE A MI

INERTE

PARTIDO EN DOS

HUECO.

TU AUSENCIA

Y TU PRESENCIA A LA VEZ

EN ESTE ESPEJO.

CALCO, MOLDE, TASEL

POSITIVO-NEGATIVO

MOJADO-SECO.

DEFINITIVAMENTE RIGIDO.

TE FUISTE

Y ESTAS EN MI

COMO ICONO DE BELLEZA

POSTMODERNA.

DONDE NO HAY PRINCIPIO

NI FIN.

SOLO EXISTENCIA.

TENGO TU AURA

EL CALCO DE TU ALMA

EL HUECO DONDE ANIDA

TU CORAZÓN  VOLÁTIL.

ME QUEDA EL ATRIL

Y EL BANCO,

DONDE COLGABAS TU ABRIGO,

DONDE TE SENTABAS.

ME QUEDAN LAS VOCES

DE TUS PALABRAS,

DE TUS PENSAMIENTOS.

LOS MURMULLOS Y GRITOS

DE TUS SENTIMIENTOS.

ME QUEDA EL AULLIDO

DE TU SILENCIO.

ME QUEDA EL FRIO

DE TU MIRADA.

ME QUEDA EL CALOR

DE TU PIEL.

ME QUEDA EL TEMBLOR

DE TU BOCA.

ME QUEDA EL ARDOR

EL JUEGO SADICO

LA VORAZ URGENCIA.

ME QUEDA EL FINAL

TRANQUILO.

NUNCA TUVE ANTES

ESO TAN FUERTE AL PRINCIPIO

Y TAN SUAVE AL FINAL.

ME QUEDA UN TRAMO

DE VIDA,

PARA RECORDAR

LOS MOMENTOS FELICES

Y OLVIDAR

LOS MOMENTOS TRISTES.

VIVO PARA ESO.

CIAO… BELLO RAGAZZO.

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Conversaciones…

Resulta que en Merlo todavía tenemos el remanido recurso de viajar en “remis” o coche de alquiler, que a diferencia del taxi, ofrece un servicio limitado, o sea que cada chofer ofrece el vehículo que tiene disponible de acuerdo a la calidad posible dentro de cada barrio.

El otro día viajé desde el humilde barrio de mi escuela hasta el “centro” de nuestro distrito. Por supuesto que debimos cruzar una barrera, que funcionaba a la perfección. Al cruzar comenté sin pensar el accidente de la otra semana en Flores.

Ahí comenzó la parte más interesante de la conversación:

Yo: “Ud. sabía que el soterramiento de las vías es un proyecto presentado por Cafiero en la época de Alfonsín?”

El remisero: “No, disculpe Ud. Ese proyecto lo presentó Hirigoyen en el parlamento, en el año 30″

Yo: “Cómo? No tenía ni idea!

El remisero: “Sí, y fue un motivo por el cual luego lo destituyeron. Por no cumplir con esa Ley.”

Yo: “No me diga! Me deja Ud. sorprendida. Yo tenía información que había sido Cafiero…”

El remisero: “Y… Seguro que Cafiero encontró la Ley y la presentó como parte de sus proyectos”

Yo: “En la época de Hirigoyen hubiera sido más sencillo. Porque el tren llegaba hasta Floresta.”

El remisero: “Claro! Imaginese Ud. que fue en la época que los ingleses iban a construir las vías hasta Moreno. Hirigoyen los autorizó pero con la condición de que fuera con el soterramiento…”

Yo: “Qué bárbaro! Este país no aprende sino a la fuerza…”

El remisero: “No sé cuánta gente va a tener que morir para que lo hagan”

Yo: “Ahora es mucho más complicado”

El remisero: “Ud. sabía que en la época de Menen, los japoneses ofrecieron levantar todas las vías y construir un tren subterráneo y eléctrico hasta Lobos?”

Yo: “No le puedo creer! Cómo es que sabe tanto?”

El remisero: “Y… leo los diarios… escucho la radio…”

Yo: “La verdad que le agradezco la información.”

El remisero: “No es nada…”

Yo: “Digame cuánto le debo…”

El remisero: “Son doce pesos”

Yo: “Espere que busco el cambio”

Le pagué con cambio y bajé.

¡Qué más puedo decir! ¡Ah! ¡Sí! La mamá de uno de los chicos de mi escuela está internada en el Hospital Posadas, tiene perforamiento de pulmón y corazón, tuvieron que hacerle cesárea de urgencia, porque en el momento del accidente, intentaba bajar en Flores. Iba a hacerse una ecografía.

El bebé esta bien… la mamá no sabemos cómo va a evolucionar.

Sólo deseo que la magia de esta nueva primavera les de a esa familia la bendición de la pronta recuperación de la mamá y que toda la familia vuelva a estar reunida.

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