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Noviembre 12, 2009 | Por manuel abal | # Enlace permanente
Un mal cálculo de ingeniería podría ser fatal
“CON DOS METROS BAJO TIERRA, COMENZARON OBRAS DEL TREN SUBTERRANEO QUE NOS COMUNICARA CON LOS DEMAS PARAJES” Fue el título de un matutino local.
Ante semejante avance regional, un vecino se acercó para ser uno de los primeros testigos y escuchó a otros dos ciudadanos dando sus primeros criterios. Como todo vecino de pueblo chico… …Más opinan; los que menos saben.
_Leí que va a estar a dos metros bajo tierra_ Dijo el primero
_¡No Moncho, estás loco vos! ¡Mucho más de dos metros! Un mal cálculo de ingeniería podría ser fatal ¡Querés que uno entre gateando al subte, venga un enano por atrás, te afane la billetera y como no podés darte vuelta rápido; encima, te rompe el culo!
Cuentos por Manuel Abal
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¡La cabeza, Sergio Güiyiam Neverfud!
CAPITULO 1
¡Necesito aire! ¡Necesito aire!
La calurosa tarde en Santa Juana del Miriñay estaba perfumada de aromito; por leves brisas que parecían ser la misma, girando en torno al antiguo casco de la estancia. Recorría la galería de norte a sur y de sur a norte. Iba y volvía, como deslizándose por la suave superficie de sus cilíndricas columnas; al igual, que por la cara externa de sus blancas paredes. Las columnas y las paredes, eran del mismo color; de látex con una franja colorada a lo largo de sus bases, la que tenía un ancho aproximado de setenta centímetros desde el piso hasta el borde morotí, dando la aparencia de un reboque artístico con tierra misionera. El aroma de las amarillas flores, se mezclaba con el olor a viruta de pino elliotti, remojadas en gasoil dentro de un tacho de veinte litros; lo que doña Ramona utilizaba desde apénas co’embotá, para sacar brillo a los mosaicos teñidos con rojo ferrite a principios del siglo XX.
Esta espontánea variedad de esencia de sahumerio, descendía por el borde cóncavo de coloniales arcos, los cuales, estaban sostenidos por el extremo superior de cada columna; para terminar introduciéndose, con natural frecuencia, a través de las fosas nasales del kara.í Gómez; el capatáz de hacienda.
Los peones, lo llamaban tí.karé; por su naríz torcida de una sóla patada, tratando de amansar a un potro. Un mal recuerdo de su juventud, que resurgía en cada inspiración cuando las cosas no salían como el patrón quería; y Gómez, era el único responsable si alguna tarea rural no lograba sus frutos, ya que, éstas eran diagramadas con anterioridad en bosquejos y planillas de producción ganadera con mes anterior.
La hermosa brisa; por segundos, despejaba el nerviosismo de tí.karé. A la manera de un brazo, era sostenído por su propia respiración; para no caer a un precipicio sin retorno, a un despido factible.
Su patrón (hijo de inglés) Sergio William Neverfood, había ordenado llamarlo; para que se presentara a aclarar la actual e inesperada situación de rebeldía en el personal. Algo le habían murmurado de antemano; como no corresponde, de boca del cocinero del personal, Fernando Godoy.
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Lo que un patrón no se entera de su propio capatáz, lo logra de la cocinera de Mayoría. En este caso se trata de doña Ramona, quien mantiene la limpieza de la parte principal del casco de la estancia; desde las habitaciones de huéspedes hasta el cuarto y oficina de Neverfood.
Godoy es cocinero, únicamente del personal de Santa Juana. A su cargo, tiene la preparación del desayuno, el almuerzo y la cena de todos los peones; además de la faena de algún animal para consumo, con la ayuda de algún peón asignado por Gómez. Por lo general, se faenan tres ovejas por semana y una vaca por mes. De esta última, el lomito, el matambre, el peceto, la pulpa de nalga o cuadril, el mejor costillar con vacío… …en conclusión, los mejores cortes u otro pedido adicional, por parte de Sergio William; debían llevarse obligatoriamente a la heladera de Mayoría.
Fernando, se levantaba todos los días a la misma hora; las tres de la mañana. Tizaba el fuego de la matera, ponía a calentar agua suficiente para la clásica ronda de infusión del gauchaje. Allí mismo, colgaba la negra olla de hierro fundido, donde cocinaba el mbaipú de harina de trigo o de maiz. En otra olla, tambien negra, por el hollín producido en la combustión de leña; recalentaba el carayá, para quienes desearan repetir lo que sobró de la cena anterior. En el campo, nada se tira, salvo algunas piedras; cuando los gürises salen a cazar paloma o apereá en el eucalyptal o alrededores del rancho.
_¡La remil puta! ¡Añág membüí Godoy! ¿Qué le habrá contado al patrón?_se escudriñaba Gómez, en voz baja; mientras escupía los restos de la última mascada de tabaco del día_¡Pelotudo de mierda! ¡Qué necesidad tenía de adelantarse a mi palabra! Yo sólo esperaba saber, que orientación tomaba el asunto éste, de la rebeldía; antes de llevarle cualquier novedad a don Güiyiam_continuaba el capatáz, hasta que surgió como de la nada; como algo inesperado desde el interior del lavadero. Doña Ramona.
_¿Qué le pasa don Gómez; que hablando sólo, me pareció escucharlo?_en realidad, Ramona es de una gran sensibilidad auditiva, son de las mujeres que escuchan detrás de las paredes, pero no el tema de Sui Generis, precisamente. Con su afilada lengua de informante ha corrido a varios Encargados novatos y el último, desde hace más de medio año; sólo duró tres semanas en Santa Juana del Miriñay.
_¡Nada que le importe, doña Ramona!_respondió secamente tí.karé.
_¿Quiere tomar unos matecitos hasta que lo atienda don Sergio? Tengo agua caliente en la pava_remendó Ramona.
_No… …estoy bien acá, en la galería_porque Gómez, a partir de hoy; desconfiaría hasta del primer alonsito que se posara cerca u hormiga que se le cruzara transportando una hoja_¡Necesíto aire! ¡Necesíto aire!
CAPITULO 2
¿Recuerda, la vaca barcina?
Cualquier día normal, Gómez habría estado mateando y escuchando chamamé en el patio de su rancho, mientras su mujer preparaba la cena. Sobre la tierra fresca; descansando los pies desnudos de espuelas, polainas y alpargatas. Tregua… a los pisotones de los terneros recién destetados en el embudo; a los golpes, por la vuelta sorpresiva de una vaca que reniega entrar a la manga y te machuca, desde los dedos hasta los tobillos con el hueso de la cadera. Tregua… que duraría hasta las primeras horas del día siguiente, cuando la lona y el yute volvían a humedecerse, por las gotas de rocío sobre el pasto del piquete donde descansó su montado.
_¡Si mis pies hablaran!_ solía exclamar a su hijo, Antonio; al tiempo que éste ayudaba a desensillar su caballo. Sin palabra alguna, miraba a su padre hasta que terminara de hablar y luego se dirigía, con el animal a tiro y la cabeza inclinada hacia el bebedero, eludiendo la misma frase de su padre. Frase de todos los dias, luego de cada jornada. Cansadora, por cierto.
Ahora, podía ver como un lucero lo que desbordaba del farol. La luz, por la ventana y puerta de su rancho. Mil metros aproximadamente, hacia el norte, en el abra de la siguiente loma; estaba aquella señal de vida. Agudizaba su vista; parecía ver a su mujer impaciente con mate en mano y mirando hacia el casco. A su hijo, próximo al caballete del galponcito, esperando a su tata para aflojar las cinchas; así colgar el mandil y las bajeras, sudados por el último trote del zaino.
El relincho del animal en la caballeriza, era otra señal de que estaba quedando fuera de horario, y extrañaba la querencia. Incluso, si estuviese mal atado del cabresto; el equino llegaría antes que Gómez, con las calchas perdidas por el monte del arroyuelo, entre capatáz.roga y la Mayoría.
Había oscurecido, cuando Ramona despertó a Gómez; quien, seguía parado en el mismo lugar del corredor externo, con la mirada clavada en el horizonte. Había perdido la noción del tiempo, pero no el equilibrio.
_¡Góme´! ¡Góme´! ¡Heee, kara.í!_ insistía Ramona.
_¿Aaa? ¿Eee? Ahí voy_ de un giro de noventa grados, apoyado sobre el talón izquierdo; tí.karé, emprendió su marcha hacia el interior de la oficina donde era esperado por Neverfood. Con el temblor de sus miembros inferiores como yegüa escarceando en desfile; haciendo sonar sus espuelas el capatáz ingresó a la Mayoría.
_Cuénteme. ¿Qué pasó Gómez, esta mañana en el potrero 21?
_Me gustaría saber. ¿Qué le dijo el cocinero a usted?
_Soy yo, el que pregunta aquí. Usted, respóndame a mi.
Cuentos por Manuel Abal
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“El pasado 8 de Octubre se festejó el (1) Día del Trabajador Rural. Instituida en 1974, más tarde, derogada por la dictadura militar con ley de facto 22.248 de 1980. Recién en 2004 los peones rurales volvieron a festejar su día, cuando se declaró oficialmente el 8 de octubre como Día del Trabajador Rural. La celebración se realiza en esta fecha recordando el día de su sanción por Juan Domingo Perón, quien fue el propulsor del (2) Estatuto del Peón Rural en 1944.”
¿Sabes lo que más bronca me da? Es, que ese maletín me había confeccionado mi madre…
Estaba observando algunos medicamentos en la veterinaria de la estancia, más que nada su fecha de vencimiento y calculando las dosis existentes. Había que reponer y para ello es necesario un recuento por tipo de droga, teniendo en cuenta la próxima actividad a realizar. Por lo general, lo más necesario durante todo el año son los antiparasitarios externos e internos y aún más, entrando el verano, donde la temperatura ambiental aumenta llegando a máximos superiores a cuarenta grados centígrados. Variables entre treinta y cinco – cuarenta y dos. Esto ayuda a la proliferación de moscas (Oestrus ovis. Hypoderma bovis. Hypoderma lineatum) las que depositarán sus huevos en ovinos y en bovinos. Entre otras especies, son causas de la Miasis o bichera; infestación por larvas de dipterios.
El antiparasitario externo es el más utilizado por el personal, ya que, cada uno dispone de dos a tres envases para su transporte y están en constante reposición antes de recorrer los potreros. Estos envases son pintorescamente variados, elegidos inteligentemente por ellos; preferiblemente de plástico y no de vidrio, para facilitar su traslado sin riesgos de rotura por golpes. Algunos utilizan envases descartados de aderezos; de talco para el cuerpo; de crema para las manos; etc. Estos recipientes van dentro de una maletilla de lona o cuero, la que va prendida con un tiento en la parte posterior del basto por debajo del cojinillo. Con la misma importancia que tiene el lazo; la maletilla de antiparasitario no debe faltar en el equipo diario de todo peón rural. Salir sin estos dos elementos, es como salir a pasear por el campo.
Esa tardecita, volvía del campo “el zurdo” Ayala. _ ¡No le erra, un solo tiro al lazo! _ comentaban los paisanos en la matera. Regresaba de su recorrida, junto al capataz Cabral. Mientras desensillaban sus montados en la caballeriza, Ayala se percata del faltante de su maletilla.
_ ¡Me afanaron la maletilla!_ Ayala, desesperado.
_ ¡Qué te van a robar, si estábamos los dos solos! Se te habrá caído por el camino cuando galopamos_ se atajó espontáneamente Cabral.
_ ¡Qué raro! Nunca me olvido de nada. ¿Sabes lo que más bronca me da? Es, que ese maletín me había confeccionado mi madre y mañana es el Día de la Madre. Era un recuerdo de ella.
_ ¿’tá seguro que no te olvidaste cerca del molino, después que curamos al ternero de la osca pampa? Pá’ mi, lo dejaste allí tirado. Eso te pasa, por hablar de fútbol cuando estás trabajando.
_Entonces quedó cerca del bebedero_ se resignó Ayala _Mañana, si usté’ anda por allá… ¿Le podrá echar una miradita? Yo, ahora voy pa’ el paraje.
_Le miro por las dudas. Aunque, seguro se lo llevó un zorro. Ellos son como la mayoría de los políticos; pierden el pelo pero no las mañas.
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(1) Comisión Nacional de Trabajo Agrario. DIA DEL TRABAJADOR RURAL. Resolución 7/2004. Declárase al 8 de octubre de cada año. Bs. As., 7/5/2004. VISTO, la Ley Nº 22.248, y CONSIDERANDO: Que el sector representativo de los trabajadores propone que se restablezca el 8 de octubre de cada año como “Día del Trabajador Rural”. Que, esa era la fecha en que lo había instituido la posteriormente derogada Resolución M.T. Nº 476 de fecha 7 de noviembre de 1974. Que, históricamente se celebra en todo el ámbito de la República Argentina el 8 de octubre como el día del trabajador rural. Que, por ello resulta necesario el dictado de una resolución de esta Comisión Nacional, que proceda a adecuar los hechos al derecho, estableciendo el “Día del Trabajador Rural” como feriado con goce de remuneración para todos los trabajadores que se desempeñen en el ámbito del Régimen Nacional del Trabajo Agrario anexo a la Ley Nº 22.248. Que, considerada dicha propuesta y habiendo coincidido las representaciones sectoriales en cuanto a su procedencia, debe procederse a su determinación. Que, en consecuencia corresponde hacer uso de las facultades conferidas por el artículo 86 del Régimen Nacional del Trabajo Agrario anexo a la Ley Nº 22.248. Por ello, LA COMISION NACIONAL DE TRABAJO AGRARIO RESUELVE:
Artículo 1º — Declarar el día 8 de octubre de cada año como “Día del Trabajador Rural” en el ámbito del Régimen Nacional del Trabajo Agrario anexo a la Ley Nº 22.248.
Art. 2º — A los efectos remuneratorios regirán las mismas condiciones establecidas por el Régimen Nacional del Trabajo Agrario anexo a la Ley Nº 22.248 para los feriados nacionales.
Art. 3º — Registrar, comunicar al MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL a efectos de su remisión a la Dirección Nacional del Registro Oficial para su publicación y archivar. — Mario E. Burgueño Hoese. — Abel F. Guerrieri. — Guillermo Giannasi. — Miguel A. Giraudo. — Ricardo Grether. — Jorge Herrera. — Oscar H. Gil. — José M. Iñiguez. — Guillermo E. J. Alonso Navone.
(2) El Estatuto del Peón de Campo fue sancionado por Decreto-Ley N° 28.169, del 8 de octubre de 1944. La norma estableció por primera vez la aplicación de las normas laborales en la relación de trabajo rural: salarios mínimos, descanso dominical, vacaciones pagas, estabilidad, condiciones de abrigo, espacio e higiene en el alojamiento del trabajador. Tuvo gran importancia en las estancias, que se regulaban de acuerdo a antiguas prácticas semi-serviles y paternalistas que provenían de la era colonial. El autor de la norma fue Tomás Jofré y la misma fue propuesta por el Coronel Juan Domingo Perón cuando se desempeñaba como Secretario de Trabajo. Fue una de las normas más importantes sancionadas durante su gestión. El Estatuto del Peón de Campo se complementó con la sanción de la Ley 13.020 de protección al trabajador de cosecha y obrero de temporada, y que estableció la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, como instancia paritaria (sindicatos y empleadores). La legislación laboral para los trabajadores rural, a su vez, abrió camino para la sindicalización de los mismos, que crearon en 1947 la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y estibadores (FATRE), antecedente inmediato de la actual Unión Argentina de Trabajad
ores Rurales y Estibadores (UATRE).
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¡Metéle para adelante Pablo!
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Decidí llamar a mi viejo amigo Pablo y salí de casa a las veinte y treinta de la calurosa noche. Encontrarnos en el viejo bodegón de Santa Fe y Alvear; allí tienen una buena mesa de pool y la bebida bien fresca.
Preferimos sentarnos en la barra.
_Contame algo de tu vida_ continué, luego de los saludos efusivos que nos tenían acostumbrados años atrás.
_Acá andamos_ respondió secamente.
_ ¿Estás trabajando? Te noto más delgado.
_En realidad… ando más o menos.
_ ¿Te echaron de la fábrica?
_No, no es eso. Me peleé con Marcela hace tres meses atrás. ¿Recordás la morocha de la Facultad?
_Sí. ¡Qué hembra divina era!
_Y ahora, no sé qué me pasa, yo…_ titubeó Pablo
_Contame, si queres contarme. Pero, si te hace mal, cambiamos de tema_ intenté desviarlo.
_Encima, el viejo trolo del cuarto piso, me envió esta foto. ¡Porqué, no se va al carajo!… Me va todo mal y ahora me cuesta encarar a las minas. Las chicas del edificio empiezan a mirarme con desconfianza. Creo que el viejo les debe hablar de mí. El les arregla los vestidos y esas cosas. Era diseñador del Teatro Colón, antes de que lo privatizaran.
Íbamos por la tercera cerveza. Hablamos del partido de mañana; que Argentina le ganaría a Uruguay, tres a uno. Dos goles de la pulga Messi y uno de Palermo. El primero de cabeza. Pablo, ya estaba sacado de sí. Reía a carcajadas. De vez en cuando pegaba unos gritos de alegría.
Fue cuando entró la morocha acompañada hasta la esquina de la barra y lo abrazó con ganas. ¡Justo, delante de Pablo! Pablo estaba a mi izquierda; percibí que su buen ánimo había cambiado.
_Deja que pago yo. Me voy; mañana debo madrugar_ acerté.
_ ¡Che!_ interrumpió
_ ¿Qué?
_ ¿Vos, no vas a dejar de ser mi amigo si te cuento algo?
_ ¡Qué me estás diciendo, Pablo! ¡Por favor!
_Estoy viviendo con el viejo ése. El que te conté hoy temprano.
_ ¡No… qué va a hacer! ¡Metéle para adelante Pablo! Además, es tu decisión_ los ojos de Pablo cobraron vida; además de brillar por el efecto del alcohol_ Bueno, te dejo porque se me hace tarde.
Yo tenía mi historia terminada y era lo único que importaba.
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Enorme gusano amarillo
Siempre me fascinaron las historias de habitantes de la Tierra Media y hace tiempo descubrí una de sus entradas en la gran ciudad, pero nunca me animé a explorar por el temor de no volver a ver la luz del sol.
Hoy sentí coraje y me acerqué a la esquina de Corrientes y 9 de Julio. Llegué eructando, el queso gruyere del concurso anterior.
Me dirigí al lugar, rodeada de negras rejas tenía el aspecto de ultratumba. Ascendían y descendían, sin mover las piernas; sólo lo hacían cuando se entremezclaban con los residentes del exterior. No sólo presté atención a este detalle, sino también, al rostro de cada uno de ellos; apresurados y con mucho nerviosismo. Distinguí que los mismos que bajaban, a los pocos minutos volvían a subir, perdiéndose entre la gente en distintas direcciones.
¿Qué estará pasando, allí abajo? ¿Qué clase de monstruo habrá, que se dispersan con terror? Me pregunté.
Uno de ellos, salió a los gritos. _ ¡Maldición. Tengo que llegar a Retiro caminando. No llego al laburo! _ Y comenzó a correr por la 9 de Julio hacia el norte.
Decidí bajar y sacarme aquella vieja duda. Reconozco que me temblaban las piernas.
Desde lejos lo observé, protegido por extraños molinetes y hombres con camisa celeste; al enorme gusano amarillo, esperando devorar a los habitantes para luego desaparecer en el oscuro túnel. Destino incierto, del que todos temían no regresar.
Más tarde, supe que se trataba de un nuevo paro de subtes.
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Dos canciones y una película en la carta de un marine desertor
Contaba a todo el mundo: “La conocí en la escuela primaria, en su pobreza que muchos despreciaban”
¡Siempre fumando, como un morciélago!
Bella criatura de cabellos rubios.
Tu última mirada insinuante, desató en mi mente eternos pensamientos lujuriosos
que rodaban por mi frente como frías gotas de lluvia de Noviembre.
Después vino Good morning Vietnam y en sus trincheras, me sentí prisionero de tus recuerdos.
Escapé a la India, por no matar ni morirme de amor.
Fabricando sahumerios y budas de mazapán, me gané la vida.
Extrañé la hamburguesa de carne vacuna que compartimos juntos en la feria de Texas.
Casi fui monje, en una bailanta tibetana cuando sólo vi pelados.
Recibí tu postal de las calles de Philadelphia, veinte años más tarde; me contás que sos ramera de ejecutivos.
Ayer, pedaleando hacia el aeropuerto, me envolvió una espesa neblina; sin saber que casi llegaría el final de mi vida, cuando me sorprendieron dos ladrones que caminaban delante de mí.
Les rogué que se llevaran la bicicleta…
… que no maten mi sueño de volver a verte.
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!Déjen a Diego en paz!
_Dieciséis minutos, treinta segundos_ contabilizó Carlos, cuando por primera vez Messi tocaba la pelota.
_ ¡Dejáte de romper las bolas, Carlos! ¿Vos pensas, que los muchachos no se juegan dentro de la cancha? ¿Por qué no entras a jugar a vos? ¿Eh?_Erminio, mientras afirmaba el tabaco de un paquete sin abrir, contra la palma de su mano izquierda.
Era el segundo paquete del día. Hay bares que todavía permiten fumar para no correr a sus viejos clientes.
_ ¡Che. Paren un poco, que esto recién comienza!_ intentó calmar Fernando.
Unos segundos después, ingresa al bar “el Chancho” Moreto, contador de la tienda más antigua del pueblo. Se la pasaba diciendo que las ventas habían mermado. ¡Como que no existiese otro tema de conversación! Todos sabían; que se preocupaba más él, que el propio dueño _ ¿Está jugando Palermo?_ preguntó, acercando una silla a la mesa.
_ ¡Cagámos; Moreto hablando de fútbol!_ Erminio, con desahogo.
_ ¿Cómo anduvo hoy, la venta “Chancho”?_remató Carlos.
Erminio y Fernando, irrumpieron en carcajadas. Carlos festejaba su chiste, pero la presión de Uruguay sobre el área de Argentina, incomodó a un cliente de la mesa de atrás y éste descargó contra los cuatro _ ¡Hagan silencio!_ Fue como la reprenda de doña Dora; educadora; conservadora; que siempre prefirió a Moreto de entre sus cuatro alumnos de la primaria.
_ ¡Mové esa cintura Messi! ¡Aprendé de Verón o sino volvéte al Barza mañana!_ agregó, el mismo individuo de atrás; asomando de un letargo con aparente ebriedad.
_Ahora… quién hace callar a éste_ observó Moreto, como hablándoles al oido a cada uno de sus compañeros.
En el entretiempo, uno tras uno hacia el baño. El tipo seguía, a los gritos desde su mesa; que Maradona es una basura; que Messi en la cancha es como una pulga en un elefante. Todo el tiempo insultando al equipo argentino; ni siquiera los uruguayos lo hubieran hecho con tanto esmero.
_ ¡Este equipo no tiene que entrar al mundial, no se lo merece!_ gritaba.
Después vino el gol de Chile a Ecuador.
_ ¡Me imagino la cara de Correa! Es, como haberle hecho el gol la misma Presidente de Chile a los chavistas_ acotó “el Chancho”.
_ ¡Deja de hablá’ pavada!_ respondió Fernando.
Atrás, el tipo seguía vociferando barbaridades contra el plantel argentino y cada vez que la mesa de los cuatro enunciaba algo, más se animaba a continuar.
Después vino el gol de argentina. El bar estalló en festejo, entremezclándose con la explosión de las bombas de estruendo de cada barrio.
Todos festejamos cuando la selección argentina hace un gol, mientras los muchachos soportan las críticas, sudando la camiseta. Messi se sintió presionado desde el principio, por esta clase de gente, como el de la mesa de atrás. Quién, no paraba de gritar ofensas hacia los jugadores y hacia el mismo Director Técnico.
Después vino la conferencia de prensa de Maradona.
Raúl, el dueño del bar, apuntó con el control remoto hacia el televisor y apretó el Power _ ¡Diego tiene razón! ¡Se terminó! ¡Dejen a Diego en paz! ¡Voy a cerrar muchachos!_ terminante.
_ ¡Pará… ¿Qué pasa, Raúl?¿Por qué cerras temprano?_ inquirió Fernando, mientras todos los clientes se disponían a retirarse del bar, incluido el hombre de la mesa de atrás.
_ ¡Voy a cerrar!
_Mañana a las diecinueve, aquí_ concretó Erminio, mirando a los tres.
Los cuatro se pusieron de acuerdo, para ir a tomar algo y de paso disculparse con Raúl. Esta actitud, les garantizaba la entrada nuevamente al bar y la posibilidad de seguir disfrutando del Apertura.
_Los periodistas que critican al DT se olvidaron que el fútbol es un deporte, donde se gana o se pierde_ afirmo Fernando.
_ ¿Y qué tiene que ver eso, con las expresiones de Diego hacia los periodistas?_ resaltó “el Chancho”_ O acaso, ¿Lo estás justificando, vos también?
_No. Quiero decir, que tal vez Diego desea enseñarles que para hablar de fútbol primero tienen que mamar la cancha.
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