Egresando…
En un momento como este podría ponerme a calcular cuánto tiempo exacto, cuántos años, cuántos meses. A recordar fechas y eventos. A encerrar lo vivido en una serie de datos de esos que a los adultos, por lo general, nos dejan tranquilos.
Pero con vos aprendí que las cifras, los montos y tantas otras variables que parecen dominar el mundo, en realidad no son importantes.
Las cosas más valiosas son imposibles de contabilizar. De medir, de pesar.
Entonces me quedo con tu carita del primer día. Tus ojos abiertos de par en par, susto y ganas, mitad y mitad. Un universo de preguntas. Un desfile de pequeños rostros extraños. Y un puñadito de valor para animarse a entrar.
Cargabas a duras penas una mochila llena de útiles, cuadernos, lápices de colores. Todo el miedo y toda la expectativa.
Y mi miedo no era más chiquito que el tuyo, te lo puedo asegurar. Aunque haya hecho un enorme esfuerzo por demostrarte lo contrario.
Muchos de aquellos rostros desconocidos son hoy tus amigos. Los que te enseñaron a compartir, a jugarte por alguien, a pelearte de vez en cuando y a pedir perdón. Lecciones fundamentales para la vida que te espera.
Sin duda la amistad es, por lejos, el mejor de los tesoros que pudiste encontrar. Pero atención que no es un tesoro cualquiera. No es como un cofre colmado de oro o un montón de alhajas costosas. Es un tesoro que está vivo, que necesita dedicación y cuidados para seguir latiendo.
Pronto vas a saber que el último paso de un camino coincide siempre con el primer paso del camino siguiente. Por eso, cada ciclo que se cierra es, al mismo tiempo, un comienzo, una aventura por descubrir.
Hoy tu mochila está nuevamente repleta. Guarda los recuerdos de una etapa imborrable. Momentos que te ayudaron a crecer. Aprendizajes de aula pero por sobre todo de recreos.
Y lo curioso es que aunque está llena, no te pesa. Quizá porque no sólo llevás en ella lo necesario para iniciar una nueva etapa, sino porque es preciso que la sientas liviana para que puedas, por fin, empezar a volar.
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Me encanta leer, lo que nos pasa como mamá. Genial