Malditos celos

Nos introducimos en una problemática humana y aparentemente razonable en la vida de relación: los celos. Aquí, algunas pautas para superarse y así tener una vida más placentera.
1. Primer interrogante. Por qué sentimos celos?
Siempre escribo que las relaciones humanas son complejas. Nos enamoramos y perdemos el control de nosotros mismos y de nuestra realidad. Es un estado ideal pero definitivamente, debemos tener en claro que mientras el romance se extienda en el tiempo, debemos alimentarlo, fortalecerlo y llevarlo con total alegría.
Sin dudas que sentir celos nos hace sentir miserables e inseguros. Algunas veces se convierte en una tortura interior o se exterioriza con violencia verbal o física.
Titulares en periódicosde hechos macabros, siniestros y tristes han tenido su origen en los celos enfermizos.
Pero me explayaré solamente para las personas con una conducta normal, sin patologías. Ese campo, es exclusivo para profesionales de la salud y con un conocimiento científico sólido.
Desde que nacemos, pertenecemos a un mundo inseguro. El ser humano tiene incertidumbres. La única certeza es la muerte. Pero… somos seres inteligentes ( más de una vez lo he afirmado ) y es posible superar cualquier obstáculo.
Las incertidumbres nos alteran la conducta, nos llenan de preocupaciones y pensamientos negativos y nuestra esencia se va transformando. Estamos más irritables e intolerantes y en ese ámbito, desarrollamos los sentimientos más oscuros que, definitivamente, no nos permiten pensar con claridad.
En esa oscuridad, los celos toman partido y nos invaden. Tenemos celos porque nuestro espíritu es cerrado y mezquino. Nuestra mente está limitada y ahora, somos observadores y jueces del otro. Recuerden que los celos han destrozado parejas!
Sentimos celos porque somos intolerantes al mundo exterior. No permitimos que el otro se exprese o simplemente mire con sus ojos. Acaso nosotros no hacemos lo mismo?
Pero no lo expreso con aires de venganza, solamente para hacer una simple comparación.
Sentir celos no nos libera. No nos hace mejores personas. No nos permite ser libres y transitar cualquier vía con tranquilidad. Siempre estamos sigilosos, esperando la reacción del otro ante cualquier estímulo para echar a perder unas vacaciones, un evento, un día de campo…
Sentimos celos y nos sentimos frustrados por todo aquello que no poseemos o perdimos.
Generalmente, celamos la imagen física de un ser de nuestro mismo género si el otro aprecia belleza. Celamos la juventud, las largas piernas, la delgadez, los senos falsos. Celamos el color de los ojos y el cabello largo. Celamos la actitud femenina y celamos todo aquello diferente a nosotros. También, en ese combo, los celos se extienden a las cosas materiales, a nuestras ropas, a nuestro hogar, a nuestros hijos y sigo con una lista interminable.
Es momento de cambiar. El cambio es a partir de reconocer esta debilidad y por sobre todas las cosas, fortalecerse. Nadie condena a la persona celosa. Solamente, es un intento de mejorar las relaciones humanas porque, en mi creencia, todo ser humano tiene derecho a ser feliz.
2. Segundo interrogante.Para qué sentir celos?
Esta pregunta, se relaciona con las consecuencias de la típica escena de celos. No nos hemos preguntado alguna vez por qué desatamos tanta ira y luego, sentimos tristeza y vacío? Tomamos conciencia que perjudicamos a un ser querido y el sabor amargo no se endulza en un solo día… Luego de una escena de celos, el otro comprende nuestra personalidad y nuestro comportamiento. Toma distancia. Reconoce nuestra debilidad y entonces, especula con ella o con el tiempo, se aleja definitivamente. Nos convertimos en personas con un comportamiento previsible y entonces, cada vez es más difícil compartir ambos mundos.
Son justificados los celos? Necesitamos sentir celos? Para qué? Cuál es la finalidad?
Nos garantiza una mejor vida de relación?
A partir de estos interrogantes, los invito a reflexionar y elaborar una conclusión. Pienso que la mayoría de las personas considera ahora que los celos son sumamente destructivos para la vida en pareja, para la vida familiar y también, el ámbito laboral.
No necesitamos alimentar nuestro espíritu con celos. Son sentimientos negativos. Nos llena de dudas y nos encierra en una serie de suposiciones que se convierten en realidades.
Principalmente, necesitamos estar bien con nosotros mismos. Nunca aprendemos la lección. Si tenemos claridad en los pensamientos, si sabemos que una relación afectiva nos va a alimentar y nos va a completar, entonces hagamos que funcione de una forma armoniosa y maravillosa. Si tenemos la capacidad de comprensión para el otro, si estamos listos para brindar desinteresadamente, si podemos fortalecernos con los errores, si podemos ser más tolerantes… entonces estamos en condiciones de iniciar o continuar con nuestra relación.
No más planteos, gritos, escenas. Nos desubican y, buceando en el fondo de nuestros corazones, nos provoca una inmensa tristeza.
3. Evaluar quiénes somos y qué representamos para el otro.
Ser seguros de sí mismos. Esa es la consigna.
No juzgo conductas pero en muchas ocasiones escuché notas a personas del espectáculo por tv y se definen como ” muy celosas”. Qué error.
Para mí, las definiciones son las afirmaciones que tenemos de nosotros mismos. Y si todos los días enfatizamos esas afirmaciones, las sobredimensionamos y damos por sentado ( de por vida ), que tenemos este comportamiento.
Pienso que cuando una persona se define como celosa, el otro debería replantear el inicio de una relación!
De una buena vez, reconozcamos nuestras posibilidades y nuestras limitaciones.Tenenmos que amarnos con todos nuestros atributos y nuestros defectos pero especialmente… mejoremos nuestro carácter para que los seres que nos rodean estén felices y disfruten de nuestra compañía.
4. Elevar nuestro nivel de autoestima.
Anteriormente hice una pequeña introducción. La autoestima es una palabra que escuchamos muy a menudo pero no podemos aplicarla. Es un concepto que no alcanzamos a interiorizar. Decimos que tenemos alta la autoestima pero después nos degradamos y nos reducimos a pensar que no nos aman porque no utilizamos botox o porque subimos unos kilos durante el último mes.
Es una constante del mundo moderno. Someternos a cualquier cosa para elevar nuestro nivel de autoestima no reconociendo lo que ya poseemos que pueden ser atributos realmente valiosos y definitivamente únicos.
Soy realista. En algunas ocasiones, la magia del bisturí o de algún tratamiento nos permite mejorar la apariencia y podemos querernos más. Pero también, debemos utilizar la magia de la palabra escrita para mejorar nuestro ser interior. Con conocimiento, con nuevas afirmaciones podemos darle un brillo especial a nuestra apariencia y llenarnos de luz. Parecen palabras mágicas pero como siempre digo, todo aquello que nos permita mejorar, ser más positivos y ser más humanos, bienvenido sea!
Pienso que vivimos sumergidos en nuestras rutinas grises y en consecuencia, no podemos tener espacio para nosotros mismos. Cultivar la espiritualidad a través de lecturas, pequeños cursos, actividades humanitarias, son claves para elevar nuestra autoestima y convertirnos en mejores personas.
Si somos mejores personas o tenemos la firme convicción de mejorar, milagrosamente se irán sucediendo hechos positivos en nuestras vidas.
Ahora, en relación con los celos, una elevada autoestima será útil para minimizar todo aquello que antes nos angustiaba, nos incomodaba o nos hacía sentir inseguridad con el otro.
No podemos vivir presos de suposiciones. No podemos vivir comparándonos. Mejor, superarnos. Mejor, centrarnos en mejorar para poder sostener en armonía nuestro pequeño gran universo.
5. Confiar en el otro.
La base de una buena relación está en el diálogo. No importan capacidades intelectuales ni estratos sociales. Solamente la capacidad humana de amar y ser amado y dar a enterder nuestras ideas, nuestras opiniones, nuestras percepciones.
Con el diálogo se disipan nuestros temores y dudas y aprendemos a confiar en el otro.
Desde el principio, escribo para hombres y mujeres en general, sea cual fuere su orientación sexual y considero fundamental la relación de igual a igual, sin diferencias. Ninguno de los dos es el que domina o el dominado. Escribo sobre la relación en donde ambos cooperan para un plan común.
La confianza en el otro es creer. Creer en sus palabras y sus acciones.
Una vez que accedemos a las mieles del amor, debemos alimentar esa relación con hechos y palabras todos los días. No olvidemos de amar como la primera vez. No digamos que la rutina nos ha cambiado y que ya no hay tiempo para reflotar el romance. Alguna vez, dediquemos un día especial para nosotros mismos y para el otro y recordemos lo mucho que hemos amado a ese ser que nos está mirando con dulzura.
Todos somos humanos y cometemos errores. Recuperemos la confianza en el otro y dialoguemos acerca de temas que nos preocupan.
En lo personal, no es muy positivo reflotar el pasado de una persona. Los enamorados somos muy sensibles y hay hechos que nos pueden perturbar. Esto no significa que no nos interese la vida de la otra persona. Quizá, aún no estamos listos para escuchar y no reprochar. Quizá no estamos listos para escuchar y ser abiertos y definitivamente aceptar la vida del otro.
Si tu pareja tuvo una vida que no es compatible con tus ideales, no condenes. Rescata las cosas positivas y si está decidido desde el corazón involucrarse contigo, entonces con paciencia y todo el amor del mundo, inicia este nuevo camino.
No reprochemos. Confiemos abierta y plenamente. Existen en el mundo personas con buena esencia. Celar el pasado y las relaciones anteriores solamente saca a la luz nuestras inseguridades, nuestras limitaciones. Y peor aún, si se involucró con otras parejas con hijos, será muy difícil comprender su mundo y sus circunstancias.Será un verdadero infierno soportar nuestros cuestionamientos día a día.
Valoremos la experiencia de nuestra pareja. Siempre digo lo mismo: agradezco a todas las ex porque ellas hicieron posible que él esté aquí conmigo y sea un hombre maravilloso!
6. Evitar tensiones y planteos absurdos.
Es verdad. Algunas de nuestras acciones parecen absurdas y sin sentido con respecto a los celos. Ocasionan tensión y distanciamiento. Echamos a perder un buen momento en un café porque él o ella miró a una persona que pasaba por ahí. Quién sabe qué cosas provocaron su curiosidad.
Tampoco vamos a desplegar ningún argumento para justificar tal comportamiento. Algunas veces antes de preguntar es mejor beber el agua que acompaña el café que jamás bebemos y no dar mayor importancia a la situación.
Si reiteradamente nuestra pareja se obsesiona con el mundo exterior, demostrándonos que no tiene el más mínimo interés en atender nuestra conversación o nuestras caricias… entonces, hay una cuestión de fondo que debemos resolver. Ya es entonces, un asunto afectivo más complejo y grave….
Nuestra mente es rápida. En el momento, debemos discernir si es necesario formular preguntas o no. También, discernir si es un reclamo justo o absurdo.
Los seres humanos somos sutiles. Utilicemos la sutileza para bien. No para reprochar o hacer pasar un mal momento al otro. Indudablemente será un mal momento para nosotros también porque elevaremos la voz y será un acontecimiento ridículo que el tiempo jamás borrará.
Generalmente usamos la sutileza para desentrañar las más complicadas marañas. Para buscar las respuestas que queremos y albergar más dudas aún. Aplicamos la sutileza con sed de venganza y jamás recordamos que con sutileza podemos mejorar nosotros mismos y desarrollar un mejor comportamiento.
No vivamos heridos o perseguidos. Subamos la autoestima y miremos que el mundo que nos rodea es maravilloso. El hombre o mujer que hoy está a nuestro lado alguna vez nos eligió. Confirmémosle que esa elección ha sido acertada en su vida!
Hagamos planteos en el momento justo. Si hemos sido heridos con algo en especial, recordemos esencialmente que debemos tener calma primero para poder ser sutiles con nuestro reclamo. Con amor y dulzura podemos aclarar todo aquello que nos incomoda..
7.Utilizar el sentido del humor como bálsamo curativo.
En resumidas cuentas, nada es tan grave como parece. De una buena vez disfrutemos cada momento, observemos a las personas, compartamos risas y aceptemos que el mundo es variado y en cada momento, en cada lugar, hay seres humanos que por alguna cualidad o atributo físico puede llegar a captar nuestra atención o la de nuestra media naranja. No dramaticemos y echemos todo a perder.
Si vamos a la playa, disfrutemos de la bendición del sol y demos mayor importancia al cuidado de nuestros niños, al bronceado parejo y a la hora adecuada para tomar sol. No estemos pendientes de todo lo que ocurre alrededor nuestro.
Si vamos a compartir una velada y justamente cerca nuestro se sienta una muchacha con un escote exhuberante… no nos preocupemos. Ella no está allí para seducir a nuestro marido. Dibujemos una sonrisa en nuestro rostro. Liberemos nuestros fantasmas y por fin, tengamos una cena romántica. En esencia, esa es una gran ocasión para celebrar el amor, abrirse al diálogo, sincerarse y elevar la autoestima. En ese momento, nosotros somos los reyes y reinas de la noche para nuestra alma gemela.