Dicen que cuando no es tu hora, no es tu hora y es cierto. El viernes pasado un hijo de su madre me encerró (y luego se dio a la fuga) en la Autopista Dellepiane haciendo que me estrelle de frente contra uno de los muros de cemento, esos, que sirven para separa los carriles.
También, dicen que en esos momentos ves pasar tu vida en un instante, y también es cierto. No sé bien como explicarlo, pero en esa fracción de segundo en la que creés que te vas a morir pensás en todo lo que hiciste y que te gustaría hacer, en tus seres queridos, y decís que sea lo que Dios quiera (si no sos católico, no importa, te convertís ahí mismo)
Por esas cosas que tiene la vida, o porque no estaba en la agenda de la dama de negro, es que estoy acá pudiendo hablar con ustedes. Por eso, amigos míos, les digo que aprovechen sus vidas al máximo y vivan cada día como el último. Nunca se sabe cuando te puede cambiar la vida, ni las vueltas del destino. ¿Nunca se preguntaron que hace que un día especial sea especial (por ejemplo Navidad)? Uno lo hace especial, por eso, hagan que cada minuto valga.
Salute y gracias a todos los amigos y familiares que se ocuparon y preocuparon de mí
Antes que nada, mil disculpas por mi ausencia en estos últimos días y muchas gracias por sus respectivas visita
La viñeta de hoy iba a estar dedicada especialmente a mi hermana, que está comenzando una nueva etapa de su vida, muy linda por cierto, pero porque no hacerla extensiva a todos nosotros y recordar que el amor es un trabajo compartido, ¿no?