LA MAGIA DE LA RELIGIÓN

BUDISMO Auspicious Drawing

Budismo es un término usado en Occidente. En sánscrito y otras lenguas orientales es posible referirse a las enseñanzas del despierto sobre la ley natural“ (buddha-dharma); o “la comunidad” de budistas (saṃgha). “Buddha” es un título sánscrito que significa ‘quien ha despertado’.

El despertar se da gracias a un descubrimiento directo y personal; no debido a una revelación divina. Un Buda no es un dios, ni un ser sobrenatural, ni un mesías, ni un profeta. El budismo no afirma a un creador del universo y sus enseñanzas no son percibidas por sus seguidores ni como creencias ni dogmas, ya que estas mismas animan al practicante a que las cuestione, investigue y compruebe por si mismo, ya que sólo así podrá comprenderlas e interiorizarlas. El budismo también contrasta fuertemente con otras religiones porque la mayoría de sus escuelas niegan la existencia del alma, de una esencia, de un sí-mismo y de un “yo” duradero.

Budismo
Fundador Siddhārtha Gautama también conocido como Śākyamuni, Tathāgata o “El Buda
Ramas
  • Sur (Theravāda) (sútrico)
  • Este (Mahāyāna) (sútrico)
  • Norte (Vajrayāna) (tántrico)
Figuras simbólicas de devoción o “deidades Avalokiteśvara, Tārā, Adi-Buda, Amitābha, Bhaisajyaguru, Kwan Yin, Manjushri, Vairochana y otras.
Tipo no-teísta, religión dhármica
Nombre y número de seguidores budistas, de 200 a 1600 millones según la fuente
Escrituras Común a todas las escuelas es el Canon o Tripiṭaka (‘Tres Canastas’):
  • Vinaya
  • Sutra
  • Abhidharma
Los budismos del Este y del Norte añaden otros textos específicos a sus tradiciones.

Lenguas de las escrituras sánscrito, palí, chino, tibetano, japonés, coreano
Lugares sagrados Lumbini (Nepal), Bodh Gaya, Sarnath y Kushinagar (India)
País con mayor cantidad de budistas China
Organización internacional Comunidad Mundial de Budistas (con sede en Tailandia),
Símbolo La Rueda del Dharma
Edificios Pagodas, Vihāras, Estupas, Wats.
Monásticos bhikṣus, gelongs, lamas, bonzos, roshis

El propósito del Budismo es la erradicación definitiva del sufrimiento, insatisfacción vital, o descontento que se manifiesta de manera inevitable en algún momento de toda vida común porque está siempre presente en esta de manera potencial. Acorde al pensamiento budista, las causas auténticas de la insatisfacción, frustración o tensión son el anhelo ansioso, deseo o ‘sed‘ y sus concomitantes (aferramiento, aversión, temor, etc…).
Todas estas ‘pasiones‘ sólo pueden afligir a un “yo” distinguible y perdurable que los padezca, pero debido a que “yo” es una entidad que depende de otros factores para poder existir, es considerado en el budismo que no es diferenciable ni independiente como “creo”, sino que es una ilusión, un efecto que surge de la ‘ignorancia‘, es decir, de una percepción errónea de la vida, la existencia y el ser que lleva a identificar”me” con lo que en realidad no son más que memoria y una corriente continuada de procesos cognitivos específicos de la ‘mente y corazón‘ humanos que fluyen y varían en cada instante.

Aproximadamente en el siglo V a.C. Siddhartha Gautama, alcanzó la “iluminación”, o la verdad última mediante la cual los seres humanos se libran del ciclo de renacimientos. Se dice que Buda puso en movimiento la rueda del dharma al explicar la ley natural de las cosas a cinco ascetas en el curso de su primer serón en Sarnath, India. La rueda, entonces, simboliza su enseñanza.

Sarnath es una ciudad de India ubicada en el distrito de Varanasi, Estado de Uttar Pradesh, India. Es una de las cuatro ciudades santas del budismo, siendo el lugar histórico donde Buda por primera predicó el budismo, dando nacimiento al Dharma, y cuna de la primera comunidad budista, dando nacimiento a la Sangha.Según las crónicas, dos siglos después de la muerte de Buda, doce mil monjes budistas vivían en Sarnath, la ciudad floreció, especialmente en cuanto a arte y religión budista, gracias al patrocinio de ricos reyes y mercaderes en la vecina Varanasi, y el peregrino chino Xuan Zang reportó en el siglo VII que había unos 30 monasterios y 3000 monjes en Sarnath, así como algunos templos hindúes y un templo jainista que todavía existe. La ciudad fue saqueada y devastada por los turcos musulmanes y cayó en abandono, y no fue redescubierta hasta las expediciones arqueológicas de Alexander Cunningham.

Lotus FlowerEl budismo es practicado por mas de mil millones de personas en el mundo.
La enseñanza de Buda se resume en las Cuatro Nobles Verdades siendo su dogma central, la Ley del Karma, por la que los hechos buenos y malos repercuten en nuestra vida como una consecuencia natural de nuestro accionar, tanto a lo largo de la propia vida como en las próximas encarnaciones.
La meditación y la auto-conciencia son pasos esenciales para percibir la naturaleza de los acontecimientos internos. Así mismo, el budismo rechaza el determinismo ya que las personas son totalmente libres para marcar sus destinos, aunque hereden ciertas consecuencias de lo vivido en otras vidas (
Ley del Karma).

Para el budismo, en el universo no existe nada permanente, y por lo tanto tampoco puede existir una satisfacción eterna, la vida siempre está impregnada de sufrimiento, como se desprende de las Cuatro Verdades Nobles:

Duhkha:la vida es sufrimiento
Samudaya: el deseo es la causa del sufrimiento
Nirodha: eliminar el deseo elimina el sufrimiento
Magga: la iluminación se alcanza a través del Óctuple Sendero


El noble óctuple sendero (en sánscrito: Ārya sṭāṅga mārgaḥ · en pali: Ariya aṭṭhaṅgika magga) es considerado, según el budismo, como la vía que lleva al cese de dukkha (la insatisfacción o sufrimiento). Este cese del sufrimiento se conoce como Nirvana. El noble camino es una de las enseñanzas budistas fundamentales; la cuarta parte de las Cuatro Nobles Verdades. En la simbología budista, el noble camino es usualmente representado con la rueda del Dharma, donde cada rayo representa un elemento del sendero. Este símbolo también se utiliza para el Budismo en general.
Los elementos del noble camino óctuple se subdividen en tres categorías básicas: sabiduría, conducta ética y entrenamiento de la mente (o meditación); para rehabilitar y desacondicionar la mente. En todos los elementos del noble camino, la palabra “correcta” o “recta” es una traducción de la palabra “sammā” (Pali); que denota “plenitud”, “coherencia”, “perfección” o “ideal”. El noble camino es:

  • (Pali: paññā) Sabiduría
1 (Sánscrito: dṛṣṭi · Pali: diṭṭhi) Visión o Comprensión correcta
2 (saṃkalpa · saṅkappa) Pensamiento o Determinación correcta
  • (Sīla) Conducta ética
3 (vāc · vācā) Hablar correcto
4 (karmānta · kammanta) Actuar correcto
5 (ājīva · ājīva) Medio de vida correcto
  • (Samādhi) Entrenamiento de la mente
6 (vyāyāma · vāyāma) Esfuerzo correcto
7 (smṛti · sati) Estar-Presente o Consciencia del momento correcta
8 (samādhi · samādhi) Concentración o Meditación correcta

Aunque el camino está enumerado del uno al ocho, normalmente no es considerado como una serie de pasos lineales por los cuales uno debe progresar; más bien, como señala el monje Budista y erudito Walpola Rahula, los ocho elementos del Noble Camino “deben ser desarrollados de manera más o menos simultánea, dentro de lo que sea posible de acuerdo a la capacidad de cada individuo.

Lotus FlowerTipos de Budismo
Budismo Theravada
Practicado por el 38% de los budistas, es el más ortodoxo respecto a las antiguas tradiciones y según su filosofía, la salvación solo es posible para quienes realizan el adecuado esfuerzo para alcanzarla. Esto deja a los laicos fuera de la iluminación. El budismo Therevada se practica en Sri Lanka, Birmania, Tailandia, Camboya y Laos. Su doctrina respeta las tradiciones del siglo III a.C. Siendo el Tipitaka su principal fuente de doctrina. Rechazan a los bodhisattavas, puesto que su meta es convertirse en seres perfectos.
Budismo Mahayana
Esta variante del budismo es practicada por el 56% de los budistas. Más liberal que el Theravada, consideran que todos pueden alcanzar la salvación. Mahayana significa “gran vehículo” y como línea religiosa, data del siglo I d.C. Forma parte del budismo practicado en China, Tíbet, Mongolia, Nepal, Corea y Japón. Su práctica rechaza varias formas de devoción popular y considera que la meta de la vida no es llegar a ser perfecto sino ayudar a los demás a alcanzar la iluminación. Equiparan así compasión y sabiduría como medio para lograr la iluminación. Entre las escuelas budistas mahayana se encuentran el Zen y Tierra Pura.
Budismo Tántrico
El budismo tántrico surgió dentro de la tradición budista mahayana. Los tantras son textos que fueron trasmitidos secretamente hasta los sigos V y VI d.C. Estos surgieron originalmente en la India. Los tantras fomentan la evocación de los dioses, búsqueda de poderes mágicos, cantos sagrados, uso de mudras (gestos corporales) y meditación. El budismo tántrico enfatiza el presente más que el nirvana en una meta futura. Fue llevado al Tibet por Padmasambhava, en donde adquirió gran importancia.
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CRISTIANISMO Jesus Fish

Cristianismo
Fundador Jesucristo
Deidad Dios
Tipo Monoteísmo, Abrahámica
Nombre y número de seguidores Cristianos, unos 2000 millones
Texto sagrado La Biblia
Tierra Santa Jerusalén, Belén, Nazaret

País con mayor cantidad de cristianos Estados Unidos
Ramas Catolicismo, Ortodoxismo, Protestantismo
Símbolo La cruz
Comunidades Congregaciones
Templos Iglesias
Clero Sacerdotes, Pastores

El cristianismo es una religión monoteísta de origen judío que se basa en el reconocimiento de Jesús de Nazaret como su fundador y figura central. Sus seguidores creen que Jesús es el hijo de Dios y el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, muriendo por los pecados del género humano, resucitando luego de ello.
Jesus Fish
Dentro de sus escritos sagrados, comparte con el judaísmo el Tanaj, llamado Antiguo Testamento por los cristianos. Por este motivo es considerada una religión abrahámica junto al Judaísmo y al Islam.
Jesus Fish
Sus inicios datan del año 33 aproximadamente, cuando era considerada una secta judía al igual que otras creencias de la época. Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano en el siglo IV, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras culturas a través del mundo. En la actualidad posee más de 2.100 millones de adherentes, o cerca de un tercio de la población mundial, siendo la religión con más seguidores del mundo. Bible 1

La palabra “cristianismo” proviene del griego χριστιανους, christianóus, ‘cristiano’, la cual a su vez proviene del nombre propio Χριστός, Christós, traducción del hebreo “Mesías” que significa “Ungido”. El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles:
«Después de esto, Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Allí estuvieron con la iglesia un año entero, enseñando a mucha gente. Fue en Antioquía donde por primera vez se les dio a los discípulos el nombre de cristianos»
Hechos 11:25-26.

Para la historia occidental, el tiempo se divide antes y después de Cristo. El dogma cristiano afirma la encarnación de un dios en la humilde existencia de un hombre.

Para los cristianos, la cruz recuerda la crucifixión de Jesús y simboliza el amor que sintió por la humanidad al punto de ofrendar su vida por los pecados ajenos.
Los cristianos creen que Jesús fue e
l hijo de Dios. Su símbolo es la cruz que significa el lugar en donde él murió. Bible 1

Los encuentros del cristianismo con la filosofía helenística, dieron origen a diferentes grupos como el gnosticismo, el arrianismo y otros, hasta que se fue definiendo el cuerpo doctrinario y se consideró herética toda desviación del credo oficial.

Los primeros cristianos fueron perseguidos por el Estado Romano, persecuciones que acabaron en el 392 d.C. La unidad de la cristiandad se rompería primero en el siglo V, con la separación de algunas comunidades orientales, luego en el siglo XI por la ruptura entre Roma y Bizancio y finalmente en el siglo XVI con la Reforma Protestante. Los últimos siglos han dado lugar a numerosos grupos de origen cristiano pero independientes de la tutela romana.


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Hinduísmo Bhagavad Gita

El hinduismo no posee fundador, no es una religión ni una filosofía sino una suma de ellas, u n conjunto de creencias metafísicas, religiosas, cultos, costumbres y rituales que conforman una tradición, en la que no existen ni órdenes sacerdotales que establezcan un dogma único, ni una organización central. Se trata más bien de un conglomerado de creencias procedentes de pueblos de diferentes regiones junto con las que trajeron los arios que se establecieron en el valle del Río Indo. Originariamente la palabra HINDÜ proviene del idioma persa, hindu, que era la manera en que los persas pronunciaban el nombre del río Sindhu (en español, el río Indo, que antiguamente era la frontera de Indostán). Según la Real Academia Española, la palabra en castellano proviene del francés hindou.
Bhagavad Gita
Los hinduistas llaman a aquella tradición religiosa sanātana dharma (‘religión eterna’), porque creen que no tiene principio ni tendrá fin. Según ellos ha existido durante más de 5000 años. Consideran que el hinduismo es la tradición religiosa más antigua del mundo.

En el hinduismo hay diversidad de creencias, pero básicamente los hinduistas creen que detrás del universo visible (māyā), al que atribuyen ciclos sucesivos de creación y destrucción, hay otra existencia eterna y sin cambios. Abandonar el ciclo de reencarnaciones (samsara) y retornar al universo espiritual constituye el mayor de todos los logros para los hinduistas.

En la corriente hinduista impersonal, Dios es denominado Brahman. Todos los demás seres son su expresión, por lo que se le considera principio del universo. Esta visión puede ser llamada panteísta.
Bhagavad Gita
Sin embargo, la complejidad del hinduismo es tal, que difícilmente puede etiquetarse o darle una descripción. Una de sus características es la multiplicidad de dioses. En textos occidentales llegó a hacerse popular la tríada hindú, llamada Trimurti (‘tres formas [de Dios]’: los dioses masculinos Brahmā, Vishnú y Shivá), pero generalmente nadie adora a los tres dioses.Muchos hinduistas adoran a la diosa Durga (conocida por algunos por uno de sus aspectos como Kali), pero también a un gran número de otros dioses, incluidos dioses comarcales.

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Taj Mahal
Corría el año 1607, cuando el príncipe Shah Jahan, heredero del Gran Imperio Mongol, de 20 años de edad, conoció a Mumtaz Mahal, de quien se enamoró perdidamente. La Ciudad de Agra -La India-, celebró la coronación de esta princesa persa-musulmana de 19 años que se transformó en la segunda esposa y la Favorita de su emperador. Y vivieron un gran amor…pero Mumtaz murió mientras acompañaba a su marido en Berhanpur en una campaña que el Emperador realizó para sofocar una rebelión y luego de dar a luz a su 14º hijo. Pero antes de morir le pidió a su esposo que cumpliera estas cuatro promesas: Que construyera su tumba;
Que se casara otra vez;
Que fuera bueno con sus hijos;
Que visitara su tumba cada año en el aniversario de su muerte.

Shah Jahan comenzó la construcción del Rauza (tumba), y emplazó la construcción en los bancos del río Yamuna en 1631 Veinte mil personas trabajaron en la obra durante 22 años (hasta 1653) dando forma en mármol blanco a una arquitectura que fusiona la tradición hindú con la persa-musulmana. Los materiales fueron transportados desde Makrana a 300 kilómetros de distancia mediante 1000 elefantes. Las piedras preciosas fueron traídas desde Bagdag, China, Afganistán, Tibet, Egipto, Persia, Yemen, Rusia y Ceylán para adornar el interior y el exterior de esta tumba. Sin embargo, este esfuerzo monstruoso tuvo un alto costo para Shah Jahan que vivía enloquecido por su homenaje de amor. La ruina económica provocada por la elocuente obra originó la pérdida de su trono. Uno de sus hijos, Aurangzeb, derrocó a Shah Jahan y encerró a su padre en el Fuerte del Agra. Allí pasó Shah Jahan el resto de su vida, contemplando desde las rejas la maravillosa obra a la cual dedicó su vida y su imperio y que es aún hoy el monumento más impactante de la India. Este descomunal mausoleo, construido como tributo a la memoria de la amada esposa del emperador, es en realidad el regalo de Shah Jahan a toda la raza humana. Las historias de la Corte señalan que el nombre de “Taj Mahal”, traducido generalmente como “Palacio de la Corona” o “Corona del Palacio” no es más que la versión abreviada del nombre de la emperatriz Mumtaz Mahal. Hoy constituye una de las “Siete Maravillas del mundo”, pero por siempre seguirá simbolizando el más grande…. …monumento al amor…La prenda de amor de un emperador: En el siglo XVI Babur, descendiente de Gengis Khan y de religión islámica, fundó la dinastía mogola, vocablo persa que sustituye a «mongol» para borrar las connotaciones de barbarie que esta palabra tenía. Al conquistar el norte de la India en 1526, creó un gran imperio que subsistió hasta 1857, con capital en Agra, ciudad que tanto él como sus sucesores se dedicaron a embellecer. En la arquitectura islámica de este momento, continuadora de la tradición persa introducida en el subcontinente en los siglos XI y XII, la distinción entre edificios civiles y religiosos es menos pronunciada que en la arquitectura cristiana. Concebida para subrayar el dominio de la fe coránica, se caracteriza por la clara geometría, la simetría y el equilibrio. Cada elemento aislado se inserta dentro de un marco unificador de compleja decoración geométrica. La construcción se configura en torno a un eje dominante de oración, orientada hacia La Meca, la ciudad santa del Islam.

ISLAMISMO Word Of Allah

La Doctrina Islámica tiene seis pilares en su Fe que forman parte de las acciones interiores de los musulmanes y cinco pilares que son una adoración tanto interior como exterior, que son:
Dar el diezmo. Hacer el Ramadán La peregrinación una vez en la vida al menos. La aceptación de fe.Orar 5 veces al día.

Los eruditos musulmanes plantean que la creencia dentro del islam tiene seis pilares que la conforman, conforme al Corán todos los musulmanes tienen que creer en Dios, Sus ángeles, Sus Libros, Sus profetas, la predestinación y en la próxima vida
Word Of Allah
Dios en el Corán se nombra a sí mismo como Allah, nombre derivado de la raíz semítica El. Si bien el término es más conocido en Occidente por su utilización de los musulmanes como referencia a Dios, éste es utilizado por los hablantes de árabe de todas las religiones abrahámicas, incluidos los cristianos y los judíos, en referencia a “Dios”. La creencia en Dios dentro del islam consiste en cuatro aspectos:

  1. En Su existencia. Esto primeramente por guía del Creador a Su siervo, posteriormente por evidencias del instinto natural del ser humano, la razón, los sentidos, signos en la creación y como prueba principal; los textos sagrados.
  2. En que Él es el único, en Sus actos y dominio de este Universo, es decir; Él único Creador, Sustentador, Soberano, etc.
  3. En que Él es la única divinidad y sustentador de las cualidades divinas, por lo tanto solamente Él es el merecedor de la adoración.
  4. En Sus nombres y atributos: Consiste en afirmar de Dios lo que ha afirmado de Sí mismo en el Corán o a través del Profeta Mahoma, sobre sus nombres y atributos divinos, sin distorsión, negación, o asemejarlo a algo de este mundo.

Dado que se trata del mismo Dios de cristianos y judíos, las cualidades que los musulmanes le atribuyen son básicamente las mismas que le atribuyen aquellos, pero hay diferencias considerables. Es reseñable, sin embargo, que el islam, a semejanza del judaísmo pero alejándose del cristianismo, insiste en su radical unidad (tawhid), es decir, que es uno y no tiene diversas personas (como afirma en cambio la mayoría de las corrientes cristianas con el dogma de la Trinidad) en su carácter incomparable e irrepresentable.
Word Of Allah
El islam se refiere a Dios también con otros noventa y nueve nombres, que son otros tantos epítetos referidos a cualidades de Dios: El Clemente (Al-Rahmān), El Apreciadísimo (Al-’Azīz), El Creador (Al-Jāliq), etc. El conjunto de los 99 Nombres de Dios recibe en árabe el nombre de al-asmā’ al-husnà o “los más bellos nombres”, algunos de los cuales también han sido utilizados por cristianos y judíos o han designado a dioses de la Arabia preislámica. Algunas tradiciones afirman que existe un centésimo nombre que permanece incognoscible, que es objeto de especulaciones místicas, y que se define en ocasiones como el Nombre Inmenso (ism al-’Azam), o como el Nombre de la Esencia, figura que también existe en el judaísmo, y que ha tenido una gran importancia en el sufismo. Otras veces, se utiliza simplemente la palabra rabb (señor).
Word Of AllahLa palabra Allāh está en el origen de algunas palabras castellanas como “ojalá” (wa shā llāh: y quiera Dios), “olé” (wa-llāh: por Dios) o “hala” (yā llāh: oh Dios).

La prohibición más seria en el islam es el politeísmo.

La fe en los ángeles dentro del islam consiste en:
1.Su existencia.
2. En aquellos ángeles de quienes se saben sus nombres (por la revelación) como Gabriel o Rafael y de aquellos cuyos nombres ignoran, creen en ellos en general.
3.En sus cualidades, creen que el ángel Gabriel se le apareció a Mahoma en diferentes formas. Son siervos de Dios y no desobedecen a Dios en lo que les ordena, no poseen cualidades de señorío o divinidad, son una gran cantidad, muchísimos y su número solamente lo conoce Dios.

    Libros revelados

    • El Corán (Qur’an ) revelado al profeta Muhammad.
    • La Torá (At-Tawrat) revelado al profeta Moisés.
    • El Evangelio (Al-Injil) revelado a Jesús (Issah para los musulmanes), hijo de María (Maryam).
    • Los Salmos (Az-Zabur) revelados al rey David.

    Word Of AllahEl Corán es el libro sagrado del islam. Los musulmanes creen que fue revelado a Mahoma por el arcángel Gabriel entre 610 y 632, fecha esta última en la que falleció dicho profeta. Además de su memorización, se dice que los seguidores de Mahoma escribieron el Corán en pergaminos, piedras y hojas.

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    JAINISMO

    La esvástica o suástica es una cruz cuyos brazos están doblados en ángulo recto, ya sea hacia la derecha 卐 o bien, hacia la izquierda 卍. El término proviene del sánscrito swastika, que significa “buena suerte” (literalmente “forma bendita”). Geométricamente, sus 20 lados hacen de ella un icoságono irregular.
    Se trata de un monograma generado por la conjunción de las letras su astí (en idioma sánscrito su: ‘muy’, astíka: ‘auspicioso’) en caracteres ashoka (anteriores a las letras devanágari, que son las que desde hace varios siglos se utilizan en la escritura del sánscrito). Según algunos autores esto demuestra que el símbolo no fue creado en esta era, sino aproximadamente en el siglo V AC. Aunque los vaisnavas (vishnuitas) dicen que la esvástica está “eternamente dibujada en una de las cuatro manos de Dios”. Otra probabilidad de su significado se trata que cada “cabeza” o “brazo” pueda representar a uno de los cuatros elementos, uniéndolos así en plenitud.

    Este símbolo, que ha venido apareciendo repetidamente en la iconografía, el arte y el diseño producidos a lo largo de toda la historia de la humanidad, ha representado conceptos muy diversos. Entre estos se encuentran la suerte, el Brahman, el concepto hindú de samsara(reencarnación) o a Sūrya (dios del Sol), por citar solamente los más representativos. En principio la esvástica fue usada como símbolo entre los hindúes. Se menciona por primera vez en los Vedas (las escrituras sagradas del hinduismo), pero su uso se traslada a otras religiones de la India, como el budismo y el jainismo.

    Una creencia occidental moderna, probablemente apócrifa, sostiene que sólo la esvástica con brazos doblados hacia la derecha es una marca de buena suerte, mientras que la esvástica de brazos doblados hacia la izquierda representa un augurio nefasto. Incluso algunos occidentales la han nombrado arbitrariamente sauwastika, lo cual desde el punto de vista de la etimología sánscrita es un adefesio. No existen pruebas de esta distinción en la historia del hinduismo de la que proviene el símbolo y, no obstante la versión más corriente es la esvástica dextrógira, los hindúes de la India y Nepal siguen usando el símbolo en sus dos variantes. Los budistas casi siempre emplean la forma levógira. A principios del siglo XX el Nazismo adoptó la cruz esvástica como emblema y —a raíz de la Segunda Guerra Mundial— en Occidente se identifica mayoritariamente como un símbolo exclusivamente del Tercer Reich, desconociéndose prácticamente su uso pre-nazi.


    El jainismo es una religión de la India, fundada en el siglo VI a. C. por Mahāvīra. Se trata de una religión nastika (no teísta) y no reconoce la autoridad de los textos Vedas ni de los brahmanes.

    En la actualidad, el jainismo está presente en la India oriental (Bengala), centro occidental (Rajastán, Maharastra y Guyarat) y meridional (Karnataka). Se calculan aproximadamente unos cuatro millones de fieles jainistas, siendo la séptima en número de fieles entre las religiones de la India (un 0,4% de la población).

    Los más importantes en el Jainismo son los Tirthankaras (en número de 24) que fueron los primeros humanos que llegaron al desapego total mostrando el camino a todos los demás. El primero fué Risabha. A ellos también se los refiere como Jinas (conquistadores). Se los considera como simplemente perfectos. Todos los Jinas habrían nacido en familias principescas, luego renunciado al mundo y alcanzado la plena iluminación para cuando sintieron la proximidad de la muerte retirarse a la cima de una montaña donde su espíritu refulgente se extinguió (nirvana). La mónada espiritual (jiva) abandonó el cuerpo y ascendió a la cima de los cielos para no volver a encarnar ni a ciclar nunca más.

    Una idea similar sería utilizada por los budistas, posiblemente algo más tarde, proclamando una serie de 24 buddhas anteriores a Gautama, el Buddha que nació en el siglo -VI en la India. Su religión permaneció allí hasta el siglo XV en que desapareció de este país quedando en otros países asiáticos.(a notar que Pániker escribe siglo -VI y no VI ac).

    La versión cíclica de la eternidad arrastra a los espíritus que van encarnando bajo distintas formas de vida (lechuga, granito de polvo, fuego, serpiente, viento, vaca etc.)

    “En el infinito flujo del Samsara no existe ser vivo alguno que no haya sido el padre, el enemigo, el rey o el siervo de cada uno del resto de seres, por lo que uno está totalmente hermanado con el resto de seres vivos que ha nacido. O como dice Hemacandra, no existe un átomo en el universo que no haya sido ocupado por el espíritu en su infinito ciclo de existencias”.

    Hasta aquí algunas de las más conocidas por los occidentales…pero hay tantas más…como para hacer un libro…y eso sin detenerse en la magia especial de cada una…Podríamos citar a las religiones arcaicas, a las japonesas, a las chinas, al judaísmo, al sikhismo, a la New Age, a las tribales …

    Butterfly 4 …hay más, mucho más…Y PARA ESO, AMABLES LECTORES ESTÁN A SU DISPOSICIÓN LOS COMMENTS

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    , , atodono dijo

    El Seder Zeraim (hebreo: סדר זרעים) es el primer y más corto (”Orden”) Seder de la Mishná, la primera gran obra de la Halajá. Esta sección de la Mishná fue escrita por los sabios para informar a todos los judíos sobre lo que se tiene que hacer para cumplir las obligaciones bíclicas acerca de los rezos y mandamientos sobre la comida. La Halajá (o Ley Judía) contiene muchas obligaciones y restricciones acerca de las actividades agrícolas, y ordena un horario estricto para los tiempos de las oraciones.

    La mayor parte de Zeraim fue dejada fuera de la Guemará (la discusión rabínica de la Mishná). Es explicado teoricamente que los rabinos sintieron que los otros mandamientos tenían una mayor prioridad que los mandamientos agrícolas, que tratan mayoritariamente de las restricciones sobre la comida producida en la Tierra de Israel.

    El Zeraim está dividido en once tratados:

    Berajot (ברכות, “Bendiciones”)
    Peah (פאה, “Esquina”)
    Demai (דמאי, “Producto Dudoso”)
    Kilaim (כלאיים, “Dos Tipos”)
    Sheviit (שביעית, “Séptimo Año”)
    Terumot (תרומות, “Donaciones”)
    Maasserot (מעשרות, “Diezmos”)
    Maasser Sheni (שני מעשר, “Segundo Décimo”)
    Jalá (חלה, “Pedaço de Massa”)
    Orlá (ערלה, “Enxerto”)
    Bikkurim (ביכורים, “Primeros Frutos”)
    Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Zeraim”

    , , atodono dijo

    El Tanaj (del acrónimo en hebreo תַּנַ”ךְ) es el conjunto de los 24 libros de la Biblia hebrea. Constituye, junto a otros libros, el llamado por los cristianos Antiguo Testamento.

    El Tanaj también se llama Micra (מקרא, que significa “lectura” o “lo que es leído”).

    El acrónimo Tanaj proviene de las iniciales hebreas de cada una de las tres partes que lo componen, a saber:

    La Torá (תּוֹרָה), «la Ley»
    Los Nevi’im (נְבִיאִים) o «Profetas»
    Los Ketuvim (כְּתוּבִים) o «Escritos»
    La primera letra de כתובים (Ketuvim) a final de palabra se pronuncia J y no K, por eso es Tanaj y no Tanak.

    , , atodono dijo

    El Antiguo Testamento Católico y Ortodoxo contiene siete libros no incluidos en el Tanaj, llamados Deuterocanónicos. También se les ha denominado Apócrifos del Antiguo Testamento. Las traducciones de la Biblia que utilizan los grupos protestantes y evangélicos no contienen estos siete libros, sino sólo los veinticuatro del Tanaj, pero en un orden diferente.

    El término “Antiguo Testamento” es considerado ofensivo por algunos sectores del Judaísmo.

    , , atodono dijo

    Los libros en el Tanaj se agrupan en 3 conjuntos: la Ley (Torá), los Profetas (Nevi’im) y los Escritos (Ketuvim). A continuación se enumeran los libros que pertenecen a cada apartado:

    Torá (תּוֹרָה) la Ley ]La Torá se conoce también como el Pentateuco, del griego πέντε, pente, «cinco» , y τεῦχος, teûjos, «funda para libros»; proveniente del hebreo חֲמִשָּׁה חֻמְשֵׁי תּוֹרָה, Jamishá Jumshei Torá, «los cinco quintos de la Torá» o simplemente חֻמָּשׁ, Jumash , «cinco», una conjugacion de חמש(Jamesh).

    Génesis (בֵרֵאשִׁית) [bereshit-en el comienzo]
    Éxodo (שְמוֹת) [shmot-nombres de]
    Levítico (וָיִקְרָא) [vayikra-(y) leera]
    Números (בַמִדְבָר) [bamidbar- en el desierto]
    Deuteronomio (דְבָרִים) [dvarim- palabras]

    Nevi’im (נְבִיאִים) o los Profetas [editar]Yehoshua o Josué (יֵהוֹשע) o (יֵהוֹשוּע) [yehoshua- Yah es salvación, salvador]
    Shoftim o Jueces (שוֹפְטִים) [shoftim- jueces]
    Samuel o Shemuel (I Samuel o Shemuel y II Samuel o Shemuel) (שְמוּאֶל) [shmuel- D`s escucha]
    Reyes (I Reyes y II Reyes) (מֶלַכִים) [melajim- reyes]
    Isaías (יֶשַעָיה) [yeshaya- salvara D`s] o (יֶשַעָיהוּ) [yeshayahu]
    Jeremías (יִרְמִיה) [irmiya- levanta dios] o (יִרְמִיהוּ) [irmiyahu]
    Ezequiel (יֶחֵזְקֵאל) [yejezquel- fortalecera dios]
    El libro de los 12 profetas menores: (תְרֶי עַשַר) [treyə asar- en arameo doce]
    Oseas o Oshea (הוֹשֶע) [osheha- salvó]
    Joel (יוֹאֶל) [Yah es D`s]
    Amós (עַמוֹס) [amos- ocupado, persiondo]
    Abdías (עוֹבַדְיה) [ovdyəa- trabajo dios]
    Jonás (יוֹנַה) [yona- columba]
    Miqueas (מִיכַה) [mija- hay personas que piensan que ese ¿quien como dios?]
    Najum (נַחוּם) [najum- confortado]
    Habacuc (חָבַקוּק) [javacuc- un plantea en acadio o abrazado]
    Sofonías (צְפַנְיה) [tzfaña- norte de dios, ocultado de dios, agua de dios]
    Ageo (חָגַי) [jagayə- vacacion en lenguas semetas, mis vacaciones en hebreo]
    Zacarías o Zaharia (זכַרְיה) [zjaryəa- recurde dios]
    Malaquías (מַלְאַכָי) [maləajayə- angel, mis angeles]

    Ketuvim (כְּתוּבִים) o los Escritos [editar]Salmos Tehilim
    Proverbios Mishlei
    Job Iyov
    El Cantar de los Cantares Shir HaShirim
    Rut Rut
    Lamentaciones Eija
    Eclesiastés Kohelet
    Ester Ester
    Daniel Daniel
    Esdras y Nehemías Ezra Nejemyahu
    Crónicas (I Crónicas y II Crónicas) Divrei HaYamim Alef, Bet

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    Los Ketuvim (del hebreo כְּתוּבִים, «Escritos») es la tercera de las tres partes en que se divide el Tanaj (la Biblia hebrea, paralela al Antiguo Testamento de los cristianos); luego de la Torá o Pentateuco, y de los Nevi’im.

    Los tres libros poéticos (o “Libros de la Verdad”) (del hebreo סִפְרֵי אֱמֶ”ת, Sifrei Emet, también acrónimo de los nombres de los tres libros en hebreo):

    Libro de los Salmos
    Proverbios
    Job
    Los cinco rollos, leídos cada uno en otra festividad judía:

    Cantar de los Cantares (se lee en Pésaj)
    Rut (leído en Shavuot)
    Lamentaciones (leído en el ayuno de Tish’á Be’av)
    Eclesiastés (leído en Sucot)
    Ester (leído en Purim)
    Los libros históricos:

    Daniel
    Esdras y Nehemías
    Crónicas (1º y 2º)

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    Cantar de los Cantares (hebreo שִׁיר הַשִּׁירִים, Shir Hashirim), conocido también como “Cantar de Salomón” o “Cantar de los Cantares de Salomón”, es uno de los libros de la Biblia y del Tanaj. En la Biblia cristiana se encuentra ubicado entre los libros de Eclesiastés e Isaías, en la Biblia católica se encuentra entre Eclesiastés y Sabiduría, mientras que en la versión judía se ubica entre Rut y Eclesiastés.

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    “Cantar de los Cantares” es una forma antigua de superlativo en lengua hebrea, que tiene el mismo sentido que las conocidas expresiones “Rey de reyes”, “Libro de los libros”, “Santo de los santos” o Sábado de sábados. Este honroso tratamiento implica reputarlo “El Cantar por excelencia”, superior a todos los demás y el más singular y excelso entre los de su misma clase.

    En la Biblia Hebraica encabeza los libros llamados megillot. Su título indica un superlativo análogo al de “santo de los santos”, “rey de reyes”, “vanidad de vanidades”.

    La introducción a este libro indica brevemente a Salomón como autor del libro, y así lo han considerado las religiones judías y cristianas. Aunque muchos indican el año 600 a. C. como fecha del relato, es muy probable que éste fuera escrito con anterioridad, debido a su usual utilización entre los hebreos. Puesto que los manuscritos se encuentran en manos de la comunidad judía, es muy difícil hacer la prueba del carbono 14 a todas las copias de sus sinagogas; no obstante, si fuera obra de este singular rey del cual tenemos registro, estaría situado en el año 1020 a. C.

    La atribución a Salomón parece ficticia. El hebreo empleado en el texto es tardío y con algunos arameísmos e incluso influencias del griego. Ricciotti por todos esos motivos filológicos y del uso de la simbología pone la fecha de redacción en el siglo IV aC.

    Su canonicidad fue puesta en duda en ámbito judío pero establecida firmemente en el Concilio de Jamnia. En la tradición cristiana siempre ha sido considerado canónico. Llama la atención el uso que se da de este libro en la misa de la memoria de María Magdalena.

    Diversas interpretaciones sobre el orden y el género literario tomando en cuenta la alternancia de los cantos. Así, Lapide divide el libro en cinco secciones, Muntz en seis escenas, Bossuet en siete cantos… Pero hay aspectos que dan unidad:

    Se trata de dos amantes separados, que se buscan ávidamente, claman su amor común, se reúnen y se ven de nuevo separados, esperando llegar, después de una prueba de que triunfa la amada, a poseerse definitivamente

    , , atodono dijo

    Dado su carácter canónico dentro de la Biblia hebrea se ha dudado de que se le diera un sentido literal abogando más bien por un sentido alegórico. Por esta línea siguen Esdras (4 Esd 5, 24-26),[1] el Targum y el Talmud. Lusseau afirma:

    Algunas torpezas de exégesis más o menos fantásticas, no logran oscurecer la concepción esencial que se formaron del Cantar los judíos: la obra canta las bodas místicas del Señor con su pueblo escogido.

    cf. Cazelles, obra citada en la bibliografía, pág. 657
    Los analistas antiguos no judíos se mantuvieron fieles a esta explicación, y lo mismo hacen los judíos modernos y la inmensa mayoría de las confesiones cristianas: Dios es el perfecto esposo del pueblo creyente y, como cualquier pareja de amantes, ambos suelen sufrir desilusiones, desesperanzas y problemas. Con el cristianismo la imagen alegórica se actualizó: el cantar trata del matrimonio místico de Cristo con su Iglesia. Y aunque las correspondencias de la esposa hayan variado (la humanidad, el alma fiel) la interpretación simbólica prima durante bastante tiempo. Teodoro de Mopsuestia consideraba que el libro era una evocación de la relación de Salomón con una princesa egipcia.[2]

    El sentido literal fue vuelto a proponer por Sebastian Castellio (en el año 1537) en el ámbito judío. A partir de allí diversos exegetas cristianos entre los que se cuenta al mismo Bossuet le dan una interpretación literal que da pie para la interpretación alegórica.

    La otra escuela sostiene que la obra debe leerse en el sentido literal, es decir, no es más que una colección de cantos eróticos que celebran el amor humano protagonizado por esposo y esposa (cosa que también manda la Biblia). El libro evita cuidadosamente la profanación de este amor, ya que el casamiento de hombre y mujer es bendito por Dios y deseado por Él. No es la primera vez, como se ha dicho, que el tema es tratado en el Antiguo Testamento, y la santidad del matrimonio religioso justifica que se lo entienda tanto de manera llana como alegórica

    , , atodono dijo

    El Cantar de los Cantares, al no seguir un orden preestablecido, siempre ha planteado dificultades a la hora de dividirlo para su estudio. Se lo ha considerado dividido, según las diferentes consideraciones, en cinco secciones, en cinco cánticos, en seis escenas, en siete poemas y más, hasta llegar al caso extremo de considerarlo formado por veintitrés cantos. La división más moderna y aceptada es la siguiente, que consta de un prólogo, cinco poemas y dos apéndices:

    El prólogo (1, 2-4)
    Primer canto (1, 5 – 2,7)
    Segundo canto (2, 8 – 3, 5)
    Tercer canto (3, 6 – 5, 1)
    Cuarto canto (5, 2 – 6, 3)
    Quinto canto (6, 4 – 8, 7)
    Hay dos apéndices añadidos con posterioridad (8, 8-14)

    A primera vista, el Cantar de los Cantares se estructura como un poema de amor conyugal a voces o cantos alternos, ajeno a todo plan organizado y que escapa a cualquier categorización rigurosa.

    Trata de dos amantes, Salomón y Sulamita, que han sido obligados a separarse, que se buscan con desesperación, declaman su amor en una forma poética altamente sofisticada, se reúnen y vuelven a separarse, siempre con la profunda esperanza de volver a estar juntos para siempre, apoyándose en la antigua premisa de que “El amor siempre triunfa”.

    Panigarola, Jacobi y Guitton afirman que se trata de una obra dramático-lírica. Generalmente se niega que tenga carácter histórico

    , , atodono dijo

    Crónicas (hebreo, דִּבְרֵי הַיָּמִים א, “Divrei Hayamim Álef”), también llamado 1 Crónicas, Primer Libro de las Crónicas y Primer Libro de los Paralipómenos, es un libro bíblico del Antiguo Testamento. En la Biblia católica se halla ubicado entre II Reyes y II Crónicas, mientras que en el Tanaj hebreo se encuentra en el penúltimo lugar.

    El propósito de I Crónicas es unificar el pueblo de Dios, rastrear las raíces del rey David y de las doce tribus, y enseñar que la verdadera adoración debe ser el centro de la vida nacional e individual.

    , , atodono dijo

    La Septuaginta y la Vulgata latina dan a ambos libros de las Crónicas el nombre de Paralipómenos, que significa “que corren paralelos” a I y II Reyes. Esto no es del todo cierto, porque si bien las Crónicas en efecto describen los reinados de Israel, no narran hechos que se hayan omitido en los otros.

    Al igual que en el caso de Samuel, Reyes y Esdras-Nehemías, lo que en su origen fue un solo libro ha sido dividido más tarde y artificialmente en dos obras. La razón de estas divisiones era, seguramente, convertir el enorme texto del libro original en dos rollos de menores dimensiones y por lo tanto más fáciles de manejar. Por eso, este libro y II Crónicas deben considerarse partes de uno solo.

    Asimismo, debe señalarse que I y II Crónicas forman una clara unidad temática y estilística con Esdras y Nehemías

    El autor de I Crónicas es completamente desconocido, aunque la tradición judía lo atribuye al escriba Esdras, posiblemente en razón de las similitudes de vocabulario y estilo con el libro de su nombre.

    Su pensamiento demuestra que ha estudiado la doctrina y reflexionado largamente sobre ella de la mano de excelentes maestros judíos.

    Escribió su libro a fines del siglo IV o en la primera mitad del III a.C.

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    Contenido.

    A. Las genealogías (1:1 – 9:44).
    B. La muerte de Saúl (1Cronicas 10:1-14).
    C. El reino de David (11:1 – 22:1).
    D. El templo y los levitas (22:2 – 27:34).
    E. Los últimos años de la vida de David (28:1 – 29:30).
    Los Libros de las Crónicas hacen una relación histórica de los eventos más importantes del pueblo judío desde los orígenes hasta el decreto de Ciro el Grande que pone en libertad a los hebreos luego del Cautiverio en Babilonia.

    I Crónicas en particular narra el período comprendido desde los orígenes hasta la muerte de David. Cuenta la historia desde Adán hasta Saúl en su primera mitad (1Cr. 1-9) y luego la de David (1Cr. 10-29).

    , , atodono dijo

    Las Crónicas se diferencian de los Reyes en el sentido de que el Cronista ha preferido contar la historia de su pueblo pero poniendo en primer plano los asuntos de la religión. No logra esto mediante la confrontación documental sino más bien comparando cada episodio con los otros libros.

    La verdadera intención del autor de I Crónicas parece ser justificar teológicamente las soluciones que los maestros postexílicos dieran a graves problemas religiosos, políticos y religiosos; la manera de hacer esto es presentar al rey David como modelo perfecto de personalidad judía, refiriendo todo lo que David fue, hizo y dijo a los orígenes mosaicos de la Ley.

    Las Crónicas están, por lo tanto, relacionadas con la enseñanza o midrash, cuya técnica educativa fue siempre analizar el remoto pasado para explicar las realidades del presente.

    , , atodono dijo

    I Crónicas es un libro sumamente dependiente de sus fuentes, especialmente los Reyes. A veces las cita textualmente, pero otras se toma grandes libertades a fin de relatar los hechos de frente a sus objetivos pedagógicos.

    Independientemente de ello, la prosa del Cronista es muy rico: abrevia largos párrafos antiguos, moderniza la gramática y el estilo, omite repeticiones, desplaza y ubica correctamente ciertos acontecimientos y agrega su propia verba florida en numerosos puntos del texto.

    Sin embargo, supedita todo su trabajo al abrazo de la doctrina, la cual, evidentemente, conoce a la perfección.

    Sin embargo, llevado por su fe entusiasta, le gusta ampliar las cifras, y deforma a veces la realidad para dar mayor fuerza a sus tesis.

    , , atodono dijo

    Si se tiene en cuenta el hecho de que en el momento en que se escriben las Crónicas la mayoría de los judíos viven en la Diáspora, entonces queda muy claro que la intención del Cronista es exaltar la unidad del judaísmo.

    I Crónicas nos conduce por las genealogías, intentando demostrar que el davidismo se extiende hasta los tiempos contemporáneos (1Cr. 3). La genealogía de Saúl se corta en el Exilio y la de los sacerdotes principales se interrumpe también y no continuará sino en Nehemías 12:10 (Nehemias 12:10

    , , atodono dijo

    II Crónicas (hebreo, דִּבְרֵי הַיָּמִים ב, “Divrei Hayamim Bet”), también llamado 2 Crónicas, Segundo Libro de las Crónicas y Segundo Libro de los Paralipómenos) es un libro bíblico del Antiguo Testamento. En la Biblia católica se halla ubicado entre I Crónicas y Esdras, en tanto es el último libro del Tanaj hebreo.

    , , atodono dijo

    La Septuaginta que es la biblia de los 70 ancianos en Grecia y la Vulgata latina dan a ambos libros de las Crónicas el nombre de Paralipómenos, que significa “que corren paralelos” a I y II Reyes. Esto no es del todo cierto, porque si bien las Crónicas en efecto describen los reinados de Israel, no narran hechos que se hayan omitido en los otros.

    División del libro original [editar]Al igual que en el caso de Samuel, Reyes y Esdras-Nehemías, lo que en su origen fue un solo libro ha sido dividido más tarde y artificialmente en dos obras. La razón de estas divisiones era, seguramente, convertir el enorme texto del libro original en dos rollos de menores dimensiones y por lo tanto más fáciles de manejar. Por eso, este libro y I Crónicas deben considerarse partes de uno solo.

    Asimismo, debe señalarse que I y II Crónicas forman una clara unidad temática y estilística con Esdras y Nehemías

    Autor y época [editar]El autor de II Crónicas es completamente desconocido, aunque la tradición judía lo atribuye al escriba Esdras, posiblemente en razón de las similitudes de vocabulario y estilo con el libro de su nombre.

    Su pensamiento demuestra que ha estudiado la doctrina y reflexionado largamente sobre ella de la mano de excelentes maestros judíos.

    Escribió su libro a fines del siglo IV o en la primera mitad del III a.C.

    Contenido [editar]Los Libros de las Crónicas hacen una relación histórica de los eventos más importantes del pueblo judío desde los orígenes hasta el decreto de Ciro el Grande que pone en libertad a los hebreos luego del Cautiverio en Babilonia.

    II Crónicas en particular narra el período comprendido entre la muerte de David y la liberación final. Cuenta la historia de cada rey de manera muy esquemática y no exhaustiva, indicando en general: nombre del padre, nombre de la madre, duración del reinado, sucesor, lugar de la sepultura, principales acontecimientos y sincronía de cada uno de los reyes de Israel.

    Diferencias con los Libros de los Reyes [editar]Las Crónicas se diferencian de los Reyes en el sentido de que el Cronista ha preferido contar la historia de su pueblo pero poniendo en primer plano los asuntos de la religión. No logra esto mediante la confrontación documental sino más bien comparando cada episodio con los otros libros.

    La verdadera intención del autor de II Crónicas parece ser justificar teológicamente las soluciones que los maestros postexílicos dieran a graves problemas religiosos, políticos y religiosos; la manera de hacer esto es presentar al rey David como modelo perfecto de personalidad judía, refiriendo todo lo que David fue, hizo y dijo a los orígenes mosaicos de la Ley.

    Las Crónicas están, por lo tanto, relacionadas con la enseñanza o midrash, cuya técnica educativa fue siempre analizar el remoto pasado para explicar las realidades del presente.

    Utilización de las fuentes [editar]II Crónicas es un libro sumamente dependiente de sus fuentes, especialmente los Reyes. A veces las cita textualmente, pero otras se toma grandes libertades a fin de relatar los hechos de frente a sus objetivos pedagógicos.

    Independientemente de ello, la prosa del Cronista es muy rico: abrevia largos párrafos antiguos, moderniza la gramática y el estilo, omite repeticiones, desplaza y ubica correctamente ciertos acontecimientos y agrega su propia verba florida en numerosos puntos del texto.

    Sin embargo, supedita todo su trabajo al abrazo de la doctrina, la cual, evidentemente, conoce a la perfección.

    Sentido religioso [editar]Si se tiene en cuenta el hecho de que en el momento en que se escriben las Crónicas la mayoría de los judíos viven en la Diáspora, entonces queda muy claro que la intención del Cronista es exaltar la unidad del judaísmo.

    Presenta la comunidad davídica como continuadora y heredera de la sociedad mosaica y no vacila en hablar de una alianza entre Dios y David (2Cronicas 13:5) en los mismos términos en que el Éxodo (Biblia) habla de la alianza entre Dios e Israel (Éxodo 31:16).

    , , atodono dijo

    El Libro de Daniel es un libro bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj hebreo, que en las biblias cristianas se ubica entre los libros de Ezequiel y Oseas.

    Es el sexto de los libros proféticos y se lo incluye —por los cristianos— entre los Profetas Mayores (de los cuales es el cuarto, luego de Isaías, Jeremías y Ezequiel).

    Los judíos lo excluyen de los Profetas (Nevi’im) y lo colocan entre los Escritores (Ketuvim). Varias de sus partes son deuterocanónicas y solo las incluyen las biblias católicas.

    , , atodono dijo

    Género y dificultad [editar]Por su género literario, pertenece al género apocalíptico, de facil comprension. Dios muestra como da sabiduria a Daniel y como la dará a todo aquel que quiera ,por el simple hecho de tener voluntad y reconocer que el poder está en las manos del Altísimo.

    Orden [editar]Los judíos no lo colocan entre los Nevi’im o Profetas sino entre los Escritores o Ketuvim, lo que parece dar a entender que la colección de libros proféticos ya estaba completa y cerrada cuando se escribió Daniel. En la biblia hebrea se ubica en una situación muy extraña para un Profeta Mayor: entre Ester y Esdras.

    Los LXX va sexto entre los profetas, luego de Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Baruc y Ezequiel. Esta ubicación la heredaron luego todas las demás biblias cristianas.

    Canonicidad [editar]Hay tres secciones de este libro que no figuran en el original hebreo, y por lo tanto se consideran apócrifas. Las versiones judías y protestantes no las incluyen y sólo se encuentran en la Biblia católica. Son:

    Cántico de los tres jóvenes en el horno (Dan. 3:24-90)
    Historia de Susana (13)
    Bel y el Dragón (14)

    Idiomas [editar]El libro de Daniel fue escrito en tres lenguas diferentes:

    Hebreo: (1:1-2, 4a y 8-12);
    Arameo: (2, 4b, 7 y 28);
    Griego: las partes deuterocanónicas mencionadas arriba.
    El origen multilingüístico del libro ha sido confirmado por el hallazgo de los Manuscritos del Mar Muerto. Esta circunstancia es muy extraña, porque se produce a través de las dos partes del libro que, en cuanto al contenido, son completamente distintas. Hasta el día de hoy nadie ha conseguido explicar esta discordancia.

    La primera parte del libro narra la historia del profeta Daniel, quien según el mismo libro, vivió en Babilonia como exiliado junto con el resto del pueblo hebreo en el siglo VI a. C. En esta parte se narran las vicisitudes de Daniel y otros tres compañeros por ser fieles a Dios, al contrario de lo mandado por Nabucodonosor II, rey de los babilonios. Igualmente se narra la sabiduría de Daniel al interpretar correctamente los sueños y visiones del rey. Por último, la primera parte también narra lo sucedido con Daniel cuando los babilonios fueron conquistados por los los medos, comandados por Darío el Medo, los cuales más tarde fueron sometidos por los Persas.

    La segunda parte del libro históricamente puede referirse a lo sucedido en Medio Oriente (particularmente en el territorio de Palestina) cuando la Dinastía Ptolemaica y la Dinastía Seléucida peleaban por el territorio, y cuando Antíoco IV Epífanes intentó suprimir el culto judío en Jerusalén y reemplazarlo por un culto helenista.

    Existen además relatos deuterocanónicas, cuyos originales sólo se conservan en griego, por lo que no todas las iglesias las aceptan como parte del canon bíblico. Estas secciones son:

    La oración de Azarías.
    El cántico de los tres jóvenes.- el canto que entonan dentro del horno los compañeros de Daniel.
    La historia de Susana.
    Daniel y los sacerdotes de Bel.
    Daniel y el Dragón.

    Fecha [editar]Daniel tiene que ser más reciente que los profetas postexílicos, ya que ninguno de ellos lo cita, menciona ni le hace referencias. El texto contiene multitud de vocablos persas y griegas, lo cual hace pensar que es posterior a las invasiones de Ciro y de Alejandro Magno. El estilo y la redacción de esos pasajes confirman tal hipótesis.

    Los autores conocen muy bien la historia de la rebelión macabea, y, como profecía apocalíptica, incluyen en ella el estudio de los ángeles y el concepto de resurrección, que indudablemente aparecieron mucho después del Exilio.

    Por consiguiente, el libro debe haber sido compuesto antes de la muerte de Antíoco IV Epífanes, que persiguió a los hebreos entre 167 y 164 a. C.

    Contexto histórico [editar]A partir del Exilio, Israel nunca ha conseguido recobrar la libertad como nación independiente. Sucesivamente han estado bajo el dominio de caldeos, persas y griegos, de los lágidas egipcios y los sirios seléucidas .

    Grecia intenta imponerles el culto a sus dioses paganos y el judío común debe elegir entre adorar a Zeus o morir.

    Antíoco quiere ser divinizado y obliga a los judíos a que lo adoren como dios-rey. Entonces, Israel espera ansiosa y angustiada a su Libertador, no en el sentido mosaico, sino como aquél que vendrá a anunciar el nacimiento del Mesías.

    En esta difícil situación se ambienta el Libro de Daniel.

    Géneros literarios [editar]Según su aspecto literario, puede decirse que los seis primeros capítulos son narrativos y los seis últimos son apocalípticos y proféticos, configurando, entre ambos, una solemne afirmación de la majestad de Dios. Forma parte de la apocalíptica judía En cuanto a literatura apocalíptica, debe muchísimo al Libro de Ezequiel.

    Objetivos [editar]El libro intenta conformar una guía y una esperanza para los judíos perseguidos por el rey Antíoco. La historia que narra Daniel es prueba inequívoca de la fortaleza y el sostén que Dios ofrecerá a los hebreos, y los sueños y visiones del texto prefiguran el fin de la tribulación e investigan las causas y orígenes de los males presentes.

    Exhorta a la fe y a la paciencia, autotitulándose el medio por el que Dios ofrece un refugio ante los daños y promete la próxima y final liberación.

    Sentido religioso [editar]Hace, como otros libros del período, una teología histórica que estudia y explica los hechos desde un punto de vista religioso. Al ser un libro mesiánico, impetra la confianza y la esperanza en un futuro mejor, y representa la lucha entre el Bien y el Mal como los padecimientos del Pueblo del Pacto a manos de sus opresores.

    El Apocalipsis de Juan utilizará el mismo método, corregido, aumentado, modernizado y adaptado a la realidad de varios siglos después.

    , , atodono dijo

    El Eclesiastés (hebreo, קֹהֶלֶת, Kohélet, “congregador”), también conocido como “Libro del Predicador”, es un libro del Antiguo Testamento de la Biblia y del Tanaj, perteneciente al grupo de los denominados Libros Sapienciales o Didácticos, o Ketuvim. En el ordenamiento de la Biblia, Eclesiastés sigue a los Proverbios y precede al Cantar de los Cantares, mientras que en el Tanaj se encuentra entre estos dos mismos libros, pero en orden inverso: le antecede el Cantar de los Cantares, y le sucede el de Proverbios.

    No debe confundirse con el Eclesiástico, también un libro sapiencial del Antiguo testamento, de nombre similar.

    , , atodono dijo

    Nombre del libro [editar]En Eclesiastés 1, 1 Salomón se llama a sí mismo el “congregador”. En hebreo esa palabra es Qo·hé·leth, y en el Tanaj ése es el nombre que se da al libro. La Septuaginta griega le da el título de ἐκκλησιαστής, que significa: “miembro de una ecclesía (congregación; asamblea)”, y de ese título se deriva el nombre español Eclesiastés. Sin embargo, una traducción más exacta de Qo·hé·leth es “El congregador”, lo que también aplica mejor a Salomón. Indica con qué propósito escribió Salomón el libro. Significa también al orador dentro de una reunión.

    Autor y datación [editar]Eclesiastés es un libro postexílico, cuyo autor se llama a sí mismo “Hijo de David” y “Rey de Jerusalén” (Eclesiastes 1:12), atribuido tradicionalmente, al igual que el Libro de Proverbios, al rey Salomón. A pesar de ello, hoy se cree que se trata solo de figuras retóricas y no de una verdad histórica, entre otras cosas porque era habitual atribuir a Salomón cualquier obra filosófica eminente de la que se desconocía su autor —como lo era también, atribuir a David cualquier pieza lírica en el mismo caso—, y porque el estilo literario y el uso de la lengua lo ubica en tiempo de los persas de Ciro. Esto quiere decir que los estudiosos no creen que el libro haya sido compuesto ni por un rey de Jerusalén de la Casa de David ni por un hijo de éste, y por tanto, antepasado de Jesucristo.[cita requerida]

    El autor parece un hombre incuestionablemente ilustrado, un judío palestino que pertenece al grupo de los sabios. Como todos sus colegas, Kohélet conoce lo que pasa fuera de las fronteras de Israel, ha viajado y ha estado en profundo y prolongado contacto con el helenismo. Aunque esto es claro, mucho más difícil resulta establecer con cuál de las tres grandes corrientes de pensamiento helénico comulga o simpatiza: no se sabe si fue cínico, epicúreo o estoico.

    Por otra parte, las contradicciones del libro postulan la teoría de que pudo haber dos autores: uno imbuido de una filosofía pesimista y existencial y otro que intentó suavizar esa doctrina añadiendo meditaciones más positivas.

    Tanto Siegfried como Podechard sostienen que el libro estaría compuesto por una base original a la que se han ido añadiendo diversas partes. Ya el epílogo, por el modo en que menciona al autor, sería de redacción posterior. Otros refranes que echan mano de cierta métrica muestran quizás la intervención de otro autor. Sin embargo, los indicios no son suficientes todavía como para afirmar con certeza la diversidad de autores.

    La lengua del escrito es ya arameizante y las reflexiones corresponden más bien a un fondo helénico incluso posterior a Job:

    El Eclesiastés marca un progreso respecto a Job. Este último considera la felicidad terrena como una satisfacción adecuada; el Qohélet, en cambio, llega hasta asociar el dolor a la felicidad misma que se puede experimentar aquí abajo. Job se extraña de que el justo no esté saciado de bienes; el Eclesiastés declara que, aun saciado, no se siente todavía dichoso.[1]

    Canonicidad [editar]Estaba en el canon judío para el siglo I d. C. y aunque se elevaron dudas en ese ámbito, el Concilio de Jamnia los disipó. Se han encontrado fragmentos del Qohélet en las cuevas de Qumram. En el ambiente cristiano, solo Teodoro de Mopsuestia opuso o minimizó la canonicidad del libro.

    Contenidos [editar]La finalidad del libro es indagar si la vida tiene sentido. Es una especie de soliloquio existencial. En las tres primeras partes se habla de la decepción que producen los placeres y hasta el saber humano, las injusticias de la vida, etc. De ahí surgen una serie de consejos sobre la vida comunitaria y sobre el culto. En la cuarta parte se trata de las desventuras que producen las riquezas. La quinta trata sobre la diversa suerte del hombre justo y del malvado y cómo a veces se descubren injusticias aun cuando se subraya también la universalidad del pecado. En la sexta parte se trata sobre los avatares del destino y luego se da una alabanza a la sabiduría y a la laboriosidad.

    Esquema [editar]Se advierten en el Eclesiastés dos grandes series de reflexiones: Por un lado, la primera y más grande desarrolla el tema principal de la obra. Por otro, aparecen pequeños grupos de sentencias o proverbios que intentan balancear o suavizar a las anteriores. Por ello se discute si la obra pudo ser fruto de dos redacciones por dos autores diferentes, uno primitivo adscrito a un profundo y desolado pesimismo existencial y otro que amplió el texto y lo alteró parcialmente para modificar la interpretación del mismo en un sentido menos nihilista.

    El libro contiene, en total, seis líneas de argumentación para su tema y siete colecciones de proverbios. El primer grupo señala que debe preferirse la vida comunitaria a la vida individual o aislada, mientras que el segundo explica cómo debe efectuarse el culto religioso. Los demás aclaran que la vida ha de tomarse con seriedad, hablan de la sabiduría, de la virtud y del trabajo, salpicando estas enseñanzas con consideraciones sobra la vanidad del mundo y exhortaciones a disfrutar de las dulzuras que Dios ofrece al Hombre.

    La conclusión principal del protagonista del Eclesiastés refleja el conocido concepto del carpe diem desde un punto de vista judaico: disfruta del día, disfruta del momento. Quizás el mejor extracto de esta propuesta existencialista se encuentre en Ecle. 9:

    Anda, come con alegría tu pan y bebe de buen grado tu vino, que Dios está ya contento con tus obras. En toda sazón sean tus ropas blancas y no falte ungüento sobre tu cabeza. Vive la vida con la mujer que amas, todo el espacio de tu vana existencia que se te ha dado bajo el sol, ya que tal es tu parte en la vida y en las fatigas con que te afanas bajo el sol. Cualquier cosa que esté a tu alcance el hacerla, hazla según tus fuerzas, porque no existirá obra ni razones ni ciencia ni sabiduría en el she’ol a donde te encaminas»

    Eclesiastes 9:7-10

    Contenido doctrinal [editar]En el fondo demuestra una cierta desazón o desaliento. Tristeza le produce el seguir de las estaciones y el destino de los hombres y parece no tener ninguna esperanza tras la muerte. Así se comprende que elogie a veces los placeres del comer. A pesar de todo esto, el libro está salpicado de actos de fe, de alabanza, de confianza en la Providencia.

    Siguiendo y profundizando los conceptos expuestos en otros libros de la Biblia (por ejemplo en Job) en el sentido de que el judío de ese tiempo no está seguro de si existe un más allá, Kohélet intenta hacer un inventario de los bienes y males de la vida del Hombre: en caso de que no exista la vida eterna, se hace la siguiente pregunta: “¿Vale la pena vivir?” (Ecle. 1-3).

    Pero el predicador no mira a sus estudios con cariño ni los enaltece: más bien los trata en forma peyorativa desde un principio: “Todo es vanidad” (Eclesiastes 1:2).

    Se asemeja a Job en cuanto que desarrolla su objetivo no a través del diálogo o la narración, sino como si se tratara de una tesis. Luego de haber encontrado y propuesto sus hipótesis, las discute y desarrolla, avanzando sobre ellas hacia nuevas demostraciones que precisan, profundizan y rectifican sus presupuestos, pero sin llegar nunca a una conclusión definitiva.

    En efecto, esta característica —omnipresente en el libro— de llegar siempre a resultados fragmentarios y parciales otorga a muchas de las afirmaciones de Kohélet un valor relativo. Si se toman algunas de ellas aisladas y fuera de contexto, dificultan en gran medida la búsqueda de un orden lógico en la obra.

    Hablando en primera persona y formando un todo coherente con los demás libros didácticos, el Eclesiastés recoge además toda una serie de proverbios, dichos y reflexiones que forman parte de la sabiduría popular inscrita en la tradición religiosa judía.

    Problemas filosóficos y teológicos planteados [editar]El narrador se presenta a sí mismo como un buscador de la sabiduría, y para ello pasa por distintas fases en las que se pone a prueba para conocerse mejor y averiguar qué es lo “bueno” para el hombre. El enfoque del protagonista es quizás el más cercano al fatalismo y al estoicismo filosóficos de toda la Biblia, aunque continuamente Kohélet remite en última instancia a Dios como fuente última de sentido de la vida.

    El sentido de la existencia es el centro de las reflexiones de Kohélet. En un principio se dedica a disfrutar al máximo de los placeres; más adelante intenta saber todo lo que es posible saber. Luego medita sobre los límites de la vida, la muerte y el final; incluso toca temas de vigencia permanente, como la injusticia humana, política y social, y en muchas de sus frases se trasluce un relativismo del esfuerzo del hombre frente a la inevitabilidad de la vida y de la muerte, así como de los sufrimientos y penurias, destacando también el aparente triunfo del malvado y de la injusticia frente al aparente fracaso de los honrados y justos.

    Al plantearse el mismo problema que el libro de Job («¿Hay en este mundo sanción para el Mal y recompensa para el Bien?»), llega, al igual que el autor de ese libro, a una respuesta negativa. El motivo en Kohélet es que la realidad contradice las soluciones propuestas, y llega a estas conclusiones en términos mucho más “populares” y menos “académicos” que Job. Con frecuencia, Eclesiastés prueba sus afirmaciones por el absurdo: lo que sucedería si fuera cierta la contraria es imposible.

    En resumen, en el mundo no hay diferencia entre el bien y el mal, porque es evidente que el malo es más feliz que el bueno, y al bueno, aunque se lo premie con bienes, títulos y honores, sólo se le está entregando vanidades, cosas superficiales que en verdad no sirven para nada. De nuevo resuena la voz de Kohélet en Ecle. 1, 2:

    Vanidad de vanidades, vanidad de vanidades, porque todo es vanidad.
    Nada es seguro, nada es perdurable, nada satisface.

    Como obra de un período de transición en la filosofía hebrea, Kohélet se debate en el derrumbe del conocimiento tradicional, mientras aún no ha aparecido algo nuevo para reemplazarlo. En medio de esta confusión, el libro hace una amarga crítica de la felicidad, complementando las reflexiones de Job sobre el sufrimiento. Sin embargo, es más pedestre y no tan sutil ni elevado como Eclesiástico o Sabiduría, y está muy lejos del Sermón de la Montaña del Nuevo Testamento.

    Supuestos errores de doctrina [editar]El Eclesiastés ha sufrido variadas críticas, que dependen exclusivamente de citar fuera de contexto y en forma aislada algunas de sus afirmaciones. Así, se lo ha acusado de pesimista, escéptico y epicúreo.

    Estos así llamados “errores” desaparecen cuando se contempla a Kohélet en el marco de la sociedad, la religión y la filosofía de su época, ya que el libro se adapta muy bien a la doctrina hebrea de aquel tiempo y a los rígidos principios éticos y morales del judaísmo sin contradecirlos en nada.

    Kohélet y la Revelación [editar]Los paralelos de Eclesiastés con Job son, como se ha visto, muchos y muy estrechos, tanto en el orden ideológico como temporal y doctrinario. Ambos plantean la misma situación problemática, ambos dan soluciones incompletas y ninguno de los dos deja del todo satisfecho al lector preocupado por hallar una salida al dilema.

    Sin embargo, Kohélet es diferente a Job, pues Kohelet cree que la felicidad terrenal puede ser total y completa, mientras que Job admite que el dolor muy bien puede formar parte integrante de la dicha. Mientras el otro se lamenta de que no se colme de bienes al justo, este afirma que en ese caso, la felicidad no sería completa.

    Esta evolución ideológica del Eclesiastés con respecto a Job se centra, como él mismo repite, en la comprensión de la vanidad de los bienes del mundo (que tanto preocupan al autor de Job). Este reconocimiento de la fatuidad de las cosas es un paso adelante hacia el descubrimiento de las sanciones y premios de la vida de ultratumba, que el judaísmo tenía aún por descubrir.

    Pero es a partir de Eclesiastés que el hebreo religioso comienza a prepararse para cultivar los últimos grandes frutos doctrinarios del Tanaj. Ya no cree en la retribución o el castigo colectivo; no se deja engañar por el concepto de felicidad total y absoluta; desecha también la culpa individual, descubriendo las contradicciones de Job.

    Finalmente, Eclesiastés propende al desprendimiento de los bienes terrenales, niega que los ricos y malos sean verdaderamente felices y prepara el terreno para aceptar los nuevos ideales de pobreza y piedad que traerá consigo el Nuevo Testamento.

    Libro de las citas [editar]Estamos frente al libro más citado de la Biblia, incluso en la vida diaria, aunque el que utiliza sus dichos no sepa de dónde provienen:

    “Vanidad de vanidades, porque todo es vanidad”,
    “Los hombres vienen y van, pero la tierra permanece”,
    “Polvo eres y al polvo volverás”,
    “Todo tiene un tiempo bajo el sol, tiempo para la guerra y tiempo para la paz”,
    “Las palabras del sabio son como aguijones”,
    “Escribir libros es una tarea sin fin”
    “Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa: Tiempo para llorar, y tiempo para reír”

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    Esdras (he.: עֶזְרָא), libro bíblico del Antiguo Testamento, que en la Biblia católica se encuentra ubicado entre II Crónicas y Nehemías. Originalmente formaba con este último una sola obra.

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    En su origen, los libros de Esdras y Nehemías eran una sola obra que fue dividida artificialmente en tiempos posteriores. Ambos libros forman una unidad temática y estilística con I y II Crónicas.

    Su autor y fecha [editar]La tradición atribuye la autoría del libro al propio Esdras, aunque esta teoría no puede comprobarse por medios técnicos. Es casi seguro que en su origen haya sido escrito por la misma mano que Nehemías, aunque cambios de orden, adiciones y sustracciones han desordenado a ambos libros de tal modo que este aserto es también muy difícil de demostrar.

    Puede ser que Esdras y Nehemías hayan escrito el libro entero (”Esdras y Nehemías”) en conjunto. Admitiendo esto, parece que el “coordinador de redacción” fue el mismo Nehemías y se lo reputa responsable del libro completo, con correcciones y adiciones atribuidas a su colega Esdras. Sí se sabe que el ordenamiento, revisión y corrección del texto ocurrieron en tiempos posteriores a la redacción del libro.

    Si en verdad el autor fue Nehemías, entonces el libro fue redactado entre 431 y 430 a. C., cuando el hombre real había regresado por segunda vez a Jerusalén después de su visita a Persia.

    Probable biografía de Nehemías [editar]Nehemías es un personaje bíblico, considerado por algunos exégetas autor del libro que lleva su nombre. Perteneció probablemente a la tribu de Judá, y su familia debe haber sido natural de Jerusalén. Vivió durante la dominación persa de Judea, y fue copero del rey Artajerjes I, de quien obtuvo permiso para gobernar el país hebreo a fin de solucionar el grave estado del culto. Completó las obras del escriba Esdras antes de regresar a prestar servicio en la corte persa.

    Cronología y temas tratados [editar]Como queda dicho, I Crónicas, II Crónicas, Esdras y Nehemías constituyen una unidad temática. El autor de los dos primeros no corresponde con el o los de los dos últimos, aunque sí pertenecían a la misma escuela literaria y casi con seguridad formaban parte del personal de servicio del Templo.

    Concretamente, Esdras y Nehemías relatan los hechos acaecidos en un siglo entero, desde 538 a. C. (decreto de Ciro el Grande) hasta el fin de la actividad de Nehemías (432).

    La parte que corresponde a Esdras trata especialmente de la reconstrucción del Templo (Esd. 1-6) y de la organización legal del judaísmo (Esd. 7-10).

    A pesar de la prolijidad de ambos libros y el largo período que ocupan, no contienen ni la más mínima mención al lapso comprendido entre 516 y 448 a.C.

    Valor histórico [editar]Este libro concluye la parte de narración histórica estricta del Antiguo Testamento, si es que no se considera al libro de Ester en esta sección. El profeta Malaquías fue posiblemente contemporáneo de Nehemias y Esdras.

    El valor histórico de Esdras es innegable. El autor es un historiador competente y honesto en lo que respecta a la historia de su pueblo, y las fuentes en que echó mano continúan siendo válidas en la actualidad. Si bien tergiversa ligeramente ciertos acontecimientos, ello se debe a su evidente adscripción al partido de los davídicos, pero ello no quita la certeza con que elabora un retrato histórico del período considerado.

    Objetivos del libro [editar]Como empleado del Templo de Jerusalén, el autor de Esdras intenta demostrar que la única forma lógica de gobierno para Israel es la teocracia.

    Sigue, por tanto, el canon conocido como “Historia deuteronómica” —que ya estaba terminado cuando él comienza a componer Esdras—, formado por los libros del Deuteronomio, Josué, Jueces, I y II Samuel y I y II Reyes.

    Esdras pretende perfeccionar y profundizar en la historia deuteronómica subrayando los designios y actividades de Dios en los sucesos que narra. Así, convierte a David en la figura más importante de toda la Biblia, porque lo considera el perfeccionador de las leyes del legislador Moisés.

    Deja el autor sin efecto las distinciones raciales y religiosas entre Israel y las tribus del norte, a las que llama en conjunto con un único nombre (”Israel”) para simbolizar con ello la unidad davídica y mesiánica, y remarca la homogeneidad lingüística, histórica y cultural que cohesiona al pueblo de Dios.

    Los aspectos señalados son especialmente visibles en Esd. 1:5, 4:1 y 10:2.

    Aspectos religiosos [editar]Esdras, como Nehemías, es un libro mesiánico, y por lo tanto sigue a los reformadores religiosos judíos que entendían que Dios propone un nuevo paso hacia el Mesías.

    Ninguno de los protagonistas conseguirá restaurar a la Casa real de David, pero se hace evidente que van en la dirección correcta. La autonomía política judía se ha perdido, porque los personajes son fervientes judíos pero también funcionarios leales a sus jefes persas.

    Aquellos que han sido liberados por Ciro de Babilonia donde estaban cautivos, se aglutinan ahora alrededor del Templo y adoptan una actitud aislacionista y legalista. Existe el peligro de caer en el esoterismo, pero los profetas mantendrán el orden y la esperanza

    Se observa en Esdras un radical ascenso intelectual del pueblo hebreo: mientras los perezosos y mediocres se quejan de la difícil situación, la nobleza judía se acercará a Dios, se abrirán muchas sinagogas, escuelas de escribas que siguen las enseñanazas de los profetas Ezequiel y Esdras y el Sanedrín o consejo de ancianos establecerá una evolucionada reforma judicial.

    Es, desde todo punto de vista, el canto de gloria y unidad de un pueblo que se había visto al borde de la aniquilación por el Helenismo (ver I Macabeos).

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    Lamentaciones de Jeremías ( איכה ʾēḫā(h), Eikha) es un libro bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj hebreo. Se encuentra en los Libros proféticos y se halla ubicado entre Jeremías y Ezequiel en las Biblias protestantes, mientras que en las ediciones católicas y ortodoxas se encuentra entre Jeremías y Baruc.

    , , atodono dijo

    Las Lamentaciones se ubican, en la Biblia hebrea entre los Ketuvim (”escritos”). Sin embargo, las versiones griega y latina las colocan a continuación de Jeremías, a quien se atribuye su composición.

    El nombre hebreo del libro es ekah. Más tarde, la literatura rabínica lo llamó qinot, que los LXX tradujeron como Trenos y la Vulgata por “Lamentaciones”.

    Autor [editar]Tanto la tradición judía como la cristiana atribuyen el libro a la pluma de Jeremías, apoyando sus afirmaciones en el hecho de que el contenido de los poemas corresponden a la época en que vivió el profeta.

    Sin embargo, no hay prueba alguna de la autoría de Jeremías. El único indicio es una sola frase en II Crónicas: “Jeremías compuso una lamentación sobre Yosiyahu” (2Cr. 35:25). A pesar de que en efecto el libro se escribió en forma inmediata a los hechos, es difícil certificar la atribución.

    El primer problema es que Jeremías no parece un hombre inclinado a géneros tan complicados y difíciles como los poemas de lamentación; por otra parte, no formaba parte del partido proegipcio (el libro implora la ayuda del faraón), ni se alegró por la muerte de Sedecías (el libro la celebra), ni, por cierto, testimoniaría en contra de la verdad de las profecías (era él mismo un profeta).

    Las teorías actuales sostienen que las Lamentaciones se escribieron en Jerusalén luego de la catástrofe de 587 a. C., pero no por la misma mano ni al mismo tiempo. Los autores verdaderos fueron obviamente judíos piadosos y versados en la Ley, y, con toda probabilidad, eran sacerdotes que conocían perfectamente el Libro de Jeremías. El capítulo 1 puede ser tan antiguo como de 597 a. C.

    Por lo tanto, es difícil que las manifestaciones del Talmud, los LXX y el Targum en el sentido de que Jeremías escribió el texto puedan mantenerse. Las tres fuentes no hacen en realidad nada más que repetir la atribución de 2Cr. 35:25.

    Seguir a la antigua fuente solucionaba el problema de atribución con autoridad bíblica pero hoy se sabe que no corresponde a la autoridad.

    Época [editar]Salvo el capítulo 1, las Lamentaciones fueron escritas en Jerusalén en fecha posterior a la caída de la ciudad en manos de los caldeos y deben haber servido para las ceremonias religiosas que persistieron en el templo luego del Exilio (Jr. 41:5).

    Utilización [editar]Como los textos se refieren al arrepentimiento por las desobediencias que causaron la catástrofe bélica, junto con el duelo de la ciudad y sus habitantes, los judíos las recitan en el gran ayuno que conmemora la destrucción del Segundo Gran Templo de Jerusalén a manos de los babilonios

    Contenido [editar]El libro contiene cinco poemas de lamentación por la destrucción de Jerusalén tras haber caído en manos de Nabucodonosor II en 587 a. C.

    Evocan, por tanto, la destrucción de Judá y el horror del sitio de la ciudad.

    Primera lamentación [editar]El poeta llora la debacle y, personificando a la ciudad como alegoría, ambos reconocen el pecado del pueblo que causara la dura caída.

    Segunda lamentación [editar]Se conduele del castigo tan severo que Yahvéh envía a los judíos y exige a la ciudad que haga penitencia.

    Tercera lamentación [editar]Equipara su propio sufrimiento con el del resto de la ciudad y anhela para sí los perdones de la divinidad.

    Cuarta lamentación [editar]Nueva lamentación por la catástrofe y el abandono en que se encuentra la ciudad.

    Quinta lamentación [editar]Es un fuerte grito pidiendo ayuda y una lamentación de todo el pueblo implorando la asistencia de Yahvéh. La Vulgata latina la titula “Oración del profeta Jeremías”.

    Características particulares [editar]Las cinco endechas o elegías son independientes unas de otras y presentan características distintas. La tercera es una lamentación individual; la quinta una colectiva y la primera, segunda y cuarta constituyen oraciones fúnebres.

    Las cuatro primeras configuran cantos alfabéticos en los cuales cada verso comienza con una letra hebrea distinta. Sin embargo, el orden alfabético de la lamentación primera es totalmente distinto de los de la segunda, tercera y cuarta.

    , , atodono dijo

    Job (hebreo אִיּוֹב, Iyov) es un libro bíblico del Antiguo Testamento. En la Biblia católica (Nácar-Colunga) figura como el primero de los Libros Sapienciales, ubicado entre II Macabeos y el libro de los Salmos; mientras que en el Tanaj hebreo, aparece entre los Proverbios y Cantar de los Cantares.

    , , atodono dijo

    En la Biblia Hebraica se le encuentra en dos lugares. Sea entre el Libro de los Salmos y el de Proverbios sea tras este último dentro del mismo grupo de tres. En las versiones cristianas del Antiguo Testamento también se dan variantes: las versiones siríacas lo ponen entre el Pentateuco y el libro de Josué (indicando con ello su supuesto carácter histórico) y la Vulgata al inicio de los libros llamados “didácticos”.

    Autor y datación [editar]Su autor es desconocido, aunque la tradición lo atribuye a Moisés, el cual posiblemente conociera a Job durante su huida del Bajo Egipto. Si este fuera el caso, Job podría haber sido habitante de la península arábiga, situada al este del imperio.

    Aunque algunos especialistas datan el libro entre el año 500 a. C. y el año 250 a. C., su cita en antiguos manuscritos judíos descartan tal opción. Popularmente se considera que este fue escrito alrededor del año 1473 a. C.

    Dada la perfección formal del escrito se piensa normalmente en la época de oro de la literatura judía, es decir, entre los siglos X y VIII antes de Cristo). Pfeiffer, tomando en cuenta los arameísmos presentes en el texto lo data con posterioridad, es decir, hacia el final de la monarquía judía.

    Por otro lado, la problemática tratada habla de una datación incluso posterior, por lo menos tras las deportaciones y en tiempos del profeta Malaquías: entre el 538 y el 330 aC.

    El autor es anónimo pero de gran finura religiosa y conocimientos. El apéndice que añade la traducción de los LXX afirma que Job vive en Uz, entre los confines de Idumea y Arabia.

    Aun cuando la temática del libro es unitaria, hay diversos indicios de una composición más compleja, como por ejemplo, la variación en el uso de los nombres divinos (Yahveh, Saddai, Eloah, Elohím). Sin embargo, se mantiene a lo largo de la obra el uso coherente (por ejemplo, Job solo usa una vez el nombre “Yahveh” en el prólogo y en una expresión corriente). Al parecer las arengas de Elihú resultan ser añadidos debido a su forma de razonamiento y a que el discurso anterior y posterior ni siquiera lo toman en cuenta.

    Contenidos [editar]
    Temática [editar]Es evidentemente el sufrimiento del inocente. Ya desde la más remota Antigüedad los pensadores se han enredado en el espinoso problema del hombre bueno que sufre y del malo feliz. Incluso Platón se preocupó del asunto y le dio una formulación precisa, aunque sin encontrarle una solución que no chocara contra la filosofía y la moral.

    Varios mitos griegos se refieren a temas parecidos: Prometeo es culpable, pero la enormidad de su castigo lo rebela; Edipo Rey sufre el castigo de los dioses por un pecado que él no era consciente de estar cometiendo; Hércules no ha pecado, pero los puños de los dioses terminan por aplastarlo.

    Es este, precisamente, el tema que trata el libro de Job: el protagonista es un hombre religioso, bueno y justo, a quien Dios permite que Satanás someta a numerosas y espantosas pruebas. Mientras Job sufre bajo las acechanzas del Mal, tres buenos amigos intentan consolarlo, tratando de convencerlo de que si sufre es por culpa de sus propios pecados.

    Job se enoja y se defiende, pues él sabe que eso es un infundio y rechaza ese argumento con energía. Cuando aparece un cuarto amigo que explica que el sufrimiento templa al alma y al espíritu, Job continúa quejándose.

    Por último, Yahvéh en persona se hace presente, reprende a Job por no haber aceptado Su voluntad y por sus quejas, y devuelve al protagonista a su antigua felicidad.

    Job era un hombre justo que es tentado por el demonio con diversos sufrimientos y desastres familiares, económicos e incluso de su salud. Dios mismo permite a Satanás poner a prueba la fe y la paciencia de Job aunque prohíbe quitarle la vida. Tres amigos de Job vienen a consolarlo y hacerle ver que todo sufrimiento o padecimiento se debe siempre a un pecado o infidelidad para con Dios. Job rechaza esta interpretación y el mismo Yahveh le hace ver que tanto las afirmaciones de sus amigos como sus quejas son improcedentes pues Dios es omnipotente y prueba el corazon de sus hijos para darles aun mas bendiciones com el caso de Job. Finalmente Job ve restituidas sus posesiones y es grandemente bendecido por Dios.

    Género literario y estilo [editar]El libro de Job es pura literatura didáctica, aunque esto no niegue la probabilidad de que el protagonista real haya podido existir y el escriba se haya inspirado en un relato verdadero.

    Existen en el texto alusiones a sitios existentes en la realidad como El-Amarna y claros derivados de las tradiciones orientales ya mencionadas (que también se originan normalmente en hechos reales). Los elementos de verdad nunca pueden descartarse en la literatura bíblica de este período.

    Estructura [editar]Consta de un inicio y un final bastante breves en prosa. El grueso del libro (es decir, del capítulo 3 al 42) es un poema. El poema a su vez se divide en los tres discursos de los amigos de Job (Elifaz, Bildad y Sofar) con sus correspondientes réplicas. Sigue luego otro discurso, esta vez de Elihú y los dos de Yahveh.

    El libro de Job consta de cinco secciones bien diferenciadas:

    Un prólogo en prosa (capítulos 1 y 2)
    Una serie de discursos dramáticos que tienen lugar entre Job y tres de sus amigos, Elifaz, Bildad y Sofar (caps. 3-31)
    Un diálogo entre Job y Elihú, un cuarto amigo (caps. 32-37)
    Discursos de Dios “desde el seno de la tempestad” (caps. 38-42)
    Un breve epílogo en prosa (cap. 43).

    El problema de la retribución en el libro de Job [editar]Las argumentaciones de Elifaz tienen los siguientes pasos: el inocente no puede morir, el pecado es siempre castigado, Dios ve faltas en todos (incluido Job). El castigo que Job recibe es por tanto, correctivo. Las de Bildad hablan de la diversa suerte que espera al justo y al inicuo. Y las de Sofar van por el mismo lado de las faltas que son castigadas incluso si son inconscientes (cf. Jb 11, 5-12).

    Job se defiende afirmando continuamente su inocencia. Sin embargo, llega a afirmar una cierta arbitrariedad que dirigiría la actuación de Dios y a la que no hay manera de oponerse.

    Elihú por su parte afirma que Dios prueba a los justos con sufrimientos para educarlos y forzar en ellos el clamor confiado en Dios salvador.

    La respuesta de Yahveh da a entender que no entra en el debate precisamente por su trascendencia. Se sabe que hay una respuesta pero Dios no la ha revelado todavía y muestra ante todo la sabiduría de su creación como prueba de que ninguna arbitrariedad hay en su actuar sino un designio misterioso que en su momento se dará a conocer.

    Problemas filosóficos y teológicos planteados [editar]
    El Diablo cubre de pústulas a Job (témpera sobre madera de William Blake).Desde el punto de vista de la mentalidad judía, el problema que ofrece el libro de Job es complicadísimo. Para el judío, todo el Bien y todo el Mal proviene de Dios, porque Él ha creado todo. Dios, al mismo tiempo, es completamente justo y observa una moralidad completa. ¿Cómo es posible que someta a Job a la aparente injusticia que se narra en el libro?

    Correspondió, entonces, estudiar la forma en que Dios opera Su justicia. La respuesta de los libros bíblicos es que:

    Dios ejerce la justicia en el mundo real, y
    Dios ejerce la justicia en forma colectiva.
    En tiempos antiguos, los hebreos no creían en una vida de ultratumba, y por lo tanto tampoco en premios o castigos después de la muerte. Estos conceptos se presentan por primera vez en Macabeos y en el Libro de Sabiduría. Si bien los fallecidos gozan en el Sheol de una especie de “semivida”, en el Infierno de los antiguos judíos no se discriminaba a los buenos de los malos. Dios, por lo tanto, manifiesta su justicia en este mundo.

    Por otra parte, la convicción de que la deidad ejerce la justicia sobre toda la comunidad deriva naturalmente de la estructura social de clanes que dominaba la vida de los judíos primitivos. También reside aquí la fuerte solidaridad que aglutina a los judíos (sufren juntos las penas y disfrutan juntos la bonanza). Todos los libros sagrados obedecen a esta filosofía, que es muy visible en el Deuteronomio, en Josué, en Jueces, Samuel y en I Reyes. Recién en Ezequiel aparece entre los israelitas el concepto de responsabilidades, premios y castigos individuales.

    El problema, pues, se convierte en insoluble desde el punto de vista de Job. No está sufriendo por los pecados de los antepasados (una forma primitiva de pecado original) ni por los de sus amigos y vecinos. El diálogo con sus consoladores tiende a ignorar incluso la intervención demoníaca en sus penas.

    El teólogo judío antiguo trató de justificar los inexplicables sufrimientos de Job a través de algún pecado ya olvidado o de faltas ocultas y nunca relatadas en el libro. Desde un punto de vista más moderno, se retorna a la acción maléfica del Diablo y al concepto del libre albedrío, condición necesaria para que se consume la alianza de Dios con Su pueblo. Si el Demonio no existiese, el Hombre no podría elegir entre el Bien y el Mal (que Job elige parcialmente al increpar a Dios por su dolor).

    Por estas y otras complejidades, Job ha sido llamado “el libro más difícil del Antiguo Testamento”.

    Sentido religioso [editar]Estas tesis y otras son puestas por los autores del libro en boca de los cuatro amigos que tratan de consolar a Job, pero este las descarta una a una. A pesar de que Job sale restaurado y transformado de su conflicto con Dios, el libro no ofrece sin embargo las respuestas a los enigmas que el lector espera, y esto está logrado con una técnica impecable: Dios no habla como Hombre, sino como Dios, por lo que la solución queda oculta dentro de la misma divinidad y, por lo tanto, totalmente inaccesible al ser humano, que no conoce los detalles del plan divino sino solamente su sentido general.

    Sin embargo,hábilmente, el autor bíblico no destruye todas las esperanzas de llegar a la verdad: en el libro de Job la revelación es diferida pero nunca negada.

    Posteriores obras inspiradas en Job [editar]El tema de Job (el justo que sufre injustamente) fue muy frecuentado posteriormente en la época asiria, babilónica y persa. Las culturas babilónicas, por ejemplo, cuentan la historia de un rey el cual perdió todas sus posesiones y se enfermó. Rogando piadosamente al dios Marduk, el soberano consiguió que se le restituyeran el trono y la salud. Como se ve, este episodio es muy parecido al de Job.

    Relaciones con otros libros [editar]Este libro está claramente relacionado con Proverbios y el Eclesiastés. Al leer primero Proverbios y después a Job, se ve que el primero transmite enseñanzas basadas en la pura observación empírica, mientras que el segundo contiene una grave reflexión que desconfía de las soluciones fáciles o de las verdades evidentes. El Eclesiastés es incluso más escéptico. El dolor y el sufrimiento como instrumentos de redención reaparecen en el Libro de Daniel (Daniel 12:1-3) y en Sabiduría 2:5.

    La verdadera enseñanza del libro de Job es que se debe mantener la fe incluso en los momentos más penosos y en las circunstancias más injustas, porque eso es lo que Dios espera de nosotros. El autor bíblico no pudo profundizar más en la solución del problema porque no disponía de las teorías de premios y castigos en otra vida, que sólo llegarían más adelante.

    Por otra parte, el Nuevo Testamento también responde a las angustiosas quejas de Job con dos versículos de San Pablo: Rm. 8:18 y Col. 1:24. En uno se afirma que los sufrimientos, por grandes que sean, palidecerán ante la gloria de la vida eterna y el otro dice que las penas del Hombre no son nada en comparación con los dolores que sufrió Cristo.

    Además, puede destacarse “versión” realizada por Goethe en su Fausto.

    Curiosidades [editar]En Job 26:7 se afirma que “cuelga la Tierra sobre nada”, es notable que esté esto en este libro, dado que fue escrito hace aproximadamente 3500 años, dado que en la Antigüedad se afirmaba que la Tierra era plana y era sostenida por elefantes, tortugas o un gran gigante llamado Atlas.

    En Job 38:24 habla de que la luz se puede dividir.

    El agua llega a la Tierra a través de la lluvia, corre por las montañas hacia los ríos, regresa a los océanos y se evaporiza, para volver a caer como lluvia. Este concepto tan simple, no fue claramente reconocido por la ciencia hasta el año de 1740, por Perrault y Mariotte. Job 36:27-28 identificaba este proceso con miles de años de anticipación.

    Job 28:25 Habla del peso del viento. Desde los días de Aristóteles, a través de la Edad Media y hasta el Renacimiento, el mundo científico creía que el aire no tenía ningún peso. No fue hasta que el italiano Torricelli, en el año 1643, inventó el barómetro, que se confirmó esta verdad científica.

    El libro de Job es el primero y el que más describe al personaje “Satanas” dentro del antiguo testamento, figura tan usual en el nuevo testamento.

    , , atodono dijo

    El Libro de los salmos (en hebreo תְּהִילִים, Tehilim, “Alabanzas”) es un libro de poesía religiosa hebrea que forma parte del Tanaj judío y del Antiguo Testamento cristiano. Está incluido entre los llamados Libros Sapienciales. También se le conoce como Alabanzas o Salterio. Suele encontrarse entre los libros de Job y Proverbios.

    , , atodono dijo

    Las poesías de estilo salmódico son muy abundantes en las tradiciones literarias sumeria, asiria y babilónica desde la más remota antigüedad. Estas culturas empleaban sobre todo salmos en forma de himnos o lamentaciones.

    Muchos himnos religiosos egipcios (especialmente el “Himno a Atón”), inspiraron en forma directa diferentes salmos, cuyo ejemplo más evidente es el Salmo 104 (ver referencias).

    La cultura cananea influyó sobre los salmos y probablemente también sobre el resto de la literatura hebrea. El rey David, que según la Biblia era poeta (no poseemos ninguna otra biografía suya) perfeccionó la organización litúrgica y aplicó un poderoso impulso a la poesía salmódica hasta alcanzar la gran variedad y calidad de los poemas reunidos en este libro.

    Durante el período de la dominación persa los salmos están en pleno apogeo y se van diversificando en multitud de estilos y géneros diferentes: himnos, imágenes mesiánicas, lamentaciones individuales o grupales, escatología, súplicas a Dios confiando en recibir una respuesta, textos didácticos que recuerdan importantes episodios históricos, cánticos de acción de gracias de personas individuales o de la nación entera, etc.

    La poesía hebrea [editar]Una de las principales dificultades que aparecen a la hora de interpretar los Salmos proviene de las cualidades de la poesía hebrea que, a su vez, es expresión del ánimo peculiar del pueblo israelita, más intuitivo y sensible que el griego.[1] La poesía hebrea se caracteriza por su concisión y carácter elíptico. Las ideas son fijadas con pocas palabras,[2] dejando implícitas muchas relaciones. Se renuncia a completar los nexos entre las ideas[3] para que las palabras sueltas encuentren en el oyente lo que el poeta no consignó en el texto. Si a eso se añade que por lo general la poesía hebrea es breve,[4] el trabajo exegético se dificulta mucho[5] pues no existe la posibilidad de confrontar el texto en estudio con otros y elaborar por este medio una explicacion conjunta que ilumine el detalle.

    Si los poemas fueran más extensos… las distintas partes se iluminarían… y ayudarían a comprender el conjunto del poema. (Gunkel 1933:18)
    La brevedad y la elipsis de los poemas hebreos eran completados en su época gracias a un contexto histórico y social que compartían el poeta y sus contemporáneos. El desconocimiento de ese contexto esconde actualmente el sentido real del poema y deja paso a toda clase de especulaciones.[6]

    Colocación y nombre [editar]En la Biblia Hebraica se encuentra al inicio de la tercera sección llamada ketubim (escritos). En la versión de los LXX encabeza también la sección de libros llamados didácticos. En cambio, las versiones latinas lo han puesto desde siempre tras el libro de Job.

    La Biblia hebrea lo denomina tehillim o sefer tehillim, forma plural del nombre tehillah que significa himno o alabanza. También usa al inicio de 57 salmos la palabra mizmor que se emplea para hablar de un poema que se canta y es acompañado por instrumentos de cuerda.

    La versión de los LXX los llama ψαλμοι o βιβλος ψαλμων[7] aunque el Código Alejandrino use la expresión psalterion, que es el nombre del instrumento de cuerdas con que los oficiantes judíos acompañaban los cánticos de alabanza a Yahveh o Jehová. Por extensión, más tarde el término se aplicó a la colección de himnos y finalmente al libro que la contuvo.

    La Biblia latina usa las dos formas: psalterium y liber psalmorum. De ahí que en castellano se conserven ambas posibilidades.

    Contenidos [editar]Al parecer se trataba de una recolección oficial de cantos usados en la liturgia y que se empleaban en Jerusalén en el período del segundo templo. Son 150 salmos en total.[8] Ahora bien, existen diferencias en cuanto a la división. Todas las versiones comprenden exactamente 150 salmos. El problema se suscita al comparar las versiones hebreas con la Septuaginta y la Vulgata. Así se pueden observar discrepancias en la numeración y división de algunos salmos. Si bien estas divergencias se refieren siempre a casos puntuales y particulares, inevitablemente repercuten en la numeración general.

    La numeración que les otorga el texto hebreo sólo se corresponde con los LXX y la Vulgata en los 8 primeros salmos y en los 3 últimos. La Biblia griega fusiona los salmos 9 y 10 en uno solo, y hace lo mismo con el 113 y 114. De manera inversa, divide en dos el 116, llamando a las partes resultantes 114 y 115 y de la división del 147 hace los salmos 146 y 147.

    Como regla mnemotécnica, puede decirse que entre los salmos 10 y 148, la numeración de la Septuaginta y la Vulgata es igual a la numeración hebrea menos 1. Usualmente, sin embargo, cuando se habla del Salmo n, sin dar mayores explicaciones, se está refiriendo a la numeración original hebrea.

    Los salmos aparecen en el original hebreo agrupados en cinco libros o colecciones, separados por doxologías que aparecen al final de los salmos 41, 72, 89, 106 y 150. Este último consiste todo él en una doxología. . La primera mención a la recolección que de alguna manera permite datarla se encuentra en el prólogo a una traducción del Eclesiástico que se escribió hacia el 117 a. C. donde se indica que el libro de los Salmos ya formaba parte de la Biblia hebrea a inicios del siglo II a. C.

    Subdivisiones [editar]El libro de salmos se compone, en realidad, de 5 colecciones de cánticos que el antiguo pueblo de Israel empleaba en su adoración. Gran parte de éstos están encabezados por anotaciones referidas al autor, su forma o el contexto en el que se escribieron (los llamados “títulos”). Muchos de ellos emplean un orden alfabético. Las subdivisiones serían las siguientes, separadas cada parte por una doxología:

    Salmos 1 al 41
    Salmos 42 al 72
    Salmos 73 al 89
    Salmos 90 a 106
    Salmos 107 a 150
    Sin embargo, hay salmos duplicados (como por ejemplo el 14 que se encuentra en el 54).[9] Otro aspecto que hace pensar en la diversidad de autores y momentos o en la existencia de otras colecciones anteriores es la falta de homogeneidad en el uso de palabras como Yahveh o Elohim, ya que se considera habitualmente que los salmos que usan Elohim para referirse a Dios son más antiguos que los yahvistas.

    Títulos [editar]La mayoría de los salmos contienen un encabezado a modo de título. La versión de los LXX incluye más que el texto masorético.[10] La versión hebrea da como autor de 73 salmos a David y la LXX 84.

    Se usan algunas expresiones para dar a entender el tipo de salmo:

    mizmor (salmo) en 57 ocasiones.
    sir (cantos) en 30 ocasiones.
    tefillah (oraciones) en 3 ocasiones.
    tehillah (himnos) en 1 ocasión.
    miktam (traducido como “poema para inscripción”[11] ) en 6 ocasiones como por ejemplo en los salmos 16, 56-60).
    maskil (trozo hecho con arte) en 13 ocasiones (salmos 32, 42, 44, 45, 52-55, 74, 78, 88, 89 y 142)
    siggayon (lamentación) en 1 ocasión.
    Se llama lamed auctoris a una indicación que ofrece información sobre el creador del salmo o su dedicatoria. Recientemente se ha puesto en duda su pertenencia original al salmo debido a la cantidad de variantes que presenta.[12]

    En los títulos se ofrecen también datos sobre los instrumentos a emplear o de acompañamiento o incluso de uso de melodías conocidas: de cuerda, voces de soprano, tonadas del “no destruyas”. Hay indicaciones e incluso palabras que no han logrado ser dilucidadas con certeza como la expresión selah (interludio en la LXX y “siempre” en la Vulgata de Jerónimo…). En los salmos 8, 81 y 84 hallamos el vocablo hebreo gui·tit, empleado, en el antiguo Israel, en la composición. La expresión se·mi·nit se cree que indica una disminución de una 8ª. Finalmente, en el salmo 5 hayamos la neji‧lóhth, de significado incierto y que probablemente derive de ja‧líl o “flauta en hebreo.

    Hay también en los títulos algunas indicaciones sobre el momento en que se debían usar: sea en peregrinaciones, sea para la celebración de la dedicación del templo o para el sábado, entre otros.

    Finalmente, algunos salmos incluyen en los títulos una explicación del momento en el que supuestamente se habría compuesto el salmo: la huida de David ante Saúl, el arrepentimiento tras la muerte de Urías, la guerra con Absalón, etc.

    Un buen número de Padres de la Iglesia se manifiestan a favor de considerar también como inspirados estos textos de los títulos de los salmos debido a que, según opinan, serían obra del mismo autor. Pero también muchos la discuten no solo su origen sino también su veracidad. Actualmente la mayor parte de los exegetas niega su carácter canónico.[13]

    El texto [editar]El texto original de los Salmos estaba en hebreo. Los manuscritos más antiguos con los que se cuenta y que están en esta lengua son de fines del siglo X aunque los fragmentos que se encontraron en Qumram sean de mediados del siglo I. Dado que se trataba de un texto muy usado con fines litúrgicos, sufrió diversas transformaciones y cambios que hacen muy difícil descubrir el texto hebreo que fue la fuente de las traducciones más antiguas con que se cuenta. Esto se puede comprobar si se comparan textos duplicados como el del Salmo 18 con 2Samuel 33 o el Salmo 14 con el 53. Si a esto se añade el hecho de que el período de composición de todos ellos va de seis a ocho siglos.

    Aun cuando se encontraron en Qumram diversos textos e incluso, en algunos casos, variantes de un mismo salmo, el más importante es el rótulo de cuero 11QPs con 41 salmos: 7 apócrifos (con el himno que se menciona en Sab 51, 13-20 y el Salmo 151 que aparece también en la Septuaginta) y los últimos 33 salmos del salterio canónico.

    Traducciones [editar]Se habla de una especie de grupos de salmos dentro del salterio o incluso de “salterios dentro del salterio” y es que todas las técnicas de crítica textual se han usado en los textos de los Salmos.[14] A continuación se enumeran diversas traducciones:

    Septuaginta. Según la mayoría de los críticos, la traducción es de mala calidad pero es la más antigua (fines del siglo II a. C.). De hecho, Beaucamp afirma:
    Las divergencias señaladas entre el texto griego de los LXX y el del texto masorético parecen debidas al traductor y al original hebraico usado. Por entonces el salterio hebraico era idéntico al que poseemos hoy, pero todavía había inseguridades en los detalles

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    A pesar de sus incorrecciones tanto en la traducción como en el mismo griego, se usa para tratar de dilucidar el texto hebreo que le sirvió de base.[15] Fue recensionada por Luciano y por Hesiquio.

    Otras versiones en griego. Según Jerónimo hubo también otras versiones griegas que usó para su texto latino. Una llamada “de Áquila” (realizada a inicios del siglo II) y la de Símaco (hacia el año 200).
    Pesitta o versión siriaca común. Existe ya una versión crítica preparada por W.E. Barnes.[16]
    El Targum es la versión en arameo que también resulta útil para descubrir la versión original o fuente hebrea. Se caracteriza por la cantidad de comentarios que se añaden al texto.
    Versiones latinas. Tres son obra de Jerónimo. Una a partir de la Vetus latina (que a su vez es traducción de la Septuaginta). La segunda fue hecha en Palestina y en realidad es una revisión de la anterior que se conoce como Salterio Gallicano (fue adoptada en las Galias) y tras la aprobación papal en 1568 entró también en el salterio. La tercera fue compuesta entre el 390 y el 405 a partir de un texto en hebreo (de ahí su nombre de Psalterium iuxta hebraeos). La nueva Vulgata de 1979 hace otra traducción que además unifica la numeración con la hebraica.

    Géneros literarios de los salmos [editar]
    El rey David dictando los salmos a los escribas (Museo del Louvre).Existe discusión entre los exegetas sobre el modo de clasificar los géneros literarios o variantes de los salmos.[17]

    Es tan grande la variedad de géneros o posibles clasificaciones que fácilmente quien busca rigor y detalle se verá defraudado. La distinción más general es la que parte del que hace la oración para distinguir si es uno solo o una comunidad o grupo. Los salmos que expresan la oración de la comunidad suelen ser litúrgicos. Sin embargo, hay casos en que una oración de una persona corresponde a la plegaria de un rey o de un sacerdote lo que implica una oración litúrgica y además colectiva.

    Una primera propuesta que se ha mostrado infructuosa es dividir los salmos por las tradiciones de las que serían eco. Algunos salmos llaman a Dios Jehová o Yahveh, mientras que otros lo denominan Elohim. Esta facilidad para identificar los salmos y agruparlos en dos colecciones según el uso que hagan de los distintos nombres de Dios ha generado los términos “colecciones o tradiciones yahvista o elohísta”

    Es evidente que la única clasificación de utilidad será aquella que los separe según su género literario; sin embargo, esta tarea también ha demostrado ser dificultosa dado que la literatura judía no es individual, sino comunitaria. Las fuentes de sus escritos son numerosas, pero, todas terminan remitiendo al culto y la liturgia. Como todos los salmos vienen de la celebración litúrgica, también comparten un esquema estructural común.

    Teniendo esto en cuenta, se han individualizado tres condiciones que varios salmos han de cumplir para poder ser incluidos en una categoría común:

    Deben proceder originalmente de un mismo ámbito;
    Tener un trasfondo intelectual y filosófico común; y
    Poseer formas literarias semejantes.
    De ahí la clasificación que se ofrece a continuación y que sigue a grandes rasgos la ofrecida por Drijvers.

    Los himnos [editar]Hay varios himnos en la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento (cf. Éx 15, 21, Jc 5) como en el Nuevo Testamento (cf. Lc 1, 46-55, Lc 1, 68-79). Los himnos – salmos tienen como característica principal es el ser cantos de alabanza, de glorificación desinteresada, es decir, no contienen peticiones o ruegos. Además tiene un esquema más o menos fijo. Comienza por una invitación a la alabanza y en el desarrollo se ofrecen los motivos por los que Dios ha de ser glorificado incluyendo a veces largos relatos de sus hazañas. Las conclusiones suelen ser variadas: repiten la introducción, hacen una promesa o voto, una oración. Algunos tratan, como motivo de alabanza, la creación; otros la historia del pueblo de Israel y la acción divina en ella. Se detienen sea en las maravillas del mundo sea también en los hechos que muestran el amor divino al hombre.

    La redacción es casi siempre impersonal lo que facilita su uso litúrgico o al menos el que se pueda emplear como medio para la oración en común. Incluso las indicaciones de gestos o movimientos (arrodillarse, alzar los brazos, etc.) tienen un sentido litúrgico y permiten también dar con el contexto original en que eran usados.

    Las súplicas [editar]En este caso prima el ruego personal (cf. Sal 3; 5; 13; 22; 25, etc.) por sobre el colectivo (Sal 4; 79; 80; 83, etc.) aunque las formas gramaticales de una persona bien pueden referirse a la oración del sacerdote que en realidad es una oración por intenciones colectivas. En general todos son una respuesta religiosa ante las desgracias y la persecución de los enemigos, respuesta que incluye la petición de ayuda divina.

    Suelen comenzar por una invocación breve o por un recuerdo apenas esbozado de las bondades divinas. Luego viene la descripción de las desgracias que aquejan al suplicante quien a veces deja sonar sus quejas, lamentaciones y gritos. Normalmente desembocan en un reconocimiento de que por las propias fuerzas el orante no puede salir de tal situación y que resulta imprescindible la acción de Dios. Esto sirve de marco e introducción a la súplica propiamente dicha que puede ser genérica (“Actúa, Señor”) o concreta. En la conclusión se suele hacer un acto de confianza en que Dios dará cuanto se le ha pedido.

    Los salmos más conocidos y usados en la oración son de este género. Así el el Salmo 22 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?,[18] el Salmo 51 o Miserere y el Salmo 130 conocido como De profundis.

    Salmos de acción de gracias [editar]Aquí también encontramos tanto salmos de gratitud cuyo sujeto es una persona (cf. Sal 18; 32; 34; 40) como también varias o un colectivo (cf. Sal 66; 67; 124; 129).

    La introducción es muy semejante a la de los himnos, a la que sigue una narración de los motivos para dar gracias (una situación penosa que se ha resuelto, un ataque o persecución superada, etc.) añadiendo una oración de súplica. Luego sigue el relato de la acción divina salvadora. Concluyen con la acción de gracias propiamente dicha y actos de confianza en el poder de Dios.

    Salmos reales [editar]Tienen dos modalidades: algunos salmos que hablan sobre el rey de Israel y otros que muestran la realeza divina. La tradición de ambos grupos de salmos es davídica en el sentido de que se apoya tanto en la elección divina del Rey David como en la promesa que Yahveh le hizo sobre la perpetuidad de su dinastía. Inicialmente usados para la consagración de reyes o para ceremonias reales, con la caída de la monarquía son reutilizados en sentido mesiánico. Los más representativos son el Salmo 2, el 45, el 89 y el 110 (para los directamente relacionados con la dinastía davídica) y los Salmos 47; 93 al 99 sobre la realeza de Yahveh. Dada su diversidad de funciones, resulta más difícil establecer un esquema general.

    Salmos mesiánicos [editar]El tema de los salmos mesiánicos es discutido entre las escuelas a tal punto que hizo necesaria la intervención de la Comisión bíblica en la Iglesia católica. Es evidente la tensión mesiánica que vivía Israel y también que los evangelistas se apropiaron de algunos salmos para darles sentido de profecías que Jesús estaría cumpliendo. Sin embargo, se discute sobre qué salmos contendrían este tipo de profecía y cuáles serían extrapolaciones.

    Cánticos de Sión [editar]Muy relacionados con los dos géneros anteriores, se trata de salmos que cantan las glorias de Sión, himnos de forma clásica pero a partir de un tema único. Recuerdan los diversos momentos de la presencia de Yahveh con su pueblo desde las conversaciones con Moisés pasando por el Arca de la Alianza hasta llegar al Templo de Jerusalén.

    Salmos didácticos y salmos de sabiduría [editar]Se trata de composiciones destinadas a la enseñanza. Se caracterizan por varios elementos formales que ayudan a hacerlos más didácticos y fácilmente memorizables: siguen un orden alfabético en la primera letra de algunos versos (cf. Sal 9-10; 25; 34; 37; 111; 112; 119; 145), tratan de la Ley o de la ética israelita.

    Otras categorías [editar]Autores como Lipinski o Peinador abogan por una clasificación que incluya también otros géneros como salmos de imprecación, de profecía, de maldición, etc. También se habla de salmos mixtos, es decir, que tienen formas o contenidos propios de diversos géneros de los mencionados anteriormente.

    El Salmo 137 que narra las desventuras de los judíos en la cautividad no queda dentro de ninguno de los géneros mencionados anteriormente.

    Origen e historia de los salmos [editar]La dilucidación del origen o al menos del contexto litúrgico o no para el que fueron creados los salmos es un problema todavía no resuelto por las diversas escuelas exegéticas. Además se trata de composiciones que han variado su uso dentro de la misma comunidad judía dando origen a añadidos e incluso nuevos salmos que respondieran a las situaciones litúrgicas o sociales del pueblo que oraba con ellos.

    Las opiniones entre los exegetas sobre este punto son ampliamente diversas aun cuando hasta el siglo XIX eran más uniformes. Los antiguos exegetas concordaban en fijar la fecha de creación de los salmos en el período tras la cautividad en Babilonia, incluso en el de los Macabeos. En época reciente los análisis de géneros y de influencias han diversificado las escuelas. Unos subrayan las diversas influencias que logran entresacar y con eso fijan las composiciones en tiempos posteriores incluso a la cautividad de Babilonia. Otros subrayan la relación entre el salmo y su uso cultual y por tanto, los datan en relación con las fiestas que se celebraban en el Templo. Finalmente algunos tras considerar las variantes y añadidos creen que el origen de muchos salmos sería tan antiguo que resultaría imposible encontrarlo.

    Ante las diversas propuestas Caselles afirma:

    Muchos salmos son antiguos y vehiculan recuerdos de su origen que nada tienen de artificial. La mayoría de alusiones mitológicas de los salmos son auténticas y dan fe de su antigüedad. Lo que no quita que el procedimiento haya podido imitarse en época reciente, y que pueda hablarse, en ciertos casos, de falso arcaísmo, debido a un simple procedimiento literario.[19]

    Autores de los salmos [editar]Existe una tradición sobre el origen davídico del salterio. Está basada en menciones de diversos libros de la Biblia[20] y en los títulos de los mismos salmos: 73 salmos de la versión hebrea dicen “De David” y algunos incluso añaden la ocasión en que fueron escritos. También en el Nuevo Testamento se da por supuesta la autoría davídica de algunos salmos:

    «¿Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es hijo?» Dícenle: «De David». Díceles: «Pues ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor, cuando dice: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies?” Si, pues, David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»

    Mt 22, 42- 45[21]
    Sin embargo, no está claro que todos los salmos sean obra de David aun cuando la expresión psalterium davidicum haya sido empleada también por el Concilio de Trento. La crítica textual ha intentado descubrir las influencias dentro de los salmos para poder ofrecer algún dato, aunque sea mínimo, sobre sus posibles autores y mucho más del período dentro del desarrollo religioso en Israel.

    Mensaje [editar]
    El salmo 54 (Musée Condé, Chantilly).Dada la gran diversidad de géneros literarios y de prospectivas teológicas o exegéticas resulta difícil hacer una descripción de la doctrina contenida en los salmos. Se ha de discurrir por una vía intermedia entre quien considera el salterio como un todo y quiere extraer de allí enseñanzas y quien busca sencillamente ver la evolución de la experiencia religiosa que los salmos muestran.

    Algunos salmos son o eran usados para peregrinaciones y otras actividades litúrgicas. Los sacrificios y holocaustos se animaban con salmos de acción de gracias. Sin embargo, algunos salmos quedan fuera del aspecto netamente litúrgico y manifiestan más la espiritualidad o experiencia espiritual del autor. Incluso movimientos como los anawim (pobres de Yahveh) quedan expresados en salmos como el 34 o el 37.

    Algunos temas doctrinales [editar]Dios es el principal interlocutor de todos los salmos, en especial de los himnos. Es un Dios grande, omnipotente y trascendente pero también se le aplican verbos de acciones humanas, sobre todo en los salmos de súplica o de acción de gracias. Se afirma sólida y repetidamente el monoteísmo pero no como algo doctrinal sino subrayando su grandeza, su superioridad sobre los ídolos. Hablan del poder de Dios en la creación y en la historia.

    En relación con el hombre, Dios es quien hace justicia y libra a los oprimidos o que sufren injusticia. La idea de la paternidad divina casi no aparece en los salmos de manera textual pero sí su fidelidad y su amor eternos (cf. Sal 136).

    Se subraya continuamente la necesidad de una confianza absoluta en la acción de Dios. Muestran la certeza de que todo lo que se pida será concedido e invitan a Yahveh a actuar sin demora. En los salmos de acción de gracias se manifiesta esa confianza realizada sea en aspectos como la cosecha abundante sea también por el triunfo sobre la enfermedad o los enemigos.

    Los salmos de peregrinación o de procesión, como ya se ha mencionado ofrecen útil información sobre la liturgia pero también muestran otro de los temas recurrentes en la piedad de Israel: la devoción por el Templo y la presencia de Yahveh en él.

    Las diversas actitudes del creyente ante la divinidad son otro tema recurrente en los salmos. Fidelidad, optar por el camino de Dios, vivir en Él, veneración de la palabra del Señor y de la ley, pobreza, humildad.

    Ante las situaciones de injusticia manifiesta y todavía más ante aquellas que se prolongan en el tiempo, los salmistas suelen recordar que se trata de una victoria aparente pues la dicha del malvado y la permanencia de esas situaciones inicuas serán temporales. Sin embargo, también instan con fuerza a Dios a actuar con prontitud o dirigen su mirada a la retribución que los justos recibirán de Yahveh por todas estas penalidades. Con todo, no parece haber una base de fe en la vida eterna o en una recompensa tras la muerte en los salmos. Hay también expresiones de franco querer el mal para los enemigos:

    Despierta para castigar a todas las gentes, no tengas piedad de los que obran pérfidamente. [...] No los mates, para que mi pueblo no olvide; hazlos andar vagabundos por tu poder y abátelos, ¡oh, Señor, escudo nuestro! [...] Acábalos en tu furor, acábalos y dejen de ser, y sepan que hay un Dios que domina en Jacob

    Sal 59, 6.12.14

    Utilización de los salmos [editar]La primitiva iglesia cristiana adoptó los salmos como plegaria litúrgica debido no solo a la influencia de sectores judaizantes sino también para defenderse de las creaciones espontáneas y a menudo heréticas que derivaban de la originalidad.

    Los salmos en la historia de la cultura [editar]La literatura y la música han recogido en muchos momentos y de muy diferentes formas los salmos, especialmente algunos de ellos. El salmo Miserere por ejemplo va a alcanzar una relevante recepción: Orlando di Lasso, Giovanni Pierluigi da Palestrina o Gregorio Allegri le dedicarán sendas composiciones. Muchos de los coros en La Creación, oratorio de Joseph Haydn están basados en salmos. Ya en el siglo XX, Igor Stravinski escribirá una Sinfonía de los Salmos (1930) para coro y orquesta. Leonard Bernstein compondrá en 1965 los Chichester Psalms.

    Notas [editar]↑ «…menos capacitado que el griego para el pensamiento lógico» (Gunkel 1933:17)
    ↑ «dos o tres palabras» (Gunkel 1933:17)
    ↑ «…sin determinar ningún tipo de relación lógica» (Gunkel 1933:17)
    ↑ «la brevedad de la mayoría de ellos» (Gunkel 1933:18)
    ↑ «tremendamente» (Gunkel 1933:178)
    ↑ «Para nosotros, no todo resulta tan fácil.» (Gunkel 1933:18)
    ↑ Esta expresión es usada también en el Nuevo Testamento para referirse a este libro: véase Lc 20, 13, Lc 24, 44 y Hch 1, 20.
    ↑ Tanto el texto de los LXX como los hallazgos de Qumram permiten hablar de un salmo 151 que es llamado “suplementario” pero que no es considerado canónico.
    ↑ Otros casos: el salmo 70 es idéntico a los versículos 14 al 18 del salmo 40; el salmo 108 repite los versículos 8 al 12 del salmo 57 y 7 al 14 del salmo 60.
    ↑ De los 150 salmos, 131 tienen introducción en la versión de los LXX y 116 en la hebrea.
    ↑ Esta traducción es la usada por la Biblia de los LXX pero no es compartida por otras tradiciones y variantes del cristianismo que fluctúan entre diversas variantes: “plegarias a media voz”, “salmo expiatorio”, etc.
    ↑ Por ejemplo: 55 salmos comienzan diciendo: “Del maestro de coro”, 73 “de David”, 12 “de la descendencia de Asaf”, 12 “de la descendencia de Coré”, 1 “de Moisés”, 2 “de Salomón”, 1 “de Hemán el ezrhaíta”, 1 “de Etán el ezrhaita”, 1 “de Yedutún”. Algunos personajes son conocidos de la Biblia pero otros no lo que dificulta sobre manera la interpretación.
    ↑ Cf. DOM AUGUSTIN CALMET, Dissertation sur les titres des Psaumes.
    ↑ G. RAVASI, libro citado en la bibliografía, pág. 37.
    ↑ Cf. LUCIANA MORTARI, Il Salterio della Tradizione, Gribaudi, Turín 1983, pp. 19-26.
    ↑ The Peshitta Psalter according to the West Syrian text edited with an apparatus criticus, 1904.
    ↑ Además autores como Gunkel y Caselles abogan por considerar no solo el salterio sino también todas las piezas hímnicas que se encuentran en el Antiguo y Nuevo testamento así como la literatura judía que no forma parte de la Biblia. Incluso, según estos autores, hace falta estudiar los poemas religiosos de los pueblos aledaños al judío
    ↑ Aun cuando en la actualidad no tenga la misma utilización que antaño es uno de los salmos más usados por el Nuevo Testamento.
    ↑ Cita tomada del libro que se menciona en la bibliografía, pág. 557.
    ↑ Véase, por ejemplo, 1Sm 16, 18-23 que habla de David como músico; 2Sm 6, 5-16 que lo presenta organizando la liturgia.
    ↑ El salmo citado es el 110, 1.

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    Nehemías (נְחֶמְיָה, Nəḥemya, “Reconfortado por el Señor”) es un libro del Tanaj, el Antiguo Testamento de la Biblia. En la Biblia católica se encuentra ubicado entre Esdras y Tobit.

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    Nehemías es un personaje bíblico, considerado por algunos exégetas autor del libro que lleva su nombre. Perteneció probablemente a la tribu de Judá, y su familia debe haber sido natural de Jerusalén. Vivió durante la dominación persa de Judea, y fue copero del rey Artajerjes I, de quien obtuvo permiso para gobernar el país hebreo a fin de solucionar el grave estado del culto. Completó las obras del escriba Esdras antes de regresar a prestar servicio en la corte persa.

    División del libro original [editar]En su origen, los libros de Esdras y Nehemías eran una sola obra que fue dividida artificialmente en tiempos posteriores. Ambos libros forman una unidad temática y estilística con I y II Crónicas.

    Su autor y fecha [editar]La tradición atribuye la autoría del libro al propio Nehemías, gobernador de Judea, aunque esta teoría no puede comprobarse por medios técnicos. Es casi seguro que en su origen haya sido escrito por la misma mano que Esdras, aunque cambios de orden, adiciones y sustracciones han desordenado a ambos libros de tal modo que este aserto es también muy difícil de demostrar. Hay partes del libro escritas en primera persona como si las hubiese redactado el propio Nehemías (Neh. 1-7, 12:27-47 y 13), pero también hay capítulos enteros en que se lo menciona en tercera persona (Neh. 8, 9 y 10),

    Se dice tradicionalmente (lo que significa sin evidencia alguna) que Nehemías escribió en primera persona, y que Esdras completó algunos fragmentos (los que hablan de aquel en tercera persona). Admitiendo esto, se sigue especulando que si los redactores fueron ambos, el “coordinador de redacción” fue el mismo Nehemías y se lo reputa responsable del libro completo, salvo Neh. 12:11 y Neh. 12:22-23, de autor y origen desconocido (posiblemente adiciones posteriores). Sí se sabe que el ordenamiento, revisión y corrección del texto ocurrieron en tiempos posteriores a la redacción del libro.

    Si en verdad el autor fue Nehemías, entonces el libro fue redactado entre 431 y 430 a. C., cuando el hombre real había regresado por segunda vez a Jerusalén después de su visita a Persia.

    Cronología y temas tratados [editar]Como queda dicho, I Crónicas, II Crónicas, Esdras y Nehemías constituyen una unidad temática. El autor de los dos primeros no corresponde con el o los de los dos últimos, aunque sí pertenecían a la misma escuela literaria y casi con seguridad formaban parte del personal de servicio del Templo.

    Concretamente, Esdras y Nehemías relatan los hechos acaecidos en un siglo entero, desde 538 a. C. (decreto de Ciro el Grande) hasta el fin de la actividad de Nehemías (432).

    La parte que corresponde a Nehemías trata especialmente de la reconstrucción de Jerusalén (Neh. 1-13).

    En 445 Nehemías llega a la ciudad y se ocupa de reconstruir las murallas. Su mandato como gobernador dura hasta el año 433. Más o menos alrededor de 424 se desarrolla la segunda misión de Nehemías.

    A pesar de la prolijidad de ambos libros y el largo período que ocupan, no contienen ni la más mínima mención al lapso comprendido entre 516 y 448 a.C.

    Argumento [editar]El libro de Nehemías consta de cuatro partes, a saber:

    1) La narración de la reconstrucción de las murallas de Jerusalén y el hecho de que Nehemias había encontrado a aquellos que habían regresado de Babilonia (caps. 1 a 7).

    2) Una descripción de las prácticas religiosas entre los judíos durante este periodo (8-10).

    3) Un censo del crecimiento demográfico de Jerusalén, un recuento de la población adulta masculina, un registro de los nombres de los jefes de familia y las listas de sacerdotes y levitas (11 y 12:1-26).

    4) La dedicación del muro de Jerusalén, el arreglo del templo y las reformas llevadas a cabo por Nehemías (12:27 a 13).

    Este libro concluye la parte de narración histórica estricta del Antiguo Testamento, si es que no se considera al libro de Ester en esta sección. El profeta Malaquías fue posiblemente contemporáneo de Nehemias.

    Valor histórico [editar]El valor histórico de Nehemías es innegable. El autor es un historiador competente y honesto en lo que respecta a la historia de su pueblo, y las fuentes de que echó mano continúan siendo válidas en la actualidad. Si bien tergiversa ligeramente ciertos acontecimientos, ello se debe a su evidente adscripción al partido de los davídicos, pero ello no quita la certeza con que elabora un retrato histórico del período considerado.

    Objetivos del libro [editar]Como empleado del Templo de Jerusalén, el autor de Nehemías intenta demostrar que la única forma lógica de gobierno para Israel es la teocracia.

    Sigue, por tanto, el canon conocido como “Historia deuteronómica” —que ya estaba terminado cuando él comienza a componer Nehemías—, formado por los libros del Deuteronomio, Josué, Jueces, I y II Samuel y I y II Reyes.

    Nehemías pretende perfeccionar y profundizar en la historia deuteronómica subrayando los designios y actividades de Dios en los sucesos que narra. Así, convierte a David en la figura más importante de toda la Biblia, porque lo considera el perfeccionador de las leyes del legislador Moisés.

    Deja el autor sin efecto las distinciones raciales y religiosas entre Israel y las tribus del norte, a las que llama en conjunto con un único nombre (”Israel”) para simbolizar con ello la unidad davídica y mesiánica, y remarca la homogeneidad lingüística, histórica y cultural que cohesiona al pueblo de Dios.

    Los aspectos señalados son especialmente visibles en Neh. 11:4 y 12:44.

    Aspectos religiosos [editar]Nehemías es un libro mesiánico, y por lo tanto sigue a los reformadores religiosos judíos que entendían que Dios propone un nuevo paso hacia el Mesías.

    Ninguno de los protagonistas conseguirá restaurar a la Casa real de David, pero se hace evidente que van en la dirección correcta. La autonomía política judía se ha perdido, porque los personajes son fervientes judíos pero también funcionarios leales a sus jefes persas.

    Aquellos que han sido liberados por Ciro de Babilonia donde estaban cautivos, se aglutinan ahora alrededor del Templo y adoptan una actitud aislacionista y legalista. Existe el peligro de caer en el esoterismo, pero los profetas mantendrán el orden y la esperanza

    Se observa en Nehemías un radical ascenso intelectual del pueblo hebreo: mientras los perezosos y mediocres se quejan de la difícil situación, la nobleza judía se acercará a Dios, se abrirán muchas sinagogas, escuelas de escribas que siguen las enseñanazas de los profetas Ezequiel y Esdras y el Sanedrín o consejo de ancianos establecerá una evolucionada reforma judicial.

    Es, desde todo punto de vista, el canto de gloria y unidad de un pueblo que se había visto al borde de la aniquilación por el Helenismo (ver I Macabeos).

    Análisis del libro [editar]
    Triunfa la adoración pura de Yahwéh [editar]La adoración verdadera triunfa mediante la acción decisiva y la firme confianza en Yahwéh. Esa es la esencia del libro de Nehemías. Es un vívido relato de la reedificación del muro de Jerusalén bajo la valerosa dirección de Nehemías. El libro abarca un período decisivo en el que comenzarían las 70 semanas proféticas de años que llevarían a la aparición del Mesías Yehoshúa. (Dan. 9:24-27.) El versículo de apertura y el relato escrito en primera persona identifican claramente a Nehemías como el escritor. Este libro es una continuación de Esdras y recoge la narración unos 12 años después de los sucesos que Esdras registró.

    Al leer este relato, podemos ver cómo Yahwéh dirige los sucesos a fin de efectuar su voluntad y cómo él fortalece y consuela a sus siervos leales. La mala situación de Jerusalén se describe en el Sefer Nejemyáh (1:1–13:31).

    Permiso para restaurar el Templo [editar]Nehemías, el copero del rey persa, se entera de que los muros de Jerusalén todavía se hallan en ruinas y que la gente está “en una situación calamitosa”. Profundamente angustiado, Nehemías desahoga su corazón en oración fervorosa a Yahwéh. El rey se da cuenta de su pesadumbre y por eso le da la oportunidad de viajar a Jerusalén para ver lo que puede hacer para reedificar el muro de la ciudad.

    1:1 ¿En qué año tuvieron lugar estos sucesos?
    Fue en el año vigésimo del rey Artajerjes I (Longimano) (2:1). Puesto que en esta narración primero se menciona el mes de Kislev (noviembre-diciembre) y luego el mes de Nisán (marzo-abril), parece que los reyes persas contaban cada año de su reinado de otoño a otoño, aunque también es posible que lo contaran desde el momento en que ascendían al trono. Tanto la evidencia histórica confiable como el cumplimiento de ciertas profecías bíblicas señalan que el mes de Nisán del año veinte de Artajerjes correspondió al del año 435 a. C. De modo que Nehemías comenzó su relato en el otoño de 456 a. C., y el decreto de reedificar el muro de Jerusalén se emitió en la primavera de 455.

    2:4 ¿Fue esta una oración repentina debido a su desesperación?
    No, pues la condición devastada de Jerusalén había sido tema de las oraciones de Nehemías “noche y día” por algún tiempo (1:4, 6). Cuando se le dio la oportunidad de hablar con el rey Artajerjes acerca de su deseo de reedificar los muros de Jerusalén, Nehemías volvió a orar, como tantas veces lo había hecho antes. La respuesta favorable de Yahwéh resultó en que recibiera la comisión de reedificar los muros de la ciudad.

    2:4 ¿Cómo afrontó Nehemías la ansiedad y las situaciones inesperadas, y que lección puedes sacar de su ejemplo?
    Nehemías, copero del rey persa Artajerjes, cuando se vio ante una situación inesperada ¿cómo se enfrentó a ella?. Estaba visiblemente preocupado porque se le había informado de las difíciles circunstancias que atravesaban los judíos, y se había enterado de que la muralla y las puertas de Jerusalén se hallaban en ruinas. El rey notó que Nehemías parecía inquieto, así que le preguntó qué le pasaba. Antes de responder, Nehemías oró pidiendo la guía de Yahwéh. A continuación tuvo el valor de solicitar permiso para regresar a Jerusalén y colaborar en la reconstrucción, y Artajerjes se lo concedió (Neh. 2: 1 -8).

    2:10 ¿Qué hacer para no sucumbir a las intrigas?
    Cuando Nehemías regresó a la ciudad de Jerusalén, aún sin fortificar, en el siglo V a. C., la encontró prácticamente indefensa, y los judíos repatriados estaban desorganizados, desanimados e impuros a los ojos del Altísimo. Pese a que contaba con la autorización del rey Artajerjes para reconstruir las murallas de Jerusalén, Nehemías se dio cuenta enseguida de que a los gobernadores de los países cercanos les desagradaba su misión. Aquellos opositores extranjeros hicieron cuanto estuvo en su mano por detener la obra de Nehemías, para quien sus amenazas, mentiras, calumnias e intimidación debieron de ser como persistentes espinas en la carne (2 Cor. 12:7). ¿Sucumbió a las intrigas de sus enemigos? No. Puso toda su confianza en Dios y no flaqueó. De ese modo, cuando por fin se finalizaron las murallas de Jerusalén, estas constituyeron un testimonio perdurable del respaldo amoroso de Yahwéh a Nehemías (Neh. 4:1-12; 6:1-19).

    Se logra edificar el muro a pesar de la oposición [editar]
    Muralla occidental del Templo, hoy (foto: Quinn Norton).3:1–6:19 Las burlas y los enojos
    Cuando comienzan la edificación del muro, los adversarios se burlan y se mofan. Más tarde, amenazan con atacar. Pero intrépidamente Nehemías exhorta a los trabajadores: “acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos…” (4:14). La mitad de ellos hacen guardia con lanzas y arcos, mientras que los demás trabajan con sus armas preparadas. ¡A pesar de las amenazas e intrigas, los judíos completan el muro en 52 días!

    Un camino que a través del terreno montañoso de Judá conduce hacia Jerusalén, la ciudad de la Torre de David. A la izquierda de se lee: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí” (Sal. 122:3). En la parte inferior del sello leemos la leyenda: “A Jerusalén ha redimido” que corresponde a una cita del libro de Isaías (52:9). Este sello se emitió en recuerdo de la lucha por la independencia de Israel en 1948. La ciudad estaba sitiada y el transporte de abastecimiento era imposible, hasta que el general Moshé Dayan, que era arqueólogo, descubrió los vestigios de un antiguo camino romano para su ejército, a través de los terrenos montañosos, pero que estaba enterrado bajo las arenas del desierto. 8.000 militares limpiaron ese camino en pocas semanas y los 60.000 egipcios se vieron sorprendidos por el ejército israelí. La bandeleta de éste sello lleva la cita de Isaías 49:11: “Y convertiré en camino todos mis montes”.

    3:5 ¿Quiénes fueron los “grandes” o “majestuosos”?
    Eran judíos prominentes de entre los habitantes o anteriores residentes de Tecoa, una ciudad ubicada a unos 16 kilómetros (10 millas) al sur de Jerusalén. Probablemente estos “grandes” eran muy orgullosos para humillarse bajo el mando de los intendentes que Nehemías había nombrado (compárese con Jer. 27:11.)

    4:14 ¿Cómo estamos armados en el día actual?
    Los opositores a veces recurren a las amenazas de violencia. Esto es lo que experimentaron los constructores de las murallas de Jerusalén. Pero Nehemías no se dejó intimidar, sino que armó a los trabajadores para hacer frente a los ataques enemigos y les fortaleció la fe diciéndoles las palabras citadas. Al pueblo verdadero de Yahwéh también se nos equipa para seguir con la edificación espiritual a pesar de fuerte oposición, al igual que sucedió en los días de Nehemías.

    4:17 ¿En qué sentido trabajaron con una sola mano?
    Los albañiles tendrían que utilizar ambas manos a fin de efectuar su trabajo. Por eso llevaban las armas en la cadera (4:18). Los que llevaban las cargas podían fácilmente sostener una espada en la mano y a la vez cargar receptáculos de tierra o escombros sobre el hombro o la cabeza. (Gén. 24:15, 45.)

    5:7 y 12 ¿Por qué estaba mal exigir “interés” de los hermanos judíos?
    Era una violación directa de la ley de Yahwéh, Torá. (Lev. 25:36; Dt. 23:19.) “La centésima”, si se cobraba mensualmente, ascendería a un 12% al año (5:11). El pueblo ya estaba en un terrible aprieto debido a la escasez de alimento y a la elevada tributación persa (5:3, 4). Y aún así, los ricos cobraban despiadadamente altos intereses de sus hermanos pobres. De esto derivamos nosotros una lección muy valiosa: la de ser generosos con toda la hermandad mundial en la fe y otras personas azotadas por la adversidad. Como en los tiempos de Nehemías, este comportamiento de no explotar al prójimo suscita muchos comentarios de agradecimiento y alabanza al Señor Yahwéh.

    5:16 ¿Cómo ser un buen líder espiritual?
    El religioso que goza del respecto de sus hermanos también hará su parte en la obra encomendada de edificación espiritual, como Nehemías, quien trabajó personalmente en la reconstrucción de los muros de Jerusalén.

    6:5 ¿Por qué le enviaron una “carta abierta” en mano?
    Las cartas confidenciales se solían colocar en bolsas selladas cuidadosamente. Por consiguiente, Sanbalat pudo haber enviado una “carta abierta” a Nehemías a modo de insulto. O, puesto que otros podrían leer la acusación presentada en esa “carta abierta”, quizás esperaba que Nehemías saliera de Jerusalén para defenderse de las acusaciones que se habían levantado contra él. También es posible que Sanbalat haya esperado que la carta alarmara tanto a los judíos que como resultado abandonarían la obra.

    Se revitaliza la adoración verdadera [editar]7:1–10:39 Restaurando la verdadera religión
    Todo ese trabajo tiene un propósito en mira: restaurar la adoración verdadera. Después de un censo, el pueblo se congrega para escuchar a Esdras y a otros levitas mientras estos leen y exponen la Toráh. Así, después de “adquirir entendimiento en la lectura” observan gozosamente la Fiesta de las Cabañas (Sucot). El pueblo ayuna y confiesa sus pecados y da pasos para corregir tales errores.

    7:6 ¿Por qué difiere esta lista de la de Esdras?
    Ambos relatos concuerdan con el hecho de que, aparte de los esclavos y cantores, la cantidad total de los que regresaron fue de 42.360. (Esd. 2:64-65; Neh. 7:66-67.) Pero existe una diferencia en el número de los que regresaron según las familias en particular. Es muy probable que Esdras y Nehemías hayan utilizado diferentes métodos para compilar sus listas. Por ejemplo, es posible que uno haya alistado a los que se registraron para regresar, mientras que el otro sólo a los que realmente regresaron. Algunos sacerdotes, y posiblemente otras personas, no pudieron demostrar su linaje (7:64). Esto pudiera explicar por qué la suma total de las listas individuales no corresponde con el total general de 42.360.

    8:8 ¿De qué manera “se puso sentido” a la Torá?
    Parece que, además de leer con énfasis y una buena pronunciación, Esdras y sus ayudantes expusieron y aplicaron los principios de la Ley de manera que el pueblo pudiera entenderlos mejor. En nuestro día moderno cuando damos testimonio bíblico sobre el Mesías a otras personas o bien nos reunimos con nuestros hermanos de fe también “le ponemos sentido (a la Ley) y entendimiento en la lectura de la Palabra de Dios.

    8:10 Optimismo y pesimismo?
    Muchas cosas pueden verse positiva o negativamente, según la actitud del observador. A los israelitas se les suministró el maná de forma milagrosa cuando vagaban por el desierto. Debieron haber mirado a su alrededor, a las estériles llanuras, y agradecer profundamente a Yehowáh el sustento que les proporcionaba. Esa hubiera sido una actitud positiva. No obstante, recordaron la gran variedad de alimentos que tenían en Egipto y se quejaron porque el maná era poco apetitoso. (Núm. 11:4 -6). Una actitud positiva y alegre nos ayuda a mantenernos fuertes y promueve la paz y la unidad en la congregación del nuevo Israel (Rom. 15:13; Fil. 1:25).

    Nehemías es un gran ejemplo de la forma positiva de ver los asuntos. Él ayudó a alcanzar el debido estado de ánimo con palabras edificantes y positivas. El pueblo de Dios puede aprender mucho de este relato. Aquellos quienes se concede la prerrogativa de participar activamente en asamblea deben tener presente lo ya citado. Aunque a veces se ofrezca consejo correctivo que es necesario, en tales ocasiones deben destacarse los beneficios que se obtienen al cumplir con los requisitos divinos. Hay que dar encomio por las buenas obras realizadas y ánimo para perseverar. El pueblo de Dios debería salir de estas reuniones con un corazón alegre por la edificante instrucción recibida de las Escrituras (Heb. 10:24, 25)

    9:1 ¿Por qué los israelitas se vistieron de cilicio o saco y se echaron tierra sobre sí?
    El que se vistieran de cilicio —una prenda de vestir de color oscuro hecha de tejidos de pelo de cabra— era una señal de tristeza. De manera similar, el poner tierra o ceniza sobre su cabeza o cuerpo significaba gran lamento o humillación. (1 Samuel 4:12; 2 Samuel 13:19.) Los judíos lo hicieron para demostrar el reconocimiento doloroso y humilde de sus pecados. Después de esto hicieron un ‘contrato’ de confesión firmado por los príncipes de Israel y por los levitas y sacerdotes, “una fiel promesa” (9:38). Del mismo modo, deben reconocerse debemos reconocer y confesarse los pecados para poder conservar la relación con Dios. (1 Jn. 1:6-9.)

    9:6 ¿Quienes son los ejércitos de los cielos que adoran a Yahwéh?
    La Biblia informa que en otro ámbito existen criaturas poderosas que no pueden verse, criaturas espirituales que adoran o rinden servicio sagrado a su Creador. Si tales seres poderosos e invisibles existen, ¿no es verosímil que la precisión manifiesta en todo el universo proceda de una Inteligencia poderosa?

    10:34 ¿Mandaba la Ley hacer ofrendas de leña?
    No, pero se necesitaba mucha leña para el fuego del altar. No debía haber muchos netineos —personas no israelitas que eran esclavos del templo y “recogedores de leña”— entre los que regresaron a Jerusalén. (Jos. 9:23, 27.) De modo que, para asegurar que siempre hubiera suficiente leña, se echaron suertes a fin de determinar qué división tribual debería proveerla durante cierto tiempo en particular.

    Inauguración gozosa [editar]11:1 ¿Por qué trajeron uno de cada diez israelitas para vivir en la ciudad santa de Jerusalén?
    La “fiel promesa” escrita y sellada en los días de Nehemías preparó al pueblo de Dios de tiempos antiguos para el día de la inauguración del muro de Jerusalén (Neh. 9:38). Pero había otro asunto urgente que requería atención. Jerusalén ya tenía un gran muro con doce puertas a su alrededor, pero necesitaba una población mayor para continuar como centro de la adoración verdadera. Aunque algunos israelitas vivían allí, “la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas” (Neh. 7:4). Para resolver ese problema, se adoptó la medida que dice el texto y aparte de los que se ofrecieron de voluntarios, se escogió por sorteo una persona de cada diez de las que moraban fuera de la ciudad para mudarse a la ciudad. Hubo una respuesta muy favorable, y el pueblo bendijo “a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para morar en Jerusalén” (Neh. 11:2).

    11:2 ¿Por qué se “bendijo” a los que se ofrecieron voluntariamente?
    El dejar sus posesiones hereditarias y mudarse a Jerusalén pudo haber resultado en gastos y ciertamente en desventajas. Además, los que moraban en la ciudad tal vez estaban expuestos a diversos peligros. Bajo tales circunstancias, el resto del pueblo consideró que estos voluntarios eran dignos de encomio y, sin duda, oraron para que Dios los bendijera.

    12:27 ¿Cuándo se inauguró el muro?
    El muro quedó completado el día 25 del sexto mes (Elul) del año 455 a. C. y, al mes siguiente, se celebraron grandes reuniones (6:15; 8:2; 9:1). La inauguración probablemente fue el punto culminante de aquella ocasión gozosa.

    Las Reformas de Nehemías eliminan la inmundicia [editar]13:1-31
    Al regresar de un viaje que hizo a la corte persa, Nehemías se inquieta por lo que ha ocurrido durante su ausencia. Inmediatamente se dispone a corregir los problemas que han surgido.

    13:3 ¿Quiénes componían los “mezclados con extranjeros”?
    Parece que los “mezclados” se componía de extranjeros, como los moabitas y los ammonitas, y de los hijos de los israelitas que se habían casado con extranjeras (13:1, 2). Anteriormente los judíos habían despedido a las esposas extranjeras junto con sus hijos. (Esd. 10:44.) Nuevamente los judíos habían tomado esposas extranjeras, y por eso hubo la necesidad de excluir a dichas mujeres y a sus hijos de la comunidad nacional judía, y así del privilegio de adorar con el pueblo de Yahwéh Elohím. (Neh. 13:23-31.)

    , , atodono dijo

    Rut, también llamado Libro de Ruth, es uno de los libros bíblicos del Antiguo Testamento, precedido en la versión católica por el Libro de los Jueces y seguido por I Samuel. En el Tanaj hebreo se lo cuenta entre los Ketuvim (”escritos”).

    , , atodono dijo

    El autor del libro de Rut es desconocido; algunos detalles de su estilo y argumento ubican la fecha de su composición en la época posterior al Exilio en Babilonia.

    otros por su parte argumentan la posibilidad de que el escrito date de fechas posteriores a la coronación de David, pues al final de libro se encuentra su genealogía. El hecho de que no se mencione a Salomón convence a muchos estudiosos de que debe ser fechado antes del reinado de este.

    Origen del nombre [editar]El libro ha sido bautizado con el nombre de una de sus protagonistas, mujer moabita llamada Rut, viuda y sin hijos (lo que la emparenta con la heroína Judit). Por su bondad y piedad para con su suegra fue aceptada por Dios y el pueblo judío.

    Recibe El nombre de su heroína, una moabita que después de la muerte de su esposo se dirigió a Belén con su también enviudada suegra, Rut ocupa un lugar importante en la historia israelita, ya que llegó a ser antecesora de David (rut 4:18-2) y de Jesús (mateo 1:1-5).

    Argumento [editar]El libro narra la historia de Elimelec, un hombre de Belén de Judá que emigró con su familia al país de Moab. Su mujer se llamaba Noemí y sus hijos, Quelyón y Majalón. Al morir Elimelec, sus dos hijos se casaron con Orfa y Rut de Moab, respectivamente.

    Diez años más tarde, murieron también los hijos y Noemí, acompañada de su nuera Rut, regresó a Belén. Rut trabajaba en el campo de Booz, quien era uno de los goeles de la familia de Elimelec. Como otro goel no estuvo dispuesto a casarse con Rut, ese deber le correspondió a Booz, que ya se había sentido atraído por la moabita. De este matrimonio nació un hijo, Obed, que más tarde sería abuelo del rey David. Así, Rut ingresa por sus propias virtudes en la religion judía.

    Propósito [editar]Las intenciones principales del libro son :

    a) Demostrar que había bondad y fidelidad de Dios en Israel durante el período cruel y desenfrenado de los jueces. No todos los hebreos se dieron a la idolatría, la concupiscencia y el derramamiento de sangre en aquel entonces. Ross comenta: “esta hermosa órbita nos pinta un cuadro de las santas bendiciones que descienden sobre la vida social y doméstica de cualquier época, cuando prevalecen una fe sencilla en Dios y un amor sincero al prójimo.

    b) Revelar la providencia divina. Dios en sus inescrutables designios, permite grandes males para traer bien a los suyos, y se interesa en las cosas más ordinarias de la vida diaria. Incluso para las personas menos importantes. Aunque la tragedia de la familia de Elimelec fue dolorosa y numerosas sus desgracias, Dios recompensó ampliamente la piedad de Noemí y la bondad de Rut.

    c) Proporcionar una lección misionera, demostrando de que manera una mujer gentil se convirtió en a seguidora al del verdadero Dios y como se incorporó a la vida del pueblo Dios. En Dios no hay acepción de razas; él toma bajo sus alas de protección a los extranjeros que confían en él.

    d) Demostrar de qué manera David descendió de una mujer cuya fe –no su raza- fue lo que la salvó. Puesto que la misión de Jesús sería Universal convenía que los gentiles piadoso tuvieran lugar entre sus antepasados.

    Casi todos los comentaristas consideran el libro de Rut como un ensayo sobre la soberanía de Dios que destaca su misericordia y relata el final feliz de una historia que comienza con una escena de hambre, muerte y desconsuelo. Desafortunadamente, esas observaciones se hacen a menudo invocando los reiterados lamentos de Noemí, quien se quejaba amargamente de que la mano de Dios se había levantado contra ella (1.13, 20, 21). Dos veces, en sus lamentaciones, Noemí usa el término «Todopoderoso» para referirse a Dios, haciendo énfasis en que su irresistible poder se había vuelto contra ella. Sin embargo, no es necesario presumir que el punto de vista de Noemí deba ser aceptado como una revelación espiritual llamada a convertirse en doctrina. Por el contrario, se comprenden mejor sus palabras como una expresión de humana perplejidad recogida por la historia.

    Esta aclaración, a la hora de considerar las palabras de Noemí, parece imprescindible para una sana interpretación del texto. Atribuir a la intención o a la mano de Dios los desastres que aparecen en este libro no concuerda con la revelación que ofrece la Escritura, en su conjunto, sobre la naturaleza divina. La hambruna (1.1) era un subproducto natural del pecado, un castigo que el pueblo se impuso a sí mismo por su desobediencia. El Señor les había advertido que la propia tierra se volvería en su contra si le eran infieles (Dt 28.15, 16, 23, 24, 38–40). Aun más, la decisión de Elimelec de mudarse con su familia a los campos de Moab (1.2) no se presenta como fruto de indicación divina alguna, sino de su propia elección. ¿Por qué sugerir que los acontecimientos que ocurrieron a continuación (su muerte y la de sus hijos) se debieron a la providencia divina? Existe otra razón para afirmar que estos infortunados acontecimientos, aunque no escapaban a la omnisciencia divina, no constituyeron un castigo de Dios, sino el resultado natural de circunstancias ajenas a la promesa divina. La protección de Dios es para aquellos que se mantienen obedientes en la heredad que de Él han recibido. Por lo tanto, Noemí representa algo más que una teología folklórica. Aunque obviamente era una mujer sincera y creyente, se revela vulnerable a la práctica común de culpar a Dios por aquellos acontecimientos que alejan, causan la muerte o perjudican a su gente, y frente a los cuales la humanidad indefensa no puede hacer nada. Pero la Escritura revela, a través de la integridad de su mensaje, que tales infortunios no proceden directamente de Dios, sino son el resultado del castigo que pesa sobre los seres humanos por el pecado original o el fruto de la carne cuando decide seguir sus propios caminos, no importa lo malicioso o inocente del intento, o consecuencia del asalto directo de nuestro gran adversario, el diablo (Jn 10.10).

    Rut es un libro que demuestra que la soberanía de Dios no está minimizada por esas observaciones. Por el contrario, subraya que el objetivo de Él es su soberana gracia y poder. Como Todopoderoso deja en libertad al hombre y no se opone, pero transforma las restricciones, los daños, las dificultades y los consejos que nos llevan al fracaso y que son el resultado del pecado, la carne o el diablo.

    Características [editar]Es uno de los libros más breves del Antiguo Testamento, y supone algunas características especiales que lo diferencian de los demás.

    Al volver de la cautividad, los judíos en general y el autor del libro en particular se encuentran con Israel dividida ideológicamente en dos tendencias: una de ellas cerrada y exclusivista, que quería mantener la pureza del judaísmo a toda costa, y otra más abierta y universalista que deseaba ampliar el espectro a las naciones vecinas y de ser posible al mundo entero.

    El primer grupo quería prohibir hasta los matrimonios mixtos, y los últimos profetas adscribieron a esta teoría y preconizan severamente con las leyes más flexibles de Esdras y Nehemías. Pero el cambio de los tiempos es inexorable y la apertura no puede evitarse: el judaísmo ya no volverá a estar aislado nunca más. A esta corriente pertenece el libro de Rut, al igual que Job, Tobit y Jonás.

    El autor de Rut se preocupa de mostrar a Rut como modelo de piedad, amabilidad, fidelidad, obediencia y coraje; es un ejemplo concreto de todas y cada una de las virtudes del judaísmo. Su suegra Noemí recibirá las bendiciones de Yahvéh a través de ella.

    Sentido religioso [editar]Si bien el libro es bastante liberal y universalista, su sentido último es de equilibrio y compromiso entre las dos corrientes contrapuestas. Si bien es cierto que el judaísmo debe conservar su unidad y pureza doctrinaria, los analistas cristianos afirman que esto está balanceado por la aproximación del Evangelio que viene, en el sentido de que, a partir de aquí, será también misión esencial del pueblo judío preparar la difusión de la verdad entre las demás naciones.

    Símbolos presentes [editar]Rut es, como otros libros históricos de la Biblia, una narración histórica cuya finalidad es trazar una parábola moral. Los fines que pretende lograr el autor son éticos y literarios además de históricos.

    Los nombres de los personajes encierran significados profundos: Noemí (”mi graciosa”), Mahlon (”languidez”), Kilyon (”consunción”), Orpa (”la que vuelve la espalda”) y finalmente Rut (”la compañera”). Todo esto apoya y ayuda a la narración, aunque es posible que algunos sentidos ocultos escapen hoy en día al lector moderno.

    Es definitivamente un relato de fe, amor y evidentemente con una gran tipología Mesiánica.

    , , atodono dijo

    Literatura Cristiana.
    Esto es grave.
    NO VE VA A ALCANZAR LO QUE ME QUEDA POR VIVIR.
    TAMPOCO QUIERO DEJAR DE LADO NADA.
    NECESITARÍA MÁS TIEMPO.
    DEMASIADO TIEMPO Y USTEDES DEMASIADA PASIENCIA PARA LEER TODO ESTO.
    VOY A VER CON LA BRUJA SI HACEMOS ALGO AL RESPECTO.

    , , MONICAIFORTE dijo

    S O R T I L E G I O

    El sortilegio es la práctica de la adivinación del futuro mediante artes mágicas (la palabra se deriva del latín sortis, suerte, y legĕre, leer). No obstante, en la época moderna y contemporánea el término sortilegio se ha convertido generalmente en sinónimo de hechizo, mientras que para la adivinación en sus distintas formas se ha adoptado el término videncia.

    SORTILEGIO, proviene de “se sortis” (suerte) y “legis” (lectura) el arte de leer las señales que aparentemente suceden antes de un evento, conocido no como el arte adivinatorio, sino como el arte de interpretar los sucesos futuros mediante las señales que actúan en el presente.

    Así en el concepto de sortilegio, pues, estarían incluidas todas las mancias. Entre ellas cabe destacar, por su relevancia social, la CARTOMANCIA O TAROTISMO —adivinación mediante el uso de naipes de juego u otros diseñados a tal efecto—; la QUIROMANCIA o lectura de la palma de la mano; la CAFEMANCIA o adivinación mediante la lectura de los posos del café u otras infusiones; y la CLEROMANCIA o adivinación mediante habas, huesecillos, conchas, etc. Otra práctica común consiste en la selección al azar de un pasaje de un libro e interpretar el resultado dependiendo de la pregunta. A esta práctica se le conoce como BIBLIOMANCIA. La GRAFOLOGÍA en su aspecto no pericial, sino utilizada para practicar la adivinación sobre el carácter o personalidad del autor de un manuscrito, puede también considerarse una forma de sortilegio.

    Algunas variantes del ESPIRITISMO actual, así como el juego de la OUIJA, podrían considerarse una forma de psicomancia o NIGROMANCIA (adivinación invocando a los espíritus de los muertos). Cuando para la adivinación se invoca a espíritus malignos o demonios, entonces se denomina demonomancia.

    Se han perdido, pero están bien documentadas, las prácticas de adivinación mediante el oráculo, la observación de los fenómenos atmosféricos (como la aeromancia)y el estudio de las entrañas de peces o aves e incluso de personas, tal como refiere Herodoto respecto de Menelao.

    Algunas religiones, como la cristiana, prohíben específicamente a sus seguidores el uso de los sortilegios, si bien admiten como parte de su cuerpo de creencias la existencia de videntes de inspiración divina llamados profetas.

    En general, las diversas culturas han practicado la adivinación o sortilegio mediante casi todos los métodos a su alcance, incluyendo los más mundanos y singulares. Para la práctica de las mancias, casi todos los grupos humanos han recurrido a personas revestidas de alguna cualidad de corte sacerdotal o de algún otro modo iniciática o especial (”poseer don”, etc), desde los hechiceros neolíticos a nuestros modernos videntes telefónicos.

    Con toda probabilidad, el concepto de sortilegio surge ante la necesidad de interpretar relaciones causales no evidentes por sí mismas milenios antes de que apareciera el método científico. El color de las entrañas de un pez, por ejemplo, puede estar vinculado con los resultados de la cosecha del año próximo debido a la calidad de las aguas del río. En ausencia del método científico, se establece una relación directa entrañas del pez -> cosecha del año próximo aparentemente adivinatoria y de carácter mágico, que se va envolviendo en una liturgia hasta que pierde su sentido originario y, por asociación, surgen relaciones nuevas de carácter supersticioso que conforman nuevos sortilegios.

    , , kike dijo

    Impresionante doña asunta con toda la info que mandó!
    Increible la cantidad de boludeces que mandó atodono, negativismo-alucinatorio-neonatal! No se puede creer, una ilumina con infinitas posibilidades, religiones etc, siempre cambiante, y un boludo girando sobre el mismo punto, tomatelas atodono!!!

    , , alfre1240 dijo

    muy completo e ilustrativo tu artículo, sigue profundizando con estos conceptos.
    gracias por visitar mi blog y te invito a ver este otro que quizá este más acorde con tus ideas…. ANTORCHA – http://alfre1240.zoomblog.com/

    y si gustas pasa por mi canal MIRA VOS http://es.youtube.com/alfre1240

    ADELANTE CON TU TAREA Y ¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

    , , vilmafontana dijo

    Hola Moni muy buena recopilación, no tengo palabras, y muy buena sociedad han hecho con Todono. Felicitaciones

    , , monicaiforte dijo

    Gracias Alfredo…muy interesante tus links.!!! Felices fiestas para tí también.

    , , monicaiforte dijo

    Vilma querida, te agradezco tus palabras…vos que estás siempre al tanto de la información. Con Atodono es una lucha, vió? ….jajajaja. Es Don Modesto…pero se está agrandando…jajaja Felices fiestas Vilm !!!!

    , , Doña Asunta dijo

    NEW AGE

    El término nueva era —utilizado durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI— se refiere a la Era de Acuario y nace de la creencia astrológica de que el Sol pasa un período de tiempo (era) por cada uno de los signos del zodíaco. No hay un acuerdo acerca de la duración de cada era, aunque según algunos astrólogos, el cambio sería alrededor del siglo XXVII y para otros ocurrió exactamente el 4 de febrero de 1962. En este caso el sol saldría de Piscis para entrar en Acuario. Para las personas que creen que la astrología tiene una base real, el arribo de cada una de estas eras está marcado por cambios sociopolíticos importantes.

    Según esta creencia, la Era de Acuario marcaría un cambio en la conciencia del ser humano, que ya estaría empezando a notarse y que llevaría asociado un tiempo de prosperidad, paz y abundancia. Es por esta razón que una variedad de corrientes filosóficas y espirituales más nuevas o más antiguas relacionadas con estas ideas, son asociadas a la Nueva Era. Esto a menudo lleva a un confuso sistema de creencias no unificado, un agregado de creencias y de prácticas (sincretismo), a veces mutuamente contradictorias. Las ideas reformuladas por sus partidarios suelen relacionarse con la exploración espiritual, la medicina holística y el misticismo. También se incluyen perspectivas generales en historia, religión, espiritualidad, medicina, estilos de vida y música.

    Algunas de estas creencias son reinterpretaciones de mitos y religiones previos, aunque sin ser consistentes con ninguna de ellas; habiendo así individuos que emplean una aproximación de “hágalo-usted-mismo”, otros grupos con sistemas de creencias establecidas que recopilan religiones, y aun otros sistemas de creencias fijos, como los clubs u organizaciones fraternales. Por ejemplo, pueden compatibilizar el dogma cristiano de la divinidad de Jesucristo con el karma como mecanismo de justicia, y a la vez negar por desagradable la existencia del infierno. Es frecuente que los conjuntos de creencias así adoptados rechacen los aspectos más negativos de las mitologías o religiones en que se basan, adoptando los más agradables.

    Algunos individuos cuyas creencias pueden ser catalogadas como de Nueva Era (incluyendo a los neopaganos) pueden sentir que la etiqueta es inapropiada debido a que puede ligarlos con otros credos y prácticas. Debido a la variedad de creencias a la carta, cualquier categoría coherente puede parecer restrictiva o incompleta; una definición de Nueva Era podría ser: no perteneciente a ninguna religión tradicional.

    , , isidorito69 dijo

    UTOPIA
    es una palabra creada por T. moro
    que designa un lugar que no existe
    (en alguna parte hablan de su etimologia, como si ya la hubiesen usado los griegos, y no es así)
    los agarre en una

    , , monicaiforte dijo

    Isidorito de mi vida…no es que tengas las manos chicas …es que has agarrado algo muy grande …jajaja
    En todo caso habrás agarrado en alguna a

    ALFONSO REYES
    Cf. Alfonso Reyes, Obras completas, XI: Última tule, tentativas y orientaciones, No hay tal lugar, FCE, México, 1982 [1ª. ed. 1960]. No hay tal lugar, el tercer libro del tomo, fue escrito por Reyes a partir de 1924; se compone de textos que hacen referencia a las utopías clásicas de la civilización occidental.

    JORGE LUIS BORGES
    Utopía de un hombre que está cansado.El libro de arena (1975): Obras completas tomo III, Emecé Editores, Barcelona, 1989, pp. 52-56.

    y al grande, enorme

    FRANCISCO GÓMEZ DE QUEVEDO Y SANTIBÁÑEZ VILLEGAS
    (Madrid, 14 de septiembre de 1580 [1] — Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 8 de septiembre de 1645) fue un noble, político y escritor español del Siglo de Oro, uno de los más destacados de la Historia de España.

    Ostentó los títulos de Señor de La Torre de Juan Abad y Caballero de la Orden de Santiago.

    El linaje de los Quevedo, familia hidalga y montañesa, descendiente de ricos hombres de Castilla, estaba acreditado en el valle de Toranzo, en las montañas de Burgos, actual Cantabria. Su casa infanzona y solariega se hallaba cerca de Vejorís de Toranzo, sobre una eminencia llamada barrio de Cerceda.

    Nació Quevedo en Madrid y fue bautizado en la parroquia de San Ginés el 26 de septiembre de 1580. Su infancia transcurrió en la Villa y Corte, rodeado de nobles y potentados, ya que sus padres desempeñaban altos cargos en Palacio. El padre, Francisco Gómez de Quevedo, era secretario de la princesa María, esposa de Maximiliano de Alemania, y su madre, María de Santibáñez (madrileña, de madre también montañesa), era camarera de la reina Ana de Austria, cuarta esposa de Felipe II. El muchacho, superdotado, de pies deformes, cojo de uno, gordo y muy corto de vista, quedó huérfano a los seis años y se refugió en los libros dentro del Colegio Imperial de la Compañía de Jesús en Madrid. En 1596 marchó a la Universidad de Alcalá de Henares, donde estudió incansablemente la licenciatura en Artes hasta 1600. Por su cuenta profundizó también en filosofía, lenguas clásicas, árabe, hebreo, francés e italiano. Se trasladó a Valladolid en 1601, siguiendo la Corte que trasladó allí el Duque de Lerma, y estudió también Teología, para la que hará posteriormente algunas aportaciones, como el tratado contra el ateísmo Providencia de Dios. Ya por entonces destacó como poeta y figuró en la antología generacional de Pedro Espinosa Flores de poetas ilustres (1605), pero el conjunto de su obra poética fue editado póstumamente y puede clasificarse dentro del Conceptismo Barroco. De su estancia vallisoletana datan también los comienzos de su larga rivalidad y enemistad con Luis de Góngora. Parece ser que los primeros poemas de Quevedo imitaban o parodiaban los del cordobés bajo pseudónimo (Miguel de Musa) o no, y Góngora detectó con rapidez al joven que minaba su reputación y ganaba fama a su costa; decidió atacarlo con una serie de poemas y Quevedo le contestó; ese fue el comienzo de una enemistad que no terminó hasta la muerte del cisne cordobés, quien dejó en estos versos constancia de la deuda que Quevedo le tenía contraída (cit. en Pablo Jauralde Pou, Francisco de Quevedo (1580-1645) Madrid: Castalia, 1999, pág. 906-907):

    Musa que sopla y no inspira
    y sabe que es lo traidor
    poner los dedos mejor
    en mi bolsa que en su lira,
    no es de Apolo, que es mentira.
    Quevedo también se aproximó a la prosa escribiendo como juego cortesano, en el que lo más importante era exhibir ingenio, la primera versión manuscrita de una novela picaresca, la Vida del Buscón, y un cierto número de cortos opúsculos burlescos que le ganaron cierta celebridad entre los estudiantes y de los que habría de renegar en su edad madura como travesuras de juventud; igualmente por esas fechas sostiene un muy erudito intercambio epistolar con el humanista Justo Lipsio, deplorando las guerras que estremecen Europa, según puede verse en el Epistolario reunido por Luis Astrana Marín. Por 1604 intenta explorar nuevos caminos métricos creando un libro de silvas que no terminó, a imitación de las de Publio Papinio Estacio, combinando versos de siete y once sílabas libremente.

    Vuelta la Corte a Madrid, arriba a ella Quevedo en 1606 y reside allí hasta 1611 entregado a las letras; escribe cuatro de sus Sueños y diversas sátiras breves en prosa; obras de erudición bíblica como su comentario Lágrimas de Jeremías castellanas; una defensa de los estudios humanísticos en España, la España defendida; y una obra política, el Discurso de las privanzas, así como lírica amorosa y satírica. Se gana la amistad de Félix Lope de Vega (hay numerosos elogios a Quevedo en los libros de Rimas del Fénix y Quevedo aprobó las Rimas humanas y divinas, de Tomé Burguillos, heterónimo del Fénix), así como de Miguel de Cervantes (se le alaba en el Viaje del Parnaso del alcalaíno y Quevedo corresponde en la Perinola), con quienes estaba en la Cofradía de Esclavos del Santísimo Sacramento; por el contrario, atacó sin piedad a los dramaturgos Juan Ruiz de Alarcón, cuyos defectos físicos le hacían gracia (era pelirrojo y jorobado), siendo él mismo deforme, así como Juan Pérez de Montalbán, hijo de un librero con el que Quevedo tuvo ciertas disputas. Contra este último escribió La Perinola, cruel sátira de su libro misceláneo Para todos. Sin embargo, el más atacado sin duda fue Luis de Góngora, al que dirigió una serie de terribles sátiras acusándole de ser un sacerdote indigno, de homosexual, de escritor sucio y oscuro, entregado a la baraja e indecente. Quevedo, descaradamente, violentaba la relación metiéndose hasta con su aspecto (como en su sátira A una nariz, en la que se ensaña con el apéndice nasal de Góngora, pues en la época se creía que el rasgo físico más acusado de los judíos era ser narigudos). En su descargo, cabe decir que Góngora le correspondió casi con la misma violencia. Por entonces estrecha una gran amistad con el grande Pedro Téllez-Girón, el Gran Duque de Osuna, al que acompañará como secretario a Italia en 1613, desempeñando diversas comisiones para él que le llevaron a Niza, Venecia y finalmente a Madrid, donde se integrará en el entorno del Duque de Lerma, siempre con el propósito de conseguir a su amigo el Duque de Osuna el nombramiento de virrey de Nápoles, lo que al fin logrará en 1616. Vuelto a Italia de nuevo con el Duque, éste le encargó dirigir y organizar la Hacienda del Virreinato y desempeña otras misiones, algunas relacionadas con el espionaje a la República de Venecia, aunque no directamente, como se ha creído hasta hace poco, y obtiene en recompensa el hábito de Santiago en 1618.

    Caído el grande Osuna, Quevedo es arrastrado también como uno de sus hombres de confianza y se le destierra en 1620 a la Torre de Juan Abad (Ciudad Real), cuyo señorío había comprado su madre con todos sus ahorros para él antes de fallecer. Los vecinos del lugar, sin embargo, no reconocieron esa compra y Quevedo pleiteará interminablemente con el concejo, si bien el pleito sólo se resolverá a su favor tras su muerte, en la persona de su heredero y sobrino Pedro Alderete. Llegado allí a lomos de su jaca “Scoto”, llamada así por lo sutil que era, como cuenta en un romance, y aislado ya de las tormentosas intrigas cortesanas, a solas con su conciencia, escribirá Quevedo algunas de sus mejores poesías, como el soneto “Retirado a la paz de estos desiertos…” o “Son las torres de Joray…” y hallará consuelo a sus ambiciones cortesanas y su desgarrón afectivo en la doctrina estoica de Séneca, cuyas obras estudia y comenta convirtiéndose en uno de los principales exponentes del neoestoicismo español. Completa el número de sus Sueños y redacta tratados políticos como Política de Dios, morales como Virtud militante y dos sátiras extensas: Discurso de todos los diablos y La hora de todos. Tomó parte muy activa en la controversia sobre el patronato de España con dos obras: Memorial por el patronato de Santiago y Su espada por Santiago, 1628. La cuestión se había suscitado cuando una reforma del Breviario Romano en el siglo XVII no citó la predicación y enterramiento de Santiago en España, lo que provocó un cruce de cartas y presiones que duró treinta y dos años hasta conseguir su revocación; el asunto se reavivó cuando se pretendió otorgar el patronazgo de España a Santa Teresa de Jesús, lo que acabó por convertirse en una auténtica batalla de intelectuales en pro de una u otro, y Quevedo, bastante misógino, se inclinó por el santo guerrero Santiago.

    La entronización de Felipe IV supuso para Quevedo el levantamiento de su castigo, la vuelta a la política y grandes esperanzas ante el nuevo valimiento del Conde Duque de Olivares. Quevedo acompaña al joven rey en viajes a Andalucía y Aragón, algunas de cuyas divertidas incidencias cuenta en interesantes cartas. Por entonces denuncia sus obras a la Inquisición, ya que los libreros habían impreso sin su permiso muchas de sus piezas satíricas que corrían manuscritas haciéndose ricos a su costa. Quevedo quiso asustarlos y espantarlos de esa manera y preparar el camino a una edición definitiva de sus obras que nunca llegó a aparecer. Por otro lado, lleva una vida privada algo desordenada de solterón: fuma mucho, frecuenta las tabernas (Góngora le achaca ser un borrachín consumado y en un poema satírico se le llama don Francisco de Quebebo) y frecuenta los lupanares, pese a que vive amancebado con una tal Ledesma. Sin embargo, es nombrado incluso secretario del monarca, en 1632, lo que supuso la cumbre en su carrera cortesana. Era un puesto sujeto a todo tipo de presiones: su amigo, el Duque de Medinaceli, es hostigado por su mujer para que lo obligue a casarse contra su voluntad con doña Esperanza de Mendoza [2] , señora de Cetina, viuda y con hijos, y el matrimonio, realizado en 1634, apenas dura tres meses. En contrapartida, son años de una febril actividad creativa. En 1634 publica La cuna y la sepultura y la traducción de La introducción a la vida devota de Francisco de Sales; de entre 1633 y 1635 datan obras como De los remedios de cualquier fortuna, el Epicteto, Virtud militante, Las cuatro fantasmas, la segunda parte de Política de Dios, la Visita y anatomía de la cabeza del cardenal Richelieu o la Carta a Luis XIII. En 1635 aparece en Valencia el más importante de uno de los numerosos libelos destinados a difamarle, El tribunal de la justa venganza, erigido contra los escritos de Francisco de Quevedo, maestro de errores, doctor en desvergüenzas, licenciado en bufonerías, bachiller en suciedades, catedrático de vicios y protodiablo entre los hombres.

    En 1639, con motivo del memorial aparecido bajo la servilleta del Rey Sacra, católica, cesárea, real Majestad…, donde se denuncia la política del Conde Duque, se le detuvo, se confiscan sus libros y, sin apenas vestirse, es llevado al frío convento de San Marcos de León hasta la caída del valido y su retirada a Loeches en 1643. En el monasterio Quevedo se dedicó a la lectura, como cuenta en la Carta moral e instructiva, escrita a su amigo, Adán de la Parra, pintándole por horas su prisión y la vida que en ella hacía:

    Desde las diez a las once rezo algunas devociones, y desde esta hora a la de las doce leo en buenos y malos autores; porque no hay ningún libro, por despreciable que sea, que no tenga alguna cosa buena, como ni algún lunar el de mejor nota. Catulo tiene sus errores, Marcus Fabius Quintilianus sus arrogancias, Cicerón algún absurdo, Séneca bastante confusión; y en fin, Homero sus cegueras, y el satírico Juvenal sus desbarros; sin que le falten a Egecias algunos conceptos, a Sidonio medianas sutilezas, a Ennodio acierto en algunas comparaciones, y a Aristarco, con ser tan insulsísimo, propiedad en bastantes ejemplos. De unos y de otros procuro aprovecharme de los malos para no seguirlos, y de los buenos para procurar imitarlos.
    Pero Quevedo había salido ya del encierro, en 1643, achacoso y muy enfermo, y renuncia a la Corte para retirarse definitivamente en la Torre de Juan Abad. Es en sus cercanías, y tras escribir en su última carta que “hay cosas que sólo son un nombre y una figura”, fallece en el convento de los padres Dominicos de Villanueva de los Infantes, el 8 de septiembre de 1645. Se cuenta que su tumba fue violada días después por un caballero que deseaba tener las espuelas de oro con que había sido enterrado y que dicho caballero murió al poco en justo castigo por tal atrevimiento.

    Sus obras fueron muy mal recogidas y editadas por el humanista José Antonio González de Salas, quien no tiene empacho en retocar los textos, en 1648: El Parnaso español, monte en dos cumbres dividido, con las nueve Musas, pero es la edición más fiable; peor es la edición del sobrino de Quevedo y destinatario de su herencia, Pedro Alderete, en 1670: Las tres Musas últimas castellanas; en el siglo XX José Manuel Blecua las ha editado con rigor.

    En 1663 se imprimió la primera biografía de Francisco de Quevedo, la de Pablo Antonio de Tarsia, abundante en anécdotas; posteriormente vendrán las de Aureliano Fernández Guerra en el siglo XIX, donde se le pinta como un hombre de estado, y la de Pablo Jauralde Pou en el siglo XX.

    Lo más original de la obra literaria de Quevedo radica en el estilo, vinculado al Conceptismo barroco y por lo tanto muy amigo de la concisión, de la elipsis y del cortesano juego de ingenio con las palabras mediante el abuso de la anfibología. Amante de la retórica, ensayó a veces un estilo oratorio lleno de simetrías, antítesis e isocola que lució más que nunca en su Marco Bruto. De léxico muy abundante, creó además muchos neologismos por derivación, composición y estereotipia y flexibilizó notablemente el mecanismo de la aposición especificativa en castellano (”clérigo cerbatana, zapatos galeones…”), mecanismo que los escritores barrocos posteriores imitaron de él. En su sátira se acerca a veces a la estética del expresionismo al degradar a las personas mediante la reificación o cosificación, y la animalización. Se ha señalado, además, como un rasgo característico de su verso, la esticomitía, esto es, la tendencia a transformar cada verso en una sentencia de sentido completo, lo cual hace a sus poemas muy densos de significado, como era prioritario en su poética, radicada en los principios del conceptismo barroco.

    La mayor parte de la producción poética de Quevedo es satírica, pero como ya apercibió el abate José Marchena sus sátiras están mal dirigidas y, aunque consciente de las causas verdaderas de la decadencia general, es para él más un mero ejercicio de estilo que otra cosa y se vierte contra el bajo pueblo más que contra la nobleza, en lo cual no tuvo el atrevimiento de, por ejemplo, el otro gran satírico de su época, Juan de Tassis y Peralta, segundo Conde de Villamediana. Cultivó también una fina lírica cortesana realizando un cancionero petrarquista en temas, estilo y tópicos, prácticamente perfecto en técnica y fondo, en torno a la figura de Lisi, que no hay que identificar como se ha querido con ninguna dama concreta, sino con un arquetipo quintaesenciado de mujer. Destacan sobre todo sus sonetos metafísicos y sus salmos, donde se expone su más íntimo desconsuelo existencial. La visión que da su filosofía es profundamente pesimista y de rasgos preexistencialistas. El cauce preferido para la abundante vena satírica de que hizo gala es sobre todo el romance, pero también la letrilla (”Poderoso Caballero es Don Dinero”), vehículo de una crítica social a la que no se le esconden los motivos más profundos de la decadencia de España, y el soneto. Abominó de la estética del Culteranismo cuyo líder, Luis de Góngora, fue violentamente atacado por Quevedo en sátiras personales. Contra la pedantería y obscuridad que le imputaba se propuso también editar las obras de los poetas renacentistas Francisco de la Torre y Fray Luis de León.

    La poesía amorosa de Quevedo, considerada la más importante del Siglo XVII, es la producción más paradójica del autor: misántropo y misógino, fue, sin embargo, el gran cantor del amor y de la mujer. Escribió numerosos poemas amorosos (se conservan más de doscientos), dedicados a varios nombres de mujer: Flora, Lisi, Jacinta, Filis, Aminta, Dora. Consideró el amor como un ideal inalcanzable, una lucha de contrarios, una paradoja dolorida y dolorosa, en donde el placer queda descartado. Su obra cumbre en este género es, sin duda, su “Amor Constante Más Allá De La Muerte”.

    Obras políticas

    Política de Dios, gobierno de Cristo. Su primera parte fue escrita hacia 1617 (en la dedicatoria a Olivares, de 1626, le dice que “es el libro que yo escribí diez años ha”) e impresa en 1626 con el título de Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás. La segunda parte, escrita en torno a 1635, se publicó en 1655. Las dos partes juntas se publicaron bajo el epígrafe Política de Dios, gobierno de Cristo, sacada de la Sagrada Escritura para acierto del Rey y del reino en sus acciones.
    Vida de Marco Bruto, 1644, glosa de la vida correspondiente al famoso asesino de César escrita por Plutarco, escrita con algebraico rigor y una elevación de estilo conceptista poco menos que inimitable.
    Mundo caduco y desvaríos de la edad (1621, ed. 1852)
    Grandes anales de quince días (1621, ed. 1788), análisis de la transición entre los reinados de Felipe III y Felipe IV.
    Memorial por el patronato de Santiago (1627, ed. 1628).
    Lince de Italia y zahorí español (1628, ed. 1852).
    El chitón de Tarabillas (1630), impreso muchas veces con el título de Tira la piedra y esconde la mano. Defiende las disposiciones económicas del Conde-Duque de Olivares, de quien luego se distanciaría.
    Execración contra los judíos (1633), alegato antisemita que contiene una velada acusación contra don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido de Felipe IV.
    Carta al serenísimo, muy alto y muy poderoso Luis XIII, rey cristianísimo de Francia (1635).
    Breve compendio de los servicios de Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma (1636).
    La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. 1641, panfleto contra la revuelta catalana de 1640.
    España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros sediciosos, editada por primera vez en 1916.

    Obras ascéticas
    Providencia de Dios, 1641, tratado contra los ateos que intenta unificar estoicismo y cristianismo.
    Vida de San Pablo, 1644.
    Vida de Santo Tomás de Villanueva, 1620.
    La constancia y paciencia del santo Job, publicada póstumamente en 1713.

    Obras filosóficas
    Dotrina moral del conocimiento propio, y del desengaño de las cosas ajenas (Zaragoza, 1630).
    La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas (Madrid, 1634), que es una reescritura de la obra anterior, publicada sin su autorización, en la que amplificó y mejoró estilísticamente el texto precedente.
    Epicteto, y Phocílides en español con consonantes, con el Origen de los estoicos, y su defensa contra Plutarco, y la Defensa de Epicuro, contra la común opinión (Madrid, 1635).
    Las cuatro pestes del mundo y los cuatro fantasmas de la vida (1651).

    Crítica literaria
    La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día (1631), satírica embestida contra los poetas que usan el lenguaje gongorino o culterano.
    La culta latiniparla (1624), burlesco manual para hablar en lenguaje gongorino.
    La Perinola (1633, ed. en 1788), ataque contra el “Para todos” de Juan Pérez de Montalbán.
    Cuento de cuentos (1626), reducción al absurdo de los coloquialismos más vacíos de significado.

    Obras festivas
    Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras de los géneros burocráticos habituales en las cancillerías y que se aplican a temas grotescos.
    Cartas del caballero de la Tenaza (1625), humorística descripción de las epístolas intercambiadas entre un caballero sumamente tacaño y su amante, que quiere sacarle dinero por cualquier medio.
    Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.
    Gracias y desgracias del ojo del culo. Un estudio poético magistral sobre los placeres y las dolencias relativos a semejante órgano.

    Obras satírico-morales
    Los Sueños, compuestos entre 1606 y 1623, circularon abundantemente manuscritos pero no se imprimieron hasta 1627. Se trata de cinco narraciones cortas de inspiración lucianesca donde se pasa revista a diversas costumbres, oficios y personajes populares de su época. Son, por este orden, El Sueño del Juicio Final (llamado a partir de la publicación de Juguetes de la niñez, la versión expurgada de 1631 El sueño de las calaveras), El alguacil endemoniado (redenominado El alguacil alguacilado), El Sueño del Infierno (esto es, Las zahúrdas de Plutón en su versión expurgada), El mundo por dentro (que mantuvo su nombre siempre) y El Sueño de la Muerte (conocido como La visita de los chistes).
    De la estirpe de los Sueños son dos llamadas “fantasías morales”, el Discurso de todos los diablos y de La Hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono jocoserio, aunque en su factura y creatividad superan a los Sueños:
    Discurso de todos los diablos o infierno emendado (1628), publicado en algunas versiones como El peor escondrijo de la muerte y, a partir de 1631, en la versión expurgada en la que aparecen también los cinco Sueños con los títulos cambiados que se enumeran más arriba, con el título de El entremetido y la dueña y el soplón.
    La hora de todos y la Fortuna con seso, variación sobre el tema del mundo al revés en que la Fortuna recobra el juicio y da a cada persona lo que realmente merece, provocando tan gran trastorno y confusión que el padre de los dioses debe volverlo todo a su primitivo desorden.
    La novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626, pero existen tres versiones más de la obra con grandes divergencias textuales. El problema es complejo, pues todo parece indicar que Quevedo retocó su obra varias veces. La versión más antigua es el manuscrito 303 bis (olim Artigas 101) de la Biblioteca de Menéndez Pelayo a causa del cotejo de las variantes y la manera en que unos testimonios se agrupan frente a otros. La impresión de 1626 fue asumida, si no controlada, por Quevedo, según el propio autor declara en su memorial Su espada por Santiago (1628) y la sinceridad de sus palabras es confirmada por otros datos, así que en realidad no puede sostenerse que se hiciera sin permiso del autor. Pero esta versión no fue la última, pues don Francisco volvió sobre ella para retocar algunos pormenores narrativos, amplificar el retrato satírico de varios personajes secundarios y paliar las expresiones que juzgaron irreverentes o blasfemas los redactores de dos libelos antiquevedia­nos, el Memorial enviado a la Inquisición contra los escritos de Quevedo (1629) y El Tribunal de la Justa Venganza (1635). De estos retoques dan fe los otros manuscritos. El Buscón un divertimento en que el autor se complace en ridiculizar los vanos esfuerzos de ascensión social de un pobre diablo perteneciente al bajo pueblo; para ello exhibe cortesanamente su ingenio por medio de un brillante estilo conceptista que degrada todo lo que toca cosificándolo o animalizándolo, utilizando una estética preexpresionista que se aproxima a Goya, Solana y Valle-Inclán y no retrocediendo ante las gracias más repugnantes. La caracterización apenas existe: se trata sólo de un vehículo para el lucimiento aristocrático del autor.

    Epistolario
    Fue editado por Luis Astrana Marín (Epistolario completo de Don Francisco de Quevedo / edición crítica…, Madrid: Instituto Editorial Reus, 1946).

    Traducciones

    Quevedo frecuentó a humanistas como el distante Justo Lipsio y el más cercano José Antonio González de Salas; ambos le transmitieron su fervor por Propercio. Como helenista, las traducciones de Quevedo del griego dejan bastante que desear; se atrevió, sin embargo, a traducir pésimamente a Anacreonte (traducción que circuló manuscrita y no se imprimió en vida de Quevedo, sino en 1656), al pseudo Focílides y la Vida de Marco Bruto de Plutarco para su Marco Bruto. Mayor mérito tienen sus Lamentaciones de Jeremías desde el hebreo, o sus versiones de excelente latinista de los satíricos Marcial, Persio y Juvenal; sus obras están esmaltadas también de reminiscencias de Virgilio, Propercio, Tibulo, Ovidio, Estacio y Séneca, autores que, como los citados satíricos, frecuentó no poco. También son excelentes sus versiones del italiano y el francés; en esta última lengua, conocía la obra de líricos como Joachim du Bellay y leía y admiraba la de Montaigne e incluso es posible que tradujese el primer libro de sus Essais. En su haber se cuentan:

    Introducción a la vida devota, de San Francisco de Sales.
    De los remedios de cualquier fortuna (1638), versión libre de Séneca.
    El Rómulo, 1632, del marqués Virgilio Malvezzi.

    Obras perdidas
    La segunda parte de la Vida de Marco Bruto, mencionada por Quevedo en sus últimas cartas, en 1644.
    Historia de don Sebastián, rey de Portugal.
    La polilla de las repúblicas.
    Historia del año 1631.
    Dichos y hechos del Duque de Osuna en Flandes, España, Nápoles y Sicilia.

    Quevedo en la Novela Histórica
    Francisco de Quevedo es también, junto a otros personajes históricos de la España de Felipe IV, un personaje secundario en la saga conocida como Las Aventuras del Capitán Alatriste (1996), de Arturo Perez-Reverte, y en la película basada en ella, Alatriste (2006), dirigida por Agustín Díaz Yanes, en donde el personaje de Quevedo es interpretado por el actor Juan Echanove. En esta obra de Ficción, Quevedo es presentado como amigo personal del mal llamado Capitan Don Diego Alatriste y Tenorio, veterano de las guerras de Flandes, quien se gana la vida como sicario en el Madrid del siglo XVII. La primera aparición de Quevedo se da en el primer titulo de la saga, El Capitán Alatriste (1996), donde es representado como un hombre ingenioso, apasionado y excelente espadachin, quien regularmente debe hacer uso de la herreruza (espada) para zanjar los contantes coflictos en los que se involucra, ya sea por los desafortunados versos que dedica a numerosas personas (incluidas personalidades de renombre), como por aquellos relacionados con su amigo Alatriste. En terminos narrativos, Francisco de Quevedo representa en la obra el contrapunto alegre y deshinibido a la personalidad reservada y tosca de Alatriste, aportando a la lectura del texto momentos frescos y de un humor elegante e imaginativo, aunque también cumple el rol de factor determinante en muchos de los sucesos de la obra, especialmente en el segundo volumen de la saga Limpieza de Sangre (1997). Cabe destacar que en la obra como en sus numerosos epílogos, aparecen algunas obras (mayoritariamente sonetos) que son “atribuidos” a este personaje, entre los que destaca aquel que Alaba la virtud militar, en la persona del Capitán Alatriste. Este poema, que Quevedo dedicaría a Alatriste, narra de manera alegórica la vida y carácter del personaje, loando su valentía y temple.

    Referencias
    Notas
    ]↑ Sobre la fecha de nacimiento
    ↑ Partida de matrimonio de don Francisco de Quevedo con doña Esperanza de Mendoza, incluída en la Colección de documentos inéditos para la historia de España, vol. LXXXVIII, pag. 525.

    Bibliografía
    Arellano, Ignacio (1999). Rostros y máscaras: personajes y temas de Quevedo. Pamplona: EUNSA. ISBN 84-313-1737-X.
    Ayala, Francisco (1984). Cervantes y Quevedo. Barcelona: Ariel. ISBN 84-344-8374-2.
    Carreira Vérez, Antonio, y Schwartz, Lidia (1997). Quevedo a nueva luz. Málaga: Universidad de Málaga. ISBN 84-7496-637-X.
    Ettinghausen, Henry (1972). Francisco de Quevedo and the Neostoic movement. Oxford: Oxford University Press. ISBN 0-19-815521-2.
    Garciasol, Ramón de (seud. de Miguel Alonso Calvo) (1976). Quevedo. Pozuelo de Alarcón: Espasa Calpe. ISBN 84-239-1608-1.
    Gutiérrez, Carlos M. (2005). La espada, el rayo y la pluma: Quevedo y los campos literario y de poder. West Lafayette: Purdue UP. ISBN 1-55753-361-X.
    Perez-Reverte,Arturo (1996). El Capitán Alatriste. Pamplona: Ediciones Alfaguara, S.A. Grupo Santillana. ISBN 978-84-204-8353-5.
    Iffland, James ed. (1982). Quevedo in perspective: eleven essays for the quadricentennial: proceedings from the Boston Quevedo Symposium, October 1980. Newark, Delaware: Juan de la Cuesta. ISBN 0-936388-17-X.
    Jaramillo Cervilla, Manuel (1981). Personalidad y pensamiento político de Quevedo. Granada: Diputación Provincial de Granada. ISBN 84-500-4396-4.
    Jauralde Pou, Pablo (1998). Francisco de Quevedo (1580-1645). Madrid: Castalia. ISBN 84-7039-796-6.
    Lázaro Carreter, Fernando (1966). Estilo barroco y personalidad creadora: Góngora, Quevedo, Lope de Vega. Salamanca: Anaya. ISBN 978-84-376-0022-2.
    Martinengo, Alessandro (1992). La astrología en la obra de Quevedo: una clave de lectura. Pamplona: EUNSA. ISBN 84-313-1192-4.

    Véase también
    ]Literatura de España
    Siglo de Oro
    Orden de Santiago

    , , monicaiforte dijo

    AVERROES

    Averroes nació en la ciudad de Córdoba (España) en el año 1126. Es considerado por muchos como el más importante filósofo árabe de la Edad Media. Sus conocimientos se extendían a todos los campos del saber:
    FILOSOFÍA, TEOLOGÍA, DERECHO, MATEMÁTICA, ASTRONOMÍA, FÍSICA, MEDICINA,POESÍA.

    Ejerció como juez y como médico de la corte. Las intrigas de sus adversarios le valieron el exilio. Murió en Marruecos en el año 1198.

    Su producción literaria gira en torno a Aristóteles, lo que le mereció el título de “El Comentador de Aristóteles”. Sus obras son, en su gran mayoría, comentarios, explicaciones y críticas de interpretaciones de filósofos anteriores, como Avicena, de las obras del estagirita. Pretende con ello devolver a la filosofía aristotélica su pureza, que había sido opacada por interpretaciones cargadas de platonismo. Averroes sabía que esta tarea no le resultaría fácil porque devolver al aristotelismo su pureza era dejar al descubierto afirmaciones muy difíciles de conciliar con la fe.

    Averroes intenta definir con claridad las relaciones entre la Religión y la Filosofía. Él entiende que las mayores dificultades se producen cuando se hace participar de las discusiones filosóficas a personas incapaces de comprenderlas. Para solucionar esto distingue tres tipos de hombres: los filósofos, hombres de demostración, que buscan pruebas rigurosas; los dialécticos, que se conforman con argumentos probables; y los retóricos u hombres de exhortación, que sólo entienden la predicación que apela a la imaginación y las pasiones.
    El Corán (libro revelado por Dios a Mahoma, equivalente a la Biblia judeo-cristiana) puede ser leído en su sentido simbólico y literal por los ignorantes y, al mismo tiempo, puede ser interpretado en su sentido profundo y oculto por los sabios. Cada quien debe interpretar el Corán según el tipo de hombre que es.

    Es un error y un peligro difundir las interpretaciones de los sabios entre los espíritus inferiores; ello sólo genera una mezcla lamentable de Oratoria, Dialéctica y Filosofía que lleva a la confusión y la herejía. Hay que mantener, por tanto, la delimitación entre la Filosofía (ciencia de las verdades absolutas), la Teología (explicación dialéctica y verosímil) y la Religión (persuasión de los espíritus inferiores).

    En base a lo recién apuntado, se atribuyó a Averroes la así llamada “Teoría de la Doble Verdad”, según la cual dos afirmaciones contradictorias podrían ser ambas verdaderas, una para la razón y otra para la religión. De todos modos, no hay testimonios de que él sostuviera algo semejante. En los casos de conflicto entre la fe y la razón, se atiene a lo que enseña la fe. “¿Qué pensaba realmente? (se pregunta Gilson) La respuesta queda oculta en el secreto de su conciencia […] su misma doctrina le prohibía hacer nada que pudiese debilitar una fe necesaria para el orden social.”

    Retoma la definición aristotélica de Metafísica como ciencia del ser en cuanto ser. Y entiende por “ser” la sustancia que es, la cosa individual, y más aún lo que determina a la cosa real a ser lo que es. Todo ser es sustancia o accidente de una sustancia. No se plantea por separado el problema de la existencia y mucho menos la considera como un accidente, al modo de Avicena.

    Todo lo que se mueve es movido por un motor. Y en la serie de motores que a su vez son movidos por otro no podemos remontarnos al infinito. Por tanto, podemos afirmar que hay un primer motor, un fin último deseado por todos los demás seres, que es Dios.

    En cuanto al conocimiento, sostiene que tanto el intelecto agente como el pasivo son una sustancia separada, común a todos los hombres. No se puede basar la inmortalidad del hombre en su condición de sustancia inteligible, porque no lo es. Ese argumento valdría para el intelecto, pero éste es común a todos los hombres y no pertenece al individuo; no es ni tan siquiera su forma sustancial.

    Averroes no aceptaba que la Creación hubiera tenido lugar en el tiempo y afirmaba la eternidad del mundo, sin principio temporal.

    , , isidorito69 dijo

    UTOPIA
    es una palabra creada por T. moro
    que designa un lugar que no existe
    (en alguna parte hablan de su etimologia, como si ya la hubiesen usado los griegos, y no es así)
    es mi pequeño aporte a tan completo informe

    , , isidorito69 dijo

    filosofia y religiòn
    filosofia:es la ciencia de todas las cosas que mediante la luz de la razòn, nos ofrece las ùltimas causas, primeras en el orden del ser y ùltimas en el orden del aparecer( mierda, todavia me acuerdo su definiciòn y hace un monton de años que la tuve en la facu.)
    una rama de la filosofia el la teodicea, que para no hacerla muy larga
    estudia a Dios desde la sig. perpectiva DEBO ENTENDER PARA CREER
    las religiones, presentan a la teologia DEBO CREER PARA ENTENDER
    conclusiòn: filosofia (teodicea) y religiòn(teologia), tienen poco y nada en comùn, sòlo el objeto, pero el modo es absolutamente distinto.
    besos

    , , ladelirante dijo

    Es así amiga: lo de la mitología griega me encantó, pero lo de las religiones, no, disculpame. Más que delirante soy contradictoria.

    , , Patricia dijo

    Esta pagina es mas que buena es EXTRAORDINARIA. Gracias!!!!!!