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Una docente se jubila: palabras que ella puede decir

Una ayuda para las maestras/maestros y profesores que cierran su ciclo en una escuela y tienen que despedirse con un discurso. Espero que les sirva de inspiración:

“Me gustaría terminar con un mito: los docentes no venimos a la escuela para enseñar, es mucho, muchísimo lo que aprendemos. Cuando por primera vez nos paramos frente a nuestra aula, nos damos cuenta de que cada uno de nuestros alumnos tiene una historia para enseñarnos, que solo podremos conectarnos con ellos cuando conozcamos sus tiempos, sus humores, sus temores, sus alegrías.

He tenido muchos, muchos alumnos y así sumé chicos y familias a mi lista de afectos. Hoy los veo en Facebook grandes y reconozco en ellos a ese chico que llegaba impecable a la puerta del colegio y que tras pasar el umbral ya tenía la corbata del uniforme de vincha, o a la nena tímida que apenas hablaba y buscaba un tiempito conmigo.

He aprendido de mis compañeras y mis directoras, piensen que cada día tenemos muchísimas situaciones para resolver con nuestros alumnos, con los papás, con la planificación escolar, por eso, nuestra red necesita ser sólida, para apoyarnos entre todas, para sugerirnos pasos a seguir.

He aprendido de mí misma, como le pasa a todos los docentes, nos vemos enfrentados a nuestros propios límites, y nos sorprendemos porque resolvemos cosas que jamás hubiéramos imaginado.

Si hay algún legado para dejar, el mío ya está en sus manos. Ojalá les haya servido. Sí me gustaría pedirles a todos que apoyen a los maestros. En especial, necesitamos el apoyo de las familias, que valoren a la maestra de sus hijos y que hagan sus aportes y sugerencias desde el respeto y la crítica constructiva. Pienso en mis compañeras más jovencitas, es muy díficil abrirse paso día a día en medio de un clima hostil.

Siempre es bueno ponerse en lugar del otro, por eso, les pido a los papás que piensen cómo sería su día si tuvieran 30 jefes (los alumnos) y 60 jefes de sus jefes (los padres). Necesitamos que las familias apoyen a la escuela y a los maestros desde la palabra y desde los hechos.

Perdonen que me retire con una “lección”, pero, tenía que aprovechar esta ocasión para hacerles este llamado a la solidaridad. En mis más de 30 años de carrera he visto cómo hemos dejado de ser un referente en la educación de los chicos y nos hemos transformado en otra persona que soporta la bronca cotidiana de los alumnos y los padres. Es sin dudas, signo de nuestros tiempos, nos tratamos con violencia y sin respeto y también los docentes tenemos nuestra responsabilidad en esto. No quiero señalar con el dedo lo que está mal, no es mi intención, quiero pedirles ayuda. Necesitamos familias y escuelas sólidas para tener el país que soñamos.

Gracias por todos estos años, sepan que lo más importante es haberlos conocido.”