¿Qué hago con mis hijos en las vacaciones?

Dice una mamá: “vivo en un departamento, mi hija de 10 años se la pasa viendo videos porque no tiene otra cosa para hacer”.

Hay alternativas y muchas. Los chicos tienen que crear, inventar, experimentar, no estar todo el día frente a una pantalla. Algunas actividades que pueden hacer (en internet encontrarán muchas más) elijan según el interés de cada chico:

- Coser, bordar, tejer. Si no saben ustedes, vayan a la casa de las abuelas, tías abuelas a que les enseñen.
- Hacer un telar. En una plancha de fibrofácil no muy grande, clavan clavos y listo el telar. Busquen en internet cómo hacerlo. Con dos ovillos podrán armar un lindo tejido y entender cómo es la trama de toda la ropa que usan.
- Comprar arcilla y hacer animales, monstruos, lo que se les ocurra. Lo dejan secar de un día para el otro y lo pintan con témpera. Pueden ponerle un ganchito en alambre cuando está húmedo (lo hacen ustedes retorciendo un alambre fino en forma de globo, clavan la punta en la cerámica y solo queda visible el círculo) y tendrán algo para colgar.
- Cocinar. Si no están apurados ustedes, pueden sumar a los chicos. Se requiere mucha paciencia, para no enojarse cuando sale mal. Los chicos pueden lavar verduras de hoja, seleccionar las que están bien, hacer chocotorta, choricitos de chocolate. También les pueden dar cosas para que jueguen a cocinar: cáscaras de papas, batatas, semillas de zapallos, etc.
- Jugar juegos de mesa: tatetí, dominó y todo lo que recibieron en las fiestas.
- Hacer tarjetas para regalar en cumpleaños o invitaciones para el cumpleaños propio.
- Armar guirnaldas de papel.
- Hacer origami.
- Hacer experimentos.
- Jugar a los investigadores.
- Armar robots o casas de muñecas con cartones.
- Investigar un tema en internet con los chicos: ¿qué es un agujero negro? ¿Cleopatra era tan linda como dicen? ¿La araña es un insecto? ¿Qué dinosaurios vivieron en la Argentina? ¿Cómo se escribe en chino?
De paso, aprenden o refrescan los conocimientos ustedes.

Elogio del “no”

Este es un discurso de fin de año especial, más dedicado a la comunidad que se forma con los alumnos, los padres y los docentes de cada escuela, que un cierre formal del ciclo escolar. Me parece que puede ser útil en los tiempos que corren.

Nos preparamos para recibir al 2013 con una lista llena de deseos, les propongo agregar el hábito del “no”.

Es saludable para los chicos y para los adultos aceptar un “no” de vez en cuando, nos enfrenta a nuestros límites y a las fronteras de los otros.

Algunos “no” son más fáciles y otros son más difíciles de sostener, pero sin dudas, ayudan a que los chicos crezcan más sanos y enfrenten con madurez los desafíos y las dificultades. Si todo está permitido, a medida que pasen los años, encontrarán los límites a los golpes, perjudicándose ellos mismos, a sus familias e incluso a terceros.

Para sostener el hábito del “no”, tendremos que superar nuestra comodidad y dejar a un lado la imposición de actividades que hay que hacer porque las hacen todos. Es luchar un poco contra la corriente, lo que también es saludable, así los chicos aprenden que no tenemos por qué ir en manada si los adultos consideramos que no conviene.

Algunos ejemplos:

  • No podés mirar más tele
  • No podés dejar los juguetes desordenados.
  • No vas a ir a la casa de tu amigo porque tenés tarea.
  • No tenés edad para tener celular.
  • No te voy a comprar una tablet.
  • No hay más Play por hoy.
  • No vamos a ir a la fiesta de egresados de Jardín de Infantes.
  • No te vamos a hacer la mega fiesta de 15.
  • No vas a ir a bailar de noche.

También podemos ejercitar nosotros los “no”, tan necesarios para vivir en armonía con los otros:

  • No tirar basura al piso.
  • No estacionar sobre la senda peatonal.
  • No poner la música a todo volumen porque molesta a mis vecinos.

Que los chicos se familiaricen con la biblioteca

Casi todas las escuelas tienen una biblioteca o construyen una pequeña para el aula. Aprovechen esa maravillosa oportunidad y el interés que les genera a los chicos. Si se pueden hacer socios, anótenlos, incentívenlos. Es insuperable la alegría que van a sentir cuando elijan un libro para llevar a casa.

Además, si en la familia no hay muchos lectores, es una buena forma de que todos recuperen el interés por los libros.

También los padres pueden colaborar en la creación de la biblioteca escolar.

¡Feliz día, maestros!

Saludos a todos mis colegas, disfruten este merecido homenaje que nos toca cada año.

Re-comparto el artículo que publicó Juan Carlos hace unos días en este blog:
Según una muestra, los héroes de la gente son los maestros

Y otros regalos más:

La “señorita” y su alumna, unidas por una amistad de 5 décadas

De Ushuaia a La Quiaca, 24 docentes se reciben hoy de Maestros Ilustres

Google celebra el Día del Maestro con su doodle