Echale la culpa a las Vacaciones

Hace cinco horas que comencé mis Vacaciones.  Fiel al asunto, hace cinco horas que no hago absolutamente nada.
Pero nada, eh.
Leí algunos blogs, subí fotos, anduve chusmeando el facebook, participé, con palabras o en respetuoso silencio, de varias cadenas de mensajes con mis amigos.
O sea, hacer nada.

Como nadea la nada por estos lares, carajo.

Desafío a mis bloggers favoritos a pasarme, sin repetir y sin soplar, tres blogs que valgan, no la pena, pero si las Vacaciones.
Juro que dejé mis prejuicios en el cajón de mi escritorio laboral.

Esperanzadamente hablando

Me gusta asustar a la gente en la calle.
Ir caminando despacio, sin hacer ruidos, y cuando ya estoy bien cerca, a punto de pasar a mi víctima, meter algún ruido con las botas como para que se caguen en las patas y se den vuelta como locos pensando que los voy a matar, robar o violar.
Que se jodan, por desconfiados.
¿Hace falta pensar que si alguien te pasa cerca, un prójimo que le dicen, sólo será para matarte?  ¿Soy la única que anda por la vida pensando que si alguien va caminando por la calle quizás sea porque se dirige a algún lado, al igual que yo, y que no se trata de un asesino serial que quiere matar personas blancas, de mediana edad o con pecas?

Hay muchos billetes nuevos.  Y cuando digo muchos, digo muchos.
Para bien o mal, tengo una íntima relación con el vil metal, que de metal casi nada, puros papelitos.
O sea, me la paso tocando plata.
Es la primera vez en mi Vida que pasan por mis manos tantos billetes recién salidos del horno, como bien dicen.
El problema no es que salgan del horno, sino que nos lleven al horno.
La maquinita está a full. Eso me perturba un poco.
¿Están emitiendo a cuarenta manos o los ciudadanos de Adrogué somos elegidos para que llenen nuestros cajeros de billetes bonitos con casi nada de gérmenes?.  Es raro, che.
Si alguno lo notó, le pediría que me lo notifique así me quedo más ¿tranquila?.

Hace un rato estuve con la nena que me regaló las figuritas de Sara Kay.
Traté de explicarle lo que me generó su regalo.
Y me entendió mejor que yo.
Lo cual me llena, aún más, si cabe, de esperanzas.

Cabe.

Y hay sol.

Echale la culpa a la pelota V

me dejaste afuera

- Me dejaste afuera hijo de re mil putas!

(Claro, dicho en portugués).

Echale la culpa a la pelota IV

La conozco hace diez años.
Mendoza.  Un par de días allá y me la traje para mi casa.
Bióloga que estudia hormigas en Formosa.
La de veces que tuvimos que explicar que no eran sólo vacaciones lo que la traía a la Argentina.
Venía siguiendo hormigas.

Tuve la oportunidad de verla en varias oportunidades en estos diez años.
Y a los cinco minutos de charla,  estábamos como si nos hubiéramos visto ayer.

Con poca gente comparto risas como con Kerstin.
Como dicen de los amigos, me sobran los dedos de una mano para medir gente con la que me río de esa manera.

Compartimos mi casa, bueno, mis distintas casas si vamos a hablar con propiedad, mi familia fue su familia, muchas comidas, mates, miles de cigarrillos, alguna que otra borrachera y ¡frutillas!!!, le encantan la frutillas a esa chica.

La cara se me llena de alegría si pienso en ella.
Le tengo, le tenemos, tanto pero tanto cariño, que desearía que todo ese cariño la empuje a venir más seguido a visitarnos.

La extraño.  Tengo ganas de charlar con ella hasta las 5 de la mañana.

—————–

Kerstin, sos eso y mucho más.

Este sábado, sin embargo, voy a olvidarme de todo lo que acabo de decir.

Quiero verlos llorar.
Afuera del Mundial.
De tristeza CHICALEMANA, van a llorar de tristeza.

Echale la culpa la pelota III

Que nadie se atreva a hablarme de Alemania.
Basta.
Estoy harta.
Ni una palabra, me oíste? Ni una.  Y que sea la última vez.

Claro, mientras le tenemos que jugar a Grecia, a los coreanos e incluso a los chaparritos, todo bien, vamos argentina carajo, grande Diego, vamos Tevez, dale Pipa, somos campeones, le ganamos la final a Brasil, traemos la Copa a casa y tantas cosas más.
Desde ayer que no paro de escuchar cosas como  “y bueno, hasta acá llegamos, es un partido demasiado difícil, ¿vos viste el partido que le hicieron a Inglaterra? ¿vos viste la goleada a Australia? ¿vos viste los delanteros que tienen? ¿la velocidad? ¿vos viste cómo triangulan? ¿vos viste?. Disfrutemos este triunfo que es el último, no pensemos en el sábado, disfrutemos hasta el jueves por lo menos y después nos empezamos a preocupar”.
Dicen que el tanque alemán es imbatible.

Hombres y mujeres de poca fe.
Yo con-fío.
Y confío en poder ganarles a los alemanas, no con una extrema tranquilidad, pero ganándoles al fin.  Que es lo que cuenta.
Yo le quería ganar a Serbia.

Alemanes, tiemblen.
Quiero ganarles.
Y no me importa la forma.
Entiendanlonnnnn.
Adelantados, con la mano, con falta, con tal que la metan en el arco contrario, como venga.

Echale la culpa a Sara Kay

A veces siento melancolía de sentir melancolía.
Y para no entrar en debates con viejos conocidos, también podría decir, sentir nostalgia de sentir nostalgia.

Nostalgia y melancolía.
Que de parecidos no tienen nada, pero he madurado, che. Igualemos los términos si quieren.
Cuando uno está bien, bueno, bien bien me van a decir que nadie.  Que siempre hay algo que se mete a enturbiar nuestra felicidad, que la felicidad nunca es completa y bla bla bla.
Cuando uno está más o menos bien, siente cierta nostalgia de cuando estaba más o menos mal.  Nostalgia de ese sentir.
Por lo mismo que cuando se anda para el orto, se anda precisamente para el orto, porque en algún momento se anduvo joya y la nostalgia viene precisamente de ese sentir.

Ayer me enteré que existen figuritas de Sara Kay.  Grande fue la alegría y sorpresa que mostré.
Hoy a la mañana, una nena del Colegio que fue testigo de mi alegría, me trajo de regalo un paquete de figuritas.
La alegría fue aún mayor.
Joya.

Un rato más tarde, experimenté una desagradable, pero acostumbrada, discusión con una ¿persona? que lamentablemente tengo demasiado cerca por demasiado tiempo.
Para el Orto.

Figuritas de Sara Kay.  Figuritas de Sara Kay.  Figuritas de Sara Kay. Nena regalándome Figuritas de Sara Kay.

Sí.
Conservo esperanzas de poder hacer de mi mundo un lugar más Bello.
Todo por las Figuritas de Sara Kay.
Y lo que me representaron  en mi lejana pero cercana infancia, y lo que me significó el gesto de hoy a la mañana.

sarah kay veterinaria

Echale la culpa a la pelota II

Bueno.  Deseo concedido. No empataron aquellos maricones, pero la idea en general fue cumplida.  Nosotros primeros con México, los coreanos con Uruguay.

Ahora quiero ganarle a México.
¿Hace falta repetir y repetir hasta al cansancio algo que a ciertos especímenes de mi entorno les aburre?
Sí, hace falta.
Quiero ganarle a México gritando goles de Palermo.
Es algo que no me cansa nunca.
Y eso que ya debería andar acostumbrada.

Todavía lo ando meditando un poco.  Quizás no debería apresurarme.  Pero después de México, le quiero ganar a Serbia.
No sé bien porqué.

Echale la culpa a la pelota

Ya que Uruguay y México tienen 4, la verdad es que podrían firmar ya mismo un empate, quedan los dos con 5 y pasan.  Bye bye Francia, I`m Sorry por Sudáfrica, y ya que estamos, todos los locales podrían ser un poco Argentinos y dejarse de tocar la cornetita que el pobre Demichelis no pudo escuchar los gritos de Jonas.  No sólo los deja sordos, también los deja ciegos y no pueden ver al coreano de al lado.

Además quiero que le ganen a Grecia para clasificar primeros y jugar con México.  Con Uruguay no.  Bastante tenemos con las pasteras.  Como le vamos a ganar a Grecia, y los coreanos le van a ganar a Nigeria, pasamos nosotros primero y los Coreanos en segundo lugar.

Eso por ahora.
Luego seguiré pidiendo cosas para lograr que Dios le vuelva a ver la cara a Dios.

Echale la culpa a my little brother

guayaquil

Podría andar caminando por esa callecita con mi hermano.  Ahora.

Y no me molestaría para nada.  Pero nada de nada, eh.

Guayaquil.

Es así.

Ni House ni Wilson.
O quizas todo lo contrario.
House y Wilson.

Todos tenemos un poco.

Soy mala como la peste.  Todo acto de bondad que salga de mi, es pura Voluntad. Límite. Freno a la maldad natural.  Por eso a veces reclamo que lo valoren, che.  Vale doble.  No soy buena por naturaleza.  ¿Habrá quién lo sea? ¿O seremos todos malos malísimos?
¿Entonces?
Me cansé de ser House y parecer Wilson.
Al menos un día, dos horas o tres semanas, quiero dejar salir el House que hay en mi.
No tengo ganas de andar metiéndole onda al mundo.

Epifanía.
Es así.
El mundo es así. La gente es así.  Los hechos son así.  La realidad es así.  Los políticos son así.  La familia.  Los amigos.  Los animales. El clima.
Es así.
Y nada puedo hacer para cambiarlo.  Eso también es un hecho.
Extremo.
Algo puedo hacer para cambiarlo.
Algo.  Apenas algo.  Pero ese algo no alcanza, ni sirve, ni deja efectos visibles.
Y para ese alguito, hacen falta esas ganas que ya no tengo.

Es así.


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog