Echale la culpa a la abstinencia
¡Mi Reino por un cigarrillo!
¡Qué digo mi Reino! ¡Mi brazo! ¡Mi pelo! Todo, sí, me pelo si fuera necesario y se lo regalo al primer pelado que cruzo por la calle.
Un par de pitadas al menos.
Tengo la boca metàlica, de hecho, creo que estoy babeando. Y nadie se da cuenta. O se dan cuenta, quizás, pero como ando medio violenta les debe dar un poco de miedo dirigirme la palabra.
Mejor.
No quiero que me hablen.
Ni que me pregunten si vomito, si me mareo y cómo llevo lo del pucho.
Para la mierdaaaaaaaaaaa llevo lo del NO PUCHO. Para el orto, para el reverendo orto.
Quiero fumar.
El pibe me va a salir con cara de pucho.
Maia me dice que haga un post, que sirve de catarsis.
Maia se puede ir a la reconch….


OLEEEEEEEEE CALENCHUUUUUUUUUUUUUUUUUUU