Echale la culpa al tanque

Ahora entiendo, o mejor dicho, experimento eso de “no le llega el agua al tanque”.
No me está llegando el agua al tanque.
O llega poca, vaya uno a saber.
O llega normalmente pero el tanque no tiene la misma energía que antes y entonces no sabe que hacer con tanta agua.

Algo pasa con la sangre.  No tengo bien claro qué.  Pero algo pasa.
Imagino que no me llega tanta sangre al cerebro, entonces tengo menos oxígeno, entonces no tengo la claridad mental que siempre me caracterizó. Ja.

Y el sueño, claro.
Con sueño uno tiene menos cabeza aún.
Me olvido de todo.
Estoy lenta.  Limitada.

Nunca mejor entendido , o mejor dicho, experimentado eso de “los estúpidos son gente más feliz”.

Estoy más estúpida que nunca.
Pero feliz.

Echale la culpa a la cigüeña

Lo vimos. O al menos vimos algo que el médico asegura que es un chabón.  O chabona.
Un pequeñísimo ser vivo de ocho semanas.
Lo escuchamos.  O al menos escuchamos algo que el médico asegura que es el corazón del chabón.  O la chabona.
Qué lindo.

Echale la culpa a la abstinencia

¡Mi Reino por un cigarrillo!
¡Qué digo mi Reino! ¡Mi brazo! ¡Mi pelo! Todo, sí, me pelo si fuera necesario y se lo regalo al primer pelado que cruzo por la calle.

Un par de pitadas al menos.
Tengo la boca metàlica, de hecho, creo que estoy babeando. Y nadie se da cuenta.  O se dan cuenta, quizás, pero como ando medio violenta les debe dar un poco de miedo dirigirme la palabra.

Mejor.
No quiero que me hablen.
Ni que me pregunten si vomito, si me mareo y cómo llevo lo del pucho.
Para la mierdaaaaaaaaaaa llevo lo del NO PUCHO.  Para el orto, para el reverendo orto.

Quiero fumar.
El pibe me va a salir con cara de pucho.

Maia me dice que haga un post, que sirve de catarsis.

Maia se puede ir a la reconch….

Echale la culpa a Clarín

¿Qué es lo que saldrá de la cruza de un Mochuelo y un Loro?

bebe

En unos 8 meses, la respuesta.

Echale la culpa a Isidro

Miles de bebitos mueren a diario en nuestro país. Por hambre, frío, abandono, falta de cobertura médica, y ya que estamos hablando de muertes, abortos.
Dicen que no hay seguridad, que no hay justicia, que a los que mataron a Isidro hay que matarlos.  Dicen que los derechos humanos son sólo para los delincuentes. Dicen que ya no se puede vivir así.  Que no hay derecho.

La solución a la muerte de Isidro no es la muerte, ni de sus asesinos, ni de nadie.  La solución es la Vida.  La Vida Vivible, es decir, la Vida digna de ser vivida.
Por todos.
Me miran con espanto y me increpan con “¿Acaso no lamentás la muerte de ese bebito?”
Claro, la lamento profundamente, como la de miles de bebitos que mueren a diario en nuestro país. Por hambre, frío, abandono, falta de cobertura médica, y ya que estamos hablando de muertes, abortos.

Tan yo

hoot-night-owl

Vida

Cuatro años.
Hace cuatro años mi familia se quedó sin sol en Mayo.
Sombra, pura sombra.
Las almas vagaban en pena crónica.  ¿Pena?  Es poco.  Dolor.  Violento dolor envolvente.

Pero como no hay mal que dure 100 años, ni corazones que lo resistan, en Julio de ese mismo año el sol volvió a asomar.
Mezcla letal de alegría en estado puro en medio de una tristeza que parecía no terminar nunca.
De a poco el Sol fue inundando todo con su luz. Su calidez.

Es imposible ser un infeliz ante su presencia que todo lo cambia.

Hoy el sol nos rodea por completo.
Wendy y sus cuatro años de luz.
Nos envuelve, nos rodea, por dentro, por fuera, por arriba y por abajo.  Nos llena. Y derrama.

La nada volvió a perder.  Por goleada.

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En pot

El sillón del Faraón está lleno de ovillos de lana.  Lleno, completo, colmado de lanas de diferentes colores y texturas. Algunos pares de pares de agujas están esperando.

Las lanas esperan, las agujas esperan, la mujer espera.

Pura potencia.

El día que Susana estuvo en lo cierto (porque tampoco vamos a andar diciendo que Susana tiene Razón)

La primera en descubrirlo fue una de las pocas viejas chupacirios que quedan vivas. ¿Quién sino va a andar madrugando? En un pueblo de clase medioalta mediomedio mediotibia medioboba, nadie que se precie de ser todas esas mediades, tiene necesidad de trabajar.  O si lo hacen, no tienen necesidad de madrugar.
Sólo viejas madrugonas a la vista.
Cuando Teresa, al tiempo que se persignaba para entrar a San Gabriel a misa de siete, levantó la cabeza y dirigió sus ojos al Almirante que custodiaba la plaza, lo vió.
Estaba ahí, quieto, al ladito del Almirante, echado como perro al sol.
Un dinosaurio.
Vivo.

Echale la culpa a las Vacaciones II

Yo sé que mi casa le hace honor a mi apellido, pero convengamos damas y caballeros, que hay cosas que son de muy difícil guardamiento.  Algunos ejemplos, pa que vean.

- El árbol de Navidad.  Muy bonito, claro, el arbolito.  Un coso enorme que sólo se luce un mes al año, o en mi caso, dos o tres.  ¿A dónde se guarda después que se desarma?

- La bufanda con los colores de Argentina que mi madre en un rapto de argentinidad futbolera me regaló en el mundial próximo pasado.  ¿La tengo que guardar cuatro años hasta el próximo Mundial?  ¿O la tengo que dejar a mano para que no pase lo que invariablemente pasará, o sea, desaparecer en el triángulo de las polleras?

- Los souvenirs que te dan cuando nace un pibito, o bautizan al pibito, o cumple su primer añito el mismo pibito.  ¿Hay que hacer un altar en el medio del living? ¿O en el baño? Posta, pero posta ¿alguien los guarda?

Acomodé el placard, ahí está la clave de tales cuestionamientos.

El orden exterior es reflejo del orden interior.


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