Un mal evitable

CADENA 3 – 18/01/2017 | 06:24 |

Con la llegada de los días cálidos, aumenta la incidencia del Síndrome Urémico Hemolítico. Es importante preservar las condiciones de higiene y una correcta manipulación de los alimentos.

Si bien el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad a la que es necesario prestarle atención durante todo el año, con la llegada del verano suele potenciarse su aparición debido a las altas temperaturas. Durante la época estival las enfermedades transmitidas por alimentos se incrementan: el calor favorece que las bacterias se reproduzcan, los festejos y el traslado de alimentos pueden provocar la interrupción de la cadena de frío, y el uso más frecuente de piletas o ríos (agua no potable) aumenta la exposición a bacterias por ingestión.
Nuevos casos de SUH en nuestra provincia son comunicados día a día. En el año 2016 se presentaron 14 casos más que en el 2015, sumándose a los aproximadamente 500 que ocurren cada año en nuestro país. Argentina es líder mundial en incidencia de esta enfermedad, por lo que constituye un verdadero problema epidemiológico. Desde el año 2000 es de denuncia obligatoria, razón por la cual todo centro de salud, público o privado, debe notificar el caso a tiempo para confirmar el diagnóstico, aislar la bacteria, identificar el alimento involucrado y evaluar el riesgo de aparición de otros casos.
¿De qué se trata?
El SUH es una enfermedad grave pero evitable, que se transmite por agua o alimentos contaminados a través de una bacteria llamada Escherichia Coli, cuyo principal reservorio es el ganado vacuno. Afecta a los niños más pequeños, principalmente a aquellos menores de 5 años. Sus síntomas principales suelen ser diarrea, palidez, decaimiento y poca orina. Compromete principalmente a riñones (insuficiencia o fallo renal) y sangre (disminuye los glóbulos rojos y las plaquetas), pero también al sistema nervioso (somnolencia, irritabilidad y, en algunos casos, convulsiones) intestino, y sistema cardiovascular (puede subir la presión arterial).
La clave está en la prevención
Si bien por el momento no existe un tratamiento específico para la enfermedad y se recomienda no automedicar al paciente con antibióticos ni antiespasmódicos, el SUH PUEDE PREVENIRSE. Algunas de las recomendaciones más importantes son:
-Lavarse bien las manos con agua tibia y jabón luego de usar el baño, de haber tenido contacto con pañales o heces, y antes de ingerir o manipular alimentos.
-Evitar el consumo de hamburguesas, salchichas y embutidos en niños pequeños.
-Lavar cuidadosamente frutas y verduras.
-Consumir agua potable.
-Asegurar la correcta cocción de la carne, en especial de la carne picada o de productos elaborados con ella, de manera que no queden partes rosadas ni jugosas en su interior. La bacteria se destruye a los 70º.
-No mezclar alimentos crudos y cocidos en el almacenamiento o manipulación.
-Utilizar distintos utensilios en la manipulación de los alimentos crudos y cocidos para evitar la contaminación cruzada. Esto en más riesgoso en alimentos que se consumen crudos.
-Conservar los alimentos frescos y cocidos en la heladera.
-Consumir jugo de frutas, leche y derivados lácteos pasteurizados conservando la cadena de frío.
-Concurrir a natatorios habilitados.
-Respetar la prohibición de bañarse en aguas de río potencialmente contaminadas.

Si bien el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad a la que es necesario prestarle atención durante todo el año, con la llegada del verano suele potenciarse su aparición debido a las altas temperaturas. Durante la época estival las enfermedades transmitidas por alimentos se incrementan: el calor favorece que las bacterias se reproduzcan, los festejos y el traslado de alimentos pueden provocar la interrupción de la cadena de frío, y el uso más frecuente de piletas o ríos (agua no potable) aumenta la exposición a bacterias por ingestión.

Nuevos casos de SUH en nuestra provincia son comunicados día a día. En el año 2016 se presentaron 14 casos más que en el 2015, sumándose a los aproximadamente 500 que ocurren cada año en nuestro país. Argentina es líder mundial en incidencia de esta enfermedad, por lo que constituye un verdadero problema epidemiológico. Desde el año 2000 es de denuncia obligatoria, razón por la cual todo centro de salud, público o privado, debe notificar el caso a tiempo para confirmar el diagnóstico, aislar la bacteria, identificar el alimento involucrado y evaluar el riesgo de aparición de otros casos.

¿De qué se trata?

El SUH es una enfermedad grave pero evitable, que se transmite por agua o alimentos contaminados a través de una bacteria llamada Escherichia Coli, cuyo principal reservorio es el ganado vacuno. Afecta a los niños más pequeños, principalmente a aquellos menores de 5 años. Sus síntomas principales suelen ser diarrea, palidez, decaimiento y poca orina. Compromete principalmente a riñones (insuficiencia o fallo renal) y sangre (disminuye los glóbulos rojos y las plaquetas), pero también al sistema nervioso (somnolencia, irritabilidad y, en algunos casos, convulsiones) intestino, y sistema cardiovascular (puede subir la presión arterial).

La clave está en la prevención

Si bien por el momento no existe un tratamiento específico para la enfermedad y se recomienda no automedicar al paciente con antibióticos ni antiespasmódicos, el SUH PUEDE PREVENIRSE. Algunas de las recomendaciones más importantes son:

-Lavarse bien las manos con agua tibia y jabón luego de usar el baño, de haber tenido contacto con pañales o heces, y antes de ingerir o manipular alimentos.

-Evitar el consumo de hamburguesas, salchichas y embutidos en niños pequeños.

-Lavar cuidadosamente frutas y verduras.

-Consumir agua potable.

-Asegurar la correcta cocción de la carne, en especial de la carne picada o de productos elaborados con ella, de manera que no queden partes rosadas ni jugosas en su interior. La bacteria se destruye a los 70º.

-No mezclar alimentos crudos y cocidos en el almacenamiento o manipulación.

-Utilizar distintos utensilios en la manipulación de los alimentos crudos y cocidos para evitar la contaminación cruzada. Esto en más riesgoso en alimentos que se consumen crudos.

-Conservar los alimentos frescos y cocidos en la heladera.

-Consumir jugo de frutas, leche y derivados lácteos pasteurizados conservando la cadena de frío.

-Concurrir a natatorios habilitados.

-Respetar la prohibición de bañarse en aguas de río potencialmente contaminadas.

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