De patetismos y noviazgos II. Los discursos un poroto.
Vamos, pues, a un superficial análisis de los discursos de ambos.
La típica de los tipos:
Antes: Me seduce tu ombligo.
Después: ¿Tenés que salir así con toda la panza al aire?
Antes: Me encanta cuando te pintás (los tipos no usan la palabra maquillaje) así los ojos.
Después: ¿Es necesario que te pintes como una puerta?
Antes: Qué linda te queda la pollerita…
Después: ¡Hace frío! (veintinueve grados es frío, si, dale…) Ponete un pantalón, mejor. Ese jean que te queda sueltito… Ese va como trompada…
Antes: Qué rico cocinás, mi amor.
Después: Mhmhmh… Le falta un poco de sal. De de sal y de… ¡Gusto!
Antes: Me encantan tus tetas. No… No te persigas, tienen el tamaño perfecto.
Después: Me encantan tus tetas, amor. No te persigas, son chiquitas pero a mi me gustan.
(¬¬)
La típica de las minas:
Antes: No te preocupes, yo mañana lavo.
Después: ¿Podrías aportar un poco y lavar los platos, no? Cociné yo. (Otra vez)
Antes: Me encanta que seas tan desordenado como yo.
Después: ¿Podés por favor no dejar la ropa tirada por ahí, me hacés el favor?
Antes: Nada, amor. Traé el vino nomás.
Después: Bueno, mataría que vos compres todo para cocinar y yo sólo compro el vino. ¿Viste?
Antes: Tu mamá es amorosa. Me cae re bien.
Después: Ni en pedo. Otro Domingo más en lo de tu vieja y me suicido con un grisín de Cormillot.
Antes: ¡Me encanta tu pelo largo, tiene toda la onda!
Después: Podrías cortarte el pelo, che. Que vamos a ir a lo de mis viejos, no podés ir así todo desprolijo…
Cuenten. Cuenten qué les han dicho a contra discurso. O qué les han dicho a ustedes.


Ultimos Comentarios