Posts etiquetados como ‘enamoramiento’

Me enamoré una y mil veces.

La otra vez me preguntaron cuántas veces me había enamorado. 

Uy. ¿Tenés tiempo?

A los diez me enamoré de un Titiritero que presentaba sus Shows en la plaza de la peatonal de Mar del Plata.
Mi abuelo nos daba a mis primos y a nosotras plata para comprar lo que quisiéramos. Mis primos se compraban golosinas, mi hermana posters y yo… Y yo ponía esos manguitos en la gorra del Titiritero. (Ya comenzaba a perder plata de chiquita con los tipos qué karma…)

A los años me enamoré de un hippie. Y me hice hippie, claro. De escuchar rock pasé a escuchar a Janis Joplin y tocar Pastoral en la criolla. De usar jeans pasé a usar polleras hindúes. De usar mochila pasé a usar yiscas. Tiré todos mis corpiños (ahora que lo pienso, debe ser de esa época que me quedó esto de no usar brasiere…) aprendí a armar tabaco con papelillos y a hacer pan, velas, sahumerios y jabón de gliserina, etc.

Al tiempo conocí un pintor mucho más grande que yo. Un cuarentón, para más datos. Disfruté y aprendí mucho en su compañía. Y claro, de repente me volví fanática del arte de la pintura.
Me duró lo que un suspiro. Mucho arte, mucho arte pero poco rocanrol.

Así conocí a un corredor de motos. Obviamente me volví fanática de los rodados bípedos. Que las en duro, que las pisteras…
Pero así tal cual, le faltaba sensibilidad. Una tarde, antes de ir a una quinta de unos amigos en Pilar, chocamos contra un auto.
Los dos terminamos patas para arriba en el asfalto. Éste se levantó y antes de venir a rescatarme de mi miserable estado fue a ver la moto. ¡Qué forro!
Obviamente, patada en el traste.

Supe frecuentar un músico. Qué lindas canciones hacía… Allí fue, creo, que comencé a cantar. Gracias a que él que me pedía que lo acompañara con mi voz. 
Pero era un ganso. Tenía una ex novia que lo amenzaba con suicidarse si me seguía viendo y así fue que me dejó.

Al tiempo tuve una regresión y volví a enamorarme de un Titiritero. Pero también me duró lo que un suspiro. Era alcohólico y aburrido. Y ya me sentía un poco cansada como para andar cagándome de frío en las plazas pasando la gorra.

A los veintidós me fui a vivir a Cuba porque me enamoré de un Cubano. Por supuesto así también me enamoré de la salsa (aprendí a bailar) y del Ron.

No hace tantos años atrás, dibujé corazoncitos por un fanático de los fierros. Que el árbol de levas, que te ayudo a limpiar los borne, que vamos al Galvez, que te miro el rotor. Pero al final querés más al auto que a mí.

En fin.

Aprendí muchas cosas gracias a estos tipos, pero ahora que lo pienso, ninguno de ellos se detuvo a leer un puto libro porque yo leyera o fuera escritora.

¡Qué lo parió!


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog