Junio 4, 2009 | Por lulet | Claves: cocina, sujetos | # Enlace permanente
La vida en pareja no es nada fácil.
Ahora entiendo a mi vieja cuando nos preguntaba qué queríamos comer y como nosotros no sugeríamos nada, ella se sacaba porque no sabía qué más inventar.
La entiendo. Viví sola mucho tiempo y me arreglé siempre con lo que venía.
Lata de arvejas: 1
Sal: A gusto e piacere
Pimienta: Obvio.
Aceite de oliva: A penas.
Plato: ¡Ni en pedo! Hay que lavarlo.
De la lata y a la lona.
Por más de que cocinar sea algo que disfruto mucho, entre la falta de tiempo (trabajo y estudio) y lo caro que se ha vuelto morfar en este bendito país, me encuentro muchas veces penando en la cocina.
Me quedo estática mirando la alacena semi vacía: Medio paquete de fideos, un cuarto de paquete de arroz, un frasco con sal fina y medio kilo de harina integral no ayudan. Así dejo salir el frío de la heladera mientras me quedo estática mirando un medio limón y un medio tomate que conviven en un pequeño plato.
Mi novio: ¿Querés que cocine yo?
Lulet: Nonono. Gracias. (Prefiero cocinar yo y que laves vos a tener que limpiar todo el chiquero que dejás cuando cocinás.)
Y ahora me pregunto atormentada. ¿Por qué será que la mayoría de los tipos cuando cocinan, lo hacen como los dioses del olimpo pero dejan la cocina hecha un chiquero? ¿Tienen que ensuciar setenta cucharas, veinte tenedores, nueve cuchillos, doce platos para hacer unas milanesas con puré?
No suelo pedir delivery. Prefiero cocinar yo, por lo general. Es que soy medio rompe bolas con la comida, me gusta la comida sana. Sana no es aburrida, no se confundan que no es lo mismo.
A mi pareja le gusta como cocino (si se banca las milanesas al horno sin una puta gota de aceite es que o me quiere mucho o le gustan así o… perdió el gusto por la comida a los 18 años por una enfermedad congénita y nunca me lo dijo). Los que me conocen saben que le pongo onda pero en la semana, trato de hacer comida más sana aún.
Mi peor es nada dijo el otro día mientras degustaba un bocado de un super guiso de lentejas: “Nuestros hijos van a vivir a legumbres…”
No quise preguntar si eso le resultaba bueno o malo.
Tengo varias recetas bajo la manga sanas, ricas, nutritivas y sexies para recomendarles (Algunas más elaboradas que otras).
¿Ustedes?
Vengan con esas recetas. Dejenmé acá sus recetas favoritas. Voy a hacer una selección de las mismas (podemos hasta armar una votación y todo) y las más valoradas me comprometo a realizarlas y después contarles con foto y todo, cómo salieron.
Mayo 12, 2009 | Por lulet | Claves: fidelidad, patetismos, sujetos | # Enlace permanente
Infidelidades eran las de antes. –Escuché decir horrorizada.
Hoy, los límites de la fidelidad están borroneados por la tecnología.
¿Es infiel tu novio/a si histeriquea con una mina por MSN?
¿Es infiel si nunca la/o vio en vivo y directo pero le promete amor eterno?
¿Es infiel si en vez de amor virtual tienen sexo virtual?
¿Es más infiel si es con camarita?
¿Es infiel si es una relación por mensaje de texto celularístico?
Conozco muchas mujeres que descubrieron que sus parejas le eran infieles. El problema es el modo en que lo descubrieron. Violando la privacidad del otro.
Claro, antes sólo tenías que seguirlo y ver que en vez de ir a jugar a la pelota se encontraba con una mina. Ahora se complica. Por eso las minas hacen las mil y una para entrar a la casilla de correo del susodicho y en la mayoría de los casos, lamentablemente, confirman sus sospechas. Gracias a las féminas los hackers tienen laburo…
¿Es el modo tener que violar la privacidad del otro?
Vamos, no conozco hombre que se quiera perder la chancha y los veinte. Si algún hombre con huevera bien puesta está en la sala y le ha dicho a su mujer “es verdad Carmen, tengo una historia con otra mujer” que levante la mano por favor. Prometo dejarle la huevera intacta y en condiciones de procrear. No es la idea patearla en lo absoluto.
Así me encuentro con planteos de amigas preocupadas que caen en patetismos.
Acá uno. Próximamente los demás.
AmigaM: Tengo que confesarte algo. Sé que no habla bien de mí pero no pude conmigo.
Lulet: ¿Qué pasó?
AmigaM: ¿Viste que Sergio siempre me decía que no chateaba, que le parecía una pelotudes, que él leía, que no iba a caer en esa pendejada, etc? Bueno, como yo le saqué la cuenta en el Hotmail, no pude conmigo y me metí en su MSN a ver si, como él decía, era yo su único contacto.
Lulet: Uy.
AmigaM: Si. Y tenía cinco contactos y a mí.
Lulet: ¿Minas?
AmigaM: Peor. “Laura”, “Celeste”, “Mariel La Colo de Santa Fé”, “La Morocha del Abasto” y La caprichosita”.
Lulet: Apa.
AmigaM: Si. Y esto no termina acá. Agregué a una, a la Colo, a mí MSN.
Lulet: Noooooo…
AmigaM: Y me hice la re sota, claro. Me hice la santafesina (te acordás que Sergio es oriundo de allá). La mina se ve que aceptaba a cualquiera porque ni me preguntó. Me hice la que habíamos charlado en un sitio de Santa Fé y me dijo que era casi seguro. No me preguntes cómo pero llevé la conversación para el lado de los tipos y le dije “a mi me agregó un flaco de nuestros pagos que quemó la cabeza con que era músico y había tocado en tal y cuál bar (los bares de onda en Santa Fé). Ella me dijo que le sonaba y al toque me dijo “¡Se llama Sergio!”
Lulet: Shit!
AmigaM: Si. Lo peor de todo fue lo que me dijo al toque.
Lulet: Contame.
AmigaM: Me dijo “Ya que somos vecinas, te voy a confesar que ese Sergio me pareció un repelotudo, o está aburrido o desesperado, yo que vos, lo bloqueo”.
¿Les ha pasado a ustedes esto de que la tecnología haya borroneado los límites de la fidelidad con sus parejas? ¿Han desconfiado de sus parejas por algún contacto en el MSN o correo o celular?
Abril 22, 2009 | Por lulet | Claves: enamoramiento, sujetos | # Enlace permanente
La otra vez me preguntaron cuántas veces me había enamorado.
Uy. ¿Tenés tiempo?
A los diez me enamoré de un Titiritero que presentaba sus Shows en la plaza de la peatonal de Mar del Plata.
Mi abuelo nos daba a mis primos y a nosotras plata para comprar lo que quisiéramos. Mis primos se compraban golosinas, mi hermana posters y yo… Y yo ponía esos manguitos en la gorra del Titiritero. (Ya comenzaba a perder plata de chiquita con los tipos qué karma…)
A los años me enamoré de un hippie. Y me hice hippie, claro. De escuchar rock pasé a escuchar a Janis Joplin y tocar Pastoral en la criolla. De usar jeans pasé a usar polleras hindúes. De usar mochila pasé a usar yiscas. Tiré todos mis corpiños (ahora que lo pienso, debe ser de esa época que me quedó esto de no usar brasiere…) aprendí a armar tabaco con papelillos y a hacer pan, velas, sahumerios y jabón de gliserina, etc.
Al tiempo conocí un pintor mucho más grande que yo. Un cuarentón, para más datos. Disfruté y aprendí mucho en su compañía. Y claro, de repente me volví fanática del arte de la pintura.
Me duró lo que un suspiro. Mucho arte, mucho arte pero poco rocanrol.
Así conocí a un corredor de motos. Obviamente me volví fanática de los rodados bípedos. Que las en duro, que las pisteras…
Pero así tal cual, le faltaba sensibilidad. Una tarde, antes de ir a una quinta de unos amigos en Pilar, chocamos contra un auto.
Los dos terminamos patas para arriba en el asfalto. Éste se levantó y antes de venir a rescatarme de mi miserable estado fue a ver la moto. ¡Qué forro!
Obviamente, patada en el traste.
Supe frecuentar un músico. Qué lindas canciones hacía… Allí fue, creo, que comencé a cantar. Gracias a que él que me pedía que lo acompañara con mi voz.
Pero era un ganso. Tenía una ex novia que lo amenzaba con suicidarse si me seguía viendo y así fue que me dejó.
Al tiempo tuve una regresión y volví a enamorarme de un Titiritero. Pero también me duró lo que un suspiro. Era alcohólico y aburrido. Y ya me sentía un poco cansada como para andar cagándome de frío en las plazas pasando la gorra.
A los veintidós me fui a vivir a Cuba porque me enamoré de un Cubano. Por supuesto así también me enamoré de la salsa (aprendí a bailar) y del Ron.
No hace tantos años atrás, dibujé corazoncitos por un fanático de los fierros. Que el árbol de levas, que te ayudo a limpiar los borne, que vamos al Galvez, que te miro el rotor. Pero al final querés más al auto que a mí.
En fin.
Aprendí muchas cosas gracias a estos tipos, pero ahora que lo pienso, ninguno de ellos se detuvo a leer un puto libro porque yo leyera o fuera escritora.
¡Qué lo parió!
Marzo 27, 2009 | Por lulet | Claves: mujer, publicidades | # Enlace permanente
La otra vez leí un artículo sobre el rol que representan las mujeres en las publicidades.
Me senté a pensar un rato sobre esto, lo aplasté y concluí en que es completamente horrible lo que muestran de nosotras.
Somos unos personajes deprimentes y patéticos. (Aunque a veces esto sea cierto, no es necesario mostrarlo en todas las publicidades, vio…)
Aparecemos infladas como un globo por el tránsito lento o porque estamos indispuestas (perdón pero… ¿Quién tiene tiempo de sentarse en el inodoro hoy en día, eh? Además, no podemos sentarnos en cualquier inodoro y eso lo sabe todo el mundo, no hay que ser Einstein para saber que nos podemos agarrar cualquier bicharraco por apoyar nuestros muslos o nalgas en una tabla pública…), nos muestran con canas a los treinta y arrugadas a los cuarenta y por supuesto para cada caso el santo remedio. La tintura y la crema con baba de caracol y retina de gallina aerodinámica respectivamente. En cambio para la celulitis y el sobre peso no hay edad o fruta. Ergo, para presentar/vender esos productos eligen desde una veinteañera hasta una naranja.
También aparecemos abrazando un jabón en polvo que se convierte en un cantante pedorro o depilándonos las piernas con una crema por si se nos engancha la media fina en un banco de plaza al caminar. (¿?)
Lavamos los platos, toda la cocina (ojo que hasta tenemos a un amante caricaturesco que nos salva cuando todo está más que sucio y digo y pongo en negrita “amante caricaturesco” porque en la realidad, el marido cuando está todo sucio, no aparece ni en dibujitos) y sacamos las manchas de la ropa sucia. Acá hago una salvedad. En una publicidad, la protagonista cuenta que conoció el producto quita manchas porque tiene un marido pelotudo. Bah… Resulta que el tipo es tan cuida con su hija que la va a buscar a las fiestas a las cuatro de la mañana en pijama y medio dormido, entonces se mancha. En definitiva: ¡Te casaste con un idiota! Más que el polvo quita manchas, tenés que cambiar de marido.
Hoy, volvimos a ir al almacén con los envases retornables, confiamos en los supermercados, nos lavamos el cabello con el que nos podemos levantar a Chayanne y compramos todos los productos cero por ciento de grasa y sabor.
Pero no. Nunca nos va a tocar manejar un auto de la puta madre, tomar una birra con maní, jugar a la play, mirar un partido de fútbol en una super tele, andar en moto o barrenar.
Marzo 16, 2009 | Por lulet | Claves: sujetos | # Enlace permanente
Ahora resulta que todos los tipos son fotógrafos.
Y todas las novias de estos tipos son artistas… Pintan o algo así. Por supuesto son delgadísimas, tienen el pelo largo, arito en la nariz, usan pañuelos en la cabeza y vestidos por debajo de la rodilla preferentemente de color verde loro.
Y claro. Ellos le sacan fotos en blanco y negro a ellas de perfil, a una mano sosteniendo algún pincel o simplemente en tetas.
Yo no soy delgada, ni tengo pelo largo, tampoco arito en la nariz. Rara vez uso vestidos y ninguno de los que tengo es verde loro, los pañuelos que tengo son para sonarme la nariz y no pinto bien ni en los dibujos que tienen la referencia del color que hay que usar.
Y claro. Ninguno de los tipos que se me acerca es fotógrafo. La mayoría son… colectiveros.
¿Y qué?
Febrero 12, 2009 | Por lulet | Claves: bajo, casa, entrevistas, hombre, laburo, lluvia, psicotecnicos, roschard | # Enlace permanente
Ayer me fui a hacer un psicotécnico por un laburo.
Para comenzar, la licenciada me había dicho que duraba entre dos horas y media y tres. (Mal rayo me parta…)
Llegué con aires de grandeza por haber pasado ya, por muchos psicotécnicos . Pero me encontré con otras actividades.
Comenzamos por las típicas preguntas “con quién vivís, por qué, tenés padres, hermanos, etc”. Luego me hicieron un test de inteligencia y lógica con secuencias de letras y números.
Después, el test de Roschard.
No conforme con esos, me dieron cuatro láminas para que escriba cuatro historias diferentes. Las cuatro debían tener un pasado un presente y un futuro. ¡Ah! Y debían ser breves y concisas. (¿Algo más?)
Ya para finalizar me hicieron dibujar una casa, un árbol y una persona. El último y más interesante de todos fue uno que constaba de unas sesenta o más frases que tenías que terminar de escribir. Horribles.
1. Pienso que rara vez mi padre……………………
2. Mi madre es………………………………………..
3. Mis amigos no saben que le temo a……………
4. Sería completamente feliz si…………………….
5. Mis jefes son……………………………………….
Odio esas oraciones incompletas, pedorras y que te obligan a mentir. ¿Qué te voy a resoponder?
1. Pienso que rara vez mi padre… ¿Se haya garchado una mina que no sea mi madre? (Perdón Sr. Looser, eh?) ¿Tuviera pensamientos impolutos, insípidos e incoloros? Y por el contrario, si pusiera “un hombre maravilloso” o cosas semejantes, pensarían en que quiero matar a mi madre para casarme con mi padre y lalalalaaaaaa. ¡Es too much!
4. Sería completamente feliz si… ¿Me ganara el quini? ¿Me enganchara un viejo con mucha plata que estirara la pata en la noche de bodas? ¡No podés! Lo que respondí fue Sería completamente feliz si…“si se terminaran las guerras y el hambre en el mundo”.
Si, ya sé… Me faltó acomodarme la coronita y abrazar el ramo de flores y saludar a la gente con los ojos llenos de lágrimas moviendo la mano como si estuviera limpiando los vidrios. Miyagui orgullosísimo de mi saludo “limpio vidrio”.
5. Mis jefes son… Unos reverendos pelotudos. Forros. Corruptos y chantas.
Si, justo voy a poner eso… ¿Quién pondría algo así? ¡Nadie!
La mejor de todas fue una que me sorprendió mucho y asumo que si no me llaman de este laburo es exlusivamente por esta respuesta que dí.
Si tuviera sexo……………………………..
Esta respuesta invita a muchas guarradas, groserías y barbaridades. Mis posibles oraciones eran:
Si tuviera sexo… con Brad Pitt sería feliz.
Si tuviera sexo… por la oreja me quedaría sorda.
Si tuviera sexo… con muchos y por plata sería una trola.
Como niguna me parecía prudente respondí:
Si tuviera sexo… más seguido que el que tengo ahora andaría muy cansada todo el día!
¡Qué bárbaro estos psicotécnicos del orto…!
Enero 19, 2009 | Por lulet | Claves: rinocerontes, sueños, sujetos | # Enlace permanente
Saltos del Tabay, Misiones, Argentina. 2009
Sujetovacacional: Yo diría que paremos directamente en los Saltos que hay lugar para acampar. Además es solamente una noche. ¿Te parece?
Lulet: Mejor. Porque no da patear diez kilómetros o esperar el bondi tres horas…
Llegamos. El sujeto armó la carpita. Car-pi-ta.
Lulet: Apa que era chiquita la carpa…
Sujetovacacional: Para nosotros está más que bien. ¿O no?
Lulet: Sisí… Uy pero no tenemos nada para poner de colchón…
Sujetovacacional: Ponemos la toalla.
Lulet: (Shit!) Ok.
Pasamos un día genial. A la noche comenzó a ponerse negro el cielo.
Lulet: ¿Lloverá?
Sujetovacacional: Naaaaaah.
Lulet: ¿No te parece mejor si le ponemos al mosquitero ese en el techo una bolsa por las putas dudas? ¡¿Si llueve nos vamos a mojar!
Sujetovacacional: Muy buena idea, pero quedate tranquila, no va a llover.
Nos acomodamos para dormir. (¡Qué feo que es dormir sobre una superficie completamente dura me cago en Thor y mis treinta años! Creo que mi juventud la perdí a los veintidós cuando me fui de mochilera al Sur.)
Me desperté con un dolor de cintura de los mil demoños a mitad de la noche exaltada porque estaba soñando que la carpa estaba inundada y que nos ahogábamos.
Sin ir más lejos llovía torrencialmente y cuando levanté la cabeza del piso de la carpex, me chorreaban los pelos. Ergo, nos estábamos comenzando a inundar.
Eran cuatro y media de la mañana. Levantamos todo menos la carpa y salimos corriendo a acobijarnos debajo de un techo de un bar que había cerca de la orilla.
Hacía un frío de cagarse. No habíamos llevado abrigo y ni agua caliente para el mate teníamos.
¡Qué paja, loco! Así no se lleva a una mina de vacaciones…
Ho-rri-ble.
Los años no vienen solos.
Sujetovacacional: ¿Estás bien?
Lulet: ¿Sos parte del staff del Servicio Meteoro-no-lógico Nacional vos? No. No estoy bien. Se me parte la cintura en mil. Estoy cagada de frío. Y además tuve pesadillas.
Sujetovacacional: Uy… ¿Y qué soñaste?
Lulet: Que yo tenía un yacarerito mal curado.
Sujetovacacional: ¿Un qué?
Lulet: ¡Un yacarerito! Y se lo llevaba al veterinario porque no me lo había arreglado bien. Tenía la panza abierta y yo le podía ver los chinchulines.
Sujetovacacional: ¡Jajajajajaja! ¿Un yacarerito o un yacarecito?
Lulet: No te rías, boludo. Yo sufría y le decía al pendejo algo como “¡Arreglame el yacarerito que debe estar sufriendo!”
Sujetovacacional: ¿No era que lo llevabas al vet?
Lulet: Sisí. Pero tenía seis años el veterinario…
Sujetovacacional: ¡Era un niño!
Lulet: Si, me acuerdo que era estudiante de veterinaria… No estaba recibido.
-El flaco no podía más de la risa-
Lulet: Y soñé otra cosa, pero no te rías…
Sujetovacacional: Contame.
Lulet: Soñé que me apoyaba un rinoceronte.
Sujetovacacional: ¡Jajajajaja! Qué hija de puta… ¿No te alcanza conmigo?
-Les juro que el tipo no podía parar de la risa-
Lulet: ¿Perdón? ¿Te vas a comparar con un rinoceronte? Way too far, darlin’
Y no me habló por como… Dos días.

Diciembre 10, 2008 | Por lulet | Claves: busca, novio, patetismos, porteros | # Enlace permanente
Todo bien con el departamento, con los vecinos y sus niños que lloran y sus perros que ladran. Todo bien. Pero con lo que no está nada bien es con el portero.
¿Recuerdan el tema de Aguante Baretta?
Bueno, whatever. A mi me tocó un portero acosador. Así como lo leen. ¿Qué con tanto abrazo, eh? ¿Es necesario?
Me cago en que tengo que arreglar tanta pelotudes en casa, entonces estoy en contacto continuo con el tipo. Pero ya me estoy preocupando. ¿Tiene que abrazarme cada vez que me ve?
Porteroacosador: (Abrazándome) Sos divina, Lulet. Qué alegría que te mudaste acá.
Lulet: (Con los bracitos al costado del cuerpo) Bueno, bueno, señor Porteroacosador, muchas gracias. ¡Cuánto cariño! (Dale pelotudo movés un dedo y te clavo la rodilla en el huevo izquierdo)
Porteroacosador: Es que sos amorosa y tan simpática…
Lulet: (Sisisi. Todo muy lindo pero soltame ya porque de la simpatía a la patada voladora doble Nelson hay un milímetro) Bueno, gracias otra vez. Vos sos como un tío. (Estaba tratando de ponerle un título familiar a ver si le daba sensación incestuosa y me largaba)
Porteroacosador: ¡Y qué flor de sobrina tengo! Muy bonita, sí señor.
Lulet: (Aaah te fuiste a la mierda y a mi la estrategia se me fue al carajo) Sos muy amable señor Porteroacosador (del orto). ¡Ah! Y antes de que me olvide, el tipo que vino el otro día, viste el grandote ese, es mi novio. Le voy a dar una copia de la llave para no tener que bajar a abrirle así que no te asustes. ¿Te conté que hace boxeo?
Y se fue con cara de nada.
Merrrrrrda.
Ahora tengo que conseguir un amigo grandote y musculoso parecido al chongo que vino a buscar un mármol que descarté. (O sea… ¡No era nadie conocido siquiera!)
HELP.
SOS.
Se solicita joven con, por lo menos, unos meses de gimnasio encima, que viva por la zona de Olivos.
Diciembre 5, 2008 | Por lulet | Claves: patetismos | # Enlace permanente
Hoy tengo “uno de esos días”. Nono. De “esos” no. De esos otros. Eeeeesos. Sí. Esos días en que, si hubieras sabido que iba a ser así no salías de la cama. Esos días en que deseás no haber despertado… Ni nacido.
Uno de esos días en que todo te sale mal y te sentís el tipo/la mina más pelotudo/a sobre la faz de la tierra y alrededores. Sentís que tenés un cartel de neón en la frente que dice “péguele al idiota sin cargo”.
Ese día te despertaste tarde. Sisí. Y por tu culpa. Apagaste el despertador y seguiste más de cinco minutos que era lo que pensabas que ibas a estar con los ojitos cerrados de yapa ·”Cinco minutitos más” las pelotas. Te dormiste media hora, pelotudo.
Saltás de la cama puteándote por haberte quedado dormido y te vas derechito al baño a prender la ducha. Te sacás todo y mientras te metés el cepillo de dientes en la boca te metés en la ducha.
Y el agua está helada.
Salís semi enjabonado (lo que menos tenés es tiempo como para salir todo mojado a subir el calefón, volver a la ducha, etc) y te ponés lo primero que encontrás. Mientras tanto se te hierve el agua para el mate y te quemaste hasta la tráquea (sisí, por primera vez sentiste partes de tu cuerpo que ni sabías que tenías.)
Ya fue. Salís a las apuradas y ves pasar el colectivo. Obviamente el siguiente va a tardar. Mucho.
Subís y va a paso de hombre. Pensás que caminando llegarías más temprano al laburo.
Pisás la única boldosa floja de toda la cuadra y te enchastrás el pantalón (y no llueve, ¿Eh?) y cuando estás llegando -tarde, obvio- te das cuenta de que está el auto de tu jefe.
Si. Nunca jamás llegás tarde y el tipo siempre llega a eso de la diez. Hoy no. Hoy llegó a las nueve y vos estás llegando tarde.
¿Mala leche?
Bueno. Hoy tengo uno de esos días.
Son casi las doce y ya me pasó de todo. (¡Uf! acabo de mirar la hora y ni siquiera son once y media me quiero matar con una cerealita copos light.)
¿Meada por el Temaikén?
Patético.
Diciembre 3, 2008 | Por lulet | # Enlace permanente
Definitivamente esto de pasar de vivir en una casa donde de vecinos tenía: A la izquierda, nadie porque estaba la casa vacía, a la derecha un sordo y atrás a mi vecina (a quien ya todos ustedes conocen) a pasar a vivir en un departamento “E” -De estúpida, si. Estoy condenada- con vecinos en los A, B y C, es como un poco difícil.
Se escucha absolutamente todo. Estaba acostumbrada a poner la música al taco, es más, siempre respondía a cuando alguien me iba a visitar por primera vez y preguntaba, cómo reconozco tu casa al margen del número, respondía: Fácil, es la casa que tiene la música al taco.
Si. Era una bestia. La música se escuchaba casi desde la esquina.
Pero asumo que me acostumbraré a escuchar la música como Thor manda. ¿No?
Ahora que lo pienso, le voy a poder explicar a mi otorinolaringólogo el origen de mi temprana sordera.
No solamente la música, claro. Hay determinados sonidos que uno no quiere hacer públicos. Y no estamos hablando de una charla con alguien, el canto en la ducha o algún sonido normal del cuerpo que puede hacer sonrojar pero no mata a nadie. Estamos hablando de sonidos que se emiten estando en una situación amorosa.
¿Cómo encontrar el límite?
Como soy una mujer precavida, llamé a una amiga que vive en un depto con muchos co-apartamentos como el mío.
Y me contó una historia que yo que ella, me mudo.
Resulta que “depto nuevo más novio nuevo igual: vida nueva. Ergo estreno de todos los ambientes con el novio nuevo”. Claro, la mina se puso a garchar con el tipo en el living que era el ambiente más pegado al de los vecinos. (Debo decir que al parecer este novio que aún le dura, la tenía clara…)
A los días le tocó el timbre la vecina, una señora joven, de unos cincuenta años quien le dijo algo como “Te vengo a pedir que por favor cuando estés en la intimidad con tu novio lo hagas más silenciosamente porque tengo hijas adolescentes”.
WTF?
O sea. Te entiendo la de sé más silenciosa boluda que todo el edificio se entera cuando fifás. Pero ¿”Tengo hijas adolescentes”? ¿Cuál es la fantasía? Tiren conclusiones, please, porque yo no me imagino por qué aclaró lo de las hijas.
Desde que ella me contó eso, me quedé con la idea en la cabeza. Un poco perseguida, debo confesar…
Resulta que vino, el otro día, un sujeto que no podemos decir actual porque es un sujeto cada tanto pero desde hace años… (Por no decir especie de “amigo con derecho a roce”)
En el momento de prendernos los tabacos y relajarnos el tipo preocupado me preguntó si la había pasado bien. Yo le respondí: “Claro que sí, como siempre que nos encontramos.” Pero no lo conformé.
Y acotó “Estuviste silenciosa. ¿Hice algo mal?”
Todavía nos seguimos riendo.
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