El reloj

Un ayer sin adiós;

un hoy sin mañana.

Tu nombre ignorado,

ni siquiera,

tan sólo eso,

pero no.

Cómo llamar tu ausencia

si no la sé,

no la aprendí;

perdí mi chance

por carencias,

por no saber que el tiempo

es arena.

Ancestral reloj,

desde la noche de los tiempos,

vas dejando tendal de vidas,

de cuerpos tendidos.

por Luciano Doti

La visitante

Lejana,

de otro planeta,

ha venido a conquistarnos.

Su nave nodriza

tapa casi toda nuestra estrella.

¡Vaya paradoja!

Ahora ella es mi sol;

soy cual electrón

orbitando su núcleo.

¿Cómo puede un reptil,

un verde y escamoso ser,

mimetizarse en una dama?

Ha venido por recursos

naturales de la Tierra,

ha venido a conquistarnos:

conmigo lo ha logrado.

por Luciano Doti

El viento

Otra noche;

otro sueño solitario.

Sólo el viento

me acompaña,

con su música

de violines endemoniados.

Tiemblan los cristales;

se mecen los árboles

desnudos y resecos,

en medio del invierno

que, inclemente,

azota la ciudad.

por Luciano Doti

Otoño

Madrugada gris;

calle desierta;

noche larga (eterna),

se prolonga

hasta la mañana.

Luna nueva,

sin brillo,

oculta su mejor cara;

nos deja en tinieblas.

Es otoño;

sólo hay gatos

(domésticos felinos)

y un búho.

Más allá,

en silencio,

acecha “El Ángel Caído”.

por Luciano Doti

Segundo cordón

Las calles del segundo cordón

tienen ese no sé qué:

tierra, barro cuando llueve,

polvorosa geografía atravesada por el viento.

El frío del aire hiela la chapa,

debajo: calo-ventor, mate y torta frita.

El neumático derrapa,

porque nos vamos rápido.

por Luciano Doti

Serpientes

La primera vez que te vi

el tiempo quedó congelado,

llevabas tu corazón

con las manos abiertas,

lo mostrabas a todos;

sonaba tu voz musical.

A partir de entonces

hubo noches de insomnio,

sueños, dormido y despierto,

olvido y posterior recuerdo;

siempre se vuelve,

eso nunca se va.

Eres lejana

y autosuficiente,

puedo ofrecerte todo

y nada.

Nos une el signo

de la serpiente;

anhelo poderte alcanzar.

En parte escribo por ello,

como quien dice:

“ya sé

el camino a la fama

no significa nada

si no hay una misión…”

por Luciano Doti