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Poemas anónimos (poema de Lucía Angélica Folino) –

La poesía es aporética – (Un poema de Lu Folino en réplica a un poeta que hace loas al anonimato)

Escrito por: Lucía Angélica FOLINO el 08 Mar 2009 – URL Permanente
En respuesta apresurada a un poeta que pretende que la poesía sea anónima pero se cuida muy bien de firmar las suyas, registrarlas, publicarlas y responder entrevistas a sus contertulios.

La poesía es aporética.
Incierta como teoría de los quarqs.
Intransferible.
Torbellino de ideas con microbios
de un mundo que se pudre en algoritmos.
La calleja es estrecha,
no entran todos
a dar clases del modo de ser libres.
¿Anónimos?
Seguro.
Sombras negras de un presente pasado,
nos van entumeciendo con palabras,
buscamos el perdón por la jactancia
que embriaga nuestra estúpida existencia,
primaria, inanimada
sin sentido;
destilando en alambiques la cultura.
Es bueno desertar de los honores,
ser sobrio por opción,
ser alquimista
con un método propio
de diademas y criterios funcionales.
Usted, señor Pacheco,
no andará leyendo a otros,
lo confiesa.
(Tampoco es menester que nos lo aclare,
se le nota)
Usted, se nutre de la sangre
del pobres hombres invisibles
que se avienen
a callar desde una silla bajo el fresno
las horas que no viven
y ven pasar la tarde
mientras sueñan
ese sueño inmortal que es pesadilla.

Si su poema es mío
(pues lo leo)
no firme con su foto en las revistas,
ignore al caballero abigotado
aunque le insista,
aunque le insista.

Hay rédito innegable en su litigio.
Su voz resume el eco deshumano.
Hay mucho pleito viejo entre caciques
Si recibe un telegrama que lo honra,
las llaves de Madrid o Colorado,
las llaves de Macondo o Bella Vista,
los insulsos clamores del espacio,
viajarán en oscuros colectivos
donde van a dar los huesos olvidados,
como siempre van los anónimos huesos,
los huesos de Melpómene abusada,
los huesitos del niño que en la escuela
se apura a componer jaculatorias,
para estar en paz con la conciencia
del maestro tutor,
del think tank,
del camorrero.

Si como bien explica, la poesía
es un acto de amor, y trae amigos
que otean sus antífonas de gloria,
será porque su nombre es José Emilio
y no porque ha firmado: 2012.

Yo al menos, jamás le escribiría
a un número, plagado de misterios.

En respuesta apresurada a un poeta que pretende que la poesía sea anónima pero se cuida muy bien de firmar las suyas, registrarlas, publicarlas y responder entrevistas a sus contertulios.

La poesía es aporética.
Incierta como teoría de los quarqs.
Intransferible.
Torbellino de ideas con microbios
de un mundo que se pudre en algoritmos.
La calleja es estrecha,
no entran todos
a dar clases del modo de ser libres.
¿Anónimos?
Seguro.
Sombras negras de un presente pasado,
nos van entumeciendo con palabras,
buscamos el perdón por la jactancia
que embriaga nuestra estúpida existencia,
primaria, inanimada
sin sentido;
destilando alambiques de cultura.
Es bueno desertar de los honores,
ser sobrio por opción,
como alquimista
con un método propio
de diademas y criterios funcionales.
Usted, señor Pacheco,
no andará leyendo a otros,
lo confiesa.
(Tampoco es menester que nos lo aclare,
se le nota)
Usted, se nutre de la sangre
de pobres hombres invisibles
que se avienen
a callar desde una silla bajo el fresno
las horas que no viven
y ven pasar la tarde
mientras sueñan
ese sueño inmortal que es pesadilla.

Si su poema es mío
(pues lo leo)
no mienta con su foto en las revistas,
ignore al caballero abigotado
aunque le insista,
aunque le insista.

Hay rédito innegable en su litigio.
Su voz resume el eco deshumano.
Hay mucho pleito viejo entre caciques.
Si recibe un telegrama que lo honra
las llaves de Madrid o Colorado,
las llaves de Macondo o Bella Vista,
los insulsos clamores del espacio.
viajarán en oscuros colectivos
donde van a dar los huesos olvidados,
como siempre, los anónimos huesos,
los huesos de Melpómene abusada,
los huesitos del niño que en la escuela
se apura a componer jaculatorias,
par estar en paz con la conciencia
del maestro tutor,
del think tank,
del camorrero.

Si como bien explica, la poesía
es un acto de amor, y trae amigos
que otean sus antífonas de gloria,
será porque su nombre es José Emilio
y no porque ha firmado:2012.

Yo al menos, jamás le escribiría
a un número, plagado de misterios

EL DOLOR DE UNA MADRE – (Un poema de Lucía Angélica FOLINO) .

EL SUPLICIO DE TÁNTALO por Francisco de GOYA.

Desnudo sublime de Modigliani.
“El escándalo, en nuestros días, no consiste en atentar contra los valores morales sino contra el principio de realidad.” Jean Baudrillard
EL DOLOR DE UNA MADRE.

Desnuda y expoliada, indefectible
al suplicio de Tántalo, modélica
visión especulada, de una angélica
figura en carne mélica y flexible,
no declina ante el ojo irreductible
del artista voraz de alma famélica,
que emprende con pincel la maquiavélica
liviandad del visor inconfundible.
Patrocinan los reyes y amenazan
la omnímoda lujuria con apaños.
Se desmaya en los brazos ancestrales
de inciviles pasiones que atenazan
el amor que pervive entre aledaños,
la madre de las muertes no virtuales.
Lu