OJO QUE NO ES TOKIO
Hoy el primer superclásico del año. El primer enfrentamiento veraniego.
A ganar y gritarlo. Yo el otro día contaba de cuando estábamos en los albores de esta gestión y les pasamos el “trapo” en Mardel de mis abrazos y festejos junto a amigos riverplatenses de todas las horas.
Que venga el triunfo entonces y “en la pileta con jugadores de fútbol” como suelo referir ahora apelando a un viejo slogan de Néstor Rossi a deleitarnos con los encuentros y la contundencia en sus distintas variantes del “Chori”, Trezeguet, el “Cavegol” , Funes Mori y los chicos. “Que los pibes nuevos salgan a volar” como decía Copani en una canción de hace casi una década y media respecto de Aimar, Saviola y cía. Hoy con los Funes Mori, Cirigliano y valores de la nueva hornada.
Eso sí, tengamos en cuenta que no es Tokio, eh… No es la final de Tokio. Si se gana, un triunfo sobre Boca viene bien siempre, pero con realismo. Ellos vienen de salir campeones y van a jugar la Copa, qué va a hacer. Precisamente estos meses tienen que ser de tránsito para acometer aquellas viejas empresas.
No es incompatible, repito, con la alegría de cualquier triunfo sobre el rival de todas las horas. A manducar y libar festejando, de darse. Como conté yo que hacía con Ramiro y Sammartino dos años ha (cosa que por descriptos problemas de salud ya no podría hacer hoy,”se terminaron para mí todas las farras, mi cuerpo enfermo no resiste más”).
Pero hace una década y media (precisamente más o menos por los tiempos que Copani nos hablaba de “los pibes nuevos que salían a volar”) el lúcido ex directivo Armando Fiasché nos prevenía acerca de los riesgos de la “Isla de la Fantasía” en una n ota de las que suele escribir con su talento y caracterizada pluma Borinski en “El Gráfico”.
Y no advertimos los riesgos que significaba la “Isla de la Fantasía”. Fuimos dejando crecer al monstruo. Me acuerdo de un directivo que irrumpió por esos años en la secretaría (entonces a cargo del dr. Aguilar) eufórico con lo que para él tenía el carácter de gesta, que el autor del último gol del 5-0 a Chacarita lo “gozara” a Ramón Díaz, que estaba en el palco bajo. Un gol que como describí , con mi sobretodo puesto, bajaba del palco al field y lo hacía yo, en esa instancia del encuentro y con el rival tumbado.
La vocación de gloria perenne de River Plate nos demanda otras cosas y tenemos que ir por otras cosas.
Lo otro, la mística del pueblo riverplatense, la garantiza de por sí éste, hoy una vez más, movilizándose hasta Chaco, desde hombres expectables hasta hinchas de cualquier confín.
OSVALDO RIGANTI
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