OJO QUE NO ES TOKIO

Hoy el primer superclásico del año. El primer enfrentamiento veraniego.

A ganar y gritarlo. Yo el otro día contaba de cuando estábamos en los albores de esta gestión y les pasamos el “trapo” en Mardel de mis abrazos y festejos junto a amigos riverplatenses de todas las horas.

Que venga el triunfo entonces y “en la pileta con jugadores de fútbol” como suelo referir ahora apelando a un viejo slogan de Néstor Rossi a deleitarnos con los encuentros y la contundencia en sus distintas variantes del “Chori”, Trezeguet, el “Cavegol” , Funes Mori y los chicos. “Que los pibes nuevos salgan a volar” como decía Copani en una canción de hace casi una década y media respecto de Aimar, Saviola y cía. Hoy con los Funes Mori, Cirigliano y valores de la nueva hornada.

Eso sí, tengamos en cuenta que no es Tokio, eh… No es la final de Tokio. Si se gana, un triunfo sobre Boca viene bien siempre, pero con realismo. Ellos vienen de salir campeones y van a jugar la Copa, qué va a hacer. Precisamente estos meses tienen que ser de tránsito para acometer aquellas viejas empresas.

No es incompatible, repito, con la alegría de cualquier triunfo sobre el rival de todas las horas.  A manducar y libar festejando, de darse. Como conté yo que hacía con Ramiro y Sammartino dos años ha  (cosa que por descriptos problemas de salud ya no podría hacer hoy,”se terminaron para mí todas las farras, mi cuerpo enfermo no resiste más”).

Pero hace una década y media (precisamente más o menos por los tiempos que Copani nos hablaba de “los pibes nuevos que salían a volar”) el lúcido ex directivo Armando Fiasché nos prevenía acerca de los riesgos de la “Isla de la Fantasía” en una n ota de las que suele escribir con su talento y caracterizada pluma Borinski en “El Gráfico”.

Y no advertimos los riesgos que significaba la “Isla de la Fantasía”. Fuimos dejando crecer al monstruo. Me acuerdo de un directivo que irrumpió por esos años en la secretaría (entonces a cargo del dr. Aguilar) eufórico con lo que para él tenía el carácter de gesta, que el autor del último gol del 5-0 a Chacarita lo “gozara” a Ramón Díaz, que estaba en el palco bajo. Un gol que como describí , con mi sobretodo puesto, bajaba del palco al field y lo hacía yo, en esa instancia del encuentro y con el rival tumbado.

La vocación de gloria perenne de River Plate nos demanda otras cosas y tenemos que ir por otras cosas.

Lo otro, la mística del pueblo riverplatense, la garantiza de por sí éste, hoy una vez más, movilizándose hasta Chaco, desde hombres expectables hasta hinchas de cualquier confín.

 

OSVALDO RIGANTI

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EL CLÁSICO DE LOS CLÁSICOS FUE SIEMPRE ASÍ, PASIÓN Y VIOLENCIA. HOY EL PUEBLO RIVERPLATENSE APUESTA A LA RESURRECCIÓN DEL VIEJO RIVER

Y viene la hora de las tenidas veraniegas contra nuestros “primos”.

Esta vez precedidas de dudas acerca de su realización, por el nivel de conflictividad que podía traer acarreado el momento de River.

Pero un River-Boca es algo impostergable. Aparte, no poder llevarlo a cabo sería aceptar definitivamente que nuestro más popular de los deportes ha quedado sometido al imperio de la ley de la selva.

Se tenía que jugar y se hará, uno en Chaco, otro en Mendoza. Y es más, como compromiso aleatorio de un convenio suscripto con el Banco Francés, este año están previstos más superclásicos.

Eso me hace acordar lo de 1974. Durante el receso se disputó el Mundial de Alemania. Y River y Boca fueron por las provincias, jugando una serie de partidos en su mayoría favorables a nosotros, definidos en más de un caso por el “Puma” Morete, que ya les había hecho los goles del 3-1 con que el 31 de marzo les ganamos en nuestro estadio. Se agolpaba la gente en el interior. Es que River-Boca tiene un componente especial. Pasional y también hay lógicas razones económicas.

Aparte las confrontaciones entre ambos más de una vez fueron bajo el signo de la violencia. Lo que no significa que haya que aceptar eso como algo natural y lógico. Todo lo contrario. Pero el tema no es de ahora.

Basta recordar que el primer partido de la era profesional no terminó. Mejor dicho, iban 1-1 y lo terminaron a las piñas en la calle ambas parcialidades. Creo  -como digo siempre, me manejo con la “frondosidad de mi memoria”, en este caso por haberlo leido más de una vez, todavía no había llegado a este mundo, faltaban 17 años- que los puntos nos fueron adjudicados a nosotros. Pero fue un despiporre de padre y señor nuestro.

Fue a partir de 1962 y con las escandalosas definiciones en favor de Boca, esas que yo  no hace mucho definí como producto del “silencio de las leyes” (apelando a una frase del ilustre Restaurador justificando tener que tomar el gobierno tras el crimen de Navarro perpetrado contra Dorrego) en que se suceden los hechos de enfrentamiento. Ojo, lindantes en la criminalidad a veces. Aquel año fue el de la detención antirreglamentaria de Roma de un penal ejecutado por Delem. Adelantándose y coronando la “proeza” con una descomunal presencia de gente dentro de la cancha. A tal punto que el árbitro Nai Foino confesaría: “Si lo hacía tirar de nuevo me mataban”. Lo cierto es que pocos meses después entró a trabajar en la empresa de Alberto J. Armando.  Delem acusaría a Marzolini en su “portuñol” de haberlo “cuspido”  tras el episodio. El  número 3 boquense lo desmintió pero el brasileño ratificó su acusación.

 

En 1965 tiene lugar otro bochorno en la Ribera. Llegaron los dos cabeza a cabeza en la antepenúltima fecha. Nos pusimos de entrada en ventaja, con un golazo de Luis Artime. Pero Osvaldo Ardizzone lo había prevenido en la semana: “Me preocupa el arbitraje, River es más  correcto en estas cosas”. Los jugadores locales realizaron todo tipo de salvajadas contra Amadeo Carrizo, ante la total pasividad referil. Todo esto acompañado por impunes golpes a mansalva  . Rematada la situación cuando el linesman Melidoni presionó a Lallana por reclamarle ante un golpe alevoso del No.2 de ellos Silvero. “El «edie» afuera. O se va el o me voy yo”- El «edie» quería decir en el lenguaje particular del deplorable juez de línea “diez”, el número que ese día llevaba Lallana (no pudo ser de la partida por una lesión Ermindo Onega).  Y el árbitro Ventre le sacó a Lallana, como él pedía

Diezmado numérica y psíquicamente River perdió 2 a 1 y se le esfumó el campeonato. El partido se jugó en condiciones en colisión con mínimas pautas de civilización, corregidas y aumentadas respecto al de 1962. Ya no se trataba de público adentro de la cancha. Era la actitud provocativa ahí mismo de la “policía brava” de la comisaría 24. Antes de empezar el segundo tiempo (íbamos en ventaja todavía) un policía se quiso llevar preso al fotógrafo de nuestra revista partidaria por convesar con Cubilla. A los pocos minutos de iniciado el complemento empató Pianetti. Y el vapuleado fotógrafo se cobró revancha fotografiando al “guardián del orden” gritando desaforadamente el gol de Boca en las inmediaciones del arco de River. Ni remotamente paró ahí el escarnio. Descendiendo por las escalerillas, a la finalización del partido Menéndez le tocó el trasero a Amadeo, víctima de las peores agresiones en esa jornada- La reacción del guardavallas no se hizo esperar. Le pegó  un furibundo puñetazo que hizo rodar a su ex compañero de equipo por los escalones.

De “humanamente justa” calificó a la trompada Dante Panzeri en “Así”.

“La cuestión es que al enano le reventaron la cara de una trompada” explicó nuestro semanario partidario.

“Tenemos un arquero que es «Ringo» Bonavena. ¡Que lo diga Menéndez si la piña no fue buena!” cantó durante las fechas siguientes nuestra parcialidad.

Armando no se quedó conforme y fue a buscar a un policía para detener a Carrizo. Daba para todo el nivel de permisividad. Ahí el “Beto” Menéndez tuvo un gesto de hombría, “parándolo en seco” a Armando: “Yo alcahuete no soy”. Cuando la “autoridá” le preguntó a que obedecía el corte en la cara la respuesta no se hizo esperar: “Me caí por las escalinatas”. El intento de arresto quedó trunco. Pero Armando la siguió. Calificó de “cobarde” al Gran Amadeo y remató su desorbitada actuación diciendo: “Así Renato Cesarini dirá que tiene 11 muchachos magníficos en un país de idiotas. ¡Los idiotas son los de River con Cesarini a la cabeza!”. En la semana el plantel de River repudió las manifestaciones del presidente de Boca por intermedio de un comunicado entregado por su capitán Ramos Delgado, que calificaba de “perfecto maleducado” a quien “nos trató de idiotas”. La respuesta del “Tano” Cesarini tuvo las suyas. Fue larga y medulosa: “Quienes conocen mi trayectoria en el fútbol argentino y quienes me conocen en la vida privada pueden afirmar  -y es más, están seguros que lo harán en cualquier circunstancia-  que jamás he realizado manifestaciones agraviantes de tipo general. Por eso, el atribuirme expresiones injuriosas para con los argentinos, con quienes me siento plenamente identificado, solamente pudo imaginarlo quien ha realizado multimillonarias ganancias mediante la venta de vehículos sin licitación y bajo diferentes gobiernos, quien ha convertido al fútbol en trampolín publicitario y a las necesidades populares en tribuna para la especulación”.

Horas después ESTALLABA UNA BOMBA en el departamento en Palermo, donde Renato Cesarini vivía junto al directivo opositor Juan Félix Giaccio. Tomaba conocimiento a través de unos parientes que asistieron por esos días a una comida de “amigos” con el mandamás boquense, que éste expresó: “¿Qúe la bomba a Cesarini se la puse yo? ¡YO SI TENGO QUE HACER ESO A CESARINI LE PONGO 5 BOMBAS, NO UNA!”

3 años y medio después Renato Cesarini fallecería y Armando ante su Comisión Directiva tras pedir un minuto de silencio lo calificaría de “gloria del fútbol argentino”.

Pero los momentos que relataba  eran álgidos y había tela para cortar. La “Revista” River decía que “no respiramos por la herida, sólo queremos expresar nuestra indignación por los MAFFIOSOS que parecen tener predicamento en nuestro fútbol”  y que “no se puede pedir otra cosa MIENTRAS LA MAFFIA MANDE” (uno de los títulos de la publicación, por otra parte). Aparte en ese número aparecía Armando con un epígrafe que señalaba que “sigue en la línea de su fanfarronería, la misma que lO llevó a la terminación del partido a hacer declaraciones dignas de una persona poco normal”. Y agregaba que ahora con Boca triunfante tendrían lugar en los vestuarios “sus besitos a los lindos jugadores boquenses”. Armando volvió a montar en cólera y fue a la justicia. “Se alude claramente a la condición de invertido del demandante” expresaba entre otras cosas la presentación judicial. La Justicia condenó a la Revista “River”  a pagar una fuerte indemnización. Apelada la disposición por Neuberger, el monto resarcitorio se redujo. Y como Armando había dicho que el dinero que obtuviera en tal carácter iba a ser derivado a obras de La Candela (el predio durante años de Boca para sus inferiores, donde  -honor al mérito- fuimos muy bien tratados por amigos boquenses cada vez que fuimos ahí con nuestras huestes infantiles) el director de “Ríver” no perdió la oportunidad de gastar una ironía: “Lástima, perdimos la oportunidad de ser más generosos con «La Candela»”.

Liberti sentía que la tierra temblaba bajo sus pies. Dio una conferencia de prensa en la que señalaba   que Armando lo había “defraudado como amigo” y si era necesaria la ruptura de relaciones se llegaría a la misma. Pero Armando tuvo expresiones hacia el patriarca riverplatense ratificatorias de su inconmovible afecto y todo quedaría en agua de borrajas.

Un par de meses después empezaba la Copa Libertadores. Con el debut de Zywica y Daniel Onega River jugaba en gran forma en el Monumental y vencía por 2 a 1 a Boca, con goles de Sarnari y Bayo.

Angel Rojas había incurrido en acciones de extrema provocación aquella tarde en la Boca, principalmente contra Amadeo. Muchas fotos circularon por todo el país con Rojitas  haciéndole claras señas de “¡Andá a buscarla!”  Terminado el partido en nuestra cancha, ahora por el evento internacional, en momentos en que el astro boquense cruzaba el hall fue divisado por gente de nuestra parcialidad, que le tributó insultos de grueso calibre. El jugador de Boca respondió y ahí fue golpeado con saña. Un médico de River expuso su cuerpo en medio de la golpiza para rescatarlo y llevarlo desvanecido a nuestra enfermería.

Corrió otro par de meses y asistimos a una valiente actitud del no hace mucho fallecido José Curti, a la sazón DT de la reserva. Ante un penal inexistente en favor de ellos (práctica común en cancha de Boca) retiró de la cancha el equipo que estaba jugando el preliminar. Le costaría una sanción de dos años al pobre José. Pero creó el clima para que en el partido de primera las cosas fueran más normales. Y lo fueron. River le ganó 3 a 1 y con “baile” a Boca. Duval Goicochea hasta le dio un penal que Ermindo Onega  -autor de un gol, rayó a gran altura esa tarde- estrelló en el travesaño.

En 1970 renacieron los enfrentamientos. Boca se había adjudicado el campeonato del año anterior, empatando en la última fecha en dos goles con River en Núñez, justo el resultado que necesitaba. Hubo un hands penal de Marzolini sin sanción. Pero lo más gravitante fue que dos fechas antes ante Unión, en nuestra cancha, el juez Cruces expulsó injustamente a Daniel Onega, logrando “sacarlo de circulación” para la dilucidación del campeonato. Cruces no dirigió más.  Boca dio la vuelta esa tarde. La terminaron muy pocos. Gente nuestra puso los grifos. En algunas películas se ve a Marzolini dando la vuelta alrededor del field y algunos plateistas aplaudiendo. Puede ser que haya habido algún sector que aplaudió al gran defensor “xeneize”. Pero muy lejos se estuvo de lo afirmado por algunos lenguaraces que con poco conocimiento y mucha imaginación boquense hablaran de “la hinchada de River aplaudiendo la vuelta olímpica a Boca” NOSOTROS NO APLAUDIMOS NUNCA NINGUNA VUELTA OLIMPICA DE BOCA.

Había apetencia de revancha para la Copa. “¡Hay que echarlos de la Copa!”, volvía a salir a la palestra  “River”. En el Monumental el “Chamaco” Rodríguez abrió camino al alegrón anotando el único gol del partido. La zona era un triangular en que participaba además Universitario de Lima. Sin chance, en vísperas del partido con Boca practicaron en nuestro estadio. Armando allí volvió a estallar, calificando de “antiargentino” a Labruna porque según él había suministrado  “información secreta” acerca de cómo jugaba su equipo a la sazón al frente del equipo limeño. Cuando llegó el partido en la Boca había un clima de gran tensión. Labruna fue recibido con una estruendosa silbatina por la parcialidad auriazul. Pero Angel entró sacando pecho, como siempre. Faltando 20 minutos, Daniel Onega abrió el score llevándose la pelota con la mano con mucha habilidad. Fue la única vez que recuerdo una definición en favor nuestro apelando a un recurso antirreglamentario. Ellos empataron sobre la hora pero no les alcanzó. Merlo y el “Chamaco” aparecían abrazados en una  página bajo el título: “Sufre Armando, llora Boca. ¡Ay, ay, ay! ¡Los echamos de la Copa! (¿O no se los habíamos avisado?”) al tiempo que aconsejaba al titular boquense: “No llores que hay testigos”.

Así pasaron los años y las riñas. Llegó aquella inolvidable jornada de aquel histórico 1986, el año más glorioso de  River. Hasta les dimos la vuelta en cancha de ellos.  En la semana previa al partido hubo infinidad de “aprietes” desde el ministerio del Interior para que River no concretara la para ellos inadmisible vuelta. Se temían enfrentamientos. Y quienes anduvimos esa tarde por tribunas y calles de la Boca sabemos de aquel clima bélico. Pero Hugo Santilli se había plantado con la estirpe de los “tauras” y mandó a sus leones al ruedo y se concretó la h istórica vuelta olímpica. “¡Ea,ea… Dimos la vuelta en la «Bombonera»!” no cantaba, rugía , la hinchada No.1

He buscado en una exposición que es larga pero lo más acotada posible el clima de enfrentamiento, de hostilidad que a lo largo de tantos años signó al Superclásico. Me tocó ser testigo presencial de casi todos y seguramente aguzando mínimamente mi memoria podría citar otros enfrentamientos y anécdotas. Pero creo que lo expuesto es suficiente para reflejar todo lo que trasunta un River-Boca y el voltaje de agresividad que también va implícito.

Y decía, ahora estamos a media semana de los tradicionales enfrentamientos veraniegos.

 

Hace dos años la admin istración Passarella empezaba con muy buen pie. Les ganábamos por 3 a 1 en Mar del Plata y luego por penales obteniendo las dos copas en disputa. Les armamos un flor de despiole, les liquidamos un técnico por cada partido. 

Recuerdo la noche del 3 a 1 en Mar del Plata, con varios chicos en gran nivel y una amplia superioridad riverplatense. A la finalización del partido nos abrazábamos conmovidos en las plateas del Minella Ramiro, Néstor Sammartino y yo. Allí estábamos los viejos hombres de River, los que no retaceamos jamás nuestra identificación y la defensa de la querida banda roja, los  que no hesitamos en asumir posiciones políticas, los que fuimos insultados y difamados por gente que ni siquiera sabe lo que es River,  festejando lo que creíamos el inicio de grandes logros.

La gran hinchada se había desparramado por las calles de la “Feliz” festejando el notable triunfo. Con Ramiro y Néstor nos fuimos a manducar y libar hasta altas horas de la madrugada. Entraban y entraban en la pizzería de la coqueta ciudad a saludarnos, particularmente a Ramiro, muchos hombres de la “Seguidora y Fiel”. El triunfo ante el rival de todas las horas dio lugar a muestrass de júbilo. Brindábamos y  nos abrazábamos. Pintaba linda la vida, lindo pintaba el futuro…

La fatalidad se ensañó con nosotros. El año pasado en la Boca tuvo lugar el despojo más escandaloso de la historia del fútbol argentino y eso fue el principio del fin.

Pero el pueblo riverplatense está de pie. Demandando logros trascendentes, rechazando un conformismo y una exaltación irracional de intrascendentes triunfos que sería suicida. Pero apostando a la resurrección del viejo River.

 

OSVALDO RIGANTI

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RIVER SE ADJUDICÓ EL TORNEO DE VERANO. A LA LARGA EL VIEJO RIVER VA A VOLVER

Nunca me cayó bien la descalificación que hacen los perdidosos en los tradicionales partidos de verano. Y en tiempos en que me tocó ser jefe del bloque de asambleistas del MOCRI (como lo fue hasta no hace mucho Gallino  -él  levantando posiciones del oficialismo desde ya con mayor enjundia que yo, a mí sí me tocó el ejercicio opositor en asambleas bravías, creo que nosotros dos y Daniel Bravo fuimos los que ejercimos esas responsabilidades en la historia de la agrupación, aunque en ese ámbito también comenzó a brillar con luces propias Diego Quintás- ) décadas ha hablé sobre el particular, recuerdo. Esos partidos hacen a certámenes que se desarrollan en populosas ciudades, suscitando gran convocatoria y con lo más jerarquizado de nuestro más popular de los deportes. Las “gastadas” y comentarios que devienen de los enfrentamientos hablan de la aludida resonancia.

Cierto es que se registran resultados en ellos que más de una vez no tienen consonancia con el despliegue de los equipos en los torneos oficiales.

Pero así como me provoca la confesa “chiripioika” el alegato de supuestas conveniencias de haber descendido, proyectos de monumentos divorciados de nuestra grandeza histórica,  exaltación irracional de triunfos en jornadas sabatinas, partidos como el de anoche ocupan un espacio que hace a lides veraniegas en que confrontan colosos de nuestro balompié.

Y River se adjudicó el primer torneo de verano. Vi hombres representativos a través de las cámaras. El expectable Antonio Caselli, hincha por sobre todas las cosas, (siguiendo a River a los disímiles confines siempre), al ex directivo que ejerció tantas responsabilidades “Fito” Cuiña (siempre con la banda roja cruzándole el alma). Y vi gente de River contenta, por el logro de un torneo que hace a la vieja historia (desde ya que ni remotamente a la gran historia, no voy a pasar de un extremo al otro). Al fin y al cabo vamos retomando la paternidad sobre los colosos de Avellaneda (en medio de la debacle del año pasado les ganamos) y por sobre todas las cosas River en determinados sectores de la cancha llegó a funcionar muy bien. Con circulación de pelota  y llegada. Con dos goles de buena factura. Con variantes en la ofensiva. Con los elementos de jerarquía que se han ido incorporando (Cavenaghi, el “Chori” Domínguez en su nivel de calidad, el debutante Trezeguet haciendo un gol de su sello), con juveniles elementos que muestran su valía como Funes Mori,, Cirigliano y Ocampos, reflejando el concienzudo trabajo de las inferiores que comenzamos a delinear con Slipak y Gabriel Rodríguez cuando visitaron mi casa a fines de 2005  (hoy estamos ante jugadores que están aportando a una construcción futbolística  y se afirma con creciente insistencia que van a ser generadores de considerables ingresos de divisas).

Ahora vendrán los compromisos de la temporada estival con Boca.

Después, sí las de a peso.

Debemos transitar terminado el “Nacional B”  el duro camino de la recuperación.

Pero van a ver que a la larga el viejo River vuelve.

 

OSVALDO RIGANTI

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ME IMPORTA, PRECISAMENTE PORQUE A RIVER LO QUIERO

Hoy es el segundo partido de una etapa que se puso en marcha días pasados con Estudiantes. Con Racing, en un cotejo que define el torneo de verano tradicional.

Con el aditamento de un debut estelar. El mundialista francés Trezeguet, un muchacho que supo entreverarse en partidos de nuestro balompié y patear baldosas de la “gran ciudad”. Hincha de River, para concitar mayor simpatía aún. Y que espero que con el “Cave” y el “Chori” nos den la fisonomía que hasta ahora estuvimos lejos de lograr.

Más allá de esto el proceso puesto en marcha deberá epilogar a mediados de año reinsertando a River Plate en el lugar que corresponde. O sea no se trata, más allá de la justificable alegría de ganar un torneo, de “tirar manteca al techo” o de planear monumentos que no están acordes con nuestra gloriosa historia.

El tema es que queremos al River lujoso y macho de las grandes horas. Que pelee progresivamente con Boca, Independiente, Estudiantes, Peñarol, Santos, Manchester, Real Madrid  y Barcelona.

Que “goce” al rival de todas las horas por motivos contundentes, no por trivialidades. Como cuando los corrimos con la vaina cuando pensaban que iban a dar la vuelta en nuestra cancha en 1954, como cuando al año siguiente con la inspiración de Walter, Angel y el “Mono” Zárate dimos vuelta un partido que pintaba muy “chivo” (íbamos perdiendo jusiticieramente) en dos minutos y nos clasificamos campeones en la de ellos, como cuando Amadeo “liquidó” a Valentim con la prodigiosa contención de un penal, como cuando les dimos la vuelta y encima el “Beto” con dos goles de su sello nos dio el triunfo y se los dedicó haciéndose fricciones en la camiseta que “nunca fue atada a ningún carro vencedor”, como cuando el “Feo” les hacía tantas dedicatorias…

Ese es el mandato que recibimos de don Antonio y Anyulín. Ese es el que plasmaron Santilli con el “Bambino” Veira, Pumpido, Gutiérrez, Ruggeri, el “Tolo”, Alonso, etc hace un cuarto de siglo.

Eso es lo que me llevó a decirle la noche que hicimos kaput en el Monumental ante Atlético de Tucumán  a uno de los muchachos que cantaba: “Aunque ganes o pierdas no me importa una mier… sigo siendo de River porque a River lo quiero” con encomiable identificación riverplatense pero con una expresión que por insistente se hace carne y da lugar a la resignación y desdibujamiento de nuestra identidad: “Pibe, tratá de cortarla un poco con eso de que «aunque ganes o pierdas no me importa una mier…». A mí me importa una «mier…» , estoy destruido”.

 

Precisamente porque a River lo quiero.

 

 

OSVALDO RIGANTI

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DESCALIFICACIONES SIN FUNDAMENTO

Releyendo uno de los tantos blogs que  pululan en la vida riverplaense (lo cual no me parece nada criticable, sino a priori muy sano) se busca descalificar a uno de los dirigentes más promisorios del club, el doctor Quintás.

El doctor Quintás es actualmente vocal por la minoría y aporta su esclarecido enfoque en reuniones de Comisión Directiva. Se puede o no coincidir con él, obviamente. Fue presidente de Fútbol Amateur hasta la  asunción del sr. Passarella y la nominación en ese cargo del sr. Russo, luego reemplazado por Rabufetti. Si me apuran, diría que el mejor. Pero no es mi rol actual pontificar en forma terminante, quizás, en la materia. Aparte conocí también a calificados hombres al frente de la actividad como Martino, Di Chiaro, Alvarez, entre otros. También Vicario. Y va de suyo que en la esgrima dirigencial de las reuniones, así como resalto a Quintás como un joven de honda expectabilidad, cabe citar en la línea opositora a personas como Darío Santilli y Ballotta. O en el bloque gobernante por caso a Daniel Bravo, Aurelio y Gallino.

Volviendo a Quintás,ha sido la suya una construcción positiva en el período anterior. Con el DT Gabriel Rodríguez, cuyo retorno propicié, lideraron un proceso que devino en títulos, jugadores convocados a los representativos nacionales y promovidos a la plantilla de nuestra primera, donde hicieron y hacen un aporte valorable para remontar las dificultades de este proceso.

Sin embargo, decía, desde un blog se permiten zaherirlo. No voy a hablar del blog, ni d e las modalidades, porque sinceramente tanta chatura me aburre a esta altura de los acontecimientos(imaginativamente en un facebook pongo en boca de mi nieto Juan Manuel  -un descomunal “fana” de dos años y medio-   que “mi «abelo» está enfermito, pobre , por la mala sangre que le hacen hacer con River).

 Sí quiero resaltar lo pueril del argumento. Se postuló para la presidencia y terminó siendo vocal, dicen. No veo adónde esta l a particularidad negativa. Es un ejercicio perfectamente lícito por parte de un consocio. Y lo han ejercido montones . Por otra parte hace al sano intercambio en la confrontación de proyectos, al acercamiento de posiciones. Pueden 8 riverplatenses, por caso, esbozar su legítimo derecho de arribar a la presidencia y resignar pretensiones en aras de una integración y de evitar una a veces inconducente dispersión de listas y  votos.

Podria citar infinidad de casos. Pero con mencionar alguno al voleo es suficiente. En 1979 era “número puesto” prácticamente la conformación del trinomio opositor Kent-Santilli-Davicce para enfrentar al entonces inconmovible Aragón Cabrera. Sin embargo luego entendieron Santilli y Davicce que su mayor utilidad ante una eventual reelección del hombre que quebró la malaria de 18 años estaba en postularse para las dos primeras vocalías en aras de la continuidad de un proceso que apuntaba a instalar un renovado enfoque en River Plate.

Y así se dio. Triunfó Aragón, mientrs Santilli accedía a la primera vocalía y Davicce a la segunda por la minoría. Desde allí  ejercieron una oposición jerarquizada, con propuestas que atendían al progreso institucional- Cuatro años después epilogaba el largo reinado de Aragón. Y Hugo Santilli accedía a la primera magistratura “millonaria”. Como lo hizo luego Alfredo Davicce. Desde allí encarnaron cada uno a su turno un nuevo ciclo histórico que devino en mayor grandeza para River Plate. Fueron, entre otros logros, los tiempos de los únicos halagos internacionales de nuestra historia.

Como alguna vez el juez Borserini se postuló y terminó secundando a don Osvaldo Di Carlo en una confrontación electoral que marcó de todos modos la reelección de Alfredo Davicce. Pero la integración de Borserini al binomio que encabezaba el recordado “Titi” tuvo aristas enriquecedoras.

No se entiende entonces por qué a veces se apunta a descalificar a hombres meritorios sin el basamento de una fundamentación atinada. Quienes así lo hacen sólo consiguen minar  -o pretender minar, quizás, hablando con más propiedad- el cuerpo social riverplatense. A tontas y a locas, sin reparar en enlodar reputaciones.

No logran, por suerte, evitar que esos hombres lleguen a posiciones encumbradas. Como Santilli y Davicce en el cierre que hizo a la consolidación del “campeón del siglo”. Como Quintás, que seguramente será protagónico en el “brillante porvenir” siempre vigente de nuestras estrofas partidarias.

Los hombres que son vilipendiados por el vilipendio en sí mismo, suelen persistir en el derrotero que la posteridad les adjudicó. De los enanos no habla nadie.

 

OSVALDO RIGANTI

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BIEN, “CHOLITO”, NO NOS FALLES

En mis largos años de lucha riverplatense vi desfilar a muchos chicos que después dieron más grandeza a River en el círculo superior: el Gabi Pereyra, Lombardi, Crespo, D´Alessandro, Saviola, Gallardo, Augusto Fernández, el “Malevo” Ferreyra, etc. Estos dos últimos vinieron por gestión directa mía conduciendo delegaciones infantiles.

Aclaro:

1) Yo convalidé con transparencia las incorporaciones (voy a pecar de inmodesto, es un mérito)-

2) Pero ojo, el acierto en traerlos fue obra y gracia de los ojos de los técnicos. En este caso Abrahamian, Curti. En los de otros pibes Gabriel Rodríguez, Ruiz, etc.

3) Y en lo que concierne a “aprender a jugar” eso se dio en el vientre de la madre. Así decía el sabio Dante Panzeri: “Si no aprendieron a jugar en el vientre de la madre, difícil que aprendan después”.

En esa línea, cuando asumí como presidente del Departamento de Cadetes, a fines de 2001, a los pocos días tuve una charla con padres de la Escuela de Fútbol. Flanqueado por otro ilustre como los antedichos, el “Rulo” Giustozzi dije “a la posteridad” cerrando mi alocución: “Y me sentiría reconfortado si cerrara mi trayectoria en la Escuela de Fútbol y River con algún chico llegando a primera división”.

Les cuento: no llegan, prácticamente, chicos de la Escuela de Fútbol a la primera. La razón es que es una actividad formativa, recreativa.  A los fines selectivos está el Fútbol Infantil (hoy presidido por Vieitez, un tipo magnífico, hijo de un jugador del gran equipo de 1966 de Renato, al que golpeó la fatalidad en Chile), es otra cosa.

Las únicas excepciones fueron Gabriel Pereyra y Ledesma. A Gabriel Pereyra “Rulo” Giustozzi lo vio y se lo pasó a Gabriel Rodríguez y “Titi” Montes. Ledesma vino de Córdoba a la Escuela, estuvo bajo la atención a “full” de Sotelo y Giustozzi, que hasta a la casa lo llevaban. Con Darago y Abrahamian lo incorporamos a Fútbol Infantil. A la 1984, un cuadrazo de la categoría, de donde surgió Maxi López. En las inferiores en tiempos de Delem le dieron el pase libre.

Delem ha sido canonizado. De los esfuerzos de Sotelo y Giustozzi nadie habla. Somos divinos, a veces. No es que quiera minimizarlo al extinto Lázaro, con quien tuve mis buenos encontronazos, pero nos reconciliamos “post River”.

Lo cierto es que Ledesma, jugando para los “otros”, nos amargó la vida algunas veces, les dio satisfacciones a ellos, integró la selección. Y ahora amaga con volver a la Ribera.

Les repito, el proceso de la Escuela de Fútbol no es selectivo, pasa por otro lado, es comprensible. Aunque a veces nuestras rabietas nos agarramos con chicos que no tuvieron en cuenta. O asumiendo en plenitud, me “agarré”.

En 2005, creo, ya existía una nueva configuración en el Departamento Físico, fruto de su fusión con Cadetes.  Valverde era el presidente, yo el vice del Departamento Físico, Darago presidente de la comisión de Cadetes.

Y un día me enteré que venía el “Cholo” Simeone, trayendo a sus chicos a la Escuela de Fútbol cuyo nombre eterniza al riverplatense más grande de todos los tiempos. Le pedí a Rosanna que se apersonara para saludarlo. Le transmití como dirigente de River mi bienvenida y mi agradecimiento por depositarnos su confianza trayéndonos a sus hijos.

Después Simeone vino como DT. De las negatividades ya se encargan mucho. Pero fue el  último DT campeón de River. Y es un profesional competente e íntegro. Su hijo mayor “la escolasea” y Gabriel Rodríguez lo convocó a Fútbol Infantil. El otro Simeone, el más chico sigue en la Escuela, juega bien.

Esta mañana le dije a mi señora leyendo el periódico deportivo “Olé”: “Bueno, hoy me levanto bien”. Al “Cholito” Simeone lo convocaron para la pretemporada. Bien por Almeida.

Y un babero para los papis Simeone, seguro.

Yendo al “Cholo” , éxitos en su nuevo destino. Tiene un prestigio.

Y vos, “Cholito”, no nos falles. Para que pueda cumplirse mi anhelo, hoy que ya enfilo para los trámites jubilatorios y lucho contra achaques de salud.

Pero fundamentalmente por River, por vos, los tuyos y por esa Escuela de Fútbol en la que tanto trabajan los muchachos.

 

OSVALDO RIGANTI

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LO JUSTO ES JUSTO

Hoy leí unas explosivas declaraciones de un ex jugador acerca de la dirigencia anterior

No voy a citar al personaje de marras.  Se conduele por la situación actual del club pero nunca exhibió una excesiva identificación. Una vez se fue de sopetón al extranjero. Para ganar más dinero, obviamente. Me acuerdo que hubo un planteo de algunos directivos, preocupados porque este muchacho se había ido. “Tómenlo con calma,, acá se fueron en parecidas condiciones Moreno y Pedernera, este muchacho no tiene puntos de contacto con ninguno de los dos” dije en la reunión de Comisión Directiva.  Poniendo en el tapete aquel aserto de que “el que se va sin que lo echen…” al poco tiempo quiso volver y volvió.

Su constante eran los reclamos económicos. Y miren que no era el “Beto”, ni Walter, ni “Pinino”…

A poco de asumir el doctor Aguilar, un alto dirigente de Fútbol pidió a los jugadores paciencia por dificultades económicas del momento. “Sí, usted nos pide paciencia. Pero si yo llego a mi casa y encuentro a mis hijos llorando porque no tengo plata para comprarles leche, con eso no arreglo nada” fueron sus bárbaras palabras. El directivo aludido, un hombre con fuertes lazos con el sindicalismo, abandonó un poco su habitual aplomo: “¡No me podés decir eso! Eso me lo pueden decir algunos muchachos laburantes ahora que voy al sindicato”.

No era para menos. Un presidente se había ido en helicóptero, no había un mango por ningún lado, campeaban la desocupación, la marginalidad, el hambre. Y la situación de este muchacho era por cierto muchísimo más holgada que la de tantos argentinos angustiadísimos en ese particular momento del país. El exabrupto en que había incurrido era un insulto para las tribulaciones de tantos compatriotas.

Nunca me agradó  . Ni como jugador ni  por algunas actitudes. Punto. Es una visión particular. Lo que más me molesta de él es cuando lo recuerdo  como una expresión emblemática de una camada que resignó posiciones ante Boca Juniors, dando lugar a su hegemonía.

Uno de los pocos partidos que lo vi bien en cancha de Boca,fue en una oportunidad en que River funcionó muy bien y ganó holgadamente, bajo la batuta de Cambiasso. Eso sí, les voy a hacer una confidencia: ellos fueron una lágrima, ese día creo que yo con uno de esos camperones que a veces llevo me lucía.

Más de una vez apelo a una frase de Sarmiento: “Que la posteridad juzgue con que gente tuve que luchar”.

Ahora, a raíz de lo que estoy comentando e incluyo en el rubro que a veces señalo como “Clases magistrales de moral” vienen a mi mente manifestaciones de  Borges en uno de sus libros. Decía que hay un mecanismo del alma humana que lleva a hablar mucho de algo que no se posee.

Y miren que ni Domingo Faustino ni Jorge Luis fueron nunca receptores de mis simpatías.

Pero que eran dos “chabones” que a veces “batían la justa” no se puede negar. Lo justo es justo.

 

OSVALDO RIGANTI

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NO ESTARÁ WILLIAM BOO, PERO ESTUVO HANS AGUILA

El apellido Morresi suscita en mí asociaciones agradables, inevitablemente.

El viejo Julio Morresi, un luchador social del temple de aquellos, al que la adversidad golpeó con la matanza de un hijo en la época de infamia y de vergüenza, me honra hoy encabezando una lista de congresales distritales entre los partidos políticos que compiten en la ciudad de Buenos Aires, que yo  -unos cuantos peldaños abajo obviamente-  integro.

Y su hijo Claudio significó mucho para River Plate, siendo hombre clave de la epopeya de un cua rto de siglo atràs. Llegó a pelear la titularidad con el “Beto” en el   River de los halagos internacionales . Y es más, cuando en los al principio terribles 80 (y poco después tan venturosos ) comenzó el despegue “del fondo del mar” fue recordada la fructífera asociación de la dupla Francescoli´Morresi.

Desde los tiempos en que  se instaló el ciclo histórico kirchnerista es un timbre de honor para los riverplatenses que Claudio aporta todo su talento, toda su vocación desde la Secetaría de Deportes. Desde allí brega por imponer los parámetros de un movimiento que a través de la historia sustenta banderas de justicia e integración social.  El progresivo acceso de chicos de lugares remotos del país habla a las claras de su obra, que no desatiende la faz competitiva Los Juegos Sudamericanos escolares que terminaron hace poco, contaron con la participación de los ganadores de los Juegos Evita. Un chico que vive en la remota Paso del Sapo, que está a unos 200 kilómetros de Esquel, en un pueblo de unos 4 Centenares de habitantes se proyecta como una creciente figura en el firmamento del lanzamiento de jabalina.

Son cosas que gratifican, como gratifica en nuesro club el trabajo desplegado  por Vigil, Mónaco, Moccagata, “Palito ” Fidalgo, Fattore, verdaderos ejemplos de consustanciación con los objetivos del club multidisciplinario .

Adonde nos desencontramos con Morresi es cuando cita que los episodios que desembocaron con River en el descenso   -que lamenta profundamente, agravados porque igual suerte corrió otro club de sus amores- fueron lamentables, pero hubo “una transparencia”. “No es Titanes en el Ring, no hay un William Boo” pontifica el recordado goleador.

Claudio, no hay un William Boo, pero hay un Hans Aguila. Así  catalogué yo a algunos arbitrajes que favorecieron a Boca Junios. Tiros libres repetidos al borde del área (hasta que entraran), una pifia descomunal del arquero y 2 del Santos, llevando a un  periodista a  conjeturar si los susodichos jugadores no integrarían la lista de Macri en las elecciones legislativas capitalinas, escandalosos arbitrajes que se repitiron durante tres o cuatro años hasta  mandar a River al descenso, finales que Boca obtuvo como definí yo    ”bajo el silencio de las leyes” , al punto de que los organismos de la entidad de la calle Viamonte sancionaron a árbitros cuyos fallos fueron favorables al club del Riacho, son cosas que requieren en todas las esferas de una acción concertada para que ciertos “bichos malos” sean desalojados de una vez y para siempre de la calle Viamonte y sus adyacencias.

Y en dicha acción el compromiso de un tipo de la talla moral de Claudio seguramente no estará ausente.

 

OSVALDO RIGANTI

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BUSCANDO DE NUEVO SACUDIR A RIVER

La “tragedia de Suecia”   -la debacle de un plantel cargado de jugadores de River que participaron en aquel Mundial- significó el ocaso de una generación de “monstruos”: Pérez, Vairo, Rossi, Prado, Labruna, Zárate, Loustau fueron emprendiendo con mayor o menor celeridad el rumbo del ocaso. Aunque Zárate haya sido gran figura del Banfield que en 1962 fue campeón de 1a.B Aunque Rossi en Huracán y Prado en Gimnasia todavía brindaran pinceladas de su juego excelso. Pero era el fin de una pléyade de excepcionales figuras. Sólo Amadeo Carrizo, el más cuestionado en un principio, logró reponerse y como dice un tango “¡Cuántas tardes milongueras lo aplaudieron multitudes!”

En 1958 y 1959 River cumplió campañas muy flojas para la época, para lo que estábamos acostumbrados. A pesar del buen nivel de las últimas fechas de 1959. En que le ganamos al Racing campeón del año anterior en su cancha, derrotamos con “baile” al Ferro que fue revelación de la temporada y llevaba varias fechas invicto, en nuestro Monumental por 5-0 en la penúltima fecha. Esa tarde el peruano Gómez Sánchez le pegó un baile espectacular a la gran revelación de la temporada en los verdolagas, Silvio Marzolini, que pareció un jugador torpe, desmañado, que se fue llorando de la cancha y llevó a la dirigencia de la época a descartarlo como incorporación. En una tarde jubilosa estábamos sentando paradójicamente las bases de nuestros infortunios futuros. Se nos escapaba Marzolini, que después junto a Pérez y Passarella fue el mejor defensor que vi en mi vida, sin olvidar a “Don Pedro del Área”  Dellacha  y al peruano boquense Meléndez. Una tarde en un ágape de “Fútbol Femenino” organizado por la Comisión de la actividad de la AFA (que yo integraba como vicepresidente 3º, como derivación de que regía la actividad en River Plate) estaba el que había sido extraordinario No.3 de nuestros “primos” y le dije: “Si lo hubiéramos tenido a Vd. no había 18 años”. “¿Vio? Siempre le digo lo mismo.  Hasta la pinta para jugar en River tenía” me acotó la esposa. Y era tal cual.

Algo similar le dije una noche en una cena en San Telmo, el club que consumió horas de pasión del actual vicepresidente Turnes y quien escribe (River,Excursionistas, San Telmo), a Alcides Silveira, amigote de la gente del club de la Isla. “¿Sabe que Angel me decía eso? Eramos muy amigos, una gran persona Angel. Siempre me apuntaba:«Yo tengo a Matosas, que tiene una calidad bárbara, pero claro, Armando a los técnicos de Boca les dejó a vos, que ganás los campeonatos»”

Por entonces las malas campañas habían terminado con Pardo y Minella, un presidente y un DT de lujo.  Se había producido el retorno apoteótico de don Antonio V. Liberti. “Sacudir la abulia” fue frase de campaña. Ya en el gobierno abrazó la quimera del ´”fútbol-espectáculo”. Vinieron años de infortunio en lo concerniente al logro del ansiado título. Pero entre 1960, 1961 y 1962 fue quedando una base que hizo a la integración de una gran alineación pese a “mancarnos” en la recta final.

Ya con William Kent los buenos posicionamientos seguían pero no pasábamos del subcampeonato, el campeonato era esquivo. Y el entonces integrante del Consejo de Fütbol Alfredo Davicce se fue a una colina a buscar al brasileño “Didí”. Todo terminó en frustraciones en esos años, pero fue un gran acierto en función de futuro. El coach que integró la selección campeona del Mundo con Pelé en 1958 y 1962 promocionó elementos de gran calidad  -frutos del inolvidable Vladislao Cap en inferiores- que con el retorno triunfal de Angelito y bajo la presidencia de Aragón nos depararon largos años de gloria, pese a no poder campeonar intrenacionalmente.

Fue el citado otro hito. “Si vuelvo lo saco campeón” dijo Angel Labruna. Y fuimos una vez bicampeones, otra tricampeones y ganamos torneos a granel.

Como todo llega en la vida, vinieron los tiempos de crisis. En complicidad con el todopoderoso almirante Lacoste se sacó del club a Labruna y vino Di Stéfano. Con este ganamos un campeonato. Pero conflictos internos hicieron que el “Di” se tomara “las de Villa Diego”, al unísono (ya había culminado su gloriosa carrera Roberto Perfumo, llegado al club en la “Revolución de 1975″) con Passarella, Jota Jota, Alonso (éste unos meses antes, tras un encontronazo con el técnico), Ortiz, más adelante Fillol. Vinieron tiempos de mucha angustia. Era el derrumbe de Aragón Cabrera.

Emergía Hugo Santilli. Con graves problemas económicos, con River al borde del descenso. A los 6 meses hubo una reunión con los hombres de la época más cercanos al conductor que llevó a River a la cima. Nos preguntó como veíamos la situación. Yo le dije que advertía una evolución positiva, pero igual había insuficiencias respecto a lo que aspiramos. “Hace algo que sacuda a River” le dije. “¿Querés que te traiga a Maradona?” me preguntó Hugo. Le dije que no pasaba necesariamente por ahí, pero debíamos apuntar a algún hecho conmocionante. Coincidimos. Al poco tiempo llegaban Ruggeri y Gareca. Una operación con un Boca en el fondo del mar que tuvo algo de salvataje pero significó el trampolín para los nuevos tiempos. Ya se había producido el glorioso retorno del “Beto” .Con el “Bambino” de DT vinieron las conquistas espectaculares.

En la década “daviccista” la promoción de jugadores de las inferiores reflejaron el trabajo en inferiores de Gabriel Rodríguez y la decisión histórica de Davicce y Passarella. Otra vez las grandes jornadas y títulos a granel.

Y hoy River vive una situación conocida. Que suscita la adhesión fervorosa y el entusiasmo en algunos partidos. Pero no alcanza. No alcanza para el logro al que se aspira y sustentar las ambiciones de un basamenteo colectivo de poderío. Pero resulta que aparece en la escena el mundialista Trezeguet. Y se habla de Ronaldinho. Algo que parece positivo. Ya están el “Cavegol”  y el “Chori “  Domínguez. Hombres que hacen soñar con una formación de jerarquía, que empiece con un logro modesto y luego vaya por más. Ojalá consigamos plasmarlo. Sería sacudir a River.

OSVALDO RIGANTI

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MIENTRAS LA POSIBLE LLEGADA DE TREZEGUET PROVOCA EXPECTATIVAS EN LA GRAN HINCHADA, LAS FIESTAS DEL DEPARTAMENTO FISICO Y HOCKEY CLUB EXPRESARON CABALMENTE EN TODA SU DIMENSION EL PERFIL MULTIDISCIPLINARIO

Dos fiestas del cierre de año en la flamante confitería del club han servido para ratificar toda la vitalidad y pujanza de River Plate, con la presencia activa de su perfil multidisciplinario.

El lunes 12 tuvo lugar la fiesta del Departamento Físico, con las   autoridades del mismo, el presidente del área Omar Solazzi(vicepresidente 2º de la institución), el presidente del Departamento Físico Omar Gagna, el Gerente Deportivo “Cacho” Vigil y el Coordinador Eduardo Mónaco. Todos expresaron con precisión la importancia del ágape y de lo realizado por las distintas actividades a lo largo y lo ancho del año y en lo que ellos con su despliegue  -aparte del de nuestros calificados deportistas- tuvieron mucho que ver. También estuvieron los profesores Moccagatta  y Sotelo, destacados funcionarios del Departamento.

Particulares relieves tuvo la presencia de la máxima autoridad presente, el vicepresidente de la institución, doctor Diego Turnes. Con singular realismo se refirió a la coyuntura de la institución, sin rehuir la alusión a los sinsabores padecidos, al tiempo que resaltó que las actividades del Departamento Físico hayan sido las que mantuvieron ese rumbo que enorgulleció a River en todas las h oras.

Se entregaron dos premios de oro, a Pablo Portela, capitán de primera integrante de la Selección campeona de los Juegos Panamericanos de México y a Milagros Carrasco Pini, laureada también en ese país.

Asimismo se entregaron también los premios a quienes se destacaron en distintas disciplinas, a saber: Carlos Galagovsky  en Ajedrez, Anadne Andreasso en Atletismo, Franco Mariani en Básquet, Juan Carlos De Filippi en Bochas, Danesa Di Pietro en Cestobal,Pablo Castro y Camil Badur en Gimnasia Artística, Pablo Portela y Florencia Aguila en Handbal, Milagros Carrasco Pini en Gimnasia Artística,Licén Grigera en Patín Artístico, Kevin Cano en Pelota Paleta, David Haran en Taekwondo, Mara Daniel Frascini en Tenis, Diego Tepitzky en Tenis de Mesa, Fernando Arpajou y Carolina Sanz en Voley, Ivana DellÉra en Hockey, Lucas Carpinelli en Patín, Nicolàs Cáceres en Karate, Cecilia Bertoncello en Natación, Pilar Gejo en Agas Abiertas, Lucas Coronado en Waterpolo y Guillermo Marro en River Sin Barreras.

Asimismo anoche tuvo particular relieve la fiesta de Hockey sobre Césped que este año recuperó la categoría, bajo la batuta de “Cacho” Vigil y la Comisión que preside Rubén Poledore, junto a Sandra Serrano, Ricardo Capdevila, Eduardo La Bruna. Asiste también a la actividad el ex protesorero  y ex presidente de la Comisión Fiscalizadora del club, el prestigioso dr. Carlos Suárez, “alma  mater” de esta actividad histórica de River Plate. Anoche fue la fiesta de fin de año, extensiva a la conmemoración de los lauros alcanzados. Junto a las autoridades citadas estuvo una vez más el presidente del Departamento Físico sr. Omar Gagna junto a su esposa Adriana, presente también en la anteriormente citada fiesta de  Físico, una persona que dinamiza con singular eficacia las distintas actividades del departamento.Asistió especialmente invitado el presidente de Fútbol Infantil sr. Vieitez.

Con su particular despliegue Vigil imprimió un ritmo electrizante a la fiesta, en medio del singular regocijo de las chicas de las distintas divisiones, padres y consocios en general.

El plantel que posibiltó el retorno a la Liga Nacional de Hockey estuvo i ntegrado por Agustina Ahuad Calvelo, María Laura Aladro, María Paula Antuelo Quintana, Valeria Bergomi, María Paula Constantino, Ivana Delléra, Carolina Fernández Biscay, Camila Victoria Galante, Soledad Giménez, Ana Grodskinsky,  Agostina Méndez, Andrea Morello, Agostina Fiorella Nigro, Macarena Ronsisvalli, María Carla Sabater, Ximena Salani, Ana Laura Soto Bell, Sol Villar, Emma Yanzi y Romina Zanny Branco. Las queridas Vikingas campeonas que reverdecieron laureles junto al profesor Vigil.

Todo esto se desarrolló en un marco de fervor riverplatense, mientras la posible llegada del mundialista Trezeguet revitalizaba las esperanzas de la grey futbolera.

 

OSVALDO RIGANTI

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