El cabezón Fan faifa

Me lo temía, ha vuelto a aparecer, este viejo amigo desaparecido está en Facebook…

He recordado en estos días a un amigo del bachillerato que era capaz de asustar a cualquier transeúnte. Le habíamos bautizado cabezón C. Para nosotros era “El Cabezón”. Al nombrarle nuestros ojos se llenaban de sarcasmo, de simpatía. Era como si ese proyecto de hombre fuera nuestro, quizás propio o algo personal. Al correr el tiempo se echaría una novia que le organizaba la agenda, pero era fiel a la cita de los viernes por la noche. Nos reuníamos alrededor de la cerveza y unas pizzas. Nos daba la noche el fútbol y las bromas escatológicas. Al hablar de nosotros no teníamos piedad.

¿O por aquella época éramos deformes?.

Quiero decir que nuestros motes giraban en torno a nuestras fealdades físicas. Habíamos llegado a la conclusión que El Cabezón era merecedor de los premios. Pero había en el grupo otro que tenía una nariz inmensa y puntiaguda. Un día le di sin darme cuenta en la parte cercana al final de aquella cresta coronada situada entre sus ojos y se abrió en dos saltando la sangre a chorros. Mi perplejidad se transformó en risa y luego en carcajada. El grupo reía con fuerza impávido ante la ignorancia de la catarata prevista.

Era tan bueno -el Juarez- jugando al fútbol, que venían a ficharle de los clubes grandes. En la liga juvenil con otros institutos cuando el partido se ponía feo, todos le mirábamos y era el único que cumplía con su gol de bandera. Pero el grupo tenía a otro más bien bajito, regordete y con ojos grandes, a punto de salirse de sus cuencas y dejarle para siempre. Sus interlocutores -los que nunca le habían visto antes- hacían grandes esfuerzos para disimular ante la desmesura del globo ocular que Car llevaba con orgullo. He dejado para el final a “perfil de judía”. Si, “el perfil”, era una descripción descarada de mis pocos kilos de peso, mucha altura y un encorvado adolescente acomplejado y barrido por las dudas.

A los cuatro ejemplares del zoo se sumaba a veces Trucco. Un típico hijo de italianos que era macizo y fuerte. Tan directo y salvaje en sus opiniones, que recuerdo una anécdota capaz de definirle: pasados los años, volví a encontrarle y me invito a su casa, -eran los años duros de la dictadura argentina, la cual barría de sangre el país del “No te Metas”(1). A los postres se puso de pie y me pidió le acompañara hasta la cocina. Abrió un cajón donde guardaba los cubiertos, luego quito un ladrillo y extrajo un libro ajado lleno de polvo. Con orgullo me dijo:

_Llévatelo me lo he leído y está muy bien.

Al mirarlo me pareció de oro. Eran los salmos, la Biblia de la izquierda de los setenta: el “Manual de economía-política marxista leninista” editado ¡en la Unión Soviética!. Lo guarde en mi bolso, me despedí de ellos y me marche en autobús, sin pensar que los militares me habrían metido por ello varios años.

Solo me queda el último, Sergio. Fauna de perfección y ansiedad, con el viaje hasta Brasil en autostop, una noche de lluvia y tierra se nos ocurrió hacer café dentro de una minúscula tienda, con tal mala fortuna que al caerse el cuenco acabaríamos debajo de un árbol muertos de frio y saliva durante una larga noche.

Es una curiosa fauna la de la juventud, nos abruma con su pecado de soberbia frente al orden establecido. Pero para nosotros, es un íntimo recuerdo ante los leones/as que hemos parido.

(1)Expresión típica de la clase media argentina en la época de la dictadura que justificaba su abstención de posiciones políticas contra el régimen de Videla.

Rituales y diferencias

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De pies y sin cabeza. En una tarde tórrida de domingo, cuando se acaba el verano y se precipita el otoño. Recibo una llamada, una voz clara y amena pero acelerada de la distancia. Afectiva, emocional, de cara de incendio. De sangre alejada, pero familiar.

_Hola.

_Hola

Hola, hola, hola. “Ya te he dicho hola” –digo gritando.

Me responden: he visto el partido y hemos ganado. ¿Por qué siempre ponen suplentes al jugar con nosotros?. “Era un partido por el 5 o 6 puesto del Mundial. Ya no nos interesaba” –dije. La charla se alargaría de una y otra explicación. “Sabes, no lo vi entero -confesaría, me fui a comprar carbón”. De mi parte tampoco pude decir que no lo había visto. El resto fue tostada, almendros y una espesa cabriola que se agranda en las familias separadas por la distancia. A cientos les parece inexcusable dejar estas relaciones sin sustento, a otros les habré el corazón dejando allí, una raya rojo y firme.

Recuerdo que juntos, una tarde fuimos a comprar una botella de vino. Era en una humilde tienda, situada en el foso previo a trepar por la frontera de Brasil. Mi Tío –el de la llamada, en aquel intervalo de paga y llévatelo, dijo: “es que somos piamonteses”. Una sed de soledad le arrebataría a la dueña a preguntarse, qué era aquella nuez de país que nunca había sentido.

Dicen según las últimas investigaciones en Gran Dolina, Atapuerca, que los Homo antecesor de esta zona: “no tenían conciencia del yo, ni de la especie, y el cazar y comerse a los miembros jóvenes de otros clanes vecinos no solo era un modo de alimentarse, sino que así fortalecían su supremacía sobre los recursos”(1). La territorialidad, es parte de los primates y al ser sus tradicionales sucesores la defendemos incluyendo la lengua.

En el amplio espacio de la globalización los clanes y deseos e impulsos de autoafirmación se entrecruzan. Algunos invitan a defenderse para no ser devorados y otros atienden molestos estas reafirmaciones que doblegan a sus vecinos más tibios, pero insertos en la propia comunidad.

¿Nadie domina?. Las guerras y exequias de derrotas y amargos vientos dan cuenta de ello -en Europa y en el largo litoral que une el recorrido de los monos humanos hasta dominar el planeta. Un tronco común, pero una memoria tibia y frágil que esconde el pasado común.

La ventosa está sujeta. Pues ¡larguémonos!.

Vendrán a por ella, saurios, indígenas, maras, y otros.

Cada cual interpretara una luna diferente.

(1)El Mundo, 12 de septiembre de 2010, Evolución, Ana Luz Diaz

La tentación

Una pierna o dos. La tentación de asomarse al contacto físico es diaria.

Latimos como rinocerontes a medio camino de entrar en el líquido que les hace mas libres. La tentación no deja de ser un inexplicable asalto hormonal y un sentimiento de amor rápido. Vemos a aquella o aquel, subidos a una escalera, sentados en un pasillo del hospital, o comprando la clásica barra de pan. Solo cruje una mirada. O, su espalda descubierta es sugerente.

En las habitaciones oscuras y extrañas se tejen tortuosas relaciones. No es pecado, a veces ni es un pasado compartido, pero sueltos en la inmensidad de la noche, los anhelos se hacen diamante y su brillo nos encandila”.

Pero la barra de pan se hace miga y desaparece. Y con ella la fécula es menos intensa, ante lo cual emigra el deseo a otras posibilidades. O se hunde en las miserias cotidianas.

Pero esa fuerza inestable sigue atravesada y molesta. De lo cual imaginamos mundos perfectos para erradicar el aburrimiento. O dialogamos para recuperarnos. Azarosos y valientes, vemos la niebla y es excitación. Oímos la cafetera un domingo y raptamos al sexo. O, la roca escondida en una playa, desierta, vuelta sobre si misma y herida de gris y viento, nos llama hacia el, hacia ella. O, tan solo a la búsqueda de algún muerto que reviva y lave nuestra sed.

peluquerías

La sesión de la peluquería con un cotorra de cabello blanco me dejo tieso. Es la que está en la esquina de casa. Esta calle –donde permanezco y estiro los saludos, por alguna razón se encuentra rodeada de “cortadores de pelo”. Y de habladores. He hecho un repaso y en un radio de 200 metros hay desde una peluquería de formación profesional. de aquellas que por pocos Euros, le atan a la silla jóvenes que están aprendiendo y le reducen la cabeza. Está llena de señoras jubiladas. Pero las hay de aquellas que si Ud. quiere deja su dirección de Facebook y cotorrea de lo lindo. También tenemos la Latina, que antes era de dueño árabe, pero ahora se sumergen deudoras del Dios del acento. También se puede encontrar al barbero clásico: hierático, pasmado de periódicos deportivos y una extraña cultura de sexo antiguo e inservible, el que se practica solo los sábados con su mujer clásica y de mercado. En total 12. En mi caso voy a otro de un tipo joven –no la cotorra de la sesión, aquí, ¼ de la ciudad se acerca y hay que pedir turno.

Extraños personajes están en las pelus. Desde tipos de tijera rápida y suelta a mujeres que le meten a sus clientas mechones de color estridente. En las jóvenes es un delirio de hormonas, en las mayores un sentido canto, de alegorías de lo que fue. Y si hablamos del pasado. Se acuerda Ud. de aquellas pelus que tenían unas sillas donde las féminas metían su cabeza para secarse. Luego un ágil cincel batía sus bucles para salir a la calle, desbocada del aire que le habían dejado en su interior. Al estilo Mad Men.

Transformaciones aparte, veo que una peluquería puede tener 60 o 100 clientes semanales. De lo que deduzco –ayer en una clase de filosofía una alumna no entendía el proceso de deducción. Viene a cuento, en la sensación todos vemos peluquerías. En la percepción que surge de la deducción, vemos también como en estos 200 metros, pasan 1200 personas a cortarse el cabello cada semana…

Aún no han aparecido los chinos en este negocio. Bueno en Barcelona algunos pero incluían unos masajes extras, lo cual destapo un escándalo en la moral de este país.

Una sesión u otra. Estos centros de pelo, son de conversación. Y de ello, estamos muy faltos.

Tamiz

De los humanos es una construcción atrevida, para suponer que esa falsa estela que dejamos que exista -nos provea de separación. Miles de personas atraídas por el ámbar del fuego del ego, bullen provistos de inquebrantable fe en su conciencia. Pero el vaho, el humo una vez desaparecido dejan en cada uno, un maniobrar extraño, solitario.

Diríamos. Los corazones se parten, los calzoncillos se pliegan alrededor del espeso calor que desprende la barriga. Observamos a mujeres atrevidas que van a la derecha e insulsas y frías, otras, se desplazan por la izquierda. Nada más extraño que promediar los errores, los deseos hasta obtener un digito. Este crece o disminuye. Ebrios de soledad vemos que el filete del plato o la salsa de arroz con curry están más espesos de lo soñado.

Y, heridos de pan, de cigarrillo mal fumado, estamos esperando ese corazón que se apriete, cerca, estúpido, maloliente, pero deseando convertirse en vecino e insatisfecho.

Cargamos con la culpa de pasados amores. Y hasta lloramos una pérdida u otra. De la locura, de la risa, aun es un chicle que masticamos -sin más atracción, que la repetida escena.

De aburrimiento.

La red

El lenguaje de las redes sociales es una vasta pirámide. De vecinos coquetos, incordiantes, buenas gentes, mirones y algún que otro doctor en leyes. De lo cual nos atravesamos por el salón de alguno de ellos y les decimos ¡Usted me molesta!.

Ayer tarde una vecina me visito, nunca nos habíamos saludado, dijo: “el jazmín de su casa esta inmenso y se mete para mi patio”. Antes de irse percibí una pregunta: ¿A Ud. no le molesta si lo corto un poco?. Mi respuesta afirmativa se topó con sucesivas preguntas iguales a la de ¿A Ud. No le molesta?, mientras se despedía.

¿A cuento de qué viene pedir permiso para cortar algo que está en tu patio?. Es el psicodrama del intercambio. Ella habrá templado su espacio para deducir que aquella trasgresión de mi audaz matorral ya daba demasiado de sí. Por mi parte deberé incluirle en la lista de vecinos que saludo por la acera sin más interés que una trasnochada posibilidad: ¡saludarles!. Y además me he atrevido a contarles, son alrededor de 50. Decían de Kant que al pasar por casa de sus vecinos en un paseo que realizaba todos los días, ellos ajustaban sus relojes ante su exceso de puntualidad. No sé lo que pensaran los míos. Quizás: desde el pesado ese, al antipático aquel, o el inusitado espíritu que posee de comprar el periódico en épocas de crisis.

En las redes también tenemos vecinos. Algunos zafios. Otros amantes de la sinceridad y el cultivo de la amistad. Y muchos cargados de una infatigable insistencia en espiar al congénere. En mi caso padezco de todos esos males. Y además de la cultura. Aquí no compro el periódico, pero edito los propios que distribuyo en un océano de tolerantes lectores.

Nada nuevo. La red es la fotografía de nuestras intuiciones y deseos. Inclusive las más privadas…

La ética del dinero

Laurance Rockefeller, nieto del ex dueño de Standard Oil, formaba parte de la tercera generación de capitanes de industria a comienzos del siglo XX -cuando América era el continente del futuro y la emigración en aquellos años atraía a millones de europeos.
Laurance formó parte de la dirección del capitalismo que superando a los impulsos iniciales de los fundadores (Ford, Edison, Rockefeller abuelo), buscaría a finales del siglo XX, crear multitud de nuevas empresas en los sectores de la aviación, la electrónica, la informática y la biotecnología.
Su mayor preocupación, en aquellos años, será encontrar una posición a las inversiones que dirigía, utilizando la figura de filántropo, definirá una ética del dinero. Al constatar que era imposible establecer un sistema social igualitario, decidió dedicar sus recursos a la defensa del medio ambiente y la investigación médica.
Esta individualidad, ilustra ciertas tendencias que luego serán seguidas por otras personalidades, y que comparten algunos rasgos comunes:

La inversión en el riesgo a través de nuevas actividades
La participación como asesor en comisiones estatales dedicadas a la conservación de la naturaleza.
El paso de una familia que creció en el petróleo y fue capaz de apostar por actividades de software y biotecnología.
Las actividades de caridad reconvertidas en filantropía, en el cual el negocio es invertir en la ampliación de la esfera del conocimiento.

¿Cuál es el sentido que late en el multimillonario que pertenece a una tercera generación?.

Le encontramos abrumado por el apellido y la riqueza, ante lo cual dedica una parte de su vida a descubrir el sentido oculto de las fuerzas que le han situado en dicha posición. Podríamos citar otros ejemplos tales como el hijo de Agnelli (Edoardo)(2), o el hijo de Kennedy (John)(3).

“Però giri Fortuna la sua rota
come le piace, e ´l villan la sua marra”.(1)

(1)La fortuna hace su oficio de girar la suerte humana, igual que los hombres desconocidos o malvados hacen la suya. Dante. La Divina Comedia, Infierno, canto XV.

(2) Edoardo, hijo del rey Gianni Agnelli, y de la noble de origen napolitano Marella Caracciolo, la mujer más elegante de Italia, es una mezcla de santón indio, de filósofo sin tiempo, de frágil Quijote, que se ha sentido quizá aplastado muy pronto por el peso de la tremenda responsabilidad a la que estaba predestinado. En conflicto con la generación de su padre, hijo del turbulento 68, ha vivido numerosas y profundas crisis religiosas y existenciales. Fuente: El País

(3)Video que muestra en estado natural a la personalidad de JJ Kennedy

La guerra de Irak

Dirá Heinrich Von Treitschke desde una perspectiva nacionalista y asumiendo que es un comportamiento político que se ha preservado hasta nuestros días, que la guerra: “se convierte ahora en un elemento de la justicia. La guerra tiene la profunda significación de que gracias a ella se preserva la salud ética de una nación y afloran a tierra sus objetivos finitos. La guerra preserva a la gente de la corrupción que terminaría por acarrearle una paz permanente. La historia nos muestra una cantidad de ejemplos de cómo las guerras victoriosas han puesto término a la inquietud interna…”(1)

El conflicto de Irak -iniciado y finalizado en estos días por la gran potencia (EEUU), era un intento por saldar viejas heridas producidas en el marco de los atentados del 11 de septiembre.. En estos días la retirada ha sido anunciada por Obama de la siguiente forma:

“No vamos a permitir más santuarios para terroristas como los que propiciaron los atentados del 11-S”. (2)

Pero la guerra ha dividido a la comunidad internacional, y sus Estados representados. Esta relación participa -dirá Hegel, del “mudable juego de pasiones, intereses, objetivos, talentos, virtudes, facultades, injusticias, vicios y meros azares externos. Es un juego en donde el hasta Todo Ético –la independencia del Estado- se halla expuesto a las contingencias”(3).

Ante lo cual, observamos que en la escena internacional se está produciendo el repliegue de las políticas de guerra preventiva de EEUU, pero sin una elaboración que las sustituya. Aunque el 63% de los americanos es de la opinión que la guerra de Irak y Afganistán están perdidas, un 60% sigue de acuerdo con intervenciones en el exterior. Los republicanos afirman con respecto al terrorismo “somos una nación en guerra”.

Es necesario separar el detalle de cómo resolverá sus conflictos internos Irak (¿guerra civil?, ¿división del país?, o un largo conflicto con mayores perdidas humanas?), de los aspectos futuros de la política de EEUU.

Es en este segundo elemento donde reside el núcleo del futuro, por ello deberíamos preguntarnos:

¿Aspiraba a ganar la guerra EEUU?.

Considerando la tradición intervencionista de dicha sociedad diríamos que simplemente formaba parte de su Kow How. Pero no debemos dejar de lado dos elementos nuevos.

Los Estados fallidos (Afganistán es un claro ejemplo) y la potencia del terrorismo internacional. La persistencia de situaciones como las de Irán, Corea del Norte, etc. se engloba en las próximas tareas “del mutable juego de pasiones” que aparece en el texto del tribalismo hegeliano. Es por ello que seguiremos siendo testigos de un Estado con capacidades para imponer ciertos límites. En cuanto al terrorismo, su emergencia y posición no disminuirán.

Ante lo cual, se mantendrá la arrogancia imperial. Y… poseemos serias dudas sobre China.

(1)Treischke, pág 254, citado por K. Popper, pág 60 en La sociedad abierta y sus enemigos. Ed. Paidós, año 1982.

(2)Discurso de Obama, 1 de Septiembre de 2010, Diario El Mundo.

(3)Filosofía del Derecho, Hegel.

¿Sufre Ud. de éxito?

Un emprendedor conocido (ver articulo completo) ha escrito en su blog de las claves del éxito. Decía al respecto: “recientemente Carlos Blanco ha escrito un buen análisis sobre las claves del éxito de los emprendedores de Tuenti. Me ha dado por pensar […] Creo que toda la literatura existente sobre el tema puede darnos idea del 20% necesario para conseguir el 80%, pero lo complicado, de lo que nunca se habla, lo que no se conoce, es precisamente ese 80% de cosas que completan ese pequeño 20% hasta el 100% del éxito, pero creo que es lo que diferencia un proyecto bueno de uno sobresaliente”.

Ante lo cual uno no deja de preguntarse, normalmente, todos los que se asoman al éxito, cuando les entrevistan hablan de una gran necesidad, que es la falta de tiempo. Presumen de esta dedicación que les lleva al estrellato. Cuando era más joven, uno de mis amigos que tenía 20 años más, siempre me decía que no valía la pena tanto esfuerzo, tanta dedicación.

Tal vez las claves residan en aspectos como, la intensidad de la vida familiar, en un trabajo agradable y lento, en la alegría del reconocimiento en una profesión que interactúa con los demás, y si es posible que estos sean jóvenes. Luego los resultados monetarios, para la mayoría, residen en más: coche + casa + etc.

El triunfo es un aspecto que no es lineal. Sino que está sometido al intercambio y la forma que elaboramos cuando niños. Por ello algunos tienen tantos deseos de ser y otros de desarrollar su felicidad. Desde hace tiempo algunos predican una civilización más lenta, pero millones de personas aún corren detrás de cosas.

Crisis y mediocridad, la decadencia española

Dirá Jacques Attali en El País “Bueno, como todas las sociedades algo agotadas, Occidente ha tendido a superendeudarse para mantener su nivel de vida. Así, hemos mantenido, desde los años ochenta, una especie de ilusión de crecimiento económico basado, esencialmente, en la deuda. No es algo nuevo: recuerde Venecia… También ellos pensaban que lo de arruinarse era algo que les pasaba solo a otros”.

La pregunta se impone: ¿Y solo nos quedan 10 años? Sin dejar de comer queso responde tranquilamente: “Es difícil saberlo con exactitud, pero sí, no creo que nos queden más de 10 años”.

El periodista, claro, a estas alturas de la revelación ya está completamente despierto. ¿Y qué pasará?

“Asistiremos a la victoria de los más fuertes: China, EE UU y los bancos estadounidenses, que no están a las órdenes de EE UU. Y ganarán, me temo, los mercados. En Europa, veremos un lento declive del nivel de vida, como lo conocieron Venecia, o Argentina, en su tiempo. Todo dentro de un círculo vicioso, porque las élites, los jóvenes bien preparados que podrían sacarnos de esto, se irán a trabajar a otros sitios, a EE UU, a China o a Australia. De hecho, ya lo están haciendo”.

Fácil. Hundirnos sin desespero. Esta 2da crisis –la otra fue la del 93-, ha demostrado que además de la Deuda, en España teníamos costes altísimos y generábamos un estándar de vida fatuo, de nuevo rico. Ahora la empresas se mantienen contando sus costes y viendo como recortar, los consumidores desplazando del centro de sus gastos, lo superfluo.

Una ola de empobrecimiento nos invade. Y lo que es peor, los políticos españoles responden a una era superada. Mediocridad, avaricia, mentira y luchas intestinas.

¿Un ejemplo?

Celestino Corbacho dejará su cartera de ministro de Trabajo e Inmigración en octubre, a los casi dos años y medio de su nombramiento, para reforzar la lista del PSC en las elecciones de noviembre al Parlamento de Cataluña”. El país, 3 de septiembre 2010

Este político de medio pelo y falto de ideas reforzara a una esfinge de mediocridad que es Montilla.

Y, mientras la hormiga china sigue su labor. En nuestras ciudades y en Asia.


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