Los monstruos no son para niños
Hace meses que el poster de Where the wild things are se exhibe en las salas cinematográficas, mientras el estreno se sigue posponiendo. Quizás sea porque la temporada pre-Oscar no da espacio a otras películas que no sean “las nominadas”, o porque no es tiempo todavía de lidiar con los monstruos de Spike Jonze.
No se si es una película para niños o adultos. Es tierna pero asusta, es divertida y triste. Una introducción sin muchas explicaciones, una resolución sin muchas palabras. Nunca sabemos con exactitud lo que pasó, al menos que leamos el libro antes. Sin embargo, a pesar de las contradicciones, Where the wild things are (Donde viven los monstruos, 2008) es uno de los estrenos más esperados por los seguidores del director de Adaptation.
La historia está basada en un libro muy reconocido de la literatura infantil norteamericana, escrito e ilustrado por Maurice Sendak en 1963. La película anda en rodajes desde el 2005 pero “desacuerdos” entre el director y Warner Bros, que incluyen niños asustados, un nuevo rodaje y millones de dólares en inversión, han pospuesto el ansiado estreno. Sin embargo, después de este lío, la lúgubre historia infantil ya anda por internet y en algunas tiendas de video ganando cada vez más adeptos.
Al mejor estilo de La historia sin fin, Max es un niño curioso y soñador que, luego de ser reprendido por su madre, se interna en un mundo maravilloso donde una comunidad de monstruos lo elige su rey. Max intentará hacer felices a todos (algo nada fácil pues los monstruicos tienen unos inexplicables traumas humanos que no terminamos de entender) A medida que estas criaturas mágicas descubren las simplezas de su rey, Max deseará volver a casa con su familia.
El personaje de Max, me recordó a El principito de Saint-Exupèry, un niño jugando a ser grande sin temor a nada. Los sustos, se los dejó Spike Jonze al espectador.
En resumen: la fotografía es hermosa, la música de Karen O and the Kids es acertada, música y guión son literalmente complementarios. Aplaudo siempre la actuación de Catherine Keener y Mark Ruffalo por muy efímera que sea. Mientras que la actuación de Max Records, como Max, es sorprendente.
Durante las primeras pruebas del rodaje, los niños salieron llorando de la sala por miedo a los monstruos. Por mi parte, admiro la valentía de Spike Jonze de querer hacer estos monstruos feos, grandes y peludos sin muchos efectos visuales de los que estamos acostumbrados hoy en día, pero, quizás… me cueste dormir esta noche.
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