Alegría, alegría!!!
Anoche, antes de ir a la cena de fin de año en casa de los Bacaro, me preguntaba para qué carajo habré inventado este blog… para divertirme puede ser la opción más adecuada. Sí, eso lo confirmé cuando recibí varias respuestas positivas a un mail que envié a mis contactos anunciando “el nuevo proyecto”. Todas fueron de acompañamiento y motivación, me sentí algo así como Forrest Gump cuando comienza su carrera “sin razón” por los Estados Unidos y a lo largo del camino se van sumando corredores. Pero la respuesta que me ubicó en mi misión fue la de mi madre, como siempre. Sólo escribió: “Loca, jajaja”. Comenzó la diversión, pensé.
Quería que mi primer post fuera sobre Los 400 golpes de Truffaut, primero porque a esa película se debe el nombre de este blog –un homenaje personal-, y segundo porque pensé que si me lanzaba una medio intelectual iba a convencerlos de seguir leyéndome… Pero, ¡por Dios!, quién ve Los 400 golpes un primero de enero (¿?!) Es como mucho. Además, con el malestar que tengo desde hace dos días por esta gripe de año viejo, no quería sentirme peor por todo lo que lloro cada vez que veo las injusticias que le tocan vivir al pobre Antoine Doinel… en fin, si la palabra clave es diversión, nada mejor que un buen animé: Los Padrinos de Tokio (Tokio Godfathers, 2004)
La primera vez que la vi me encantó su estética. Un día haciendo zapping la encontré por HBO, ya había comenzado así que no entendía bien lo que pasaba, pero ahora que la he vuelto a ver varias veces, se ha convertido en una de mis animé favoritas.
Hana, Gin y Miyuki son tres vagabundos que viven en las calles de Tokio y se alimentan de la basura de la gran ciudad. Una noche fría, mientras discuten y se gritan entre ellos, encuentran un bebé abandonado. Así comienza una historia que involucra las relaciones personales, la necesidad de la familia y el valor de la amistad, además de un gangster, tiros, loterías, golpes, etc.
Si fuera una película con actores reales no sería tan buena. En realidad, está llena de clichés pero muy bien tratados por el director Satoshi Kon, el mismo de Paprika. Coincidencia de nombres y espacios, historias entrelazadas, descubrimientos obvios, se equilibran con la fotografía, el humor y el detalle típico del dibujo animado.
El personaje de Hana es lo mejor de la película. Es un travesti que sueña con una familia por lo que se encariña con la bebé, pero realmente es quien decide buscar a la madre. Es un personaje lleno de ocurrencias y extremismos que siempre busca la aventura. Por su parte, Gin es un viejo amargado que perdió todo por el juego y Miyuki una adolescente que se fugó de su casa luego de un incidente con su padre. Tres personas carentes de afecto que volverán a sus recuerdos y a sus esperanzas gracias a la aventura que viven por causa de la pequeña criatura, Kiyoko, cuyo nombre significa, “persona pura”.
Creo que la frase que describe la mejor aventura de sus vidas la dice Gin ante la eminente hazaña que comienzan: “Somos vagos sin hogar, no héroes de película de acción”. Al final, se convierten en héroes anónimos y eso le da un giro a sus vidas. Una buena lección para comenzar el año… No sé, quizás esté un poco melancólica por el malestar y el día nublado… Como quiera que sea, fue una buena opción.
Ya habrá tiempo para Truffaut. Hasta mañana.
- 9 Comentarios
- Sin votos
- Reportar este Posteo


Ultimos Comentarios