Ver antes de comer
Dicen que esta es la película más personal de Lars von Trier, y estoy de acuerdo. No es para todos los gustos, es para los seguidores del director danés, o para uno que otro maniático, como yo, quizás.
Antichrist (2009) es una mezcla entre Tarkovski –de hecho es un homenaje a él- Kubrick y más de von Trier. Un déjà vu, leí por ahí.
Ella y él (Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe) intentan recuperarse de la muerte de su hijo. Ella se siente culpable, él es un terapeuta que sólo quiere ayudar. En una cabaña en medio del bosque, el dolor, la amenaza silente de la naturaleza, los recuerdos, el sexo incontrolable y los demonios internos se apoderan de la pareja. Willem Dafoe, brillante. Charlotte Gainsbourg, insuperable.
La película es aberrante, impactante por momentos y visualmente perfecta. Tiene unas secuencias delirantes parecidas a El Espejo, y un ambiente enloquecedor que simula la famosa “zona” de Stalker.
El guión se divide en varios capítulos. El prólogo es absorbente. Particularmente, hice un recorrido por algunas escenas de otras películas que me han impactado: el intro de Hiroshima Mon Amour, una de las escenas más sublimes de la historia del cine; y aquella de Trainspotting donde el trastornado Ewan McGregor imagina a un bebé muerto caminar por las paredes.
No conozco mucho el cine de Lars von Trier, sin embargo considero que en Antichrist el director vuelve a jugar con las emociones del espectador, tal como lo hizo en Dogville o Dancer in the dark; esta vez con imágenes concientemente más provocadoras.
Es un desafío jugar con las emociones. Eso me gusta de Lars von Trier.
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