La felicidad no siempre trae suerte
Antes dije que tengo cierto prejuicio por las comedias románticas, aunque menos por las británicas. Así que me arriesgué a ver Happy –go- lucky después que vi a su protagonista Sally Hawkins presentando un premio en los Golden Globe. Está dirigida por Mike Leigh.
Poppy es una maestra de primaria feliz y despreocupada que se burla de todo. Se toma la vida a la ligera pero de una manera conciente. Tiene buenas relaciones con sus compañeros de trabajo, los niños la quieren, sale con sus amigas a “cazar” chicos a los bares, y es muy criticada por su hermana menor ya que, a sus treinta años, no se estabiliza emocionalmente. Nada ni nadie altera su forma de vida, hasta que conoce a Scott (Eddie Marsan) un profesor de manejo histérico y amargado al que no le hace gracia ninguna de las bromas de Poppy.
En una escala de 0 a 10, Happy, un cuento sobre la felicidad (2008) tendría un 5. Si bien tiene momentos divertidos la trama no cierra, no hay un cambio en los personajes ni están bien sustentados sus estilos de vida, incluso hay una ambigüedad sexual en Poppy que no termina por esclarecerse.
A Sally Hawkins la prefiero como Kate en El sueño de Cassandra, de Woody Allen. Con respecto a Leigh, no he visto otra película de él, pero creo que Vera Drake, me gustaría más.
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